Skip to main content

Full text of "Estudios filológicos .."

See other formats


Google 


This  is  a  digital  copy  of  a  book  that  was  prcscrvod  for  gcncrations  on  library  shclvcs  bcforc  it  was  carcfully  scannod  by  Google  as  parí  of  a  projcct 

to  make  the  world's  books  discoverablc  onlinc. 

It  has  survived  long  enough  for  the  copyright  to  expire  and  the  book  to  enter  the  public  domain.  A  public  domain  book  is  one  that  was  never  subject 

to  copyright  or  whose  legal  copyright  term  has  expired.  Whether  a  book  is  in  the  public  domain  may  vary  country  to  country.  Public  domain  books 

are  our  gateways  to  the  past,  representing  a  wealth  of  history,  culture  and  knowledge  that's  often  difficult  to  discover. 

Marks,  notations  and  other  maiginalia  present  in  the  original  volume  will  appear  in  this  file  -  a  reminder  of  this  book's  long  journcy  from  the 

publisher  to  a  library  and  finally  to  you. 

Usage  guidelines 

Google  is  proud  to  partner  with  libraries  to  digitize  public  domain  materials  and  make  them  widely  accessible.  Public  domain  books  belong  to  the 
public  and  we  are  merely  their  custodians.  Nevertheless,  this  work  is  expensive,  so  in  order  to  keep  providing  this  resource,  we  have  taken  steps  to 
prcvcnt  abuse  by  commercial  parties,  including  placing  lechnical  restrictions  on  automated  querying. 
We  also  ask  that  you: 

+  Make  non-commercial  use  of  the  files  We  designed  Google  Book  Search  for  use  by  individuáis,  and  we  request  that  you  use  these  files  for 
personal,  non-commercial  purposes. 

+  Refrainfivm  automated  querying  Do  nol  send  automated  queries  of  any  sort  to  Google's  system:  If  you  are  conducting  research  on  machine 
translation,  optical  character  recognition  or  other  áreas  where  access  to  a  laige  amount  of  text  is  helpful,  picase  contact  us.  We  encouragc  the 
use  of  public  domain  materials  for  these  purposes  and  may  be  able  to  help. 

+  Maintain  attributionTht  GoogXt  "watermark"  you  see  on  each  file  is essential  for  informingpcoplcabout  this  projcct  and  hclping  them  find 
additional  materials  through  Google  Book  Search.  Please  do  not  remove  it. 

+  Keep  it  legal  Whatever  your  use,  remember  that  you  are  lesponsible  for  ensuring  that  what  you  are  doing  is  legal.  Do  not  assume  that  just 
because  we  believe  a  book  is  in  the  public  domain  for  users  in  the  United  States,  that  the  work  is  also  in  the  public  domain  for  users  in  other 
countries.  Whether  a  book  is  still  in  copyright  varies  from  country  to  country,  and  we  can'l  offer  guidance  on  whether  any  specific  use  of 
any  specific  book  is  allowed.  Please  do  not  assume  that  a  book's  appearance  in  Google  Book  Search  means  it  can  be  used  in  any  manner 
anywhere  in  the  world.  Copyright  infringement  liabili^  can  be  quite  severe. 

About  Google  Book  Search 

Google's  mission  is  to  organizc  the  world's  information  and  to  make  it  univcrsally  accessible  and  uscful.   Google  Book  Search  hclps  rcadcrs 
discover  the  world's  books  while  hclping  authors  and  publishers  rcach  ncw  audicnccs.  You  can  search  through  the  full  icxi  of  this  book  on  the  web 

at|http: //books.  google  .com/l 


Google 


Acerca  de  este  libro 

Esta  es  una  copia  digital  de  un  libro  que,  durante  generaciones,  se  ha  conservado  en  las  estanterías  de  una  biblioteca,  hasta  que  Google  ha  decidido 

cscancarlo  como  parte  de  un  proyecto  que  pretende  que  sea  posible  descubrir  en  línea  libros  de  todo  el  mundo. 

Ha  sobrevivido  tantos  años  como  para  que  los  derechos  de  autor  hayan  expirado  y  el  libro  pase  a  ser  de  dominio  público.  El  que  un  libro  sea  de 

dominio  público  significa  que  nunca  ha  estado  protegido  por  derechos  de  autor,  o  bien  que  el  período  legal  de  estos  derechos  ya  ha  expirado.  Es 

posible  que  una  misma  obra  sea  de  dominio  público  en  unos  países  y,  sin  embaigo,  no  lo  sea  en  otros.  Los  libros  de  dominio  público  son  nuestras 

puertas  hacia  el  pasado,  suponen  un  patrimonio  histórico,  cultural  y  de  conocimientos  que,  a  menudo,  resulta  difícil  de  descubrir. 

Todas  las  anotaciones,  marcas  y  otras  señales  en  los  márgenes  que  estén  presentes  en  el  volumen  original  aparecerán  también  en  este  archivo  como 

tesümonio  del  laigo  viaje  que  el  libro  ha  recorrido  desde  el  editor  hasta  la  biblioteca  y,  finalmente,  hasta  usted. 

Normas  de  uso 

Google  se  enorgullece  de  poder  colaborar  con  distintas  bibliotecas  para  digitalizar  los  materiales  de  dominio  público  a  fin  de  hacerlos  accesibles 
a  todo  el  mundo.  Los  libros  de  dominio  público  son  patrimonio  de  todos,  nosotros  somos  sus  humildes  guardianes.  No  obstante,  se  trata  de  un 
trabajo  caro.  Por  este  motivo,  y  para  poder  ofrecer  este  recurso,  hemos  tomado  medidas  para  evitar  que  se  produzca  un  abuso  por  parte  de  terceros 
con  fines  comerciales,  y  hemos  incluido  restricciones  técnicas  sobre  las  solicitudes  automatizadas. 
Asimismo,  le  pedimos  que: 

+  Haga  un  uso  exclusivamente  no  comercial  de  estos  archivos  Hemos  diseñado  la  Búsqueda  de  libros  de  Google  para  el  uso  de  particulares: 
como  tal,  le  pedimos  que  utilice  estos  archivos  con  fines  personales,  y  no  comerciales. 

+  No  envíe  solicitudes  automatizadas  Por  favor,  no  envíe  solicitudes  automatizadas  de  ningún  tipo  al  sistema  de  Google.  Si  está  llevando  a 
cabo  una  investigación  sobre  traducción  automática,  reconocimiento  óptico  de  caracteres  u  otros  campos  para  los  que  resulte  útil  disfrutar 
de  acceso  a  una  gran  cantidad  de  texto,  por  favor,  envíenos  un  mensaje.  Fomentamos  el  uso  de  materiales  de  dominio  público  con  estos 
propósitos  y  seguro  que  podremos  ayudarle. 

+  Conserve  la  atribución  La  filigrana  de  Google  que  verá  en  todos  los  archivos  es  fundamental  para  informar  a  los  usuarios  sobre  este  proyecto 
y  ayudarles  a  encontrar  materiales  adicionales  en  la  Búsqueda  de  libros  de  Google.  Por  favor,  no  la  elimine. 

+  Manténgase  siempre  dentro  de  la  legalidad  Sea  cual  sea  el  uso  que  haga  de  estos  materiales,  recuerde  que  es  responsable  de  asegurarse  de 
que  todo  lo  que  hace  es  legal.  No  dé  por  sentado  que,  por  el  hecho  de  que  una  obra  se  considere  de  dominio  público  para  los  usuarios  de 
los  Estados  Unidos,  lo  será  también  para  los  usuarios  de  otros  países.  La  l^islación  sobre  derechos  de  autor  varía  de  un  país  a  otro,  y  no 
podemos  facilitar  información  sobre  si  está  permitido  un  uso  específico  de  algún  libro.  Por  favor,  no  suponga  que  la  aparición  de  un  libro  en 
nuestro  programa  significa  que  se  puede  utilizar  de  igual  manera  en  todo  el  mundo.  La  responsabilidad  ante  la  infracción  de  los  derechos  de 
autor  puede  ser  muy  grave. 

Acerca  de  la  Búsqueda  de  libros  de  Google 


El  objetivo  de  Google  consiste  en  organizar  información  procedente  de  todo  el  mundo  y  hacerla  accesible  y  útil  de  forma  universal.  El  programa  de 
Búsqueda  de  libros  de  Google  ayuda  a  los  lectores  a  descubrir  los  libros  de  todo  el  mundo  a  la  vez  que  ayuda  a  autores  y  editores  a  llegar  a  nuevas 
audiencias.  Podrá  realizar  búsquedas  en  el  texto  completo  de  este  libro  en  la  web,  en  la  página|http :  /  /books  .  google  .  com| 


I 


JTf..  c¿.  Z 


ó  íea 

EXAMEN  RAZONADO 

DEL  EMPIPO  DE  LOS  VERBOS  SER  T  ESTAB; 

DEL  USO  DE  LOS  TIEMPOS  DEL  SBBJDKTITOi 

DEL  DE  Lis  FBBPOStCIOSES  FOB  Y  PARA; 

DE  LOS  iCCIDESTEá  DEL  ADJETIVO,  ¥  DE  LOS  PEONOMBEES : 

gt^niltajp  prmci|ial;2  tu  ta  3t«sm  énfuñún. 

TROZOS     ESCOGIDOS 

BN  P&08A  Y  TBHBO   DB  LOS  HAS  DISTIIf SUIDOS  AUTOKBS  CLÁSICOS. 

Y  DN  APÉNDICE, 

BR  BL  QDB  8B  SBSBNVnSLTBN  COK  KOTBDAD  t   INTBBÍ8 

LAS  DIFICULTADES  DB  U  PREPOSICIÓN  Á 

T  Ua  que  vfnet  la  Fonnaaion  de  los  AUHEniTIVOS  j  DIHiXUTIVOB : 
con  VAEIA8  BTIMOIiOaiAS  OUBIOSAS. 

TODO  BX  GOItroiUCIDAS  DB  LAB  DOCTBINAS  DH  LOS  lUS  BIUNBHTBB  FILOLOOOS, 

POB  ENTftB  LOS  «ÜB  FiaURÍK, 
DdD  Jun  OALDEEOF,  PÜIOBLAICH,  SALTA,  LÓPEZ  KAIIIEL,  T  I,A  ACADEMIA. 


MANUEL  ÜSABTiNEZ  SE  MORENTIN, 


LONDRES : 

PUBLICAN  LA  OBRA  TRÜBNER  T  O'. 

No.  6»,   PATERNÓSTER  ROW. 

1857. 


NOTA, 

Esta  obra  es  propiedad  del  Autor ^  y  nudie  podrá  reimprimirla  sin  su 

consentimiento  y  aprobación^  reservándose  él  derecho  de  su 

traducción  al  Ifiglés  y  demás  Idiomas  Europeos. 

EITTEBED    AT    STATIOITEBS'    HALL. 


w  DNrvET?<5rTY  V 
^  í  2  MAY  m^  i 


A  SUS  DISCÍPULOS, 

Y  Á  LOS  AMANTES   DE  LA  LENGUA  Y  LITERATURA   ESPAÑOLA, 

011  el  Utiuú  BnCtm  ire  la  <9tan  ttrftaña  e  Irlanlia : 

Y  A  LA  JUVENTUD  IBÉRICA  Y  8UD-AMERICANA, 
DEDICA  EL  AUTOR  LA  SIGUIENTE  OBRA, 


COMO   ÜKA  PBUBBA   DB   LOB   DBSEOS   DE   BYITAR,    EN    LO    POSIBLE, 


Á   LOS   PRIJfEROS, 

LAS   DIFICULTADES   T   MOLESTIA 

CON   QUE   GENERALMENTE   TBOPIEZAN   AL  DEDICARSE 

AL   ESTUDIO   DE   TAN    BELLA   LE17GUA  : 

T   CON    EL  OBJETO   DE   INICIAB   Á    LOS   SEGUNDOS, 

EN  LOS   PRINCIPIOS   FILOSÓFICOS,   PARAQUÉ    PUEDAN   RESOLVER 

CON   ACIERTO   AQUELLAS    DIFICULTADES, 

PORQUE    AUNQUE   PARA   ELLOS,   NO   LO    SEAN    EN    LA    PARTE   PRÁCTICA, 

NO    DEJAN    DE   SERLO    EN    LA   TEÓRICA. 


"  La  puridad  *  en  el  Amgvaije  le  alcan<3*>  notando  muí  • 
bien  loe  que  la  tienen  en  el  sujo,  como  son  los  que 
en  la  tal  nación  rluen  '  mas  a]NUtados  del  mar,  los 
mas  cortesanos,  receñidos*  por  tales,  7  en  la  propie- 
dad las  mugeres,  porqué  no  meielao  su  lengüino  con 
otros  que  se  pegan  de  estudio  ó  comunicaciones  es- 
cetas'  alguu»  bachillerías  de  moi^as,  6  no  monjas, 
que  pw  sus  melindres,  ó  aflfectadac  curiosidad 
buscan  los  Tocablos  extraqjeroe  (como  lo  murmura 
luuenal,^  y  burla  ICarcial)  para  usarlos,  ó  ellas  de 
SUJO  inuentan^  otros  extraordinarios  7  fuera  de 
la  común  inteligencia,  j  uso  de  los  demás :  de  loe 
quales^  a*  de  huir  mucho  el  ombre">  onrado," 
cuerdo,  f  grave,  que  procura  el  acierto  en  lo  que 
dice.''— (El  Maestro  Bartoiamb  Xixxkbz  Patov, 
en  la  carta  dirigida  al  Licenciado  Don  Fbutjíkdo 
de  Ballutums  j  Saaübdiu,  Pinina  9.) 

*  Puridad  (tos  ant.)  hoy  puresa.  ^Aleanqa  (ant.)  hoy 
alcanxa.  'Mui,  Ortografla  seguida  por  algunos,  otros  pre- 
fieren muy.  *  Viuen,  (ant.)  hoy  riyen.  "  BtceuidoSf  reci- 
bidos. '  E$eeta9,  exceptuadas.  t  ÁJfecteuUt,  afectada. 
^  luuenal,  Jurenal.  *  Inuentan,  intentan.  ^  QtMifot,  cuales, 
1  a  por  ha.  *■  Ombre,  hombre.  *  Onrado,  honrado.  *  €hwoe, 
por  graye. 

Bi.  Autor. 


INTRODUCCIÓN. 


EN  un  tiempo  en  que  por  desgracia  la  Nación 
Española  tan  grande  en  hechos,  tan  rica  en  hombres 
de  saber  y  genio,  allá  cuando  sus  banderas  y  estandar- 
tes ondearan  y  tremolaran,  en  aire  de  triunfo,  en  casi 
todos  los  puntos  del  Globo*  corre  parejas  con  su 
literatura,  la  que  si  ya  no  ha  desaparecido  por  entre 
la  culta  Europa,  no  le  falta  mucho  f  andando  su  tan 
hermosa,  como  rica,  sonora  y  majestuosa  lengua,  cual 
otra  mendiga,  en  pos  de  un  rincón  en  1m  malas  traduc- 
ciones de  aun  peores  novelas,  parto  de  acuende  de  los 
Pirineos,  hemos  creido  hacer  un  servicio  á  esta  misma 
lengua,  al  publicar  la  siguiente  Obra,  en  la  que 
hemos  tratado  de  exponer  algunas  reglas  á  nuestros 


*  Las  yastas  posesiones  que  en  días  mas  felices  poseyera  Espaí^a, 
arrancó  de  la  brillante  imaginación  del  Poeta  Pirón  el  no  menos 
brillante  verso : 

**  JSt  PBspagns  ett  partout  oü  luU  Vastre  du  Jour, 

t  Hace  dos  siglos  y  medio  que  ya  tuvieron  necesidad  los  Españoles 
de  vindicar  su  literatura  contra  la  imputación  y  burla  que  de  ella  les 
hadan  los  Extranjeros  como  aparece  de  la  apología :  ^'De  adserenda 
Hispanorum  Eruditione^  sive  de  Viris  Hispaniae  Doctis  Narratio"  de 
Alfonso  Matamoros ;  y  no  porqué  en  su  opinión  ñdtasen  genios  en 
aquel  privilegiado  sudo,  como  no  faltan  ahora — sino  porqué  no 
contribuyeron,  ni  han  contribuido  por  el  (iltimo  cuarto  de  esta  centu- 
ria con  la  (mota  que  de  ellos  se  esperaba,  para  enriquecer  el  fondo 
general  de  la  literatura  de  Europa.  (Puigblanchy  Opüscvloé 
Chram¿Me(h4at(ricos.) 

b 


6  INTRODUCCIÓN. 

discípulos  á  fin  de  que  puedan,  consultándolas,  resolver 
las  principales  dificultades  del  uso — de  los  Verbos  Ser 
y  Estar — ^las  que  ofrecen  los  tiempos  del  Subjuntivo — 
las  Preposiciones  Por  y  Para — ^las  de  los  Adjetivos — 
y  los  Pronombres — la  Preposición  Á — ^y  los  Aumenta- 
tivos y  Diminutivos — dificultades  que  nos  ha  probado 
la  experiencia  ser  las  mayores,  para  los  que  se 
dedican  en  el  extranjero  á  su  adquisición  por  el 
estudio. 

Lanzados  á  las  hospitalarias  playas  de  Inglaterra 
"por  los  disturbios  políticos  y  disensiones  civiles  que 
desde  1814  han  trabajado  de  consuno  á  esa  tan  he- 
roica como  desventurada  Nación,  no  nos  quedaba  otro 
recurso  para  existir  que  el  de  dedicamos  á  la  enseñanza 
del  patrio  idioma,  única  industria  á  que  podiamos 
echar  mano,  en  razón  de  que  llamados  á  la  carrera 
militar,  todo  lo  que  habiamos  aprendido  era  el  arte  de 
matar,  sin  que  hubiésemos  descuidado  por  eso  el  cul- 
tivar nuestra  lengua  nativa,  que  es  lo  que  distingue 
al  bien  educado  de  por  entre  el  vulgar  y  él  rústico; 
con  las  ventajas  que  la  sociedad  de  España  ofrece  al 
oficial  de  poderse  rozar  y  hacer  su  alternativa  por 
entre  las  alta^  clases  con  mas  facilidad,  acaso,  que  en 
ningún  otro  pueblo  del  resto  de  la  Europa. 

Habiendo  sustituido  pues  la  palmeta  á  la  espada  y 
dedicados  á  la  enseñanza  del  Español  en  Inglaterra, 
Francia,  y  Estados  Unidos,  al  poco  tiempo  descubri- 
mos la  insuficiencia  de  las  Gramáticas  paraqué  los 
Discípulos,  aun  aquellos  dotados  de  imaginación  fértil 
y  genio  creador  pudiesen  desentrañar  con  fruto,  el 


INTRODUCCIÓN.  7 

intrincado  dédalo  y  dificultades  del  uso  acertado  de 
los  verbos  Ser  y  Estar,  del  no  fácil  de  los  tiempos 
de  subjuntivo  y  del  enredoso  de  las  preposiciones  Por  y 
Para,  &c.,  cuando  era  cuestión  de  aplicarlas  ó  tradu- 
cirlas de  sus  idiomas  al  español,  y  de  este  á  aquellos 
respectivamente ;  muy  pronto  echamos  de  ver  repeti- 
mos que  en  las  Gramáticas  habia  una  laguna  que 
llenar,  y  desde  luego  formamos  la  idea  de  hacer 
álgo^  para  hacerla  desaparecer,  para  terraplenar  el 
descubierto. 

Mas  de  un  cuarto  de  una  centuria  ha  corrido,  sin  em- 
bargo, sin  poder  dar  cabo  y  realizar  aquella  idea,  aun- 
que útíl^  por  lo  crítico  de  nuestras  circunstancias ;  y 
no  solo  útil  para  los  Extranjeros,  sino  también  para 
los  jóvenes  Españoles  y  Americanos :  porqué  si  bien 
es  verdad  que  estos  maman  el  idioma,  (si  no  hay  ex- 
ageración en  la  metáfora) .  en  el  pecho  de  sus  madres, 
no  es  menos  cierto  que  muchos  ignoran  el  como  resol- 
ver la  teoría  de  las  dificultades  en  cuestión,  que  no  las 
reputan  de  tales  en  la  práctica :  esto  no  obstante  y  en 
un  siglo  en  que  todo  está  sujeto  á  examen,  en  que  todo 
cae  bajo  el  dominio  de  la  razón,  la  ignorancia  de  los 
principios  filosóficos  de  su  propia  lengua,  si  ya  no 
puede  reputarse  crímen^  no  deja  de  ser  descuido  y 
negligencia  culpable  en  jóvenes  llamados,  acaso,  un  dia 
á  regir  los  destinos  de  su  Patria. 

Vencidos  hoy  los  obstáculos  que  han  retardado  la 
publicación  de  la  presente  Obra  tenemos  una  satis- 
facción tan  pura  como  inexplicable  en  poder  ofrecerla 
hoy  á  la  consideración  del  Público ;    siendo  este  el 


8  INTEODUCCION. 

lugar  de  decir  que  de  donde  hemos  derivado  y  donde 
hemos  encontrado  mas  luz  y  material  para  su  compi- 
lación ha  sido  en  el  "  Examen  Razonado  del  Empleo 
de  los  Verbos  Ser  y  Estar,  en  la  Lengua  Española," 
publicado  en  Francés  (Burdeos  1836)  por  el  emi- 
nente Filólogo  Don  Juan  Calderón,  cuyas  doctrinas 
las  hemos  embebido  y  refundido  todas  en  nuestra 
Obra ;  aunque,  á  decir  verdad,  dándolas  una  forma 
inas  popular,  poniéndolas  al  alcance  de  toda  clase 
de  personas,  y  desnudándolas  de  lo  que  tenían  de 
abstruso^  intrincado  y  metafísica  á  beneficio  de  los 
jóvenes  alumnos  á  quienes  siempre  asusta  lo  que 
fácilmente  no  pueden  entender.  Calderón,  escribió, 
á  nuestro  ver,  mas  para  Profesores  que  para  prin- 
cipiantes y  Extranjeros.*   Rico  en  conocimientos  filo- 

*  £1  día  que  Dios,  por  sus  inescrutables  juicios,  se  sirvió  llamar  k 
si  á  Don  Juan  Calderón  ;  en  aquel  mismo  día  perdieron  las  letras 
españolas  uno  de  sus  mas  hábiles  y  distin^idos  corifeos — ^la  fitología 
im  campeón — j  la  Escritura  ó  Sagrados  Libros  un  Comentador,  al 
par  que  un  sutilísimo  j  profundísimo  Expositor. 

Los  desvalidos  perdieron  im  apoyo — ^los  que  como  yo  tuvimos  la 
fortuna  de  tratarle  perdimos  un  amigo— la  viuda  á  un  esposo  modelo 
de  los  de  su  clase — su  hijo  perdió  al  mejor  de  los  padres — ^y  España 
á  uno  de  sus  mas  esclarecidos  varones. 

Calderón  era  uno  de  los  Españoles  de  cuño  antigxio ;  pertenecía 
á  un  tipo  hoy  desgraciadamente  escaso,  y  tanto  como  abundante  es  el 
de  los  FALSOS  políticos,  patriotas  veleteros,  saltimbanquis, 

SOLAPADOS     intrigantes,    Y   ASTUTOS     PREDIOIT ADORES,     V%dgO 
JUGADORES  DE  BOLSA  y  porjin  BAILADORES  AL  SON  QUE  TOCAN.* 

*  Quien  me  quiera  eDÍender,  que  me  entienda,  que  yo  bien  me  entiendo.  No 
hacemos  aplicaciones  á  ciertaa  ni  detertmnadas  pereonas;  anunciamos  la  exis- 
tencia de  tales  tipos  y  no  quienes  sean  sus  representantes :  si  contra  lo  que  es  de 
esperar  alguien  se  picase,  tomando  la  rosa  por  la  espina,  con  su  pan  se  lo 
coma,  culpa  será  sitya  j  nunca  nuestra. — El  Autor. 


INTBODUCCION.  9 

lógicos,  olvidó  por  el  momento,  que  el  don  de  escu- 
driñar, de.  investigar  con  orden  y  paciencia  escritos 
abstractos  para  depurar  la  verdad,  es  el  patrimonio^  el 
don  de  pocos^  la  negligencia^  el  abandono,  la  incuria  y 
el  deseo  de  hallárselo  todo  hecho  es  la  enfermedad  cró- 
nica de  casi  todo  el  género  humano. 

Calderón  hacía  el  bien  tan  solo  por  la  satisfacción  de  hacerlo ; 
y  sí  las  letras  perdieron  en  su  muerte  un  campeón — ^perdieron  los 
proscritos  (no  importa  de  que  matiz  político)  un  padre  también — 
un  árbol  (hablando  en  sentido  hiperbólico)  bajo  cuyo  i-amaje  halla- 
ban siempre  sombra  y  un  pedazo  de  pan  con  que  poder  alimen- 
tarse. 

Nació  en  Yevenes,  La  Mancha,*  el  19  de  Abril,  1792,  y  tal 
pueblo  y  tal  Provincia  deben  blasonar  de  tener  la  gloria  de  contar 
por  entre  sus  hijos  á  hombre  tan  virtuoso  y  que  había  cultivado  todo 
género  de  letras. 

Murió  el  29  de  Febrero,  1854,t  &  la  edad  de  63  años,  en  su  casa 
sita  en  St.  John's  Wood,  (Bosque  de  S.  Juan,)  Londres,  no  muy  lejos 
de  Abbey  Lodge^  residencia  otro  dia  del  General  Espartero, 
proscripto  como  él,  y  como  el  que  escribe  esta  humilde  nota  á  su 
memoria  (la  de  Calderón);  y  victimas  de  las  guerras  intestinasi 
que  han  convertido  á  España  en  un  vasto  cementerio  y  hecho  de 
sus  hijos  una  manada  de  Ilotas  y  de  Esclavos,  y  un  pais  de 
Carceleros  y  Encarcelados,  de  Amos  y  de  Siervos,  de 
Perseguidores  y  de  Perseguidos. 

Perdónese  al  dolor  y  á  un  corazón  rasgada  esta  digresión  ajena 
del  asunto,  que  nos  la  ha  arrancado  por  la  fuerza  el  acendrado  amor 

*  Ooce  leguas  al  Sor  de  Toledo.  No  hay  que  admirarse  entonces  de  que 
Calderón  hablase  y  escribiese  con  tanta  pnreza  y  corrección  la  lengua  cas- 
tellami,  habiendo  visto  la  luz  primera  en  un  Distrito  de  Castilla  La  Nueva. 

El  Autor. 

f  En  la  noticia  de  la  Vida  de  Don  Juan  Calderón  que  se  pone  por  el 
Traductor  anónimo  inglés  de  las  "  Discusiones  Amistosas  con  mi  Cura,"  (Lon- 
dres, IS54)  escritas  por  el  primero,  se  cometió  el  anácranigmo  de  dar  á  Cal- 
derón la  edad  de  64  afios,  haciéndole  morir  el  20  de  Enero  1864.  Calderón 
murió  el  38  de  Febrero  á  los  63  años  de  edad  como  aparece  de  nuestra  nota  que 
es  bigo  todos  loe  aspectos  exactisÍma.^-£L  Autor. 


10  INTRODUCCIÓN. 

Del  laborioso  y  distinguido  Gramático  Salví  hemos 
recogido,  también,  observaciones  importantes,  á  las 
que  hemos  dado  una  mas  simple  y  popular  explica- 

j  afecto  que  profesamos  al  país  que  nos  vio  nacer — amor  que  crece 
en  proporción  de  que  la  v^ez  aumenta,  y  con  ella  la  hora  de  pagar 
el  tributo  común  á  la  naturaleza^  acaso  en  extranjero  suelo  *  .  . . . 
y  reasumiremos  diciendo  que  Calderón  murió  como  había  vivido : 
ó  no  murió^  porqué  su  muerte  ñié  im  tránsito ;  no  le  inquietó  el 
dolor,  al  separarse  lo  material  de  lo  espiritual — en  aquel  trance  en 
que  la  naturaleza  lucha  en  vano  por  vivir :  no  hubo  agonía ....  ¿  lo 
diremos  con  un  solo  rasgo  de  la  pluma? — Calderón  murió  la 
muerte  del  justo .  • . .  ¡  Ojalá  termine  mi  vida  muriendo  como  los 
justos,  y  que  sea  mi  fin  semejante  al  suyo !  (Números  cap.  xxiü, 
ver.  10.) 

De  este  esclarecido  Español  se  hizo  en  el  Alba^  periódico 
religioso  que  se  publica  en  Londres,  una  tan  gi*áfica  como  bien 
sentida  descripción.  Es  digno  de  notarse  (pag.  82)  el  párrafo 
que  dice  así :  "  Calderón  siempre  fué  pobre,  y  no  era  posible  que 
dejase  jamas  de  serlo,  porqué  ocupado  siempre  en  un  trabajo  asiduo, 

*  En  los  momentos  en  qne  el  Autor  estaba  delineando  esta  nota  (23  de  Marzo, 
1857)  «ra  Lunes,  y  víspera  de  su  natalicio  que  caia  el  Martes  24,  cumpliendo 
ete  dia  por  consecuencia  la  respetable  edad  de  61  años.  Nació  en  Tüdela, 
Provincia  de  Navarra,  España,  el  24  de  Marzo  de  1796.  Hizo  toda  la 
Guerra  de  la  Independencia  contra  Napoleón  en  las  guerillas  navarras  del 
famoso  Mina  :  ha  tomado  ima  parte  muy  activa  en  la  Guerra  Civil  del  20  al  23 
y  en  la  que  siguió  después  de  la  muerte  de  Fbrnando  Vil,  constantemente  en 
las  filas  del  partido  liberal  ;  fué  uno  de  los  que  penetraron  con  armas  en 
la  mano  por  los  Pirineos  el  año  1830,  por  lo  que  está  condecorado  con  la 
Placa  de  Libertad  previo  juicio  contradictorio ;  ha  sufrido  dos  años  de  calabozo 
en  el  Arco  de  Toledo  y  Castillo  de  la  Aljafería  de  Zaragoza,  cinco  expatria- 
ciones á  Francia,  Inglaterra,  y  Estados  Unidos,  habiendo  sido  la 
última  en  1843,  desde  cuya  época  considerando  este  (Londres)  su  país  adoptivo, 
se  ha  establecido  en  él,  como  Profesor  de  Lenguas — 1*.  Porqué  en  él 
disfruta  de  verdadera  libertad, — 2"*.  Porqué  respetando  las  leyes  del  pais,  estas 
mismas  leyes  le  conceden  asilo  y  protección. — 3°.  Porqué  con  su  trabigo  vive 
independiente. — Y  4*.  Porqué  no  teniendo  miras  ambiciosas^  se  contenta  con  la 
posición  modesta  que  se  ha  creado,  y  vive  tranquilo,  sin  visitas  damicüiarias, 
vitya  SIN  pasaportes,  y  uo  oye  ruidos  de  trompetas  y  tambores  que  son  la 
peste  de  las  otras  Capitales  del  Continente. — El  Autor, 


INTRODUCCIÓN.  11 

cien:  pues,  en  su  Gramática,  de  no  menos  de  471 
páginas,  si  bien  en  trozos,  luminosa  para  quienes  se 
escribid  (los  Españoles)  tiene  el  inconveniente  de  ser 
difusa,  en  particular,  para  Extranjeros  que  gustando 

no  quería  ganar  mas  que  lo  estrictamente  necesario  para  soste- 
nerse. Todo  lo  demás  le  seiTla  para  aliviar  las  miserias  ajenas : 
tal  era  la  sinceridad^  y  tal  la  sencillez  que  formaban  la  base  de  su 
carácter," 

Y  deseando  por  nuestra  parte  dar  la  última  pincelada  al  tan  ex- 
celentemente delineado  cuadro  del  varón  fuerte,  de  los  Editores  de 
El  Alba,  añadiremos  las  palabras  de  cierto  autor  que  al  hablar  de 
tm  sabio  que  murió  presa  de  la  indigencia,  le  nacen  felizmente  bajo 
su  pluma  cuando  dice  :  '^  Murió  tan  pobre  que  no  pudo  dejar  á  sus 
hijos  sino  el  honor  de  haber  tenido  tan  virtuoso  padreP  Y  las  de 
Antonio  Perez^  Ministro  de  Felipe  II,  cuando  para  enaltecer  las 
mercedes  j  el  modo  con  que  las  hacia,  (un  Principe  Magnánimo,) 
dice  con  expresión  feliz  y  delicada :  '^  Hace  las  gracias  con  tanta 
liberalidady  que  abre  primero  la  mano  para  hacerlas  que  él  que  las 
pide  para  recibirlas" 

Calderón  murió  para  la  tierra ; — ^pero  vive  en  el  espíritu :  y  si 
su  pérdida  es  de  lamentarse,  todo  debe  tener  sus  limites;  deben 
ponerse  treguas  al  doloiv— el  mejor  modo  de  sentir  á  los  que  amamos 
dice  un  autor  amable,  no  es  ^^  el  derramar  lágiimas  estériles,  sino  el 
de  imitar  sus  virtudes." 

A  nosotros,  al  acatar  los  decretos  del  Altísimo,  solo  nos  toca 
como  amigos  el  esparcir  sobre  la  tumba  donde  reposan  sus  cenizas 
algunas  florecillas ;  y  al  pie  de  la  losa  fria  que  las  cubre  entonar^  con 
EspRONCEDA,*  el  canto  del  dolor : 

Vírgenes  destrenzad  la  cabellera 

Y  dadla  al  vago  viento : 

Acompañad  con  arpa  lastimera 

Mi  lúgubre  lamento, 

"El  Autor. 


t  En  su  '<  Elegía  á  la  Patria,"  composición  llena  de  fuego  y  de  sentimientoe 
sublimes  que  hemoo  colocado  en  la  Sección  de  Pobsias  Selectas,  en  nuestra 
Obra.    Véase  página  208. 


12  .INTRODUCCIÓN. 

de  concisión,  se  desaniman  al  ver  lo  abultado  de  su 
Obra ;  buena  prueba  de  lo  que  decimos  es,  que  una  de 
las  mejores  Gramáticas  y  de  mas  popularidad  en  In- 
glaterra es  la  de  los  Comisionados  de  la  Educación 
Nacional  de  Irlanda  (1853)  que  solo  tira  176  páginas, 
cuya  diferencia  no  deja  de  ser  notable. 

No  nos  ha  servido  de  poco  auxilio  la  Gramática 
Razonada  de  los  Sres.  Maürel  y  Martínez  Lofez, 
(Edición  de  Paris)  profundos  Filólogos  y  razonadores, 
quienes  con  una  crítica  sana  y  la  mas  profunda  filosofía 
han  desentrañado  de  un  modo  admirable  las  dificul- 
tades, y  puesto  bajo  un  punto  de  vista  luminoso  los 
matices,  las  delicadezas  y  primores  de  una  de  las  mas 
bellas  y  mas  sonoras  lenguas  por  entre  las  que  se 
hablan  en  Europa,  y  la  que  á  pesar  de  las  vicisitudes 
que  como  el  pueblo  que  la  usa,  ha  corrido,  no  está  del 
todo  olvidada  en  Viena,  Berlin  y  otros  puntos  de  los 
Faises-bajos,  donde  en  dias  mas  felices  era  cdsi  la  lengua 
COMÚN,  sostenida  por  una  serie  de  caballerescas  con- 
quistas y  el  oro  de  Felipe  II,  que  hoy.  desgraciada- 
mente se  ha  convertido  en  cobre. 

La  Academia,  en  fin,  nos  ha  ayudado  con  reglas 
importantes  y  observaciones  juiciosas  sobre  varios  de 
los  puntos  que  pensábamos  dilucidar  en  la  Obra. 

Hechas  ya  las  aclaraciones,  ó  sea  franca  confesión 
que  nos  han  arrancado  el  nombre  y  fama  de  los  emi- 
nentes Filólogos  cuyas  doctrinas  hemos  prohijado  en 
nuestra  Obra,  y  por  la  que  aparecemos  bajo  el  mo- 
desto título  de  Compiladores,  debemos  también  ad- 
vertir á  nuestros  Lectores  que  por  el  cuerpo  de  la 


INTRODUCCIÓN.  1 3 

Obra,  no  hemos  dejado  de  esparcir  alguna  que  otra 
observación  justa,  resultado  de  una  muy  vasta  expe- 
riencia en  el  largo  periodo  de  mas  de  25  años  que  lleva- 
mos de  enseñanza  de  nuestra  lengua  nativa  en  Londres, 
DüBLiN,  París,  Nueva  York,  y  otros  puntos  del  Norte 
America,  á  Ingleses,  Alemanes,  Americanos  y  France- 
ses, los  que  con  sus  cuestiones  sobre  los  conflictos  de  sus 
idiomas  respectivos  comparados  con  el  Español,  y  los 
varios  con  que  están  familiarizados,  obligan  al  Profesor 
á  aguzar  su  entendimiento  y  á  hacer  un  estudio  mas 
serio,  mas  filosófico  y  razonado  en  su  lengua  propia 
del  que  acaso  hubiera  hecho  sin  esa  necesidad,  sin 
esos  tSte-á'tSte  con  sus  alumnos  que  son,  por  decirlo 
así,  el  crisol  en  el  que  se  depura  el  lenguaje,  y  en  el 
que  se  disecan  su  fisionomía,  su  genio,  su  carácter  y 
naturaleza. 

Explicadas  ya  las  dificultades  que  mas  de  cerca 
abruman  á  los  que  se  consagran  al  estudio  de  la  Len- 
gua Española  en  el  Extranjero,  y  que  hemos  tratado 
de  remover  en  nuestra  Obra,  no  haríamos  bien  en 
pasar  por  alto  otra,  que  aunque  aparezca  trivial  y  sin 
consecuencia,  no  es  la  que  menos  molesta  á  los  alum- 
nos ;  queremos  aludir  á  la  falta  de  uniformidad  que 
se  observa  en  su  Ortografía :  porqué  si  bien  es  cierto 
que  la  Academia  trató,  á  principios  del  siglo  presente, 
de  reducir  aquella  irregularidad  á  una  especie  de  sis- 
tema, también  lo  es  que  el  hábito  es  mas  fuerte  que  las 
reformas— estas  se  intentan,  aquel  no  cambia;  y  así 
es  que  hoy  vemos  que  cada  cual  escribe  á  su  modo,  que 
cada  Español  escribe  con  una  Ortografía  que  le  es 


14  INTRODUCCIÓN. 

peculiar  y  fevorita.  Quien  en  la  palabra  "  Ejemplo  " 
prefiere  la  j  á  la  o,  cuando  este  prefiere  la  x  á  las  dos 
primeras.* 

El  Autor  de  la  obra  "  Revelations  in  Spain/* 
(1845)  al  hablar  de  la  arbitrariedad  del  uso,  (concre- 
tándonos á  esas  tres  letras)  dice  con  mucha  gracia  y 
donaire  que  inspeccionando  la  Lonja  de  Sevilla  pasó  por 
su  famosa  galería,  donde  en  hermosos  cajones  de  caoba 
cubiertos  de  cristal,  se  halla  archivada  una  inmensa 
serie  de  documentos  importantes  relativos  á  las  Indias, 
desde  los  dias  de  Colon  y  de  Cortés  hasta  la  revolu- 
ción de  1820;  y  que  se  sorprendió  (y  no  poco)  al  ver 
y  hallar  en  aquellos  grandes  y  sagrados  archivos,  en 
aquellos  gloriosos  tesoros  histórico^,  (así  los  llama  el 
Autor)  la  prueba  mas  convincente  de  la  falta  de  uni- 
formidad en  la  Ortografía  de  la  lengua — lengua  tan 

*  Experimentamos  mía  satisfacción  inexplicable  j  cumplimos  con 
un  deber  de  estricta  justicia,  en  apimtar  aquí  con  gratitud  j  reco- 
nocimiento los  importantes  servicios  que  el  Impresor  Don  Garlos 
WooD,  Regente  que  fué  de  la  Imprenta  Nacional  de  Madrid,  nos 
ha  prestado  no  solo  por  lo  que  hace  á  la  Ortografía  de  la  Lengua, 
sino  por  las  ideas  luminosas,  que  nos  ha  sujerido  durante  la  lectura  j 
corrección  de  las  pruebas  paraqué  la  Obra  produjese  el  resultado  que 
nos  habiamos  propuesto — el  de  la  utilidad  general  para  los  amantes 
de  las  Letras  Españolas. 

Don  Carlos  Wood  ademas  de  los  conocimientos  teoréticos  que 
posee  del  Español,  lo  habla  con  fluencia :  esto,  con  la  vasta  práctica 
que  tiene  en  la  parte  Tipográfica  por  lo  que  hace  al  Español  y  su 
idioma  patrio  el  Inglés,  proporciona  á  los  Españoles  en  este  hábil 
Impresor  una  adquisición  inváluahle  de  la  que  el  Autor  puede  cer- 
tificar por  la  experiencia  de  mas  de  25  años  que  hace  ha  tenido  el 
-gusto  de  conocerle,  habiéndose  valido  de  sus  conocimientos  generales 
mas  de  una  vez.  El  Autor* 


INTRODUCCIÓN. 


16 


gloriosa  (son  palabras  del  mismo  Escritor)  como  los 
mismos  hechos  que  en  tan  armoniosas  como  cadentes 
y  eufónicas  frases  conmemora  —  pues  la  palabra 
"  Registeb  "  del  idioma  inglés  "  Registro"  en  español, 
la  encontró  escrita,  aquí  con  la  j,  en  otras  partes  con 
la  G,  y  en  muchas  con  la  x. 

Los  papeles  públicos  de  Madrid  que  como  en  todos 
los  pueblos  cultQs  dan  el  tono  al  lenguaje  y  á  su  or- 
tografía nos  traen  la  voz  "  Relox  "  escrita  hoy  con  la 
j,  al  inmediato  dia  con  la  x,  luego  con  la  G,  y  al  fin  de 
la  semana  suprimidas  las  tres  letras  "  Reló."  ¿  En  qué 
quedamos ? . .  ¿A  cuál  de  las  letras  debemos  atener- 
nos?   ¿A  cuál  deberemos  dar  la  preferencia? 

Ya  el  Filólogo  Püigblanch,  en  sus  "  Opúsculos 
Gramático-satiricos,"  habia  levantado  la  voz  contra  la 
práctica  de  escribir  "  Es-Gobernador "  con  s  de  uno 
que  dejó  de  serlo,  y  aun  acaso  de  existir,  en  lugar  de 
"  Ex-Gobemador "  con  x :  y  todavía  mas  contra  el 
intolerable  abuso  de  escribir  que  un  "  espía  "  espía 
en  vez  de  expía  con  la  pena  su  delito ;  y  que  aun  des- 
pués de  muerto  y  enterrado  e^pia :  abusos  que  se 
quieren  sancionar  á  pretexto  de  suavizar  una  lengua* 

*  Paigblanch  ha  dicho  con  mucha  gracia  y  donaire  en  sus  Opüs- 
culos-Gramatico-satiricos  :  "  Que  &  fuerza  de  querer  suavi- 
zarla seria  el  Castellano,  antes  de  poco  tiempo^  un  idioma  de 
CARAMELO  solo  bueno  paraqué  le  hablen  hombres  de  mazapán  y 

de  ALFEÑIQUE." 

Y  para  corroborar  mas  esta  doctrina  copiamos  lo  que  acabamos 
de  leer  en  uno  de  los  principales  Periódicos  de  Madrid,  "  El  Cía' 
mor  Público^*  que  dice  : — 

^  Para  Espartero  el  olvido :  para  O'Donnell  la  espiacionJ' 

El  Autor. 


16  INTRODUCCIÓN. 

cuyos  dotes  característicos  son  la  plenitud  de  los  so- 
nidos, la  eufonía,  la  hinchazón  y  redondez — ^lengua  tan 
sonora  de  por  sí,  tan  armoniosa  y  de  cadencia  tanta 
que  es  preciso  manejarla  con  mucha  sobriedad  y  maes- 
tría paraqué  no  peque  y  degenere  en  languidez  á  la 
que  tiene  tendencias  por  lo  jiganteo  de  su  dicción,  lo 
hinchado  *  de  sus  formas  y  la  mucha  concurrencia  de 
vocales. 

Y  concretándonos  al  verbo  "  expiar  "  escrito  con  s, 
en  sentido  de  pagar  alguno  su  delito ;  si  comparamos 
el  idioma  castellano  con  otros  de  la  culta  Europa, 
fácilmente  se  echará  de  ver  cuan  miserablemente  se 
peca  contra  la  analogía  y  propiedad :  pues,  á  princi- 
piar por  el  latin,  (del  que  es  Dialecto,  el  español f)  se 
escribe,  expió,  expiatio.  Y  por  los  Franceses,  cuya 
lengua  culta  y  geométrica  ha  llegado  al  mas  alto  grado 
de  perfección,  escriben  la  palabra  equivalente  á  nues- 
tro espía  con  s :   así  dicen  espión,  y  al  oficio  del  espía 

•  Marco  Antonio  Müreto,  en  sus  Notas  sobre  Catülo,  notó 
en  los  Españoles^  el  defecto  de  hablar  hueco  y  fanfarrón :  More 
patrio  inflatis  bucéis  loquentes.  (FeyjóO;  Paralelo  de  las  Lenguas, 
torno  i,  página  22,  al  fin). 

La  hinchazón  de  las  mejillas,  acaso  provendría  de  la  hinchazón 
de  las  formas.  El  Autor. 

t  Y  sin  embargo  la  lengua  Latina  mendigó  algunas  voces  de  la 
lengua  antigua  Española. 

AuLo  Gelio,  citando  á  Varron  dice  que  la  voz  Lancea  la 
tomaron  los  Latinos  de  los  Españoles.   (Noct.  Attic,  lib.  15,  cap.  S.) 

Y  QüiNTiLiANO  que  la  voz  Gurdus,  que  significa  hombre  rudo, 
ú  de  corta  capacidad,  fué  trasladada  de  España  á  Roma.  (Lib.  i, 
Inst.  Orat,,  cap.  9), — JSt  gurdos,  quos  pro  stolidis  accipit  vul" 
ffus,  ex  Ilispania  traxisse  oriffinem  audivi. 


INTRODUCCIÓN.  17 

llaman  espionage — cuando  expiar^  y  todos  sus  deriva- 
dos los  escriben  con  x.  Así  dicen  expiation^  expiatoire^ 
expier  —  escribiendo  los  Ingleses  en  el  primer  caso 
spy^  to  spy — spia^  los  Italianos — spion^  ó  verspieder^ 
los  Holandeses — spion  y  spaher^  los  Alemanes — y  los 
mismos  Ingleses,  to  expíate^  expiation^  expiatory^  &c., 
en  el  segundo. 

.  No  se  nos  oculta  á  pesar  de  la  doctrina  sentada,  que 
en  el  curso  ordinario  de  las  cosas  nada  hay  estable,  que 
todo  cede  á  la  acción  del  tiempo,  que  todo  está  sujeto 
á  cambios,  sin  que  los  idiomas  estén  exentos  de  esa  ley 
del  Universo.  Las  lenguas,  así  como  las  plantas,  los 
árboles  y  los  hombres  hacen  como  los  cuerpos  celestes 
su  revolución  periódica :  y  en  las  primeras  ( abstrac- 
ción hecha  de  las  voces  y  vocablos  que  en  ellas  se  in- 
troducen por  el  trato  y  comercio  con  los  Extranjeros) 
trae  consigo,  por  varias  razones  que  fluyen  de  causas 
internas  y  que  surgen,  por  decirlo  así,  de  entre  el 
mismo  pueblo  una  revolución  que  á  nadie  le  es  dado 
el  contener.  No  hay  nación,  dice  Feyjóo,  (Paralelo  de 
las  Lenguas,  pag.  321)  que  pueda  sufrir  hoy  el  len- 
guaje que  en  ella  misma  se  hablaba  doscientos 
años  ha. 

QüiNTiLiANO,  (Inst.  Orat.  lib.  i,  cap.  6)  al  hablar 
de  esa  materia  dice :  que  los  hombres  se  cansan  de  lo 
viqo^  y  corren  tras  lo  nuevo :  y  en  corroboración  de 
su  doctrina  añade,  que  los  versos  de  los  Salios  que  se 
atribuían  á  Nüma,  apenas  se  podían  entender  por  los 
Sacerdotes  en  los  últimos  tiempos  de  la  República. 


18  INTBODUCCION. 

Fbsto  que  vivía  en  los  de  Augusto  Cesab  ha  recor- 
dado también  en  su  Libro  "D^  Verhorum  Significa-' 
tione,^^  que  en  su  época  había  sufrido  tal  cambio  el 
Latín  que  muy  poca  parte  de  él  era  inteligible,  siendo 
de  notar  que  las  leyes  de  los  Reyes  de  Roma,  y  las 
de  los  Decemviros  (Leyes  de  las  12  Tablas)  que 
compiló  y  publicó  Fülvio  Ursino,  presentaban,  pues- 
tas en  parangón  con  el  latin  mas  moderno,  un  carác- 
ter tan  distinto,  fases  tan  nuevas  que  solo  podían 
atribuirse  á  las  mudanzas  y  á  las  alteraciones  de  los 
tiempos. 

PoLiBio,  (lib.  3,)  asegura  que  los  artículos  de  la 
Liga  entre  Roma  y  Cartago,  á  poco  después  de  la 
expulsión  de  los  reyes  de  Roma  eran  casi  ininteligibles 
en  sus  dias;  y  que  los  mas  sutiles  y  versados  Anti- 
cuarios no  podian  desentrañarles  el  sentido  en  razón  de 
las  muchas  palabras  anticuadas  que  habian  caido  en 
desuso^  y  que  se  habian  olvidado  enteramente  en  Roma : 
y,  no  porqué,  (continua  hablando  el  mismo  Historia- 
dor) pudiera  la  tal  confusión  atribuirse  á  la  mezcla 
de  palabras  extranjeras,  (porqué  á  la  época  pocos 
Extranjeros  habian  entrado  en  Roma)  sino  á  varias 
otras  causas ;  siendo  mas  de  admirar]  que  tan  rápida 
como  sorprendente  revolución  se  había  verificado  en 
el  comparativamente  corto  intervalo  de  unos  trescien- 
tos cincuenta  años. 

Si  sucedió  esto,  pues,  entonces;  igual  revolución  se 
debe  esperar  en  nuestros  dias.  Las  mismas  causas 
producen  los  mismos  efectos.     La  acción  del  tiempo^ 


INTRODUCCIÓN.  19 

la  ley  del  movimiento  es  hoy  la  que  fué  ayer  y  la  que 
aera  mañana.  A  pesar  de  todo;  y  sin  ir  mas  lejos 
que  á  las  lenguas  Inglesa  y  Francesa  observaremos  de 
paso  que  en  ellas  todo  se  haUa  combinado;  porqué, 
si  no  se  puede  negar  que  en  ambas  el  lenguaje  ha 
experimentado  cambios,  no  es  menos  cierto  que  la 
Ortografía  les  ha  seguido  los  pasos  muy  de  cerca  y  se 
halla  hoy  establecida  de  un  modo  admirable.  ¿  Por- 
qué no  fijarla  y  ponerla  sobre  un  pié  igual  en  la  Len- 
gua Española?  Una  vez  de  adoptada  en  el  lenguaje 
familiar  y  corriente,  fácil  seria  hacerlo  en  las  palabras 
técnicas,  en  las  de  ciencias  y  artes,  y  en  las  que  la 
necesidad,  la  moda,*  y  el  trato  con  los  hombres  á 
quienes  los  han  hermanado  los  descubrimientos  moder- 
nos pudiesen  admitir  y  dar  cabida  en  los  Diccionarios 
y  Obras  modernas. 

Antes  de  dar  fin  á  este  Introito  que  ha  tomado 
dimensiones  mayores  de  las  que  nos  hablamos  pro- 
puesto; aun  nos  quedan  por  decir  dos  palabras.  Acerca 
de  la  utilidad  de  la  Obra  nos  hacemos  la  ilusión  de 
creer  que  nadie  dudará  de  ella :  por  lo  que  hace  á  su 
ejecución  y  desempeño,  al  Público  le  incumbe  dar  su 
fallo ;  un  juicio  nos  será  permitido  anticipar,  y  es,  que 
acaso  una  crítica  severa^f  mas  ocupada  de  las  reglas 
del  arte  que  de  la  pública  utilidad^  encontrará  por  la 
Obra,  alguna  que  otra  repetición,  en  las  que  de  in- 

*  £st  quoque  cnnctarum  novitas  gratissima  rerum. 

t  Cum  toa  pervideas  oculis  mala,  Lippus,  inunctis, 
Cur in amicorum  vitiis  tam  cernís  acutom? 


20  INTRODUCCIÓN. 

tentó  hemos  caido  á  beneficio  de  nuestros  Discípulos, 
y  el  de  los  jóvenes  Españoles  y  Americanos  para 
quienes,  mas  en  particular,  la  hemos  publicado. 

Por  muy  felices  nos  contaríamos  si  nuestro  hu- 
mude,  pero  amdmzndo  trabajo  les  sirviese  de  ayuda 
y  guia  en  sus  estudios  de  la  lengua  Española;  pues, 
no  teniendo  á  pecho  otra  cosa  que  el  facilitaríes  el 
camino,  esto  conseguido,  toda  otra  idea  cualquiera 
de  LUCRO  ó  ínteres  no  podría  ser  sino  alta  y  eminen- 
temente secundaría  en 

EL  AUTOR. 


EXAMEN  RAZONADO 

DEL 

EMPLEO  DE  IOS  VEBBOS  SER  Y  ESTAR 

EN 


PRIMERA  PARTE. 

*'  Algunos  piensan  que  hablar  romance  es  hablar 
como  se  habla  en  el  vulgo,  j  no  conocen  que 
el  bien  hablar  no  es  común,  sino  negocio  de 
parücnlar  juicio,  asi  en  lo  que  se  dice  como 
en  la  manera  como  se  dice." 

(Lboh,  Nombres  de  Cristo,  11b.  iii.) 

UNA  proposición  es  la  enunciación  de  un  juicio ;  un  juicio 
pronunciado  con  los  signos  del  lenguaje.  Se  llama  Sujeto  de 
la  proposición  á  la  persona  ó  cosa  de  que  se  habla ;  se  llama 
Atributo  lo  que  se  dice  del  sujeto.  Pedro  ama^  es  una  pro- 
posición, en  la  cual  Pedro  es  el  sujeto,  ama  el  atributo.  El 
sujeto  de  una  proposición  no  es  siempre  un  sustantivo  solo ;  la 
mayor  parte  de  las  veces  el  sustantivo  va  acompañado  de  otras 
palabras  que  expresan  ideas  accesorias,  las  cuales  refiriéndose  á 
la  idea  principal  expresada  por  el  sustantivo  forman  con  él  la 
idea  total  y  única ;  el  sujeto  de  la  proposición.  De  la  misma 
manera  el  atributo  no  es  siempre  el  verbo  solo,  pues  muy 
firecuentemente  va  seguido  de  uno  6  mas  complementos  que 
representan  ideas  parciales,  las  que  refiriéndose  al  verbo  como 
representante  de  la  idea  principal  forman  con  él  la  idea  única 
y  total  del  atributo.  El  hombre  virtuoso  es  amado  por  sus 
compatriotas^  es  una  proposición  que  puede  servir  de  ejemplo 
de  lo  que  acabamos  de  explicar. 

Si  se  examina  el  atributo  ama  en  la  primera  proposición,  se 
observará  que  expresa  una  cualidad,  una  cierta  manera  de  ser 

B 


2  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

que  63  amar ;  j  que  esta  cualidad  no  la  expresa  sola  y  aislada, 
sino  coexistente  con  el  sujeto  y  en  el  sujeto,  de  manera  que  la 
proposición  que  dice :  Pedro  amuy  se  refunde  en  esta  otra :  la 
cualidad  de  amar  coexiste,  se  halla  en  Pedro;  ó  bien,  Pedro  está 
amando.  Pedro  amando  no  sería  una  proposición.  Así,  para 
formarla  es  necesario,  ó  bien  que  el  adjetivo  que  expresa  la 
cualidad  que  se  deba  atribuir  pueda  revestirse  de  una  forma 
que  exprese  además  la  existencia  y  la  afirmación,  como  lo 
hacen  los  verbos  llamados  adjetivos ;  ó  bien  que  se  añada  al 
adjetivo  que  no  toma  esta  forma  alguna  otra  palabra  que  las 
exprese ;  esto  es  lo  que  se  hace  con  los  verbos  Ser  y  Estar  en 
la  lengua  Española.  De  aquí  resulta  que  el  verbo  que  es  todo 
el  atributo,  ó  la  parte  principal  del  atributo  debe  siempre  ex- 
presar la  existencia.  En  efecto,  amar,  leer,  sentir,  dormir, 
significan  siempre  existir  ya  de  una  manera,  ya  de  otra. 

El  verbo  Ser,  pues,  expresa  la  existencia  de  la  manera  mas 
abstracta ;  frecuentemente  no  expresa  mas  que  la  existencia 
del  atributo  en  el  sujeto,  la  existencia  intelectual,  es  decir,  la 
presencia  de  las  ideas  en  el  ánimo.  El  verbo  Estar  significa 
una  existencia  particular,  pero  indeterminada. 

El  verbo  existir  expresa  la  presencia  real  del  sujeto  en  la 
naturaleza,  lo  mismo  que  el  verbo  haber  empleado  impersonal- 
mente.  Cada  uno  de  los  otros  verbos  expresa  una  existencia 
particular  y  determinada.  Se  sigue  de  aquí  que  con  el  verbo 
Ser  solo  no  se  puede  hacer  una  proposición,  puesto  que  ni  las 
personas  ni  las  cosas  existen  de  una  manera  general  y  abs- 
tracta; así,  no  se  puede  decir:  P<eáro  es*...  sin  añadir  el 
atributo  de  bueno,  malo,  sabio,  &c.  Tampoco  puede  formarse 
una  proposición  con  el  verbo  Estar  solo ;  porqué  aun  cuando 
las  personas  y  las  cosas  tengan  una  existencia  particular  exis- 
ten sin  embargo  de  tma  manera  indeterminada;  por  lo  tanto,  si 
se  dice :  Pedro  es,  Pedro  está,  falta  preguntar,  ¿  Cómo  ?  ¿  en 
dónde  ?  y  es  indispensable  añadir,  enfermo,  en,  casa,  paraqué 
la  oración  sea  completa.  Con  todos  los  otros  verbos  llamados 
adjetivos,  se  puede  formar  una  proposición ;  porqué  expresan 

*  Excepto  en  los  casos  en  que  el  verbo  Ser  se  emplea  en  lugar  de  otro  verbo, 
como  cuando  se  pone  en  lugar  del  verbo  existir,  6  haber,  impersonal ;  ^emplo : 
Yo  piejiM,  luego  sor,  Itiego  exieto. 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  3 

como  el  verbo  Ser  ]a  existencia ;  j  ademas^  una  cualidad  ó 
estado  que  determina  el  modo  de  esta  existencia,  pues  las  cosas 
existen  de  una  manera  particular  y  determinada.  II¿  ahí  por- 
qué se  puede  decir : 

SI  vicio  deshonra»  Le  ylce  deshoDore.  Vioe  dishonoun. 

Xa  virtud  ennoblece,         Ia^  yerta  ennoblit.  Virtae  ezalts. 

Xa  sabiduría  ilustra.       La  sagesae  rend  illustre.      Wisdom  enlightens. 

sin  que  haya  necesidad  de  añadir  mas. 

Pero  cuando  se  quiere  formar  una  proposición,  y  no  hay  en 
la  lengua  un  verbo  que  exprese  la  cualidad  que  se  debe  atri- 
buir al  sujeto,  se  emplea  el  verbo  Ser  ó  Estar,  añadiéndole 
algún  complemento  que  determine  el  modo  de  existencia  que 
debe  atribuirsele.  Pedro  es  bueno ;  el  complemento  huefw  ex- 
presa con  el  verbo  la  existencia  particular  y  determinada  que 
se  reconoce  convenir  á  Pedro.  Pedro  está  en  casa ;  el  comple- 
mento en  casa^  con  el  verbo  Estar  determina  el  modo  de 
existencia  que  se  atribuye  al  sujeto  de  la  proposición. 

En  la  lengua  inglesa  con  el  verbo  To  be,  y  en  la  francesa 
con  el  Etre,  se  pueden  expresar  las  diferentes  maneras  de  la 
existencia  por  medio  de  los  diversos  complementos  que  se  le 
pueden  añadir ;  pero  no  sucede  así  en  la  lengua  española.  Hay 
complementos  que  expresan  cualidades,  maneras  de  ser,  que 
no  se  deben  aplicar  al  sujeto  sino  con  el  verbo  Ser  ;  otros  que 
expresan  cualidades  que  no  son  aplicables  mas  que  con  el  verbo 
Estar;  los  hay  también  que  pueden  aplicarse  mdiferentemente, 
ya  con  el  verbo  Ser,  ya  con  el  verbo  Estar,  según  las  diferen- 
tes relaciones  bajo  que  se  mire  el  sujeto  de  la  proposición  ó  la 
manera  de  ser  que  se  le  deba  aplicar.  Para  hacer  estas  apli- 
caciones es  para  lo  que  los  extranjeros  experimentan  gran 
dificultad. 

Huerta  en  su  "Tratado  de  Sinónimos,"  sienta  el  principio  de 
que  se  confunden  generalmente  los  verbos  Ser  y  Estar  em- 
pleados indiferentemente,  excepto  en  los  casos  que  señala  este 
autor,  aunque  de  un  modo  muy  incompleto  en  nuestra  opinión. 
La  lectura  de  los  autores  españoles  presenta,  también,  á  decir 
verdad,  en  el  uso  de  estos  verbos  ejemplos  que  contrarían  el 
rigorismo  de  los  preceptos.     En  poesía  se  hace  uso  con  mucha 


4  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

frecuencia  del  verbo  Ser  en  lugar  del  verbo  Estab  ;  y  esto  dá 
al  estilo  una  energía  y  una  sublimidad  extraordinarias. 

Et  campos  ubi  Ti'oyB  fuit.  (^n.,  lib.  iii,  t.  2.) 
y  loB  campos  dqjé  donde  Püé  Troya, 

Aquí  el  verbo  Seb  es  de  un  efecto  admirable ;  porque  no 
solo  expresa  el  lugar,  la  posición  en  donde  estaba  situada  Troya» 
sino  su  existencia  misma,  su  poderío,  su  grandeza. 

EgtoSf  Fabio  ;  ay  dolor  !  que  ves  ahora 
Campos  de  soledad^  mustio  collado^ 
Fueron  un  tiempo  Itálica  famosa,  (Rioja.) 

Toda  la  sublimidad  de  estos  grandes  pensamientos  desapare- 
cería, si  se  sustituyese  al  verbo  Ser  el  verbo  Estar  ;  si  en  vez 
de  FUÉ  Troya,  se  dijese  estuvo  Troya ;  si  en  vez  de  fueron  un 
tiempo  Itálica,  aquí  estuvo  situada  Itálica,  á  pesar  de  ser  esta 
última  la  construcción  regular.  No  obstante,  el  discípulo  bará 
bien  en  no  separarse  de  las  reglas  y  el  orden  de  construcción 
natural,  pues,  para  hacer  estas  inversiones  se  necesita  tener  el 
gusto  bien  formado  y  un  conocimiento  muy  profundo  de  la 
lengua. 

El  empleo  de  estos  dos  verbos  no  es,  sin  embargo,  arbitrario, 
generalmente  hablando ;  puesto  que  está  sujeto  á  reglas  fijas 
sacadas  de  su  significación  propia,  ó  de  las  diferentes  acepciones 
que  tienen  en  la  lengua.  Partiremos,  pues,  de  este  principio 
para  hacer  el  examen  que  nos  hemos  propuesto,  sometiendo  á 
nuestros  discípulos  un  extracto  de  los  artículos  del  Diccionario 
de  la  Academia  Española  que  tienen  relación  con  ellos. 

1.  Ser,  verbo  sustantivo.  (Diccionario  de  la  Academia.) 
Como  sustantivo  no  se  hace  otro  uso  de  este  verbo  mas  que 
para  el  de  expresar  la  unión  que  hacemos  en  nuestro  ánimo 
de  los  dos  términos  de  una  proposición ;  á  saber : 

La  virtud  es  atnahle.         La  vertu  est  aimable.  Virtuo  íb  amiable. 

El  principio  de  la  sabiduría  eb  el  temor  de  Dios, 

La  crainte  du  Seigueur  est  le  commencement  de  la  sagesse. 

The  beginning  of  wisdom  is  the  fear  of  the  Lord. 

En  estos  dos  ejemplos  no  hacemos  mas  que  pronunciar  con 
el  verbo  Ser  la  coexistencia  de  la  virtud  y  la  amabilidad,  la 
identidad  del  principio  de  la  sabiduría  y  el  temor  de  Dios. 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  5 

2.  Ser,  yerbo  auxiliar;  sirve  para  conjugar  los  verbos 
pasivos^  porqué  expresa  la  manera  y  el  tiempo  de  experimentar 
la  acción  expresada  por  los  otros  verbos.    (Dic.  de  la  Acad.) 

Según  este  articulo,  el  verbo  Ser  puede  recibir  como 
complemento  el  participio  pasado  de  los  verbos  activos.  Los 
verbos  suscitar^  cubrir^  por  ejemplo,  son  verbos  activos  ; 
sus  participios  pasados  sirviendo  de  complemento  al  verbo 
Ser,  forman  los  verbos  pasivos:  SE^suscitacb^  ser  cubierto.  En 
las  proposiciones  formadas  con  los  dos  primeros  verbos  no  se 
expresa  mas  que  la  manera  ó  el  tiempo  eii  que  el  sujeto  ejecuta 
la  acción  expresada  por  ellos : 

SI  odio  tuscita  rencillas.      La  haine  provoque  la       Hatred  provokes  rancour. 

rancane. 
Xa  caridad  cubre  todas       La,  charité  convre  toas  **    Charity  coren  all  faults. 
las  /altas.  les  dé&ut». 

En  las  mismas  proposiciones  formadas  con  los  dos  verbos 
pasivos  no  se  expresa  mas  que  el  tiempo  de  recibir  la  acción 
expresada  por  los  dos  mismos  verbos : 

Las  rencUlas  son  suscitadas  por  el  odio. 
Les  querelles  sont  sascitées  par  la  haine. 
Rancour  is  provoked  by  hatiH^d. 

Las  faltas  son  cubiertas  por  la  caridad. 
Les  défiiuts  sont  couyerts  par  la  charité. 
Faiilts  are  covered  by  charity. 

Si  el  verbo  Estar  se  emplea  con  un  adjetivo  activo ;  Estar 
pintando^  por  ejemplo,  nos  valemos  del  verbo  Ser  con  el  adje- 
tivo teniendo  la  forma  y  el  sentido  pasivo.  La  mayor  parte 
de  los  gramáticos  se  limitan  á  decimos  que  el  verbo  Ser  unido 
al  participio  pasado  de  los  otros  verbos  forma  la  voz  pasiva. 
Ejemplos : 

JSl  B8  amado.  II  est  aimé.  He  is  loyed. 

Ella  vxjú  amada.  Elle  fui  aimée.  She  was  loyed,  &c. 

Esta  voz  pasiva,  empero,  este  sentido  pasivo,  ¿  en  qué  con- 
siste ?  ¿  en  dónde  está  ?  Toda  la  dificultad  radica  aquí  precisa- 
mente; y  esta  es  la  que  no  ha  resuelto  de' una  manera 
satisfactoria  y  luminosa  ninguno  de  nuestros  filólogos. 

Estaba  vestida  de  humilde  sarga. 
Elle  était  yétue  de  simple  serge. 
She  was  di'essed  in  simple  sergo. 


6  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

En  las  construcciones  francesa  é  inglesa  que  preceden  ¿no 
se  perciben  de  un  modo  claro  y  positivo  la  voz  y  la  forma 
pasiva  ?  y  no  obstante  esta  voz,  esta  forma  pasiva  se  construye 
con  el  verbo  Estab  ;  pero,  en  este  caso,  puede  decirse  que  las 
formas  francesa  é  inglesa  son  engañosas;  que  solo  tienen  las 
apariencias  del  estado  pasivo,  del  sentido  pasivo.  Cuando  se 
dice  de  alguno  en  francés,  il  est  aimé,  y  en  inglés,  Jie  is  loved, 
se  quiere  significar  que  es  en  el  momento  en  que  se  habla,  el 
término  de  la  acción  amar,  que  se  le  ama  en  la  actualidad. 
Cuando  se  dice  de  una  mujer :  elle  est  vétue,  ó  en  inglés,  she  is 
dressedy  en  el  sentido  de  ella  se  halla  vestida,  evidentemente 
queremos  expresar,  no  la  acción  presente,  sino  el  resultado  de 
una  acción  anterior.  En  este  caso,  la  acción  de  vestir  no  tiene 
lugar,  ni  por  consecuencia  el  estado  pasivo  de  la  persona  vestida. 
El  verdadero  pasivo  es  el  que  puede  construirse  con  la  voz 
activa.  Yo  sot  amado.  Je  suis  aimé,  luego  me  aman,  lam  loved, 
luego  somebody  loves  me.  Otros  ejemplos :  Combatiré  cuando 
ESTÉ  ó  ESTUVIERE  armado.  Je  combattrai  quand  je  serai  armé, 
I  willjight  when  I  am  armed.  Amigo,  sebás  armado  caballero, 
Ami,  tu  seras  armé  chevalier,  Friend,  thou  shalt  be  armed  a 
knight.  En  el  primer  caso,  la  persona  que  habla  no  puede 
decir  que  combatirá  cuando  le  armen ;  en  el  momento  en  que 
le  armen :  su  pensamiento  se  reduce  sencillamente  á  decir :  To 
combatiré  cuando  haya  sido  armado.  Je  combattrai  quand  je  me 
serai,  6  quand  j^aurai  été  armé,  I  shalljight  when  I  have  been 
armed ;  esto  es,  cuando  me  encuentre  en  el  estado  de  un  hom- 
bre armado,  dans  Vetat  d^un  homme  armé;  in  the  state  of  an 
armed  man ;  y  por  consecuencia  se  usará  del  verbo  Estab.  En 
el  segundo  caso,  es  cuestión  de  la  acción  de  armar  en  un  tiempo 
futuro;  Tw  SERÁS  armado;  tu  ^^bJlQ  armado  caballero.  Tu  serás 
armé;  on  f armera  chevalier,  Thou  wilt  be  armed;  thou  wilt  be 
armed  a  knight ;  es  decir,  por  alguna  ])ersona  que  tiene  la 
facultad  ó  el  deber  de  armar  caballero,  de  investir  con  la  orden 
de  la  Caballería. 

El  sujeto  del  verbo  activo  es  siempre  un  agente;  el  del 
verbo  pasivo,  un  paciente.  La  verdad  de  aquellas  proposiciones 
que  hemos  sentado  es  simultanea  relativamente  al  tiempo  en 
que  tiene  lugar ;  pues  en  el  momento  en  que  el  odio  suscita  y 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  7 

la  caridad  cubre,  las  rencillas  son  suscitadas^  y  los  defectos 
SON  cubiertos.  Las  primeras^  sin  embargo,  tienen  una 
anterioridad  de  causa;  pero  las  unas  j  las  otras  tienen  una 
verdad  diferente  de  la  que  tendrían  si  el  participio  pasado 
estuviese  aplicado  con  el  verbo  Estar.  Así,  cuando  se 
encuentra  un  participio  pasado  de  verbo  activo  complemento 
del  verbo  Etrb,  To  be,  j  que  se  quiere  expresar  solamente  que 
el  sujeto  de  la  proposición  es  el  objeto  de  la  acción  expresada 
por  el  verbo  del  participio  se  debe  traducir  en  español  por  el 
verbo  Ser;  pues  se  vé  claramente  que  en  este  caso  no  es 
cuestión  mas  que  de  formar  un  verbo  pasivo. 

Hacemos  uso  de  Ser  cuando  el  sustantivo  es  régimen  de  ese 
verbo,  y  va  acompañado  del  sujeto  que  representa  y  que  le 
sirve  de  complemento.  Ejemplo :  Ser  pintor,  poeta,  &c,  y  no 
Estar  pintor,  poeta,  &c.,  régimen  directo  del  verbo  Ser. 

Cuando  el  sustantivo  es  régimen  indirecto  del  verbo  Ser,  se 
emplea  también  este  si  se  quiere  expresar  una  cualidad  esencial. 
Ejemplos : 

Ser  de  buena  eonetitucion,        Etre  bien  constitué.        To  be  bealtby. 

Ya  hemos  dicho  que  el  verbo  Estar  expresa  las  vicisitudes 
que  las  ideas  y  las  cosas  sufren  en  la  naturaleza. 

3.  Ser,  se  emplea  con  frecuencia  en  lugar  de  los  verbos 
servir,  aprovechar,  conducir  para  algo: 

Pedro  no  es  para  esto.    Fierre  n'est  pas  ponr  cela.    Peter  is  nnflt  for  that. 
Pedro  no  sirve  para  eso,    (Dic.  de  la  Acad.) 

Bs  bien  que  mis  odiosos  versos  leas,  (Aboensola,  Contra  las  Cortesanas.) 

Es  decir,  conviene  que  leas  mis  versos  odiosos. 

Y  no  tener  con  quien  comunicar  mis  secretos,  que  no  son  para  fiarse  de  todos, 
(Cbrtantes,  Don  Quijote.) 

4.  Ser,  significa  algunas  veces  Estar  en  algún  lugar  ó 
situación.     (Dic.  de  la  Acad.) 

El  empleo  del  verbo  Estar  para  expresar  la  existencia  en 
tm  lugar  ó  en  una  situación  cualquiera  es  de  un  uso  general. 
Sin  embargo  se  halla  en  Don  Luis  de  Guevara: 

La  plata  (de  un  lugar)  era  en  las  riberas  de  un  rio  corto  de  talle,* 
(Guevara,  Elecciones  para  los  Cargos  de  Justicia.) 


*  Pero  esta  es  una  construcción  irregular;  la  construcción  regalar  es  esta: 
BsTABA  en  las  riberas^  kc. 


8  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Se  hace  uso  de  esta  acepción  en  muchas  expresiones  consa- 
gradas ;  se  le  emplea,  también,  frecuentemente  en  el  estilo 
serio  y  majestuoso  de  la  Biblia,  como  en  la  traducción  del 
P.  Scio  (San  Mateo  cap.  xii): 

JEl  que  no  es  conmigo,  contra  mí  B8.* 
Celui  qui  n'est  pas  avec  moi,  est  contre  moi. 
He  that  is  not  with  me,  is  against  me. 

En  estas  locuciones  usuales,  aquí  es,  ¿  dónde  £S  ?  no  es  allíy 
parece  á  primera  vista  que  el  verbo  Ser  se  halla  empleado  por 
el  verbo  Estar,  según  lo  que  dice  el  artículo  del  Diccionario 
de  la  Academia ;  pero  si  se  observa  bien,  se  verá  que  los  ad- 
verbios dóndey  aquí,  aUi^  están  empleados  como  sustantivos  de 
los  nombres  de  los  lugares,  y  que  el  verbo  Ser  lejos  de  encon- 
trarse en  lugar  del  verbo  Estar,  se  halla  allí  por  el  contrario 
para  afirmar  ó  para  negar  la  identidad  del  sujeto  y  del  atri- 
buto que  es  su  prmcipal  empleo.  Si  al  hablar  de  Pedro,  alguno 
dijese : 

No  duerme  en  la  oficina,  pues  allí  no  bb  eu  caga. 

II  ne  dort  pas  aa  bui*eauy  parceque  cela  n'est  pas  sa  maison. 

He  does  not  sleep  at  his  office,  for  that  is  not  his  residence. 

observaríamos,  si  se  estudia  la  frase,  que  el  adverbio  aZZí  re- 
presenta el  sustantivo  oficina^  y  el  cual  hace  sus  funciones 
como  sujeto  de  la  segunda  proposición,  y  que  el  verbo,  no  es, 
niega  la  identidad  de  este  sujeto  y  del  atributo  su  casa.  Por 
lo  demás,  la  existencia  en  un  lugar  ó  en  una  situación  cual- 
quiera, la  expresa  en  general  ó  un  gerundio  ó  un  sustantivo 
regido  por  una  preposición,  ó  un  adverbio,  lo  que  viene  á  ser 
lo  mismo.     Por  ejemplo : 

A  la  puerta,  A  la  porte.  At  the  door. 

Al  sol.  Au  soleil.  In  the  sun. 

JSn  casa,  A  la  maison.  At  home. 

Muriendo.  Mourant.  Dying. 

Aquí,  allí,  &c.  Ici,  lá.  Here,  there. 

Así  es  que  el  verbo  Ser  no  se  halla  con  tales  complementos 
cuando  se  quiere  expresar  que  el  sujeto  de  la  proposición  se 
halla  en  tal  lugar,  ó  en  tal  situación.  Si  se  le  encuentra  algunas 
veces  con  aquellos,  es  porqué  ocupa  el  lugar  de  algún  otro 
verbo.     Por  ejemplo,  alguno  quiere  dar  cuenta  de  un  aconte- 


*  £b  decir :  El  que  uo  S8TÁ  conmigo,  está  contra  mi. 


DE  LOS  VBBB08  SER  Y  ESTAR.  9 

cimiento  que  acaba  de  suceder  en  Bayona ;  otro  que  se  cree 
mejor  informado,  puede  decir :  No  ha  sido  en  Bayona  sino  en 
Tolosa  ;  y  diría  bien ;  pero  en  este  caso,  el  verbo  Ser  se  halla 
empleado  por  los  verbos  suceder,  acontecer,  acaecer,  &c.,  lo  que 
puede  hacerse  como  lo  dice  el  articulo  siguiente  del  Dic.  de  la 
Acad. 

5.  Ser,  significa  suceder,  acontecer,  acaecer,  &c. ,  y  asi  se  dice : 
¿  Cómo  FUÉ  ese  caso  ?  (Dic.  de  la  Acad.) 

F  SERÁ  (acontecerá  .  .  Scio)  que  todo  aquel  que  invoc/ire  el  nomlrre  del  Señor 
8BRÁ  éalvo. — (Versión  de  la  Santa  Biblia  por  V alera,  S.  Mat.  cap.  xi,  y.  21.) 

Este  empleo  del  verbo  Ser  en  lugar  de  los  verbos  suceder, 
acontecer,  acaecer,  verificarse,  &c.,  es  do  un  uso  frecuente  y 
general. 

Sso  no  FUÉ  por  él;  que  Fué  4  instancias  de  ftu  hermano. 
Ce  ne  fíit  pour  luí ;  il  fut  á  Tinsu  (aux  ínstancei))  de  son  frére. 
It  was  not  for  him,  but  on  account  of  his  brother. 

6.  Ser,  significa  valer,  hablando  del  precio  de  las  cosas. 
(Dic  de  la  Acad.) ;  y  es  corriente  pregunta  en  las  compras : 

¿  A  cómo  ES  lo  que  se  vende?  El  pan  ks  á  buen  precio, 

Quel  est  le  prix  de  ce  que  Ton  vende  ?  Le  pain  est  assez  cher. 

Huw  mnch  do  they  sell  it  at?  Bread  is  dcar. 

Se  dice  muy  frecuentemente  con  el  verbo  Ser,  empleado 
en  lugar  de  vale  á  buen  precio. 

7.  Ser,  significa  pertenecer  á  la  posesión,  ó  al  dominio  de 
alguno  : 

Este  jardín  es  del  rey.     Ce  jardin  est  au  roí.      This  is  the  king's  garden. 

Pertenecer  ó  tocar,  en  el  sentido  de  ser  conveniente,  incumbir: 

Este  proceder  no  es  de  honibre  honrado, 

Cette  conduitc  n'est  pas  ccUe  d'un  hounete  hommo. 

This  conduct  is  not  tbat  of  an  hon^t  man. 

No  ES  mió  el  sentenciar  estas  discordias. 

Cela  ne  me  regarde  pas  de  juger  ees  diíferends. 

It  is  not  an  affair  of  mine  to  jiidgo  of  these  disputes. 

Tener  principio,  origen,  naturaleza,  (ser  nativo)  hablando  de 
los  lugares  6  de  los  países : 

Antonio  es  de  Madrid.    Antoine  est  natif  de  Madrid.      Anthony  is  a  nativo  of 

Madrid. 

8.  Ser,  sirve  para  expresar  la  relación  del  atributo  con  el 
sujeto  en  las  proposiciones.    (Dic.  de  la  Acad.) 

c 


10  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

9.  Ser,  se  le  emplea  para  afirmar  6  negar  lo  que  se  pre- 
tende :  Esto  ES,  Así  ES,  (Dic.  de  la  Acad.) 

Estas  fórmulas  se  llaman  afirmativas^  porqué  denotan  una 
confirmación  positiva  de  lo  que  se  dice,  ó  de  lo  que  se  pretende. 
Asi  ES,  No  ES  asiy  añadidos  á  la  narración  de  un  hecho  ó 
de  un  acontecimiento  cualquiera  denotan  la  aprobación  6 
refutación  de  la  narración, 

10.  Ser,  imido  á  nombres  que  expresan  un  empleo,  una 
ocupación,  ó  una  profesión  cualquiera,  significa  ejercer  estos 
empleos,  ocuparse  de  ellos.  (Dic.  de  la  Acad.)  Hé  aquí  por 
lo  que  se  dice : 

Es  capitán.  II  est  capitaine.  He  is  a  captain. 

Es  gobernador,  11  est  gouvepneiir.  He  is  a  govemop. 

En  la  sociedad  los  hombres  se  clasifican  por  sus  empleos,  sus 
oficios,  sus  profesiones,  &c.:  los  atributos  que  expresan  estos 
empleos,  estas  profesiones,  se  aplican  con  el  verbo  Ser;  pero  la 
aplicación  de  este  verbo  en  estos  casos  no  hace  que  el  sujeto 
de  la  proposición  se  considere  como  actualmente  ocupado  en  las 
funciones  de  su  empleo  ó  profesión.  El  sujeto,  en  este  caso,  se 
considera  solamente  como  provisto  ó  revestido  con  el  poder  ó 
la  facultad  de  ejercer  estas  funciones  en  la  ocasión  conveniente. 
Un  médico,  por  ejemplo,  es  médico  desde  el  momento  en  que 
ha  obtenido  la  autorización  legal  para  ejercer  las  funciones  de 
su  profesión ;  y  este  atributo  se  le  aplica  siempre  con  el  verbo 
Ser,  aun  en  los  momentos  en  que  no  ejerce  estas  funciones, 
porqué  el  ejercicio  actual  de  estas  se  explica  con  el  verbo 
Estar. 

11,  Ser,  unido  á  nombres  ó  participios  de  otros  verbos,  sig- 
nifica tener  las  cualidades  ó  las  propiedades  expresadas  por 
estos  nombres.    (Dic,  de  la  Acad.) 

Ya  hemos  visto  que  el  verbo  Ser  se  emplea  con  los  partici- 
pios pasados  de  los  verbos  activos  para  formar  con  ellos  lo  que 
se  llama  la  voz  pasiva.  En  general,  no  se  le  emplea  con  los 
participios  pasados  de  los  verbos  neutros  para  formar  con  ellos 
esa  voz,  pues  estos  verbos,  no  la  tienen,  ni  con  los  de  los  verbos 
pronominales  para  formar  con  ellos  los  tiempos  compuestos ; 
en  tales  casos  se  emplea  siempre  en  la  lengua  española  el 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  11 

verbo  habeil     Sin  embargo,  se  halla  algunas  veces  empleado 
como  auxiliar  con  los  participios  de  los  verbos  neutros. 

Por  egto  80T  llegado  á  tal  extremo,  á  tanto  daño,  á  desventura  tanta,*  &c. 
{Ceryjlvtbs,  Galat.  lib.  1.) 

El  P.  Scio,  en  su  traducción  de  la  Biblia  (S.  Mateo  ii) : 
Porqué  muertos  SON  los  que  querían  matar  al  niño,  &c.  Hay 
también  algunos  verbos  neutros,  como : 


Desesperar, 

Porfiar. 

Desatinar. 

Osar. 

Presumir. 

Desconfiar. 

Parecer. 

Valer. 

Vemr. 

Cuyos  participios  pasados  tienen  la  acepción  de  adjetivos,  á 
pesar  de  su  terminación  pasiva ;  y  en  este  sentido  se  emplean 
frecuentemente  con  el  verbo  Ser  cuando  expresan  una 
cualidad  relativa  á  la  constitución,  al  origen,  á  la  naturaleza 
del  sujeto.     Se  puede  decir : 

Pedro  ES  osado.  Fierre  est  hardi.  Peter  is  daring. 

Pedro  ES  porfiado.  Fierre  est  opiníatre.  Feter  Ib  obstínate. 

Pedro  ES  presumido.  Fierre  est  vain.  Feter  is  proud. 

12.    Ser,  por  haber,  existir,    (Dic.  de  la  Acad.) 

Un  tiempo  fué  (habo^  existió  un  tiem])o)  que  en  citara  sonora, 
Gloria  y  amor  el  trovador  cantó,  kc.  (Cancioneros  Españoles.) 

Fué  un  hombre  .  . .  fueron,  pties,  entre  nosotros  siete  hombres.  (Valera, 
en  sa  tradnecion  de  la  Santa  Biblia,  San  Mateo,  xxi,  d3,  y  xxii,  25.) 

Hemos  ya  visto  que  el  verbo  Ser  se  emplea  algunas  veces 
por  el  verbo  haber;  pero  el  artículo  del  Diccionario  de  la 
Academia  observa  que  esta  manera  de  emplearlo  es  anticuada. 
Se  le  emplea  mas  frecuentemente  por  el  verbo  existir: 

Apenas  de  haber  sido  dais  indicios.  (Lope  de  Vega,  Foder  del  Tiempo.) 
Ya  FUÉ  un  pintor,  del  nombre  no  me  acuerdo.  (Argensola,  Contra  las  Cor- 
tesanas.) 
Fué  Toledo,  fujé  Espa/ña,  fué  Rodrigo.  (Moratin,  Relación  de  Felayo.*) 

Se  le  emplea  también  en  muchas  fórmulas  consagradas  : 

Yo  pienso  ;  luego  sor.    Je  pense ;  alors  je  suis.  I  think ;  therefore  I  am. 

La  paz  SEA  en  esta  casa.  La  paix  Roit  dans  cette  maison.  Peace  be  to  this  house. 

Como  los  ejemplos  son  mas  eficaces  que  las  mas  sencillas  y 

*  La  construcción  regular  es :  he  llegado. 


12  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

claras  explicaciones,  ilustraremos  estas  con  gran  copia  de  ellos: 

Bl  Señor  D.  es  desgraciado.    Mons.  Tel  est  malheureux.    Mr.  N.  ¡8  unfortunate. 

Es  sublime  su  estilo,  citando  debiera  ser  sencillo. 

Son  style  est  sublime,  quand  il  devrait  étre  simple. 

ni8  style  is  Bublime^  wben  it  ougbt  to  be  simple. 
Laura  es  dolicad^t.  Hicardo  es  bueno. 

Laure  est  delicate.  Rícarde  est  bon. 

Laura  is  delicate.  Richaixl  is  good. 

Claudio  KH  un  borracho.  Julián  es  cojo. 

Claude  est  un  ivrogne.  Julien  est  boiteux. 

Claude  is  an  habitual  drunkard.  Julián  is  lame^  (incurable.) 

Aquella  narav\ja  es  agria.  Yo  soy  de  tal  parecer. 

Cctte  orange  lá  est  aigTc.  Je  suis  de  telle  opinión. 

That  orange  is  sour.  I  am  of  such  an  opinión. 

La  casa  es  grande.  El  género  es  de  recibo. 

La  maison  est  grande.  L'articlo  est  de  bonne  qualité. 

The  house  is  lai-ge.  The  goods  are  of  fine  quality. 

JuVwn  ES  aficionado  á  la  música.  Ahora  es  de  dia  ;  de  noche. 

Julien  est  un  amateur  de  musique.         A  present  il  fait  jour ;  il  fait  uuit. 
Julián  is  very  fond  of  music.  Now  it  is  day ;  it  is  night. 

El  verbo  Ser  es,  pues,  como  se  ve  la  idea  metafísica,  moral, 
ó  física,  que  envuelve  intrínsecamente,  no  solo  la  esencia  cons- 
tituyente de  las  cosas,  sino  también  la  constancia,  la  duración 
de  ciertas  cualidades  qtíe,  aun  cuando  no  sean  esenciales  ó 
constitutivas  llegan  por  su  perpetuidad  á  formar  lo  que 
llamamos  una  segunda  naturaleza.  La  borrachera,  por  ejemplo, 
no  es  una  parte  esencial  de  nuestra  naturaleza ;  así,  se  dice  de 
un  hombre  que  se  embriaga  accidentalmente,  Está  borracho ; 
pero  si  esta  embriaguez  se  repite  frecuentemente  y  degenera 
en  vicio,  entonces  es  necesario  emplear  el  verbo  Ser,  porqué 
esta  cualidad  se  convierte  en  una  de  las  cualidades  esenciales 
que  constituyen,  por  decirlo  así,  el  carácter  del  individuo. 
Una  persona  es  hoy  lo  que  era  ayer,  y  lo  que  será  mañana ; 
así,  por  ejemplo,  si  yo  soy  de  mi  natural  colérico  en  la 
actualidad,  también  lo  era  en  el  pasado  y  lo  continuaré  siendo 
en  lo  futuro ;  porqué  yo  no  puedo  cambiar  mi  temperamento ; 
es  decir,  reformar  sus  elementos  constitutivos.  La  cólera  está, 
por  decirlo  así,  encamada  en  mí ;  soy  la  cólera  personificada. 

El  verbo  Estar,  por  el  contrario,  no  expresa  mas  que  un 
hecho  transitorio,  un  accidente  ya  presente,  ya  pasado,  ya  fu- 
turo, sin  que  jamás  estos  tres  tiempos  puedan  resolverse  en  uno 


DE  LOS  VBBBOS  SER  Y  ESTAR.  13 

solo  como  con  el  verbo  Ser.  El  que  es,  el  que  fué,  el  que  será, 
decimos  hablando  de  Dios.  Así  de  que  ayer  estuve  yo  colérico 
no  se  puede  inferir  que  debo  estar  en  el  mismo  estado  hoy ;  y 
si  'estoy  hoy  en  este  estado,  es  muy  posible  que  no  esté  en  él 
mañana ;  porqué  la  cólera  no  es  una  cualidad  esencial  de  mi 
temperamento,  sino  un .  accidente.  IEiQtA  pintando,  no  quiere 
decir  que  esté  haciendo  esta  operación  constantemente,  sino 
que  la  ejecuta  en  la  actualidad ;  esto  es,  en  el  momento  en  que 
hablamos ;  pues,  ya  hemos  dicho  que  uno  de  los  oficios  prin- 
cipales del  verbo  Estar  en  la  lengua  española  es  el  de  conju- 
gar los  otros  verbos. 

Estoy  en  no  dejarle  á  vd.  de  la  mano. 

Je  Buis  pi-éflque  decide  á  ne  pas  vous  pcrdre  de  vne. 

I  am  almost  tempted  not  to  lose  sight  of  yoa. 

Estuvo  en  casa  hasta  que  llegó  el  maestro. 

II  resta  chez  luí  josqu'  á  ce  que  le  maitre  arrivút. 
He  remain^  at  home  untll  the  master  carne. 

Mi  criado  estaba  para  salir. 

Mon  domestique  était  sur  le  point  de  sortir. 

My  servant  was  about  to  leave. 

JSl filósofo  cristiano  estuvo  IIctio  de  satisfacción  toda  sti  vida. 
Le  philosophe  chrétien  fíit  plein  de  satisfaction  pendant  la  vie. 
The  Christian  philosopher  was  full  of  satisfaction  during  his  ]\íe. 

Los  santos  estarán  contentos  por  todfi  una  eternidad. 
Les  saints  seront  heureux  pendant  toute  rétémite. 
The  saints  will  be  blesded  to  all  otemity. 

Laura  está  delicada,  Ricardo  está  bueno. 

Lanre  est  indisposée.  Richard  se  porte  bien. 

Laura  is  indisposed.  Richard  is  well  (in  healtli.) 

Claudio  está  borracho.  Julián  está  cqjo. 

Claude  est  soúl.  Julien  e^^t  boiteux. 

Claudius  is  drunk.  Julián  is  lame,  (accidentally.) 

Aquella  naranja  está  agria.  Yo  estoy  de  tal  parecer. 

Cctte  orange  li\  est  aigre.  Je  suis  d'une  telle  opinión. 

That  orange  is  sour.  I  am  of  such  an  opinión. 

La  casa  está  llena  de  leña.  La  señora  estaba  de  recibo. 

La  maison  est  remplie  de  bois.  La  dame  était  visible. 

The  house  is  crammed  with  wood.  The  lady  was  within. 

Julián  ESTÁ  dedicado  á  la  música»        La  una,  y  está  claro. 
Julien  est  dedié  á  la  musique.  Une  heure,  et  il  íait  clair. 

Julián  is  studying  music.  One  o'clock,  and  it  is  clear. 


14  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

La  carta  bbtá.  fechada  en  Paris.  La  reina  está  en  Windgor. 

La  léttre  est  datée  de  Paris.  La  reine  est  á  Windsor. 

The  letter  is  datcd  fi-om  Paíds.  The  queen  is  at  Windsor. 

Estuve  por  preguntarle  si  sabia  el  A  B  C. 

Je  fus  sur  le  point  de  luí  demander  s'il  sayait  I'A  B  C. 

I  was  very  near  asking  him  if  he  knew  his  A  B  C. 

Estoy  por  acabar  con  él  (esto  es),  por  matarle. 
Je  suis  présque  decide  á  le  tuer. 
I  am  almost  resolved  to  kill  him. 

Estoy  gin  conseguir  nada. 
Je  ne  peux  obtenir  ríen. 
I  cannot  get  anything. 

Mientras  la  mar  nos  ESTÁ  suministrando  los  pecesy  la  tierra 
nos  ESTÁ  convidando  con  los  mas  sabrosos  frutos*  Aunque  la 
constancia  con  que  la  mar  nos  provee  de  peces,  y  la  tierra  de 
frutos,  parezca,  á  primera  vista,  una  contradicción  de  la 
idea  de  accidente  que  expresa  y  significa  el  verbo  Estar,  no 
lo  es ;  porque  estas  no  son  cualidades  esenciales^  sino  circunstan- 
cias fortuitas.  La  mar  es  la  mar,  aim  cuando  no  dé  sus 
peces  al  hombre ;  la  tierra  es  la  tierra,  aunque  no  nos  brinde 
con  sus  frutos.  Examinando  atentamente  todos  los  casos  en 
que  empleamos  en  español  el  verbo  auxiliar  Estas,  se  descu- 
brirá siempre  una  idea  accidental  y  transitoria,  una  cosa  que 
es  susceptible  de  cambio  de  naturaleza  y  de  lugar.  Cuando 
decimos :  El  agua  de  la  mar  es  salada^  expresamos  uno  de  sus 
elementos  constituyentes ;  cuando  decimos :  Este  ag^ia  está  sa- 
lada^  denotamos  un  cambio  artificial;  este  agua  ha  sido  adulte- 
rada; era  dulce  por  naturaleza ;  le  hemos  echado  un  puñado  de 
sal ;  hétela  ahí  cambiada. 

Como  Auxiliar. 
1.    EsTAK,  verbo  auxiliar,  unido  á  los  gerundios  de  los  otros 
verbos  no  añade  nada  á  su  significación,  pero  sirve  para  con- 
jugarlos, expresando  en  este  caso  un  accidente;  asi:  Está  leyen- 
dOy  está  escribiendoy  es  lo  mismo  que  leer  ó  escribir  actualmente^ 

*  Pendant  que  la  mer  nous  foumit  des  poissons ;  la  terre  nous  invite  avec  les 
fruits  les  plus  ezquis. 

Whilst  the  sea  provides  us  with  físh,  the  land  tempts  us  with  the  most  exquisite 
fruits. 


DB  LOS  YERBOS  SER  Y  ESTAR.  15 

Ó  en  el  momento  que  la  persona  habla :   pero  no  constantemente. 

Se  le  emplea  también  con  los  verbos  pronominales ;  y  en 
este  caso  tienen  la  significación  de  los  verbos  que  se  llaman 
frecuentativos;  así  se  dice:  Estabse  muriendo,  ó  estah  mime/i- 
dose.     (Dic,  de  la  Acad.) 

Casi  todos  los  verbos  de  la  lengua  española  denotan  que  el 
sujeto  goza  de  la  cualidad  que  expresan  haciendo  abstracción 
del  ejercicio  de  esta  cualidad: 

Pedro  canta.  Fierre  chante.  Peter  singa. 

Pedro  habla,  Pieire  parle.  Peter  speaks. 

Pedro  escribe.  Plerre  écrít.  Peter  writea. 

queriendo  decir  que  Pedro  se  halla  adornado  de  estas  cuali- 
dades, sin  denotar  por  eso  que  Pedro  ponga  en  ejercicio  la  facul- 
tad de  cantar,  hablar,  ó  escribir.  El  ejercicio  de  estas  cuali- 
dades se  expresa  de  una  manera  directa  por  medio  del  verbo 
Estar,  y  el  gerundio  del  verbo  simple : 

Pedro  ESTÁ  cantando,         Pierre  est  ehantant.  Peter  is  singing. 

Pedro  ESTÁ,  hablando,         Pierra  est  parlant.  Peter  is  speaking. 

Pedro  ESTÁ  eecribiendo.      Pierre  est  écrivant.  Peter  is  wríting. 

denota  que  Pedro  pone  en  ejercicio  la  facultad  de  cantar, 
hablar,  y  escribir;  y  eso  precisamente  en  el  tiempo  mismo 
indicado  por  el  verbo  Estar. 

Estos  verbos  que  se  pueden  llamar  compuestos  del  verbo 
Estar  y  de  los  gerundios  de  los  otros  verbos  encierran  cierta 
idea  de  prolongación  en  el  ejercicio  de  la  facultad  que  expresan, 
entendiéndose  cuando  se  dice :  Pedro  está  hablando ;  Pedro 
ESTÁ  escribiendo;  que  Pedro  dice  ó  escribe  mas  de  una  palabra; 
ó  lo  que  viene  á  ser  lo  mismo,  que  continua  la  acción  de  leer 
ó  escribir  durante  cierto  tiempo  mas  ó  menos  prolongado ;  por 
lo  tanto  no  se  puede  decir  con  propiedad  de  aquel  que  dice  ó 
escribe  una  palabra  solamente:  Está  hablando;  está  escribiendo. 
Lo  mismo  sucede  cuando  la  acción  no  es  de  naturaleza  que  pueda 
continuarse  en  ese  sentido;  es  decir:  si  ella  es  el  efecto  de  un 
momento  que  pasa  sin  prolongarse. 

Pedro  se  está  asustando.  Pedro  está  partiendo  para  Madrid. 

Pierre  est  ayant  peur,  (Pierre  a  peur.)     Pierre  est  partant  pour  Madrid. 
Peter  is  in  fear,  (Peter  is  afraid.)  Peter  is  leaving  for  Madrid. 

son  locuciones  impropias.     Eso  sucede  también  con  los  verbos 


16  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

que  en  sa  forma  simple  expresan  esta  idea  de  continuidad: 

Pedro  ESTÁ  permaneciendo  en  Madrid. 
Fierre  est  restant  u  Madrid. 
Peter  Í8  remaining  at  Madrid. 

Esta  es  una  locución  viciosa,  porqué  el  verbo  permanecer  indica 
por  sí  mismo  la  continuidad  que  se  quiere  expresar  por  medio 
del  verbo  Estar,  unido  al  gerundio,  pues  basta  decir :  Pedro 
permanece  en  Madrid. 

Estar  expresa  ademas,  como  queda  dicho,  todos  los  cambios, 
todas  las  vicisitudes  que  las  cosas  tanto  físicas  como  meta- 
físicas sufren  en  la  naturaleza.  Mi  alma  está  atribulada ;  la 
tribulación  no  es  una  cualidad  esencial  de  mi  alma,  sino  im 
accidente ;  he  recibido  una  carta  que  me  anuncia  la  muerte  de 
mi  padre,  y  este  accidente  ha  puesto  á  mi  alma  en  estado  de 
tribulación.  Juan  está  tendido  en  tierra ;  esto  no  quiere  decir 
que  Juan  se  halla  constantemente  tendido,  sino  accidental- 
mente. 

2.  Estar,  verbo  neutro,  significa  e¿vistir  de  una  manera 
cualquiera  ó  hallarse  actualmente  en  cualquier  lugar.  (Dic. 
de  la  Acad.) 

3.  Estar,  unido  á  algunos  adjetivos  es  equivalente  á  sentir, 
hallarse,  ó  tener  actualmente  la  cualidad  que  estos  adjetivos 
significan ;  como :  Estar  tristey  alegre,  &c.  (Dic.  de  la  Acad.) 

4.  Estar,  con  la  preposición  A  y  algunos  nombres  equivale 
á  estar  dispuesto,  obligarse  á  ejecutar  lo  que  estos  nombres 
expresan;  como:  Estar á  cuentas,  obligarse  á  dar  cuentas,  &c. 
(Dic.  de  la  Acad.) 

5.  Estar,  unido  á  la  preposición  de,  significa  ejecutar 
alguna  cosa,  ocuparse  de  ella  de  cualquiera  manera  que  sea ; 
Estar  de  mudanza,  quiere  decir  estar  ocupado  en  cambiar  ; 
étre  occupé  á  changer ;  to  be  busy  in  moving. 

6.  Estar,  unido  á  la  preposición  de  seguida  de  un  sustan- 
tivo significa  ejecutar  su  significación;  ó  estar  pronto  para  ello: 
Estar  de  casa ;  Estar  de  viaje ;  es  decir :  Estar  haciendo  los 
preparativos  de  viaje.     (Dic.  de  la  Acad.) 

7.  Estar,  unido  á  la  preposición  en,  seguida  de  un  sustan- 
tivo, es  equivalente  á  consistir,  ser  causa  de  alguna  cosa.  No  se 
emplea  sino   en  la  tercera  persona  del  singular,  y  se  dice.  En 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  17 

eso  ESTÁ,  en  lugar  de  En  eso  consiste ;  De  eso  depende,    (Dic. 
de  la  Acad.) 

8.  Estar,  hablando  del  precio  de  las  cosas  unido  á  la  pre- 
posición EX,  signifíca  costar  tal  suma,  ó  tal  cantidad ;  como : 
Este  vestido  me  está  en  veinte  doblones ;  Este  vestido  me  cuesta^ 
&C.  (Dic.  de  la  Acad.) 

9.  Estar,  unido  á  la  preposición  para,  y  á  los  infinitivos 
de  algunos  verbos  indica  la  disposición  próxima  ó  la  intención 
de  hacer  lo  que  los  verbos  significan ;  así  se  dice :  Estar  para 
morir;  esto  es.  Estar  á  punto  de  morir,  (Dic.  de  la  Acad.) 

10.  Estar,  unido  á  la  preposición  por,  y  á  los  infinitivos 
de  algunos  verbos  expresa  que  aun  no  se  ha  ejecutado,  ó  que 
está  por  ejecutar  lo  que  los  verbos  significan;  como:  Estar  por 
escribir ;  es  decir,  Que  aun  no  se  ha  escrito,  (Dic.  de  la  Acad.) 

11.  Estar,  unido  á  la  preposición  por,  y  á  los  infinitivos 
de  algunos  verbos  significa  estar  casi  decidido  á  hacer  alguna 
cosa;  como:  IEstoy por  romperle  la  cabeza ;  esto  es.  Estoy  co^í 
decidido  á  romperle  la  cabeza.     (Dic.  de  la  Acad.) 

12.  Estar,  unido  á  la  preposición  por,  significa  ser  del 
partido,  del  lado  de  alguna  cosa,  ó  de  alguno ;  ó  estar  en  fiívor 
suyo;  asi  se  dice :  Estot  «n /auoT* ;  ^stoy  por  fulano ;  estoes, 
Soy  del  partido  de  tal  individuo.     (Dic.  de  la  Acad.) 

13.  Estar,  es  equivalente  algunas  veces  al  verbo  esperar. 
(Dic.  de  la  Acad.) 

Es  muy  frecuente  el  usar  de  estos  verbos  en  sentido  imper- 
sonal.   Ejemplos : 

Es  temprano.  C'cst  (ou  il  est)  de  bonne  heiire.  It  i»  early. 

Ehtá  lloviendo.  La  pluie  tombe.  It  is  raiuing. 

Generalmente  se  omiten  en  los  comparativos  por  medio  de  una 
elipsis  elegantísima :  Juan  es  tan  alto  como  Santiago,  También 
se  omite  algunas  veces  con  mucha  gracia,  no  solo  el  verbo  Ser, 
sino  también  un  ablativo.  Mariaxa  en  un  pasaje  de  su  "  Memo- 
ria sobre  el  Origen  y  Progresos  de  las  Lenguas,"  se  expresa 
así:  Las  m,as  poderosas  naciones^  casi  nada  en  su  origen^  no  se 
engrandecieron^  &c.  Esto  es,  que  casi  nada  habían  sido  en  su 
origen  no  se  engrandecieron,  &c.  Pedro  que  i:s  justo  debe  ser  ama- 
do,  Pedro  justo  (ó  siendo)  justo,  &c.,  amanerado  participio. 

D 


18  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Estos  dos  verbos  suelen,  aunque  rara  vez,  pasar  á  recíprocos 
con  mucho  donaire  y  elegancia ;  como  cuando  decimos :  Yo  de 
mió  me  soy  pacifico ;  Tu  te  estas  aun  en  tus  trece. 

En  el  significado  pasivo  de  los  verbos  usamos  ya  del  verbo 
Ser,  ya  del  verbo  Estar  ;  pero  si  analizamos  la  frase  con  algún 
cuidado  encontraremos  diversidad,  diferencias,  ó  algunos  ma- 
tices distintivos  entre  frases  que  parecían  idénticas.  Por 
ejemplo :  Estuvo  acusado  de  tal  delito ;  Fué  acusado  de  tal  de^ 
lito ;  con  todo,  un  momento  de  reflexión  nos  hace  ver  que  con 
la  primera  frase  manifestamos  que  ha  cesado  la  acusación  y  sus 
efectos;  mientras  que  con  la  segunda  podemos  designar  una 
acusación  cuyos  trámites  estén  todavia  pendientes.  Los  au- 
tores españoles  antiguos  decian  indistintamente  :  Juan  £S 
muerto ;  Juan  está  muerto,  Pero  esto  debo  mirarse  como  una 
locución  defectuosa  que  ha  caido  completamente  en  desuso. 
Hoy  solo  usamos  del  verbo  Ser  para  expresar  el  sustantivo 
muerto  con  el  adjetivo  uno :  Es  un  muerto. 

Cuando  el  sustantivo  es  un  régimen  indirecto  que  abraza 
una  idea  de  totalidad  física  ó  moral,  idea  que  implica  una 
manera  de  estar  accidental,  situación  ó  posición  requiere  el 
verbo  Estar.     Ejemplo : 

"EstJl  en  America         II  est  (il  se  trouye)  eu  Amérique.     He  íb  in  America. 
EstJl  en  su  juicio.         II  est  (se  trouve)  dans  soü  bon  sens.  He  is  of  sound  mind. 
Está  en  buena  salud.   II  est  (se  trouve)  en  bonne  santé      He  is  in  good  health. 

El  verbo  Estar  responde  al  there  to  be  inglés,  y  a  se  trouver 
en  francés  cuando  el  atributo  de  este  verbo  es  un  adjetivo 
calificativo  que  expresa,  no  la  esencia  del  sujeto  de  la  propo- 
sición, sino  la  cualidad  del  estado  accidental  en  que  se  en- 
cuentra este  sujeto.     Ejemplo : 

"//(/«  mía,"  diría  un  padre  amoroso  á  su  h\ja,  "has  bstado  en  gran  peligro 
por  co7{fiar  el  secreto  á  nuestro  niayor  enemigo.^* 

Un  pere,  aimant  sa  filie,  lui  dirait :  "  Ma  fllle^  tu  fes  trouvée  dans  un  grand 
danger  loisque  tu  as  confié  le  secret  á  notre  plus  gi'and  ennemi." 

A  father,  loving  liis  daughter,  would  say  to  her :  '*  My  daughter,  thou  hast 
placed  thyself  iu  great  danger  through  having  entrusted  thy  secret  to  our 
gi'eatest  enemy/' 

Debe  emplearse  igualmente  el  verbo  Estar  para  regir  otro 
verbo  por  medio  de  una  preposición ;  ó  bien  el  gerundio  ó  par- 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  19 

ticipio  pasado  sin  la  preposición.  Ejemplos :  Salamanca  está 
junto  al  rio  Tormes ;  Londres  está  junto  al  Tamesis ;  La  casa 
de  N.  está  cerca  del  Parque^  junto  á  la  Plaza  de  Trafalgar  ; 
El  rio  está  corriendo  hacia  la  mar. 

Ya  hemos  dicho  en  otro  lugar  que  con  estos  dos  verbos 
Ser  y  Estar  se  expresa  la  existencia ;  que  el  modo  de  existir 
está  determinado,  ya  por  el  sustantivo,  ya  por  el  adjetivo,  ó 
por  cualquiera  otra  parte  de  la  oración  que  les  sirve  de  com- 
plemento ;  que  las  lenguas  francesa  é  inglesa  no  ofrecen  difi- 
cultad en  el  uso  de  los  verbos  Ser  y  Estar,  porqué  el  Etre,  y  el 
To  be,  reciben  toda  especie  de  complementos  para  denotar  los 
diferentes  modos  de  existencia ;  pero  que  la  dificultad  que  los 
dos  verbos  españoles  ofrecen  no  es  otra  que  la  de  distinguir  los 
atributos  que  no  son  aplicables  sino  con  el  verbo  Ser,  de 
los  que  no  lo  son  sino  con  el  verbo  Estar  ;  y  de  los  que  pue- 
den aplicarse,  ya  con  el  verbo  Ser,  ya  con  el  verbo  Estar  ;  de 
distinguir  el  sentido  diferente  de  la  frase  cuando  se  hace  uso 
del  primero,  y  cuando  se  emplea  el  segundo.  Para  hacer  esta 
distinción,  es  necesario  tener  presente  que  con  estos  dos  verbos 
expresamos  la  coexistencia  del  sujeto  y  el  atributo  de  la  proposi- 
ción. Hé  aquí  las  explicaciones  necesarias  para  hacer  esta 
distinción. 

El  verbo  Ser  expresa  directamente  la  coexistencia  del  sujeto 
y  del  atributo  haciendo  abstracción  de  la  existencia  real  del 
sujeto.  El  verbo  Estar  designa  la  existencia  del  atributo  en 
el  sujeto,  y  la  existencia  real  de  este  en  la  naturaleza.  En 
todos  los  casos  se  puede  decir :  El  círculo  es  redondo ;  pero  no. 
El  círculo  está  redondo^  sino  de  un  círculo  determinado. 

Con  el  verbo  Ser  se  expresa  todo  lo  que  el  sujeto  es  por  su 
naturaleza ;  con  el  verbo  Estar,  se  expresa  lo  que  el  sujeto  es 
con  relación  ¿  los  seres  que  le  rodean. 

Con  el  verbo  Ser,  el  sujeto  no  puede  recibir  sino  atributos 
que  expresan  cualidades  esenciales,  ó  cualidades  por  las  cuales 
está  clasificado  de  alguna  manera ;  con  el  verbo  Estar,  no 
puede  recibir  sino  cualidades  accidentales,  ó  que  se  limitan  á 
expresar  su  estado  en  la  naturaleza  relativamente  á  los  otros 
seres. 


20  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Con  el  verbo  Ser  podemos  aplicar  cualidades  que  emanan 
de  la  constitución  física  ó  moral  del  sujeto  ;  con  el  verbo  Estar 
no  se  pueden  aplicar  mas  que  cualidades,  modificaciones  que 
proceden  de  causas  exteriores,  que  afectan  accidentalmente  el 
sujeto  sin  alterar  lo  que  hay  de  constitutivo  en  su  ser. 

Sobre  estos  j)rincipios  es  sobre  lo  que  está  fundado  el  uso 
que  se  debe  hacer  de  estos  dos  verbos;  pero  para  examinar  mas 
detalladamente  las  diferentes  aplicaciones  que  se  pueden  hacer 
de  ellos,  los  reduciremos  á  este  solo  principio  reconocido  como 
regla  general : 

"  Se  hace  uso  del  verbo  Ser  en  todos  los  casos  en  que  es  cues- 
tión de  cualidades  esejiciales  al  sujeto." 

"  Se  emplea  el  verbo  Estar,  cuando  no  se  trata  mas  que  de 
cualidades  accklen ta fes." 

Ahora  debemos  explicarnos  sobre  la  significación  y  la  exten- 
sión que  damos  á  estas  dos  palabras :  eseíicial,  accídentaL 

Asignar  la  esencia  metafísica  de  un  sujeto  no  es  otra  cosa 
que  denotar  el  género  en  que  se  halla  comprendido  con  otros 
muchos  sujetos  á  los  cuales  es  semejante  bajo  difei-entes  rela- 
ciones, é  indicar  la  diferencia  por  la  cual  se  distingue  de  ellos: 

El  hombre  es  un  animal  rncional, 
L'homme  est  un  animal  raisouable. 
Man  is  a  ratioual  animal. 

En  esta  proposición,  el  sujeto  hombre  está  definido  por  su 
esencia  metafísica.  La  palabra  animal  encierra  una  idea 
general  que  comprende  no  solamente  al  hombre,  sino  también 
á  todos  los  seres  dotados  de  vida  y  sentimiento.  La  palabra 
racío/iaZ  denota  una  cualidad  distintiva  peculiar  al  hombre,  por 
la  cual  se  distingue  de  los  otros  seres  que  le  son  semejantes 
bajo  otras  nmchas  relaciones.  Así,  los  atributos  aíiimal  racional 
son  esenciales  al  hombre ;  comprendiendo  además  bajo  la  mis- 
ma denominación  á  todos  los  que  derivan  de  ella,  ó  á  todos 
aquellos  que  pueden  considerarse  como  ideas  parciales  que 
constituyen  la  totalidad  de  la  idea  representada  por  cada  uno 
de  ellos.     Tales  son :  sensitivo,  inteligente,  &c. 

Por  lo  que  acabamos  de  decir,  se  vé  que  los  atributos  que 
hemos  llamado  esenciales  clasifican  el  sujeto  al  cual  tienen  apli- 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  21 

cacion ;  por  eso,  el  uso  fundado  en  la  analogía  hace,  además, 
la  aplicación  del  verbo  Ser  á  todos  los  atributos  por  los  cuales 
el  sujeto,  sin  ser  definido,  es  al  menos  clasificado  ;  es  decir,  com- 
prendido en  una  clase  cualquiera:  La  esencia  física  de  un  su- 
jeto no  es  otra  cosa  sino  su  mismo  ser  constitutivo,  su  natura- 
leza: de  ahí  resulta  que  para  conocer  la  esencia  física  de  un 
sujeto,  se  procura  analizar  sus  principios  constitutivos,  se  in- 
vestigan su  naturaleza  y  su  origen.  Por  esta  causa,  los  atri- 
butos que  expresan  cualidades  relativas  á  la  constitución,  a  la 
naturaleza,  al  origen  del  sujeto  están  también  comprendidos  en 
la  palabra  esencial  de  que  nos  servimos  ;  y  por  la  misma  razón 
en  el  principio  general  de  que  acabamos  de  hablar.  Llama- 
mos accidental  al  sujeto  todo  lo  que  no  le  conviene  sino  como 
ser  existente  en  la  naturaleza,  y  que  no  se  deriva  de  su  cons- 
titucion/if^ica  ó  inoraL  Por  eso  es  por  lo  que  comprendemos  bajo 
la  palabra  accidental  que  empleamos,  todos  los  modos,  todas 
las  circunstancias  de  su  existencia ;  todas  las  vicisitudes,  todas 
las  modificaciones  de  su  ser  que  proceden  de  causas  puramente 
exteriores,  y  por  las  cuales  no  está  constituido  en  un  estado 
constante  y  permanente,  ni  se  puede  clasificar  de  una  manera 
ó  de  otra.-  Son  también  accidentales  al  sujeto  todas  las  cuali- 
dades que  no  le  vienen  sino  de  sus  relaciones  con  los  objetos 
exteriores.  Sentado  este  principio  explicaremos  mas  detallada- 
mente el  de  que  hemos  hablado,  en  estos  términos. 

Principio  General. 

"  Todos  los  atributos  que  expresan  cualidades  relativas  á  la 
esencia,  á  la  constitución,  á  la  naturaleza,  á  la  clase  y  al  origen 
del  sujeto  deben  expresarse  con  el  verbo  Ser.  A  los  que  expre- 
san cualidades  ó  modificaciones  que  proceden  de  causas  exte- 
riores, á  los  que  indican  vicisitudes  del  estado  ó  de  la  posición 
del  sujeto  se  les  debe  aplicar  el  verbo  Estar." 

De  este  principio  se  deducen  las  consecuencias  siguientes : 

Consecuencia  1*. 

"  El  atributo  por  el  cual  se  define  el  sujeto  debe  aplicarse 
con  el  verbo  Ser." 


22  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

SI  hombre  es  un  animal  racional, 
L'homme  est  un  homme  raisonnable. 
Man  is  a  ratíonal  animal. 

La  gramática  es  un  arte  que  enseña  á  hablar  correctamente. 
La  grammaire  est  un  art  qui  enseigne  a  parler  correctement. 
Grammar  is  an  art  which  teaches  us  to  speak  correctly. 

La  razón  de  esta  consecuencia  es  evidente.  El  atributo  que 
define  presenta  ó  la  esencia  metafísica  del  sujeto,  ó  una  expo- 
sición mas  ó  menos  detallada  de  su  constitución  física,  de  su 
naturaleza  ó  de  su  origen.  Esta  consecuencia  está,  pues,  evi- 
dentemente comprendida  en  el  principio  general. 

Consecuencia  2'. 
*^  Cuando  el  atributo  que  se  quiere  aplicar  al  sujeto  presenta 
una  idea  idéntica  á  la  del  mismo  sujeto  debe  hacerse  uso  del 
verbo  Ser." 

El  primogénito  del  rey  de  España  es  el  Príncipe  de  Asturias, 
Le  premier  nd  du  roi  d^Espag^e  se  nomme  le  Prínce  des  Astmies. 
The  king  of  Spain's  eldest  son  is  tbe  Prince  of  Asturias. 

Este  segundo  caso  está  tan  claramente  comprendido  en  el 
principio  general  como  el  primero.  Cuando  el  atributo  es 
idéntico  al  sujeto,  le  es  también  esencial^  pues  cada  cosa  es 
esencialmente  lo  que  es. 

Consecuencia  3*. 

*^  Cuando  el  atributo  que  debe  aplicarse  al  sujeto  es  un 
nombre  sustantivo,  ya  sea  solo,  ó  ya  acompañado  de  algún 
complemento  que  modifique  su  significación,  se  debe  hacer  uso 
del  verbo  Ser," 

Si  el  atributo  es  un  sustantivo  propio,  como  en  esta  propo- 
sición : 

Este  ES  Francisco.        Celui  est  Fran^ois.  This  is  Francis. 

aun  cuando  no  sea  sino  impropiamente  atributo,  no  está  por 
eso,  sin  embargo,  menos  comprendido  en  el  principio  general ; 
pues  debe  ser  siempre  idéntico  al  sujeto,  y  por  lo  tanto  esen- 
cial, como  se  ha  visto  en  la  Consecuencia  segunda. 
Si  el  atributo  es  un  sustantivo  común  como  en  estos : 

Pedro  ES  hermano  de  Juan,  Bayona  es  ciudad. 

Pierre  est  frére  de  Jean.  Bayonne  est  une  ville. 

Peter  is  John's  brotber.  Bayonne  is  a  town. 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  23 

el  caso  no  es  dadoso  tampoco.  Los  sustantivos  comunes 
encerrando  en  su  significación  una  idea  general  perteneciente 
á  muchos  individuos  diferentes  son  nombres  de  clases.  Así 
el  sujeto  al  cual  se  aplica  como  atributo  un  sustantivo  común 
se  le  clasifica  por  este  hecho;  es  decir,  se  le  cuenta  por  entre  los 
individuos  ó  entre  las  especies  que  están  comprendidas  en  la 
idea  general  expresada  por  el  sustantivo.  Por  consiguiente  en 
esta  proposición :  Bayona  es  ciudad ;  el  sentido  es,  Bayona  es 
uno  de  los  objetos  comprendidos  en  la  clase  conocida  bajo  el 
nombre  de  ciudad.  Por  lo  tanto,  según  lo  que  hemos  dicho  en 
el  principio  general,  el  atributo  que  clasifica  el  sujeto,  debe 
aplicarse  con  el  verbo  Ser.  Puede  suceder  también  que  el 
sustantivo  vaya  acompañado  de  ciertos  modificativos  que 
hagan  su  significación  individual,  como  en : 

Pedro  ES  nd  hermano  mayor. 
Fierre  e8t  mon  frére  ainé. 
Peter  is  my  eldest  brother. 

En  este  caso,  el  atributo  aunque  no  clasifica  al  sujeto,  se 
identifica  con  ¿1 ;  y  por  consecuencia  está  también  compren- 
dido en  el  principio  general  por  la  razón  que  hemos  expuesto 
en  la  Consecuencia  segunda. 

Consecuencia  4\ 

"  Se  debe  hacer  uso  también  del  verbo  Ser  todas  las  veces 
que  el  atributo  es  una  parte  cualquiera  de  la  oración  que  sirve 
de  sustantivo  ó  que  tiene  su  valor." 

Así  se  debe  hacer  uso  del  verbo  Ser  en  los  casos  siguientes : 

1.  Cuando  el  atributo  es  el  infinitivo  de  un  verbo,  como : 

Saber  pasarse  sin  riquezas  es  poseerlas, 

Savoir  se  paaser  des  richesses,  c'est  les  posséder. 

To  know  how  to  dispense  with  riches  is  to  possess  them. 

En  este  caso,  y  en  otros  semejantes,  los  infinitivos  son  verda- 
deros sustantivos ;  es  decir,  nombres  de  la  acción  ó  del  estado 
expresado  por  el  verbo. 

2.  Cuando  el  atributo  es  alguno  de  estos  pronombres :  el 
quiSy  la  que,  lo  que,  &c.,  seguido  de  una  proposición  incidente 
determinativa,  como : 


24  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Pedro  Bs  el  que  viste  ayer.  La  virtud  es  la  que  hünra  al  sabio. 

C'est  Pien'e  que  tu  as  vu  hier.  C'est  la  vertu  qui  honore  le  savant. 

It  waa  Peter  wliom  you  saw  yesterday.         It  is  virtue  that  honours  the  sage. 

El  qiie,  la  que,  lo  que,  no  son  sino  fórmulas  elípticas  en  las 
que  se  halla  siempre  un  sustantivo  subentendido,  como  hombre, 
sujeto,  cosa,  entre  los  artículos  el,  la,  lo,  y  el  relativo  que;  de 
manera  que  cuando  se  dice:  Pedro  es  el  que  viste  ayer;  el  sen- 
tido es :  Pedro  es  el  hombre  que  vwte  ayer.  La  virtud  es  la  que 
honra  al  sabio;  La  virtud  es  la  cosa  que  honra  al  sabio,  se  ve  bien 
que  el  verdadero  atributo  en  estas  proposiciones  es  un  sustan- 
tivo. Por  lo  demás,  la  proposición  incidente  determinativa 
hace  algunas  veces  individual  la  significación  del  atributo ;  y 
por  eso  mismo  está  comprendido  bajo  otro  respecto  en  el  prin- 
cipio general. 

3.  Cuando  el  atributo  comienza  por  alguna  de  estas  fór- 
mulas :  el  de,  la  de,  &c. 

Este  caballo  es  el  del  coche.  Esta  capa  es  la  de  Pedro. 

Ce  cheval  est  celui  de  la  voiture.  Ce  manteau  est  celui  de  Pierre. 

This  horee  belongs  to  the  carrias^e.  This  cloak  is  Peteras. 

En  estos  casos,  entre  el  artículo  el  ó  la,  y  la  preposición  de,  está 
subentendido  el  sustantivo,  sujeto  de  la  proposición :  así  las 
dos  proposiciones  que  acabamos  de  citar  son  equivalentes  á 
estas  otras  dos:  Este  caballo  es  el  caballo  del  coche;  Esta  capa  es 
la  capa  de  Pedro,  en  las  cuales  el  atributo  es  evidentemente 
idéntico  al  sujeto. 

4.  Cuando  el  atributo  es  un  adjetivo  precedido  de  los  artí- 
culos el,  la,  lo, 

5.  Cuando  el  atributo  es  un  adjetivo  precedido  de  alguno 
de  los  posesivos,  mió,  tuyo,  suyo,  nuestro,  vuestro,  ó  de  los  de- 
mostrativos este,  ese,  aquel,  &c. 

6.  Cuando  el  atributo  es  un  adjetivo  precedido  de  algimo 
de  los  pronombres  indeterminados,  como  uno,  alguno,  ninguno, 
&c. 

Pedro  ES  eZ  querido.  Francisco  es  un  malvado. 

Pierre  est  le  bien  aiiné.  Frau<;ois  est  un  méchant. 

Peter  is  the  belovcd.  Francis  is  a  rogue. 

Juan  es  mi  aliado.  Pedro  es  nuestro  confidente. 

Jean  est  raon  allié.  Pien-e  est  notre  coufídent. 

John  is  my  ally.  Peter  is  our  contidant. 


DB  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  25 

S¿te  hombre  no  bs  ninffun  insensato. 
Cet  homme  n'est  pan  un  insensé. 
TMs  man  is  not  a  fool. 

En  estos  tres  últimos  casos  los  pronombres  posesivos,  demos- 
trativos ó  indeterminados  y  así  como  los  artículos  que  preceden 
á  los  adjetivos  modifican  la  extensión  de  la  significación  de 
estos  adjetivos^  lo  que  hace  ver  bastante  que  se  consideran 
como  sustantivos ;  es  decir,  como  nombres  de  clase,  pues  que 
no  se  pueden  restringir  sino  los  nombres  que  comprenden  á 
muchos  individuos  ó  especies  inferiores  en  su  significación.  Se 
puede  observar,  también,  respecto  4  los  pronombres  demos- 
trativos que  indican  la  cosa  como  si  se  la  señalase  con  el 
dedo ;  ]yoY  esta  causa  restringen  la  significación  del  adjetivo 
que  preceden  hasta  el  punto  de  hacerla  individual,  de  donde 
resulta  la  identidad  del  atributo  con  el  sujeto : 

MI  mas  necpsitado  de  todos  es  este  infeliz. 

Celui  qui  de  tons  a  le  plus  de  besoin  est  ce  malheureux. 

He  who  is  most  in  want  of  all  is  tbat  unfortnnate  man. 

Se  vé  en  este  ejemplo,  que  las  palabras  este  infeliz  indican  una 
persona  única  y  determinada  como  el  sustantivo  propio ;  y  que 
forma  un  atributo  idéntico  al  sujeto,  en  lugar  del  cual  puede 
ponerse,  sin  que  por  eso  varié  en  nada  el  sentido  de  la  frase. 

7.  Los  adjeti\tos  necesario,  posible,  probable,  preciso,  útil,  y 
otros  muchos,  cuando  no  se  refieren  á  ningún  sustantivo  deter- 
minado representan  por  sí  mismos  los  sustantivos  necesidad, 
probabilidad,  precisión,  fuerza,  &c.  Así  CerYí\jítes  pudo 
decir  en  D.  Quijote :  Que  me  viva  él  mil  años,  respondió  San- 
chica,  y  aun  dos  mil  si  fuere  necesidad;  que  es  como  si  hubiese 
dicho :  8Í  FUERE  necesario.  Por  eso  se  emplean  también  estos 
adjetivos  con  el  verbo  Ser,  impersonalmente : 

Es  necesario.  II  est  neccssaire.  It  is  necessarj. 

Es  posible.  II  est  possible.  It  is  possible. 

Es  probable.  II  est  probable.  It  is  probable. 

'E»  forzoso.  II  est  indispensable.  It  is  indispensable. 

8.  Cuando  el  atributo  es  uno  de  los  nombres  terminados  en 
6,  derivados  de  verbo,  como  de  sticeder,  sucesor,  de  defender, 
defensor,  &c.  Estos  nombres  son  verdaderos  adjetivos  que 
califican  el  sustantivo  al  cual  se  refieren,  pero  como,  en  gene- 

E 


26  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

ral  expresan  una  cualidad  habitual^  la  dignidad,  la  profesión^ 
ó  el  empleo  del  sujeto ;  y  como  las  personas  son  por  lo  regular 
clasificadas  en  la  sociedad  por  sus  cualidades  habituales,  por  sus 
profesiones,  sus  empleos,  &c.,  resulta  de  ello  que  estos  adjetivos 
verbales,  cuando  son  atributos,  clasifican  el  sujeto.  Están, 
pues,  comprendidos  en  el  principio  general;  y  son  también 
considerados  por  eso,  como  sustantivos  comunes;  es  decir,  como 
nombres  de  clases,  cuyo  valor  en  efecto  tienen. 

Consecuencia  5\ 

"Si  el  atributo  que  se  debe  aplicar  al  sujeto  es  alguno  de  los 
adjetivos  terminados  en  al  ó  en  ar  se  debe  también  hacer  uso, 
en  general,  del  verbo  Ser." 

Generalmente  hablando,  los  adjetivos  en  al,  ar,  como:  episco^ 
pal,  provincial,  imperial,  real,  popular,  secular,  &c.,  designan 
siempre  relaciones  de  origen,  de  donde  la  cosa  viene,  de  donde 
procede.  Por  lo  mismo  están  comprendidos  en  el  principio 
general.  Por  lo  demás,  ya  hemos  dicho,  según  el  Diccionario 
de  la  Academia,  que  entre  las  acepciones  del  verbo  Ser  se 
hallan  también  las  de  pertenecer,  proceder.     Así  se  dice : 

Esa  expresión  es  provincial.  Ese  vestido  es  episcopal, 

Cette  expression  est  provinciale.  C'est  un  costumo  d'évéque. 

This  expression  is  provincial.  This  dress  is  a  bishop's. 

El  sentido  de  la  primera  proposición  es :  Esa  expresión  tiene  su 
origen,  6 procede  de  provincia.  El  de  la  segunda:  Ese  vestido 
pertenece  á  Obispo. 

Consecuencia  6'. 

"Los  adjetivos  terminados  en  ivo  se  aplican,  en  general,  al 
sujeto  con  el  verbo  Ser.'* 

Estos  adjetivos,  como :  justificativo,  posesivo,  purgativo,  sus^ 
tantivo,  &c.,  son  por  la  mayor  parte  términos  que  se  emplean 
en  las  ciencias  y  en  las  artes  como  nombres  de  clases ;  y  por 
esta  causa,  como  sustantivos.  Además,  expresan  la  mayor  parte 
de  las  veces  cualidades  cuyo  origen  se  halla  en  la  naturaleza 
ó  en  la  constitución  de  los  sujetos  á  los  cuales  se  aplican.  Bajo 
estos  conceptos  se  hallan  comprendidos  en  el  principio  general. 

Consecuencia  7'. 
"Todo  adjetivo,  aun  cuando  no  exprese  sino  cualidades  acci- 
dentales, si  clasifica  al  sujeto,  debe  aplicarse  con  el  verbo  Ser.** 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  27 

En  general  se  clasifican  las  personas  en  la  sociedad  por  al- 
guna cualidad  que  las  distingue.  Esta  cualidad  se  toma  lo  mas 
frecuentemente^  entre  las  que  dan  al  sujeto  un  carácter  de  esta- 
bilidady  un  estado  de  cierta  duración.  Asi  se  clasifica  al  hombre 
por  sus  facultades  intelectuales ;  y  se  dice : 

Es  aabio.  II  est  savant.  He  íñ  wise. 

Es  ignorante.  II  est  ignorant.  He  is  ignorant. 

Es  instruido.  II  est  instniit.  He  is  skilfiíl. 

Se  le  clasifica  por  sus  cualidades  morales ;  y  se  dice: 

Es  virtuoso,  II  est  vertueuz.  He  is  virtuous. 

Es  vicioso.  II  est  yicieax.  He  is  yicious. 

Es  afeminado.  II  est  eífeminé.  He  is  efiéminate. 

Se  le  clasifica  por  su  religión,  y  se  dice : 

Es  católico.  II  est  catholique.  '    He  is  a  catholic. 

Es  devoto.  II  est  devot.  He  is  devout. 

Es  supersticioso.  II  est  supersticiéiix.  He  is  snperstitíotis. 

Se  le  clasifica  por  su  temperamento  y  se  dice : 

Es  colérico.  II  est  colére.  He  is  irascible. 

Es  sanguíneo.  II  est  sanguin.  He  is  sanguine. 

Se  le  clasifica  por  su  carácter  político ;  y  se  dice : 

Es  realista.  II  est  royaliste.  He  is  a  royalist. 

Es  republicano.  II  est  républicain.  He  is  a  republican. 

Se  le  clasifica  por  su  carácter  civil ;  y  se  emplea  también  el 
verbo  Ser  respecto  á  todos  los  atributos  que  expresan  su  pro- 
fesión, su  empleo,  oficio  ó  dignidad,  &c.  pudiéndose  usar  también 
el  verbo  Estar  con  la  preposición  de  siempre  que  se  quiere 
expresar  el  ejercicio  y  y  el  punto  donde  la  persona  ejerce ;  como : 

gooernaaor.  i  H  est  gouverneur.  He  is  a  governor. 

^ATk  de  gobernador  en.  \  °  ^ 

_,   "VT  \     y  f  II  ®9t  ^^  avocat.  He  is  a  lawyer. 

Esta  de  fiscal  en.  ...  J  ' 

-,,.',..  \  II  est  médecin.  He  is  a  phvsician. 

Esta  de  medico  en. . .}  '^  ^ 

Consecuencia  8'. 
**  Todo  adjetivo,  aun  cuando  no  exprese  sino  cualidades  ac- 
cidentales se  debe  aplicar  con  el  verbo  Ser,  si  la  intención 
del  que  habla  es  demostrar  que  esta  cualidad  tiene  su  origen 
en  la  naturaleza  6  en  el  temperamento  del  sujeto,  mas  bien  que 
en  una  causa  exterior  y  pasajera." 


28  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Tomemos  por  ejemplo  el  adjetivo  agradecido.  Este  adjetivo 
expresa  el  reconocimiento,  haciendo  abstracción  de  aquello  de 
que  es  efecto. 

Si  la  intención  del  que  habla  es  mostrar  que  Pedro  debe,  por 
ejemplo,  esta  cualidad  á  su  temperamento  que  le  predispone  4 
ello,  dirá :  Pedro  es  agradecido ;  si  por  el  contrario,  Pedro  no 
posee  esta  cualidad,  y  siente  momentáneamente  los  efectos  del 
reconocimiento,  á  causa  de  un  gran  beneficio  que  acaba  de 
recibir,  dirá :  Pedro  está  agradecido. 

Consecuencia  9'. 

"Si  la  cualidad  expresada  por  el  adjetivo,  aunque  sea  acci- 
dental, es  habitual  al  sujeto,  y  que  haya  llegado  á  serle,  como 
dice  un  adagio  vulgar,  una  segunda  naturaleza^  entonces  el  uso 
por  analogía  emplea  también  el  verbo  Skb."   Por  eso  se  dice : 

Pedro  ES  cqjo.  Fierre  est  boiteux.  Peter  is  lame. 

Pedro  ES  sordo,  Pierre  est  Bourd.  Peter  is  deaf. 

Pedro  ES  rico,  Pierre  est  riche.  Peter  is  rich. 

Pedro  ES  pobre.  Pien-e  est  pau\Te.  Peter  is  poor. 

Se  dice  también :  Está  cojo ;  Está  inco ;  Está  sordo ;  Está 
pobre ;  pero  en  estos  casos,  el  que  habla  toma  exclusivamente 
en  consideración  el  estado  actual  del  que  es  cojo,  pobre,  &c. ; 
haciendo  abstracción  de  la  especie  de  clasificación  que  se  hace 
de  los  hombres  en  la  sociedad  por  estos  defectos ;  y  por  con- 
siguiente no  considera  en  ellos  sino  lo  que  les  es  accidentaL 

Consecuencia  10\ 
"  Se  deben  aplicar  con  el  verbo  Estar  todos  los  complementos 
que  expresan  algunas  circunstancias  de  la  posición  del  sujeto." 

Pedro  ESTÁ  ante  el  rey. 
Presencia     .      .      .  Pierre  est  dcvant  le  roi. 

Peter  is  before  the  king. 

Francisco  está  con  su  padre. 
Compañía     •      .      .  Franíjois  est  uvec  son  pére. 

Francis  is  with  his  father. 

Mi  henimno  está  contra  mi. 
Oposición     .      .      .  Mon  frere  est  contrc  moi. 

My  brother  is  against  me. 

Los  Pirineos  están  entre  Francia  y  España, 
Situación      •      .      •  Les  Pyreuées  soot  entre  la  France  et  l'Espagne. 

The  Pyrenees  are  between  France  and  Spain. 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  29 

La  casa  está  hacia  el  oriente. 
Dirección     ...  La  maison  est  á  Porient 

The  hoiise  is  towardH  the  east. 

Pedro  ESTÁ  «w  dinero. 
Privación     .      .      ,  Pierre  est  sans  argent. 

Peter  is  without  money. 

Mi  amigo  está  Ifjoe  de  mí. 
Distancia     .      .      .  Mon  ami  est  loin  de  moi. 

My  friend  i^  iar  away  írom  me. 

Estoy  para  partir. 
Disposición  próxima      Je  suis  sur  le  point  de  partir. 

I  am  about  leaving. 

En  todos  estos  casos,  las  diferentes  maneras  de  Ser,  que  se 
atribuyen  al  sujeto,  no  son  sino  relaciones  con  los  objetos  ex- 
teriores ;  y  por  consiguiente,  todos  están  evidentemente  com- 
prendidos en  el  principio  general. 

Consecuencia  11\ 
*'  Se  debe  hacer  uso  del  verbo  Estar  respecto  de  los  comple- 
mentos que  expresan  la  existencia  real  del  sujeto  en  un  tiempo, 
ó  en  un  lugar  cualquiera*"     Así  se  dice : 

Mi  amigo  está  en  el  campo.  Estamos  en  verano. 

Mon  ami  est  á  la  campagne.  Nous  sommes  en  été. 

My  friend  is  in  the  country.  We  are  in  the  summer. 

Pedro  ESTÁ  en  casa.  Estamos  en  el  siglo  19°. 

Pierre  est  á  la  maison  (chez  lui).  Nous  sommes  au  19me  siécle. 

Peter  is  at  home.  We  ai-e  in  the  19th  century. 

Consecuencia  \2\ 
"  Se  debe  también  hacer  uso  del  verbo  Estar  respecto  de 

los  complementos  que  expresan  una  situación  cualquiera,  ó  un 

estado  particular  del  sujeto." 

Por  eso  se  aplican  siempre  con  el  verbo  Estar  : 
1.    Los  gerundios  de  los  otros  verbos.     Ejemplos : 

Pedro  ESTÁ  cantando,  Pierre  chante.  Peter  is  singing. 

Pedro  ESTÁ  escribiendo,  Pierre  écrit.  Peter  is  wriiing. 

Pedro  ESTÁ  paseando.  Pierre  se  promene.  Peter  is  waiking. 

Tales  gerundios,  en  estos  casos,  no  son  mas  que  adverbios  de 
modo  que  expresan  en  los  ejemplos  citados  y  en  otros  seme- 
jantes las  circunstancias  de  actualidad,  continuidad,  acción  ó 
estado  que  cada  verbo  expresa  por  su  significación  respectiva- 


30  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

2.  Los  participios  pasados  de  otros  verbos  cuando  no  es 
caestion  de  formar  lo  que  se  llama  un  verbo  pasivo.  Ejemplos: 

Pedro  ESTjl  acostado.  Pierre  est  couché.  Peter  i0  lying  down. 

Pedro  ESTÁ  despierto,  PieiTe  est  éveillé.  Petcr  is  awake. 

La  carta  está  escrita.  La  lettre  est  écríte.  The  letter  ú  wrítten. 

Como  adverbios  de  modo  estos  participios  completan,  también, 
la  significación  del  verbo  Estar.  En  estos  ejemplos  y  otros 
semejantes  se  nos  presenta  el  sujeto  en  donde  se  halla  después 
de  haber  recibido  la  acción  expresada  por  los  verbos  de  donde 
proceden  los  participios. 

3.  Los  adjetivos,  que  no  denotan  en  el  sujeto,  sino  un  estado 
eventual  debido  precisamente  á  algimas  circunstancias  de  su 
existencia,  ó  ¿  alguna  de  sus  relaciones  con  otros  sujetos. 
Ejemplos : 

Pedro  ESTÁ  contento,  Pierre  est  content.  Peter  is  satisfied. 

Pedro  ESTÁ  enfermo,  Pierre  est  malade.  Peter  is  ill. 

La  casa  está  llena.  La  maison  est  pleine.  The  house  is  fall. 

Aquí  hablamos  de  un  estado  debido  á  simples  circunstancias 
de  la  existencia ;  porqué  si  fuese  de  otra  manera,  el  atributo 
debería  aplicarse  con  el  verbo  Ser.  Por  esta  razón  se  pueden 
aplicar  con  verdad  al  mismo  sujeto  atributos  contradictorios, 
según  que  se  emplee  el  verbo  Ser  ó  Estar.     Ejemplos : 

Pedro  Y.»  fuerte.  Pierre  est  fort.  Peter  Is  strong. 

Pedro  está  débil,  Pierre  est  faible.  Peter  is  weak. 

En  el  primer  ejemplo  se  supone  que  Pedro  no  debe  esta 
cualidad  á  ninguna  circunstancia  particular  de  su  existencia ; 
sino  á  su  propia  organización,  á  su  constitución  física.  En  el 
segundo,  se  supone  que  la  debilidad  se  encuentra  en  ¿1 
actualmente,  como  un  efecto  de  alguna  circunstancia  particu- 
lar, modificando  la  cualidad  de  fuerte  que  fundamentalmente  le 
conviene.  En  el  mismo  sentido  se  puede  decir  de  ima  misma 
casa: 

Esta  casa  está  clara.      Cette  maison  est  claire.  Tbis  house  is  light. 

Esta  casa  es  oscura.        Cette  maison  est  obscuro.        This  house  is  dark. 

En  la  primera  proposición  se  presenta  la  casa  por  su  construc- 
ción misma  en  estado  de  recibir  fácilmente  la  luz ;  en  el  segun- 
do se  supone  que  un  obstáculo  accidental  se  opone  á  que  la  luz 
penetre  en  ella. 


DE  LOS  VERBOS  SER  Y  ESTAR.  31 

OBSEBVAaONES. 

1-  Cuando  decimos  que  los  adjetivos  que  expresan  cuali- 
dades esenciales  deben  emplearse  con  el  verbo  Ser,  entende- 
mos con  esto  que  deben  tener  esa  relación  esencial  con  el  sujeto 
al  cual  se  le  aplica;  porqué  puede  suceder  que  un  adjetivo 
exprese  una  cualidad  que  sea  de  las  que  hemos  llamado 
esenciales  con  relación  á  ciertos  sujetos  ó  de  las  que  hemos 
llamado  accidentales,  con  relación  á  otros.  Ejemplo :  La  cer^ 
teza  es  una  propiedad  de  la  proposición ;  por  lo  tanto  debemos 
decir: 

Bita  propodcion  es  cierta.  Esta  proposición  no  es  cierta. 

Cette  propodition  e«t  cei*taine.  Cette  proposition  n'est  pad  certaine. 

This  proposition  is  certain.  This  proposition  is  not  certain. 

Pero  esta  cualidad  es  accidental  relativamente  al  hombre ;  por- 
qué no  le  viene  sino  de  causas  exteriores ;  es  decir,  del  número 
y  de  la  naturaleza  de  las  razones  que  le  inducen  á  creer.  lié 
ahí  porqué  se  debe  decir : 

Pedro  ESTÁ  cierto.  Pierr©  est  certain.  Peter  is  certain. 

Pedro  no  está  cierto.         Fierre  n'est  pas  certain.        Peter  is  not  ceitain. 

De  un  diamante  se  debe  decir : 

Es  brillante.  11  est  brillant  It  is  brílliaut. 

Porqué  esta  es  una  cualidad  que  él  tiene  por  sí  mismo ;  no 
debiéndola  sino  á  los  principios  constitutivos  de  su  ser  físico  ; 
pero  si  se  habla  de  un  pedacito  de  cristal  herido  por  los  rayos 
del  sol,  se  debe  decir : 

Está  brillante.  II  est  brillant.  It  is  brilliant. 

2.  Cuando  hemos  dicho  que  se  debe  emplear  el  verbo  Ser, 
con  relación  al  atributo  que  expresa  una  cualidad  accidental,  y 
cuyo  sujeto  se  halla  clasificado  por  esta  cualidad,  entendemos 
no  solamente  las  clases  que  el  uso  ha  recibido  en  la  sociedad, 
sino  también  la  que  se  puede  hacer  en  el  acto  mismo  de  la 
conversación.  Así,  aunque  el  adjetivo,  de  que  se  trata,  se 
emplee  siempre  con  el  verbo  Estar  ;  si  en  este  caso  particular 
clasifica  el  sujeto,  debe  emplearse  con  el  verbo  Ser.  Apenas 
hay  una  regla  mas  general  que  la  que  dice  que  el  adjetivo 
expresando  una  cualidad  relativa  al  estado  de  la  salud,  debe 
emplearse  con  el  verbo  Estar,  y  por  consiguiente  decirse : 


32  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

Pedro  BSTÁ  hueno.        Fierre  est  bien  portant.     Peter  is  well  (in  health.) 
Pedro  ESTÁ  enfermo.     Fierre  est  malade.  Peter  is  ¡11. 

No  obstante  si  alguno  entrando  en  un  hospital  y  no  sabiendo 
cual  era  en  él  el  destino  de  Pedro,  quisiese  informarse  de  él,  po- 
dría preguntar : 

l  Es  Pedro  enfermero^  ó  es  enfermo  ? 
Fierre  est-il  infirmier,  ou  malade  ? 
1 8  Peter  an  assiitant,  or  an  invalid  ? 

T  se  expresaría  bien ;  porqué  su  pregunta  deja  ver  claramente 
que  hace  dos  clases  de  las  personas  que  se  hallan  en  el  hospi- 
tal ;  la  una  compuesta  de  personas  que  asisten  á  los  enfermos, 
la  otra  de  las  que  sufren  la  enfermedad  y  que  son  las  asistidas. 
Del  adjetivo  enfermo,  hace,  pues,  un  nombre  de  clase ;  y  por 
consecuencia  debe  emplearse  el  verbo  Ser,  aun  cuando  este 
adjetivo  no  expresa  sino  una  cualidad  relativa  al  estado  de  la 
salud,  estado  muy  accidental. 

3.  El  verbo  Ser  como  sustantivo  no  puede  tener  por  com- 
plemento atributivo,  ni  un  adverbio,  ni  un  sustantivo  regido 
de  una  preposición,  porqué  generalmente  hablando  I05  adver- 
bios y  los  sustantivos  con  preposición  se  emplean  para  expresar 
alguna  de  las  circunstancias  accidentales  de  la  existencia;  como 
el  tiempo,  el  lugar,  la  manera,  &c.  Sin  embargo  puede  suceder 
que  el  sustantivo  regido  de  la  preposición  forme  un  calificativo 
de  los  que  hemos  dicho  pertenecer  á  la  esencia,  á  la  clase,  y  ¿ 
la  constitución  del  sujeto.     Ejemplo : 

Esta  cqja  es  de  oro,  Cette  boite  est  d'or.  Tlifs  box  is  gold. 

El  complemento  de  oro  en  esta  proposición  forma  un  califi- 
cativo igual  al  adjetivo  latino  áurea  que  expresa  la  materia  de 
que  está  compuesta  la  caja.  Puesto  que  la  materia  de  que  está 
compuesta  una  cosa  es  uno  de  los  principios  constitutivos  de  su 
SER ;  resulta,  pues,  del  principio  general  que  este  complemento 
debe  aplicarse  con  el  verbo  Ser.     Se  dice  también : 

Su  (waricia  es  sin  límites.  La  caridad  es  sobre  todas  las  virtudes. 

Son  avarice  est  sans  bornes.  La  cbarité  est  au  dessus  de  toutes  les  vertus. 

His  avarice  is  beyond  bounds.         Charity  is  aboye  all  virtues. 

En  el  primer  ejemplo,  el  sustantivo  limites,  regido  de  la 
preposición  sin,  es  un  calificativo  igual  al  adjetivo  ilimitada. 
En  el  segundo,  el  sustantivo  virtudes,  regido  de  la  preposición 


D£  LOS  VBRBOS  S£R  Y  ESTAR.  33 

sobre^  es  un  calificativo  igual  ó  superior  á  todas  las  mrtudea.  Así, 
estos  adjetivos,  según  las  reglas  dadas,  deben  emplearse  con  el 
verbo  Ser;  y  lo  mismo  con  los  complementos  sin  límites^  sobre 
todas  las  virtudes^  y  en  todos  los  casos  análogos. 

4.  Acabamos  de  decir  que  el  adverbio  no  puede  ser  com- 
plemento atributivo  del  verbo  SsB ;  pero  eso  debe  entenderse 
del  adverbio  propiamente  dicho:  esto  es,  de  la  palabra  que 
expresa  una  circunstancia  de  los  verbos,  como  de  tiempo^  de  hur- 
gar ^  de  modo,  &c. ;  porqué  sucede  con  ñ'ecuencia  que  la  pala- 
bi-a  que  sirve  ordinariamente  de  adverbio  se  convierte  en  sus- 
tantivo. Esto  tiene  lugar  cuando  en  vez  de  una  circunstancia 
de  tiempo,  &c.,  se  le  hace  significar  el  lugar,  ó  el  modo 
mismo.  En  este  caso,  por  la  regla  general,  este  exige  el  verbo 
S£B.    Ejemplo : 

Ahora  bs  tarde  para  cm.  Maintanaut  il  est  tard  pour  ceU.  Now  it  is  late  for  that. 

En  este  caso,  tárele  no  expresa  una  circunstancia  de  tiempo, 
sino  un  tiempo  pasado :  así  como  ahora  un  tiempo  presente.  El 
sentido  de  la  proposición  es,  pues,  Este  tiempo  £S  un  tiempo 
pasado  para  eso.  Por  donde  se  ve  que  el  atributo  tarde  es  un 
sustantivo. 

Así  E8  como  yo  digo,        C*e8t  ainHi  que  je  dis.        This  is  wfaat  I  say. 

El  adverbio  así  es  el  equivalente  de  esta  manera ;  y  como,  es 
el  equivalente  de  la  manera,  ambos  sustantivos.  Así  la  propo- 
sición se  convierte  en  esta :  JEsta  manera  £S  la  manera  que  yo 
digo.     El  atributo  es  pues  un  sustantivo. 

o.  Según  las  explicaciones  que  acabamos  de  dar,  se  puede 
fácilmente  establecer  la  diferencia  sinonímica  de  estas  proposi- 
ciones y  de  otras  muchas  semejantes,  como  sigue : 


Pedro  E0  enamorado. 
Pedro  EdTÁ  enamorado, 

Pedro  BS  ignorante. 
Pedro  ESTÁ  ignoratite. 

Pedro  ES  v¡q;o. 
Pedro  ESTÁ  vi^'o, 

Pedro  ES  atretfido. 
Pedro  ESTÁ  atrevido. 

E§o  ES  claro. 
JSeo  ESTÁ  claro. 


Pierre  eat  amoureux. 
Peter  ¡s  in  love. 

Pierre  est  ignorant. 

Peter  is  an  ignorant  fellow. 

Pierre  est  vieux. 
Peter  is  oid. 

Pierre  est  hai'di. 
Peter  is  daríng. 

Cela  est  clair, 
That  is  dear. 

F 


34  EXAMEN  RAZONADO  DEL  EMPLEO 

La  primera  proposición,  Pedro  es  enamorado  pinta  el  carácter 
conocido  de  Pedro  por  su  temperamento  que  le  inclina  á  ena- 
morarse fácilmente;  aunque  en  la  actualidad  no  esté  enamorado 
de  nadie.  Pedro  está  enamorado  denota  el  estado  actual  de 
Pedro  que  está  enamorado  de  un  objeto  determinado  haciendo 
abstracción  de  su  propensión  natural  á  enamorarse. 

La  segunda,  Pedro  es  ignorante,  coloca  á  Pedro  en  la  clase 
de  los  que  no  saben  lo  que  ordinariamente  se  debe  saber. 
Pedro  ESTÁ  igrnorawfí,  supone  que  Pedro  carece  de  conocimientos 
relativamente  á  un  hecho^  ó  á  una  materia  cualquiera  particular 
y  determinada. 

La  tercera,  Pedro  es  viyo,  denota  que  Pedro  ha  llegado  á  la 
edad  en  que  los  hombres  tienen  ordinariamente  esta  calificación. 
Pedro  ESTÁ  viejo,  no  siempre  significa  la  edad  de  la  vejez,  sino 
un  estado  enfermizo  emanado  de  otras  causas  que  le  dan  la 
apariencia  y  los  achaques  de  la  vejez. 

La  cuarta,  Pedro  es  atrevido,  denota  el  carácter  de  Pedro 
dotado  de  esta  cualidad  por  su  temperamento.  Pedro  está  aire- 
vido,  significa  la  misma  cualidad ;  pero  como  un  efecto  actual 
de  una  causa  cualquiera  que,  en  un  caso  particular  y  dado,  le 
hace  atrevido. 

La  quinta,  Eso  es  claro,  puede  decirse  de  un  asunto  que  por 
sí  mismo  se  presenta  claro  y  evidente  para  todo  el  mundo.  Eso 
ESTÁ  claro f  debe  decirse  de  un  asunto  que,  complicado  por  si 
mismo,  se  ha  aclarado  y  simplificado  á  favor  de  la  habilidad  de 
alguno  que  ha  hecho  de  él  una  exposición  precisa  y  exacta. 

Si  se  tiene,  pues,  en  consideración  el  principio  general  que 
hemos  establecido,  las  consecuencias  que  hemos  deducido 
de  él,  las  diferentes  acepciones  de  los  verbos  Ser  y  Estae  que 
hemos  señalado  según  el  Diccionario  de  la  Academia,  así  como 
las  observaciones  que  acabamos  de  hacer,  creemos  que  se  po- 
drán resolver  todos  los  casos  que  puedan  presentarse  y  dar 
razón  de  el  empleo  que  se  hace  de  estos  verbos  en  la  lengua 
española.  No  obstante,  á  fin  de  que  se  puedan  abrazar  dé  una 
ojeada  todas  las  reglas  que  pueden  deducirse  de  estos  diferentes 
datos  haremos  un  resumen  de  todo  ello,  recordando  al  efecto: — 


DE  LOS  VBRBOS  SBR  Y  BBTAR.  35 

Qae  86  debe  emplear  el  verbo  8EB : 

1. 

Cuando  el  verbo  Ser  tiene  por  complemento  el  participio 

pasado  de  un  verbo  activo  para  formar  con  él  lo  que  se  llama 

un  verbo  pasivo. 

2. 

Cuando  el  verbo  Ser  está  empleado  por  alguno  de  los  verbos 

existir,  llegar,  pertenecer, 

3. 

Cuando  el  verbo  Ser   está  empleado  por  alguno   de  los 

verbos  servir,  aprovechar,  convenir  y  valer,  hablando  del  precio 

de  las  cosas. 

4. 

Cuando  el  atributo  del  verbo  Ser  define  el  sujeto ;  j  luego 

que  este  es  idéntico  al  atributo. 

5. 
Cuando  el  atributo  es  un  sustantivo,  ó  cualquiera  otra  pala- 
bra que  haga  sus  funciones^  como  los  infinitivos  de  los  verbos, 
los  pronombres  el  que,  la  que,  el  de,  la  de,  &c. 

6. 
Cuando  el  atributo  es  un  adjetivo  precedido  por  algún  deter- 
minativo; tal  como  un  articulo  ó  pronombre  ya  posesivo,  ya 
demostrativo,  ya  indeterminado. 

7. 
Cuando  el  verbo  Ser,  siendo  impersonal,  tiene  por  atributo 
ó  complemento  adjetivos  tales  como  necesario,  posible,  im" 
posible,  probaile,  útü,  inútil,  &c. 

8. 
Cuando  tiene  por  atributo  alguno  de  los  adjetivos  terminados 
en  español  en  or,  en  al,  en  ar,  en  ivo.  Hay  algunos  de  ellos, 
sin  embargo,  que  no  expresando  sino  modos  de  ser  enteramente 
accidentales  vuelven  á  entrar  en  la  regla  general  para  ser 
aplicados  con  el  verbo  Estar. 

9. 
Cuando  tíene  por  atributo  un  adjetivo  cualquiera  que  ex- 
presa una  cualidad  que  el  sujeto  posee  por  sí  mismo  ;  es  decir, 
por  su  naturaleza,  por  su  origen,  por  su  constitución  física,  6 
maroL 


36  EXAMEN  RAZONADO. 

10. 

Cuando  tiene  por  atributo  un  adjetivo  cualquiera  que  ex- 
presa una  cualidad^  aunque  sea  accidental,  si  esta  cualidad  se 
ha  hecho  en  él  habittialy  ó  como  suele  decirse  una  segunda 

naturaleza. 

11. 

Cuando  el  atributo  denota  una  cualidad^  aun  cuando  sea  ac- 
cidental, si  por  esta  cualidad  se  clasifica  el  sujeto.  Por  eso  se 
emplea  el  verbo  Ser  para  expresar  la  dígnidady  el  titulo^  la 
religión,  la  profesión,  el  empleo,  el  oficio,  el  estado  ó  la  condi^ 
don  del  sujeto. 

Que  88  emplea  el  verbo  ESTAB : 

1- 
Cuando  el  complemento  del  verbo  Ser  expresa  una  circuns- 
tancia cualquiera  de  la  posición  del  sujeto :  presencia,  compa- 
ñía, oposición,  dirección,  privación,  distancia,  &c. 

2. 

Cuando  el  complemento  expresa  la  existencia  en  un  lugar  ó 

en  un  tiempo  cualquiera,  y  el  ejercicio  de  un  empleo,  dignidad, 

&c. 

3. 

Cuando  el  complemento  expresa  una  situación  ó  un  estado 
particular  del  sujeto,  como  se  expresa  ©n  español  por  el  ge- 
rundio ó  por  el  participio  pasado  de  los  verbos, 

4. 
Cuando  el  complemento  atribuye  al  sujeto  un  estado  even- 
tual, que  no  es  debido  sino  á  circunstancias  de  la  existencia  ó 
á  relaciones  con  los  otros  seres. 


NOTA. 

La8  dos  Listas  que  siguen  de  Locuciones  francesas  ¿  inglesas 
con  sus  equivalentes  en  español,  y  de  Locuciones  españolas  con 
las  equivalentes  en  francés  é  inglés  acabarán  de  completar 
el  Examen  filosófico  que  nos  hemos  propuesto  hacer  sobre  el 
**  Empleo  y  Uso  de  los  Verbos  Ser  y  Estar  en  la  Lengua 
Española." 


37 


o 


O 

>A 

Kfl 

> 

P 
< 

H 


o 


•-) 
o 

OQ 

» 

O 

-< 
OS 

H 

<y 


'O 


s 

o 

S 


fe    O   ®  "S 

^  -2  I  S. 

a  ph  -S  i^   . 

.9  .9  S  2  £ 


«    "^      OQ      »      ^      os      ^^ 

*  j  « ■;:  ¿  *  is 


Eh  Eh 


í 


000 

H  H  H 


o    5 


ti 

O 


QQ 
O 

n 

> 

m 
O 

O 

< 

H 
h4 

M 


O 

o 

o 

(< 

O 
(< 

»-4 

Q 

M 

A 
H 

P 


S 


o5 
tí    o 


'O 


o 

-<1 


^ 


Ph    TS  .Jj 

^  ^  fe  g 

^  ^   ^  ^ 

<y  cr  o-  a 

^  -^    3 

^       tí       S  09 

I    (D     Q     R  g 

"^   "^   I  '3   I   ®   «-• 

Ph        oQ  P^  <J 


o 
o 

00 
O) 


s 

s 

-♦a 

li     • 

•3  -a 


4^ 

«4-1 

a 

O* 

o 


5     I 

8 

«      O) 

.£3  "a 


^ 


I 


n 

• 

i 

• 

-< 

•M 

ÍH 

« 

H 

c 

8 

0 

i. 

i3 

N^ 

1 

1 

< 

4 

»•«*» 

2 

• 

^^^      & 


38 


r3 

ñ 

g3 

s 

Oí    »^    »X3 

ipul( 

2  5 

6b 

.a 

overscm 
ungler. 
dshed. 
anderer. 

4J  .S    o 

m    '4    JQ 

^-^   §   ^ 

g    +3    'íá 

T3 

fl     oí  ^    08 

OÍ      O     O 

® 

^  J^  J 

rfl    ^    ^ 

rO 

O     O     O 

O 

O     O    O     o 

H  H  H 

H 

H  H  H  H 

s 


.a 

-♦3 


H  H  O  <1 


P-i     ^     H     N 

o    o    o    o 
<j  <j  -*jj  <j 


a  g 

'"         ^         «M         ^M«         q^  gj 

PQ  GQ  P^  (^  GO  CQ 


O) 

.S  g 

Tí  08 

bi  M      08 

Pls  pq  p^ 


.£3     ^ 

cZ  ü 


a  -3  ■§ 

^  S   S   ^ 

03  ce    JSi  «^ 

*^  01      O      O 


3  ^  3  r^    w     w     «    pq    «    »     H 


OQ  P^  GQ  GQ  P^  pí) 


I 


fSf^í^ 


39 


40 


íz; 
o 

l-H 

p 
o 

< 

H 


O 

n 

O 

o 

•-) 
O 

QQ 


Q 


g 

o 
n 

:^ 

pq 


¿ 


O) 

.X3 


O 


O 
t-i 

P4 

o 

r/2 


5 

08 


P    o 

J  J  J 


O) 

§ 


s 


o 


B^ 


.a 

.a  5 

o 

^£ 

O    O    o    o    o    o    o   o    o    o    o    o    o   o    o    o 


o    o   -g    J 

o      O)      m      qD 


J  J  J  J 


o 


o 

Q 

o 

:^ 

o 

H 
O 

P4 


g^>«  i 

H    flí     H    h" 


S    o 

«-! 

o    S 

a  s3 


a 


pq  Fz)  pq  pq  pq 


o 

a 

tí 

o 

■    ^SS 
93 

i  s 


O 

a 


5 

9 

• 

a 

9^ 

• 
4» 

v 

o 

tí 

1 

í 

1 

na 

2 

OQ 

^ 

s 

O 

a 

9 

i 

0) 

i 

tí 

a 

tí 

• 

•»H 

tí 

b 

/«  /< 

Z3 

óo 

TS 

T3 

a> 

s 

9 

SI 

tí 

n 

ii 

S 

¿ 

1 

Fx^pqpqpq^^pq^pqpq 

41 


fe- 

<«^     ce 


O    ^ 

H  ^ 


s  ^  g 

o    ^    o 

.2  i  a  « 

,Q    ^    ^    ^ 
O     O   ^     O 

H  H  ?5  H 


a 
o 

.9 

g  « 

cf  5  á) 

2   «fi   tí 

®     08     03 


§ 

6 

O 

S  -^  tí 

tí  ^  ^ 
.tí  «  « 

9     9     O) 
pO   ^   ^ 


O) 

H 

O) 


O     O     O     O     O     O 

H  H  H  H  H  H 


•S  .9    § 

I  si 

d)    O)    d)    a> 

^  ^  ^  ^ 

o    o    c    o 
H  H  H  H 


§ 
♦a 


o 


£ 

O) 
c3 

.9 

o 


ti 

"«^  tí 

9  o 

^  o 


> 
o 


o    o 


.9 

O 
T3 


GO  ••-4 

Oí  '^ 

^  tí 

^  O 

.9  .9 


o    o   e 
H  H  EH 


«52 


PlS  tf  P4 

•<  -<  <í 

H  H  H 

en  CÍ2  92 

H  (^  (^ 


pq    cQ    cfi    co 

cS  w  w  w 


pq  pq  pq 


-^   á 


O) 

'O 
£   2  £  £  2  £ 

,M     4^     4^     ^     43     ■•-> 

»  pq  (lí  pq  pq  ^ 


tí 

o 


9 

tí 

S 


s 


a>  ®  tí 

2  c  2 

03  «  08 

®  49  a> 

^  -&  ^ 

pq  H  Pc^ 


00 

•  tí 

^  -I  S  &  tí    • 

S  el  p  c3  z' !: 

p4  a>  «3  •-=;  ^  /ce 

4?     43  49  ®  0) 

i3    ¿  ^  ^  i3    . 

pq  ;x)  pq  pq  pq  pq 


£ 


_• 

^ 

1     s  ^  • 

^4 

o      .    Sq   ^    p 

<D      _ 

g  1  §  II 

lein 
Ptée 

1í  ^  -S  rt   9 

tí    ^    tí    eJ    "^ 

2  g  5  S  ^ 

r*     tí     ^ 

£    £    g    £    g 

cu      49      4) 

(^     Pi     ;:« 

^      4^      ^iJ>     .«^      4-i 

43    -f^    ■•-' 

pqpqpq^pqpqi^pq 

a 


42 


O 


o 


e^ 


S 


os    o 
53:73 

g  S 


o 

§  -^ 

o  o 

H  H 


«4^ 

O 
O) 

.a 
^  I 


03 


o3     ce     o 

g^s  § 

o    o    O) 

,JQ     rO    pO 

000 
H  H  H 


s 


0 

4^ 

0 

■s 

>-> 

'72 

-d 

^ 

0 

5 

11  pie 

• 
1— ^ 

0  •- 

s  ^ 

s 

V) 

en     GO 

^   « 

•  p4 

•  »-i   «f-i 

^^ 

4J       «A 

Sí 


-i 

tí 

o 

a 

OQ 
o      OQ     d 

o;    3 

®  r  - 

S3     fa     0 


^ 


es    .• 


co 


3 

O 
en 
<a5    g 

O) 


^ 


e 


O     ^ 

o 
O)    a> 


o 

s 

13 


g    <9    «« 


3       «2 


W  Ph  Q 


g 
co 

O) 

4* 

co 

0)      93 
tí      ^ 

8  "a 

<1  O 


o 

OQ 

•  »^    'tí 


O) 

£  a 


00 


-♦3 


i 

o     tí 
¡21   ü 


a5  (3 

.2  » 

;S  ® 
•I-I 

OQ  0 

»  /Oí 

P^  P>  O  ü 


•s 

-»-=»    -tí 

03      03 


43 


H"^"*    tí  -t^  .^ 
HH    1-1    HH 


§ 


^ 
« 
« 


íiq  .J  á  '^ 


—o 


CQ  OQ 


o    O 


^iS 


^      S      ^ 


< 


o^  o^  <i  O  ^ 


o  ,^ 


O 


B 


o 

SO  ;3 

P  O 

8  "^  '2 

tí    23  5^ 

W       flj  ft 

ROO 


cr 

a 
tí 
o 

2    o 

2   « 
El  í=* 


s 

O) 

o 

o 

tí 


o 

O 
O 


tí 


tí 


^  ü  .3 
JO     C  CQ 


•t2    tí 

O      tí 

tí   ^ 


tí 

•c 

O    IÍT3 


en 

9 


a> 


o 

tí 


tí 
o- 


O) 

o 

O) 

tí 


3  W 


ota 


=2    S 


00 


ce 


b  .S  <« 

9-1   oS  p 

^    ^  O) 

OQ     co  Vi 

q5      03  "^ 


tí 
o 

o 
cp    o 

^  i> 

tí  ^ 

60   ••—a 


tí 
O 

NO) 


tí 

O) 


-1-3 

tí 

O 
O) 

tí     3 

03 

4^       <I> 
■*^ 

O)    í^ 

'^  a 


tí 


O 


O»     o»     büPhHcSP 


/C3       .     <» 

.Sos 

I-I  §- 

"tí    ®  .12 
Ph  •-»  QQ 


;S    ^ 


PARTE  II. 


DEL 

pmnmn  ¡mEíiVEín  de  %mmmm. 


"  Longum  per  pnecepta,  brere  per 
excmpla  iter." — (QoiWT.) 

**  Peu  de  prccepteSt  beaucoup  d'ex- 
einples." 


SI  las  tres  terminaciones,  que  tiene  cada  una  de  las  personas 
de  singular  y  plural  de  este  tiempo  fuesen  equivalentes,  como 
por  algunos  se  cree  erróneamente,  es  decir,  si  fuese  indiferente 
su  uso,  igual  su  valor  y  exacto  su  sentido  en  la  oración,  nada 
habria  que  decir;  y  los  Extranjeros  que  se  dedican  al  estudio 
de  la  Lengua  Castellana  no  encontrarían  un  segundo  escollo 
después  del  que  acabamos  de  señalar  y  desenvolver  detallada- 
mente en  la  primera  Parte,  al  tratar  de  los  verbos  Ser  y 
Estar  :  pero  no  sucediendo  así,  por  desgracia,  trataremos  de 
ver  si  en  la  segunda  podemos  guiar  á  nuestros  discípulos  por 
el  intrincado  laberinto  de  las  tres  terminaciones  ra,  ría,  se, 
que  caracterizan  al  imperfecto  de  subjuntivo  de  los  verbos 
españoles.  La  prueba  de  que  su  valor  es  diferente,  de  que  las 
terminaciones  no  son  equivalentes,  la  enconti'aremos  á  la  mano 
con  solo  observar  los  siguientes  ejemplos.  Si  en  lugar  de  decir: 

Si  yo  FUERA  ó  TVEs^  feliz  al  Juego,  juoa.ria. 

Si  j'étais  hcareux  au  jeu,  je  jouei*aÍB. 

If  I  wei-e  foilunate  at  carda  I  would  play. 

se  dijese : 

Si  yo  SERIA  feliz  &c.,  esto  es,  seria  por  fuera  ó  fuese,  resul- 
tarla una  locución  viciosa,  impropia  y  oscura  que  ofenderla  el 
oido  é  infringiría  las  leyes  del  estilo ;  pues  la  terminación  rla, 
y  á  veces  la  terminación  ra,  son  las  que  forman  el  condicional 
ó  termino  de  la  condición  en  español. 

5¿  ^0  2o  HUBIERA  d  HviiiE.SK  previsto f  nunca  lo  habría  intentado. 

Si  je  Payáis  prévu,  je  ne  Taurais  jamáis  tenté. 

If  I  had  foitseen  it,  I  ghotild  never  have  attempted  it. 


DBL  PRETÉRITO  IMPERFECTO  DE  SUBJUNTIVO.  45 

es  una  construcción  regular;  pero  no  habria  sentido  en  decir: 

Si  yo  lo  HABBIA  previsto,  no  lo  habría  intentado. 

Una  de  las  reglas  mas  sencillas  y  mas  fáciles  de  obser- 
var, (porqué  es  general,)  es  la  de  que  jamás  deben  emplearse 
las  dos  mismas  terminaciones  del  subjuntivo  en  casos  análogos 
al  ejemplo  que  precede. 

La  primera  persona  de  este  tiempo  en  los  verbos  activos  de 
la  primera  conjugación,  como,  v.  g.  del  verbo  Amar,  tiene  las 
tres  terminaciones,  A3íÁra,  amaría,  amase.  De  la  primera  y 
tercera,  es  decir,  de  amara  y  amase  puede  usarse  algunas 
veces  indistintamente,  diciendo : 

Si  yo  AMARA  ó  AMASE  los  tiquezos,  nunca  seria  rico. 
Si  j'aimaiB  les  ríchesses,  je  ne  serais  jamáis  riche. 
If  I  loved  riches,  I  should  never  be  rich. 

pero  no  se  puede  usar  de  la  segunda  amaría  en  lugar  de  la 

primera  ó  tercera,  porqué  no  haiía  buen  sentido,  ni  seria  castizo 

decir: 

Si  yo  amaría  las  riquezas,  nunca  seria  rico. 

Los  precedentes  ejemplos  manifiestan  que  la  primera  y  ter- 
cera terminación  son  entre  sí  equivalentes ;  y  no  puede  dudarse 
que  lo  son  algunas  veces,  mientras  que  en  otras  dejan  de  serlo 
según  el  contesto  de  la  cláusula,  ó  la  diferente  colocación  de 
sus  palabras. 

Sin  ir  mas  lejos  podemos  encontrar  la  prueba  de  esta  verdad 

en  cualquiera  de  los  ejemplos  que  hemos  citado ;  pues  con  solo 

mudar  de  sitio  la  conjunción  condicional,  si,  pasándola  del 

primer  miembro  de  la  oración  al  segimdo,  se  hacen  equivalentes 

la  primara  y  segunda  terminación :  v.  g. — 

Yo  AMARA,  ó  amaría  (amíra  611  soütído  concUcional  como  amaría)   las 

riquezas,  si  pudiesen  saciar  nús  desean. 
J'aimerais  l&i  richesses,  si  elles  pouYaient  exaucer  mes  désirs. 
I  should  love  ríches,  if  they  could  satiate  my  desii-es. 

En  cuyo  ejemplo  deja  de  ser  equivalente  la  tercera  terminación 
á  la  primera  y  segunda;  pues,  poniendo  amase  en  lugar  de 
amara  ó  AMAiUA,  diriamos  con  impropiedad : 

Yo  AMASE  las  riquezas,  si  pudiesen  saciar  mis  deseos. 

La  primera  terminación  ba,  se  acomoda  fácihnente  á  servir 
por  alguna  de  las  otras  dos,  ría  como  condicional  explicando 


46  DEL  PRETÉRITO  IMPERFECTO 

un  deseo  ó  comparación^  &c. ;  y  se  explicando  también  un  deseo^ 
mandato^  órderiy  &c.,  pues  lo  mismo  es  decir : 

El  tiempo  podría  ser  m^or. 
Le  temps  ponrrait  étre  plus  beau. 
The  weather  might  be  better. 

que 

El  tiempo  PUDIERA  ser  m^or. 

Y  con  igual  propiedad  se  dice : 

Yo  hice  que  viniese,  6  Yo  hice  que  viniera. 
Je  le  fts  venir. 
I  made  him  come. 

Hay  que  observar,  sin  embargo,  que  las  dos  terminaciones 
segunda  y  tercera  ría  y  se  son  entre  sí  tan  opuestas  que  no 
puede  la  una  sustituir  á  la  otra,  y  asi,  en  lugar  de 

Yo  querría  6  quisiera  ir  á  Sevilla, 
Je  Toudrais  aller  á  Seville. 
I  should  like  to  go  to  Seville. 

no  puede  usarse  por : 

Yo  QUISIESE  ir  á  Sevilla, 

Para  fijar  el  uso  de  estas  tres  terminaciones  acaso  pudiera 
pretenderse  que  cada  una  conviene  á  un  modo  y  tiempo  dife- 
rentes ;  pero  la  variedad  con  que  se  usan  conformándose  ó  no 
la  una  con  el  valor  y  equivalencia  de  las  otras,  no  permite  que 
se  fijen  límites;  y  no  se  conseguiría  otra  cosa  con  intentarlo,  que 
el  multiplicar  denominaciones  embarazosas  con  los  nombres, 
que  habría  que  inventar  para  estos  modos  y  tiempos  necesi- 
tándose á  cada  paso  salvar  por  medio  de  muchas  excepciones 
las  repetidas  inconsecuencias  en  que  seria  preciso  caer:  en  una 
palabra,  sería  peor  el  remedio  que  la  enfermedad.  Atendida 
pues  esta  dificultad  y  conviniendo,  por  otra  parte,  dar  alguna 
luz,  que  en  la  forma  posible  dirija  á  los  discípulos  al  acertado 
uso  de  las  tres  terminaciones,  copiaremos  á  la  letra  las  si- 
guientes reglas  que,  en  sentir  de  la  Academia,  se  consideran 
oportunas  para  el  caso. 

1. 

Cuando  alguna  oración  de  imperfecto  de  subjuntivo  empiece 
sin  conjunción  condicional,  puede  usarse  indistintamente  de  la 
primera  ó  segunda  terminación,  diciendo : 


DE  SUBJUNTIVO.  47 

Fortuna  fuera,  ó  seria,  que  üoviege. 

II  serait  bou  qu'il  plút. 

It  would  be  good  that  it  should  rain. 

Bueno  fuera,  6  seria,  que  el  gobernador  lo  manda$e, 

II  serait  bon  que  le  gouvemeur  Pordonnát. 

It  would  be  good  if  the  goremor  were  to  order  It. 

Yo  HICIERA,  6  haría,  que  le  obedeciesen. 

Je  ferais  de  maniere  qu'on  lui  obeit. 

I  would  manage  to  make  tbcm  obey  bim. 

2. 

Cuando  empiece  por  alguna  conjunción  condicional,  como 

8Íj  sinOy  sino  es  que,  sino  es  cuando,  sin  que,  aunque,  aun  cuando, 

con  tal  que,  se  puede  usar  de  la  primera  terminación  diciendo: 

Si  HUBIERA,  ó  HUBIESE,  buena  fé  en  las  palabras  de  los  hombres,  no 
habría  tanta  necesidad  de  pleitos, 

B'ñ  j  avait  de  la  bonne  fois  dans  les  paroles  des  bommes;  il  n'y  aurait  pas  tant 
de  procés. 

If  tfaere  were  good  faith  In  the  words  of  men ;  there  would  not  be  so  many 
lawFults. 

Si  no  hubiera,  ó  no  hubiese,  guerra,  las  contribuciones  serian  menos  one- 
rosas. 

S'il  n'y  ayait  pas  de  guerre,  les  imp6ts  seraient  moins  forts. 
If  there  were  no  war,  the  taxes  would  be  less  heavy. 

Aunque  hubiera,  ó  hubiese,  paz,  los  (jércitos  aliados  conservarían  sus  acan- 
tonamientos hasta  la  conclusión  de  los  pagos  estipulados  por  las  potencias 
signatarias  del  tratado. 

Qnoique  la  palx  füt  faite,  les  armées  des  alliés  resteraient  dans  leurs  cantonne- 
ments  jusqu'á  la  fln  des  paiements  stipulées  par  les  pouyoirs  signataires 
dn  traite. 

Although  peace  were  made,  the  armies  of  the  allies  should  still  keep  their 
encamprnents  till  the  conclusión  of  the  payments  stipulated  by  the  powers 
signing  the  treaty. 

3. 

Cuando  en  virtud  de  la  primera  regla  se  hubiese  usado  de 
la  primera  terminación,  y  se  requiriese  otro  verbo  del  mismo 
pretérito  para  perfeccionar  el  sentido,  se  debe  poner  este  último 
en  la  tercera  terminación :  v.  g. 

Yo  viniera  con  gusto  en  lo  que  me  pides,  si  pudiese. 

Si  je  le  pouvais,  je  vous  accorderais  ToIontiOTs  ce  que  vous  me  demandez. 

I  would  grant  you  with  pleasure  what  you  ask,  if  I  coald. 

Y  cuando  en  virtud  de  la  segunda  regla  se  hubiese  ya  usado 


48  DEL  PRETÉRITO  IMPERFECTO 

dé  la  primera  6  tercera  terminación,  debe  usarse  de  la  segunda 
en  el  verbo  siguiente  que  perfeccione  el  sentido  como  término 
de  la  condición.     Ejemplo : 

Si  yo  PUDIERA,  6  PUDIESE,  TENDRÍA  COH  gusto  en  lo  que  me  pides. 

4. 

De  todo  lo  dicho  resulta  que  la  segunda  j  tercera  termina- 
ción se  usan  siempre  en  sentido  diferente  y  sirven  para  signi- 
ficar los  dos  extremos  de  la  condición.  Lo  mismo  sucede  con 
las  terminaciones  hubiera,  habría  y  hubiese  del  plusquamper- 
fecto  de  subjuntivo  con  la  condición  si,  &a,  llevando  por 
término  de  la  condición  habría^  {hubiera  á  veces,)  amador  por 
ejemplo,  ú  otro  condicional  compuesto,  primera  y  segunda  ter- 
minación de  dicho  tiempo. 

5. 

Con  el  adverbio  ojalá  no  se  puede  usar  de  la  segunda  tenni- 
cion,  sino  de  la  primera  6  tercera ;  y  así  se  dice : 

Ojalá  LLOVIERA  6  LLOVIESE. 

Plut  á  Dieu  qu'il  plüt. 

Wonld  to  God  that  it  would  rain. 

pero  no 

Ojalá  LLOYERIA. 

6. 

Cuando  el  presente  imperfecto  de  subjuntivo  tiene  antes  de  sí, 
como  determinante  alguno  de  los  tres  pretéritos  de  indicativo 
y  este  verbo  determinante  es  alguno  de  los  que  explican  lo 
que  se  dice  con  la  lengua,  ó  se  concibe  con  el  entendimiento, 
se  usa  del  verbo  determinado  de  subjuntivo  en  cualquiera  de 
sus  tres  terminaciones,  v.  g : 

Decía  \ 

Dijo  V     que  yinieras,  vendrías,  6  vinieses. 

Había  dicho  )  , 

II  disait 

11  dit  \     que  tu  viendraiB. 

II  avait  dit 

He  did  say 

He  said  ^     that  you  would  come. 

He  had  said 


DE  SUBJUNTIVO.  49 

Pentaba  i 

Pefuó  V     que  yinibra,  vendría,  ó  viNiEftE. 

ffatia  pensado      ) 

11  pensait 

II  pensa  J-     qu'il  viendrait 


\ 


II  avait  pensé 
He  did  think 
He  thought  I     that  he  would  come. 


} 


He  had  thought 

Si  el  pretérito  de  indicativo  es  de  algún  verbo  de  los  que  ex- 
presan voluntad,  debe  usarse  del  pretérito  imperfecto  de 
subjuntivo  en  la  primera  ó  tercera  terminación,  y  no  de  la 
segunda:  v.  g. 

Quería  \      que  yo  viitiera  ó  tinibsb. 

QuUo  V     que  tu  tinieras  ó  yiniesea. 

Habia  querido        )      que  él  viniera  ó  viniese. 


11  Tonlait  \      que  je  vinsee. 

II  voulut  y     que  tu  vinsses. 

II  avait  voulu        )      qn'il  vint. 

He  did  wish  -s      that  I  would  come. 

He  wished  v     that  thou  wouldst  come. 

He  had  wished      )      that  he  would  come. 

Le  dedicaría  á  la  jurisprudencia,  si  se  inclinara  á  la  prqfesion  de 
abogado. 

Je  le  destiñerais  au  barreau,  s'il  avait  de  Pinclínation  -poxxv  la  profesión 
d'avdcat. 

I  would  devoto  him  to  jurisprudence,  if  he  were  inclined  to  foUow  the  profession 
of  the  law. 

Usando  de  este  futuro  condicional  existe  por  lo  común  una 
condición,  bien  tácita  ó  bien  expresa  en  el  mismo  periodo ; 
pero  no  es  necesario  para  que  la  haya,  se  descubra  la  partícula 
siy  como  en  el  ejemplo  precedente  que  principia  á  secas  la  frase, 
por  el  tiempo  Le  dedicariay  &c. ;  pero  hay  otras  muchas 
locuciones  que  pueden  resolverse  por  el  si  aunque  no  le  llevan. 
Ejemplos : 

Pensaría  ocultarse  embozándose. 

II  aurait  pensé  se  dérober  en  s'enveloppant  dans  son  mantean. 

Perhaps  he  thought  to  conceal  himself  by  the  help  of  his  cloak. 

Se  equivocaría  vd,  en  asegurarlo. 
VouA  yous  tromperiez  en  Tassurant. 
Yon  would  be  wrong  to  insist  on  it. 

U 


50  DEL  PRETÉRITO  IMPERFECTO 

Acudiría  á  su  socorro,  á  hahermelo  "pedido. 
J'aurais  couní  á  son  secours,  s'il  me  l'eút  demandé. 
I  would  have  nm  to  aid  him,  if  he  had  asked  me. 

Aunque  le  yiese,  no  le  hablaría. 

Quoique  je  le  visse,  je  ue  lui  parierais  pas. 

Even  should  I  see  him,  I  would  not  speak  to  him. 

Favorecido  de  las  leyes,  progresaría  rápidamente. 
Protege  par  les  lois,  il  feraít  des  prognes  rapides. 
Protected  by  the  laws,  he  would  make  rapid  progresa. 

Seria  una  desgracia  que  lloviese. 

Ce  serait  un  malheur  qu'il  plíit. 

It  would  be  unfortunato  if  it  were  to  rain. 

En  otras  circunstancias,  se  contentaría  aun  con  menas, 
Dans  d'  autres  circonstances,  il  se  contenteraif  méme  de  moins. 
In  other  circumstanoes,  he  would  be  satisfled  even  with  less. 

También  yo  gustaría  de  tener  muchos  y  buenos  libros;  pero  ma  faltan  los 
medios  para  adquirirlos. 

£t  moi,  aussi,  je  voudrais  avoir  de  bons  liTies ;  mais  je  n*»!  pas  les  moyens 
de  me  les  procurer. 

And  I,  too,  should  like  to  have  many  good  books;  but  I  have  not  the  means 
to  buy  them. 

Estas  y  otras  frases  semejantes  es  claro  que  podrían  recibir 
otro  giro.     Por  ejemplo : 

Pensaría  ocultarse,  si  se  embozase. 

Se  equivocaría  vd.,  si  lo  asegurase. 

Acudiría  á  su  socorro,  ai  me  lo  hubiese  pedido,  &c. 

Cuando  no  implica  condición,  que  es  lo  mas  frecuente  puede 
usarse  si  el  verbo  determinante  de  la  oración  denota  conjetura^ 
esperanzay  temory  promesa,  ó  afirmación  y  precede  á  la  partí- 
cula que ;  y  también,  cuando  un  determinante  que  significa 
pregunta  6  investigación  está  antes  de  la  partícula  dubitativa  si, 
según  lo  probarán  los  ejemplos  siguientes : 

Creo  que  vendrían  unos  mil  enemigos. 

Je  crois  qu'il  venait  environ  mil  le  ennemis. 

I  believe  that  about  one  thousand  enemies  were  coming. 

Pensaba  que  el  corredor  acudiría  á  la  hora  señalada. 
Je  croyais  que  le  courüer  viendrait  á  l'heure  indiquée. 

I  belleved  that  the  brokor  would  come  at  the  appointcd  time. 

Receló  que  le  asaltarían  nuevos  cuidados. 

II  soup<;onna  que  des  nouveaux  troubles  l'assailleraient. 
He  Buspected  that  new  cares  would  come  upon  him. 


DE  SUBJUNTIVO,  61 

Ofreció  él  ladrón  que  hbstituiria  lo  robcuio. 
Le  Toleor  oflErit  de  restituer  ce  qu'il  avait  volé. 
The  thief  offered  to  retum  what  he  had  Btolen. 

Dyo  d  SmJbqjador  que  tendría  tu  Secretario  á  loe  tree. 

L'Ambaseadeur  dit  que  son  Secrétaire  riendrait  á  trois  heures. 

The  Ambassador  said  that  hid  Secretary  would  come  at  three  o*clock. 

Se  emplea  también  este  tiempo  para  manifestar  la  verosimilitud 
ó  apariencia  fimdada  de  alguna  cosa;  y  entonces  equivale  á  debia 
dcy  &C.    Ejemplo : 

Ckbbria  que  yo  le  engañaba,  puesto  que  faltó  á  la  cita, 

n  pensait  que  je  Toolais  le  trompar,  puisqa'il  manqua  de  venir  au  rendez-yons. 

He  thought  that  I  intended  to  deceive  him,  sinoe  he  íailed  to  keep  his  appointment. 

Es  decir : 

Bbbió  creer  que  le  engañaba,  puesto  que  faltó  á  la  cita. 

Del  mismo  modo  tiene  lugar  en  las  interrogaciones  j  excla- 
maciones^ ó  en  las  frases  que  se  les  parecen  por  expresar 
deseos  pero  no  si  la  frase  se  manifiesta  ó  aparece  con  las  inter- 
jecciones, /  Ojala  !  ¡  Así!  ¡Pluguiese  á  Dios  I 

Buscarialb  en  alguna  de  las  juntas  provinciales. — (Jotellanos.) 
II  le  chercherait  daiiB  quelqa'uue  des  assemblées  provinciales. 
He  would  look  for  him  in  some  of  the  provincial  meetings. 

I  Cuan  distante  estaría  de  pensarlo ! 

Qu'il  était  loin  de  Timaginer ! 

How  &r  waa  he  from  imagining  such  a  thing ! 

Buejuí  8BRIA  que  le  prendiesen  pronto, 

li  serait  bon  qu'on  le  prit  t6t. 

It  would  be  well  to  have  him  arrested  immediately. 

No  es  menester,  empero,  perder  de  vista  que  en  los  tres  ejem- 
plos últimos  falta  siempre  un  determinante. 

Preguntó  si  le  buscaría  en  alguna  de  las  Juntas  provinciales. 

JBs  regular  que  al  principio  estaría  distante  de  pensarlo. 

Es  indudable,  es  regular,  que  al  principio  estaría  muy  distante  de  pensarlo, 

JSs posiHoo  que  BB1LIX  bueno  que  le  TfLBTXDi^sEN  pronto,  ^ 

Del  Futuko  Condicional  de  Subjuntivo. 

Este  tiempo  entra  en  las  oraciones  que  encierran  una  con- 
dición ;  pero  siguiendo  el  carácter  del  modo  á  que  pertenece, 
va  en  semejantes  casos  después  de  la  partícula  conjuntiva ;  por 
manera  que  hablaríamos  impropiamente  si  dijésemos : 


52  DEL  PRETÉRITO  IMPERFECTO  DE  SUBJUNTIVO. 

Saliere  á  pasear,  n  no  llovería. 

Je  sortirai  pour  me  promener  s'il  ne  pleüt  pas. 

I  would  take  a  walk,  \f  it  did  not  rain. 

en  vez  de : 

Saldré  á  pasear,  si  no  lloviera  ó  lloviese. 

No  faltara  quien  mirando  como  cosa  de  poca  monta  la  susti- 
tución de  una  s  por  una  r  crea  que  es  lo  mismo  decir :  Saldré 
á  pasear,  si  no  lloviese,  que  si  no  lloviere  ;  pero  lo  último 
está  mas  en  uso  entre  los  buenos  hablistas  y  escritores  por 
creer  que  es  lo  que  mas  se  ajusta  á  la  propiedad  y  pureza  del 
lenguaje. 

El  siguiente  ejemplo  arrojará  mas  luz  sobre  la  materia : 

Cuando  fuere,  6  sea  (y  no  fuesen  mayor,  le  destinaremos  á  la  carrera 
militar, 

Quand  il  sera  plus  age,  noas  le  destineroiis  á  la  milice  (á  rarmée.) 
When  he  Is  older  we  intend  him  for  the  military  profession. 

Y  en  efecto,  á  pesar  de  ser  constante  que  el  indefinido  absoluto 
puede  sustituir  al  condicional  en  todos  los  casos,  de  ningún 
modo  hablaríamos  bien,  si  por  ejemplo  dijésemos : 

Saldré  á  pasear  sí  no  lloviera. 

Cuando  fuera  mayor,  le  destinaremos  á  la  carrera  mÜitar. 

Lo  mismo  sucede  con  el  futuro  compuesto  de  subjuntivo, 

HUBIERA  (ó  haya). 

Concluiremos,  pues,  con  decir  que  en  muchísimas  ocasiones 
no  se  necesita  mudar  el  tiempo  del  verbo  antecedente,  aunque 
entre  el  indefinido  condicional  á  ocupar  el  puesto  del  futuro 
condicional  Por  ejemplo :  ¿  qué  inconveniente  habría  en  que 
se  dijese  en  lagar  de  : 

Igual  recurso  tendrán  los  artistas  cuando  las  partes  con  quienes  hubieren 
tratado,  no  les  pagaren  el  precio,  ni  cumplieren,  Sfc.  (Jovellanos). 

no  les  PAGASEN  ni  les  cumpliesen  ? 

Ningund  á  la  verdad :  pero  el  uso  es  un  tirano  caprichoso, 
juez  supremo  ante  el  cual  el  arte  aunque  es  el  que  nos  enseña 
á  hablar  con  propiedad  y  pureza  tiene,  sin  embargo,  que  callar 
y  cederle  el  campo  en  ciertas  y  determinadas  locuciones,  por- 
qué "  L'art  rCexiste  pas,  ou  régne  Varbitraire.^ 


r>% 


*  Prólogo  de  las  Obras  Selectas  de  Malherbe.    Paris  1825. 


PARTE  III. 


OE   1.A   PnEPOSICIOfl. 


**  Eloquentfai  nihU  est  alind  qTum 
copióse  loqnenfl  sapientia.'* — 


(ClCBSON.) 

Se  llama  Pkeposicion,  porqué  se  coloca  antes  de  otras  partes 
de  la  oración  palabra  derivada  de  pjre  y  poner — ^oner  antes. 
El  oficio  de  la  preposición  por  sí  sola  es  indicar  en  general 
alguna  circunstancia  que  no  se  determina  sino  por  la  palabra 
que  le  sigue ;  pero  después  de  unida  á  ella  denota  la  diferente 
relación  que  tienen  una  con  otra.  La  palabra  Pedro  es  un 
nombre  propio  de  un  sujeto,  el  que  precedido  de  una  prepo- 
sición denota  sus  relaciones  con  los  otros  sujetos  y  cosas  que  le 
rodean  en  la  naturaleza,  v.  g. 


Bstá    . 

■                    •                    m           A, 

.      CON 

Bs       . 

.      DB 

Confio. 

.      EN 

Sirve  . 

,      POB 

Adquiere 

.      PARA 

Pedro, 


La  preposición  se  coloca  entre  dos  términos  de  que  ella  forma  el 
enlace  poniendo  en  contacto  al  uno  con  el  otro.     Ejemplos : 

Morir  POB  la  patria.  Trabajar  con  ardor. 

Hourir  poup  la  patrie.  Travailler  avec  ardcur. 

To  die  fop  one'B  country.  To  work  with  ardour. 

La  preposición  aislada,  ó  por  sí  sola,  forma  un  sentido  incom- 
pleto: por  lo  tanto  exige  una  palabra  que  determine  este 
sentido. 

Entre  las  preposiciones  españolas  hay  dos  que  merecen  par- 
ticular atención ;  á  saber :  las  preposiciones  Por  y  Para. 
Sin  descender  á  un  análisis  filológico  y  profundo  del  valor  y 
significado  de  estas  dos  preposiciones  tenemos  una  regla  suma- 
mente sencilla  y  clara  para  no  confundir  jamás  la  una  con  la 


54  DE  LA  PREPOSICIÓN. 

otra.     Hela  aquí :  si  el  sujeto  de  la  oración  es  un  agente  se 

emplea  Pos,  Par,  By ;  si  un  recipiente,  Paba,  Pour^  For, 

Ejemplo: 

J3l  Télémacofué  hecho  por  Fbnélon,  para  él  De\fin. 
Le  Télémaque  fat  écrit  par  Fénélon  pour  le  Dauphin. 
TelemachuB  was  wrítten  by  Fenelon  for  the  Dauphin. 

La  regla  no  puede  ser  mas  evidente ;  j  está  al  alcance  de 
todo  el  mundo. 

PoB  sirve  pues  para  la  traducción  de  Par  en  francés,  y  de 
By  en  inglés,  y  á  veces  se  pone  en  su  lugar  de.  En  este  modo  de 
usarla  no  hay  dificultad  alguna ;  mas  para  traducir  la  prepo- 
sición Pour  y  FoTj  la  elección  presenta  dificultades  entre  el 
POR  y  el  PARA  castellanos  en  los  casos  en  que  se  separan 
de  las  excepciones  de  la  regla  general  establecida.  A  fin  pues 
de  poner  en  el  caso  á  nuestros  discípulos  de  poder  hacer  esta 
elección,  les  vamos  á  ofrecer  dos  series  de  ejemplos  sobre  dos 
principios  fundamentales  los  mas  vastos  y  extensivos  en  su 
aplicación,  á  saber : 

PABA,  IDEA  DE  FIN,  DE  OBJETO,  DE  DESTINO. 

Calzas  de  velludo  para  las  fiestas.         La  honra  es  para  el  Presidente. 
Des  chauBsés  de  velours  pour  les  fetes.      L'hooneur  eat  pour  le  President. 
Velvet  Bxnall  clothes  for  holidays.  The  honour  i&  for  the  President. 

Esta  capa  es  para  vd.  Salgo  para  Italia. 

Ce  manteau  est  pour  vous.  Je  pars  pour  P I  talle. 

This  doak  is  for  you.  I  leave  for  Italy. 

Estoy  TABJL  partir.  Lo  d^arémos  para  mañana. 

Je  suis  pour  partir  (au  moment  de).  Nous  laisserons  cela  pour  demaiiL 

I  am  about  to  leave.  We  shall  leave  that  for  to-morrow. 

Vivir  TARA  comer. 
Vivre  pour  manger. 
To  live  for  eating. 

Para  Navidad  pagaré ;  esto  es  Mi  pago  es  para  Navidad. 
Je  payerai  á  la  Noel ',  c'est  á  diré,  Mon  paiement  est  destiné  pour  le  but,  le 
terme  de  la  Noel. 
I  shall  pay  about  Christmas ;  that  is,  My  payment  is  fixed  for  Christmas. 

Es  PARA  todo. 

II  est  bon  pour  tout  (á  tout). 

He  is  fít  for  every  thing. 

Para  quien  es  mi  padre,  basta  mi  madre. 
Ma  mere  est  bien  assez  pour  mon  pére. 
My  mother  is  just  like  my  íkther. 


DE  I^  PREPOSICIÓN.  55 

TraXM^o  tara  ganar  la  vida. 
Je  traTaille  poar  gagner  ma  vie. 
I  work  for  my  Uvelihood. 

Aquí  se  puede  emplear  el  paba  ó  por  indiferentemente  en 
razón  de  que  las  dos  ideas  fundamentales  de  iin^  cambio  ó  sus- 
titncion^  se  avienen  7  hermanan  bien  con  el  sentido  pues 
podemos  decir : 

Yo  trabqfo  con  bl  fin  de  ganar  la  vida,  esto  es,  por  ganar  la  vida. 
Je  traTaille  pour  obtenir  en  échange  le  gefn.  de  ma  vie  (de  quoi  nvre). 
I  work  for  obtaining  in  exchange  the  wherewith  to  Uve. 

Haj  otras  frases  que  llevan  el  para.     Ejemplos : 

Paba  entre  amigos,  Poar  des  amis  (entr'euz).  For  among  firiends. 

Paba  ahora,  Pour  le  moment.  For  the  prescnt. 

Paba  entonces,  Pour  lora  (alors).  For  then  (then.) 

Paba  dentro  de  un  mes,  Dans  un  mois.  Within  a  month. 

Algunas  veces  significa  lo  mismo  que  segun^  aelan,  according 
ío,  V.  g: 

Paba  lo  que  merece,  poco  le  han  dado. 

Pour  ce  qn'il  mérite,  on  lui  a  donné  pea. 

For  what  he  desenres,  they  faaye  given  but  little. 

Sirve  también  para  comparar.     Ejemplos : 

¿  Quién  es  la  criatura  para  con  el  Criador  ? 
Qai  est  la  creatnre  á  se  mettre  ayec  son  Createur  ? 
Who  ís  the  creatore  that  can  compare  with  his  Creator  ? 

¿  Quien  es  él  paba  exigir  que  se  le  hable  en  pié,  y  con  el  sombrero  en  la  mano? 
I  Qai  est-il  poar  qu'il  exige  qu'on  lui  parle  debout,  et  le  chapeau  á  la  main  ? 
Who  is  he  that  he  should  require  to  be  spoken  to,  standing  ancoYered  with  hat 
in  hand  ? 

¿  Qué  es  la  vida  precaria  y  miserable  de  por  sí  para  que  el  hombre  la  prefiera 
á  la  muerte  y  á  la  felicidad  de  los  bienaventurados  en  el  cielo? 

La  Tie  précaire  et  miserable  qu'elle  est,  qu'a-t-elle  pour  que  Phomme  lui  donne 
la  préference  sur  la  mort  et  le  bonheur  des  bieuheureox  dans  le  del  7 

What  charm  hath  Ufe,  precarioos  and  miserable  as  it  is,  that  man  should  prefer  it 
to  death  and  to  the  happiness  of  the  blessed  in  heaven  ? 

Otras  veces  significamos  con  ella  las  acciones  internas  y  la 
convicción  que  se  tiene  de  la  certeza  de  una  cosa : 

Leyó  la  carta  para  si,   II  lut  la  lettre  des  yeux.    He  read  the  letter  to  himself. 

Para  mí  tengo  que  el  primer  dia  de  la  vida  lo  es  también  el  de  la  muerte, 
Qoant  á  moi,  je  considere  que  le  premier  joar  de  la  yie  est  aussi  le  premier  de  la 

mort. 
As  rogards  mysetf  I  consider  that  the  first  day  of  Ufe  is  also  the  flrst  of  death. 


56  DE  LA  PREPOSICIÓN. 

En  los  actos  materiales : 

Arañar  para  encontrar  criadillas  de  tierra. 
Gratter  la  terre  ponr  trouver  des  topinambours. 
To  dig  in  order  to  fiad  Jenisalem  artichokea. 

Paea,  en  las  interrogaciones,  equivale  á  Por,  v.  g. 

Para  qjié  me  üama  vd.  7  esto  es,  Porqué  ? 
Pourquoi  m'appelez-TOus  ? 
Why  do  you  cali  me  ? 

Aunque  si  examinamos  (letenidamente  ésta  última  frase, 
encontraremos  que  significa.  Porqué  \  Para  que  fin;  Con  qué 
objeto. 

Por  envuelve,  también,  una  idea  de  cambio,  de  sustitución, 
reputación,  juicio,  &c. 

Asisto  POR  mi  hermano. 

J'aasiste  pour  mon  fróre  (á  sa  place). 

I  act  for  my  brother  (on  his  behalf,  in  bis  stead). 

Está  tenido  por  docto, 

II  passe  pour  savant  (il  est  sensé  savant). 

He  passes  for  a  cleyer  man ;  (is  reputed  a  clover  man). 

Daria  mi  sombrero  por  el  tuyo. 

Je  donnerais  mon  cbapeau  poor  le  tien  (en  échange  du  tien). 

I  woold  giye  my  bat  for  thine  (in  exchange  for  tbine). 

Troqué  mi  vestido  por  el  suyo. 

J*td  donné  mon  babit  pour  le  sien  (en  échange  du  sien). 

I  have  ezchanged  my  coat  for  bis  (in  excbange  for  bis). 

Dará  la  casa  por  diez  mil  pesetas. 

II  Tendrá  sa  maison  pour  dix  mille  írancs. 
He  will  sell  tbe  bouse  for  ten  tbousand  francs. 

Uno  vale  por  muchos. 

ün  seul  en  yaut  plusieurs  (ou  pour). 

One  alone  is  wortb  many. 

Diáme  muchas  gracias  por  el  servicio  que  le  haUa  hecho. 

II  me  flt  de  grands  remerciments  pour  le  seryice  que  je  lui  ayais  i'endu. 

He  tbanked  me  heartily  for  tbe  seryice  I  bad  rendered  bim. 

También  hacemos  uso  de  por  cuando  significa,  en  favor  de. 
Ejemplos : 

Hablaré  por  tu  padre  ;  es  decir,  en  favor  de  tu  padre. 

Je  parlerai  pour  ton  pére  (en  fayeur  de  ton  pére). 

I  will  speak  for  your  íatber,  tbat  is,  on  bebalf  of  your  fatber. 

Cuando  queremos  expresar  la  causa  de  una  acción  y  tam- 
bién la  duración  de  un  tiempo  cualquiera  :     Ejemplos: 


DB  LA  PRBPOSICION.  57 

PoB  kábir  eonfuado,  le  condenaron  pob  mí»  año§  á  gateras. 

Poor  avoír  coníéssé  son  crime,  on  le  condamna  á  six  ana  de  trayaux  forcea. 

For  having  oon&ssed,  he  was  sentenced  to  six  yean'  hard  labour. 

También  entra  en  locuciones  de  esta  clase : 

Ir  POB  vhw,  POB  pan. 

AUer  chercher  du  Tin,  dn  pain ;  c'est  á  diré,  aller  chercher  du  pain. 

To  go  for  wine,  for  bread, — that  is,  to  go  to  ietch  bread. 

Pob  vuestro  gusto  ;  Pob  mis  comodidades. 

Ponr  Totre  agréement;  Pour  mon  aise  (commodité). 

For  yonr  pleasuze ;  For  my  conToni^ce. 

Expresa  una  idea  negativa,  v.  g. 

La  carta  está  pob  escribir» 
La  lettre  est  encoré  á  écrire. 
The  letter  is  yet  still  to  be  written. 

Se  emplea  también  en  estos  modos  de  hablar : 

Pasa  POB  la  calle.  Lo  hace  von  fuerza. 

II  passe  par  la  me  (ou  dans  la  roe).  II  le  fait  par  forcé. 

He  passes  through  the  street.  He  does  it  by  forcé. 

PoB  2a  mañana.  Pob  la  tarde. 

Danñ  la  matinée.  Dans  la  soirée. 

In  the  moming*  In  the  erening. 

Por  entra  también  en  las  frases  comparativas :  v.  g. 

Pob  una  hermosa,  hay  mil  feas. 

Poor  nne  belle,  U  y  en  á  mille  de  laides. 

For  one  beautifol  woman,  there  are  a  thoosand  plain  ones. 

Rige  igualmente  la  parte  por  donde  cojemos  un  objeto  ó  hace- 
mos alguna  cosa :  Asi  decimos : 

La  asió  pob  el  brazo.  La  agarró  pob  2a  barba. 

II  la  prit  par  le  bras.  II  la  prit  par  le  mentón. 

He  seized  her  by  the  arm.  He  seized  her  by  the  chin. 

Le  hirieron  pob  detrás. 
On  le  bleesa  par  derriére. 
He  was  woonded  behind. 

Tiene  en  algunos  casos  fuerza  distributiva : 

JBl  usurero  presta  dinero  al  tres  pob  ciento. 
L'nsuríer  préte  de  Targent  á  trois  ponr  cent. 
The  usurer  lends  money  at  three  per  cent. 

Antes  de  darse  la  batalla,  repartieron  una  libra  de  pan  y  una  copa  de 
aguardiente  pob  soldado  (á  cada  soldado). 

ATant  de  livrer  la  bataille  on  distribua  une  livre  de  pain  et  on  petit  yem 
d'eaa  de  vie  par  soldat  (á  chaqué  soldat). 

Before  the  battle,  they  gave  one  pound  of  bread  and  a  glaas  of  brandy  to  each 
•oldier. 

I 


58  JDE  LA  PREPOSICIÓN. 

Recibo  mil  reales  por  mea  (es  decir,  meneualmeHte  ó  cada  me»). 

Je  re<^is  mille  reaox  par  mois. 

I  receive  one  thousand  reals  per  month. 

Ze  aguardo  por  momentos:  esto  es,  de  un  momento  á  otro. 
Je  Pattends  d'un  moment  á  Tautre. 
I  expect  him  every  moment. 

Por  se  emplea  en  medio  de  una  palabra  repetida  que  denota 
enumeración  de  personas  ó  de  cosas. 

Villa  POR  vüla.  Cosa  por  cosa, 

Ville  pour  Tille.  Chose  pour  chose. 

Town  for  town.  Thing  for  thing. 

Valladolid  bn  Castilla,  Punto  por  punto. 

Valladolid  en  Castille.  Point  pour  point. 

Valladolid  in  Castlle.  Point  for  point. 

Por,  puesto  entre  algunos  verbos  determinantes^  y  el  infini- 
tivo envuelve  la  idea  de  falta :  Ejemplo. 

Para  que  nada  quedase  por  indagar  ;  (es  decir  por  falta  de  indagaciones), 
el  Juez  ka  escrito,  &c. 
Pour  que  ríen  ne  manqna  aux  recherches,  le  juge  a  écrit,  &c. 
That  nothing  might  be  wanting,  in  the  requisitions,  the  judge  has  written,  &c. 

JEl  oficial  de  la  patrulla,  al  sospechar  que  él  malhechor  se  habia  ocultado  en 
la  espesura,  nada  dty'ó  por  registrar. 

L'officier  de  la  patrouille  soup<;onnant  que  le  malfaiteur  s'était  Baa?é  daña  la 
forét,  ne  negligea  rien  pour  le  découvrir. 

The  officer  of  the  patrol,  suspecting  that  the  mlscreant  had  hidden  himaelf  in 
the  woody  left  nothing  untried  to  flnd  him  out. 

En  la  frase :  El  almacén  está  por  alquilar^  existe  una  notable 
diferencia  cuando  el  verbo  Estar  es  el  determinante.  Si 
usamos  de  la  preposición  fara^  queremos  decir  que  la  cosa 
está  dispuesta  y  pronta  á  ser  arrendada ;  mientras  que  con  la 
preposición  por  expresamos  simplemente  una  negación  que 
equivale  á  sin.     Ejemplo : 

l  Está  el  almacén  alquilado  ?  no;  todama  está  por  alquilar. 

Las  frases  siguientes  son  igualmente  negativas : 

JEl  pleito  está  por  verse;  es  decir,  no  se  ha  visto  aun. 

No  se  ha  de  perder  de  vista^  sin  embargo,  que  los  verbos 
determinante  y  determinado  han  de  ser  diferentes,  como  en 
los  ejemplos  que  preceden,  pues  siendo  uno  mismo,  y  particu- 
larmente, si  media  entre  ambos  el  adverbio  solo,  6  las  &ases 


DB  LA  PREPOSICIÓN.  59 

adverbiales  nada  mas,  6  no  masy  equivale  el  segundo  miembro 
á  9Ín  motivoy  sin  caiua,  por  antojo^  sin  necesidad.     Ejemplo : 

Chitaba  por  gritar. 

n  criut  poor  crier. 

fie  died  íbr  ciying  (for  the  sake  of  crying). 

Lo  hacia  nada  mas  que  por  hacerlo, 

II  ne  le  fiUsait  que  poor  le  fiüre. 

He  did  it  only  for  the  sake  of  doing  it. 

Le  castigó  eolo  por  castigarle. 

II  ne  le  ponit  que  pour  le  pnnir  (poor  le  plaisir  de). 

He  panished  him  for  the  pleasure  of  punishiDg  him. 

JBso  no  es  mas  que  alborotar  por  alborotar. 

Ce  n'est  que  pour  faire  da  bruit  (du  tapas). 

It  Í8  for  no  other  earthly  purpose  than  to  créate  a  dlsturbance. 

Por  últímo,  cuando  ^'Estab  por"  es  el  determinante  de  un 
infinitivo  en  el  sentido  de  no  estar  hecha  una  cosa,  significa 
que  estamos  inclinados^  ó  próximos,  á  ejecutarla.    Ejemplo: 

Sstoy  POR  decirle  que  es  un  descortés. 

Je  sois  présqae  decide  á  lui  diré  qn'il  est  impoli. 

I  am  almoet  inclined  to  tell  him  that  he  has  no  mannere. 

JSstoy  POR  irme  á  pasear, 

J'ai  présqa'envie  d'aller  fidre  un  tour. 

I  am  thinking  whether  I  shall  take  a  walk. 

Estoy  POR  renunciar  el  empleo. 

Je  sois  presqae  déddé  á  renonoer  la  place. 

I  am  almoet  decided  to  refiigpi  the  aituation. 

Cuando  por  se  encuentra  delante  de  los  participios  pasados, 
equivale  á  como  siy  con  tal  que  el  auxiliar  se  encuentre  en  el 
definido  absoluto  de  subjuntivo,  v.  g. 

Téngase  por  hecho  esto  es ;  como  si  se  hubiese  hecho. 
Tenez  le  pour  dit  (&it). 
Consider  it  as  done. 

La  filosofia  de  la  lengua  exije  que  usemos  de  la  preposición 
POR  cuando  el  acto  es  mental^  j  también  cuando  indica  un 
medio  ó  instrumento  para  conseguir  el  fin  de  la  acción. 

J7e  escrito  este  poema  por  mi  propia  inspiración. 

Por  un  pensamiento  feliz  y  lucido  adivinó  lo  que  iba  á  ocurrir^  y  por  una 
inspiración  milagrosa  previno  las  consecuencias. 
Los  hombres  grandes  se  hacen  amar  de  he  demás  por  sus  proezas. 


60  DB  LA  PREPOSICIÓN. 

Este  POR  es  también  coriy  par  en  francés»  y  by  en  inglés»  indi- 
cando el  medio  ó  instrumento. 

Como  hemos  comparado  en  nuestro  Opúsculo  el  por  y  el 
PARA  español  al  pour  francés  y  al  ¿^  inglés  creemos  necesario 
advertir  que  cuando  una  preposición  con  dos  oraciones  se  pre- 
senta con  el  pour  ó  con  el  for,  si  estos  indican  causa  ó  motivo 
se  traducen  por  ó  porque»  é  indicando  Jin  se  traducen  por 

PARA  ó  PARA  QUE. 

La  dificultad  estriba  en  conocer  cuando  el  pour  y  el  for 
indican  causa  6  motivo  y  cuando  Jin. 

Indicarán  causa  ó  motivo  cuando  la  acción  de  la  oración  en 
que  están  colocados  pida  ser  ejecutada  antes  que  la  de  la 
oración  que  la  acompaña ;  y  vice  versa  indicarán  fin^  sin 
mirar  si  su  colocación  en  la  frase  está  antes  ó  después»  y  si  al 
sentido.     Ejemplo : 

Por  haber  leído  lo»  liJbrM,  loe  entendiste. 

Aquí  el  pour  francés  y  el  for  inglés  indicarían  una  causa  ó 
motivo^  debiendo  ser  ejecutada  la  acción  de  la  oración  en 
que  se  hallan  el  pour  y  el  for  antes  que  la  otra. 

H(u  leido  los  libros  para  entenderlos, 

Aqui  el  pour  francés  y  el  for  inglés  se  traducen  por  para» 
porqué  la  acción  de  la  oración  que  acompaña  al  pour  y  for 
pide  hacerse  antes  que  la  que  está  indicando  el  fin. 

Se  traduce  á  veces  el  pour  y  el  for  indicando  un  fin  con 
por;  pero  entonces  el  por  causal  está  tomado  filosóficamente  por 
el  fin  ó  por  el  para  final. 

Creemos»  pues»  que  con  las  reglas  y  explicaciones  que 
preceden»  y  con  la  práctica  de  componer  y  traducir»  y  sobre 
todo  con  la  de  leer  con  alguna  frecuencia  buenos  modelos  y 
conversar  con  Españoles  que  se  produzcan  y  hablen  con  pu- 
reza y  corrección  su  idioma  nativo»  podrán  nuestros  discípulos 
resolver  con  acierto  cuantas  dudas  les  puedan  asaltar  en  sus 
estudios  de  la  lengua  por  lo  que  hace  al  uso  de  las  preposi- 
ciones POR  y  PARA»  una  de  las  dificultades  que  nos  hemos 
propuesto  dilucidar  en  esta  Tercera  Parte. 


PARTE  IV. 

— ♦«tíKo* 

OE  LOS  ACCIOEMTES  OEI.  ADJETIVO. 

"Mérito  Isudaitur  breritea 
lntegnL"-<QuurT). 

SIENDO  la  ñmcion  principal  del  adjetivo  la  de  calificar  al 
sustantivo,  toma,  por  decirlo  asi,  sus  colores,  cambiando  su 
terminación  para  expresar  el  género  j  número  del  sustantivo 
á  que  modifica.  Mas  claro :  el  nombre  adjetivo  es  el  que  se 
junta  al  sustantivo  para  denotar  su  calidad.  JBiteno,  malo, 
blancOy  negro,  son  nombres  adjetivos. 

El  adjetivo  no  puede  estar  en  la  oración  sin  un  sustantivo 
expreso  ó  subentendido.  Está  expreso  cuando  decimos  hombre 
huejio;  subentendido  cuando  decimos,  el  bueno  ama  la  virtud; 
el  azul  de  este  paño  es  muy  subido.  En  el  primer  ejemplo  el 
sustantivo  hombre  está  expreso;  en  los  últimos  hombre  j  color 
están  subentendidos. 

En  español  el  adjetivo  tiene  lo  mas  frecuentemente  dos  ter- 
minaciones, una  en  o  para  el  masculino,  otra  en  a  para  el  fe- 
menino; como:  hombre  blanco;  mujer  hermosa;  cuya  o  siempre, 
y  aun  la  a,  aunque  raras  veces,  se  suprimen  colocados  los 
adjetivos  en  singular  antes  de  sustantivos.  Ejemplo :  Buen 
hombre;  Pbimer  dia;  BüEN  alma;  PosTKER  m>es;  Buen  agua.  Y 
decimos  lo  mas  frecuentemente,  porque  hay  algunos  adjetivos 
que  no  varian  su  terminación  delante  de  los  sustantivos  de 
cualquier  género  que  sean;  como:  feliz,  cruel^  voraz^  &c., 
diciendo,  hombre  feliz  ;  mujer  feliz  ;  soldado  cruel  ;  madre 
CRUEL ;  mu>chacho  voraz  ;  muchacha  voraz. 

También  el  adjetivo  santo  suprime  la  sílaba  TO  delante  de 
algunos  nombres  y  el  adjetivo  grande  suprime  la  sílaba  de  ex- 
presando mérito,  conservándola  aun  en  este  caso  antes  de 
nombres  con  vocal  ó  sin  ella,  colocado  después  del  sustantivo. 
Ejemplo  :  San  Antonio ;  Gran  rey ;  Grande  historiador ; 
Alejandro  el  Grande;  como  puede  verse  en  las  Gramáticas. 


62 


DE  LOS  ACCIDENTES  DEL  ADJETIVO. 


Los  Gramáticos  dividen  y  califican  los  adjetivos  bajo  los 
nombres  de  adjetivos  demostrativos,  activos,  pasivos,  pasivos 
variables,  pasivos  invariahles,  &c.  Como  estas  pues  arrojan 
la  suficiente  luz  para  su  formación  y  uso^  solo  hablaremos 
aquí  de  aquellos  adjetivos  que  precediendo  á  ciertos  y  deter- 
minados sustantivos  forman  con  ellos  un  género  de  locución 
adverbial  j  tienen  una  significación  distinta  de  la  que  ten- 
drian,  si  estuviesen  colocados  de  otro  modo  con  otros  que 
iremos  clasificando  por  su  orden  j  que  ofrecen  alguna  dificul- 
tad para  darles  su  verdadera  colocación^  significando  diferentes 
cosas^  según  vayan  antes  ó  después  de  los  sustantivos. 

Lista  de  Adjetivos  que  precediendo  á  tal  sustantivo  deter- 
minado forman  con  él  locución  adverbial. 


Alta  mar. 
Real  moza. 
Mala  espina. 
Buena  salud. 
Malas  pulgas. 
La  MALA  trampa. 
Flaco  servicio. 
Chico  plato. 
Por  su  BUENA  cara, 
A  la  BUENA  fe. 
A  VIVA  fuerza. 

A  PRIMERA  vista. 

En  RESUMIDAS  cuentas. 


Haute  mer. 
Bolle  femme. 
Mauyais  aurore. 
Bonne  aanté. 
Mau?ais  caractére. 
Le  Diable. 
Un  mauTaifi  tonr. 
Une  bagatelle. 
Poor  868  beaux  yeuz. 
Rondement. 
De  vive  forcé. 
A  la  premiére  me. 
En  un  mot. 


High  sea. 
Beautiful  womaD. 
Bad  ornen. 
GK>od  health. 
Bad  temper. 
The  trap. 
A  bad  tríck. 
A  trille. 

For  hi8  fine  face. 
Bona  fide. 
''By  physical  foroe. 
At  flrat  sight. 
In  a  word. 


Todos  los  ejemplos  precedentes  son  expresiones  consagradas^ 
modismos  peculiares  á  la  lengua,  especie  de  proverbios  que  se 
han  de  usar  como  están  escritos,  pues  de  otro  modo  casi  siempre 
significan  una  cosa  diferente. 

Los  siguientes  adjetivos  colocados  después  de  ciertos  sustan- 
tivos forman  con  ellos  frases  adverbiales. 


Mosca  MUERTA. 

Dinero  epectito. 
Luna  LLENA. 

Nudo  CIEGO. 

Carta  blanca. 
Mozo  hecho. 


Chatte  mite.  Hypocrite. 

Argent  comptant.  Ready  money. 

Pleine  lune.  Full  moon. 

Noeud  qu'on  ne  peut  paa  A  Gordian  knot. 

défaire. 

Carte  blanche.  Full  power. 

Grand  garlón.  A  young  man  ftiU 

grown. 


DB  LOS  ACCIDENTES  DEL  ADJETIVO. 


63 


Alma  NACIDA.  Peraonne. 

Peto  OUBO.  Piastre. 

A  pié  LLBNO.  De  plein  piéd. 

Con  cqjas  bestbk pijlsas.  Tambonr  battant 

A  fiema  scslta  A  son  aiae. 

A  brazo  partido  {reñir).  En  Teñir  aoz  priflei. 

A  baiiderat  desplegadas.  Onvertement. 


Nobody  (no  one). 
A  dollar. 

Without  difficulty. 
With  iguominy. 
At  hiiease. 
To  come  to  blows. 


Openly. 

Adjetivos  que  cambian  de  significación  según  se  les  coloque 
antes  ó  después  del  sustantivo. 


Casa  KBAL. 
Una  REAL  casa. 
La  casa  propia. 
Jja  PROPIA  etua. 
Una  eooa  cierta. 
Cierta  coea. 
Un  HUEVO  vestido. 
Un  vestid»  kübvo. 
Un  hombre  pobre. 
Un  POBRE  hombre. 
Bara  ocasión. 
Ocasión  rara. 
Xot  SANTOS  Padres. 
las  Padres  santos. 
Bl  SANTO  ofimo. 
Un  ojkio  SANTO. 
Tal  cual  ciento. 


La  maison  da  roi.  The  king'a  hooflehold. 

Une  maison  magnifique.  A  splendid  honse. 

La  maison  qai  m'appartienne.    M y  own  honse. 


La  méme  maison. 
Une  choee  certaine. 
Une  certaine  chose. 
Un  nouvel  habillement. 
Un  habillement  nenf. 
Un  homme  panvre. 

Un  pau?re  homme. 

Rarement. 

Ocasión  extraordinaire. 

Les  Saints  Peres. 

Les  Pontifes. 

L'InquÍBltion. 

Un  emploi  saint. 

Quelque  cent. 


Un  ciento  tai.  cual.    Un  cent  passable. 


Mal  nombre. 
Un  nombre  halo. 
Mufer  PURA. 
Pura  mtger. 
M  ÚLTIMO  dia. 
El  dia  ÚLTiKO. 
La  cosa  maldita. 
Maldita  la  cosa. 
Hartos  hombres. 
Hombres  hartos. 
Hombre  simple. 
Simple  hombre. 

Noche  BUENA. 

Buena  noche. 
Poeta  triste. 
Triste  poeta. 


fiobriqaet. 

Un  mauvais  nom. 

Femme  pare. 

Femme  et  pas  autre  chose. 

Le  jour  dernier. 

Le  joor  qui  yienne  de  passer. 

La  chose  maudite. 

Ríen  da  tout. 

Assez  d'hommes. 

Des  hommes  raisasiés. 

Homme  niaia. 

Homme,  pas  d*avantage. 

La  Noel. 

Bonne  nait. 

Poete  triste. 

Mauvais  poete. 


The  same  honse. 

A  thing  that  is  certain. 

A  certain  thing. 

A  newdress. 

A  new-&8hion  dreis. 

A  poor  man. 

A  simpleton. 

Seldom. 

Extraordinary  occasion. 

The  Holy  Fathers. 

The  Popes. 

The  Inquisition. 

A  holy  occapation. 

Bome  hundreds. 

A  tolerable  per  oentage. 

Nickname. 

A  bad  ñame. 

A  chaste  woman. 

Quite  a  woman. 

The  last  day. 

The  day  just  past. 

A  thing  that  Is  cursed. 

Nothing  at  all. 

Sufficient  men. 

Men  satiated. 

A  kind-hearted  man. 

A  mere  man. 

Christmas  night. 

Good  night. 

A  melancholy  poet. 

A  bad  poet. 


BEGLA  GENERAL. 

Excepto  en  los  casos  que  hemos  apuntado,  en  los  que  se 


64  DB  LOS  ACCIDENTES  DEL  ADJETIVO. 

debe  poner  el  adjetivo  antes^  ó  después  del  sastantivo,  puede 
el  Escritor  colocarlo,  consultando  el  gusto  y  según  lo  exigiere 
la  armonía  de  la  frase.  Así,  pues,  se  puede  decir  con  igual 
propiedad,  Ojos  desventuradosy  6  Desventurados  ojos;  Oídos 
miserables^  6  Miserables  oidos.  Fray  Luis  de  Granada  (Guia 
de  Pecadores)  ha  dicho :  "¡Miserables  oidos  que  ninguna  otra 
cosa  oiréis  sino  jemidos !  ¡  O  desventurados  ojos  que  ninguna 
otra  cosa  veréis  sino  miserias!"  En  estos  dos  ejemplos  el  Es- 
critor con  mucho  gusto  y  muy  delicado  oido  coloca  los  adjeti- 
vos miserables  y  desventurados  delante  de  los  sustantivos  para 
evitar  el  sonsojiete  que  necesariamente  hubiera  producido  colo- 
cados tras  de  ellos. 

Como  regla  general  se  deben  colocar  después  del  sustantivo 
los  adjetivos  que  expresan  cualidades  serisibles;  como  los  colores, 
los  sonidos,  los  sabores,  los  colores,  &c. 

Una  corbata  blanca.  Une  cravate  blanche.  A  white  cravat. 

Sabor  dclcb.  Une  sayeur  douce.  A  sweet  fiaTOur. 

Pan  TiBBNO.  Du  pain  firais.  Fresh  bread. 

Tiempo  FKio.  Un  temps  froid.  Cold  weather. 

Y  los  que  expresan  la  forma  y  las  figuras  de  las  cosas. 

Una  mesa  redonda.  Une  table  ronde.  A  round  table. 

Una  ctya  cüadhada.  Une  caíase  carree.  A  aquare  table. 

Concluiremos  pues  aquí  sin  dar  mas  explicaciones  sobre  la 
naturaleza  de  los  adjetivos,  aunque  si  observando  que  en  efecto 
el  adjetivo,  que  precede  al  sustantivo,  parece  le  está  mas  inti- 
mamente imido  y  enlazado  y  que  dice  mas  que  cuando  se  halla 
colocado  después.  Por  eso  vemos  que  el  Escritor  que  trata 
un  asunto  elevado  y  que  le  arrebata  su  fuerza,  toda  su  imagina- 
ción hace  un  uso  extenso  de  tal  derecho.  Para  mejor  hacer 
entender  al  Discípulo  esta  doctrina  le  llamaremos  su  atención 
sobre  cada  una  de  las  estrofas  siguientes,  en  las  que  se  encuen- 
tran nada  menos  que  ocho  adjetivos  que  en  casos  ordinarios 
deberían  haberse  colocado  después  de  los  sustantivos ;  pero  los 
Poetas  y  los  grandes  Escritores,  jueces  competentes  para  deci- 
dir este  punto,  tienen  una  libertad  ilimitada  y  jamas  hacen 
uso  de  ella  sino  para  hermosear  el  período,  dar  energía  á  la 
frase  y  mas  cadencia  y  armonía  al  verso. 


DB  LOS  ACCIDENTBS  DEL  ADJETIVO.  65 

Brillantes /<»<(»  de  la  ilustre  Iberia 

O  cuanto  tidomareis  el  claro  templo 

De  inmortal yama,  eontervando  impresa 

La  actual  historia  del  Hispano  Pueblo ! 

JEh  nada  ceden  los  presentes  dios 

En  amor  patrio  y  memorables  hechos^ 

A  los  que  vieron  con  asombro  el  mundo 

Los  Pelayos,  los  Cides,  y  Toledos.  (Arriaza.) 

Las  "Duuo^ñ  venas  de  las  cIaA^haa  fuentes 
Qus  bebió  en  riego  escaso  el  yerdb  prado ; 
Los  peJtascosos  cauces  impacientes 
Rompen,  y  él  campo  borran  inundado  ; 
Los  TiEJOS  rios,  las  mojabas  frentes 
Levantan  con  horrible  ceño  airado; 
Y  las  urnas  voleando,  aun  juzgan  poca 
La  vasta  plenitud  de  su  ancha  boca, 

(Don  Alonso  Verdugo  de  Castilla.)* 

No  puede  decirse,  á  pesar  de  estos  ejemplos,  que  t$J  estilo 
sienta  bien  á  la  majestad  de  la  materia;  por  el  contrario  se  puede 
asegurar  que  pondria  en  ridiculo  al  Escritor  que  lo  emplease 
ó  por  afectación  ó  para  cosas  de  poco  interés. 

Cervantes  nos  suministra  un  ejemplo  clásico  de  este  ridículo, 
en  las  pocas  palabras  con  que  principia  la  historia  de  la  pri- 
mera salida  de  Don  Quijote  al  figurarse  este  héroe  la  manera 
como  su  futuro  Historiador  debia  relatarla,  y  es  como  sigue : 

**  Apenas  había  el  rubicundo  Apolo  tendido  por  la  faz  de  la  ancha  y 
espaciosa  tierra  las  doradas  hebras  de  sus  hermosos  cabellos,  y  apenas 
los  PEQUEÑOS  y  pintados  pqfarilloscon  sus  harpadas  lenguas  habían  salu' 
dado  con  dulce  y  mblíplua  armonía  la  venida  de  la  rosada  aurora,  que 
dé¡fando  la  blonda  cama  del  celoso  marido  por  las  puertas  y  balcones  del 
mancheoo  horizonte  á  los  mortales  se  mostraba,  cuando  el  pamoso  caballero 
Don  Quyote  de  la  Mancha  diñando  las  ociosas  plumas,  subió  sobre  su  fa- 
moso caballo  Rocinante,  SfC, 

Concluiremos,  pues,  esta  Sección  del  Accidente  de  los  Adje- 
tivos, recomendando  á  nuestros  Discípulos  que  consulten  con 
cuidado  y  atención  el  modo  en  que  se  hallan  usados  en  los 
buenos  Escritores  Españoles,  j  que  hagan  de  vez  en  cuando 
Ensayos  de  esta  clase,  comparando;  y  estamos  persuadidos 
de  que  al  fin  de  algún  tiempo  se  asegurarán  y  formarán  el 
gusto,  que  si  bien  consiste  en  sujetarse  á  las  reglas,  mucho  de- 
pende también  del  oido  que  en  ciertos  y  determinados  casos  y 
frases  es  el  Arbitro  y  Soberano  Juez. 

*  En  SU  hermosa  descripción  del  diluvio. — El  Editor. 

K 


PARTE  V. 


OE   tos   PROflOMSRES. 

"  BaiBonner,  c'est  coropurer  des  IdéM, 
afln  de  poner  des  npporU  qni 
•ont  connns  á  la  décoaverte  de 
ceuz  qui  ne  le  aont  pns." 

(LOOXQUS  DB  COVOXLLAC.) 

POR  entre  las  dificultades  con  que  los  extranjeros  (y  acaso 
los  Ingleses  mas  que  otros)  tropiezan  cuando  se  dedican  al 
estudio  de  la  lengua  castellana,  es  una,  la  de  como  dar  acei:tada 
colocación  á  los  Pronombres  Españoles. 

La  razón  de  esta  perplexidad  nace,  de  que  no  estando  acos- 
tumbrados á  emplear  los  verbos  sin  los  pronombres  del 
nominativo^  6  sujetOy  no  pueden  acostumbrarse  hasta  después 
de  largo  tiempo  á  fijar  su  atención  exclusivamente  sobre  su 
terminación  para  distinguir  por  ella,  quien  es  la  persona  que 
hablay  de  la  d  quien  se  habla,  ó  á  quien  va  dirigida  la  palabra. 

No  es  esto  solo ;  porqué  vencida  esta  dificultad  les  asalta 
otra  nueva — la  de  conocer  el  uso  de  lo  que  llaman  los  gramá- 
tico» la  segunda  persona  del  plural,  vovs  6  you  j  el  de  sus 
correspondientes  y  concomitantes  acusativos^  posesivos,  &c. 

En  los  idiomas  francés  é  inglés,  el  vous  y  el  you,  rigen  los 
verbos  en  el  Plural;  mientras  que  en  el  español  existen  dos 
signos,  uno  para  cada  número.  Usted  caracteriza  el  Singular, 
siendo  Ustedes  el  signo  constante  del  Plural  La  idea  que 
queremos  representar,  ya  de  una  persona,  ya  de  muchas,  de- 
cide en  todos  casos  la  elección. 

Las  palabras  Usted  ó  Ustedes,  en  abreviatura  F".  ó  V,  V, — 
Vmd.  ó  Vmds. — VD.  ó  VDS. — es  bien  sabido  derivan  de  Vuestra 
merced :  pero  el  uso  las  ha  injertado  (si  se  permite  la  hipér- 
bole) de  tal  modo  en  el  español,  que  podemos  llamarlas  y 
reconocerlas  hoy,  como  signos  constantemente  característicos  y 
representativos  de  las  francesa  é  inglesa,  vous  y  you. 

Estas  palabras,  empero,  como  ya  queda  explicado^  rigen 


DE  LOS  PRONOMBRES.  67 

ambos  números^  el  Singular  j  el  P/umi— peculiaridad  que 
formando  un  modwmo  de  la  lengua,  ha  pasado  desapercibida 
de  la  generalidad,  de  los  gramáticos  extranjeros,  los  cuales 
siguen  copiándose  unos  á  otros,  sin  notar  la  diferencia, 
apesar  de  que  alguno  por  entre  los  filólogos  españoles,*  que 
han  escrito  gramáticas  para  los  extranjeros,  la  han  desenvuelto 
quien  mas,  quien  menos  latamente. 

Persuadidos,  pues,  de  las  ventajas  que  resultarán  á  nuestros 
discípulos  y  lectores  en  general,  de  seguir  el  método  de  conju- 
gar los  verbos  con  los  pronombres.  Usted  y  Ustedes,  hemos 
puesto  á  continuación  un  verbo  modelo  de  la  Primera  Conjuga- 
ción, evitando  el  dar  una  sinopsis  de  los  demás,  por  creerla 
innecesaria. 

Verbo  Modelo. 

PRIMERA  CONJUGACIÓN. 

H^Bi^ií— PARLER— TO  SPEAK. 

TiBMPO  Presbrtb. 
SraOCLAB. 

(Yo)  hablo.  Je  parle.  I  speak. 

(Tu)  hablas.  Tu  parles.  Thou  speakeat. 

UsTBD  habla.  VouB  parlez.  You  speak. 

(JBlla)      1    ^^^*  ^  (^  ^o)  parle.  He  (ó  she)  speaka. 

PlURAIi. 

(No90tro$)  \.   , 

(líototras)   t'^^^'^^'        Noufl  parlona.  We  speak. 

(Va»at7^)    f*^'^'  Vous  parle».  Ye  speak. 

UsTBDBS         habían.         Vous  parlez.  You  speak. 

(EUas)       1 

(JSUas)       f*^*Wa».  Ha  (<í  alies)  parlent       They  speak. 

Y  así,  en  todos  los  demás  tiempos.     Con  esta  práctica  se- 

*  La  jnstída  exige  que  tributemos  aquí  el  debido  elogio  á  los  Sres.  M. 
Vblazqubz  y  T.  Simonné,  quienes  en  1866,  dieron  á  luz  su  excelente  gramá- 
tica, por  el  nuevo  método  de  Ollbndobff,  que  nada  deja  que  desear  á  loa  que 
conociendo  el  in^és  quieran  por  esta  lengua  aprender  la  castellana. 

También  debemos  manifestarles  nuestra  gratitud,  porqué  para  la  explicación 
de  loa  pronombres,  hemos  tomado  los  ejemplos  íntegros  de  su  excelante  método, 
por  ser  todos  de  Autores  clásicos,  y  en  nuestra  opinión  innuQorables. 


68  DE  LOS  PRONOMBRES. 

guida  constantemente  por  algún  tiempo,  el  discípulo  se  fami- 
liarizará sin  trabajo  con  estas  peqi^ñasy  y  fio  por  eso,  menos 
incómodas  difereficias ;  teniendo  cuidado  de  omitir  siempre  en 
la  conjugación  los  pronombres  cerrados  en  paréntesis,  y  solo 
repitiendo  el  Usted  y  Ustedes*  que  constantemente  preceden  á 
los  verbos. 

DE  LOS  PRONOMBRES. 

Los  pronombres  se  dividen  en  personales^  posesivos,  relativos, 
interrogativos,  demostrativos  é  indefinidos. 

En  razón  de  quedar  suficientemente  explicados  los  que 
pertenecen  al  nominativo,  pasaremos  ahora  en  revista  los  de 
acusativo,  me,  te,  se,  nos,  os,  le,  lo,  la,  las  y  les,  ad virtiendo 
que  estos  siempre  van  regidos  de  verbos,  pero  nunca  colocados 
después  de  las  preposiciones. 

Cuando  mí,  tí,  sí,  nosotros,  vosotros,  él,  ellos,  ella, 
ellas  son  objetos,  siempre  van  precedidos  de  la  preposición. 

Cuando  mí,  tí,  sí,  se'  hallan  tras  la  preposición  con,  with, 
avec,  reciben  la  adición  de  la  partícula  GO ;  y  hacen  conmigo, 
contigo,  consigo,  siendo  invariables  en  género  y  número. 

Mismo,  self,  soimeme,  que  vemos  añadido  con  frecuencia 
á  los  pronombres  personales,  solo  sirve  para  darles  mas  fuerza 
y  energía ;  y  en  este  caso  toman  género  y  número,  como  si 
fuesen  adjetivos. 

Debemos  amar  á  nuestro  prójvno  como  á  nosotros  mismos. 
We  must  love  our  neighbour  as  oiir8elve8.t 

Van  colocados  los  casos  objetivos  de  los  pronombres  delante 
del  verbo,  siempre  que  éste  sea  el  indicativo  6  subjuntivo ;  pero 
van  detras  de  él,  y  formando  una  sola  palabra,  si  son  infiniti- 
vos, ó  están  en  el  imperativo,  salvo,  empero,  el  caso,  aun  hállan- 


*  Es  evidente  que  habiendo  adoptado  la  lengua  española  en  los  pronombres  de 
nominativo  doa  perwfuu,  ha  conseguido  por  ello  un  grado  mas  alto  de  perfec- 
ción que  el  inglés  6  que  el  francés ;  porqué  en  la  primera  el  doble  signo  mani- 
fiesta la  idea  que  se  quiere  expresar  de  uno  6  muchos  ;  mientras  que  en  las  ulti- 
mas lenguas,  en  ambos  casos,  se  dice  lo  mismo. 

t  Hemos  creido  innecesario  continuar  traduciendo  los  qemplos  al  francés,  por 
laconismú :  y  porqué,  en  verdad,  ning^aa  utilidad  práctica  podria  resultar  de 
ello  á  los  discípulos. 


DE  LOS  PRONOMBRES.  69 

dose  en  ese  último  tiempo^  cuando  va  precedido  de  un  adverbio 
que  implique  negacioru     Ejemplo : 

JBZ  ^110  M B  Uama  fiera  y  basilisco,  dtQSUit  como  cosa  perjudicial  y  mala  -,  y 
si  que  MB  llama  ingrata,  no  mb  sirva, — (Don  QuuoTBy  cap.  xit.  pt.  i.) 

Let  him  who  temu  me  ft  fierce  basilisk,  áhun  me  as  an  evU  being  ;  and  let 
Um  who  calis  me  angrateful,  refíise  me  his  servioes. 

Cuando  dos  pronombres,  el  uno,  objeto  (caso  directo  ú  obje- 
tivo,^ el  otro,  complemento  (caso  objetivo  indirecto,)  van  imi- 
dos, colocamos  el  complemento  delante  del  objetivo;  asi  se 
dice: 

SI  if  B  LO  pagó.  He  paid  it  to  me. 

Pero  si  ambos  pronombres,  objetivo  y  complemento  son  de 
tercera  persona,  el  complementOy  ú  el  que  en  inglés  se  halla 
regido  por  to  expresado  ó  subentendido,  se  traduce  en  español 
por  SE :  como, 

JEl  SB  le  llevará.  He  will  carry  him  to  him. 

SI  8B  la  llevará.  He  will  carry  her  to  him. 

SI  8B  los  (las)  llevará.  He  will  carry  them  to  him. 

SI  no  BB  lo  (le)  llevará.  He  will  not  carry  it  to  him. 

¿Sb  la  llevará  él?  Will  he  carry  her  to  him  ? 

I  No  SE  los  {las)  llevará  él  ?  Will  he  not  carry  them  to  them  ? 

Para  evitar  lo  ambiguo  de  esas  y  semejantes  locuciones,  es 
preferible  repetir  el  otro  pronombre  de  la  misma  persona  des- 
pués del  verbo ;  así  decimos : 

SI  SE  lo  llevará  á  él,  (á  eUa)  (á  ellos)  &c. 
He  will  carry  it  to  him,  her,  them,  &c. 

Guando  el  you  significa  Usted  ó  Ustedes  se  traduce  por 
SE :  y  así  decimos : 

SI  BE  le  presentó  á  V. 
He  presented  him  to  yon. 

SI  BE  les  presentó  á  Vds.    (Plural,  in  Spanish,  meaning  more  than  one). 
He  presented  him  to  yon. 

PRONOMBRES  POSESIVOS. 

Se  dividen  estos  pronombres  en  conjuntivos,  y  absolutos.  Se 
llaman  conjuntivos,  porqué  no  pueden  usarse  separados ;  pues, 
siempre  van  acompañando  á  un  nombre.  Aunque  varían  en 
el  número,  son  siempre  de  un  género : — 


70  DE  LOS  PRONOMBRES. 


SINGULAB. 

PLURAX. 

Mi. 

Mis. 

My. 

Tu. 

Tus. 

Thy. 

Su  {ó  de  él). 

Sus  {ó  de  ellos). 

His. 

Su  {ó  de  ella). 

Sus  (ó  de  ellas). 

Her. 

Su  (ó  de  él). 

Sus  {ó  de  ellos). 

Su  (ó  de  ella). 

Sus  {ó  de  ellas). 

Its. 

Su  (ódedloe). 

Sus  {ó  de  ellas).         ) 

Estos  pronombres  concuerdan  en  número  con  el  nombre 
que  les  siffite*    Ejemplos : 

SI  pagó  sus  gastos.  He  paid  bis  expenses. 

Míos  cumplieron  su  promesa.  They  falfilled  their  promifle. 

Cuando  el  you  inglés  representa  al  Usted  ó  Ustedes  del 
español,  debe  traducirse  por  SU  ó  SUS,  de  Usted  ó  Ustedes. 
Ejemplos : 

JSl  piensa  que  la  carta  es  db  Vm .  He  thinks  that  the  letter  is  youra. 

MI  pensó  que  él  regalo  era  db  Ym.        He  thoaght  that  the  present  was  yonra. 

OBSERVACIÓN. 

El  emplear  el  SU  y  SUS,  youvy  sin  la  adición  de  Usted, 
cuando  se  habla  á  personas  de  alguna  respetabilidad^  es  propio 
de  gente  vulgar  j  baja ;  ó  de  personas  groseras  que  no  han 
alternado  con  bu^ena  y  selecta  sociedad.  Se  dirá,  pues,  con  los 
cultos  y  educados : 

Señor  Don  Pedro  ¿  Como  está  su  hermana  db  Vxd  ? 
Mr.  Peter  how  is  your  slster  ? 

Amigo  dígame  Vxd.  que  hora  es 
Friend,  teU  me  wbat  o'dock  it  is. 

Señor  N.  ¿  Como  está  su,  ó  la  hermana  db  Vxd.  ;  ó  la  Señora  hermana  db 

USTBD  ? 

Mr.  N.  tell  me  how  is  your  sister. 

T  nunca : 

Amigo,  dígame  la  hora,  ó  ¿  qué  hora  es  ? 
¿  Como  está  su  fiermana  ?  * 

Uno  de  los  mas  célebres  poetas  dramáticos  de  España,  el 
amigo  de  las  musas,  Moratin,  nos  dá  una  idea  de  la  culta 
sociedad  cuando  dice : 

*  Tal  modo  de  hablar  eé  frailesco  y  soez :  y  por  lo  tanto  indigno  de  imitación : 
el  lengufye  culto  es  una  de  las  dotes  características  del  caballero  y  bien  nacido. 


DB  LOS  PRONOMBRES.  71 

7o  no  conozco  á  bu  madre  db  Vxd.— <Bl  si  db  lab  JXi^ás,  aet  ii,  ic  17.) 
I  do  not  know  yoiir  mother. 

Quiere  saber  el  tio  db  Vmd.  lo  que  hay  en  e«^o.— (Ibxdbk,  act.  iii,  se.  10.) 
Yoor  ancle  wifihes  to  know  what  all  thU  means. 

¿  Como  va,  buen  hombre  ?  Hablara  yo  mas  bien  criado^  respondió  Don  Qui« 
JOTBy  n  fuera  que  tos.  ¿  Usase  en  esta  tierra  hablar  de  esa  suerte  á  los 
caballeros  andantes'*. — (Don  Quijote,  cap.  xyii,  pt.  1.) 

How  do  yon  do,  good  man  ?  I  would  speak  more  politely,  angwered  Don 
Qaixote,  were  I  yon.  Is  that  the  language  uaed  in  this  eonntry  to  knights 
errant? 

POSESIVOS  ABSOLUTOS. 

Se  nsan^  6  emplean^  con  un  nombrey  y  también  en  logar  del 

funnbre  á  que  hacen  referencia*   Si  con  nombres,  su  colocación 

es  tras  de  ellos.     Ejemplos : 

SI  sombrero  de  usted  costó  cinco  pesos,  él  mío  tres  (pesos,)  y  el  de  Juan 
solamente  veinte  reales;  pero  él  suyo  {de  él)  es  nuffor  que  el  de  usted,  y  tan 
bueno  como  el  mío. 

Yoor  hat  cost  five  doUars,  mine  three  dolían,  and  John's  only  twenty  reals; 
but  hia  is  better  than  yours,  and  as  good  as  mine. 

Ven  acá,  Anastasia  v ia..  Come  here  my  Anastasia. 

Mío,  xios,  mi  4,  mías.  Mine. 

Tuto,  tuyos,  tuya,  tuyas.  Thine. 

Suyo,  buyos,  suya,  suyas.  His,  hers,  it8,theirs. 

Bl  buyo,  lob  suyos,  la  buya  las  buyas. 

El  db  él,  los  db  él  3  bl  db  ella,  los  db  ellas.  }    His,  hers,  Its,  theirs. 

Los  ó  lab  db  ¿l,  etc. 

Nuestro,  nuestros. 

NUE9TR64,  nuestras.       I      Qup,  Ohw. 

Vuestro,  vuestros. 

Vuestra,  tuestrab. 

Db  usted,  ó  de  ustedes. 

Bl,  los,  la,  lab,  db  usted  ó  de  ustedes.  )"     Your,  yonn. 

Suyo,  buyos,  buya,  buyas. 

Ejemplos. 

Yo  soy  BU  servidor  de  usted.  Caballero, 
I  am  yoor  Serrant,  Sir. 

Cuando  Mío,  tuto,  mine,  thine,  están  en  lugar  del  nombre  & 
que  se  refieren,  los  precede  el  correspondiente  artículo  ; 
como: 


1 


72  DB  LOS  PRONOMBRES. 

I  Ha  traído  él  cartero  la»  cartas  ? 
Has  the  Poetman  bronght  the  lettero  ? 

Si ;  él  trqjo  las  tuyas,  pero  no  las  k IA0. 
Yes,  he  brought  thine,  but  not  mine. 

Estos  pronombres  (posesivos  absolutos)  concuerdan  en  género 
Y  número  con  los  sustantivos  que  expresan  la  cosa  poseida  de 
que  se  trata.     Ejemplos : 

Batas  casas  son  sutás,  (de  él.) 

These  houses  are  hÍ8. 
Los  Jardines  eran  suyos,  {de  ella) ;  pero  ellos  son  ahora  suyos  (jde  eüoSf 
ó  ellas,) 
The  gaidens  were  hers ;  but  now  they  are  theirt. 

Cuando  hablamos  de  alguien,  empleamos  los  pronombres 
coryuntivos ; — los  absolutos  cuando  nos  dirigimos  ó  hablamos 
en  apostrofe. 

Amigos  Míos,  estos  son  v is  hyos. 
My  friends,  these  are  my  children. 

Si  el  nombre  va  acompañado  de  un  adjetivo ;  en  tal  caso  nos 
servimos  de  uno  de  los  dos  indistintamente. 

Mi  querido  hermano^  (querido  hermano  xio)  pásalo  bien! 
My  dear  brother,  farewell  I 

En  el  estilo  familiar^  se  omite  vuestro  y  empleamos  usted,  ó 
USTEDES ;  ó  SUYO,  SUYA ;  seguu  la  frase ;  el  sentido  de  ella 
decide  en  estos  casos  : 

El  compró  su  paraguas  en  la  Calle  de  la  Montera ;  y  ustbd  trqjo  el  suyo, 
(el  DE  usted)  de  Londres. 

He  bought  bis  umbrella  in  Montera  St.,  and  you  brought  yours  from 
London. 

Omitimos  hablar  de  los  pronombres  relativos,  interrogativos, 
demostrativos  y  é  indefinidos  por  no  ofrecer  dificultad  su  colo- 
cación concluyendo  este  pequeño  ensayo  de  los  mas  compli- 
cados por  entre  ellos,  con  las  siguientes  reglas  y  observaciones 
que  servirán  de  recapitulación  ó  complemento  al  plan  que  nos 
habiamos  propuesto. 

REGLA. 

Hallamos  omitidos  con  frecuencia  en  el  estilo  familiar,  los 
pronombres  personales  si  hacen  las  funciones  de  sujeto;  es 
decir :  cuando  son  nominativos,  como  ya  lo  hemos  observado 
en  otra  parte:  pero  esto  no  obsta  paraqué  los  encontremos 


BB  LOS  PRONOMBRES.  73 

en/dtíeamenU  empleados  si  queremos  evitar  ambigriedad  6 
equivoco,  cosa  que  fácilmente  puede  suceder  cuando  no  prece- 
den á  la  primera  j  tercera  persona  singular  del  imperfecto  de 
indicativo  y  Subjuntivo  en  todos  los  verbos.     Ejemplos  :^ 

Pensaba  comprar  la  casa  ; 

La  frase  tal   como  está  escrita  puede  abrazar  la  doble 
idea  de 

I  thonght  (or  he  thotight)  to  buy  the  hoiue. 

Por  la  sola  omisión  de  los  pronombres  TO  ó  ih, 

REGLA. 

Cuando  Me^  te,  le,  &c.,  son  el  objeto  inmediato  de  la  accioa 
del  verbo  deben  traducirse  en  inglés  por  me,  thee,  him,  &c. 
Traduciremos  pues, 

AH  como  ella  kx  «td,  xb  d^o :  no  tb  turbes,  amigo. — (Doír  Quijotb, 

CAP.  XI.) 

As  Boon  aa  she  saw  me,  she  told  me,  "  be  not  uneasy  my  friend.*' 

A  qtaen  be  humilla.  Dios  le  ensalza.-^ijbov  Quijote,  cap.  xi.) 
He  tbat  is  humble,  6od  will  exalt. 

OBSERVACIÓN. 

Cuando  him,  her,  them,  you,  hacen  referencia  á  usted,  si 
son  el  objetivo  directo  de  un  verbo  pronominal  6  reflexivo,  en 
este  caso  la  traducción  al  español,  se  hace  por  se. 

Y  Juntamente  bu  vistió  con  él  de  pastor  otro  su  grande  amigo, — (Don  Qui- 
jote, cap.  XI  Y.) 
And  a  great  friend  of  his  dressed  hinuelf  alao  aa  a  shepherd. 

OBSERVACIÓN. 

Cuando  me,  him,  her,  you,  &c.  son  objetivos  directos,  6  comple^ 
mentó  del  verbo  regido,  ó  los  precede  ima  preposición  tácita  ó 
expresada,  deben  traducirse  en  castellano,  por  mí,  el,  ella  &c. 

EXCEPCIÓN. 

Si  la  preposición  Aiese  Á,  la  traducción,  entonces,  debe 
hacerse,  por  me,  le,  &c.,  pero  sin  preposición :  sin  embargo, 

L 


74  DE  LOS  PRONOMBRES. 

cuando  queremos  dar  mas  energía  á  la  frase,  los  hallamos 

repetidos  con  ella,  en  autores  de  primera  nota.     Ejemplos : 

MI  supo  la  partida,  y  no  de  ni. — (Don  Quijote,  cap.  xliii.) 
He  was  ioformed  of  the  departore^  thoiigh  not  by  me. 

Por  ella  dqjé  la  casa  de  ni  padre, — (Ibidem.) 
For  her  I  forscok  my  íather's  house. 

Tienehs  encantado,  como  me  tiene  á  mL — (DoK  Quijote,  cap.  xxiii, 
pt.  2.) 
He  keeps  him  here  enchanted,  as  well  aa  iiiyself., 

REGLA. 

Como  en  inglés,  him,  her,  it,  them,  you,  (usted)  pueden  apa- 
recer en  la  oración  con  el  doble  carácter  de  objeto  li  compU^ 
mentó  del  verbo,  debe  estarse  mucho  sobre  si  para  distinguir  y 
no  confundir  los  casos.  -La  razón  de  este  cuidado  estriba  en 
que  cuando  son  el  objeto  del  verbo,  su  traducción  al  español, 
debe  hacerse  por  le,  la,  los,  las;  pero  siempre  consultando  el 
género  j  número  del  nombre  ó  del  pronombre  cuyo  lugar 
ocupan.  Cuando  son  el  complemento,  6  sea  caso  objetivo  directo, 
deben,  en  este  caso,  traducirse  por  le,  si  se  trata  del  singular  y 
por  LES  si  del  plural,  en  ambos  géneros. 

Bl  LE  derribó  en  el  suelo, — (Don  Quijote,  cap.  iii.) 
He  prostrated  him  on  the  gronnd. 

Los  compañeros  que  tales  les  vieron, — (Ibidem.) 
The  companions  who  saw  them  so. 

Y  los  que  la  conocemos, — (Don  Quijote,  cap.  xii.) 
And  we  who  know  her. 

Don  Quijote  Uamó  á  Sancho  qué  viniera  á  darhE  la  celada. 
Don  Quixote  called  Sancho  to  giye  him  hia  hehnet. 

La  huéspeda  les  contó  lo  que  con  él  y  con  el  arriero  les  habia  acontecido. 
(Don  Quijote,  cap.  xxxii,  pt.  1.) 

The  hOBtess  recoanted  to  them  what  had  happened  in  her  house  between  him 
and  the  muleteer. 

Don  Quijote  le*  preguntó  como  se  llamaba, — (Don  Quijote,  cap.  nx.) 
Don  Quizóte  asked  her  what  waa  her  ñame. 

*  £n  la  aplicación  de  los  pronomhres,  le  6  la,  les  6  las,  hay  dlTCrsidad  de 
opinión  entre  los  escrítoi-es  españoles —de  aqui,  los  laistas  y  loistas.  Consúltese 
por  los  curiosos  á  Salva  en  las  notas  h  é  i  al  fin  de  su  gramática,  8*.  Edidon, 
Madrid. 


DB  LOS  PEONOMBRBS.  75 

P»r«  los  proezoi  que  ya  haHan  vitto  (¡as  danceUas)  leb  tenian  la  rimú 
raya, — (Ibidbm). 

But  the  deedB  which  thej  (the  mAlds)  had  Been,  kept  their  mirth  under  rein. 

A  fin  de  evitar  ambigüedad^  repetímos  con  frecuencia,  en  mas 
de  una  frase,  los  pronombres  íl,  ella,  &c,  ; 

Bl  LE  entreffó  la  carta  á  ¿l  (á  eli«a.) 
Ha  deÜTered  the  letter  to  bim^  (to  her.) 

REGLA. 

Mismo,  self^  cuando  va  afiadido  á  los  nonAres  6  pranom* 
br€$,  les  dá,  de  vez  en  cuando,  particular  fuerza  y  energia. 
Mismo  yaría  en  género  y  número^  según  el  pronombre  á  que  va 
unido. 


haeienda^  Albxardbo  mismo  parmara  ettreeho.—iDoig  Quijote, 

CAP.  XXXIX.) 

Witboat  monej,  Alexander  himielf  miut  haye  Beamed  frngal. 


REGLA. 

La  función  ú  oficio  del  pronombre  inglés  t¿,  ademas  de  ex* 
presar  objetos  ú  cosas,  que  carecen  de  sexo  por  su  naturaleza, 
también  comprende  animales  de  género  no  definido,  6  que  nos 
es  desconocido. 

En  español  los  nombres  comunes  son,  ó  bien  maseulinosy  6 
bien  femeninos  ;  de  aquí  es  que  el  pronombre  it  inglés  con  su 
plural  them,  deben  traducirse  en  castellano  por  ¿L,  ellos,  ella, 
ELLAS,  variando,  empero,  los  casos. 

Si  se  analizan  y  distinguen  bien  género  j  caso  del  nombre  á 
que  hace  referencia  el  it  inglés,  la  dificultad  para  su  traducción 
al  Espafiol  desaparecerá  muy  fácilmente.  Los  ejemplos  que 
siguen  probarán  lo  fundado  de  la  doctrina. 

JSl  léffo  el  proyectOf  y  le  aprobó. 
He  read  the  project  and  approved  H. 

Ella  recibió  la  carta,  y  la  contestó, 
She  recelTed  the  letter  and  answered  it. 

Por  aquí  se  vé  que  el  it  ingles  neutro,  de  la  voz  inglesa  project, 
se  hace  masculino  en  español  proyecto  (él,)  porqué  así  está 


76  BE  LOS  PRONOMBRES. 

clasificado  según  el  genio  de  la  lengua ;  mientras  que  el  it 
neutro  que  hace  referencia  á  la  carta  se  traduce  por  la,  por  ser 
la  carta  un  sustantivo /^m^nmo  absoluto, 

REGLA. 

Se  expresan  por  el  artículo  definido,  los  pronombres  posesi- 
vos conjuntivos  siempre  que  hacen  referencia  á  las  partes  6 
miembros  del  cuerpo,  y  otras  cosas  habituales,  6  del  uso  común, 
ya  sea  que  formen  parte  de  él,  ó  estén  ligados,  ó  tengan  al- 
guna conexión  con  él.     Ejemplos : 

JSlla  LB  vio  encaminar  la  mano  á  pcnerLA  en  la  eepada, — (Don  Quijote, 

CAP.  XXXTI.) 

She  saw  him  moTe  his  hand,  and  lay  it  apon  bis  sword. 

£lla  LE  ecJió  los  brazos  al  cuello. — (Ibidem.) 
She  tbrew  her  arms  about  his  neck. 

Cuando  el  her  inglés  es  el  ca^o  objetivo  del  pronombre  per- 
sonal,  SHE,  debe  traducirse  en  español,  ó  por  la  ó  le,  con- 
sidtándose  antes  la  analogía  ó  afinidad  que  puede  tener  este 
pronombre  con  el  verbo  :  pero  si  va  precedido  por  preposición 
se  traducirá  por  ella.  Her,  como  pronombre  posesivo,  toma  el 
giro  en  su  construcción  de  su,  sus,  suyo,  de  ustedes,  de  ella; 
Ejemplos : 

silos  LA  convidaron,  y  con  este  objeto  le  escribieron  una  carta, 
They  invited  her,  and  with  that  object  they  wrote  her  a  letter. 

El  libro  era  para  ella.  The  book  was  for  her. 

Ella  perdió  sus  guantes,  She  lost  her  gloves. 

OBSERVACIÓN. 

Repítense  con  gracia  y  elegancia  en  español  los  pronombres 
posesivos  delante  de  los  sustantivos,  aunque  se  supriman  con 
igual  donaire,  en  el  inglés.     Ejemplos : 

El  compró  su  sombrero  y  sus  guantes  en  la  calle  del  Regente. 
He  hought  his  hat  and  gloves  in  Regentas  Street. 

Di^adu^  llegar  al  arrimo,  del  cual  no  me  han  podido  apartar  yubstras 
importunaciones,  vuestras  amenazas,  vuestras  promesas,  ni  yubstras 
dádivas.— {jyov  Quijote,  cap.  xxxvi.  pt.  ii.) 

Suffer  me  to  avail  myself  of  the  prop  from  which  you  could  not  disengage  me 
with  aU  your  importunitieS;  threatB,  promises,  nor  presents. 


DB  LOS  PRONOMBRES.  77 

Para  arrojar  mas  luz  j  facilitar  en  todo  lo  posible  á  los  dis- 
cípulos la  intrincada  materia  del  uso  de  los  pronombres,  hemos 
creido  del  caso,  como  por  via  de  complemento  y  en  conexión 
directa  con  la  materia  de  los  mismos,  añadir  Tres  Notas  que 
por  lo  bien  tratadas  que  están  j  la  novedad  que  presentan, 
no  dejarán  de  leerse  con  intei^s  por  aquellos  que  deseen 
profundizar  lo  abstracto  de  las  cosas  j  penetrar  en  el  arcaqo 
del  como  y  del  porqué  estas  mismas  cosas  sucedieron. 


«OTAS   VOLANDERAS. 

NOTA  L 

No  debe  cegamos  el  amor  propio  al  examinar  las  bellezas 
y  los  defectos  de  nuestra  lengua. 

Celébrense  cuanto  se  quiera  la  riqueza  y  variedad  de  los 

tiempos  de  su  verbo,  y  la  libertad  de  su  construcción ;  pero 

confesemos  de  buena  fé  que  es  sobremanera  imperfecta  é  in* 

exacta  en  el  pronombre  de  la  tercera  persona.     Esta  falta  se 

origina  principalmente  de  que  el  caso  oblicuo  se  y  el  adjetivo 

posesivo  su,  que  de  él  se  deriva,  dicen  relación  igualmente  & 

las  personas  y  á  las  cosas  de  todos  los  géneros  y  números.   De 

aquí  resulta  anfibología  en  los  casos  siguientes : 

I« — Me  ha  traido  este  libro  el  Señor  de  Aguado :  su  modo  de  discurrir  me 
gusta  mucho. 

29^Acahan  de  estar  aqui  Antonio  y  su  esposa,  y  ayer  vi  á  ñv  tnadre, 

9* — Los  guardas  descubrieron  luego  al  contrabandista,  pero  por  su  cobardía 
se  terminó  pronto  el  combate. 

En  alguno  de  estos  ejemplos  se  trasluce  lo  que  quiere  de- 
cirse; pero  no  es  lo  mismo  que  nos  entiendan,  que  explicamos 
de  manera  que  no  puedan  dejar  de  entendernos. 

La  lengua  francesa  que  es  inferior  á  la  nuestra  por  tantos 
títulos,  no  dejarla  la  menor  ambigüedad  en  el  último  de  los 
tres  ejemplos,  por  tener  el  pronombre  leur  para  el  plural. 

La  inglesa,  que  ha  llegado  en  esta  parte  á  lo  sumo  de  la 


78  DE  LOS  PRONOMBBBS. 

perfección^  nada  dejaría  que  desear  j  disiparía  toda  duda 
haciendo  uso  en  el 

l*'*  Caso. — Its  doctrine,  haciendo  relación  al  libro. 
^'  ídem. — Hbr  mothbr,  haciendo  relación  á  la  madre  de  la  esposa  de 
Antonio. 

9^'  ídem. — His  cowardice,  aludiendo  á  la  cobardía  del  contrabandista. 

Cuando  pregunta  un  Comerciante  á  su  Corresponsal,  si  haj 
en  el  puerto  un  buque  á  la  carga  para  la  Habana  j  para  Ye- 
racruz,  j  cuál  será  el  dia  de  su  salida,  no  se  entiende  si  quiere 
saber  si  hay  ud  buque  que  haciendo  la  escala  en  la  Habana, 
vaya  á  Vera-Cruz,  ó  si  su  pregunta  tiene  por  objeto  indagar, 
si  hay  un  buque  para  la  Habana  y  otro  para  Vera-Cruz. 

En  francés,  el  número  del  pronombre  alejaría  toda  duda, 
disiparía  toda  anfibología ;  pues,  en  el  primer  caso  se  diría : 
et  lejour  de  son  départ     Y  en  el  2° :  de  leur  départ 

OTRO  EJBMPLO. 

Iban  Juntos  Juan  y  Antonio  cuando  cayó  el  sombrero  de  éste  y  en  seguida 
BB  lo  puso. 

Aquí  casi  ignoramos  si  es  la  misma  persona  á  quien  se  le 
cayó,  la  que  se  lo  puso,  ó  si  el  otro  lo  cogió  y  lo  puso  á  su 
compañero. 

OTRO  EJEMPLO. 
Sa  llegado  el  sabio  geógrafo  Hümboldt  ;  yo  'procuraré  presentarui  á  Vm, 

Aquí  no  sabemos  quien  ha  de  ser  el  presentado,  si  Humboldt, 
ó  bien  la  persona  á  quien  dirigimos  la  palabra. 

En  francés,  la  construcción  quedaría  clara  con  solo  decir : 

Je  tacheral  de  vons  le  présenter  (6  de  vous  préaenter  á  lai). 

Según  lo  que  quisiéramos  significar. 
En  inglés  no  quedaría  rastro  de  duda  en  la  frase,  diciendo: 

I'U  procure  to  introduce  him  to  you  ;  (ó  bien,  <<you  to  him.'O 

No  es  decir  que  no  haya  medios  de  desvanecer  estas  dudas  en 
español ;  pero  cuando  es  necesario  recurrir  á  rodeos  y  emplear 
mas  palabras  de  las  que  en  otra  lengua  requiere  la  frase  para 
expresar  lo  mismo,  es  prueba  evidente  de  la  pobreza  é  imper- 
feccion  de  la  que  tiene  que  apelar  á  semejantes  recursos  en 
tales  casos. 


BE  LOS  PRONOMBRES.  79 

Esta  falta  que  ingenuamente  confesamos^  está  en  parte  com* 
pensada  con  la  ventaja  de  que  nuestro  pronombre  Usted  tiene 
los  dos  números. 

En  el  francés  ó  inglés,  en  el  primero  el  vousy  en  el  segundo 
el  yau,  conciertan  siempre  con  el  número  plural  j  equivalen 
indistintamente  á  Usted  j  Ustedes. 

Por  ejemplo :  entra  un  amo  en  un  Establecimiento  donde 
tiene  dos  criados  y  queriéndoles  despedir,  les  dice  :  Vayanse 
Ustedes  :  aquí  no  hay  equivocación :  despide  á  ambos ;  pero 
si  valiéndose  del  singular,  dijese,  ^'Vát/ase  Usted,"  es  claro 
que  solo  despide  á  uno,  á  aquel  á  quien  dirige  la  vista  ó  llama 
por  su  nombre. 

En  francés  é  inglés  se  diria  exactamente  lo  mismo  en 
ambos  casos. 


NOTA  11. 

La  opinión  de  los  que  dicen  siempre  LA.  y  las,  tanto  en  el 
dativo  como  en  el  acusativo  del  pronombre  ella,  se  funda  en 
que  ni  en  griego  ni  en  latin,  ni  en  lengua  ninguna,  cuando  un 
articulo  adjetivo  ó  pronombre  tiene  tres  terminaciones,  puede 
ser  femenina  en  un  caso  la  que  fué  masculina  en  el  otro. 

Luego,  teniendo  tres  nuestro  pronombre,  él,  ella,  ello,  y 
siendo  le  y  les  masculinas,  es  un  absurdo,  una  incongruencia 
gramatical  hacerlas  también  femeninas. 

Si  se  dice : 

SI  Juez  prendió  á  unjüano,  lb  tomó  declaración  y  lb  condenó  á  muerte : 

¿No  está  pidiendo  la  analogía  que  se  diga: 

Prendió  á  una  juana,  la  tomó  declaración  y  LA  condenó  á  muerte  T 

¿Porqué,  pues,  le  tomó  declaración  y  le  condenó?  Le  es 
una  especie  de  contracción  de  á  él,  y  les  también  lo  es  del 
anticuado  á  ellea  por  á  ellos :  de  consiguiente,  si  tratándose  de 
ima  Señora,  se  dijese. 

Cuando  vea  Vm,  á  Doña  Pepa,  déhB  la  enhorabuena, 

Seria  lo  mismo  que  decir.  Dé  Usted  Á  él,  (Doña  Pepa)  la  en- 


80  DE  LOS  PBONOMBHES. 

hor^buena.  Y  si  fuesen  mas  de  una^  Dé  Vd.  k  ellos,  (Doña 
Pepa  y  Doña  Juana)  la  enhorabuena — Imperdonable  sole- 
cismo ! 

Generalmente  hablando,  todos,  ¿  casi  todos  los  que  han 
usado  sistemáticamente  la.  y  las  para  el  dativo,  han  nacido  en 
Madrid  ó  vivido  allí  por  mucho  tiempo ;  pareciendo  esto  mas 
una  excepción  del  lenguaje  general,  y  un  modismo  peculiar 
de  aquella  provincia  que  otra  cosa. 


NOTA  IlL 
Algunos  sostienen  que  debe  decirse : 

Los  hambres  parece  olvidarBB  de  que  han  de  morir» 

La  frase  debe  construirse  asi : 

Parece  que  los  hombres  bb  olvidan  de  que  han  de  morir. 

Lo  que  equivale  en  realidad  á  esta  otra : 

Que  los  hombres  sb  olvidan  de  que  han  de  morir,  es  la  cosa  que  parece. 

Siendo  todo  el  primer  inciso 

Que  los  hombres  sb  olvidan  de  que  han  de  morir. 

£1  verdadero  supuesto  del  verbo  parecer  j  por  esta  razón  se 
emplea  en  singular. 

Salví,  Octava  Edición  de  su  Gramática. 


PARTE   VI 


TEOZOS    SELECTOS 


DE   LOS 


tjúm  ^viam  é^MÚt% 


CUIDADOSAMENTE  ACENTUADOS. 


M 


PARTE  VI. 


TEOZOS  SELECTOS 


DS  X.OS 


CUIDADOSAMENTE  ACENTUADOS. 

"  DlTirtiendo  Instruyo." 


DESCRIPCIÓN  ANIMADA  Y  POÉTICA  DEL 

RIO  NIESTER. 

¿NO  ves  tú  este  río  que  allá  en  Polonia  conocimos  algún  día 
tan  pobre  y  humilde  que  se  paraba  cortés  á  cualquiera  piedre- 
cilla  que  encontraba^  ó  torcía  por  su  respeto  el  camino  hacia 
otro  lado?  Mira  pues  que  diferente  va  ahora,  viéndose  cauda- 
loso en  raudales  y  aumentado  en  fuerzas.  Su  soberbia  no  puede 
sufrir  que  aquel  viejo  y  carcomido  peñasco  le  esté  siempre 
disputando  el  paso;  y  quiere^sea  como  fuere,  quitar  de  allí 
aquel  estorbo,  ¿  No  vés  como  espumea  enfurecido,  como  mur- 
mura y  se  queja,  y  como  se  despedaza  todo,  pegando  contra  el 
peñón  ?  ¿  No  vés  el  obstinado  empeño  de  las  ondas  en  ésa  loca 
y  temeraria  empresa  ?  unas  lo  quieren  minar  por  abajo,  otras 
intentan  tomarlo  por  asalto ;  y  unas  y  otras  embisten  y  trepan 
subiendo  animosamente  á  escalarlo  ;  ¡ Ah  pobres  1  ¡Y  qué  caro 

*  Hemos  acentuado  cuidadosameote  alguno  de  Ioi$  primeros  trozos  selectos  á 
beneficio  de  nuestros  Discípulos,  y  g^dualmente  i'etirado  do  los  demás,  acentos 
innecesarios,  suponiendo  ya  á  los  mismo»  Discípulos  adiestrados  en  el  silabeo, 
pronunciación,  cantidad,  &c. 


84  TROZOS  SELECTOS. 

OS  ha  de  costar  la  osadía  \  Alli  súben^  y  allá  caen  precipitádas- 
en  el  río,  porqué  des&dleciéron  en  medio  de  la  subida  I  ¡  Qué 
jemídos  están  dando  por  haber  caidol  ¡Cómo  gritan  y  atruenan 
todo  el  valle  I  ¡  Inútiles  lamentos  I  Mas  no ;  no  son  tan  inútiles 
como  parece;  porqaé  sirven  para  llamar  á  las  compañeras 
que  ya  las  estoy  viendo  venir  de  allá  muy  lejos,  acudiendo 
apresuradas  á  despicarse  de  la  flaqueza  de  las  primeras.  Si 
yo  tuviese  la  libertad  de  los  poetas,  diría  aquí,  que  las  tímidas 
Nereidas  de  este  rio,  aturdidas  con  la  bulla  y  alaridos  de  sus 
aguas  amotinadas,  huyen  á  refugiarse  en  las  concavidades  de 
las  peñas;  y  que  los  ecos  parleros,  corriendo  por  valles  y 
montes,  no  hacen  sino  repetir  á  quien  quisiera  escucharlos  sus 
femeniles  lamentos,  Almetda.* 


SOLO  EN  EL  CAMPO  SE  ENCUENTRA 

LA  ALEGRÍA, 

EN  cuanto  á  mí,  dice  la  Princesa  Sofía,  creo,  que  solo  en  el 
campo  se  podrá  encontrar  la  verdadera  alegría.  Después  que 
fui  en  Constantinopla  el  ludibrio  de  la  fortuna  y  de  los  hados, 
vivo  en  ésta  quinta ;  y  aunque  al  principio  estrañé  mucho  la 
mudanza,  ahora,  conociendo  las  ventajas  de  ésta  vida,  (del  cam- 
po,) estoy  casi  tentada  á  creer  que  en  ella  consiste  la  felicidad 
completa.  Por  lo  menos  aquí  soy  Señora  de  mi  misma,  cuando 
en  las  Cortes  era  esclava  de  otras,  ¡  Cosa  increíble  I  Allá  me 
daban  el  título  de  Señora,  é  yo  ni  lo  era  de  mi  tiempo,  ni  de 
mi  semblante,  ni  de  mi  juicio,  ni  aún  de  mis  mas  escondidos 
afectos.  ¡Cuántas  veces  comprimía  mi  corazón  dentro  del 
pecho,  sin  consentir  que  diese  ni  un  jemido  que  pudiera  oírse! 
En  la  Corte  tendréis  vuestra  alma  atravesada  con  una  cruel 
lanza  y  habréis  de  contener  la  sangre  sin  curar  la  herida;  por- 

*  Hemoe  puesto  algunos  trozos  de  traducción  del  escritor  Portugués,  y  de 
otros,  porqué  abundando  'en  beldades  de  primer  orden,  con  trabajo  se  podrá 
conocer  que  no  son  oríginales. 


TROZOS  SELECTOS.  85 

qué  allí  no  es  lícito  que  las  lágrimas  lleguen  á  los  ojos,  que  éso 
es  flaqueza.  Una  alegría  prestada  os  ha  de  servir  de  triste  re- 
medio; remedio  que  mas  reconcentra  el  mal  que  le  cura.  Vuestro 
juicio  no  ha  de  ser  libre  para  dar  tm  voto ;  habéis  de  traer 
preparados  un  Si  y  un  No  para  serviros  indiferentemente  de 
ellos,  según  viereis  que  lo  desean.  Para  éso  seré  preciso  poner 
en  cuestión  de  tormento  é  vuestro  entendimiento,  á  vuestra 
conciencia,  y  á  vuestro  honor:  es  fuerza  reventar;  ¡pero, 
paciencia!  ¿De  otra  manera  qué  dirán  de  vos?  ¡Ah,  dulce  re- 
tiro del  campo,  gustosa  libertad  del  corazón,  agradable  desem- 
barazo del  entendimiento !  Aquí,  si,  que  el  alma  goza  de  una 
suma  paz,  y  los  sentidos  del  mas  puro  y  mas  inocente  remedio. 

Almetda. 


DESCRIPCIÓN  DE  UNA  TEMPESTAD. 

Apenas  la  Condesa  y  su  familia  se  habían  puesto  á  cubierto, 
cuando  los  vientos  furiosos,  rompiendo  las  cadenas  con  que  la 
naturaleza  los  tenia  aprisionados,  corrian  sin  freno  por  todos 
aquéllos  valles  y  montes,  de  suerte  que  parecian  querer  arran- 
car hasta  los  mismos  peñascos.  Se  oían  quebrar  los  grandes 
árboles,  la  enorme  robustez  de  sus  troncos  no  sirviéndoles  de 
nada ;  otros  eran  arrancados  de  ráiz  y  revueltos  en  los  aires, 
como  si  fuesen  plumas  lijéras.  Los  rebaños  de  ovejas  que  se 
venian  retirando  del  pasto,  parecian  enjambres  de  abejas,  unas 
apiñadas  en  el  valle,  y  otras  esparcidas  por  las  campiñas. 

El  día  se  oscurece  de  repente,  y  las  negras  nubes,  puestas  de 
uno  y  otro  lado,  comienzan  á  combatirse  con  furia  desesperada, 
y  todo  es  fuego.  Los  relámpagos  encienden  los  aires;  los 
truenos,  como  si  fuesen  gruesas  bombas,  se  revientan  sobre  las 
cabezas ;  y  todos  quedan  aturdidos. 

Parecía  que  el  sonido  funesto  y  horroroso  retumbando  en 
las  bóvedas  del  firmamento,  y  haciendo  eco  mas  allá  de  los 
horizontes,  iba  á  dar  aviso  en  el  otro  hemisferio  de  lo  que  pasaba; 
cuando  ved  aquí  que  nuevos  ejércitos  de  nubes  van  saliendo 


86  TROZOS  SELECTOS. 

para  auxiliar  en  la  pendencia  á  las  compañeras  ;  los  ene- 
migos se  refuerzan  de  una  7  otra  parte^  7  la  pelea  se  enciende 
mucho  mas.  Las  lanzas  de  fuego  se  cruzan  por  los  aires,  7 
mil  saetas  perdidas  bajan  á  la  tierra.  Allí  cae  un  pastor  herido 
de  un  ra70 ;  allá  revienta  un  altísimo  fresno  hendido  hasta  la 
raíz.  Una  centella  derriba  aquí  una  elevada  torre ;  mas  ade- 
lante linos  pasajeros  se  quedan  pasmados,  7  con  solo  el  susto 
caen  en  tierra  medio  mnértos.  La  mosquetería  de  gmesísima 
piedra  que  todo  lo  troncha  7  arrasa,  hierve  en  los  campos ;  7 
del  ganado  que  venía  corriendo  á  guarecerse,  unas  ovejas  qué^ 
dan  muertas  en  el  campo,  otras  heridas ;  otras,  las  mas  espan- 
tadas, embisten  con  furia  por  donde  estaba  la  Princesa  con  sus 
hijos,  7  por  poco  les  atrepellan.  Dentro  del  casal  dónde  esta- 
ban era  una  grandísima  confusión ;  pues,  de  im  lado  se  oía 
mujir  los  becerros,  de  otro,  los  cordéríllos  balar,  que  aturdidos 
con  los  estruendos  de  la  tronada  se  metían  por  entre  las  tré- 
mulas ovejas.  De  esta  parte,  los  hijos  de  la  Condesa  lloraban 
sin  consuelo  abrazándola  por  sus  dos  lados ;  de  otra  las  A7as 
caían  con  desma7os,  7  el  Conde  quedaba  confuso,  triste  7  pen- 
sativo •  • .  •  hasta  que  en  fin  el  tiempo  fué  poco  á  poco  aclarando, 
7  últimamente  la  luna  apareció.  Almeyda, 


HERMOSURA  DE  LA  VIRTUD. 

La  virtud,  amigos  mios,  es  sincera  7  veraz  en  su  trato;  fiél  é 
inmutable  en  sus  promesas ;  lisa  7  sin  rebozo  en  la  amistad ; 
ella  es  magnánima  en  los  pro7éctos,  constante  en  las  empresas, 
7  suave  en  la  ejecución  de  ellas ;  dá  sabiduría  en  los  consejos, 
prudencia  en  las  resoluciones,  7  os  hace  firmes  como  una  roca 
en  los  contratiempos.  La  virtud  ni  teme,  ni  hu7e,  ni  finge ;  es 
al  mismo  tiempo  elevada  7  modesta ;  ni  se  esconde  avergon- 
zada, ni  hace  vana  ostentación  de  su  belleza.  Es  lo  que  es ;  no 
depende  de  nádiie,  ni  hace  caso  de  cuanto  los  hombres  pueden 
decir  de  ella ;  7a  la  alaben,  ó  la  vituperen,  todo  es  lo  mismo 


TROZOS  SELECTOS.  87 

para  ella.  Es  rica,  pero  siii  lujo ;  independíente,  pero  sin  so- 
berbia ;  afable,  pero  sin  lisonja.  No  hallaréis  violencia  en  su 
fortaleza,  ni  flojedad  en  su  blandura.  Ved  ahora  si  puede 
haber  mejor  retrato  de  la  hermosura  increada;  ved  si  la 
virtud  será  amable  á  quien  la  mire  y  reflexione. 

Alheyda. 


DE  LA  INGRATITUD. 

Los  mismos  que  declaman  con  mayor  horror  contra  este  mons- 
truoso vicio,  lo  adoptan  muchas  veces  como  á  su  hijo  querido, 
por  cuanto  es  solo  feo  por  el  aspecto  que  mira  al  bienhechor ; 
asi  como  es  agradable  por  él  que  mira  á  los  ingratos ;  y  la 
razón  es,  porqué  dispensa  á  los  favorecidos  de  la  obligación 
del  reconocimiento  que  los  oprime ;  pues  cuanto  mayor  es  el 
beneficio  que  se  recibe,  tanto  mayor  es  la  esclavitud  en  que  el 
beneficiado  queda  constituido;  y  como  muy  pocos  gustan 
arrastrar  éstas  cadenas,  se  libran  de  su  pesadez  con  solo  un  sim- 
ple olvido.  Quien  no  quisiere  vivir  con  ii^grátos,  ha  de  tener 
mucho  trabajo  si  ha  de  vivir  en  el  mundo.  Infeliz  será  el 
hombre  que  no  experimente  ingratitudes,  porqué  habrá  hecho 
muy  poco  bien  á  los  demás.  Por  el  contrario,  cuántos  mas 
ingratos  hiciéremos,  tanto  mas  noble  es  el  fin  que  nos  mueve 
á  obrar  bien.  Esta  es  la  condición  del  corazón  humano.  Si 
halla  correspondencia  insensiblemente  la  busca,  y  entonces 
obra  ya  con  los  ¿jos  en  ella ;  mas  si  no  la  encuentra,  obra  con 
ánimo  noble  y  heroico,  haciendo  el  Bien  solo  porqué  es  bien, 
sin  otro  fin  ni  motivo  que  el  interés  fomente,  ó  el  valor  dismi- 
nuya. El  que  hace  bien  solamente  á  los  agradecidos,  comercia; 
mas  él  que  lo  hace  á  los  Ingratos,  obra  por  pura  liberalidad. 
El  uno  siembra  los  beneficios,  el  otro  los  derrama;  imo  procede 
como  hombre,  el  otro  como  Dios ;  y  éste  siempre  tiene  el  deli- 
cado y  agradable  consuelo  de  haber  obrado  bien,  que  es  el 
gusto  mas  deleitable  que  puede  lisonjear  el  paladar  de  un  alma 

bien  formada. 

Almetoa. 


88  TROZOS  SELBCTOS. 

CHISTES. 

Mandaron  á  un  estudiante,  yendo  á  cazar,  que  no  hablase, 
porqué  espantarla  los  conejos;  y  dijo  cuando  los  vio,  Ecce 
caniculi  muUL  Y  como  se  espantasen  y  le  riñesen,  respondió 
sin  alterarse :  ^'¿  Quien  habia  de  pensar  que  los  conejos  sabian 
latin?" 


En  una  almoneda  de  los  bienes  de  un  mercader  que  debía 
mucho  dinero,  -uno  compró  un  colchón,  diciendo,  que  era  bueno 
para  dormir,  pues  dormia  en  él,  hombre,  que  debia  tanto. 


DESCRIPCIÓN  DEL  CANTO  DE  LOS 

RUÍSEÑÓRES. 

EntbAron  por  un  bosque  donde  los  ruiseñores  estaban  can- 
tando á  porfía ;  parecían  como  soldados  de  centinela,  cada  cual 
guardando  su  puesto,  y  desde  allí  se  competían  mutuamente. 
Quien  se  esforzaba  en  prolongar  el  canto,  quien  se  desvanecía 
por  tener  la  voz  mas  sonora ;  uno  se  engreía  por  lo  agraciado 
de  sus  gorgéos,  otro  por  la  variedad  de  sus  trinos ;  era  un 
gusto  el  oírlos.  Saliendo  del  bosque  oyeron  otro  que  estaba 
graciosamente  engañado  con  su  mismo  eco.  El  combate  era 
muy  nuevo,  la  avecilla  compitiendo  consigo  misma,  y  muy 
picada,  porqué  no  se  excedia.  Se  empeñaba  presumida  en  su 
canto ;  y  no  bien  acababa,  cuando  aplicaba  el  oído  á  escuchar 
sí  la  respondían ;  la  respuesta  no  tardaba,  y  oía  que  fielmente 
la  imitaban.  Entonces  variaba  los  trinos  de  mil  modos ;  pero 
oye  que  la  imaginada  competidora  en  nada  le  cede.  Desconfía 
y  calla  esperando  que  la  contraria  cante  primero  para  sobre- 
pujarla en  despique;  escucha  y  no  oye  nada.  Alégrase, 
creyendo  ya  cansada  á  su  émula,  y  entonces  canta  como  quien 
celebra  el  triunfo ;  pero  halla  á  la  competidora  tan  vigorosa  y 
tan  agraciada  como  ella  misma.  No  pudieron  contener  la  risa 
viendo  el  agradable  engaño  del  inocente  paj arillo. 

AofEYDA. 


TROZOS  SELECTOS.  89 


DE  LA  ENVIDIA. 


La  Envidia  es  nn  dragón  que  siempre  vnela  &  lo  alto;  no  se 
arrastra  por  la  tierra  como  las  demás  serpientes^  nunca  tuvo 
¿jos  para  mirar  hacia  abajo.  Salta,  embiste  j  acomete  á  cuanto 
mira  superior.  Si  os  queréis  libertar  de  ella,  no  os  fiéis  en  la 
inocencia,  porqué  vuestro  mismo  mérito  será  vuestra  perdición. 
La  virtud  es  su  presa  mas  gustosa,  á  la  que,  cuanto  es  mas 
perfecta  j  elevada,  con  tanto  mayor  ímpetu  la  invade  para 
morderla  y  destrozarla  con  sus  dientes  de  fiera.  A  éste  mons- 
truo, como  se  formó  y  salió  de  los  abismos  tenebrosos,  todo  lo 
que  brilla  le  dá  en  los  ojos.  Por  lo  que,  si  os  vé  lucir,  hierve 
lu^o  inquieto  y  desesperado;  y  revolviendo  ñiriosamente  la  ca- 
beza, con  la  cola  se  despedaza  mientras  no  ve  en  sus  garras 
lo  que  anhela.  La  dilación  no  le  cansa,  ni  las  dificultades  le 
acobardan,  antes  parece  que  con  el  tiempo  el  veneno  se  le  refina, 
y  cada  vez  asalta  con  mayor  Ímpetu,  dándole  fuerzas  la  des- 
esperación y  la  rabia  atrevimiento.  Aun  antes  de  heriros,  os 
aterrará  con  solos  los  silvidos.  En  una  palabra,  quien  quisiere 
escapar  del  Dbaoon  de  la  Envidia,  ó  no  ha  de  brillar,  ó  ha  de 
huir.  Almetda. 


TRANSITO  DEL  VICIO  A  LA  VIRTUD. 

El  monte  excelso  de  la  virtud  está  formado  al  revés  de  todos 
los  demás  montes.  En  los  montes  materiales  las  faldas  son 
amenas  y  las  cimas  ásperas;  asi  como  se  va  subiendo  por  ellos, 
la  amenidad  se  va  disminuyendo  y  la  aspereza  creciendo. 

El  monte  de  la  virtud  tiene  la  falda  desabrida  y  la  eminencia 
graciosa.  El  que  quiere  arribarlo,  no  encuentra  á  los  primeros 
pasos  sino  piedras,  espinas  y  abrojos ;  asi  como  el  curso  se  va 
adelantando,  la  aspereza  se  va  disminuyendo  y  la  amenidad  se 
va  descubriendo  ;  hasta  que,  en  fin,  no  se  encuentran  en  la 
cumbre  sino  flores  hermosas,  plantas  regaladas  y  fuentes 
cristalinas. 

El  primer  tránsito  es  sumamente  trabajoso  y  resbaladizo. 
Los  cantos  de  las  Sibenas  llaman  al  recien  convertido  desde  el 

N 


90  TROZOS  SELECTOS. 

mar  del  mundo.  Los  rugfdos  de  los  leones  le  aterran  por  la 
parte  del  monte.  Mira  con  ternura  la  llanura  del  valle  que 
deja.  Contempla  con  pavor  el  ceño  de  la  montaña  á  que 
aspira.  Libre  de  la  cárcel  del  pecado,  aun  lleva  las  cadenas 
en  sus  pasiones  cuya  pesadumbre  conspira  con  lo  arduo  del 
camino  para  hacer  el  movimiento  tardo  y  congojoso. 

Oye  á  las  espaldas  los  blandos  clamores  de  los  deleites  que 
le  dicen  como  á  Aüoustino.  ¿  Es  posible  que  nos  abandonas  ? 
¿  Es  posible  que  te  despides  y  ausentas  de  nosotros  para  siem- 
pre? No  obstante  camina  un  poco  aflijido,  tal  vez  algún  tropiezo 
interrumpiendo  el  paso.  Ya  va  hallando  la  senda  menos  áspe- 
ra; ya  los  clamores  de  las  delicias  terrenas  hacen  menos 
impresión,  porqué  se  ¿yen  de  mas  lejos.  Así  lo  experimentaba 
el  mismo  Attgustino. 

Adelantando  algunos  pasos  mas,  ya  se  va  descubriendo  el 
camino  algo  mas  llano;  y  aunque  una  ú  otra  vez,  la  costumbre 
antigua  representa  los  gozados  placeres  y  la  dificultad  de  vivir 
sin  ellos,  es  tan  lánguidamente  y  con  tanta  tibieza  que  no  hace 
fuerza  alguna. 

Arriba,  en  fin,  á  la  parte  superior  del  monte,  donde  ve  una 
llanura  hermosa  y  apacible.  El  sudor  y  lágrimas  con  que  regó 
la  falda,  fructifican  en  la  cumbre ;  y  aquí  logra  en  abundancia 
miéses  cuanto  acullá  cultivó  en  prolijos  afanes.  .  Esto  está 
oculto  á  los  ojos  del  mundo,  el  cuál,  antes  bien,  al  considerarle 
retirado  á  lo  alto  de  la  montaña,  le  juzga  metido  en  una  arduí- 
dad  inaccesible.  Piensa  que  aquel  hombre  no  puede  tener 
instante  de  reposo,  imaginando  que  el  sitio  que  habita  es  un 
campo  donde  los  elementos  batallan  con  la  mayor  furia,  y  á 
donde  el  rigor  de  las  tempestades  se  arroja  con  mayor  fuerza. 
Pero  lo  contrario  le  sucede,  allí  goza  siempre  el  cielo  sereno. 

Fetjóo. 


DESCRIPCIÓN  JOCOSA 

DEL    NACIMIENTO    DEL    SOL. 

¡  Ved  como  el  perezoso  se  levanta  tarde !  Sí  viene  rubicundo 
tiene  razón  para  venir  avergonzado;  pues  hasta  ahora  no  había 


TROZOS  SELECTOS.  91 

abierto  las  cortinas  de  las  nubes  para  damos  los  buenos  días. 
Toda  la  naturaleza  impaciente  lo  estaba  esperando,  y  él  estaba 
muy  tranquilo.  Parece  que  las  montañas  levantan  las  cabezas 
para  verle  primero,  y  los  pajarillos  subiéndose  á  las  últimas 
puntas  de  los  -mas  altos  ramos,  quieren  desde  allí  descubrirlo 
para  ir  volando  á  ganar  las  albricias,  publicando  por  todas 
parte?  que  el  Sol  ha  nacido.  Almetda* 


CHISTES. 

El  rey  Don  Alonso  de  Aragón  décia,  que  cinco  cosas  le 
agradaban  mucho ;  leña  seca  para  quemar ;  caballo  viejo  para 
cabalgar ;  vino  añejo  para  beber ;  amigos  ancianos  para  con- 
versar, y  libros  antiguos  para  leer. 


Un  letrado  leyendo  xm  libro  de  secretos  naturales  en  que 
decía  que  el  hombre  que  tiene  la  barba  ancha,  era  señal  de 
muy  necio,  tomó  una  candela  en  la  mano  para  mirarse  á  un 
espejo,  porqué  era  de  noche,  y  quemóse  por  descuido  la  mi- 
tad de  la  barba ;  y  escribió  luego  al  márjen  del  libro :  Proba- 
tum  est 

INCENDIO  DE  TROYA. 

¿DuBBKES,  hijo  de  Laomedonte?  ¡Dioses I  ¡Los  Griegos  han 
entrado  en  la  ciudad  I  ¡Arde  toda  ella,  y  sus  sagrados  templos  I 
La  casa  de  Deifobo  es  ya  presMe  las  voraces  llamas.  Las 
voces  y  tumulto,  de  los  vencedóre^^i^  se  confunden  con  el  llanto 
y  lamentos  de  los  miserables  vencidos.  Levántate,  Señor,  y 
huyamos  de  la  común  ruina,  que  solo  podemos  evitar  con  la 
pronta  fuga,  sí  la  muerte  nos  la  concede. 

Despertado  Antenor  por  las  voces  de  Bítes,  se  levanta,  y 
aunque  azorado  por  ellas,  no  podia  creer  lo  que  el  viejo  le  de- 
cía. ¿  Una  sola  noche  y  en  pocas  horas,  y  después  de  haber 
partido  el  ejército  enemigo,  según  creian,  habia  de  decidir  la 
suerte  de  la  gran  ciudad  de  Tbota,  combatida  por  tantos  años 


92  TROZOS  SELECTOS. 

de  todo  el  poder  de  la  Grecia?  Pero  la  vista  del  voraz  incendio 
extendido  por  varias  partes  de  la  ciudad;  y  el  tumulto^  gritena 
y  lamentos^  de  los  vencedores  y  vencidos,  confirmáronle  en  la 
verdad  de  lo  que  Bites  le  decía.  Momtengon. 


UNIVERSALIDAD  DE  LA  LENGUA  CASTELLANA 

EN  EL  SIGLO  XVL 

En  el  siglo  décimo  sexto  la  majestad  de  la  Nación  Española 
ocupó  toda  la  tierra.  Al  paso  que  la  reputación  y  felicidad  de 
sus  armas  volaban  sin  limites,  los  grandes  ingenios  levanta- 
ron basta  lo  sumo  el  bonor  de  las  artes  de  la  paz,  y  el  lustre 
y  perfección  de  la  lengua  patria.  Tres  grandes  héroes  goberna- 
ron casi  en  todo  el  siglo.  Febnando  V,  Carlos  V,  y  Feupe  II, 
de  los  cuáles  se  puede  decir,  que  Febnando  creó  en  España 
los  grandes  espíritus,  que  Carlos  los  alimentó,  y  que 
Felipe  cojió  los  frutos.  Las  victorias  de  los  Españoles  en  las 
cuatro  partes  del  mundo  les  abrieron  comunicación  con  todas 
las  gentes,  les  ocasionaron  continuos  viajes  en  especial  á  Flan- 
des  y  á  la  Italia,  adonde  las  musas  se  habian  refugiado  dester^ 
radas  de  la  Grecia.  En  España  las  lenguas  madres  Latina  y 
Griega,  y  aun  la  Hebrea  y  Árabe,  se  estudiaban  á  porfía.  Todo 
esto  extendió  la  lengua  vulgar,  la  enriqueció  de  voces,  la  agra- 
ció con  frases  y  maneras  de  hablar.  Estas  relevantes  calidades 
y  perfecciones  á  que  subió  felizmente  la  Lengua  Española  la 
hizo  muy  apreciable  á  los  extranjeros,  y  casi  como  nuestro  im- 
perio se  hizo  ella  también  universal.  Los  Alemanes,  los  Italia- 
nos y  los  Franceses  la  codiciaban  con  tanto  afán  que  les  era 
como  vergonzoso  ignorarla. 

Era  entonces  la  lengua  castellana  tan  universal  en  la  Europa 
como  la  Francesa  es  en  éstos  dias;  pues  extendia  su  jurisdicción 
hasta  donde  el  dominio  español  alcanzaba ;  y  donde  este  no 
llegaba,  la  grandeza  y  opinión  de  sus  excelentes  ingenios  la 
introducían.  Asi  se  ven  impresos  libros  castellanos  en  Ale- 
mania, Fldndes,  Inglaterra,  Ñapóles,  Milán,  Roma,  Cerdeña  y 


TROZOS  SELECTOS.  93 

en  varias  ciudades  en  Francia.  En  París  especialmente  no  solo 
se  componían  libros  en  lengua  española,  sino  que  se  traducían 
en  ella  obras  francesas  por  los  mismos  naturales.  Había  maes- 
tros que  la  enseñaban;  y  los  mismos  Franceses  escríbian 
Gramáticas  castellanas.  No  solo  esto ;  compañias  de  farsantes 
espafioles  andaban  por  Italia,  Cerdeña  j  Fl&ndes,  represen- 
tando nuestras  comedias,  y  se  recitaron  también  en  Francia. 
Sebastiaií  de  Pbajk),  famoso  comediante  representó  en  Paria 
cuando  la  Infanta  Doña  María  Teresa,  hija  de  Felipe  IV,  pasó 
á  casarse  con  Luis  XIV.  Con  que  pudiera  muy  bien  suceder 
que  de  algunos  reinos  de  Europa  deseasen  y  pidiesen  la  histo- 
ria de  Don  Quijote  para  enseñar  por  ella  nuestra  lengua,  espe- 
cialmente de  Francia,  donde,  como  dice  CeeyIntes,  ni  varón  ni 
mujer  deja  de  aprender  la.  Lengua  Castellana  :  cuya  afición 
ó  ejercicio  se  aumentaría  con  los  enlaces  de  entrambas  monar- 
quías. Pelliceb. 


SEMEJANZA  DE  FORTUNA  DE  CERVANTES  Y 

CAMOENS. 

La  pobbsza  del  aparato  fúnebre  con  que  fué  sepultado  Mi- 
guel DE  Cebtántes,  y  la  obscurídad  con  que  vivió  pudieran 
traer  á  la  memóría  los  sucesos  de  la  vida  y  muerte  de  Luis  de 
Camoens,  famoso  poeta  Portugués,  entre  los  cuáles  se  observa 
mucha  conformidad  y  semejanza.  Camoens  ñié  hidalgo,  sol- 
dado, poeta  y  pobre :  Cervantes  fué  todo  esto.  Camoens  fué 
de  ameno  y  festivo  genio :  Cerv&ntes  lo  fué  también.  Camoens 
peregrínó  por  varios  reinos  y  perdió  un  ojo  en  la  guerra: 
Cervantes  peregrinó  también  por  diversos  países  y  perdió  la 
mano  izquierda  en  la  batalla  de  Lepante.  Camoens  estando 
preso  escríbió  varias  poesías :  Cervantes  escribió  en  la  cárcel  la 
historia  de  Don  Quijote.  Camoens  vivía  de  la  limosna  que  un 
esclavo  que  trajo  de  la  India  pedia  de  noche  :  Cervantes 
aunque  tenia  algunos  bienes  recibía  socorros  de  sus  amigos 
y  bienhechores.  Camoens  recibía  del  Rey  Don  Sebastian  una 
pensión  tan  moderada  que  no  le  impidió  morír  en  un  hos- 


94  TROZOS  SBLECTOS. 

pital :  Cervantes  recibía  otras,  del  Arzobispo  de  Toledo  y  del 
Conde  de  Lémos  que  le  impidieron  morir  en  él.  Camoens  era 
de  mediana  estatura,  de  nariz  larga  con  una  elevación  no 
desairada  en  la  mitad,  (señal  de  ingenio),  los  ojos  vivos,  el 
color  blanco,  el  cabello  rubio ;  Cervantes  tenia  el  cuerpo  entre 
dos  extremos,  ni  grande  ni  pequeño ;  el  color  vivo,  el  pelo 
castaño,  la  barba  j  bigotes  rubios,  los  ojos  alegres,  la  nariz 
corva.  Camoens  poco  antes  de  morir  escribió  algunos  versos : 
Cervantes  después  de  recibida  la  extremaunción  escribió  la 
dedicatoria  de  Pkbsiles.  Camoens  se  enterró  con  notable 
pobreza  y  sin  inscripción  sepulcral  en  el  convento  de  las  mon- 
jas Franciscanas  de  Santa  Ana  de  Lisboa:  Cervantes  se 
enterró  con  pobre  aparato  y  sin  epitafio  en  el  convento  de  las 
monjas  Trinitarias  de  Madrid.  Camoens  permaneció  sepultado 
en  el  sepulcro,  hasta  que  Don  Gonzalo  Contino  mandó  ponerle 
una  lauda  ó  lápida  de  mármol,  cuando  ya  se  ignoraba  el  lugar 
de  su  sepultura  con  este  epitafio.  ^^Aguíyace  Luis  de  Camoens^ 
príncipe  de  los  poetas  de  su  tiempo;  vivió  pobre  y  miserablemente^ 
y  así  murió.^  Cervantes  permanece  olvidado  todavía  en  el 
sepulcro  que  también  se  ignora ;  sin  saberse  cuando  alguna 
mano  benéfica  y  patriótica*  le  redimirá  de  aquellas  tinieblas, 
sacándole  á  la  luz  de  un  magnifico  cenotáfío,  donde  la  memoria 
del  Bienhechor  quedase  inmortalizada  con  la  del  autor  de  la 
incomparable  historia  de  Don  Quijote. 


PINTURA  DE  LA  MUERTE. 

¡  O  MoRTAX !  no  te  pese  acostumbrar  tu  mente  y  tu  memoria 
á  su  fin  inevitable.    La  idea  de  la  muerte  solo  amedrenta  á  él 


*  Al  fin  andando  el  tiempo,  los  Españoles  tuvieron  el  gusto  de  ver  una  estatua 
de  bronce,  levantada  á  la  memoria  y  en  honor  del  Autor  del  Don  Quijote,  y  que 
se  halla  colocada  sobre  un  pedestal  de  bastante  gusto  en  la  Plaza  de  las  Cortes. 

Si  no  estamos  mal  informados,  filé  hecha  en  Roma,  por  el  Eq)afiol  Sola.  Tanto 
la  estatua,  como  los  biyos  relieves  sacados  de  asuntos  de  su  inmortal  obra  son  de 
un  mérito  artístico  notable. 

En  la  casa  que  habitó,  calle  de  Cantarranas,  hoy  de  Cervantes,  se  ha  colocado 
ademas  un  busto  sobre  la  puerta  que  recuerda  al  transeúnte  las  aventuras  y 
vida  trabfyosa  de  genio  tan  singular,  de  hombre  tan  ilustre.        (El  Actok). 


TROZOS  SELECTOS.  95 

que  rehuye  familiarizarse  con  ella.  No  es  esa  armazón  de 
descarnados  huesos,  ni  esa  desdentada  y  vacia  calavera,  ni 
ese  esqueleto  armado  con  esa  guadaña :  nada  de  todo  eso  es  la 
muerte ;  bien  sí,  sus  necesarias  consecuencias.  El  que  te  pro- 
pone todo  eso  para  meditar,  él  que  te  pinta  el  cadáver  yerto, 
horrible,  frío  y  hecho  ya  pasto  de  gusanos,  amedrenta  tus 
sentidos  y  fantasía,  mas  no  te  dá  idea  verdadera  de  lo  que  es 
la  muerte. 

Morir  es  el  romperse  las  ataduras  de  la  admirable  é  incom- 
prensible organización  del  cuerpo,  del  cual,  como  de  cárcel 

disoluble,  huye  el  alma  libre ¿  á  donde,  Ó  Cielos  ? 

Tiembla  mortal :  ésos  huesos,  ésas  cenizas,  esa  tumba  ya  no  te 
pertenecen*  Pero  ese  limitado  y  tenebroso  seno  de  la  eternidad 
que  presenta  á  tu  alma  dos  caminos  tan  opuestos :  esa  incer- 
tídumbre  terrible  de  errar  la  via,  pasando  de  la  vida 
breve  y  mortal  á  la  inmortal  y  eterna,  rota  la  unión  de  tu 
alma  y  cuerpo,  la  cual,  ni  es  dolorosa  ni  perceptible,  puede 
sin  asco  y  sin  temor  del  aspecto  de  un  objeto  que  te  es  ageno 
ocupar  tu  imaginación,  y  llamar  con  fuerza  tus  sentimientos 
al  estudio  de  la  virtud,  desprendiendo  tu  corazón  de  los  bienes 
inciertos  y  perecederos,  que  como  ciertos  y  eternos  nos  re- 
presentan las  deslumbradas  pasiones. 

MoBiR,  es  acabarse  el  plazo  que  dio  á  la  vida  él  que  la  formó 
al  impulso  de  los  decretos  de  su  infinita  sabiduría,  y  que  no 
hará  mas  breve,  ni  el  imaginario  peligro  que  te  inquieta,  ni  el 
hierro  del  enemigo,  ni  tu  desesperación,  ni  el  rayo  que  dis- 
curre y  centellea  sobre  tu  cabeza,  ni  la  tempestad  que  brama 
en  tomo  de  tu  navio ;  y  que  no  hará  mas  larga,  ni  la  ciencia 
del  médico  acreditado,  ni  tus  riquezas,  ni  los  votos  de  tu  temor, 
ni  tus  medrosos  ruegos,  ni  la  eficaz  virtud  de  la  buscada 
planta. 

]  O  hombre !  morir,  es  acabarse  las  penas,  las  zozobras,  los 
cuidados,  y  continuas  desazones  que  no  quedan  resarcidas,  ni 
con  la  breve  risa,  ni  con  el  placer  incierto  y  momentáneo,  ni 
con  la  voluble  holganza,  ni  con  todas  las  ilusiones  de  la 
desvanecida  fantasía,  sueños  de  las  ansias  y  deseos  insaciables 
de  los  infelices  mortales.  Montenoon. 


96  TROZOS  SELECTOS. 

ESPANTABLE  AVENTURA  DE  LOS  MOLÍNOS 

DE  VIENTO. 

En  esto,  se  descubrieron  treinta  ó  cuarenta  molinos  de 
viento  que  hay  en  aquel  campo ;  y  así  como  Don  Quijote  los 
vi6,  dijo  á  su  escudero :  la  ventura  va  guiando  nuestras  cosas 
mejor  de  lo  que  acertáramos  á  desear.  Porqué  ves  allí,  amigo 
Sancho,  donde  se  descubren  treinta  6  poco  mas  desaforados 
jigántes,  con  quien  pienso  hacer  batalla,  y  quitarles  á  todos 
las  vidas,  con  cuyos  despojos  comenzaremos  á  enriquecer ; 
que  esta  es  buena  guerra,  y  es  gran  servicio  de  Dios  quitar  tan 
mala  simiente  de  sobre  la  faz  de  la  tierra. 

¿  Qué  jigántes  ?  dijo  Sancho  Panza.  Aquéllos  que  allí  ves, 
respondió  su  amo,  de  los  brazos  largos,  que  los  suelen  tener  al- 
gunos de  casi  dos  leguas. 

Mire  vuestra  merced,  respondió  Sancho,  que  aquellos  que 
alli  se  parecen  no  son  jigántes,  sino  molinos  de  viento ;  y  lo 
que  en  ellos  parecen  brazos,  son  las  aspas,  que  volteadas,  hacen 
andar  la  piedra  del  molino. 

Bien  parece,  respondió  Don  Quijote,  que  no  estás  cursado  en 
esto  de  las  aventuras :  éstos  son  jigántes,  y  si  tienes  miedo, 
quítate  de  allí,  y  ponte  en  oración  en  el  espacio  que  yo  voy  á 
entrar  con  ellos  en  fiera  y  desigual  batalla. 

Diciendo  esto,  dio  de  espuelas  á  su  caballo  Rocinante,  sin 
atender  á  las  voces  que  su  escudero  Sancho  le  daba,  advir- 
tiéndole que  sin  duda  alguna  eran  molinos  de  viento,  y  no 
jigántes,  aquéllos,  que  iba  á  acometer. 

Pero  él  iba  tan  puesto  en  que  eran  jigántes,  que  ni  oía  las 
voces  de  su  escudero  Sancho,  ni  echaba  de  ver,  aunque  estaba 
ya  bien  cerca,  lo  que  eran ;  antes  bien  iba  diciendo  en  voces 
altas ;  "  Non  fuyádes,  cobardes  y  viles  criaturas,  que  un  solo 
caballero  es  él  que  os  acomete." 

Levantóse  en  esto  un  poco  de  viento,  y  las  grandes  aspas 
comenzaron  á  moverse ;  lo  cual  visto  por  Don  Quijote,  dijo : 
pues,  aunque  mováis  mas  brazos  que  los  del  jigante  Bríareo, 
me  la  habéis  de  pagar. 


TROZOS  SELECTOS.  97 

En  diciendo  esto,  y  encomendándose  de  todo  corazón  á  su 
señora  Dulcinea,  pidiéndole  que  en  tal  trance  le  socorriese, 
bien  cubierto  de  su  rodela,  con  la  lanza  en  el  ristre  arremetió  á 
todo  el  galope  de  Rocinante,  y  embistió  con  el  primer  molino 
que  estaba  delante ;  y  dándole  una  lanzada  en  el  aspa,  la  vol- 
vió el  viento  con  tanta  furia  que  hizo  la  lanza  pedazos, 
llevándose  tras  sí  al  caballo  y  al  caballero  que  fué  rodando  muy 
mal  trecho  por  el  campo. 

Acudió  Sancho  Panza  á  socorrerle  á  todo  el  correr  de  su 
asno ;  y  cuando  llegó,  halló  que  no  se  podía  menear,  tal  fué  el 
golpe  que  dio  con  él.  Rocinante. 

Válame  Diosl  dijo  Sancho,  ¿No  le  dije  yo  á  vuestra  merced 
que  mirase  bien  lo  que  hacía,  que  no  eran  sino  molinos  de 
viento  y  no  lo  podia  ignorar,  sino  quien  llevase  otros  tales  en  la 
cabeza  ? 

Calla,  amigo  Sancho,  respondió  Don  Quijote,  que  las  cosas 
de  la  guerra  mas  que  otras  están  sujetas  á  continua  mudanza: 
cuanto  mas  que  yo  pienso,  y  es  así  verdad,  que  aquél  sabio 
Freston  que  me  robó  el  aposento  y  los  libros,  ha  vuelto  éstos 
jigántes  en  molinos  por  quitarme  la  gloriado  su  vencimiento; 
tal  es  la  enemistad  que  me  tiene :  mas  al  cabo,  han  de  poder 
poco  sus  malas  artes  contra  la  bondad  de  mi  espada. 

Dios  lo  haga  como  puede,  respondió  Sancho  Panza ;  y  ayu- 
dándole á  levantar,  tomó  á  subir  sobre  Rocinante  que  medio 
despaldado  estaba;  y  hablando  de  la  pasada  aventura,  siguieron 
el  camino  del  Puerto  Lapice,  porqué  allí,  decia  Don  Quijote 
que  no  era  posible  dejar  de  hallarse  muchas  y  diversas  aven- 
turas, por  ser  lugar  muy  pasajero,  sino  que  iba  muy  pesaroso 
por  haberle  faltado  la  lanza ;  y  dicíendoselo  á  su  escudero,  le 
dijo :  Yo  me  acuerdo  haber  leido  que  un  caballero  Español, 
llamado  Diego  Pérez  de  Vargas,  habiéndosele  en  una  batalla 
roto  la  espada,  desgajó  de  una  encina  un  pesado  ramo  ó  tronco, 
y  con  él  hizo  tales  cosas  aquel  día,  y  machacó  tantos  Moros, 
que  le  quedó  por  sobrenombre  Machuca;  y  así  él  como  sus  des- 
cendientes se  llamaron  desde  aquel  día  en  adelante  Vargas 
y  Machuca.  Hete  dicho  esto,  porqué  de  la  primera  encina  ó 
roble  que  se  me  depare,  pienso  desgajar  otro  tronco  tal  y  tan 

o 


98  TROZOS  SELECTOS. 

bueno  como  aquel  que  me  imagino ;  y  pienso  hacer  con  él 
tales  hazañas  que  tú  te  tengas  por  bien  afortunado  de  haber 
merecido  venir  á  verlas,  y  á  ser  testigo  de  cosas  que  apenas 
podrán  ser  creidas. 

A  la  mano  de  Dios,  dijo  Sancho,  yo  lo  creo  todo  así,  como 
vuestra  merced  lo  dice ;  pero  enderécese  un  poco  que  parece 
que  va  de  medio  lado,  y  debe  de  ser  del  molimiento  de  la 
caída. 

Así  es  la  verdad,  respondió  Don  Quijote ;  y  si  no  me  quejo 
del  dolor,  es  porqué  no  es  dado  á  los  caballeros  andantes  que- 
jarse de  herida  alguna,  aunque  se  le  salgan  las  tripas  por  ella. 

Si  eso  es  así,  no  tengo  que  replicar,  respondió  Sancho ;  pero 
sabe  Dios  si  yo  me  holgara  que  vuestra  merced  se  quejara 
cuando  alguna  cosa  le  doliera.  De  mí  sé  decir,  que  me  he  de 
quejar  del  mas  pequeño  dolor  que  tenga,  si  ya  no  se  entiende 
también  con  los  escuderos  de  los  caballeros  andantes  eso  del 
no  quejarse. 

No  se  dejó  de  reir  Don  Quijote  de  la  simplicidad  de  su 
escudero ;  y  así  le  declaró  que  podía  muy  bien  quejarse  como 
y  cuando  quisiese,  sin  gana  ó  con  ella ;  que  hasta  entonces  no 
había  leído  cosa  en  contrario  en  la  orden  de  caballería. 

Con  esta  licencia  se  acomodó  Sancho  lo  mejor  que  pudo 
sobre  su  jumento,  y  sacando  de  las  alforjas  lo  que  en  ellas 
había  puesto,  iba  caminando  y  comiendo  detras  de  su  amo  muy 
despacio,  y  de  cuando  en  cuando  empinaba  la  bota  con  tanto 
gusto,  que  le  pudiera  envidiar  el  mas  regalado  bodegonero  dé 
Málaga :  y  entanto  que  él  iba  de  aquella  manera  menudeando 
tragos,  no  se  le  acordaba  de  ninguna  promesa  que  su  amo  le 
hubiese  hecho,  ni  tenía  por  ningún  trabajo,  sino  por  mucho 
descanso  andar  buscando  las  aventuras  por  peligrosas  que 
fuesen.  Cebvaihxs. 


CHISTE. 


El  Marqués  de  Cortés  decia  que  él  que  carecia  de  amigos, 
era  como  panal  sin  miel,  espiga  sin  trigo,  ó  ¿rbol  sin  fruto. 


TROZOS  SELECTOS.  99 

TRETA  DE  UN  PINTOR- 

Basici,  pintor  Italiano  fué  encargado  de  hacer  el  retrato  de 
un  hidalgo  sin  haber  hecho  precio.  Después  de  concluido,  le 
pidió  cien  pesos.  El  caballero  espantado  se  retiró  y  no  volvió 
mas  á  ver  al  pintor.  Basici  entonces  pintó  una  reja  sobre  el 
retrato  j  escribió  debajo :  "  Preso  por  deuda,"  y  lo  puso  á  la 
vista  de  cuántos  entraban  en  su  estudio.  Un  tío  del  caballero 
enterado  del  hecho  fué  á  verlo  ;  y  sorprendido,  exclamó :  ó 
yo  me  engaño  mucho,  ó  este  es  el  retrato  de  mi  sobrino.  El 
mismo,  replicó  Basici ;  pero  el  pobre  hidalgo  está  en  la  cárcel 
por  deuda.  El  tío  pagó  inmediatamente  los  cien  pesos,  tenien- 
do un  singular  placer  en  sacarle  de  la  prisión,  y  celebrando 
el  chiste. 


RAZONAMIENTO  DE  SANCHO  CON  OTRO 

ESCUDERO. 

DiviDÍDOS  estaban  Caballeros  y  Escuderos ;  éstos  contándose 
sus  vidas,  y  aquellos  sus  amores:  pero  la  historia  cuenta 
primero  el  razonamiento  de  los  mozos,  y  luego  prosigue  el  de 
los  amos :  y  así  dice  que,  apartándose  un  poco  de  ellos,  él  del 
Bosque  dijo  k  Sancho :  Trabajosa  vida  es  la  que  pasamos  y 
vivimos.  Señor  mío,  estos  que  somos  Escuderos  de  Caballeros 
andantes.  En  verdad  que  comemos  el  pan  en  el  sudor  de 
nuestro  rostro ;  que  es  una  de  las  maldiciones  que  echó  Dios  á 
nuestros  primeros  padres.  También  se  puede  decir,  añadió 
Sancho,  que  lo  comemos  en  el  yelo  de  nuestros  cuerpos ;  por- 
qué ¿quién  tiene  mas  calor  y  mas  frío  que  los  miserables 
Escuderos  de  la  andante  Caballería?  Y  aún  menos  mal  si 
comiéramos,  pues,  los  duelos  con  pan  son  menos :  pero  tal  vez 
hay  que  se  nos  pasa  un  día  ó  dos  sin  desayunarnos,  sino  es  del 
viento  que  sopla.  Todo  éso  se  puede  llevar  y  conllevar,  dijo 
él  del  Bosque,  con  la  esperanza  que  tenemos  del  premio ;  por- 


100  TROZOS  SELECTOS. 

qué  si  demasiadamente  no  es  desgraciado  el  Caballero  andante 
á  quien  un  Escudero  sirve,  por  lo  monos,  á  pocos  lances  se 
verá  premiado  con  un  hermoso  Gobierno  de  alguna  ínsula,  ó 
con  un  Condado  de  buen  parecer. 

Yo,  replicó  Sancho,  ya  he  dicho  á  mi  amo  que  me  contento 
con  el  Gobierno  de  alguna  ínsula ;  y  es  tan  noble  y  tan  liberal 
que  me  lo  ha  prometido  muchas  y  diversas  veces.  Yo,  dijo  él 
del  Bosque,  con  un  Canonicato  quedaré  satisfecho  de  mis 
servicios,  é  ya  me  lo  tiene  mandado  mi  amo.  Y  que  tal  debe 
de  ser,  dijo  Sancho,  su  amo  de  vuesa  merced.  Caballero  ¿  lo 
eclesiástico,  y  podrá  hacer  éstas  mercedes  á  sus  buenos  Escu- 
deros ;  pero  el  mió  es  meramente  lego,  aunque  yo  me  acuerdo, 
cuando  le  querían  aconsejar  personas  discretas,  (aunque  á  mi 
parecer  mal  intencionadas)  que  procúrase  ser  Arzobispo ;  pero 
él  no  quiso  sino  ser  Emperador,  é  yo  estaba  entonces  temblan- 
do, si  le  venia  en  voluntad  de  ser  de  Iglesia  |)or  no  hallarme 
suficiente  de  tener  beneficios  por  ella,  porqué  le  hago  saber  á 
vuesa  merced,  que  aunque  parezco  hombre,  soy  una  bestia 
para  ser  de  Iglesia.  Pues,  en  verdad,  que  lo  yerra  vuesa 
merced,  dijo  él  del  Bosque,  á  causa  que  los  Gobiernos  Insu- 
lanos no  son  todos  de  buena  data ;  algunos  hay  torcidos,  algu- 
nos pobres,  algunos  melancólicos,  y  finalmente  el  mas  erguido 
y  bien  dispuesto  trae  consigo  una  pesada  carga  de  pensamientos 
y  de  incomodidades  que  pone  sobre  sus  hombros  el  desdichado 
á  quien  le  cupo  en  suerte.  Harto  mejor  sería  que  los  que 
profesamos  esta  maldita  servidumbre  nos  retirásemos  á  nues- 
tras casas,  y  alli  nos  entretuviésemos  en  ejercicios  mas  suaves, 
como  si  dijésemos,  cazando  ó  pescando.  ¿  Qué  Escudero  hay 
tan  pobre  en  el  mundo  á  quien  le  falte  un  rocin,  y  un  par  de 
galgos,  y  ima  caSa  de  pescar  para  entretenerse  en  su  aldea  ? 
A  mi  no  me  falta  nada  de  eso,  respondió  Sancho ;  verdad  es 
que  no  tengo  rocin,  pero  tengo  im  asno  que  vale  dos  veces 
mas  que  el  caballo  de  mi  amo.  Mala  Pascua  me  dé  Dios,  y 
sea  la  primera  que  viniere,  si  le  trocara  por  él  aunque  me  diese 
cuatro  fanegas  de  cebada  encima.  A  burla  tendrá  vuesa 
merced  el  valor  de  mi  rucio,  que  rucio  es  el  color  de  mi  ju- 
mento.    Pues   galgos  no  me  hablan  de  faltar,    habiéndolos 


TROZOS  SELECTOS.  101 

sobrados  en  mi  pueblo ;  y  i  mas  que  entonces  es  la  caza  mas 
gastosa,  cuando  se  hace  á  costa  ajena.  Real  y  verdaderamente, 
respondió  él  del  Bosque,  señor  Escudero,  que  tengo  propuesto 
y  determinado  de  dejar  éstas  borracherías  de  estos  Caballeros 
y  retirarme  á  mi  aldea  y  criar  mis  hijitos;  que  tengo  tres  como 
tres  orientales  perlas.  Dos  tengo  yo,  respondió  Sancho,  que 
se  pueden  presentar  al  Papa  en  persona ;  especialmente  una 
muchacha  á  quien  crio  para  Condesa,  si  Dios  fuere  servido, 
aunque  á  pesar  de  su  madre.  ¿  Y  qué  edad  tiene  ésa  Señora 
que  se  cria  para  Condesa?  preguntó  él  del  Bosque.  Quince 
años,  dos  mas  ó  menos,  respondió  Sancho ;  pero  es  tan  grande 
como  una  lanza,  y  tan  fresca  como  una  mañana  de  Abril,  y 
tiene  la  fuerza  de  un  ganapán.  Cervantes. 


MUJERES  INSIGNES  ESPAÑOLAS. 

España  á  quien  los  estranjéros  cercenan  mucho  el  honor  de 
la  literatura  produjo  muchas  mujeres  insignes  en  todo  género 
de  letras.  Las  que  ponemos  á  continuación  pueden  considerarse 
como  las  mas  principales. 

Dona  Isabel  be  Jota,  en  el  siglo  décimo  sexto  fué  doctísima. 
Se  cuenta  de  ella  que  predicó  en  la  Iglesia  de  Barcelona  con 
pasmo  del  innumerable  concurso  que  la  escuchó,  (supongo  que 
el  prelado  que  se  lo  permitió,  hizo  juicio  de  que  la  regla  del 
Apóstol  que  en  la  Epístola  á  los  Corintios  prohibe  á  las  mu- 
jeres hablar  en  la  Iglesia,  admite  algunas  excepciones,  como  las 
admite  la  prohibición  de  que  enseñen,  en  la  Epístola  primera  á 
Timoteo  ;  pues  de  hecho,  Priscila,  compañera  del  mismo 
Apóstol  enseñó  é  instruyó  á  Apolo  Póntico  en  la  doctrina 
Evangélica^  como  consta  de  los  Actos  de  los  Apóstoles.)  Y 
que  después  pasando  á  Roma  en  el  Pontificado  de  Paulo  III, 
delante  de  los  Cardenales,  con  suma  satisfacción  de  ellos,  explicó 
muchos  plintos  difíciles  de  los  libros  del  sutil  Escoto.  Pero  1q 
que  mas  la  ennoblece  es  haber  convertido  en  aquella  Capital 
del  Orbe  gran  número  de  Indios  á  la  religión  católica. 

Feyjóo. 


102  TROZOS  SELECTOS. 

Doña  Ana  de  Cbrvaton,  Dama  de  Honor  de  la  Reina  Ger- 
mana de  Foix,  segunda  esposa  de  Don  Fernando  el  Católico, 
fué  celebradísima,  aún  mas  por  sus  bellas  letras  y  fecundos  ta- 
lentos que  por  su  peregrina  hermosura,  siendo  ésta  tanta,  que 
era  tenida  por  la  mujer  mas  bella  de  la  Corte.  En  Lucio 
Marineo  Sículo  se  hallan  las  cartas  latinas  que  este  Autor 
escribió  á  dicha  Señora,  j  las  respuestas  de  ella  en  el  mismo 
idioma. 

DoSa  Luisa  Sigéa,  natural  de  Toledo  y  originaria  de  Fran- 
cia, sobre  ser  sobresaliente  en  la  Filosofía  y  buenas  letras,  fué 
singular  en  el  ornamento  de  las  lenguas,  porqué  supo  la  Latina, 
la  Griega,  la  Hebrea,  la  Arábiga,  la  Siriaca:  y  en  éstas  cinco 
lenguas  se  dice,  que  escribió  ima  carta  al  Papa  Paulo  IIL 
Siendo  después  su  padre  Diego  Sigéo  llamado  á  la  Corte  de 
Lisboa  para  Preceptor  de  Teodósio  de  Portugal,  Duque  de 
Braganza,  la  Infanta  Doña  María  de  Portugal,  hija  del  Rey 
Don  Manuel  y  de  su  tercera  esposa  Doña  Leonor  de  Austria, 
que  era  muy  amante  de  las  letras,  quiso  tener  en  su  compañía 
á  la  sabia  Sigéa.  Casó  ésta  Señora  con  Francisco  de  Cuevas, 
Señor  de  Villanasar,  Caballero  de  Burgos,  y  tiene  en  Castilla 
(según  refiere  Don  Luis  de  Salazar,  en  su  historia  de  la  Casa 
Faraésia)  mucha  y  muy  esclarecida  sucesión. 

Doña  Oliva  Sabuco  de  Nántes,  natural  de  Alcaraz,  fué  de 
sublime  penetración  y  elevado  numen  en  materias  Físicas, 
Médicas,  Morales,  y  Políticas,  como  se  conoce  en  sus  escritos. 
Pero  lo  que  mas  la  ilustró  fué  su  nuevo  sistema  Fisiológico 
y  Médico,  donde  contra  todos  los  antiguos,  estableció  que  no  es 
la  sangre  la  que  nutre  nuestros  cuerpos,  sino  el  jugo  blanco 
derramado  del  celebro  por  todos  los  nervios ;  y  atribuyó  i  los 
vicios  de  este  vital  rocío  casi  todas  las  enfermedades.  A  éste 
sistema,  que  desatendió  la  incuriosidad  de  España,  abrazó  con 
amor  la  curiosidad  de  Inglaterra,  y  ahora  ya  lo  recibimos  de 
mano  de  los  extranjeros,  como  invención  suya,  siéndolo 
nuestra.  ¡  Fatal  genio  de  los  Españoles  I  que  para  que  les 
agrade  lo  que  nace  en  su  tierra,  es  menester  que  se  lo  mani- 


TROZOS  SELECTOS.  103 

pulen  y  vendan  los  extranjeros.  También  parece  que  ésta 
gran  mujer  fué  delante  de  Renato  Desgabtes  en  la  opinión 
de  constituir  el  celebro  por  único  domicilio  del  alma  racional, 
aunque  extendiéndola  á  toda  su  sustancia,  y  no  estrechándola 
precisamente  á  la  glátidula  pineal^  como  Descartes.  La  confi- 
anza que  tuvo  Doña  Oliva  en  el  propio  ingenio  para  defender 
sus  singulares  opiniones  fué  tal,  que  en  la  Carta  Dedicatoria 
escrita  al  Conde  de  Barajas,  Presidente  de  Castilla,  le  suplicó 
emplease  su  autoridad  para  juntar  los  mas  sabios  Físicos  y 
Médicos  de  España,  ofreciéndose  ella  á  convencerlos  de  que  la 
Física  y  Medicina  que  se  enseñaban  en  las  Escuelas,  toda  iba 
errada.     Floreció  en  tiempo  de  Felipe  II. 

DoSa  Juana  Mobella,  natural  de  Barcelona,  ñié  un 
portento  de  sabiduría.  Habiendo  su  padre  cometido  un 
homicidio  huyó,  llevándola  consigo  á  León  de  Francia,  donde 
estudiando  ésta  rara  niña,  hizo  tan  rápidos  progresos  que  á  la 
edad  de  doce  años  (y  fué  él  de  1607)  defendió  Conclusiones 
Públicas  en  Filosofía,  que  dedicó  á  Doña  Margarita  de  Austria, 
Reina  de  España.  A  la  edad  de  diez  y  siete  años,  según  la 
relación  de  Guido  Patiu,  que  vivió  en  aquel  tiempo,  entraba 
á  disputar  públicamente  en  el  Colegio  de  los  Jesuítas  de  León. 
Supo  Filosofía,  Teología,  Música  y  Jurisprudencia.  Dícese 
que  hablaba  catorce  lenguas.  Tomó  el  hábito  de  Religiosa 
Dominica  en  el  Convento  de  Santa  Práxedis  de  Aviñon. 

SoB  Maeia  de  Aobeda,  nació  en  1602.  Murió  en  1665. 
Fué  Supériora  de  un  Convento  de  monjas  fundado  por  su 
madre.  Se  creyó  inspirada,  con  el  mandato  de  Dios  para 
escribir  la  Historia  de  la  Virgen  Mario.  Con  efecto,  parece 
que  comenzó  á  escribirla,  pero  un  Confesor  ilustrado  le  acon- 
sejó que  abandonase  el  proyecto ;  y  obedeciéndole,  cometió  á 
las  llamas  lo  que  de  ella  tenia  escrito :  con  todo,  in  artículo 
morÜB  dejó  una  Declaración  firmada  en  la  que  decia  que  todo 
lo  que  habia  escrito  le  habia  sido  revelado  por  el  Todo 
Poderoso. 

La  Inquisición,  en  Madrid,  después  de  im  maduro  examen. 


104  TROZOS  SELRCTOS. 

concedió  las  licencias  para  la  impresión  de  sns  Obras  qne 
circularon^  en  aquella  Corte,  en  Lisboa,  en  Perpiñan  y 
Amberes.  Las  doctrinas  que  contenian  sus  libros,  aunque  de 
un  carácter  visionario,  no  dejaron  de  influir  y  perturbar  por 
largo  tiempo  la  paz  y  sosiego  en  España,  Francia  é  Italia. 

La  Sorbona,  sin  embargo,  mas  severa  y  menos  condescen- 
diente que  la  Inquisición  de  Madrid,  condenó  las  obras  de  Sor 
María,  teniendo  que  luchar  contra  la  fuerte  y  obstinada 
oposición  del  General  de  la  Compañia  de  Jesús  y  de  los 
Capuchinos  que  eran  grandes  y  poderosos  partidarios  y  admi- 
radores de  esta  Monja  tan  visionaria  como  Sor  Patrocinio. 

Dona  Ana  de  Castro,  Autora  de  muchas  Obras  de  ingenio 
entre  las  que  descolló  la  publicada  en  Madrid  en  1629,  bajo  el 
título  de  "  Eternidad  del  Rey  Felipe  III."  El  favorito  de  las 
musas  Lope  de  Vega  la  loó  mucho  en  sus  escritos. 

Dona  María  Padilla,  Esposa  del  bravo  Castellano  Padilla 
que  con  otros  tan  buenos  patriotas  como  ¿1,  se  puso  al  frente 
de  la  conjuración  de  los  Comuneros  de  Castilla,  durante  la 
menor  edad  de  Carlos  Y,  para  restablecer  el  imperio  de  las 
Leyes  y  de  los  fueros  de  que  tan  ávidos  y  celosos  se  han 
mostrado  siempre  los  Españoles  al  verlos  pisoteados  y  ultraja- 
dos por  sus  Reyes  degenerados  en  Tiranos. 

Esta  mujer  singular  sobreponiéndose  á  las  preocupaciones 
de  su  siglo,  se  propuso  echar  mano  de  las  alajas  y  mas  ricos 
ornamentos  de  la  Catedral  de  Toledo  para  hacer  frente  á  las 
necesidades  del  Estado  :  conociendo,  empero,  lo  arduo  que  es 
tocar  á  los  bienes  mundanos  y  terrestres  de  los  que  dicen, 
^^  que  la  felicidad  del  Cielo  solo  se  alcanza  por  la  abnegación 
y  la  pobreza  en  este  valle  de  lágrimas,"  Maria  Padilla  con  una 
lucida  comitiva  fué  en  solemne  procesión  á  la  Catedral  con  el 
fin  de  implorar  el  perdón  de  los  Santos  cuyas  aras  y  altaros 
estaba  dispuesta  á  profanar.  Por  este  ingenioso  y  sutil  artifi- 
cio reunió  sumas  de  importancia  para  la  Liga  Santa  sin  ofen- 
der la  susceptibilidad  de  los  devotos. 


TROZOS  SELECTOS.  105 

Destrozados  los  Comuneros^  hecho  Padilla  prisionero  y  con- 
denado á  muerte,  snbió  al  cadalso  con  aquel  valor  y  magnani- 
midad que  tan  bien  sientan  al  soldado  y  al  cristiano.* 

Toledo,  animada  por  la  héroina  Padilla,  resistió  por  largo 
tiempo  las  embestidas  y  ataques  de  los  Imperiales ;  pero  aban- 
donada, al  fin,  por  el  clero,  cuyas  propiedades  se  habia 
atrevido  á  invadir,  y  forzada  á  dejar  la  Ciudad,  Toledo  fué 
entregada  á  los  Realistas.  Encerrada  Maria  Padilla  en  la 
Cindadela  prolongó  la  resistencia  á  las  demasias  del  poder  por 
cuatro  meses  mas ;  pero  al  ver  que  ya  no  quedaba  ni  el  mas 
leve  rayo  de  esperanza  para  la  causa  que  tan  noble  y  heroica- 
mente habia  defendido,  pudo  efectuar  su  huida,  á  merced  de 
un  disfraz,  á  Portugal  y  buscar  amparo  y  protección  á  la 
sombra  de  los  muchos  amigos  y  parientes  que  tenia  en  aquel 
Reino.  RoBEBTSoK. 

Sor  Teresa  (de  Jesüs)  De  extirpe  noble,  nació  en  Avila, 
(España^  en  1514.     Murió  en  1585. 

Aun  no  habia  cumplido  siete  años  cuando  en  unión  con  su 
hermano  formó  la  atrevida  resolución  de  pasar  al  África  en 
busca  de  la  corona  del  martirio  por  entre  los  Moros;  pero 
este  plan  de  huida  aunque  bien  formado  y  meditado  fué 
frustrado  por  un  tío  que  no  veia  en  él  sino  indiscreción  y  ruina. 

Durante  su  juventud,  su  ocupación  estaba  reducida  por  lo 
mas,  á  la  lectura  de  romances ;  y  aun  ella  compuso  algunos 
que  no  carecian  de  ingenio  y  sutileza :  convencida,  después, 
cuando  su  razón  iba  formándose  de  la  futilidad  de  sus  tareas, 
abandonó  éste  género  de  estudio,  leyó  con  avidez  los  escritos 
de  Autores  serios,  y  principió  á  ejercitarse  en  ejercicios  cris- 
tianos y  piadosos. 

Renunciando  á  las  cosas  del  mundo,  y  abandonando  la  bri- 
llante perspectiva  de  su  ventajosa  posición,  se  hizo  monja :  al 

*  Al  oir  Brabo  cerca  del  cadalso  el  pregón  de  que  morían  ''  por  traidores  "— 
"  Mientas  td,  dijo,  y  quien  te  lo  manda  decir.  Por  traidores.  No :  por  celosos 
dd  bien  público  y  da  las  libertades  del  reino,  Si." 

i  Digna  respuesta  de  la  fiereza  castellana !  pero  mas  sublime  aun  la  de  Pa- 
siLX^  Oefe  de  la  liga  Santa — ^"Ayer  debimos  pelear  como  caballeros;  hoy 
debemos  morir  como  cristianoB."  El  Editor. 

^  P 


106  TROZOS  SELECTOS. 

observar,  empero,  que  las  reglas  primitivas  del  Convento  esta- 
ban del  todo  relajadas,  las  dio  nueva  forma,  bajo  bases  mas 
conformes  al  voto  monástico,  mas  análogas  á  una  vida  cristiana 
y  contemplativa. 

Compuso,  sin  dejar,  por  eso,  de  atender  á  las  obligaciones 
que  le  imponian  su  instituto  y  su  carácter  algunas  obras  ascé- 
ticas que  no  dejan  de  tener  mérito,  y  que  son  muy  apreciadas 
de  los  Católicos.  Fué  la  fundadora  de  diez  y  siete  Conventos 
y  Monasterios.  Era  de  espíritu  varonil ;  y  se  cuenta  entre 
otras  anécdotas  de  su  vida,  la  de  que  en  los  dias  de  tempestad 
y  cuando  los  truenos  y  relámpagos  parecían  querer  tragarse 
la  tierra  y  trastornar  el  orden  de  la  naturaleza,  y  cuando  basta 
los  hombres  mas  acostumbrados  á  escenas  de  terror  cambiaban 
el  semblante,  Teresa,  abriendo  de  par  en  par  las  ventanas  del 
Convento,  acostumbraba  decir  para  reanimar  á  la  Comunidad 
muerta  de  miedo :  ^^  Abramos  las  ventanas  y  que  huela  la 
Casa  á  hombre." 


eBSEE^ASI^N 


EN  la  suposición  de  que  nuestros  discípulos,  bajo  la  enseñanza 
de  un  experto  Profesor  están  adelantados  en  leer  el  Español, 
hemos  adoptado  en  el  resto  de  los  Trozos  Selectos  la  ortogra- 
fía y  acentuación  modernas  según  los  mejores  Tipógrafos  de 
España.  Existen  en  verdad  dos  reglas  muy  sencillas  en  su 
aplicación  acerca  de  este  pimto  que  no  debemos  perder  de 
vista. 

1. 
No  deben  acentuarse  las  palabras   en   que  gravitando  el 
énfasis  en  la  antepenúltima  silaba,  su  terminación  es  por  tma 
consonante* 

2. 
No  llevan  acento  las  palabras  que  recibiendo  el  énfasis  en  la 
penúltima,  terminan  por  vocáL 


TROZOS  SBLBCTOS.  107 

EXCEPCIÓN. 

Cuando  las  palabras  están  escritas  del  mismo  modo,  pero  que 
varian  la  significación,  unas  admiten  el  acento,  lo  rechazan 
otras.  Acentuamos  la  palabra  él  cuando  figura  como  pro- 
nombre  personal;  va  sin  acento  cuando  funciona  como  artiailo: 
acentuamos  la  palabra  sí  cuando  es  pronombre ;  dejamos  de 
acentuarla  cuando  funciona  como  conjunción. 

A  esta  altura  en  nuestra  obra^  creemos  ser  este  el  lugar  de 
insertar  para  el  conocimiento  de  nuestros  lectores^  el  siguiente 

JUICIO    CRÍTICO 


▲  UL  BDIOIOir  OCTATA  DEL 


DICCIONAEIO  DE  LA  ACADEMIA  ESPAÑOLA, 
POR  DON  ALBERTO  LISTA.* 

El  excelente  prólogo  que  antecede  á  esta  edición  contiene 
muchas  reflexiones  importantes,  algunas  de  las  cuales  respon- 
den á  las  objecciones  que  ciertos  críticos  mal  informados  han 
solido  hacer  contra  el  Diccionabio  de  la  Lenqüa  Castellana. 

Decimos  mal  informadosy  porqué  es  muy  común  creer  que 
existe  en  la  Academia  alguna  autoridad  suprema  para  dictar 
leyes  al  lenguaje  y  á  la  escritura,  y  dar  ó  quitar  la  ciudadanía 
á  las  voces  y  á  las  locuciones.  Así  muchos,  por  ejemplo,  se 
quejan  de  que  algunas  voces  falten  del  Diccionario,  ó  de  que 
no  se  hayan  hecho  en  la  ortografía  las  correcciones  que  ellos 
desearan* 

Pero  es  necesario  que  estos  críticos  y  con  ellos  el  Público 
ilustrado  se  convenzan  de  que  ni  existen  ni  pueden  existir  se- 

*  Nos  hemos  hecho  el  deber  de  hacer  figurar  por  entre  los  Tbozob  Selectos 
•1  Juicio  Crítico  del  distiogaido  Escritor  Don  Alberto  Lista,  cuyo  mérito 
literario  es  bien  conocido  en  Espauat 

A  su  muerto  perdieron  las  letras  un  defensor,  un  amigo,  un  Padre. 

Al  reproducir  su  Juicio  Crítico  nos  cabe  una  satisfacción,  porqué  vemos 
qae  sus  ideas  coinciden  con  las  nuestras  de  **  Que  no  es  la  Academia,  y  si  el 
UsOy  el  que  decide  en  materias  de  lenguige.'*  El  Editor. 


108  TROZOS  SELECTOS. 

mejantes  facultades  en  la  Academia^  Tiene  qne  obedecer,  como 
los  que  hablan  y  escriben  el  idioma,  ¿  una  autoridad  sin  apela- 
ción, que  es  la  del  uso,  supremo  legislador  en  materia  de 
lenguaje.  Sus  decisiones  son  diversas,  y  á  veces  contrarias : 
pero  añade,  quita,  modifica  ¿  su  voluntad ;  y  sus  variaciones 
tienen  siempre  ñierza  de  ley.  La  Academia  Española  por  la 
esencia  de  su  institución  ni  es  ni  puede  ser  otra  cosa  sino  iti" 
térprete  de  esta  voluntad  soberana. 

T  no  se  imagine  que  es  pequeña  tarea  conocerla,  porqué 
debe  distinguir  entre  el  uso  vulgar  y  el  uso  de  la  sociedad 
culta ;  entre  el  habla  de  los  que  saben  mal  su  lengua  y  la  de 
los  que  la  han  estudiado  profundamente :  entre  las  voces  y  las 
frases  de  los  que  se  meten  ¿  escribir  en  castellano,  solo  porqué 
han  aprendido  á  mascullar  el  francés,  y  el  lenguaje  de  los  que 
se  han  formado  en  la  lectura  de  nuestros  autores  clásicos. 

El  DicCiONABio  no  debe  contener  las  voces  de  nuestro  idio- 
ma, como  las  estropea  la  viciosa  pronunciación  del  vulgo,  ex- 
cepto en  las  anticuadas  que  él  conserva  mejor  que  nadie ;  ni 
ha  de  insertar  todos  los  vocablos  ó  expresiones  que  se  usan  aun 
en  la  sociedad  culta,  tomados  de  otros  idiomas :  ni  mucho  me- 
nos debe  adoptar  los  modos  de  hablar  enteramente  franceses 
que  abundan  en  nuestras  miserables  traducciones.  Su  regla 
debe  ser  el  v^so :  pero  el  uso  de  los  escritores  sabios  y  que  co- 
nocen bien  el  carácter  de  la  lengua. 

Un  ejemplo  bastará  para  mostrar  hasta  qué  punto  puede  y 
debe  oponerse  la  Academia  á  la  introducción  de  nuevas  frases. 
En  castellano  se  emplea  el  verbo  deber  para  significar  la  obliga- 
ción de  hacer  alguna  cosa.  Debe  salir  para  el  ejército:  indica  la 
obligación,  sea  de  la  naturaleza  que  fuere,  que  tiene  de  ir  al 
ejército.  Pues  se  ha  introducido  la  costumbre  de  añadir  des- 
pués del  verbo  determinante  la  preposición  de:  y  hasta  las 
personas  cultas  dicen  comunmente :  debe  de  salir  para  el  ejérci- 
to ;  frase  que  en  buen  castellano  solo  significa  probabilidad,  y 
equivale  á  esta  otra :  es  probable  que  salga. 

Deben  de  querer  también 
Que  les  den  dinero  encimai 

decia  Hoz  y  Mota  á  principios  del  siglo  pasado.   Esta  costum- 


TROZOS  SBLBCrOS.  109 

bre,  pnes,  es  viciosa:  es  contra  la  índole  de  la  lengua,  pues 
confunde  dos  expresiones  muy  diferente^ ;  7  no  podrá  llegar  & 
ser  un  uso  sabio,  sin  haberse  olvidado  antes  todos  los  principios 
del  idioma  español  y  el  estudio  de  nuestros  clásicos:  en  fin,  sin 
que  el  castellano  deje  de  ser  lo  que  es.  A  los  ímos  de  esta  clase 
deberá  oponerse  siempre  la  Academia.  ¿T  cómo  podrá  admitir 
en  ningún  caso  las  locuciones  j  frases  de  fábrica  extranjera 
que  introducen  los  que  no  saben  nuestro  idioma,  cuando  sobran 
en  él  modos  elegantísimos  de  expresar  cualquier  pensamiento? 
El  trabajo  es  buscarlos ;  y  este  trabajo  no  puede  facilitarse  sino 
con  la  lectura  asidua  de  nuestros  escritores. 

Cierta  señora  se  disculpaba  de  los  frecuentes  galicismos  que 
cometía  en  la  conversación,  diciendo  que  habiendo  aprendido 
á  pensar  en  francés,  por  lo  familiares  que  le  eran  las  obras 
clásicas  de  esta  nación,  no  era  mucho  que  su  frase  se  resintiese 
de  los  giros  propios  de  aquel  idioma.  Esta  disculpa  no  nos  sa- 
tisface, porqué  todas  las  personas  que  pertenecen  á  la  sociedad 
culta  están  obligadas  á  buscar  en  su  lengua  nativa  los  medios 
de  expresar  sus  pensamientos.  Pero  aunque  admitiéramos  la 
excusa  por  consideración  al  bello  sexo,  j  toleráramos  las  infrac- 
ciones en  la  conversación,  no  puede  admitirse  ninguna  para 
renegar  del  idioma  nativo  en  una  obra  que  se  da  al  Público. 

Tratemos  ya  de  la  introducción  de  las  voces  nuevas.  O 
estas  las  toman  inmediatamente  los  Escritores  Españoles  de  los 
idiomas  latino  y  griego,  ó  las  reciben  por  el  intermedio  de  los 
franceses  ó  ingleses  que  ya  las  han  adoptado ;  ó  en  fin,  las  de- 
rivan, no  de  aquellos  idiomas  antiguos,  sino  de  las  lenguas  ex- 
tranjeras. 

En  cualquiera  de  estos  casos  ha  de  ser  evidente  la  necesidad 
de  la  introducción.  Nuestro  idioma  es  ya  harto  abundante,  para 
que  andemos  á  caza  de  vocablos.  El  uso  inmoderado  de  pala- 
bras latinas  ó  griegas  no  necesarias  para  expresar  los  conceptos 
ñié  el  siglo  xvu  una  de  las  plagas  que  sufrió  nuestra  literatura, 
y  se  le  dio  en  aquel  mismo  siglo  el  nombre  de  LaHfdparlay 
parte  esencial  del  culteranismo. 

Se  requiere  mucho  pulso  y  prudencia  en  los  escritores  para 
introducir  una  voz  nueva,  aunque  se  tome  de  las  fuentes  natu- 


lio  TROZOS  SELECTOS. 

rales  de  naestra  lengua,  como  son  los  idiomas  griego  y  latino : 
pues  ademas  de  la  necesidad,  hay  que  atender  á  la  terminación 
que  ha  de  dársele,  j  á  usarla  de  manera,  que  parezca  nacida 
en  la  lengua  misma,  aun  á  los  que  antes  no  la  conocian.  Lo 
mismo  decimos  de  las  frases  y  modos  adverbiales.  Y  si  se  exige 
del  escritor  tanto  miramiento,  ¿cuánto  mas  se  deberá  exigir  de 
la  Academia,  que  ademas  de  estas  consideraciones,  se  ve  obli- 
gada á  consultar  el  uso  j  á  calificarla? 

Mas  frecuente  es  que  tomar  voces  de  las  lenguas  latina  y 
griega,  repetir  las  que  han  tomado  j  no  cesan  de  tomar  diaria- 
mente de  los  mismos  idiomas  los  escritores  franceses  é  ingleses. 
¡  Cosa  extraña !  La  misma  voz,  que  acaso  no  nos  atreveríamos 
á  tomar  por  nosotros  mismos  de  aquellas  ñientes,  que  son  co- 
munes á  todos  los  idiomas  europeos,  se  admiten  sin  dificultad 
en  el  uso  común  cuando  las  introduce  en  España  un  escritor 
extranjero.  Pero  esto  es  consecuencia  natural  del  voluntario 
servilismo  en  que  yacen  nuestra  literatura,  nuestra  política,  y 
hasta  nuestra  poesía.  Desde  mediados  del  siglo  pasado  han  sido 
los  Escritores  Españoles,  hablando  en  general,  ecos  fieles  de  los 
franceses  :*  y  siempre  que  estos  alteran  sus  ideas  en  materias 
de  política,  filosofía  ó  teatro,  se  apresuran  los  nuestros  á  copiar 
aquellas  alteraciones. 

Pero  sea  de  esto  lo  que  fuere,  nosotros  miramos  como  un 
principio  cierto,  que  nuestra  lengua  tiene  derecho  para  adop- 
tar toda  voz,  derivada  del  griego  ó  latin  que  los  extranjeros 
hayan  tomado  de  estas  fuentes.  Nuestras  son,  con  tanta  ó  mas 
razón  que  de  ellos.  Quédeles  enhorabuena  la  gloria  de  la  in- 
troducción ;  mas  no  pueden  privarnos  de  su  uso.  Sin  embargo, 
debemos  ejercer  este  derecho  con  sobriedad,  y  solo  en  los  casos 
necesarios. 

En  cuanto  á  las  voces  técnicas  de  las  artes  y  ciencias,  claro 

•  Ya  NuNEZ  de  Taboada  había  dicho  en  1820 — "  Que  por  la  manía  de  tradu- 
cir en  España  del  pRANcés  estábamos  muy  cerca  de  recibir  en  ese  Idioma  hasta 
el  arte  de  ayudar  á  bien  morir."  Y  en  Io;i  Teatros  de  Madrid  aun  fué  mas 
allá  la  sátira ;  pues  algunos  saínetes,  6  piezas  menores,  concluian  con  el  picante 
sarcasmo  de 

''  Y  aun  el  (mUmUitno)  acto  de  morir,  habrá  de  ser  Á  LA  Francesa." 

El  Edztob. 


TROZOS  SELECTOS.  111 

es  que  las  ideas  nnevas  que  significan  exigen  sn  introduc- 
ción. Algunos  han  creido  que  es  de  lujo  la  introducción  de 
palabras  griegas  ó  latinas  en  la  nomenclatura  científica;  y  que 
pudieran  muy  bien  suplirse  con  voces  tomadas  del  propio 
idioma  y  ya  conocidas  en  él,  con  lo  cual  se  evitaría,  dicen, 
la  dificultad  que  resulta  á  los  alumnos  por  la  extrañeza  de  las 
palabras.  ¿Por  qué  no  se  ha  de  decir  fragmento  esférico  en 
lugar  de  segmento  esférico  ?  La  primera  voz  es  mas  vulgar  y 
conocida  que  la  segunda. 

Sí ;  pero  no  significa  lo  mismo.  Fragmento  es  cualquiera 
porción  de  las  que  se  separan  de  un  cuerpo  cuando  se  le  parte, 
quiebra  ó  rompe  de  un  modo  cualquiera.  Segmento,  en  el  len- 
guaje de  la  geometría,  significa  estrictamente  la  porción  sepa- 
rada de  una  esfera  por  medio  de  un  plano  que  la  corta.  La 
primera  voz  tiene  un  valor  general,  como  sucede  d  todas  las 
que  se  toman  del  lenguaje  común :  la  segunda  expresa  con 
exactitud  la  idea,  como  es  indispensable  así  en  geometría 
como  en  las  demás  ciencias.  Pero  "  los  griegos,  dirán,  toma- 
ban sus  vocablos  científicos  del  idioma  vulgar."  Eso  querrá 
decir,  que  tenemos  esa  ventaja  sobre  los  griegos,  en  com- 
pensación de  tantas  como  aquella  hermosa  lengua  lleva  á  las 
demás. 

Pero  las  voces  técnicas,  generalmente  hablando,  no  per- 
tenecen al  Diccionario  de  la  Lengua,  sino  al  de  las  Artes  y 
Ciencias.  Hay  algunas,  sin  embargo,  que  deben  introducirse 
en  el  primero,  y  son  aquellas  que  se  usan  ya  en  el  lenguaje 
de  la  sociedad  culta  ó  en  las  obras  de  los  escritores,  aunque 
no  sean  de  la  facultad.  Esta  misma  excepción  prueba  la  regla 
general.  Despejar  la  incógnita  es  ya  una  frase  tan  común, 
que  no  tendriamos  dificultad  alguna  en  darle  lugar  en  el  Dic- 
cionario, si  estuviésemos  encargados  de  su  redacción. 

Con  este  motivo  observaremos  que  las  voces  y  expresiones 
técnicas  suelen  usarse  á  veces,  como  todas  las  demás,  en  un 
sentido  figurado ;  y  cuando  llega  este  caso  ya  pertenecen  al 
lenguaje  común,  y  es  menester  introducirlas  y  definirlas. 
Lo  mismo  decimos  cuando  sirven  para  hacer  compara- 
ciones, pues  la  semejanza  es  el  fundamento  de  las  expresiones 
figuradas. 


112  TROZOS  SELECTOS. 

Gonclnyamos  con  las  voces  tomadas  de  las  lenguas  moder- 
nas. Como  estas  ne  son  ni  deben  ser  fuentes  de  la  nuestra, 
solo  pueden  usarse  aquellas  palabras  en  casos  de  absoluta 
necesidad,  y  dándoles  una  terminación  análoga  á  la  de  nuestras 
voces.  En  cuanto  á  ese  inmenso  número  de  palabras  que  las 
avenidas  de  la  moda  nos  traen  j  nos  llevan  todos  los  dias  en 
materia  de  trajes,  adornos,  bailes  y  otras  fruslerías  semejantes, 
no  pueden  tener  lugar  en  nuestro  Diccionario.  El  idioma 
bárbaro  que  es  necesario  emplear  cuando  se  habla  de  estos 
asuntos  prueba  bastantemente  que  ni  la  expresión,  ni  las  voces, 
ni  las  cosas  son  nuestras. 

Ha  tenido  pues  mucha  razón  la  academia  Española  en  decir 
en  el  Prólogo  de  esta  Edición  del  Diccionario  que  "  no  se  juzga 
autorizada  para  darles  lugar  á  los  nombres  técnicos  en  su  Dic- 
cionario hasta  que  el  trascurso  del  tiempo  los  va  haciendo 
familiares . . . ."  Y  si  esto  es  cierto  con  respecto  á  las  voces 
tomadas  de  las  fuentes  de  nuestro  idioma,  ¿  cuánto  mas  lo  será 
con  respecto  á  las  que  tienen  su  origen  en  el  francés  ó  en  otras 
lenguas  modernas  ? 

En  cuanto  á  las  reformas  ortográficas,  la  Academia  en  esta 
Edición  se  ha  limitado  á  la  supresión  de  la  g  fuerte  en  aquellas 
voces  que  no  la  tienen  en  su  origen,  como  ejercer  y  sus  deri- 
vados: y  solo  la  ha  conservado  en  las  que  la  adquirieron 
por  su  etimología,  como  gente.  La  Academia  ha  respetado 
los  derechos  del  uso  antiguo,  que  conservaba  á  las  palabras 
las  letras  de  la  fuente  latina:  sin  embargo  no  se  negará  á 
desterrar  la  g  fuerte  de  la  ortografía,  cuando  la  haya  autori- 
zado para  ello  el  uso  de  los  buenos  Escritores :  porqué  está  con- 
vencida de  que  los  signos  ortográficos  no  se  han  inventado  para 
indicar  el  origen  de  las  voces,  sino  para  traducir  la  pronun- 
ciación en  escritura. 

Las  reflexiones  del  Prólogo  citado  sobre  la  conversión  de  la 
¿r  en  «  ó  en  C8,  censurando  una  y  otra,  nos  parecen  convincen- 
tes. "  No  se  debe  desvirtuar  la  noble  y  varonil  robustez  de 
nuestro  idioma,  dice,  para  censurar  la  sustitución  de  la  «  á  la  ^ 
en  contextura  y  otras  voces  semejantes  ;  por  suavizar  la  pro- 
nunciación se  quita  el  nervio  á  la  lengua,  como  ya  ha  sucedido 
en  Septiembre  y  otras  voces,  privadas  ya  de  algimas  de  sus 


TROZOS  SBLBCTOS.  113 

consonantes.  Si  signe  esta  mania^  llegaremos  algnna  vez  & 
decir  Otubre,  ésito  y  concecion.  No  censuramos  aquí  la  licencia 
poética  que  suprime  consonantes  en  algunas  voces,  como  be- 
niffnoy  efecto,  en  favor  de  la  rima. 

Es  difícil  determinar  si  la  a  equivale  &  es,  6  &  «,  ó  si  es  un 
sonido  medio  entre  estos  dos,  á  lo  cual  nos  inclinamos ;  por- 
qué la  voz  éxito  nos  parece  que  no  se  pronuncia  tan  fuerte 
como  écsito  ni  tan  suave  como  égsito:  de  donde  inferimos,  apo- 
yando la  doctrina  del  Diccionario,  que  la  j;  es  una  consonante 
indivisible,  y  que  por  tanto  no  puede  resolverse  en  otras  dos. 
Debe,  pues,  conservarse. 

Otra  innovación  quieren  introducir  algunos,  que  es  la  supre- 
sión de  la  h.  Confesaremos  que  es  inútil  en  medio  de  palabra 
en  cuanto  á  la  pronunciación ;  pero  no  asi  al  principio.  La 
aspiración  representada  por  esta  letra  se  hacia  antes  cuando 
estaba  al  principio  de  dicción ;  y  aun  en  el  dia  es  preciso  ha- 
cerla en  algunos  versos  de  nuestros  poetas  del  siglo  xvi,  si  se 
quiere  evitar  el  hiato  que  les  desvirtuaría :  como  se  ve  en  la 
primera  es  tanza  del  Vaticinio  del  Tajo  de  Fr.  Luis  de  León. 

**  Con  la  hermoéa  Caba  en  la  ribera.*' 
''  £1  pecho  y  le  ?uibló  de  esta  manera.'' 

Estos  versos  son  insufribles  si  no  se  aspiran  la  e  de  hermosa 
y  la  a  de  habló  :  aspiración  que  no  puede  suplirse  con  la  j, 
porqué  el  sonido  gutural  de  esta  es  mucho  mas  fuerte. 

Advertiremos  aqui,  que  en  nuestro  entender  es  imposible 
pronunciar  una  vocal  sola  sin  que  antes  se  pronuncie  también 
una  consonante.  Cuando  se  escribe  sin  ella  la  a,  por  ejemplo, 
es  porqué  la  aspiración  necesaria  para  pronunciarla  es  suma- 
mente tenue.  La  do  la  h  en  la  silaba  ha  era  antes  mas  fuerte, 
señaladamente  al  principio  de  palabra :  y  la  de  la  j,  única  que 
ya  ha  quedado  en  nuestro  idioma  era.  la  mas  vehemente  de 

todas. 

Así  como  las  reformas  políticas  son  inútiles  y  aun  perni- 
ciosas cuando  no  están  en  armonía  con  las  ideas  y  el  espíritu 
de  las  naciones,  así  también  las  relativas  á  Gramática  y  Orto- 
grafía son  inoportimas,  si  no  se  conforman  con  el  uso  general, 
que  es  la  razón  suprema  del  idioma. 

Q 


114  TROZOS  SELECTOS. 


DE  LA  HISTORIA  DE  LA  GUERRA  DE  ESPAÑA 

CONTRA  NAPOLEÓN, 

JSécrita  de  Orden  de  S.  M.  por  la  Tercera  Sección  de  Orfee  y  OfickiU$ 

establecida  en  Madrid. 

Tan  difícil  fuera  escribir  con  exactitud  la  historia  de  los 
sucesos  memorables,  que  el  tiempo  ha  llevado  ya  lejos  de 
nuestros  dias,  como  referir  con  imparcialidad  las  causas  y 
hechos  de  los  trastornos  políticos  que  nuestra  generación 
presenció.  En  tanto  que  respiran  los  autores  y  las  víctimas  de 
las  grandes  calamidades  que  afligieron  el  Estado,  y  mientras 
dura  el  justo  sentimiento  de  los  daños,  ó  la  codiciosa  envidia 
de  las  recompensas,  no  puede  adormecerse  el  encono  de  las 
pasiones  ulceradas,  y  el  espíritu  de  parcialidad  ciega  igual- 
mente á  todos.  Ni  el  escritor  atina  con  lo  cierto,  ni  aun  si 
atinara  lo  conocería  el  público  para  ofrecerle  el  debido  tributo 
de  la  convicción.  Desengañémosnos ;  cuando  estudiamos  los 
hechos  y  sucesos  de  otras  edades,  solo  deseamos  instruirnos : 
una  grata  prevención  nos  inclina  á  creer;  los  indicios  son 
pruebas,  la  probabilidad  es  certidumbre,  la  certeza  es  evidencia; 
pero  cuando  leemos  las  Memorias  de  nuestros  tiempos,  solo  es 
con  ánimo  de  juzgarlos,  por  comparación,  de  lo  que  ya  sabe- 
mos ;  antes  consideramos  el  autor  que  la  obra ;  rara  vez 
perdonamos  al  que  ofende  nuestro  amor  propio,  contradiciendo 
nuestras  opiniones,  y  nunca  al  que  mancilla  nuestra  reputación 
vulnerando  el  partido  que  seguímos.  Todo  cambia  de  color 
cuando  interpone  la  discordia  cívica  su  prisma  engañoso :  por 
merecidos  que  sean  los  elogios  tributados  al  que  puede  todavía 
oírlos  y  recompensarlos,  tienen  siempre  en  el  concepto  público 
visos  de  lisonja  :  así  como  por  el  contrarío  parecen  abultados 
con  estudio,  y  se  tachan  de  odiosos  por  mas  justos  que  sean 
los  cargos  con  que  se  recrimina  la  conducta  del  que  jime 
indefenso  en  las  mazmorras,  ó  arrastra  lejos  de  su  patria  el 
peso  de  la  proscripción  y  del  remordimiento. 


TROZOS  SELECTOS.  115 

¿  Y  á  qué  sucesos  pudieran  aplicarse  estas  reflexiones  con 
mas  razón  que  á  los  de  nuestra  guerra  mortal  y  prolongada 
contra  Bonaparte  ?  ¿  Dónde  hubo  mayores  y  mas  recientes 
catástrofes  ?  ¿  Dónde  mas  perfidia  y  mas  sinceridad  ?  ¿  Dónde 
mas  virtudes  y  mas  crímenes  ?  Sin  duda  la  revolución  francesa 
tiene  páginas  mas  sangrientas  y  hechos  mas  atroces ;  pero  la 
misma  atrocidad  sirvió  para  quitar  los  estorbos  y  los  riesgos 
que  hubiera  tenido  sin  ella  la  publicación  prematura  de  la 
verdad.  La  generación  se  habia  renovado  enteramente ;  la 
espada  de  la  guerra  y  la  cuchilla  de  los  tiranos  habian  dego- 
llado mas  victimas  en  diez  años  que  hubiera  derribado  en  un 
siglo  la  hoz  del  tiempo :  la  deportación  habia  lanzado  á  otros 
muchísimos  del  suelo  patrio  :  gobierno,  instituciones,  costum- 
bres, ideas  y  hombres,  todo  era  nuevo,  y  en  1802  podían 
escribirse  los  anales  de  1793,  con  la  misma  libertad  con 
que  se  hubieran  publicado  los  fastos  de  Roma,  ó  la  conquista 
de  Jerusalen.  No  así  en  España,  donde  el  trastorno  ha  sido 
mucho  mas  ruidoso  que  sangriento;  y  bien  que  la  muche- 
dumbre de  incidentes,  la  rapidísima  sucesión  de  escenas,  la 
diversidad  increíble  de  situaciones  aleja  extraordinariamente 
de  nuestra  vista  el  horizonte  histórico  de  la  guerra;  en 
realidad  han  discurrido  muy  pocos  años  desde  que  principió : 
los  hechos  pertenecen  ya  ala  jurisdicción  de  la  historia,  pero 
viven  aun  casi  todos  los  actores,  los  mas  gozan  todavía  de  los 
derechos  cívicos,  y  sus  acciones  pertenecen  exclusivamente  á 
los  tribunales  de  la  ley. 

Gustosos  manifestamos  las  consideraciones  que  nos  arre- 
draron desde  el  momento  en  que  S.  M.  nos  distinguió  con  la 
honrosa  comisión  de  trasmitir  á  la  posteridad  los  anales  de 
nuestra  lucha  memorable.  Previmos  las  dificultades  que  nos 
trabarian  en  la  ejecución  de  la  obra  y  los  riesgos  que  nece- 
sariamente debían  cercamos.  Si  nada  se  hubiera  escrito  aun 
en  nuestra  patria,  nada  en  las  naciones  extranjeras  relativo  á 
la  usurpación  de  Bonaparte  y  á  nuestra  inmortal  defensa,  tal 
vez  nos  hubiéramos  limitado  á  recoger  y  acrisolar  en  silencio 
los  datos,  hubiéramos  fijado  y  fundado  nuestra  opinión ;  y  el 
fruto  de  nuestras  tareas  rubricado  con  el  sello  del  gobierno,  y 


116  TROZOS  BBLECTOS. 

comprobado  con  docamentos  auténticos,  habría  permanecido  en 
los  archivos  hasta  que  embotados  ya  por  el  tiempo  los  rencores^ 
se  hubiera  relevado  la  verdad  para  gloria  del  nombre  español 
y  para  la  instrucción  de  nuestros  venideros. 

Por  desgracia  no  conviene  este  dictamen  á  la  situación  en 
que  nos  hallamos.  La  novedad  de  los  sucesos,  el  misterio  de 
las  intrigas,  la  elevación  de  los  personajes  que  figuran  en  la 
escena,  y  la  grandiosidad  de  los  resultados  han  llamado  hacia 
nuestra  patria  la  atención  de  todas  las  naciones;  la  ansiosa 
curiosidad  con  que  ha  leido  el  Público  todo  lo  que  se  ha 
divulgado  sobre  nosotros  en  estos  últimos  años  ha  dispertado  el 
celo  de  los  escritores.  Unos  por  el  noble  deseo  de  la  celebridad, 
otros  por  el  justo  motivo  de  sincerarse  y  salvar  sus  nombres 
del  oprobio  eterno,  algunos  por  vengarse  personalmente  y 
desacreditar  ¿  sus  rivales,  no  pocos  por  la  codicia  del  lucro, 
todos  han  escrito  é  inundado  la  Europa  de  memorias,  noticias, 
apuntes,  cartas,  manifiestos,  contestaciones,  diarios,  relaciones, 
procesos  é  historias.  Los  pormenores  mas  insignificantes  han 
participado  del  vivísimo  interés  que  inspiraba  el  conjunto :  ru- 
mores vagos  se  han  presentado  como  secretos  maravillosos, 
sospechas  fantásticas  afirmadas  con  tesón  y  descaro  se  han 
vendido  como  claves  de  los  enigmas  políticos  mas  intrincados, 
frases  dislocadas,  expresiones  casualmente  proferidas  han  pasa- 
do por  admirables  profecías,  detalles  pueriles  se  han  mezclado 
con  los  grandes  hechos :  todos  hablan  como  testigos  perfecta- 
mente enterados ;  todos  han  asistido  á  las  deliberaciones  de  los 
consejos,  todos  han  recibido  delicadísimas  pruebas  de  confianza, 
todos  desaprobaron  á  tiempo  lo  que  fué  nocivo,  todos  se  atri- 
buyen la  gloria  de  lo  que  el  éxito  justificó. 

Las  relaciones  militares  se  han  desfigurado  aun  mas  estra- 
fiamente  que  las  tramas  políticas.  Unos  han  variado  á  su 
placer  la  geografía  física  de  la  Península  para  censurar  las 
operaciones  de  los  generales,  otros  hablan  de  baterias  tomadas 
en  las  montañas  por  la  caballería  al  galope,  otros  han  manifes- 
tado una  odiosa  parcialidad  en  favor  de  sus  compatriotas; 
algunos  han  ensalzado  hasta  las  nubes  á  los  guerilleros, 
considerándolos  como  únicos  salvadores  de  la  patria ;   otros 


TROZOS  SELECTOS.  117 

han  deprimido  sos  hazañas  confundiéndolos  con  bandidos; 
cada  uno  ha  interpretado  según  su  albedrio  las  intenciones  de 
los  generales  y  las  providencias  del  gobierno ;  la  situación  6 
el  partido  han  hecho  ver  los  mismos  objetos  bajo  aspectos 
enteramente  diversos,  y  asi  muchos  de  buena  fé  se  han  desvia- 
do extraordinariamente  de  la  verdad.  Pero  donde  mas  se  ha 
esplayado  la  imaginación  de  los  escritores,  donde  se  ha  prodi- 
gado lo  extraordinario,  lo  maravilloso,  y  aun  lo  extravagante,  es 
en  la  parte  descriptiva.  Unos  han  colocado  los  jardines  de  las 
Hespéridas  en  las  margenes  del  Guadalquivir,  alli  precisamente 
donde  encontraron  otros  los  arenales  abrasados  de  la  Libia :  & 
unos  embelesaron  los  valles  aromáticos  del  Portugal,  su  temple 
voluptuoso,  y  sus  montañas  vestidas  con  la  pompa  de  una 
vegetación  meridional,  y  alli  mismo  hallaron  otros  los  fríos  y  el 
hambre  de  Moscou  :  las  catedrales  y  las  ceremonias  religiosas 
de  nuestro  culto  se  han  descrito  con  un  lenguaje  digno  del 
autor  de  Armida ;  los  trajes,  las  costumbres,  las  frases  mas 
triviales  se  han  revestido  con  los  brillantes  coloridos  de  la 
novela;  y  con  tales  adornos  se  han  degradado  las  severas 
facciones  de  la  historia  de  tal  modo,  que  las  Batuecas  de 
Madama  de  Genlis,  ó  el  Gonzalo  de  Florian  parecen  menos 
soñados,  menos  ideales  que  la  mitad  de  los  escritos  extranjeros 
publicados  sobre  nuestra  Península  por  testigos  que  se  dicen 
oculares. 

Es  cierto  que  en  la  actualidad  estos  y  otros  son  menos  per- 
judiciales, porqué  viven  muchísimos  testigos,  cuya  voz  puede 
desmentir  las  falsedades  y  corregir  las  equivocaciones ;  pero 
asi  que  perezca  nuestra  generación  el  daño  será  grande  é  irre- 
mediable. Abandonada  la  verdad  por  el  cobarde  silencio  del 
^oismo,  ofuscada  por  los  errores  de  la  ignorancia,  y  desfigurada 
por  las  imposturas  de  la  calunmia,  se  llegaría  á  mezclar  de  tal 
modo  con  la  mentira,  que  ni  el  celo,  ni  la  perspicacia  de  la 
critica  alcanzarían  á  descubrirla,  ni  bastara  el  mas  activo  crisol 
para  acendrarla  y  volverle  su  brillantez.  No  podria  el  docu- 
mento mas  positivo  y  mas  auténtico  destruir  la  prevención  de 
nuestros  venideros  en  favor  del  que  levantó  la  voz  en  medio 
de  sus  contemporáneos  sin  haber  sido  desmentido,  y  contra  el 


118  TROZOS  SELECTOS. 

qae  calló  en  perjaicio  de  su  gloria  j  de  sus  intereses.  Impo- 
lítico sería  fiar  ¿  manos  mercenarias  ó  extranjeras  el  cuadro 
mas  grandioso  de  nuestra  historia :  injusto  ver  con  indiferencia 
adulterados  los  mas  bellos  rasgos  de  nuestro  patriotismo :  in- 
decoroso é  ingrato  el  no  erigir  un  monumento  indestructible  & 
la  memoria  de  ]os  que  se  inmolaron  por  sus  conciudadanos. 
Ahora  cuando  todavía  la  amistad  cultiva  los  laureles  que 
plantó  la  patria  en  la  tumba  del  hóroe^  ahora  cuando  todavía 
palpitan  de  horror  j  de  venganza  los  pechos  Españoles  al  eco 
del  Dos  DE  Mato,  ahora  cuando  todavía  humean  los  escombros 
numantinos  de  Zaragoza  y  de  Gerona,  ahora  es  cuando  debe 
apoyarse  la  verdad  con  testimonios  irrefragables  que  la  eter- 
nizen  y  la  trasmitan  sin  mancha  á  la  mas  remota  posteridad. 

La  experiencia  nos  ha  hecho  conocer  que  era  muy  ponde- 
rada la  dificultad  de  adquirir  exactas  y  muy  curiosas  noticias 
sobre  las  épocas  mas  oscuras  de  nuestra  guerra,  ¿  y  quién  sabe 
si  no  es  también  muy  ponderado  el  riesgo  tan  decantado  de 
publicarlas?  Los  que  han  faltado  conocidamente  á  sus  deberes, 
los  que  pusieron  ¿  merced  del  traidor  las  funciones  de  sus  des- 
tinos, y  trajeron  sobre  su  patria  el  baldón  y  las  desgracias, 
¿  qué  derecho  tienen  á  la  indulgencia  ?  Cubra,  enhorabuena, 
sus  nombres  el  oprobio  de  todas  las  edades ;  y  sean  las  sombras 
que  realcen  las  virtudes  de  los  que  cumplieron  con  los  espino- 
sos cargos  de  sus  ministerios.  Nuevo  sería  en  el  interés  de  los 
estados  que  el  bien  de  pocos  preponderara  á  la  utilidad  general, 
y  que  se  oscureciera  la  gloria  de  los  buenos  por  no  mancillar  el 
nombre  de  los  malos.  Mejor  es  entregar  á  la  execración  de 
los  siglos  la  conducta  abominable  de  los  que  fueron  cómplices 
en  las  maldades  que  dejar  sin  excusa  á  los  que  solo  fueron 
instrumentos.  ¿  Cuántos  inocentes  han  sido  acusados  por  la 
opinión  pública  tan  equivoca  en  los  momentos  de  trastorno  y 
de  efervescencia  ?  ¿  Y  no  es  justo  sincerarlos  ?  ¿  No  es  justo 
restituirles  su  reputación  labrada  tal  vez  con  largos  años  de 
distinguidos  servicios,  y  único  patrimonio  de  sus  hijos  ?  ¿  No 
es  justo  desenmascarar  la  venganza  aleve,  la  sórdida  codicia, 
la  rastrera  envidia,  la  funesta  ambición,  disfrazadas  con  los 
colores  del  entusiasmo  heroico,  y  escudados  con  los  augustos 
nombres  de  Patria  y  Libertad 


TBOZOS  SELBCTOS.  119 

Hé  aquí  pnes  las  razones  poderosas  qae  nos  han  determi- 
nado á  publicar  nuestros  trabajos^  j  á  publicarlos  á  medida 
que  salen  de  nuestras  manos 


SOBRE  LOPE  DE  VEGA. 

Pebo  el  hombre  que  recibió  de  la  naturaleza  mas 

dones  de  poeta^  j  el  que  mas  abusó  de  ellos^  fué  sin  duda 
Lope  de  Vega.  Don  de  escribir  su  lengua  con  pureza^  con 
claridad  suma^  y  con  elegancia;  don  de  inventar^  don  de 
pintar,  don  de  versificar  de  la  manera  que  quería,  flexi- 
bilidad de  fantasía  y  de  espíritu  para  acomodarse  á  todos  los 
géneros,  y  á  todos  los  tonos,  una  afluencia  que  jamas  conocía 
estorbo  ó  escasez  ;  memoria  enriquecida  con  una  vasta  lectura ; 
aplicación  infatigable  que  aumentaba  la  facilidad  que  natural- 
mente tenia.  Con  estas  armas  se  presentó  en  la  arena,  no  co- 
nociendo en  su  ambiciosa  osadia  ni  limites  ni  freno.  Desde  el 
madrigal  hasta  la  oda,  desde  la  égloga  hasta  la  comedia,  desde 
la  novela  hasta  la  epopeya,  todo  lo  recorrió,  todos  los  géneros 
cultivó,  y  en  todos  dejó  señales  de  desolación  y  de  talento. 

Avasalló  el  teatro,  llamó  á  sí  la  atención  universal;  los 
poetas  de  su  tiempo  fueron  nada  delante  de  él.  Su  nombre 
era  el  sello  de  aprobación  para  todo :  las  gentes  le  seguían  en 
las  calles,  los  extranjeros  le  buscaban  como  un  objeto  extraor- 
dinario, los  monarcas  paraban  su  atención  á  contemplarle. 
Hubo  críticos  que  alzaron  el  grito  contra  su  culpable  abandono, 
envidiosos  que  le  murmuraban,  infames  que  le  calumniaron.* 
Ejemplo  tríste,  añadido  á  los  otros  muchos  que  prueban  que 


*  Lo8  crStioos  que  solo  critican  por  envidia,  y  no  por  el  loable  sentímiento  de 
qne  la  Obra  criticada  reciba  el  grado  de  perfección  que  seria  de  desear  en  bene- 
ficio del  público  para  que  se  escribe,  pocas  veces,  (si  alguna,)  suelen  ser  justos 
y  desinteresados. 

Suponer  que  Lope  de  Vega  llegó  al  pináculo  de  la  perfección  eo  ninguna  de  sub 
composiciones  dramáticas,  seria  querer  que  la  Naturaleza  violase  sus  derechos  y 
prerogativas :  sin  embargo  de  todo,  sus  criticos  mas  encarnizados,  los  mas  con- 


120  TROZOS  SELECTOS. 

la  envidia  y  la  calanmia  nacen  con  el  mérito  y  la  celebri- 
dad; puesto  que  ni  la  amable  cortesanía  del  poeta^  ni  la 
apacibilidad  de  su  genío^  ni  el  gusto  con  que  se  prestaba  d 
alabar  á  los  otros  pudieron  desarmar  ¿  sus  detractores^  ni 
templar  su  malignidad.  Pero  ninguno  de  ellos  pudo  arrebatar- 
le el  cetro  que  tenia  en  sus  manos,  ni  la  consideración  que 
tantos  j  tan  célebres  trabajos  le  habian  adquirido.  Su  muerte 
fué  im  luto  público,  su  entierro  una  concurrencia  universal : 
hay  un  libro  de  poesias  españolas  hechas  á  su  muerte,  otro  de 
italianas  ;  y  viviendo  y  muriendo,  siempre  estuvo  oyendo 
alabanzas,  siempre  cogiendo  laureles,  admirado  como  im  por- 
tento, y  aclamado  fénix  de  los  ingenios. 

¿  Qué  queda  al  cabo  de  dos  siglos  de  toda  aquella  pompa,  de 
aquellos  ruidosos  aplausos  que  entonces  fatigaron  los  ecos  de 
la  fama  ?  Al  ver  que  de  tantas  poesias  y  poemas  como  com- 
puso, es  muy  raro,  quizá  ninguno,  el  que  puede  leerse  entero, 
sin  que  á  cada  paso  choque  por  su  repugnancia ;  que  su  obra 
mas  estudiada  y  querida,  su  Jerusalen,  es  un  compuesto  de 
absurdos,  donde  lo  poco  bueno  que  se  encuentra  hace  todavía 
mas  deplorable  el  abuso  de  su  talento ;  que  de  tantos  centen- 
ares de  comedías  apenas  habrá  una  que  pueda  llamarse  buena; 
en  fin  que  de  tantos  millares  de  versos  como  su  incansable 
vena  produjo  son  tan  pocos  los  que  han  quedado  grabados  en 
las  tablas  del  buen  gusto,  no  puede  menos  de  exclamarse : 
?  Dónde  están  pues  los  cimientos  de  aquel  edificio  de  gloria 
levantado  en  obsequio  de  un  hombre  solo  por  el  siglo  en  que 
vivia,  y  que  asombra  y  dá  envidia  á  la  imaginación  que  lo 
contempla  desde  lejos  ? 

yinieron  en  decir  que  Lope  habia  tocado  la  cúspide  de  la  excelencia  teatral,  y  que 
como  Shakspeare  habia  fijado  el  gusto  de  su  país — añadiendo  que  mientras  dure 
la  lengua  Española,  la  memoria  de  sus  comedias  será  el  prototipo  de  la  exce- 
lencia, de  su  encantar  sin  fin :  pues  como  dice  La  Cueya  en  su  Arte  Poética  al 
hablar  del  drama  español : 

"  Mas  la  intención,  la  gracia,  y  traza  es  propia, 

A  la  ingeniosa  fóbula  de  España. 

"No  cual  dicen  sus  émulas,  impropia 

Escenas  y  actos  suple  la  maraña 

Tan  iutrícada  y  la  soltura  de  ella 

Inimitable  de  ninguna  estraña.  El  Editob. 


TROZOS  SELECTOS.  121 

No  era  posible  que  tuviesen  otro  resultado  trabajos  hechos 
con  tal  precipitación,  con  semejante  olvido  de  todos  los  buenos 
principios,  y  de  todos  los  grandes  modelos ;  sin  plan,  sin 
preparación,  sin  estudio  ni  atención  á  la  naturaleza.  La 
necesidad  de  escribir  precipitadamente  para  el  teatro,  donde  él 
habia  acostumbrado  al  público  á  novedades  casi  diarias,  des- 
compuso, y  como  que  relajó  todos  los  resortes  de  su  ingenio, 
llevando  la  misma  prisa,  y  el  mismo  abandono  á  todos  sus 
demás  escritos.  Asi  es  que  á  excepción  de  algunas  poesías 
cortas  en  que  la  buena  inspiración  del  momento  podia 
aprovecharse  en  él,  en  todas  las  otras  hay  faltas  imperdonables 
de  invención,  de  composición  y  de  estilo.  ¡  Facilidad  fatal, 
que  corrompió  en  él  todo  cuanto  bueno  habia  I  Ella  le  hizo 
deslucir  la  claridad,  el  número,  la  elegancia,  la  sencillez,  la 
afluencia  y  aun  la  fuerza  de  que  también  estaba  dotado ; 
dando  lugar  á  figuras  impropias,  &  alusiones  históricas  ó  fabu« 
losas,  pedantescas  é  importunas,  á  explicaciones  frias  y  proli- 
jas de  lo  mismo  que  ya  ha  dicho ;  en  fin  á  la  flojedad,  á  la 
llaneza,  ¿  la  falta  de  tono  insufrible  en  que  degeneran  la  rica 
abundancia  y  la  candidez  amable  de  su  dicción  y  de  sus 
versos. 

Era  pues  bárbaro  se  dirá  el  siglo  que  consentia  tales  estra- 
yíos  y  que  daba  tanto  aplauso  á  un  escritor  tan  defectuoso. 
No  era  bárbaro,  aunque  sí  condescendiente  con  exceso.  Hubo 
entonces  muchos  buenos  ingenios  que  deploraban  este  desorden; 
pero  no  podian  contrastar  el  aura  popular  que  la  clase  de  tra- 
bajos de  Lope  se  llevaba  consigo,  y  que  en  algún  modo  su 
talento  autorizaba.  La  general  dulzura  y  fluidez  de  su  poesía, 
la  claridad  de  su  expresión  inteligible  casi  siempre  al  menos 
docto  y  entendido,  el  lenguaje  de  la  galantería  fina  y  culta 
que  él  inventó  y  puso  en  uso  en  las  comedias,  el  decoro  y 
aparato  con  que  autorizó  la  escena ;  los  rasgos  de  sensibilidad 
viva  y  delicada  que  de  cuando  en  cuando  presenta ;  el  papel 
sobresaliente  y  brillante  que  las  mujeres  hacen  generalmente 
en  sus  obras ;  en  fin,  su  imperio  absoluto  en  el  teatro,  donde 
los  aplausos  tienen  mas  solemnidad  y  energía,  todas  son  cir- 
cunstancias que  concurren  á  disculpar  al  público  de  entonces, 

R 


122  TROZOS  SELECTOS. 

el  cual  no  era  injasto  en  admirar  mas  á  quien  mas  placer  le 
daba.  Quintana. 


PROTECCIÓN  QUE  LAS  LEYES  DEBEN  A  LA 

AGRICULTURA. 

A  POCO  que  se  medite  sobre  esta  materia  se  conocerá  que  la 
agricultura  se  halla  siempre  en  una  natural  tendencia  hacia  su 
perfección :  que  las  leyes  solo  pueden  favorecerla  animando 
esta  tendencia :  que  este  favor,  no  tanto  estriva  en  presentarle 
estímulos  como  en  remover  los  estorbos  que  retardan  su  pro- 
greso :  en  una  palabra,  que  el  único  fin  de  las  leyes,  respecto 
de  la  Agricultura,  debe  ser  proteger  el  interés  de  sus  agentes, 
separando  todos  los  obstáculos  que  pueden  obstruir  ó  entorpe- 
cer su  acción  y  movimiento. 

Este  principio,  que  la  sociedad  procurará  desenvolver  en  el 
progreso  del  presente  informe  está  primeramente  consignado 
en  las  leyes  eternas  de  la  naturaleza,  y  señaladamente  en  la 
primera,  que  dictó  al  hombre  su  omnipotente  misericordioso 
Criador,  cuando,  por  decirlo  asi,  le  entregó  el  dominio  de  la 
tierra,  colocándole  en  ella  y  condenándole  á  vivir  del  producto 
de  su  trabajo ;  al  mismo  tiempo  que  le  dio  el  derecho  de  en- 
señorearla, 1^  impuso  la  pensión  de  cultivarla,  y  le  inspiró 
toda  la  actividad  y  amor  á  la  vida  que  eran  necesarios  para 
librar  en  su  trabajo  la  seguridad  de  su  subsistencia.  A  este  sa- 
grado interés  debe  el  hombre  su  conservación  y  el  mundo  su 
cultura.  £1  solo  limpió  y  rompió  los  campos,  descuajó  los 
montes,  secó  los  lagos,  sujetó  los  ríos,  mitigó  los  climas,  domes- 
ticó los  brutos,  escogió  y  perfeccionó  las  semillas,  y  aseguró 
en  su  cultivo  y  reproducción  una  portentosa  multiplicación  á 
la  especie  humana. 

El  mismo  principio  se  halla  consignado  en  las  leyes  del  de- 
recho social,  porqué  cuando  aquella  multiplicación  forzó  los 
hombres  á  unirse  en  sociedad  y  á  dividir  entre  sí  el  dominio 
de  la  tierra,  legitimó  y  perfeccionó  necesariamente  su  ínteres. 


TROZOS  8BLBGT0S.  123 

señalando  una  esfera  determinada  al  de  cada  iudividuo,  j  lla- 
mando hacia  ella  toda  sa  actividad.  Desde  entonces  el  interés 
individual  foé  tanto  mas  vivo,  cuanto  se  empezó  á  ejercitar  en 
objetos  mas  próximos,  mas  conocidos,  mas  proporcionados  ¿ 
sus  fuerzas  j  mas  identificados  con  la  felicidad  personal  de 
los  individuos. 

Los  hombres  enseñados  por  este  mismo  interés  á  aumentar 
y  aprovechar  las  producciones  de  la  naturaleza  se  multiplicaron 
mas  j  mas,  y  entonces  nació  otra  nueva  propiedad  distinta 
de  la  propiedad  de  la  tierra ;  esto  es,  nació  la  propiedad  del  tra- 
bajo. La  tierra,  aunque  dotada  por  el  Obiador  de  una  fecun- 
didad maravillosa,  solo  la  concedía  á  la  solicitud  del  cultivo,  j 
si  premiaba  con  abundantes  j  regalados  frutos  al  laborioso 
cultivador,  no  daba  al  descuidado  mas  que  espinas  j  abrojos. 
A  mayor  trabajo  correspondia  siempre  con  mayores  productos; 
fué  pues  consiguiente  proporcionar  el  trabajo  al  deseo  de  las 
cosechas :  cuando  este  deseo  buscó  auxiliares  para  el  trabajo, 
hubo  de  hacerlos  participantes  del  fruto,  y  desde  entonces  los 
productos  de  la  tierra  ya  no  fueron  una  propiedad  absoluta  del 
dueño,  sino  pactible  entre  el  dueño  y  sus  colonos. 

Esta  propiedad  de  trabajos,  por  lo  mismo  que  era  mas  preca- 
ria é  incierta  en  sus  objetos,  fué  mas  vigilante  é  ingeniosa  en 
su  ejercicio.  Observando  primero  las  necesidades,  y  luego 
los  caprichos  de  los  hombres,  inventó  con  las  artes  los  medios 
de  satisfacer  unas  y  otros,  presentó  cada  dia  nuevos  objetos 
á  su  comodidad  y  á  su  gusto ;  acostumbróle  á  ellos,  formóle 
nuevas  necesidades,  esclavizó  ¿  estas  necesidades  su  deseo ;  y 
desde  entonces  la  esfera  de  la  propiedad  del  trabajo  se  hizo 
mas  extendida,  mas  varia  y  menos  dependiente. 

Es  visto  por  estas  reflexiones,  tomadas  de  la  sencilla  obser- 
vación de  la  naturaleza  humana  y  de  su  progreso  en  el  estado 
social,  que  el  oficio  de  las  leyes,  respecto  de  una  y  otra  pro- 
piedad no  debe  ser  excitar  ni  dirigir,  sino  solamente  proteger 
el  interés  de  sus  agentes  naturalmente  activo  y  bien  dirigido 
i  su  objeto.  Es  visto  también  que  esta  protección  no  puede 
consistir  en  otra  cosa  que  en  remover  los  estorbos  que  se 
opongan  á  la  acción  y  al  movimiento  de  este  interés,  puesto 


124  TROZOS  SELECTOS. 

que  su  actividad  est¿  unida  á  la  naturaleza  del  hombre,  y  Sü 
dirección  señalada  por  las  necesidades  del  hombre  mismo. 
Es  visto  finalmente  que  sin  intervención  de  las  leyes  puede 
llegar  y  efectivamente  ha  llegado  en  algunos  pueblos  á  la 
mayor  perfección  el  arte  de  cultivar  la  tierra,  y  que  donde 
quiera  que  las  leyes  protejan  la  propiedad  de  la  tierra  y  del 
trabajo  se  logrará  infaliblemente  esta  perfección  y  todos  los 
bienes  que  están  pendientes  de  ella. 

Sin  embargo,  dos  razones  harto  plausibles  alejaron  alguna  vez 
á  los  legisladores  de  este  simplicísimo  principio ;  una,  la  de  des- 
confiar de  la  actividad  y  las  luces  de  los  individuos,  y  la  otra, 
temer  las  irrupciones  de  esta  misma  actividad.  Viendo  ¿  los 
hombres  frecuentemente  desviados  de  su  verdadero  interés,  y 
arrastrados  por  las  pasiones  tras  de  una  especie  de  bien  mas 
aparente  que  sólido,  fué  tan  fácil  creer  que  serían  mejor  diri- 
gidos por  medio  de  leyes  que  por  sus  deseos  personales,  como 
suponer  que  nada  podria  dictar  mejores  leyes  que  aquellos 
que  libres  de  las  ilusiones  del  interés  personal  obrasen  solo 
atentos  al  interés  público.  Con  esta  mira  no  se  redujeron  á 
proteger  la  propiedad  de  la  tierra  y  del  trabajo,  sino  que  se 
propasaron  á  excitar  y  dirigir  con  leyes  y  reglamentos  el  inte- 
rés de  sus  agentes.  En  esta  dirección  no  se  propusieron  por 
objeto  la  utilidad  particular  sino  el  bien  común ;  y  desde  en- 
tonces las  leyes  emj)ezaron  á  pugnar  con  el  interés  personal, 
y  la  acción  de  este  interés  fué  tanto  menos  viva,  diligente  é 
ingeniosa  cuanto  menos  libre  en  la  elección  de  sus  fines  y  en 
la  ejecución  de  los  medios  que  conduelan  á  ellos. 

Pero  en  semejante  procedimiento  no  se  echó  de  ver  que  el 
mayor  número  de  los  hombres  dedicado  á  promover  su  interés, 
oye  mas  bien  el  dictamen  de  su  razón  que  el  de  sus  pasiones  : 
que  en  esta  materia,  el  objeto  de  sus  deseos  es  siempre  análogo 
al  objeto  de  las  leyes :  que  cuando  obra  contra  este  objeto, 
obra  contra  su  verdadero  y  sólido  interés ;  y  que  si  alguna 
vez  se  aleja  de  él,  las  mismas  pasiones  que  le  estravian  le  re- 
frenan, presentándole  en  las  consecuencias  de  su  mala  dirección 
el  castigo  de  sus  ilusiones :  un  castigo  mas  pronto,  mas  eficaz 
é  infalible  que  el  que  pueden  imponerle  las  leyes  mismas. 


TROZOS  SELECTOS.  125 

Tampoco  se  echó  de  ver  que  aquella  continua  lucha  de 
intereses  que  agita  á  los  hombres  entre  sí  establece  natural- 
mente un  equilibrio  que  jamas  podrían  alcanzar  las  leyes. 
No  solo  el  hombre  justo  y  honrado  respeta  el  interés  de  su 
prójimo,  sino  que  le  respeta  también  el  injusto  y  codicioso. 
No  lo  respetará,  ciertamente,  por  un  principio  de  justicia,  pero 
lo  respetará  por  una  razón  de  utilidad  y  conveniencia.  El 
temor  de  que  se  hagan  usurpaciones  sobre  el  propio  interés  es 
la  salvaguardia  del  ajeno,  y  en  este  sentido  se  puede  decir 
que  en  el  orden  social,  el  interés  particular  de  los  individuos 
recibe  mayor  seguridad  de  la  opinión  que  de  las  leyes. 

No  concluye  de  aquí  la  Sociedad  que  las  leyes  no  deban 
refrenar  los  excesos  del  interés  privado,  antes  reconoce  que  éste 
será  siempre  su  mas  santo  y  saludable  oficio ;  este,  uno  de  los 
principales  objetos  de  su  protección.  Concluye  solamente  que 
protegiendo  la  libre  acción  del  interés  privado,  mientras  se 
contenga  en  los  limites  señalados  por  la  justicia,  solo  deben 
salirle  al  paso  cuando  empieza  á  traspasarlos.  En  una  palabra, 
Senob,  el  grande  y  general  principio  de  la  sociedad  se  reduce 
á  que  toda  la  protección  de  las  leyes  respecto  de  la  agricultura, 
se  debe  cifrar  en  remover  los  estorbos  que  se  oponen  á  la  libre 
acción  del  interés  de  sus  agentes  dentro  de  la  esfera  señalada 
por  la  Justicia.  Jovellanos. 


PRINCIPALES  POTENCIAS  DE  EUROPA 

Desde  la  paz  de  Amiens  hasta  el  Tratado  de  Tilsit. 

Cuando  trastornados  los  cimientos  de  la  antigua  monarquía 
de  Capeto,  los  facciosos  entregaron  al  verdugo  la  augusta 
cabeza  de  Luis  XVI,  sin  que  bastaran  á  salvarle,  ni  el  carácter 
invulnerable  de  monarca,  ni  el  título  aun  mas  sagrado  de 
inocente,  la  Francia  horrorizada  enmudeció,  los  soberanos  de 
Europa  se  indignaron,  y  enfurecidos  los  pueblos  se  arrojaron 
con  mas  encarnizamiento  que  prudencia  sobre  el  suelo  repub- 
licano. Los  estragos  de  una  guerra  popular  se  mezclaron  con 
las  escenas  atroces  de  la  guerra  civil.   El  peligro  común  de  la 


126  TROZOS  SELECTOS. 

opresión  extranjera  aunó  las  voluntades  y  el  conato  de  todos 
los  hijos  de  la  patria :  asociáronse  las  victimas  con  los  tiranos 
para  defenderla^  y  brotaron  por  todas  partes  ejércitos  valerosos, 
sino  aguerridos,  que  rechazaran  la  invasión  y  sirvieran  de 
valladar  al  gobierno  opresor  que  aborrecían. 

No  nos  detendremos  en  referir  las  convulsiones  de  esta 
revolución  parricida  ni  las  vicisitudes  y  combates  de  los 
diversos  bandos  y  armadas ;  ni  menos  escudriñar  las  causas 
que  hicieron  la  coalición  europea  tan  inútil  como  fuera  temi- 
ble, bien  dirigida.  Bástenos  decir  que  á  fines  del  siglo  xvm, 
los  rebeldes  desalentados  brindaron  con  la  dictadura  á  sus 
generales ;  pero  la  muerte  precoz  de  un  capitán  ilustre  en  la 
batalla  de  Novi,  y  la  moderación  é  inflexibilidad  de  otro 
guerrero  no  menos  célebre  desvanecieron  las  esperanzas  y 
frustraron  los  proyectos  de  los  sediciosos.  Entretanto  Bona- 
parte,  desertor  del  Egipto,  acaba  de  aportar  á  las  playas  de 
Marsella.  Su  corazón  ambicioso  sonriéndose  con  las  calami- 
dades de  la  patria  y  con  la  torpe  cobardía  de  sus  caudillos 
admitió  gozoso  una  misión  que  le  llamaba  á  derribar  el  gobier- 
no, y  elevarse  sobre  sus  ruinas  al  supremo  mando  del  estado. 
Reuniendo  bajo  el  título  modesto  y  desconocido  de  primer 
Cónsul  las  facultades  mas  amplias  y  mas  ilimitadas,  Bonaparte 
restableció  la  autoridad,  dio  vida  y  crédito  á  la  administración, 
restañó  en  sus  manantiales  las  discordias  civiles,  proclamó  un 
olvido  general,  lisonjeó,  calmó  y  reunió  los  adversos  partidos 
alrededor  del  bien  común,  reorganizó  los  ejércitos,  y  trepando 
á  su  frente  por  los  Alpes  con  la  audacia  de  Aníbal  sobrejuzgó 
la  Italia  con  la  fortuna  y  rapidez  de  César. 

La  victoria  de  Marengo  con  la  que  terminó  el  Cónsul  su 
campaña  en  Junio  de  1800,  y  los  trofeos  con  que  en  el  mismo 
año  Macdonald,  Moreau  y  Bruñe  orlaron  los  pendones  repub- 
licanos hicieron  ver  claramente  á  los  enemigos  de  la  Francia 
que  el  momento  de  avasallarla  se  habia  deslizado  ya :  y  agos- 
tados los  laureles  de  Suwarow,  y  perdido  el  fruto  de  sus 
anteriores  triunfos,  el  Emperador  de  Alemania  se  decidió  á 
concluir  una  guerra  que  pudiera  serle  fatal,  y  suscribió  al 
Tratado  de  Luneville  en  9  de  Febrero  de  1801. 


TROZOS  SELECTOS.  127 

Así  la  Francia  vio  cesar  por  todas  partes  los  dias  borras- 
cosos y  rayar  la  aarora  de  una  época  mas  feliz.  El  concordato 
eclesiástico  propuesto  por  el  Cónsul  y  admitido  por  el  Papa 
Pío  Vil»  extinguió  el  germen  de  las  discusiones  religiosas, 
terminó  el  cisma,  y  ganó  ¿  Bonaparte  el  afecto  del  pueblo 
Francés  que  recibió  con  entusiasmo  el  culto  de  sus  padres  per- 
seguido por  tantos  años,  y  declarado  religión  del  gobierno 
dominante,  bien  que  no  única  del  estado. 

La  Inglaterra  quedaba  sola  en  la  lid  contra  la  Francia  y 
mal  segura  de  sostenerla  sin  auxiliares  envió  Plenipotenciarios 
á  Amiens,  donde  reunidos  los  ministros  de  las  principales 
Potencias  de  Europa  firmaron  la  paz  general  en  Marzo 
de  1802.  Depuso  el  Continente  las  armas,  y  vio  con  satis- 
facción que  se  iban  cumpliendo  religiosamente  las  estipu- 
laciones del  Tratado. 

Por  desgracia  no  fué  duradera  tan  apreciable  situación. 
Los  celos  y  la  mala  fé  de  la  Francia  que  nunca  se  avinieron 
cordialmente  anublaron  otra  vez  el  horizonte  político  y  en- 
cendieron los  rayos  de  la  guerra  en  1803.  La  Gran  Bretaña 
que  habia  conquistado  la  Isla  de  Malta  en  1800  con  poquísima 
resistencia  prometió  devolverla  á  la  Orden  tres  meses  después 
de  ratificados  y  cangeados  los  artículos  de  Amiens,  pero  no  lo 
cumplió ;  y  esta  inobservancia  del  Tratado  sirvió  de  pretexto 
á  la  Francia  para  romperlo.  Escusábase  la  Inglaterra  en  sus 
manifiestos  con  que  la  república  tampoco  indemnizaba  al  rey 
de  Cerdeña  por  la  perdida  de  la  Saboya  y  del  Píamente, 
según  el  Cónsul  habia  prometido  hacerlo  en  la  paz  con  la 
Rusia  en  1801,  cuyo  tenor  habia  sido  solemnemente  ratificado 
en  Amiens.  Dificil  fuera  decidir  entre  dos  grandes  Poten- 
cias rivales,  y  por  tanto  enemigas,  que  se  observaban  y  temían 
reciprocamente  cual  provocó  en  realidad  la  guerra.  Como 
quiera  que  sea,  ni  una  ni  otra  deseaban  la  paz.  El  Cónsul  no 
sentía  que  se  le  o&ecíera  una  ocasión  de  desplegar  sus  conoci- 
mientos militares,  de  hacerse  necesario  al  pueblo,  amagándole 
con  un  riesgo  que  solo  su  brazo  pudiera  desvanecer,  y  de  con- 
servar en  pié  un  ejército  numeroso  que  le  quería  ciegamente, 
y  en  el  cual  estribaban  su  autoridad  naciente  y  sus  ulteriores 


128  TROZOS  SELECTOS. 

miras.  Tampoco  le  pesara  á  la  Inglaterra  verter  de  nuevo 
sus  tesoros  en  el  Continente  á  condiciones  política  y  mercan- 
tilmente ventajosas,  distraer  á  los  gabinetes  de  la  construcción 
de  fuerzas  navales  y  acechar  una  contingencia  favorable  que 
tal  vez  abatiera  á  la  Francia  y  la  redujera  á  firmar  capitula- 
ciones menos  ventajosas  que  las  del  último  Tratado.  Si  la 
Gran  Bretaña  devolvió  inmediatamente  á  la  Francia  y  á  la 
Holanda  las  colonias  era  porqué  no  consideraba  difícil  su 
reconquista ;  así  como  la  Francia  evacuaba  Roma  y  Ñapóles, 
porqué  no  tenia  interés  en  conservarlas ;  procurando  ambos 
gabinetes  con  estos  actos  fáciles  de  aparente  buena  fé  asegurarse 
el  crédito  de  rectitud  é  integridad  que  siempre  es  de  algún 
peso  en  la  balanza  de  la  opinión,  y  recriminar  ¿  su  rival  con 
la  odiosidad  del  rompimiento. 

Al  principio  las  dos  antagonistas  descendieron  solas  á  la  lid ; 
pero  faltándoles  punto  de  contacto  para  dañarse  y  combatir, 
no  era  difícil  prever  que  el  incendio  cundiría,  y  que  muy 
pronto  los  aliados  serian  auxiliares  y  sufrirían  los  desastres  de 
una  pelea,  cuyo  resultado  no  podia  en  modo  alguno  serles 
ventajoso  ...... 

Por  entonces  ya  Bonaparte  habia  ocupado  militarmente  el 
Hannóver  patrimonio  de  la  casa  reinante  en  Inglaterra,  y  por 
una  aciaga  fatalidad  que  tan  repetidas  veces  fué  nociva  á  las 
Potencias  del  Continente,  la  Prusia,  á  quien  importaba  evitar 
los  puntos  de  contacto  geográfíco  con  la  Francia,  sobrado 
envanecida  con  sus  últimas  victorias,  y  confíada  en  los  vete- 
ranos del  gran  Federico  mas  propios  para  recordar  la  memoria 
que  para  sostener  la  reputación  de  aquel  héroe  monarca :  la 
Prusia,  desconociendo  sus  intereses  accedió  al  engrandeci- 
miento del  territorío  republicano  y  prestó  sus  manos  á  forjar 
los  hierros  con  que  posteríormente  la  encadenó  Napoleón  al 
carro  de  sus  triunfos.  No  era  la  ocupación  del  Hannóver  la 
única  hostilidad  de  la  Francia  contra  la  Inglaterra.  Reunióse 
en  las  costas  septentrionales  la  flor  de  los  guerreros  franceses ; 
un  ejército  lúcido  y  numeroso  se  disciplinaba  á  las  órdenes  de 
cabos  expertísimos,  las  flotas  aliadas  se  unian  á  las  republicanas 
para  tener  en  continua  alarma  ¿  los  Ingleses ;    varias  escua- 


TROZOS  SELECTOS.  129 

dríllas  86  adiestraban  en  los  puertos  del  Norte  y  se  aguerrían 
con  pequeños  combates ;  mil  proyectos  quiméricos  de  desem- 
barco se  publicaban  con  visos  de  probables.  Tentábase  la 
fidelidad  irlandesa ;  y  se  buscaba  en  su  odio  inveterado  contra 
el  Gobierno  anglicano  un  apoyo  eficaz  que  secundara  las 
hostilidades  francesas. 

Afirmado  ya  este  guerrero  ambicioso  en  el  mando  de  la 
república,  y  declarado  Cónsul  perpetuo,  exploró  por  medio  de 
sus  agentes  la  voluntad  de  los  principales  gabinetes  sobre  su 
elevación  al  trono  regio  con  la  antigua  ú  otra  nueva  denomina- 
ción* La  Alemania,  la  Prusia  y  la  Rusia,  aunque  prefirieran 
ver  repuesto  en  el  solio  de  Luis  XIV,  á  uno  de  sus  descendien- 
tes, sin  embargo,  ó  bien  porqué  consideraban  aun  demasiado 
enconados  los  partidos,  y  sobrado  reciente  la  sangrienta  humi- 
llación del  último  Soberano,  ó  porqué  les  sedujeron  las  espe- 
ranzas de  propia  elevación  y  engrandecimiento;  lo  cierto  es 
que  accedieron  á  las  proposiciones  de  Bonaparte,  y  consintie- 
ron en  ver  sentado  un  usurpador  bajo  el  dosel  de  San  Luis, 
con  tal  de  que  su  brazo  enfrenara  la  hidra  republicana  y  subs- 
tituyera á  las  instituciones  revolucionarias,  de  perverso  ejem- 
plo, las  fórmulas  monárquicas  mas  análogas  á  los  Estados  ve- 
cinos y  mas  conformes  á  la  felicidad  de  los  pueblos.  Asegurado, 
pues,  del  consentimiento  de  las  principales  Potencias  y  obtenido 
un  sufragio  vano  é  ilusorio  del  pueblo,  al  mismo  tiempo  que 
Francisco  II  tomaba  el  dictado  de  Emperador  de  Alemania,  y 
hereditario  de  Austria,  Napoleón  fué  reconocido  Emperador 
de  los  Franceses  por  todos  los  Soberanos ;  y  en  2  de  Diciem- 
bre de  1804  se  ciñó  la  diadema  imperial  en  la  iglesia  de 
Nuestra  Señora  de  Paris  con  una  pompa  prodigiosa  y  teatral, 
asistiendo  el  Papa  Pió  VII,  á  la  augusta  ceremonia  para  darle 
mas  realce  y  mayor  solemnidad.  Creia  el  virtuoso  Pontífice 
con  este  acto  de  generosa  piedad  atraer  al  catolicismo  el  corazón 
del  nuevo  César,  restablecer  en  su  antiguo  esplendor  la  Iglesia 
galicana,  y  asegurar  la  paz  de  la  Cristiandad. 

Satisfechos  pudieran  estar  con  tanta  elevación,  y  aim  saciados 
los  deseos  de  otro  soldado ;  pero  Napoleón  ensalzado  por  la 
fortuna  á  la  mayor  grandeza  á  que  puede  aspirar  el  hombre, 

s 


130  TROZOS  SELECTOS. 

perdió  de  vista  el  horizonte  de  su  poder ;  juzgó  que  nada  se 
.  opondría  en  adelanto  á  su  voluntad.  Hipócrita  y  ambicioso 
dirigia  al  Rey  de  Inglaterra  proposiciones  de  paz  para  cubrirse 
con  las  apariencias  de  moderado  y  granjearse  el  afecto  de  sus 
vasallos  en  tanto  que  se  preparaban  nuevas  dignidades  y  mayor 
elevación.  Recien  ornado  con  el  armiño  é  insignias  imperiales 
quiso  vestir  el  manto  de  los  Reyes,  y  transformando  en  reinos 
la  república  italiana,  tomó  en  Milán  la  corona  de  hierro,  que 
diez  siglos  antes  ofreció  la  Lombardia  á  Carlo-Magno.  Empe- 
rador de  los  Franceses  y  Rey  de  Italia,  aun  no  estaba  satisfe- 
cho   

Si  hubieran  podido  los  Principes  de  Europa  conocer  sus 
verdaderos  intereses  se  hubieran  unido  sincera  y  estrechamen- 
te para  refrenar  desde  los  principios  el  vuelo  audaz  del  águila, 
con  harto  provecho  de  sus  Estados,  y  quizás  del  mismo  Bona- 
parte,  el  cual  amaestrado  con  reveses  hubiera  procurado  consoli- 
dar los  cimientos  de  su  poder  en  vez  de  aumentar  sus  dimensi- 
ones. Pero  no  fué  asi;  y  á  pesar  de  que  la  causa  y  su  utilidad  era 
común  á  todos,  pocos  sin  embargo  se  presentaron  en  el  campo 
para  sostenerla.  A  unos  contuvo  el  miedo  de  la  exagerada 
prepotencia  de  Napoleón;  á  otros  deslumhraron  sus  promesas; 
otros  se  extraviaron  en  los  cálculos  de  su  propia  política  excesi- 
vamente tortuosa  y  enmarañada.  Lo  cierto  es  que  cuando  el 
cañón  dio  á  la  Europa  la  señal  de  una  guerra  terrible,  en  la 
cual  debia  quedar  asegurada  su  independencia,  ó  remachados 
los  hierros  de  su  esclavitud,  solos  los  Emperadores  de  Alema- 
nia y  Rusia  vinieron  á  medir  su  poder  con  el  agigantado  de 
Bonaparte.  La  conducta  de  la  Prusia  y  de  la  Baviera  en 
aquella  época  es  realmente  inexcusable,  y  no  bastan  para  satis- 
facer á  la  opinión  pública  que  los  acrimina  los  manifiestos 
históricos  que  han  publicado  después :  confesiones  tardías  y 
paliadas  de  un  yerro  grave  en  política 

Como  quiera  el  Austria  abrió  la  campaña  invadiendo  las 
posesiones  bá varas  en  el  otoño  de  1805,  y  tomó  la  iniciativa 
de  las  operaciones  militares.  Complacióse  Bonaparte  en  ver 
desunidos  á  sus  adversarios,  y  sobradamente  confiado  en  sus 
fuerzas,  dejó  que  se  internaran  los  Alemanes  en  el  corazón  de 


TROZOS  SELECTOS.  131 

la  Bavieray  y  entretanto  preparó  los  elementos  de  un  triunfo 
tan  completo  y  seguro  como  brillante.  Movióse  finalmente  y 
**  las  célebres  marchas  del  ejército  francés  (dice  el  sabio 
Rogniat)  deben  tomarse  por  modelo  en  esta  clase  de  movimi- 
entos. Dejando  repentinamente  las  costas  del  Océano,  los 
diversos  cuerpos  del  Ejército  partieron  de  Holanda,  de  Hanno- 
ver,  de  Boloña  y  de  Brest  en  distintas  épocas,  según  era  mayor 
ó  menor  la  distancia  que  debian  recorrer,  y  se  dirigieron  por 
diversos  caminos  hacia  Ulma,  donde  se  encontrai*on  en  un 
mismo  dia  ¿  retaguardia  del  Ejército  austríaco,  con  tal  rapi- 
dez, que  este  nada  supo,  ni  tuvo  siquiera  avisos  del  movimiento. 
Así  es  que  cuando  el  general  Marck  calculaba  que  emprende- 
rían su  marcha  las  columnas  francesas,  vio  aparecer  á  su 
espalda,  y  reunirse  como  por  encanto  un  Ejército  numeroso, 
que  estableciéndose  en  sus  comunicaciones  le  obligó  á  rendir 
las  armas  y  á  entregar  al  vencedor  las  llaves  de  Ulma." 

Tomada  esta  fortaleza  importante,  rendido  el  cuerpo  numeroso 
de  Marck,  desconcertados  é  intimidados  los  demás  con  una 
rapidez  portentosa,  el  acierto  y  la  felicidad  de  las  operaciones 
militares  de  Napoleón,  abandonaron  la  Capital  á  merced  del 
vencedor,  cuyas  águilas  no  tardaron  en  pasar  triunfantes  sobre 
las  murallas  de  Viena.  Los  restos  del  Ejército  alemán  se  habían 
acojido  á  la  sombra  de  los  estandartes  moscovitas,  que  por 
segunda  vez  aparecían  como  protectores  de  la  Independencia 
germánica.  Napoleón  se  internó  en  la  Moravia,  y  el  2  de 
Diciembre  de  1805,  aniversario  de  su  coronación,  ganó  la 
batalla  de  Austerlitz,  tan  famosa  por  la  presencia  de  tres 
Emperadores,  como  importante  por  sus  resultados  políticos  y 
militares.  Sin  embargo  se  habia  separado  excesiva  é  impru- 
dentemente de  su  base  de  operaciones,  se  habia  debilitado  con 
los  sangrientos  combates  que  debió  sostener,  y  aun  mas  por  las 
muchas  fuerzas  que  le  obligaba  á  diseminar  el  sistema  de 
comunicaciones,  y  la  necesidad  de  asegurarse  subsistencias :  si 
entonces  aprovechara  la  Prusia  una  ocasión  tan  favorable 
entrando  en  la  coalición  con  tropas  frescas  y  descansadas, 
flanqueando  el  grande  Ejército  francés  y  situándose  sobre  su 
retaguardia.  Napoleón  hubiera  experimentado  la  suerte  de 


132  TROZOS  SELECTOS. 

Marck,  j  con  razón,  ya  que  se  habia  pnesto  en  el  mismo 
caso. 

No  es  fácil  comprender  los  motivos  que  tuvo  el  ministerio 
prusiano  para  faltar  ¿  las  solemnes  promesas  con  que  se  habia 
unido  ¿  la  Rusia  y  al  Austria,  renunciando  á  la  opinión  de 
justo,  y  á  la  gloria  de  libertador  de  Alemania,  y  desacreditán- 
dose con  una  conducta  torcida  y  equívoca  que  lo  hizo  enemi- 
go del  Austria,  á  quien  vendia,  y  de  la  Rusia,  á  quien  per- 
judicaba sin  ganar  por  esto  la  amistad  de  Napoleón,  cuyos 
intereses  servia,  pero  cuya  sagacidad  no  era  fácil  que  alucinara. 
Desagradable  es  el  tener  que  particularizar  los  yerros  de  un 
Gabinete  que  tan  gloriosamente  los  reparó  después ;  pero  no 
es  posible  faltar  á  la  estricta  sinceridad  de  la  historia,  ni  fácil 
que  dejemos  nosotros  de  acriminar  una  conducta  que  puso  en 
manos  del  conquistador  el  cetro  de  la  Europa  y  el  arma 
homicida  con  que  no  tardó  en  desgarrar  el  seno  de  nuestra 
patria 

Desauciado  por  tanto  el  de  Alemania  con  las  sangrientas  y 
reiteradas  derrotas  de  sus  Ejércitos,  amenazado  de  un  cisma 
político  por  las  sediciosas  proposiciones  de  paz  que  Bonaparte 
hacia  á  los  Estados  de  Ungria,  desalentado  con  la  tergiversa- 
ción de  la  Prusia  cuyas  armas  pudieran  haberlo  salvado,  á 
pesar  de  hallarse  todavía  sostenido  por  el  firme  apoyo  de  la 
Rusia  se  acobardó  y  firmó  en  25  de  Diciembre  el  Tratado 
de  Presburgo,  tal  vez  el  mas  ventajoso  que  haya  hecho  la 
Francia  durante  la  brillantísima  carrera  de  sus  triunfos. 

Mientras  que  volaban  á  las  orillas  del  Danubio  las  águilas 
vencedoras,  un  cuerpo  anglo-ruso,  mandado  por  el  anciano 
Lacy,  desembarcó  en  las  costas  de  Ñapóles,  y  puso  en  alarma 
las  fuerzas  francesas  que  á  la  sazón  ocupaban  la  Italia.  No 
tuvo  resultado  alguno  esta  insignificante  expedición  que  per- 
maneció inactiva  en  los  alrededores  de  Ñapóles  hasta  el  mes 
de  Febrero  de  1806,  en  que  se  reembarcó.  En  vano  el 
Gabinete  napolitano  protestó  solemnemente  al  Embajador 
francés,  suponiendo  que  este  acto  hostil  de  los  aliados  se  hacia 
contra  su  voluntad.  Napoleón  acriminó  amargamente  al  Rey 
Femando  por  la  infracción  del  Tratado  de  21  de  Septiembre,  y 


TROZOS  SELECTOS.  133 

Inego  qne  pudo  desembarazarse  de  los  adversarios  temibles 
que  tenia  á  su  frente^  revolvió  sus  armas  hacia  el  mediodia  y 
ocupó  los  Estados  continentales  de  Ñapóles,  cuyo  Soberano 
tuvo  que  abandonarlos  precipitadamente  y  buscar  segunda 
vez  en  Palermo  un  asilo  contra  la  invasión  extranjera. 

Tal  fué  el  resultado  de  la  ñierte  coalición,  mal  combinada  y 
flojamente  sostenida,  que  Bonaparte  desconcertó  en  Austerlitz, 
y  desvaneció  en  Presburgo.  El  de  Alemania  recobró  sus 
posesiones,  bien  que  en  gran  manera  menoscabadas  :  la 
Prusia  adquirió  el  Hannóver,  cediendo  en  cambio  Baireuth, 
Anspach,  Cleves,  y  Wessel  ¿  la  Francia :  los  Electores  de 
Baviera  y  Würtemberg  tomaron  el  titulo  de  Rey,  y  ensan- 
charon los  límites  de  sus  Estados:  al  reino  de  Italia  se  le  unió 
el  territorio  veneciano ;  y  el  Genovesado  fué  incorporado  al 
Imperio  francés.  Ñapóles  vio  subir  al  trono  de  sus  reyes  al 
príncipe  José  Napoleón.  La  república  bátava  proclamó  por 
Rey  á  Luis  :  generales  franceses  fueron  ensalzados  á  la 
jerarquía  soberana :  poco  después  se  disolvió  el  antiquísimo 
cuerpo  germánico,  ya  incompatible  con  la  ambición  y  los  in- 
tereses de  sus  miembros :  el  Emperador  de  Alemania,  Gefe 
soberano  de  él  renunció  á  este  título  insignificante,  conservando 
el  de  Emperador  hereditario  de  Austria;  y  se  formó  la  Con- 
federación del  Rhin  ¿  dirección  y  utilidad  de  la  Francia,  cuyo 
soberano  se  arrogó  el  título  de  Protector. 

Sin  embargo,  la  Rusia  no  habia  depuesto  las  armas,  pues 
qué  el  tratado  de  Presburgo  no  le  comprendía ;  y  aunque  sus 
tropas  habían  evacuado  la  Alemania,  todavía  se  batían  con  las 
francesas  en  las  bocas  del  Cáttaro :  Gaeta  y  parte  de  la  Cala- 
bria, fíeles  al  Rey  Femando,  se  mantenian  firmes  contra  la 
autoridad  y  fuerzas  del  usurpador  José :  la  Prusia  habia  roto 
con  la  Suecia  y  la  Inglaterra,  sin  estar  muy  satisfecha  de  la 
Francia :  en  xma  palabra,  no  se  habia  desvanecido  enteramente 
el  nublado,  y  á  pesar  del  terrible  escarmiento  del  Austria  y  de 
Ñapóles,  no  estaba  tranquilo  el  Continente.  En  esto,  el 
Grabinete  de  San  Petersburgo  pareció  dispuesto  á  terminar  la 
penosa  inquietud  de  la  Europa,  y  envió  á  Paris,  como  Pleni- 
potenciario, al  Consejero  d'Oubril,  que  firmó  un  Convenio  en 


134  TROZOS  SELECTOS. 

Julio  de  1806,  por  desgracia  inútil,  pues  no  lo  ratificó  la  Corte 
de  Alejandro. 

La  Inglaterra  habia  perdido  á  uno  de  sus  mas  grandes 
hombres  de  Estado,  cuya  política,  si  útil  á  su  patria,  fué  harto 
funesta  á  la  Europa,  y  largos  raudales  le  costó  de  sangre  y  de 
lágrimas.  Sucedióle  en  su  destino  el  sabio  y  virtuoso  Fox, 
que  tan  célebre  se  habia  hecho  por  ser  el  Corifeo  de  la  oposi- 
ción, y  el  mas  firme  como  el  mas  diestro  antagonista  de  Pitt : 
y  uno  de  los  primeros  actos  con  que  señaló  su  filantrópico 
ministerio  fué  la  abertura  de  negociaciones  con  el  Gefe  de  la 
Francia.  Los  Lores  Yarmouth  y  Lauderdale  fueron  enviados 
á  París,  y  empezaron  á  conferenciar  con  los  ministros  Talley- 
rand,  Champagny  y  Clarke  ;  y  tal  era  la  opinión  de  rectitud 
y  de  sinceridad  que  merecia  Fox  á  la  Europa,  que  llegó  á 
creer  posible  el  acomodamiento  ;  de  modo  que  cuando  la 
Corte  de  Paris  expidió  la  orden  para  que  sus  Ejércitos 
evacuaran  la  Alemania  y  repasaran  las  fronteras  del  Imperio, 
nadie  dudó  de  que  se  verificara  la  paz  general  tan  deseada  y 
tan  necesaria  á  las  potencias  continentales  asoladas  por  la 
guerra  terrestre,  y  extenuadas  con  el  bloqueo  marítimo  que 
paralizando  la  circulación  aniquilaba  el  comercio. 

Por  desgracia.  Napoleón,  envanecido  con  la  prosperidad,  y 
no  hallando  todavia  colmados  los  frenéticos  deseos  de  su  cruel 
ambición  no  se  prestó  cordialmente  á  la  paz ;  y  aunque  si  dio 
algunas  muestras  de  quererla  por  no  exasperar  á  sus  vasallos; 
sin  embargo,  examinadas  imparcialmente  sus  proposiciones, 
llevan  todas  un  sello  de  mala  fé  de  injusticia  tal,  que  se  vio  cla- 
ramente el  poco  deseo  que  tenia  de  deponer  las  armas.  Pedia 
para  su  hermano  José,  Rey  intniso  de  Ñapóles,  la  Sicilia,  ofre- 
ciendo indemnizar  á  Fernando  con  las  Islas  Baleares :  brin- 
daba á  la  Inglaterra  con  Puerto  Rico  y  otras  colonias  en  cambio 
del  Hannóver,  y  á  condición  de  que  no  tomara  mas  parte  en 
los  sucesos  del  Continente :  y  así  al  paso  que  disponia  con  una 
arbitrariedad  escandalosa  de  las  posesiones  de  su  buen  aliado 
Carlos,  IV,  en  su  perjuicio  y  sin  su  consentimiento,  manifes- 
taba á  la  Inglaterra  sus  proyectos  insensatos  de  mudar  la  faz 
de  Europa  y  ensalzar  su  familia  sobre  las  ruinas  de  las  anti- 
guas monai*quías. 


TROZOS  SELECTOS.  135 

No  podía  la  Inglaterra  sin  desdorarse  suscribir  á  tales  Trata- 
dos; y  cuando  llegó  á  convencerse  de  que  eran  vanos  sus 
esfuerzos  amistosos  y  francos  para  una  paz  general^  que  la 
doblez  del  ministerio  de  Saint-CIoud  hacia  cada  vez  mas  im- 
posible, retiró  sus  Enviados,  estrechó  sus  vínculos  con  Alejan- 
dro y  con  el  Rey  de  Prusia,  que  desengañado  ya  de  su 
confianza  en  el  Emperador  de  los  Franceses,  arrepentido  de 
no  haberse  declarado  oportunamente  en  el  año  anterior,  y  mal 
satisfecho  del  Tratado  de  Viena,  en  apariencia  lucrativo  y  en 
realidad  gravoso,  estaba  dispuesto  á  tomar  las  armas  contra  la 
Francia. 

Es  indispensable  detener  por  un  momento  la  rapidez  de  la 
narración  y  observar  que  el  concepto  de  este  Soberano, 
equivoco  hasta  entonces,  y  digno  según  algunos  de  los  mayores 
elogios,  decayó  enteramente  cuando  se  le  vio  romper  las  nego- 
ciaciones con  la  Inglaterra  y  las  hostilidades  con  la  Prusia. 
En  vano  inundara  la  Europa  con  manifiestos  dolosos,  atestados 
de  falsedades,  que  sus  agentes  repetían  y  aumentaban.  En 
vano  asombrados  de  tanta  audacia  y  de  tanta  perfidia  callaban 
medrosos  los  Gobiernos ;  los  pueblos  no  se  engañaban.  Des- 
vanecióse la  popularidad  de  Bonaparte,  desapareció  aquel  ven- 
cedor de  Italia,  cuyos  triunfos  y  moderación  habia  deslumhra- 
do ;  y  desde  entonces  ya  no  debió  contar  mas  que  con  sus 
Ejércitos  sin  esperar  nada  del  prestigio  de  la  opinión. 

Entre  tanto  los  Rusos  se  acercaban  al  Wístula,  y  venian  al 
socorro  de  la  Prusia  amenazada.  Habíase  descorrido  el  velo, 
y  la  proclama  del  Emperador  Napoleón  en  Bamberg  anun- 
ciaba el  horrendo  nublado  que  amagaba  á  la  casa  de  Brande- 
bourg.  La  muerte  precoz,  bien  que  gloriosa  del  valiente  y 
malogrado  Príncipe  Luis,  fué  el  primer  eco  de  guerra  que 
resonó  en  Europa,  y  fué  para  la  Prusia  un  funesto  presagio 
de  la  desolación  y  luto  que  iban  á  agostar  su  suelo  mal  defendido 
por  las  águilas  en  otros  dias  invencibles,  cuando  regia  su  vuelo 
Fedebico.  No  fué  de  larga  duración  latncertidumbre  de  los 
expectadores ;  los  campos  de  Jena  atestiguaron  y  preconizaron 
la  victoria  de  Napoleón  en  25  de  Octubre ;  huyeron  derrotados 
por  todas  partes  los  batallones  prusianos ;  Berlín  y  Postdam 


136  TROZOS  SELECTOS. 

abrieron  despavoridas  y  sin  honrosa  defensa  sus  pnertas  al 
vencedor,  capituló  Magdebourg,  rindióse  Hameln,  depuso  el 
cuerpo  de  Blücher  las  armas,  y  finalmente  el  Marques  de  Lu- 
chesini  firmó  con  el  Mariscal  Duroc  en  Charlotemburgo  una 
suspensión  de  hostilidades,  que  entregó  los  Estados  Prusianos 
á  merced  del  conquistador. 

Distaba  éste  sin  embargo  del  término  de  su  carrera ;  ¿  la 
verdad  la  Prusia  militar  ya  no  existia,  pero  quedaban  en  pié 
y  en  toda  su  integridad  las  fuerzas  de  la  Rusia  y  de  la  Suecia; 
era  preciso  batirlas  y  rechazarlas.  Las  tropas  francesas  estaban 
cansadas  y  agoviadas  con  el  peso  mismo  de  tantos  y  tan  san- 
grientos laureles ;  por  segunda  vez  Bonaparte  se  habia  alejado 
de  sus  fronteras,  y  no  le  era  favorable  el  terreno  que  pisaba. 
La  España,  hasta  entonces  tranquila  expectadora  de  las  vicisi- 
tudes de  Europa,  amagaba  intenciones  hostiles;  el  Austria 
resentida  y  humillada  bien  pudiera  tomar  un  pretexto  y  una 
ocasión  de  vengarse ;  y  en  tal  trance  cercado  de  triunfos,  que 
mal  encubrían  los  riesgos,  Bonaparte  se  abandonó  á  la  suerte^ 
y  la  suerte  lo  salvó. 

La  inacción  de  la  Prusia  en  1805  le  salvó  del  conflicto  en 
que  le  pusieron  sus  mismas  victorias ;  la  inacción  del  Austria 
en  1806  no  le  fué  menos  favorable  para  salir  airoso  de  su  cri- 
tica y  apuradísima  situación.  La  España  se  habia  contentado 
con  una  imprudente  y  débil  amenaza ;  la  sublime  Puerta  aca- 
baba de  declarar  la  guerra  á  la  Rusia  y  dividia  la  atención  y 
las  fuerzas  de  esta  formidable  Potencia;  los  Estados  de  Ale- 
mania descontentos  y  deseosos  de  sacudir  el  yugo,  carecían 
de  caudillo  hábil  ó  poderoso ;  y  Napoleón  apoderándose  dies- 
tramente del  tiempo  que  le  daba  la  irresolución  de  los  Prínci- 
pes que  abominaban  de  sus  victorias,  pero  que  las  temian, 
rompió  delante  de  Yarsovia  las  hostilidades  contra  los  Rusos, 
y  los  siguió  hasta  las  orillas  del  Niemen,  mientras  que  Bruñe 
arrojaba  los  Suecos  de  la  Pometania,  y  Lefevre  estrechaba  el 
sitio  de  Dantzik,  últftuo  baluarte  de  la  Prusia.  Esta  campaña, 
menos  brillante  qué  la  anterior,  pero  no  menos  gloriosa  y  afor- 
tunada, terminó  en  25  de  Julio  de  1807  con  la  paz  de  Tilsitt, 
donde  los  dos  Emperadores  se  abrazaron,  unieron  sus  intereses 


TROZOS  SELECTOS.  137 

y  salieron  garantes  de  la  posesión  de  sus  actuales  dominios,  y 
de  su  ulterior  engrandecimiento. 

La  Prusia  recobró  una  parte  de  sus  Estados  por  la  mediación 
de  Alejandro;  la  Sajonia  casi  dobló  la  extensión  de  su  territorio, 
y  su  Soberano  tomó  el  título  de  Rey;  con  los  Estados  de 
Hannorer  y  otros  despojos  de  la  Prusia,  se  creó  el  nuevo  reino 
de  Westfalia,  en  cuyo  trono  colocó  Napoleón  á  su  hermano 
Jerónimo ;  aumentóse  el  número  de  Estados  que  componian  la 
Confederación  Rhenana,  variaron  los  límites  y  demarcaciones 
de  otras  soberanías  alemanas;  cerráronse  los  puertos  de  Europa 
á  los  Ingleses,  é  hicieronse  al  Portugal  amenazas  terribles  para 
forzarlo  á  separarse  de  sus  antiguos  aliados.  Formóse 
entonces  la  famosa  liga  europea  llamada  sistema  continental, 
cuyo  c¿non  se  hallaba  escrito  en  el  decreto  de  Berlin  ;  y 
mientras  Napoleón  coronado  de  tantos  laureles  regresaba  á 
su  Capital,  y  deslumhraba  con  el  esplendor  de  su  gloria,  la 
Europa  extremecida  al  eco  de  su  nombre  se  plegaba  á  la  mas 
leve  señal  de  su  querer  irresistible,  y  se  postraba  humillada 
ante  el  soldado  feliz  que  la  oprimia.  ^ 

Guerra  de  España  contra  Napoleón. 


FRAY  LUIS  DE  GRANADA, 

Fué  el  venerable  F.  Luis  colocado  á  la  cabeza  de  los  Espa- 
fióles  elocuentes  del  siglo  xvi. ;  y  como  tal  debe  también 
venerarle  el  presente.  Es  en  la  clase  de  los  místicos  lo  que  el 
célebre  Bossuet  entre  los  oradores :  un  solo  primor  de  estos 
grandes  escritores  borra  veinte  defectos.  Jamas  autor  alguno 
ascético  ha  hablado  de  Dios  con  tanta  dignidad  y  alteza 
como  Granada,  quien  parece  descubre  ¿  sus  lectores  las 
entrañas  de  la  Divinidad  y  la  secreta  profundidad  de  sus 
designios,  y  el  insondable  piélago  de  sus  perfecciones.  El 
Altísimo  anda  en  sus  discursos  como  anda  en  el  Universo, 
dando  á  todas  sus  partes  vida  y  movimiento.  Cuando  se  coloca 
entre  Dios  y  el  hombre,  esto  es,  cuando  pinta  nuestra  fragili- 

T 


138  TROZOS  SELECTOS. 

dad  y  miseria^  en  contraposición  de  su  Omnipotencia  y  mise- 
ricordia: cuando  encarece  su  infinito  amor  y  nuestra  ingratitud 
y  rebeldía  es  grande,  es  sublime,  es  incomparable.  ¿  Quién 
ha  hablado  con  mas  energía  que  él  de  las  vanidades  del 
mundo  y  de  las  amarguras  del  moribundo  ?  ¿  De  la  fealdad 
del  pecado  y  de  la  hermosura  de  la  virtud  ?  ¿  De  la  brevedad 
y  miseria  de  esta  vida  mortal,  y  de  los  deleites  eternos  de  la 
celestial  bienaventuranza  ?  Al  paso  que  muestra  la  pompa  de 
la  lengua  castellana,  ¡  cómo  esfuerza  el  tono  de  la  verdad  y  de 
sus  profundos  sentimientos  1  No  solo  vemos  un  estilo  claro^ 
terso,  lleno  y  numeroso ;  sino  también  locuciones  de  dulcísima 
elegancia,  imágenes  magníficas  y  sublimes,  y  una  dicción 
siempre  pura,  castiza  y  escogida.  Su  elocuencia  es  muy 
parecida  á  la  del  Crisóstomo :  en  ambos  se  advierte  la  misma 
facilidad,  la  misma  claridad,  y  la  misma  riqueza  y  abundancia 
de  expresiones.  F.  Luis  en  sus  primeros  años  aprendió  el  arte 
de  la  retórica  estudiando  sus  principios  con  grande  aprovecha- 
miento, pues  no  dejó  orador  de  la  antigüedad  cuyo  espíritu  no 
bebiese,  especialmente  el  de  Cicerón  que  se  acomodaba  mas  á 
su .  genio.  Armado  de  todos  los  preceptos  del  arte,  y  de  los 
mejores  ejemplos  del  bien  decir  trazó  sus  doctrinas  en  las 
mismas  obras  do  los  Santos  Padres,  y  en  las  Sagradas  Escritu- 
ras en  que  fué  muy  consumado.  Los  saludables  sermones  que 
predicó,  por  desgracia  nuestra  no  se  escribieron,  pues  solo  la 
fama  de  ellos  es  la  que  llegó  hasta  nosotros.  Se  infiere  de  sus 
escritos,  cual  seria  la  elocuencia  de  su  predicación,  animada 
con  la  voz  y  el  fervor  de  sus  afectos.  Predicaba,  no  solo  lo 
que  sentía,  sino  lo  mismo  que  practicaba ;  ejercitando  todas 
las  virtudes  que  ensalzaba,  para  poder  mejor  reprender  los 
vicios  en  los  demás :  ¡  irresistible  argumento  predicar  con  el 
ejemplo  de  su  vida  irreprensible,  y  victoria  cierta  de  la 
elocuencia  del  pulpito,  cuando  los  sermones  van  acom- 
pañados con  santas  costumbres  del  orador  1  Aunque  la 
lengua  castellana  lucia  su  singular  riqueza,  dulzura  y  grave- 
dad, antes  que  Granada  la  ennobleciese  consagrándola  á  los 
celestiales  objetos  de  sus  ascéticos  discursos  y  santas  meditap- 
ciones  de  la  moral  cristiana,  ¡  cuánta  abundancia,  energía  y 


TROZOS  SELBCTOS.  139 

majestad  no  adquirió  de  su  fecunda  y  valiente  pluma !  Las 
innumerables  frases  delicadas,  armoniosas,  magníficas,  sub- 
limes que  resplandecen  esparcidas  en  sus  obras  podrían  for- 
mar un  FLOKiLEaio  de  buen  gusto  y  de  aRANDiLOCUENciA. 

Capmany. 


CONTRA  LOS  VICIOS  DE  LOS  GRANDES. 

¡  O  GRANDES  I  ¡  O  Obesos  de  la  tierra  I  Vosotros  los  que  en  la 
ignorancia  j  en  la  relajación  dais  á  entender  la  poca  estima  en 
que  tenéis  la  dignidad  de  la  especie  humana,  aprended  en  el 
ejemplo  de  un  joven  de  vuestra  misma  clase,  aprended  á  cifrar 
la  verdadera  grandeza  en  purificar  el  ánimo  y  perfeccionar  el 
entendimiento.  Vosotros  disipáis  montes  de  oro  para  traer  de  los 
últimos  términos  del  mimdo  esos  trenes  excesivamente  magnifi- 
cóse esas  costosísimas  joyas,  entre  cuyos  visos  resplandecientes 
asoma  la  sangre  de  los  miserables,  que  á  precio  de  sus  vidas. 
Jas  sacaron  del  fondo  de  los  mares,  ó  de  las  entrañas  de  la 
tierra,  y  esos  portentos  monstruosos  de  lujo  comprados  con  el 
hambre^  con  la  despoblación,  con  la  ruina  de  provincias 
enteras.  El  Marqués  de  Santa  Cruz  empleaba  los  inagotables 
tesoros  de  su  prudente  economía  en  otras  alhajas  verdadera- 
mente preciosas,  en  aquellas  con  las  cuales  formó  su  biblioteca, 
BU  laboratorio  de  química,  y  sus  gabinetes  de  máquinas  y  de 
historia  natural :  santuarios  respetables,  á  los  cuales  todas  las 
Naciones  cultas  de  Europa  enviaban  continuamente  sus  ofren- 
das de  libros  escojidos,  de  máquinas  particulares  y  de  produc- 
ciones raras  de  la  naturaleza.  Vosotros,  sin  respetar  las 
imágenes  de  los  antepasados,  que  os  rodean,  y  que  continua- 
mente presencian  indignadas  la  afeminación  y  los  desórdenes  de 
sus  descendientes,  corréis  deslumhrados  á  mancillar  su  me- 
moria en  los  brazos  de  esas  artificiosas  Astarbes,  de  cuya 
infame  escuela  no  cogéis  otro  fruto  que  atrasos,  vicios,  enferme- 
dades y  remordimientos.    £1  Marqués  de  Santa  Cruz,  no  per- 


140  TROZOS  SELECTOS. 

diendo  jamas  de  vista  los  varoniles  ejemplos  de  sus  mayores, 
se  afanaba  por  imitarlos^  haciéndose  digno  de  la  estimación  de 
la  patria :  y  volando  en  pos  de  los  Sarmientos,  de  los 
Zacaninis,  y  de  todos  aquellos  sabios  cuyos  nombres  llenaban 
entonces  el  clarin  de  la  fama  escuchaba  ansiosamente  sus 
lecciones  y  enriquecía  su  ánimo  con  los  tesoros  de  la  sabiduría 
y  de  las  virtudes.  Vosotros,  siempre  encerrados  en  esos  pala- 
cios sibaríticos,  cifráis  el  mundo  en  los  estrechos  términos  de 
sus  paredes ;  ó  si  alguna  vez  os  ocurre  que  fuera  de  ellas  hay 
todavía  espacio,  y  hombres,  y  naciones,  y  os  dejais  llevar  del 
capricho  de  visitarlas,  es  únicamente  para  satisfacer  una  vana 
curiosidad,  para  cansar  todas  las  provincias  que  huellan  vues- 
tras plantas  con  el  espectáculo  de  una  vanidad  insoportable,  y 
para  volver  de  vuestros  viajes  con  modas  nuevas,  con  los  vicios 
y  extravagancias  de  todo  el  Globo.  ¡  Cuan  otros  fueran  los 
motivos,  los  fines  y  los  frutos  que  el  Marqués  de  Santa  Cruz 
se  propuso  en  sus  viajes !  Convencido  de  que  la  grandeza  no 
es  otra  cosa  que  la  obligación  de  aventajarse  en  acciones 
buenas,  y  de  dar  mejores  ejemplos,  no  trató  de  arruinarse  por 
ostentar  en  otras  Naciones  aquel  lujo  pomposo  en  que  ponen 
los  ignorantes  el  honor  de  la  Patria,  cuando  realmente  la  des- 
honran posponiendo  la  razón  á  los  delirios  pueriles  del  fausto 
y  de  la  soberbia,  Francia  le  vio,  le  vio  Italia,  viéronle  Ingla- 
terra y  Alemania,  y  todos  admiraron  su  afabilidad,  su  mode- 
ración, su  templanza,  su  humanidad,  el  juicio  y  la  prudencia 
consumada  de  toda  su  conducta ;  y  por  estos  medios  tan  in- 
falibles logró  hacer  la  apología  mas  completa,  el  elogio  mas 
elocuente  de  España  y  de  los  Españoles. 

ClENFUBGOa 


EL  AMBICIOSO. 

El  Ambicioso  es  un  esclavo  de  todo  el  mundo :  del 
príncipe,  porqué  conceda  el  empleo ;  del  valido,  paraqué 
interceda  ;    de  los  demás,    paraqué   no  estorben.     Tiene  el 


TROZOS  SELECTOS.  141 

alma  y  el  cuerpo  en  continuo  movimiento^  porqué  es  menester 
no  perder  instante.  A  todos  teme^  porqué  ninguno  hay  que 
con  una  acusación  no  pueda  desvanecer  toda  su  solicitud :  ¡  O 
cuánto  forceja  con  su  semblante,  porqué  muestre  agrado  á  los 
mismos  á  quienes  profesa  mortal  odio  I  ¡Cuánto  trabajo  le 
cuesta  reprimir  todas  aquellas  inclinaciones  viciosas  que  pueden 
dificultar  sus  medras  I  De  la  pasión  dominante  son  víctimas 
todas  las  demás  pasiones;  y  el  vicio  de  la  ambición  como 
tirano  dueño,  sobre  atormentarle  por  sí  mismo,  le  prohibe 
todos  aquellos  gustos  á  que  le  lleva  el  deseo.  Vé  al  que  va  ¿ 
la  comedia,  al  que  logra  el  paseo  honesto,  al  que  asiste 
al  banquete,  al  que  goza  el  sarao.  Todo  lo  ve  y  todo  lo 
envidia ;  pero  los  apetitos  están  en  él,  aunque  furiosos,  apn- 
sionados  como  los  vientos  en  la  cárcel  de  Eolo.  Logrado  el 
puesto,  no  se  minora  el  ansia,  solo  muda  de  objeto  porqué  se 
traslada  la  mira  al  ascenso  inmediato,  añadiendo  el  cuidado  de 
no  perder  el  que  ha  conseguido.  Ta  se  puso  en  una  escalera, 
donde  ni  puede  subir  sin  fatiga,  ni  detenerse  sin  molestia,  ni 
retroceder  sin  precipicio.  Ya  se  ataron  las  inclinaciones  viciosas 
con  mas  fuertes  vínculos,  creciendo  la  razón  de  tener  la  rienda 
tirante  á  sus  deseos  depravados.  Solicítale  la  codicia,  instígale 
la  gula,  abrásale  la  incontinencia;  pero  aunque  reluctante, 
obedece  á  la  pasión  que  despótica  le  domina.  Arde  por 
oprimir  con  una  sentencia  inicua  á  aquel  hombre  que  aborrece. 
¡  Pero  ay !  ¡si  esto  llega  á  tribunal  superior,  ó  al  príncipe  mis- 
mo !  Ama  el  ocio,  pero  si  se  nota  su  inaplicación,  va  todo 
perdido.  Siempre  está  temblando  una  mudanza  de  gobierno, 
que  le  deje  en  la  calle,  y  no  lee  alguna  vez  la  Gaceta,  sin  el 
susto  de  que  le  noticie  estar  muerto  el  patrono  que  le  dá  la 
mano.     ¿  Hay  vida  mas  misera  ? Feyjóo. 


EL  AVARO. 

El  avabo  ya  se  sabe  que  es  un  mártir  del  demonio,  ó  un 
Anacoreta,  que  con  su  abstinencia  y  su  retiro  hace  méritos  para 


142  TROZOS  SELECTOS. 

ir  al  infierno.  El  corazón  partido  entre  los  dos  deseos  de  con- 
servar y  adquirir  padece  una  continua  fiebre  mezclada  con  un 
mortal  frió,  pues  se  abrasa  con  el  ansia  de  conseguir  lo  ageno^ 
y  tiembla  con  el  susto  de  perder  lo  propio.  Tiene  hambre  y 
no  come ;  tiene  sed  y  no  bebe ;  tiene  necesidad  y  no  reposa : 
jamas  se  ve  libre  de  sobresaltos.  Ningún  ratón  se  mueve  en 
el  silencio  de  la  noche,  que  con  el  ruido  no  le  dé  especie  de 
ser  un  ladrón  que  le  escala.  Ningún  viento  sopla  que  en  su 
imaginación  no  amenace  naufragio  al  navio  que  tiene  puesto 
en  comercio.  Ninguna  guerra  se  suscita  que  no  considere  á 
los  enemigos  talando  sus  tierras.  Cualquier  rencilla  de  par- 
ticulares, dentro  de  su  idea,  viene  á  parar  en  popular  tumulto, 
que  lleva  á  saco  el  caudal.  No  hay  nubecilla  que  no  imagine 
tempestuosa  para  sus  viñas  y  mieses.  No  hay  intemperie  que 
no  amague  corrupción  á  lo  que  tiene  recojldo  en  las  trojes, 
¡  Qué  angustias  tan  graves,  cuando  tiene  muchos  que  vender,  si 
baja  el  precio  de  los  frutos!  Siempre  acosado  de  favores, 
anda  meditando  nuevos  escondrijos  mas  seguros  donde  retirar 
el  dinero,  de  modo  que  ni  los  ángeles  supiesen  de  él,  ni  aun 
Dios  si  fuese  posible.  Frecuentemente  le  visita  asustado,  y 
dudoso  de  hallar  el  dinero  en  el  escondrijo,  aunque  siempre 
cierto  de  encontrar  el  corazón  en  el  dinero.  Con  inquietud 
ansiosa  le  mira :  tal  vez  no  se  atreve  á  tocarle,  receloso  de  que 
se  le  haga  ceniza  entre  las  manos.  Así  pasa  sus  dias,  pingüe 
de  bienes,  y  martirizado  de  temores,  para  llegar  4  la  hora  fatal, 
como  el  rey  Agag  al  suplicio.    ¿  Hay  vida  mas  desdichada?, . . . 

Feyjóo. 


EL  PUEBLO,  EL  PALACIO. 

El  Pueblo.  Su  naturaleza  es  monstruosa  en  todo,  y 
desigual  á  sí  misma,  inconstante  y  varia.  Se  gobierna  por  las 
apariencias,  sin  penetrar  el  fondo :  con  el  rumor  se  consulta. 
Es  pobre  de  medios  y  de  consejo,  sin  saber  discernir  lo  falso 
de  lo  verdadero.  Inclinado  siempre  á  lo  peor.  Una  misma 
hora  le  ve  vestido  de  dos  afectos  contrarios.     Mas  se  deja 


TROZOS  SELECTOS.  143 

llevar  de  ellos  que  de  la  razón  ;  mas  del  ímpetu  que  de  la 
prudencia ;  mas  de  las  sombras  que  de  la  verdad.  Con  el 
castigo  se  deja  enfrenar.  En  las  adulaciones  es  disforme, 
mezclando  alabanzas  verdaderas  y  falsas.  No  sabe  contenerse 
en  los  medios:  ó  ama  ó  aborrece  con  extremo;  ó  es  sumamente 
agradecido  ó  sumamente  ingrato ;  ó  teme  ó  se  hace  temer ;  y 
en  temiendo,  sin  riesgo  se  desprecia.  Los  peligros  menores  le 
perturban  si  los  ve  presentes ;  y  no  le  espantan  los  grandes 
si  están  lejos.  Ó  sirve  con  humildad,  ó  manda  con  soberbia. 
Ni  sabe  ser  libre,  ni  deja  de  serlo.  En  las  amenazas  es  va- 
liente, y  en  las  obras  cobarde.  Con  lijeras  causas  se  altera,  y 
con  lijeros  medios  se  compone.  Sigue,  no  guia.  Las  mismas 
demostraciones  hace  por  uno  que  por  otro.  Mas  fácilmente  se 
deja  violentar  que  persuadir.  En  la  fortuna  próspera  es 
arrogante  é  impío  ;  en  la  adversa  rendido  y  religioso.  Tan 
fácil  á  la  crueldad,  como  á  la  misericordia.  Con  el  mismo 
fiíror  que  favorece  á  uno,  le  persigue  después.  Abusa  de  la 
demasiada  clemencia,  y  se  precipita  con  el  demasiado  rigor.  Si 
una  vez  se  atreve  á  los  buenos,  no  le  detienen  la  razón  ni  la 
vergüenza.  Fomenta  los  rumores,  los  finge,  y  crédulo 
acrecienta  la  fama.  Desprecia  la  voz  de  pocos,  y  sigue  la  de 
muchos.  Los  malos  sucesos,  los  atribuye  á  la  malicia  del 
Magistrado ;  y  las  calamidades  á  los  pecados  del  Príncipe. 
Ninguna  cosa  le  tiene  mas  obediente  que  la  abundancia,  en 
quien  solamente  pone  su  cuidado.  El  interés  ó  el  deshonor  le 
conmueve  fácilmente.  Agravado  cae,  y  aliviado  cocea. 
Ama  los  ingenios  fogosos  y  precipitados,  y  el  gobierno  ambi- 
cioso y  turbulento.  Nunca  se  satisface  del  presente,  y  siempre 
desea  mudanzas  en  él.  Lnita  las  virtudes  ó  vicios  de  los  que 
mandan.  Envidia  los  ricos  y  poderosos,  y  maquina  contra 
ellos.  Ama  los  juegos  y  divertimientos,  y  con  ninguna  cosa 
mas  que  con  ellos  se  gana  su  gracia.  Es  supersticioso  en  la 
religión,  y  antes  obedece  á  los  sacerdotes  que  á  sus  príncipes. 
Estas  son  las  principales  condiciones  y  calidades  de  la  multi- 
tud. Pero  advierta  el  Príncipe  que  no  hay  comunidad  ó  con- 
sejo grande,  por  grave  que  sea  y  de  varones  selectos,  en  que 
no  haya  vulgo,  y  sea  en  muchas  cosas  parecido  al  popular. 


144  TROZOS  SELECTOS. 


EL  PALACIO. 


El  Palacio  es  presuntuoso  y  vario.  Por  instantes  muda 
colores  como  el  camaleón^  según  se  le  ofrece  delante  la  for- 
tuna próspera  ó  adversa.  Aunque  su  lenguaje  es  común  ¿ 
todos,  no  todos  le  entienden.  Adora  al  Príncipe  que  nace,  y 
no  se  cura  del  que  trasmonta.  Espia  y  murmura  sus  acciones. 
Se  acomoda  4  sus  costumbres,  y  remeda  sus  faltas.  Siempre 
anda  á  caza  de  su  gracia  con  las  redes  de  la  lisonja  y  adula- 
ción, atento  á  la  ambición  y  al  interés.  Se  alimenta  con  la 
mentira  y  aborrece  la  verdad.  Con  facilidad  cree  lo  malo,  con 
dificultad  lo  bueno.  Desea  las  mudanzas  y  novedades.  Todo 
lo  teme  y  de  todo  desconfía.  Soberbio  en  mandar,  y  humilde 
en  obedecer.  Envidioso  de  sí  mismo  y  de  los  de  afuera. 
Gran  artífice  en  disimular  y  celar  sus  designios.  Encubre  el 
odio  con  la  risa  y  las  ceremonias.  En  público  alaba  y  en  se- 
creto murmura.  Es  enemigo  de  sí  mismo.  Vano  en  las  apa- 
riencias, y  lijero  en  las  ofertas. 

Don  Diego  de  Saavedra. 


AVISO  A  LAS  DAMAS. 

La  Dama  que  ha  debido  á  la  naturaleza  el  beneficio  de  her- 
mosa ha  hecho  consistir  todo  su  mérito  en  serlo,  y  ha  gozado 
de  los  privilegios  y  preeminencias  de  linda,  hasta  que  las  virue- 
las, las  canas  y  otras  pensiones  de  que  no  están  exentas  las 
bellezas,  les  han  robado  de  el  semblante  los  títulos  de  la  pose- 
sión. Aquellas  á  quienes  en  su  formación  miraron  con 
ceño  las  gracias,  y  cuya  deformidad  las  inhabilita  para  hacer 
conquistas  han  procurado  siempre  corregir  la  naturaleza,  en- 
mendando ó  disminuyendo  los  defectos  con  el  adorno,  sin 
reflexionar  que  rara  vez  produce  este  otro  efecto^  que  el  de 
hacer  mas  risibles  é  intolerables  las  imperfecciones  que  quizá 
hubiera  disimulado  ima  cuerda  resignación  :  semejantes  á  los 
pintores  poco  diestros,  que,  no  pudiendo  representar  y  animar 


TROZOS  SELECTOS.  145 

las  gracias  del  natural,  adornan  sus  pinturas  con  preciosos 
vestidos  7  ricas  joyas.  En  una  palabra,  todas  vds.  Señoras 
mias,  quieren  parecer  y  ser  tenidas  por  hermosas :  este  es  el 

negocio  de  Estado  que  jamas  pierden  vds.  de  vista 

Es  verdad  que  un  bello  semblante  lleva  consigo  la  recomen- 
dación mas  eficaz ;  y  que  todo  lo  rinde  y  avasalla.  ¿  Pero 
bastará  este  para  fijar  el  gorajzon  de  los  hombres  ?  No  por 
cierta  Ustedes  lo  han  creido  y  lo  creen :  á  cada  instante  ven 
pruebas  evidentes  de  lo  contrarío,  y  sin  embargo  parece  que 
están  vds.  contentas  y  bien  halladas  en  el  error.  Aun  si  una 
dama  de  mucha  belleza  y  de  poca  discreción  fuese  capaz  de 
acomodarse  á  un  silencio  político,  de  modo  que  ni  pecase  por 
bachillera  ni  por  muda,  conservaría  alguna  fuerza,  y  seria  mas 
durable  la  impresión  primera ;  y  ya  que  no  fijase  la  voluntad 
á  lo  menos  la  entretendría;  pero,  (aquí  que  nadie  nos  oye) 
¿  En  qué  pais  viven  las  damas  silenciosas,  y  mas  si  son  precia- 
das de  lincUis  f .  •  Ordinariamente  destruye  ima  hermosa  con 
sus  discursos  cuanto  ha  grangeado  con  su  belleza.  Si  hablase 
menos,  casi  nos  veríamos  obligados  á  amarla.  Quiere  hablar 
siempre,  y  pierde  por  esta  debilidad  todo  lo  adquirido  por  la 
hermosura.  Apenas  abre  los  labios  que  no  sea  para  decir 
puerílidades :  hace  preguntas  necias  é  impertinentes ;  y  no 
sería  la  primera  dama  ingreida  y  pagada  de  bonita  que  ha  pre- 
guntado sí  CÉSAU  era  cristiano,  porqué  vivió  en  Roma.  Ya  se 
ve  que  las  mujeres  no  están  obligadas  á  saber  la  historia  ro- 
mana ;  pero  hay  ciertas  cosas  tan  triviales,  que  no  pueden 
ignorarse  sin  nota  de  necedad  y  tontería.  Basta  de  digresión. 
Todos  los  extremos  tocan  en  la  raya  de  vicios.  Obran  contra 
sus  propios  intereses  las  damas  no  instruidas,  que  á  fuerza  de 
hablar  mucho  desacreditan  su  mérito;  y  no  los  mejoran  aquellas 
en  quienes  la  falta  de  conversación  da  indicios  de  haber  perdido 
el  habla.  Figurémonos  una  hermosa  la  mas  perfecta,  pero  sin 
salir  de  los  límites  de  hermosa,  ni  darle  otras  prendas  que  la 
adornen.  Una  multitud  de  curiosos  la  contemplan.  Cual 
celebra  su  boca,  cual  sus  ojos.  Este  alaba  la  garganta,  y  aquel 
las  manos.  La  hermosa  lo  oye  todo :  se  sonríe ;  baja  los  ojos, 
y  á  poco  rato  vuelve  á  levantarlos  mirando  á  todos,  como  para 

u 


146  TROZOS  SELECTOS. 

confirmarlos  en  sos  dictámenes.  Acércase  alguno  á  presentarle 
una  flor :  recibela  con  agrado,  tuerce  un  poco  la  cabeza  en  ade- 
man de  inclinarla,  vuelve  á  levantarla  con  mucha  pausa ;  y  & 
esto  están  reducidas  sus  expresiones  de  gratitud.  ¿  Qué  les 
parece  á  vds.  que  sucedería  en  este  caso  ? . .  Yo  lo  diré.  Los 
hombres  tocarán  poco  á  poco  la  retreta^  j  dejarán  el  campo 
desierto.  El  uno  dirá  que  es  una  bella  estatua;  el  otro  que 
ya  sabe  de  memoria  las  proporciones  de  su  rostro.  Este,  que 
es  lindo  semblante,  pero  que  siempre  se  repite  en  el  mismo  ser, 
sin  decir  cosa  alguna  al  espíritu ;  y  aquel  que  es  una  figura 
que  solo  habla  á  los  ojos,  contándoles  siempre  una  misma  cosa. 
Pero,  Señores,  adviertan  que  es  una  hermosura  perfecta. 
Séalo,  dicen  todos ;  ya  la  hemos  visto,  y  bcuta :  afectación, 
movimiento  de  cabeza,  risa,  y  miradas ;  aquí  solo  están  con- 
tentos los  ojos,  nada  hay  para  el  espíritu ;  y  vamos  á  buscar 
él  alma  de  este  cuerpo.  Esto  es  lo  que  sucedería,  y  lo  que 
diaríamente  sucede  con  las  meramente  hermosas.  A  la  prímera 
vista  embelesan ;  pero  la  admiración  se  cansa,  la  afectación 
enfada,  el  espírítu  busca  su  pasto ;  y  aquí  es  Trota:  la  dama 
se  queda  con  su  hermosura,  y  los  hombres  racionales  huyen  de 
8u  comercio Don  José  Clavijo  t  Fajabdo. 


EJEMPLO  ELEGANTE 

Que  al  tratar  de  la  figura  Sinomiay  trae  en  su  Elocuencia 
Española,  el  Dr.  Bartolomé  Xihenez  Patón,  sobre  loe 
efectos  que  causa  la  Oración. 

La  Oración  da  sufrímiento  en  las  adversidades.  Causa  valor 
invencible  en  las  tentaciones.  Engendra  menosprecio  en  los 
desordenados  deseos.  Manifiesta  las  astucias,  descubre  los  en- 
gaños de  Satanás.  Vierte  en  el  alma  gozo  espiritual.  Enseña 
á  caminar  por  los  trabajos  sin  que  se  pierda  el  camino  que 
lleva  á  Dios.  Es  el  verdadero  ejercicio  de  la  vida  espiritual, 
sustento  del  espíritu,  freno  de  vicios,  espuela  de  virtudes.  Por 
la  oración  de  Moisés  venció  Israel,     Josafat  Rey,  de  ella  hizo 


TROZOS  SELECTOS.  147 

escado  contra  sos  enemigos*  Jadas  Macabeo  se  armó  con  ella, 
yencedor  triunfa.  Ezequias  alarga  qnince  años  á  su  vida  •  • 


ORACIÓN  CONCISA  QUE  SÓCRATES 

Recomendaba  como  la  mas  propia  para  dirigirse  á  la  Divini- 
dady  que  aunque  corta,  no  deja  de  ser  comprensiva, 

I  Oh  Jehova,  Rey !  Concédenos  lo  que  es  bueno,  ya  sea  que 

os  lo  pidamos  ó  no;  y  libradnos  del  mal,  aunque  os  lo  pidamos. 

(Traducción  de  la  Oración  en  verso  de  Poeta 
desconocido  del  tiempo  de  Socs^tes.^ 


€N  día  en  MADRID. 

Al  rayar  el  dia  empieza  lentamente  el  movimiento  de  este 
pueblo  numeroso.  Se  abren  sus  puertas  para  dar  entrada  á 
infinidad  de  aldeanos  que  conducen  las  producciones  de  sus 
lugares  circunvecinos  para  depositarlas  en  los  abundantes 
mercados  de  la  Capital.  Otros,  circulando  por  ella  con  sus 
provisiones,  permanecen  durante  toda  la  mañana  ocupados  en 
la  venta  al  por  menor.  En  estas  primeras  horas  los  tahoneros, 
montados  en  sus  caballos  con  enormes  serones,  reparten  el  pan 
por  las  tiendas ;  los  lijeros  Valencianos  cruzan  las  calles  en 
todas  direcciones  pregonando  sus  refrescos ;  las  tiendas  se  lle- 
nan de  mozos  y  criados  que  concurren  ¿  beber ;  los  carros  de 
los  ordinarios  que  salen,  se  cruzan  con  la  rechinante  carreta  de 
bueyes  que  viene  cargada  de  carbón ;  las  plazas  y  mercados 
van  progresivamente  llenándose  de  jentes  que  se  ocupan  de 
las  compras  en  menudo,  las  Iglesias  de  ancianos  piadosos 
y  madrugadores,  que  concurren  á  las  primeras  misas  de  la 
mañana,  y  los  talleres  de  los  artesanos,  de  multitud  de  obreros 
que  van  alegres  á  sus  trabajos  respectivos.  Suenan  las  ocho, 
y  el  tambor  de  las  guardias  que  se  relevan  se  hace  oír  en  todos 


148  TROZOS  SELECTOS. 

los  cuarteles  de  la  capital.  Las  jóvenes  elegantes  que  hablan 
salido  á  misa,  ó  á  paseo,  en  un  gracioso  negligé  vuelven  lenta- 
mente 4  sus  casas,  acompañadas,  por  supuesto,  casualmente. 
Tampoco  falta  su  casual  compañía  á  la  alegre  sirvienta,  que 
con  el  cesto  de  provisiones  bajo  el  brazo,  viene  prestando 
piadoso  oido  á  los  tiernos  acentos  del  agraciado  barberito  ó  del 
gracioso  Ordenanza ;  pero  4  las  nueve  el  cuadro  ha  variado 
de  aspecto:  los  coches  de  los  magnates,  de  los  funcionarios  pú- 
blicos, seguidos  á  carrera  por  la  turba  de  pretendientes,  que  los 
espera  á  su  descenso,  corren  á  los  Consejos  y  á  las  Oficinas 
públicas ;  el  empleado  subalterno,  saboreando  aun  su  choco-* 
late,  marcha  también  á  colocarse  en  su  respectiva  mesa ;  los 
estudios  de  los  Abogados  quedan  abiei*tos  á  la  multitud  de 
litigantes ;  el  ruido  de  la  moneda  resuena  en  el  contador  del 
comerciante;  el  martillo  en  el  taller  del  artesano,  y  las  elegantes 
tiendas  de  modas  bien  decoradas,  frescas  y  limpias,  empiezan  ¿ 
dar  entrada  á  las  diligentes  damas,  que  vienen  4  saciar  en  ellas 
sus  caprichos  y  su  vanidad.  La  Puerta  del  Sol  empieza  4  ser  el 
centro  del  movimiento  del  público  y  del  quietismo)  de  una  parte 
de  él  que  se  la  reparten  como  su  propiedad.*  Los  corredores 
subalternos  de  préstamos  y  demas^  hacen  allí  sus  negocios  sin 
correr;  los  músicos  esperan  avisos  de  bodas,  llegadas  de  foras- 
teros y  festividades  para  correr  4  felicitar  4  los  dichosos ;  loa 
calesineros  andaluces  convidan  con  sus  coches  y  calesines ;  los 
ciegos  pregonan  sus  curiosos  romances ;  los  aguadores  riñen 
por  haberse  quitado  la  vez  para  llenar  sus  cubas,  y  las  vende-* 
doras  de  naranjas  hacen  conocer  sus  excelentes  pulmones ;  en 
tanto  los  elegantes  corren  en  un  ordenado  desorden  al  despacho 
de  los  billetes  de  la  Opera,  que,  como  una  plaza  de  guerra,  se 
halla  defendido  por  tropa  de  infantería  y  caballería,  y  sitiado  por 
una  multitud  innumerable  pronta  4  dar  el  asalto ;  otros  van  4 
rendir  sus  homenages  matutinos  4  la  amable  beldad  que  los 
recibe  4  su  tocador ;  ó  bien,  4  almorzar  con  sus  amigos ;  4 

•  JoYBLLANOS  dijo,  "  Pan  y  Toros; "  y  yo  añadiría,  y  "Puerta  del  Sol" — 
Felizmente  ha  desaparecido  ya  aquel  padrón  de  indolencia  y  vicio,  aquel  semi- 
llero de  holgazanería  indigno  de  una  capital  civilizada  é  Industriosa. 

£l  Editor. 


TROZOS  SELECTOS.  149 

probar  sus  caballofi  y  floretes.  La  agitación^  entretanto  se  ha 
hecho  mas  general.  Lios  elegantes  carruages  que  llevan  á  pa- 
lacio las  personas  de  la  Corte^  dan  paso  á  las  encumbradas  y 
enormes  diligencias  que  salen  para  todos  los  puntos ;  las  gentes 
á  pié  cruzan  las  calles  con  bien  diferentes  objetos ;  hombres  de 
negocios»  desocupados,  curiosos,  mujeres,  muchachos,  todos 
corriendo  en  distintas  direcciones  forman  una  confusión,  un 
ruido,  un  movimiento  ¿  que  el  forastero  tiene  trabajo  en  acos- 
tumbrarsa  Los  consejos,  la  Sala,  los  Juzgados  de  la  villa,  la 
Caja  de  Amortización  y  otros  muchos  objetos  llaman  á  la  mul- 
titud h¿cia  la  Calle  Mayor;  los  litigantes  cargados  de  papeles; 
los  Procuradores  de  sus  procesos ;  los  Escribanos  y  Alguaciles 
con  sus  respectivas  vestimentas  apenas  dejan  paso  franco  al 
observador,  que  con  dificultad  puede  penetrar  ¿  las  Salas  del 
Consejo  á  escuchar  las  elegantes  oraciones  de  los  Abogados 
que  intentan  defender  la  justicia,  disminuir  el  delito,  ó  aclarar 
la  verdad.  El  artesano,  entretanto  que  al  punto  de  las  doce 
dejó  sus  trabajos,  prepara  su  comida  sencilla,  mientras  el  pre- 
tendiente va  á  ocupar  su  conocido  lugar  en  la  antesala  de  la 
Secretaria ;  el  petimetre  varía  su  traje  para  empezar  la  pesada 
ocupación  de  sus  inútiles  visitasy  y  la  dama  ensaya  sus  estudia- 
das  palabras.  \  La  una  I  ¡  Hora  preciosa  I  Los  pretendientes 
la  esperan  con  ansia  para  saber  el  resultado  de  sus  solicitudes; 
la  encantadora  belleza  para  recibir  la  visita  de  su  apasionado ; 
el  hombre  del  pueblo  para  sentarse  ¿  su  sencilla  mesa,  y  para 
todos  es  aquella  la  hora  de  las  esperanzas.  Una  hora  des- 
pués las  O&cuias  van  desocupándose ;  se  cierran  bufetes,  tien- 
das y  despachos,  y  cada  cual  se  prepara  4  sentarse  á  la  mesa ; 
los  celibatos  y  forasteros  corren  á  las  fondas  á  recobrar  sus 
fuerzas,  mientras  que  el  padre  de  familia,  en  su  casa,  saborea 
una  comida  frugal,  sazonada  con  la  presencia  de  los  suyos. 
Un  poco  después  las  mesas  elegantes  ofrecen  en  sus  exquisitas 
salsas  un  tormento  al  estómago,  y  en  la  etiqueta  un  inconve- 
niente al  placer.  La  población  permanece  en  reposo ;  la  siesta, 
que  en  la  clase  inferior  es  muy  poca  cosa  ó  nada,  se  prolonga 
mas  de  una  hora  en  las  otras  clases ;  pero  á  las  cuatro  vuelve 
la  animación,  que  va  en  aumento  en  las  horas  posteriores. 


150  TROZOS  SELECTOS. 

Entonces  ya  se  prescinde,  en  general,  de  los  trabajos,  dando 
mas  lugar  á  los  placeres ;  los  paseos  empiezan  á  poblarse  de 
gentes  de  todas  condiciones ;  los  toros,  las  meriendas  y  paseos 
ofrecen  diversiones  á  todas  las  clases;  en  el  Prado  luce  la  socie- 
dad elegante,  los  brillantes  trenes  y  la  esmerada  compostura; 
la  multitud  esparciéndose  fuera  de  las  puertas,  busca  los 
paseos  adecuados  á  sus  gustos.  Todos  permanecen  en  ellos 
hasta  que  la  noche  se  acerca ;  y  mientras  unos  se  retiran  ¿  sus 
modestas  habitaciones  &  sentarse  á  sus  puertas  y  cantar  al  son 
de  su  guitarra,  ó  de  las  de  los  músicos  ciegos,  otros  pueblan 
los  cafés  y  los  villares.  Las  tertulias  ó  pequeñas  reuniones  de 
confianza  ofrecen  entretanto  su  sencilla  franqueza;  y  los  teatros 
el  punto  de  reunión  de  las  gentes  de  buen  tono.  La  multitud 
ya  disminuyendo  en  las  calles ;  los  barrios  apartados  perma- 
necen solitarios,  y  solo  los  del  centro  ofrecen  todavía  vida 
hasta  después  de  cerrados  los  teatros.  La  mayor  parte  vuelve 
á  sus  casas  á  disfrutar  del  reposo ;  pero  otra  parte  prolonga  la 
vida  que  hurtaron  al  dia,  ostentando  en  tertulias  elegantes  sus 
estudiados  adornos,  ó  arruinándose  en  juegos  reprobados; 
sus  coches  hacen  retemblar  las  pacificas  calles,  y  va  disminu- 
yendo su  número  hasta  que  ya  ¿  las  dos  de  la  mañana  se  oye 
solo  la  voz  del  vigilante  sereno,  que  da  la  hora  y  avisa  al  des- 
velado las  que  aim  le  faltan  que  penar.  Los  cantos  de  las 
aves  precursoras  del  dia  suceden  á  aquel  silencio ;  y  el  cuadro 
anterior  vuelve  ¿  comenzar. 

Don  Ramón  de  Mesonero  Romanos. 


ANO  1812. 


^'  Desdichado  balandrán 

¿  Quando  saldrás  de  empeñado  ?" 


Para  aumentar  la  fuerza  de  esta  que  digamos  Iglesia 

militante,  sus  caudillos  han  levantado  bandera,  allegando  á  su 
facción,  amén  de  la  cleriguesca,  sin  excluir  capigorrón  ni  cleri- 
zonte, á  cuanta  gente  lega  pueden  enganchar :  caballeros  y 
villanos»  hidalguetes  de  gotera,  hombres  de  capa  y  espada. 


TROZOS  SELECTOS.  151 

gente  de  gallarosa,  y por  fin  de  toda  broza.    En  esta 

behetría  sacroprofana  se  distinguen  por  sns  circunstancias 
ciertos  señores  mayores  (muy  viejos  ya  para  aprender  oficios 
nuevos)  optimistas  apasionados  de  otros  tiempos^  y  tétricos 
pesimistas  del  presente  orden  de  cosas,  los  cuales  están  empe- 
fiados  en  persuadimos  que  la  máquina  de  este  mundo  no  podia 
andar  mejor  que  andaba ;  y  no  es  sino  porqué  rodaba  la  bola 
en  derecho  de  bu  dedo. 

Pero ¿  qué  nubarrón  de  polvo  y  humo  se  levanta 

hacia  la  Selva-negra  que  nos  roba  la  luz  del  dia?  El  manto 
de  la  noche  acaba  de  envolvemos  en  medrosas  sombras :  los 
luminares  del  Orbe  parece  que  han  extinguido  todos  su 
vivifica  lumbre.  En  tanta  lobreguez  solo  se  divisan  de  trecho  en 
trecho  fugitivos  relámpagos,  semejantes  á  los  fuegos  &tuos  de 
las  sepulturas.  Las  luces  se  multiplican :  las  chispas  imper- 
ceptibles se  convierten  repentinamente  en  voraces  hogueras ; 
á  cuya  tercianaria  luz  se  alcanza  á  ver  una  confusa  muche- 
dumbre de  gente  como  de  guerra,  sino  que  sus  insignias  no 
puedo  distinguir  bien  si  son  bandera,  pendón  ó  manga 
parroquial. 

Ya  se  dividen  en  pelotones :  ya  marchan  en  hileras.  Que 
se  acercan. — \  Raro  imiforme  es  el  que  gastan  I  De  encamisada 
van  los  unos :  por  fajas  llevan  otros,  cual  salteadores,  ceñidos 
los  rijosos  lomos  con  sendos  cordeles  y  sogas  esparteñas :  cape- 
ruzas y  moriscos  birretes  se  calan  aquellos  en  lugar  de  gorras 
ó  morriones :  á  la  fé  que  no  sé  decir  si  esto  es  Ejército,  mogi- 
ganga  ó  procesión  de  Disciplinantes. 

Mas  ya  llegan — ^¡  Ay  que  son  ellos  I  El  Ejército  de 

los  Fariseos  es:  Etelos;  éte  ahí  sus  banderizos  Adalides. 
¿No  les  oís  entonar  el  fatal  Exuboe?  ¿No  sentís  el  clamor  ra- 
bioso de?  I  herejía,  herejía!  que  casi  sufoca  el  grito  de  sal- 
vación de  j  Viva  la  Libertad,  t  Mueran  los  Tiranos  I  ¿  No 
los  veis  caminar  impávidos,  baldas  en  cinta,  con  un  libro  negro 
por  escudo  en  el  siniestro  brazo,  y  en  el  derecho  un  tizón 
encendido  que  giran  y  revuelven  haciendo  estrambóticas  cule- 
brinas, las  cuales  quieren  figuramos  que  son  fuegos  del  cielo  ? 
— ^Ahora  cierran  en  masa:   que  disparan  IBomb! — Santa 


152  TROZOS  SELfiCTOB. 

Bárbara  bendita,  ¡  qué  tronada  I  Inmensos  balones  de  papel 
impreso  zumban  por  los  ajres :  al  campo  de  la  Libertad  van 
disparados  todos :  contra  los  patriotas  tiran ;  su  empeño  es 
destruirlos^  destruir  sus  obras,  derribar  el  baluarte  de  nuestra 

Independencia 

¡  Como  villanos ! A  los  mismos  que  os  defienden  contra 

la  tiranía,  á  vuestros  mismos  hermanos  asestáis  vuestros  tiros  ? 
Las  armas  que  os  dimos  para  defensa  de  la  religión,  ¿las 
volvéis  [aleves  I  contra  la  patria?  Si  el  amor  de  Dios  y  del 
Rey  os  anima  ¿  porqué  no  saltáis  ¿  vengarlos  al  campo  enemi- 
go? Allí  están  los  verdaderos  enemigos  de  la  Magestad  divina 
y  humana:  los  que  allanaron  la  casa  del  Señor:  los  que  profa- 
naron sus  santas  imágenes,  los  que  robaron,  quemaron  y  c<mi- 
virtieron  los  templos  en  establos.    Y  entonces  ¿  qué  hicisteis 

vosotros  los  guardianes  del  templo  y  los  altares  ? Callar» 

huir  ó  proclamar  como  enviado  del  Eterno  al  monstruo  de 
Córcega,  abortado  por  los  negros  abismos.  Y  ahora  que  estáis 
en  seguro  ¿venis  blasonando  de  celadores  de  la  religión  y  de  la 
patria?....  ¡Hipócritas  I  se  os  conoce:  vuestra  religión  es 
vuestro  mentiré^  y  vuestra  patria  todo  pais  de  cucaña. 

Gallabdo. 


AÑO  1812. 

Diremos,  no  obstante,  que  el  tal  Diccionario  manual 

es  un  buscapié  lanzado  á  los  incautos  para  ver  si  á  alguno  se 
le  enreda  la  culebra.  La  libertad  de  la  Imprenta  que  tanto 
ponderaban  de  ruinosa  para  la  Religión  los  enemigos  de  ella, 
ven  á  despecho  suyo  que  todavía  no  ha  desmandado  á  ningún 
•Escritor  de  los  que  ellos  llaman  filósofos ;  y  para  empeñarlos 
á  un  lance  de  que  tomar  pretexto  para  apellidar  escándalo,  y 
causar  un  entredicho^  los  van  provocando  con  absurdos  y 
atrayéndolos  al  atrio  de  la  Iglesia,  por  si  pueden  cogerlos 
entre    puertas.      Peleando   á    ley  he    llegado  yo    hasta  el 

umbral :    pero,  ¿  entrometerme  ? Güabda,  Pablo. — £1 

Diccionario,  como  iba  diciendo,  razonado,  (por  antífirasis)  es 


TROZOS  SELECTOS.  153 

sobre  todo  una  contínna  invectíva  contra  la  filosofía  y  la 
razón  humana.  La  causa  de  esta  tirria  ya  queda  arriba  signi- 
ficada :  el  negro  interés.  £1  Diccionarista  y  sus  agavillados  no 
quieren  que  pensemos ;  sino  que,  digámoslo  asi,  seamos  como 
antes  pensados  por  ellos :  ellos  quisieran  continuar  en  el  alto 
señorío  que  se  habian  arrogado  del  pensamiento,  expidiendo  de 
su  mano  las  licencias  de  pensar,  y  negando  ú  recogiéndose  las 
á  los  que  no  fueren  ángeles  de  su  coro.  Por  eso  inculcan  tan 
absurda  y  tercamente  que  todas  las  calamidades  que  lloramos 
son  fechorías  de  filósofos :  raro  tema,á  que  no  encuentro  semejas, 
sino  con  la  de  aquel  lunático  andante  que  siempre  achacaba 
á  los  encantadores  las  malandanzas  á  que  le  arrastraba  su 
derrumbado  juicio.  Cuando  desde  el  negro  Tobquekaba, 
es  decir,  cuando  hace  tres  siglos  que  casi  no  tenemos  un 
filósofo,  un  sabio  de  primer  orden  en  ninguna  linea ;  cuando 
el  Español  que  quena  pensar  tenia  que  encerrarse  debajo  de 
den  cerrojos^  y  aun  así  no  estaba  seguro  de  los  esbirros  del  cfes- 
potismo  espiritual:  cuando  en  fin  las  trabas  puestas  á  los 
ingenios  nos  habian  arrocinado  en  términos  que  si  ya  no  andá- 
bamos en  cuatro  pies,  era  por  un  favor  especial  de  la 
providencia  (de  Dios,  para  qué  todos  me  entiendan :)  hacer 
tales  recriminaciones  á  la  filosofía  y  al  libre  pensar,  es  la  mas 
clásica  de  las  injusticias,  si  no  la  mas  chocante  de  las 
necedades. 

Y  no  se  crea  que  esta  esclavitud  de  potencias  habia  sujetado 
mas  las  voluntades  á  la  virtud.  Las  sendas  de  la  virtud  para 
qué  podamos  bien  seguirlas  han  de  estar  alumbradas  por  la 
luz  de  la  sabiduría:  el  entendimiento  guia  á  la  voluntad:  con 
los  ojos  vendados  y  la  cadena  al  pié  no  se  puede  hacer  gran 
jomada  en  el  camino  de  la  perfección.  Confesémoslo  ya  para 
nuestra  confusión  y  escarmiento:  por  menos  ilustrados  no 
hemos  sido  mas  virtuosos.  Tiéndase  la  vista  por  estos  veinte 
últimos  años;  y  se  verán. escándalos  y  abominaciones  que 
hacen  envidiar  por  mas  puros  los  días  aciagos  para  la  humani- 
dad, de  los  Calígülas  y   Tiberios Eh  I  cesen,  cesen 

ya  esos  predicantes  hazañeros  de  imputar  nuestros  males  á  los 
filósofos  que  no  tenemos.    ¡  Ojala  tuviéramos  muchos  I  '^  Bien- 

X 


154  TROZOS  SELECTOS. 

aventuradas,  llamaba  Platón,  á  las  repúblicas  donde  los  filóso- 
fos mandan,  ó  los  Reyes  son  filósofos."  Pero  en  Espafia,  en 
nuestro  suelo,  malaventurados  podemos  llamar  á  los  filósofos  ; 
porqué  de  ellos  no  es  el  reino  de  este  mundo ;  y  hasta  se  les 
quiere  disputar  él  del  otro 

"  Virtud  y  Filosofía 
Peregrinan  como  ciegoe : 
£1  uno  conduce  al  otro, 
Llorando  van  y  pidiendo.*'  * 

Gallabdo. 


DE  LA  ORACIÓN  DE  MONTEZUMA. 

Antes  que  me  deis  la  Embajada,  Ilustre  Capitán  y  valerosos 
extranjeros,  del  Principe  grande  que  os  envia,  debéis  vosotros, 
y  debo  yo  desestimar  y  poner  en  olvido  lo  que  ha  divulgado 
la  fama  de  nuestras  personas  y  costumbres,  introduciendo  en 
vuestros  oidos  aquellos  vanos  rumores  que  van  delante  de  la 
verdad  y  suelen  oscurecerla  declinando  en  lisonja  ó  vituperio. 
En  algunas  partes  os  habrán  dicho  de  mi  que  soy  uno  de  los 
Dioses  inmortales,  levantando  hasta  los  cielos  mí  poder  y  mi 
naturaleza :  en  otras,  que  se  desvela  en  mis  opulencias  la 
fortuna,  que  son  de  oro  las  paredes  y  los  ladrillos  de  mis 
palacios,  y  que  no  caben  en  la  tierra ;  y  en  otras,  que  soy 
tirano,  cruel  y  soberbio ;  que  aborrezco  la  justicia,  y  que  no 
conozco  la  piedad.  Solis. 


EL  ESTUDIO  DE  UN  IDIOMA. 

Los  que  hablan  su  propio  idioma  con  mas  exactitud  y 
pureza  son  aquellos  que  han  estudiado  y  están  al  mismo 
tiempo  enfrascados  en  el  mundo  político :  á  lo  menos,  ellos 
serán  siempre  reconocidos  como  el  modelo  del  idioma  del 
pais  á  que  pertenecen.     Las  reglas  gramaticales  de  casi  todos 

*  Lope  bb  Vbga,  en  el  Romance  moral  de  stu  Soledadei. 


TROZOS  SELECTOS.  155 

los  idiomas  son  las  mismas  con  poca  diferencia ;  j  tu  gramá- 
tica latina  te  enseñará  á  hablar  el  Inglés  gramaticalmente; 
pero  cada  idioma  tiene  ciertos  modos  y  peculiaridades,  de  que 
no  se  da  razón,  pero  que  habiéndolas  establecido  la  costumbre 
es  un  deber  el  someterse  á  ellas ;  como  por  ejemplo,  ¿  How  do 
you  do  ?  que  equivale  al  ¿  Como  está  vd.  ?  de  nuestro 
idioma,  pero  que  traducido  literalmente,  significa  ¿  Como  hace 
vd.f . .» ,  es  un  completo  disparate  j  no  tiene  ningún  sentido ; 
pero  todo  el  mundo  lo  usa  en  lugar  de,  ¿  Cual  es  el  estado 
de  la  salud  de  vd,?  Hay  mil  expresiones  de  esta  especie  en 
todos  los  idiomas,  las  cuales,  aunque  son  infinitamente  absur- 
das, como  han  sido  universalmente  recibidas,  seria  aun  mas 
absurdo  no  hacer  uso  de  ellas. 

Lord  Chestebfield. 

CARÁCTER  DE  ROBESPIERRE. 

Tal  fué  el  fin  de  Robespierre  j  su  partido  sorprendido  é 
inmolado  en  el  plan  que  meditaba  para  reducir  el  terror  á  la 
lej,  la  revolución  al  orden  y  la  república  á  la  unidad.  Malo- 
grado por  unos  hombres,  quienes  mejores  y  quienes  peores 
que  él,  cúpole  la  desgracia  de  morir  el  mismo  dia  en  que  con- 
cluyo el  terror,  y  de  acumular  así  sobre  su  nombre  hasta  la 
sangre  de  los  suplicios  que  quería  borrar  y  las  maldiciones  de 
las  víctimas  á  quienes  se  proponía  salvar.  Su  muerte  fué  la 
fecha  y  no  la  causa  del  término  del  terror ;  pues  los  suplicios 
iban  á  cesar  con  su  triunfo  como  habían  cesado  con  su  muerte. 
¡  Así  la  Justicia  Divina  oscurecía  su  arrepentimiento  y  des- 
graciaba sus  buenas  intenciones;  convirtiendo  su  tumba  en 
un  abismo  cerrado,  y  su  memoria  en  un  enigma  que  tiembla 
la  historia  en  descifrar ;  temiendo  igualmente  cometer  una 
injusticia  si  lo  llama  crimen,  ó  inspirar  horror  sí  le  dá  el  nombre 
de  virtud  I  Para  ser  justo  y  suministrar  una  lección  es 
menester  atreverse  á  asociar  estas  dos  palabras  que  son  incom- 
patibles, y  formar  otra  compuesta ;  ó  por  mejor  decir,  es 
menester  renunciar  á  calificar  lo  que  es  imposible  definir. 
Aquel  hombre  fué  y  será  indefinible.  Lamartine. 


156  TROZOS  SELECTOS. 

LOS  CONSEJOS  DE  DON  QUIJOTE. 

Primeramente,  ó  hijo,  has  de  temer  á  Dios,  porqué  en  el 
temerle,  está  la  sabiduría,  y  siendo  sabio  no  podrás  errar  en 
nada. 

En  lo  que  toca  á  como  has  de  gobernar  tu  persona  y  casa, 
Sancho,  lo  primero  que  te  encargo  es  que  seas  limpio,  y  que 
te  cortes  las  uñas,  sin  dejarlas  crecer  como  algunos  hacen  á 
qu\pnes  su  ignorancia  les  ha  dado  á  entender  que  las  uñas  lar- 
gas les  hermosean  las  manos,  como  si  aquel  excremento  y 
añadidura  que  se  dejan  de  cortar,  fuese  uña,  siendo  antes  garras 
de  cernícalo  lagartijero :  puerco  y  extraordinario  abuso. 

No  comas  ajos  ni  cebollas,  porqué  no  saquen  por  el  olor  tu 
villanería.  Ten  cuenta  de  no  mascar  á  dos  carrillos,  ni  de 
erutar  delante  do  nadie.  Cervantes. 


EL  PASEO  JOTABECHE. 

La  señal  convenida  de  que  va  á  salir  una  familia  al  campo, 
es  una  carreta  entoldada  y  encortinada  á  la  puerta.  Las  cor- 
tinas han  de  ser  colchas  y  sobrecamas  viejas ;  si  no,  no  hay 
caso,  no  está  bueno  el  paseo.  Esta  carreta,  ¡  qué  inmensidad 
de  cosas  contiene  I  es  un  arca  que  en  vez  de  llevar  todas  las 
especies  de  animales,  lleva  un  ejemplar  de  todas  las  especies 
de  trastos,  utensilios,  muebles,  legumbres,  golosinas,  servicios 
y  comistrajos  de  la  casa,  con  mas  algunos  ejemplares  de  amas, 
cocineras,  niños,  criados,  perros,  chanchitos,  pavos,  gallinas, 
corderos  y  demás  animales  domésticos.  Los  almofreces, 
petacas,  baúles,  canastos,  sacos  y  paquetes  forman  un  hacina- 
miento abismal,  un  océano  revuelto,  un  laberinto  sustanciado 
en  Freirina,  una  sociedad  política  que  se  propone  sostener  á 
un  Ministro,  porqué  le  creen  todavía  muy  lejos  de  caer  para 
dejar  de  hacerle  la  corte. 

Sin  embargo,  la  dueña  de  casa  está  en  todo ;  y  como  el 


TROZOS  SELECTOS.  157 

Ministro  de  Estado^  es  el  único  que  ve  claro  en  la  mezcolanza 
y  que  posee  la  hebra  del  ovillo.  Mira  carretero,  estas  petacas 
lo  primero :  llevan  cosas  que  quebrar.  Deja  ese  almoírez  para 
que  vaya  encima.  Los  sacos  de  verduras  es  preciso  quitar- 
los de  ahí.  Despacio ;  esa  canasta  va  con  huevos.  ¡  Niños, 
cuidado  con  los  bueyes  I . .  • .  Que  me  traigan  los  tarros  de 
dulces.  Muchacha,  (á  la  criada,)  la  ropa  de  los  chiquillos. 
No,  Juana,  (&  la  cocinera)  no  se  le  olvide  la  parrilla.  Ah  I  se 
me  olvidaba :  esa  cajita  en  que  va  la  geringa 

Pero  no :  yo  la  llevaré  en  el  birlocho,  no  sea  que  se  me 

ofrezca Pero  mujer,  le  dirá  el  marido,  y  los  fiambres 

para  el  almuerzo,  ¿dónde  irán  ? ¿Que  sabes  tú?  los  llevará 

el  muchacho  por  delante. 

Ya  me  voy,  grita  el  carretero  empuñando  la  larga  picana. 

Aguárdese  un  poquito ¿Qué  se  nos  queda? vean 

niñas,  si  se  olvida  alguna  cosa.     Nada,  mamita,  nada,  todo 
está  acomodado Anomimo. 


DEL  GRAN  CUIDADO 

Que  han  de  poner  los  Príncipes  en  la  elección  de  buenos  Jueces. 

Si  suspiramos  por  tener  Príncipes  buenos,  con  lágrimas 
hemos  de  pedir  no  nos  quepan  en  suerte  jueces  malos.  ¿  Qué 
aprovecha  que  el  caballero  sea  diestro,  si  el  caballo  es  desbo- 
cado ?  ¿  Qué  aprovecha  que  el  rey  sea  esforzado,  si  el  capitán 
que  ha  de  dar  la  batalla  es  cobarde  ?  Quiero  por  esto  decir : 
¿  qué  aprovecha  que  el  Príncipe  sea  honesto,  si  el  Juez 
que  administra  la  justicia  es  disoluto?  ¿Qué  nos  aprovecha 
que  el  Príncipe  sea  sobrio,  si  el  que  administra  la  justicia  es  un 
borracho  f  ¿  Qué  nos  aprovecha  que  el  Príncipe  sea  verdadero, 
si  el  que  administra  la  justicia  es  un  mentiroso?  ¿Qué  nos 
aprovecha  que  el  Príncipe  sea  manso  y  benigno,  si  el  que  ad- 
ministra justicia  es  un  crudo  carnicero  ?  ¿  Qué  aprovecha  que 
el  Príncipe  sea  dadivoso  y  limosnero,  si  el  que  administra  jus- 
ticia es  un  ladrón  corsario  ?  ¿Qué  aprovecha  que  el  Príncipe  sea 


158  TROZOS  SELECTOS. 

cuidadoso  y  virtuoso,  si  el  que  administra  justicia  es  un  pere- 

Z080  j  vicioso  f No  basta  que  los  Jueces  sean  verdaderos 

en  sus  palabras,  sino  es  necesario  sean  muy  rectos  en  sus  sen- 
tencias ;  es  ¿  saber,  que  ni  por  amor  aflojen,  ni  por  codicia  se 
corrompan,  ni  por  temor  se  retraigan,  ni  con  ruegos  se  ablan- 
den, ni  de  promesas  se  ceben :  porqué  de  otra  manera  sería 
muy  grande  afrenta  y  vergüenza,  que  la  vara  que  traen  en  las 
manos  sea  derecha,  y  la  vida  que  hacen  sea  tuerta .... 

Fiu  Antonio  de  Güevaba. 


SOBRE  EL  TERMINO  Y  MÉTODO 

Que  guardó  el  Padre  Mariana  en  escribir  la  Historia  de 
España,  y  traducirla  después  del  latin  al  castellano,  se 
expresa  así, 

VoLVÍLA  en  romance  muy  fuera  de  lo  que  al  principio 
pensé,  por  la  instancia  continua  que  de  diversas  partes  me 
hicieron  sobre  ello,  y  por  el  poco  conocimiento  que  de  ordinario 
hoy  tienen  en  España  de  la  lengua  latina,  aun  los  que  en  otras 
ciencias  y  profesiones  se  aventajan.  Mas  ¿qué  maravilla, 
pues  ninguno  por  este  camino  se  adelanta,  ningún  premio  hay 
en  el  reino  para  estas  letras,  ninguna  honra,  que  es  la  madre 
de  las  artes  ?     Que  pocos  estudian  por  saber 

Continuase  esta  historia  hasta  la  muerte  de  Don  Femando 
el  Católico,  tercer  abuelo  de  V.  Majestad.  No  me  atreví  á 
pasar  mas  adelante  y  relatar  las  cosas  mas  modernas,  por  no 
lastimar  á  algunos  si  se  decia  la  verdad ;  ni  faltar  al  deber,  si 
la  disimulaba.  Del  fruto  de  esta  obra  depondrán  otros  mas 
avisados.  Por  lo  menos  el  tiempo,  como  juez  y  testigo  abonado 
y  sin  tacha  aclarará  la  verdad,  pasada  la  afición  de  unos,  la  en- 
vidia de  otros,  y  sus  calumnias  sin  propósito,  y  su  igno- 
rancia   

Confío  que,  si  bien  hay  faltas,  y  yo  lo  confieso,  la  grandeza 
de  España  conservará  esta  obra ;  que  á  las  veces  hace  estimar 


TROZOS  SELECTOS.  159 

7  durable  la  escritora  el  sujeto  de  que  trata.  La  historia  en 
particular  suele  triunfar  del  tiempo  que  acaba  todas  las  demás 
memorias  j  grandezas.  De  los  edificios  soberbios^  de  las  esta- 
tuas y  trofeos  de  Cyro,  de  Alejandro,  de  César,  de  sus  riquezas 
y  poder  ¿  qué  ha  quedado  ?  ¿  Qué  rastro  del  templo  de  Salo- 
món, de  Jerusalen,  de  sus  torres  y  baluartes?  ¡  La  yejez  lo  con- 
sumió, y  el  que  hace  las  cosas  las  deshace!  El  sol  que  produce 
á  la  mañana  las  flores  del  campo,  el  mismo  las  marchita  á  la 
tarde.    Las  historias  solas  se  conservan,  y  por  ellas  la  memoria 

de  personajes  y  de  cosas  tan  grandes 

No  quiero  alabar  mi  mercadería,  ni  pretendo  galardón  alguno 
de  los  hombres,  que  no  se  podrá  igualar  al  trabajo  como  quier 

que  la  empresa  suceda Solo  suplico  humildemente  reciba 

y.  M.  este  trabajo  en  agradable  servicio Ninguno  se 

atreve  á  decir  á  los  reyes  la  verdad ;  todos  ponen  la  mira  en 
sus  particulares :  miseria  gi*ande  y  que  de  ninguna  cosa  se 
padece  mayor  mengua  en  las  casas  reales*  Aquí  la  encontrará 
y.  M.  por  si  mismo;  reprendidas  en  otros  las  tachas,  que 
todos  los  hombres  las  tienen;  alabadas  las  virtudes  en  los 
antepasados  ;  avisos  y  ejemplos  para  los  casos  particulares 
que  se  pueden  ofrecer :  que  los  tiempos  pasados  y  presentes 
semejables  son,  y  como  dice  la  Escritura,  lo  Que  fue,  eso 
SERÁ.  Por  las  mismas  pisadas  y  huella  se  encaminan  ya  los 
alegres,  ya  los  tristes  remates ;  y  no  hay  cosa  mas  segura  que 
poner  los  ojos  en  Dios  y  en  lo  bueno,  y  recatarse  de  los  in- 
convenientes en  que  los  antiguos  tropezaron ;  y  á  guisa  de 
buen  piloto  tener  todas  las  rocas  ciegas  y  los  bajíos  peligrosos 
de  un  piélago  tan  grande  como  es  el  gobierno,  y  mas  de  tantos 
reinos  en  la  carta  de  marear  bien  demarcados. 


PRINCIPIO 

Y  VINCULO  DE  LA  SOCIEDAD  CIVIL. 

En  la  primera  edad  ni  fué  menester  la  pena,  porqué  la  ley 
no  conocía  la  culpa ;  ni  el  premio,  porqué  se  amaba  por  sí 
mismo  lo  honesto  y  glorioso.     Pero  creció  con  la  edad  del 


160  TROZOS  SELECTOS. 

mundo  la  malicia,  é  hizo  recatada  la  virtnd,  qne  antes  sencilla 
é  inadvertida  vivia  por  los  campos.  Desestimóse  la  igualdad, 
perdióse  la  modestia  y  la  vergüenza,  é  introducida  la  ambición 
y  la  fuerza,  se  introdujeron  también  las  dominaciones : 
porqué  obligada  de  la  necesidad  la  prudencia,  y  despierta  con 
la  luz  natural  redujo  los  hombres  á  la  compañía  civil,  donde 
ejercitasen  las  virtudes  á  que  les  inclina  la  razón,  y  donde  se 
valiesen  de  la  voz  articulada  que  les  dió  la  naturaleza,  para 
qué  unos  á  otros  explicando  sus  conceptos  y  manifestando 
sus  sentimientos  y  necesidades,  se  enseñasen,  aconsejasen,  y 
defendiesen.  Don  Diego  de  Saavebba  Faxabbo. 


SOBRE  LA  PERVERSA  COSTUMBRE 

De  no  criar  las  Madres  á  sus  propios  HijoSy  entregándolos  en  las 
manos  mercenarias  de  las  amas  de  leche. 

Todos  los  hombres  generosos,  y  que  son  de  muy  altos 
pensamientos  siempre  velan  por  alcanzar  lo  que  desean,  y  siem- 
pre se  desvelan  por  conservar  lo  que  poseen :  porqué  con  el 
esfuerzo  se  alcanza  honra,  y  con  la  prudencia  y  cordura  se 
conserva  la  honra  y  la  vida.  Por  estas  palabras  quiero  decir, 
que  la  mujer  que  trajo  nueve  meses  en  su  vientre  á  la  criatura 
con  tanto  trabajo,  y  después  la  parió  con  tan  sobrado  peligro, 
y  por  gracia  de  Dios  fué  alumbrada  en  el  parto;  no  me  parece 
sino  MALO  que  en  lo  que  mas  va,  que  es  en  criarlo^  tenga  des- 
cuido: porqué  no  carece  de  locura  que  lo  que  con  mucho 
fervor  se  procura,  después  con  liviandad  se  menosprecia .... 

¡  O  madres  crueles !  que  en  poco  estuvo  mi  pluma  de  lla- 
maros madrastras  crueles,  que  metéis  en  vuestras  entrañas  al 
maldito  oro  que  nació  de  la  tieira,  y  echáis  de  vuestra  casa  al 
INOCENTE  HIJO  que  es  vusstra  hechura  /  Y  si  me  dijeren  las 
mujeres  que  ellas  son  flacas  y  delicadas  y  que  ya  les  tienen  bus- 
cadas buenas  amas,  á  esto  respondo:  que  poco  amor  puede  tener 
con  el  niño  el  ama  que  lo  cria,  cuando  vé  tan  gran  desamar  en 
la  madre  que  lo  parió:  porqué  á  la  verdad,  la  madre  que  dió  á 
luz  al  hijo  con  dolor,  aquella  sola  lo  criará  con  amor  •  •  • .  Si  es 


TROZOS  SBLBCTOS.  161 

crueldad  no  vestir  al  desnudo,  ¿quién  está  tan  desnudo  como 
un  niño  reciennacido  ?  Si  es  crueldad  no  consolar  al  triste, 
¿  quién  mas  triste  ni  lloroso  que  el  niño  que  nace  llorando  ? 
Si  es  inhumanidad  no  socorrer  al  pobre  necesitado,  ¿quién  mas 
pobre  que  el  niño  reciennacido  que  aun  no  sabe  pedirlo  ?  Si 
es  crueldad  hacer  mal  al  inocente  que  no  sabe  hablar,  ¿quién 
mas  inocente  que  un  niño,  el  cual  ni  sabe  quejarse,  ni  menos 
sabe  hablar  ?    Quien  echa  de  casa  á  los  hijos  propios,  ¿qué 

esperanza  tendremos  que  criará  á  los  hijos  extraños  ? 

Fkay  Don  Antonio  de  Guevaka. 


ORACIÓN  DE  HERNÁN  CORTÉS 
A  8U8  Tropas  antes  del  asalto  de  la  villa  y  estacada  de  Tasásco. 

Aquel  pueblo,  amigos,  ha  de  ser  esta  noche  nuestro  aloja- 
miento: en  él  se  han  retraido  los  mismos  que  acabáis  de  vencer 
en  la  campaña.  Esa  frágil  muralla  que  los  defiende  sirve  mas 
á  su  temor  que  á  su  seguridad.  Vamos,  pues,  á  seguir  la  vic- 
toria comenzada  antes  que  pierdan  estos  bárbaros  la  costumbre 
de  huir,  ó  sirva  nuestra  detención  á  su  atrevimiento. 

SOLIS. 


DE  LOS  PRINCIPIOS  DEL  REINO  DE  NAVARRA. 

Después  de  aquel  memorable  y  triste  estrago  con  que  casi 
toda  España  quedó  asolada  y  sujeta  por  los  moros,  gente  feroz 
y  desapiadada ;  de  las  ruinas  del  imperio  gótico,  no  de  otra 
manera  que  de  los  materiales  y  pertrechos  de  algún  grande 
edificio  cuando  cae,  muchos  señoríos  se  levantaron :  pequeños 
al  principio,  de  estrechos  términos  y  flacas  fuerzas;  mas  el 
tiempo  adelante  reparadores  de  la  Libertad  de  la  patria  y 
excelentes  restauradores  de  la  república  trabajada  y  caida .... 

Las  reliquias  de  los  españoles  que  escaparon  de  aquel  fuego 
y  de  aquel  naufragio  común  y  miserable,  echados  de  sus  mo- 
radas antiguas,  parte  se  refugiaron  en  las  Asturias,  de  que 


162  TROZOS  SELECTOS. 

resultó  el  Reino  de  León  ;  otra  parte  se  encerró  en  los  montes 
PiBiNEOS,  en  sus  cumbres  j  aspereza,  dó  moran  y  tienen  su 
asiento  ios  Vizcaínos  y  Nayarbos  ....  Estos,  confiados  en 
la  fortaleza  y  fragura  de  aquellos  lugares,  no  solo  defendieron 
su  libertad,  sino  trataron  y  acometieron  también  de  ayudar 
á  los  demás  de  España:  varones  sin  duda  excelentes  y  de 
mayor  ánimo  que  fuerzas Mabiana. 


REVISTA  QUE  PASÓ  DON  QUIJOTE 

En  8u  fantasía  de  los  rebaños  de  carneros  que  encontró ^  tomando 
cada  manada  por  un  ejército  de  varias  y  diversas  nacioties 
que  nombra. 

Este  escuadrón  frontero  forman  y  hacen  gentes  de  diversas 
naciones.  Aqui  están  los  que  beben  las  dulces  aguas  del  famoso 
Xanto,  los  montuosos  que  pisan  los  masílleos  campos,  los  que 
criban  el  finísimo  y  menudo  oro  en  la  felice  Arabia,  los  que 
gozan  las  famosas  y  frescas  riberas  del  claro  Termodonte,  los 
que  sangran  por  muchas  y  diversas  vias  al  dorado  Pactólo, 
los  Numidas  dudosos  en  sus  promesas,  los  Persas  en  arcos  y 
flechas  famosos,  los  Partos  y  los  Medos  que  pelean  huyendo, 
los  Árabes  de  mudables  casas,  los  Scytas  tan  crueles  como 
blancos,  los  Etiopes  de  horadados  labios ;  y  otras  infinitas 
naciones  cuyos  rostros  conozco  y  veo,  aunque  de  los  nombres 
no  me  acuerdo. 

En  estotro  escuadrón  vienen  los  que  beben  las  corrientes 
cristalinas  del  olivífero  Betis  ;  los  que  tersan  y  pulen  sus  ros- 
tros con  el  licor  del  siempre  rico  y  dorado  Tajo;  los  que  gozan 
las  provechosas  aguas  del  divino  Xenil;  los  que  pisan  los 
tartésios  campos  de  pastos  abundantes ;  los  que  se  alegran  de 
los  elíseos  xerezanos  prados;  los  manchegos,  ricos  y  coronados 
de  rubias  espigas ;  los  de  hierro  vestidos,  reliquias  antiguas  de 
la  sangre  goda ;  los  que  en  Pisüerga  se  bañan,  famoso  por  la 
mansedumbre  de  su  corriente ;  los  que  su  ganado  apacientan 


TROZOS  SELECTOS.  163 

en  las  extendidas  dehesas  del  tortuoso  Guadiana  celebrado  por 
sa  escondido  curso ;  los  que  tiemblan  con  el  frío  del  silvoso 
Pirineo,  j  con  los  blancos  copos  del  levantado  Apenino; 
finalmente,  cuantos  toda  la  Europa  en  si  contiene  y  enciernu 

Cervantes. 


PINTURA  DE  LA  VENIDA 

Del  alba  y  nacimiento  del  soly  aquella  mañana  que  Sancho 
Panza  dehia  pelear  con  el  escudero  del  caballero  del  Bosque. 

En  esto  ya  comenzaban  á  gorgear  en  los  árboles  mil  suertes 
de  pintados  paj arillos,  y  en  sus  diversos  y  alegres  cantos  parecía 
que  daban  la  norabuena  y  saludaban  la  fresca  Aurora  que  ya 
por  las  puertas  y  balcones  del  Oriente  iba  descubriendo  la 
hermosura  de  su  rostro,  sacudiendo  de  sus  cabellos  un  número 
infinito  de  líquidas  perlas,  en  cuyo  suave  licor  bañándose  las 
yerbas  parecía  asimismo  que  ellas  brotaban  y  llovían  blanco  y 
menudo  aljófar :  los  sauces  destilaban  maná  sabroso,  reíanse 
las  fuentes,  murmui*aban  los  arroyos,  alegrábanse  las  selvas  y 
enriquecíanse  los  prados  con  su  venida,  Cervantes. 


DE  LOS  DAÑOS  QUE  Á  VECES  TRAE  Á  LOS 

HOMBRES  LA  FAMA. 

Suelto  el  halcón  procura  librarse  del  cascabel,  reconociendo 
en  su  ruido  el  peligro  de  su  libertad,  y  que  lleva  consigo  y 
quien  le  acusa,  llamando  con  cualquier  movimiento  al  caza- 
dor que  le  recobre,  aunque  se  retire  en  lo  mas  oculto  y  secreto 
de  las  selvas.  O I  á  cuantos  lo  sonoro  de  sus  virtudes  y  he- 
roicos hechos  les  dispertó  la  envidia,  y  los  redujo  á  dura 
servidumbre  I  No  es  menos  peligrosa  la  ruena  fama  que  la 
mala.  Don  Diego  Saavedra  Fajardo. 


164  TROZOS  SELECTOS. 

RAZONAMIENTO  QUE 

FRAY  ANTONIO  DE  GUEVARA 

Pone  en  boca  de  un  sabio  de  los  Garamantes,  probando  á 
Alejandre^  cuando  entró  en  la  India^  la  sobrada  locura  de 
querer  mandar  tanto,  siendo  la  vida  tan  breve. 

Costumbre  es,  ó  Alejandre,  entre  los  Garamantes  hablarse 
pocas  veces  unos  á  otros,  y  casi  nunca  hablar  con  los  extran- 
jeros, en  especial  si  son  hombres  bulliciosos  y  escandalosos; 
porqué  la  lengua  del  hombre  maligno  no  es  sino  pregonera  del 
corazón  apasionado.  Guando  nos  dijeron  que  venias  á  esta 
tierra ;  luego  determinamos  de  no  salir  á  recibirte,  ni  ponernos 
en  resistirte,  ni  alzar  los  ojos  á  mirarte,  ni  abrir  la  boca  para 
hablarte,  ni  mover  las  manos  para  enojarte,  ni  levantar  guerra 
para  ofenderte :  porqué  muy  mayor  es  el  aborrecimiento  que 
nosotros  tenemos  con  las  honras  y  riquezas  que  tú  amas,  que 
no  el  amor  que  tienes  á  las  honras  y  riquezas  que  nosotros 

aborrecemos Como  eres  ambicioso,  engáñate  la  honra ; 

como  eres  pródigo,  engáñate  la  codicia ;  como  eres  mozo,  en- 
gáñate la  ignorancia;  como  eres  superbo,  engáñate  el  mundo: 
de  manera  que  sigues  la  mente,  y  no  sigues  la  razón ;  sigues  á 
tu  parecer  propio,  y  dejas  el  consejo  ajeno ;  amas  á  los  lison- 
jeros, y  sacudes  de  tí  los  sabios ....  Véote  rodeado  de  ejér- 
citos :  véote  cercado  de  tiranos :  véote  robar  los  templos  y  sin 
provecho  gastar  sus  tesoros:  véote  matar  á  los  inocentes; 
véote  inquietar  á  los  pacíficos :  véote  enemistado  con  todos : 
véote  carecer  de  amigos,  que  es  el  mayor  mal  de  todos .... 

Díme,  te  ruego,  ¿  por  ventura  no  es  sobrada  locura  querer 
tá  mandar  como  tirano,  y  que  todos  pierdan  la  posesión  de  su 
señorío  ?  ¿  Por  ventura  no  es  sobrada  locura  querer  con  lá- 
grimas de  pobres  y  viudas  alcanzar  tan  sangrientas  victorias  ? 
Por  ventura  ¿no  es  sobrada  locura  querer  con  sangre  de  ino- 
centes bañar  la  tierra  por  alcanzar  en  el  mundo  una  loca 
fama?  Por  ventura  ¿no  te  parece  sobrada  locura,  habiendo 
los  Dioses  entre  tantos  repartido  el  mundo,  quererle  tú  usurpar 


TROZOS  SELECTOS.  165 

y  robar  para  tí  solo?  ¡O  Alejandre!  no  son  estas  obras  de 
criatara  nacida  entre  los  hombres  mortales,  sino  de  furia  nacida 
y  criada  entre  las  furias  infernales :  porqué  no  estamos  obliga- 
dos &  juzgar  los  hombres  por  la  buena  naturaleza  que  tienen, 

sino  por  las  buenas  6  malas  obras  que  hacen O  tú 

buscas  justicia,  ó  tú  buscas  paz,  ó  tú  buscas  riquezas,  ó  tú 
buscas  honras,  ó  tú  buscas  reposo,  ó  tú  buscas  favor  para  tus 
amigos,  ó  buscas  venganza  de  tus  enemigos.  Pues  yo  te  juro. 
Alejandre,  que  ninguna  de  estas  cosas  halles  en  las  jornadas 
que  tú  andas :  porqué  los  panales  dulces  no  se  crían  entre  las 
hieles  amargas, 

¿  Cómo  creeremos  que  buscas  justicia,  pues  contra  razón  y 
justicia  tiranizas  toda  la  tierra  ?  ¿  Cómo  creeremos  que  buscas 
paz,  pues  á  los  que  te  reciben  haces  tributarios,  y  á  los  que  te 
resisten  tratas  como  enemigos  ?  ¿  Cómo  creeremos  que  buscas 
reposo,  pues  pones  escándalo  en  todo  el  mundo  ?  ¿  Cómo  cree- 
remos que  buscas  clemencia,  pues  eres  un  verdugo  de  la  fla- 
queza humana?  ¿Cómo  creeremos  que  buscas  riquezas,  pues 
no  te  bastan  tus  tesoros  propios,  ni  lo  que  te  cabe  de  los  ven- 
cidos, ni  lo  que  te  ofrecen  los  vencedores  ?  ¿  Cómo  creere- 
mos que  buscas  provecho  para  tus  amigos,  pues  de  los  amigos 
viejos  has  tomado  enemigos  nuevos  ? 

Hágote  saber.  Alejandre,  que  el  mayor  al  menor  ha  de  dar 
doctrina,  y  el  menor  al  mayor  ha  de  tener  obediencia :  so- 
lamente entre  los  iguales  está  la  amicicia ;  pero  tú  como  no 
sufres  igual  en  el  mundo,  no  esperes  jamas  tener  amigo  en  el 
mundo . . .  Finalmente  veo  que  no  te  vengas  de  tus  enemigos, 
porqué  tú  eres  verdugo  de  sus  deseos.  Pues  que  así  es  ¿  por- 
qué vienes  en  esta  vida,  pues  careces  de  bienes  por  los  cuales 
se  ha  de  dejar  la  vida?  Hablando,  pues,  las  verdades,  de  las  cua- 
les los  príncipes  sois  muy  pobres,  yo  creo  que  por  esto  tú  con- 
quistas el  mundo  por  no  reconocer  Señor  en  el  mundo,  y  junto 
con  eso  quieres  quitar  á  tantos  la  vida  para  qué  con  su  muerte 
alcanzes  tú  mucha  fama.  Si  los  príncipes  crueles  y  guerreros 
como  tú,  de  todos  los  que  matan  heredasen  las  vidas  para 
aumentar  sus  vidas,  como  heredan  sus  haciendas  para  aumen- 
tar sus  casas,  aunque  no  fuese  justa^  sería  tolerable  la  guerra. 


166  TROZOS  SELECTOS. 

Pero  ¿  qué  aprovecha  que  pierda  hoy  el  siervo  la  vida,  y  quede 
el  señor  aplazado  de  la  muerte  para  mañana  ?  !  O  Ale« 
jandre !  sobra  es  de  locura  ó  falta  de  cordura  querer  mandar 
mucho  habiendo  de  vivir  poco.  Los  hombres  presuntuosos  y 
ambiciosos  que  miden  sus  obras,  no  con  los  pocos  dias  que  han 
de  vivir,  sino  con  los  altos  pensamientos  que  tienen  de  mandar, 
la  vida  se  les  pasará  en  trabajo  y  la  muerte  en  peligra 

Relox  de  Peíncipes. 


PINTURA  DEL  RENACIMIENTO 

De  la  Poesía  en  Occidente^  y  de  los  primeros  Poetas  vulgares. 

Cayó  el  Imperio  Romano ;  y  cayeron  como  es  ordinario, 
envueltas  en  sus  ruinas  las  ciencias  y  las  artes:  hasta  que 
dividida  aquella  grandeza  y  asentados  los  dominios  de  Italia  en 
diferentes  formas  de  gobierno  floreció  la  paz  y  volvieron  á 
brotar  á  su  lado  las  ciencias. 

Petbarca  fué  el  primero,  que  en  aquellas  confusas  tinieblas 
de  la  ignorancia  sacó  de  su  mismo  ingenio,  como  de  rico 
pedernal  de  fuego,  centellas  con  que  dio  luz  á  la  poesía  toscana. 

El  Dante,  queriendo  mostrarse  poeta  no  fué  científico,  y 
queriendo  mostrarse  científico  no  fué  poeta,  porqué  se  levanta 
sobre  la  inteligencia  común,  sin  alcanzar  al  fin  de  enseñar  de- 
leitando, que  es  propio  de  la  poesía ;  ni  el  de  imitar,  que  es  su 
forma. 

LuDOVioo  Abiosto,  como  de  ingenio  vario,  y  fácil  en  la 
invención  rompió  las  religiosas  leyes  de  lo  épico  en  la  unidad 
de  las  fábulas,  y  en  celebrar  á  un  héroe  solo ;  y  celebró  á 
muchos  en  una  ingeniosa  y  varia  tela,  pero  con  estambres  poco 
pididos  y  cultos. 

De  esta  licencia  usó  el  Marino  en  su  Adonis,  mas  atento  á 
deleitar,  que  &  enseñar,  cuya  fertilidad  y  elegancia  forman  im 
hermoso  jardín  con  varios  cuadretes  de  flores. 

Mas  religioso  en  los  preceptos  del  arte  se  mostró  Torquato 
Taso  en  su  poema.  Ara,  á  que  no  se  puede  llegar  sin  mucho 


TROZOS  SELECTOS.  167 

respeto  y  reverencia.  Lo  mismo  que  ha  sucedido  á  los 
Italianos  sucedió  también  á  los  ingenios  de  España.  Las  in- 
vasiones de  los  Africanos  pusieron  miedo  á  las  Musas,  las 
cuales  trataron  mas  de  retirarse  á  las  montañas  que  de  templar 
sus  instrumentos,  hasta  que  Juan  de  Mena,  docto  varón,  les 
quitó  el  miedo,  y  las  redujo  á  que  entre  el  ruido  de  las  armas 
levantasen  la  dulce  armenia  de  las  voces,  &c. 

Hernando  de  Herrera. 


MÁXIMA  TERCERA  DEL  GOBERNADOR 

CRISTIANO. 

Es  muy  dificultoso  tener  moderación  en  la  prosperidad ;  y 
los  hombres  enseñados  á  desigual  fortuna  suelen  entregarse  sin 
fiador  en  lo  dulce  del  imperio  olvidados  totalmente  del  dia  de 
mañana.  Por  donde  dijo  Salomón  :  que  no  se  hizo  el  regalo 
para  el  necio,  ni  para  el  siervo  mandar  á  los  Príncipes.  Porqué 
el  necio  en  el  regalo  entra  sin  advertir  que  se  ha  de  acabaí* ; 
y  el  hombre  vil  en  el  poder  como  si  hubiera  de  ser  eterno. 

La  grandeza  y  esparcimiento  de  ánimo  y  el  corazón  desa- 
hogado en  la  adversa  fortuna  que  tanto  se  desea  en  el  que  ha 
de  gobernar,  menos  se  hallará  en  el  hombre  bajo ;  que  siendo 
mas  exorbitante  en  el  imperio  será  mas  vil  en  la  adversidad. 
Como  sucedió  á  Adonidesec,  hombre  tirano  é  insufrible,  y  tan 
insolente  en  la  prosperidad,  que  tenia  Setenta  reyes  debajo  de 
su  mesa,  que  cortadas  las  yemas  de  los  dedos  de  pies  y  manos, 
comian  como  lebreles  de  las  migajas  que  de  ella  se  caían. 
Y  viendo  venir  contra  sí  á  Judas,  general  del  pueblo  de  Dios, 
desamparó  el  campo,  y  fué  preso  y  tratado  conforme  á  la  ley 
que  él  habia  hecho  para  sus  prisioneros ;  y  apenas  vio  el  tiempo 
contrario,  cuando  se  murió,  sin  tener  ánimo  para  sufrir,  ni  por 
breve  espacio,  el  estado  en  que  habia  tenido  largos  años  á  tan 
gran  número  de  reyes. 

Será  menos  insolente  el  gobierno  de  quien  nació  para  man- 
dar, y  lo  comenzó  desde  la  cuna ;  pues,  como  advierte 
Salomón  en  sus  proverbios  :  No  hay  quien  mas  trastorne  el 


168  TROZOS  SELECTOS. 

mundo  ni  saque  las  cosas  de  su  asiento^  que  el  esclayo  hecho 
Senob.  Fr.  Juan  Márquez. 


CHISTE. 

Tháles  Milésio  uno  de  los  siete  sabios  de  Grecia  pregun- 
tado cual  era  la  cosa  mas  antigua,  respondió  que  era  Dios, 
porqué  Dios  ha  siempre  sido ;  cual  era  la  mas  bella,  respondió 
que  el  mundo,  porqué  era  la  obra  de  Dios ;  cual  la  mas  grande, 
respondió  que  el  espacio  que  comprende  todo ;  cual  la  mejor, 
la  virtud,  dijo  él,  porqué  sin  ella  nada  se  puede  decir  ni  hacer 
de  bueno ;  cual  la  mas  fácil,  la  de  dar  consejos  á  otros ;  cual 
la  mas  difícil,  la  de  conocerse  á  sí  mismo. 


DEL  FRENO  BLANDO 
Que  piden  las  pasiones  de  la  Juventud, 

Es  un  potro  la  juventud,  que  con  un  cabezón  duro  se  pre- 
cipita, y  finalmente  se  deja  gobernar  de  un  bocado  blando ; 
fuera  de  que,  en  los  ánimos  generosos  queda  siempre  un  oculto 
aborrecimiento  á  lo  que  se  aprendió  por  temor,  y  un  deseo  y 
apetito  de  reconocer  los  vicios  que  le  prohibieron  en  la  niñez. 
Los  afectos  oprimidos  (principalmente  en  quien  nació  Príncipe) 
dan  en  desesperaciones,  como  en  rayos  las  exhalaciones  cons- 
treñidas entre  las  nubes.  Algo  se  ha  de  permitir  á  la  fragili- 
dad humana,  llevándola  diestramente  por  las  delicias  honestas 
á  la  virtud ;  arte  de  que  se  valieron  los  que  gobernaban  la 
juventud  de  Nerón. 

Don  Diego  de  Saavedra  Faxírdo. 


CHISTE. 

Arquidamo  III,  rey  de  Esparta,  discretamente  rebatió  el 
orgullo  de  Filipo,  rey  de  Macedonia.  Aquel  habiendo  vencido 


TROZOS  SELECTOS.  169 

á  este  en  una  batalla,  le  escribió  una  carta  llena  de  arrogancia 
y  fiereza.  Abquidaho  le  respondió  que  se  pusiese  al  sol,  y 
vería  como  su  sombra  no  era  mayor  después^  que  antes  de  la 
victoria.  Es  así  que  la  fortuna  se  engrandece,  sin  añadir  nada 
al  sujeta 


PENSAMIENTO  XXXI, 

Uno  de  los  muchos  que  se  encuentran  en  el  Libro  intitulado 
**Los  dos  Estados  de  la  Espiritual  JerusalenJ* 

\  Cuantos  comen  á  una  mesa,  que  no  comen  juntos  1  Los 
hermanos  desavenidos,  el  marido  y  la  mujer  discordes,  á  una 
mesa  comen,  y  cada  uno  va  de  por  sí.  Quien  está  encontrado 
con  su  prójimo  y  tiene  ánimo  de  hacer  mal  no  vive  con  él, 
aunque  moren  en  una  casa. 

Consejo  es  del  Sabio  excasar  el  convite  del  enemigo :  y  la 
razón  es,  porqué  comerás  con  él,  y  no  estará  contigo.  Por  lo 
cual  Jesu  Cristo  en  su  postrera  noche  y  cena,  solas  las  manos 
del  traidor  parece  que  halló  en  la  mesa  consigo ;  que  el  alma 
ya  la  contaba  ftiera  de  allí.  Tal  era  la  prisa  qjie  le  daba  su 
codicia  para  entregarse  en  la  sangre  del  inocentísimo  cordero, 
y  ponérselo  al  pueblo  homicida  en  las  manos.  Todas  las  na- 
ciones tuvieron  las  mesas  por  sagjradas ;  y  por  Infame,  t  db 
TODAS  MANERAS  CONDENADA,  la  TRAICIÓN  quc  SO  armaba  en 
ellas.  ínter  sacra  mensce,  dijo  Cornelk)  Tácito,  para  enca- 
recer la  crueldad  y  alevosía  de  Nerón  en  la  muerte  de 
Británico.  Fr.  Juan  Márquez. 

EL  ÚLTIMO  EMPERADOR  DE  MÉJICO 

GUATIMOZIN  A  HERNÁN  CORTÉS, 

Después  de  rendida  ya  la  Capital  y  hecho  su  prisionero. 

¿  Qué  aguardas,  valeroso  Capitán,  que  no  me  quitas  la  vida 
con  ese  puñal  que  traes  al  lado  ?  Prisioneros  como  yo,  siempre 
son  embarazosos  al  vencedor.    Acaba  conmigo  de  una  vez ;  y 

z 


170  TROZOS  SELECTOS. 

tenga  yo  la  dicha  de  morir  á  tus  manos,  ya  que  me  ha  faltado 
la  de  morir  por  mi  Patbia.  Quisiera  proseguir,  pero  se  dio 
por  vencida  su  constancia,  y  dijo  lo  demás  el  llanto  ....•• 
Quiso  Cortés  pasar  á  consolarle  con  algunos  ejemplos  de 
coronas  infelices ;  pero  estaba  muy  tierno  el  dolor  para  sufrir 
los  remedios,  y  temió  la  empresa  de  reducirle  sin  mortificarle, 
porqué  no  se  hicieron  los  consuelos  para  Retes  desposeídos. 

SOLIS. 


DISCURSO  DE  ALURO  MENSAJERO  DE  LOS 
NÜMANTINOS  Á  ESCIPION. 

Quienes  sean  los  ciudadanos  de  Nümancia,  de  qué  lealtad, 
de  qué  constancia,  no  hay  paraqué  traello  á  la  memoria; 
pues  tú  con  larga  experiencia  lo  puedes  tener  entendido,  y  no 
está  bien  ¿  los  miserables  hacer  alarde  de  sus  alabanzas.  Solo 
diré  que  te  será  muy  honroso  haber  quebrantado  los  ánimos  de 
los  Nttmantino3  ;  y  á  nos  no  será  del  todo  afrentoso,  ya  que 
así  habia  de  ser,  ser  vencidos  de  tan  gran  Capitait.  Lo  que 
la  presente  fortuna  pide  y  á  lo  que  nos  fuerzan  los  males  de 
este  cerco,  confesámonos  vencidos;  pero  con  tal  que  te  contentes 
con  nuestra  penitencia  y  enmienda,  y  no  pretendas  destruirnos. 
No  pedimos  del  todo  perdón,  dado  que  en  ninguna  parte  pu- 
dieras mejor  emplearle :  conténtamenos  con  que  el  castigo  sea 
templado.  Que  si  nos  niegas  la  vida,  y  nos  das  lugar  á  la 
pelea ;  determinados  estamos  de  probar  cualquiera  cosa,  hasta 
MORiE  por  nuestras  manos  si  fuera  necesario,  antes  que  por  las 
ajenas :  que  será  el  postrer  oficio  de  tabones  esforzados. 

Maruna. 


PENSAMIENTO  IX 

Sacado  de  entre  los  muchos  de  la  Historia  de  España. 

De  ánimos  cobardes  y  viles  es  por  temor  de  una  guerra 
incierta  sujetarse  á  daños  manifiestos  y  grandes.    £1  valor  y 


TROZOS  SBLECTOS.  171 

brio  vence  muchas  veces  las  dificultades  que  hacen  desmajar 
á  los  perezosas  y  flojos.  Muchos  se  dejan  llevar  de  esta  pusi- 
lanimidad^ que  ni  se  mueven  por  honra^  ni  los  enfrena  el  miedo 
de  la  afrenta :  que  parece  tienen  por  bastante  libertad  no  seb 

AZOTADOS  T  PRINaADOS  GOMO  ESCLAVOS.  MaRIANA. 


MÁXIMA  XIX. 

Gran  desdicha,  cuando  las  leyes  tienen  poca  fíierza,  j 
menos  los  Jueces  para  ejecutarlas :  cuando  el  favor,  el  dinero 
y  la  fuerza  prevalecen  contra  la  razón  y  verdad. 

Mariana. 


MÁXIMA  XXX. 

Los  Príncipes  prudentes  no  deben  pretender  en  la  Repú- 
blica cosa  alguna  de  que  los  vasallos  no  sean  capaces.  No  se 
puede  hacer  fuerza  á  los  corazones  como  á  los  cuerpos ;  y  los 
imperios  y  mandos  se  conservan  y  caen  conforme  á  la  opinión 
de  la  muchedumbre,  y  conforme  á  la  fama  que  corre. 

Mariana. 


PARALELO  ENTRE  LAS  COSTUMBRES 

PRIMITIVAS  DE  LOS  ESPAÑOLES  Y  LAS  QUE  TENÍAN 

A  FINES  DEL  SIGLO  XVL 

Groseras  y  sin  policía  ni  crianza  fueron  antiguamente  las 
costumbres  de  los  Españoles :  sus  ingenios  mas  de  fieras  que 
de  hombres.  En  guardar  secreto  se  señalaron  extraordinaria*- 
mente :  no  eran  parte  los  tormentos,  por  rigurosos  que  fuesen, 
para  hacérseles  quebrantar. 

Sus  ¿nimos  inquietos  y  bulliciosos:  la  ligereza  de  los  cuerpos 


172  TROZOS  SELECTOS. 

extraordinaria:  dados  á  las  religiones  falsas  y  culto  de  los 
dioses :  aborrecedores  del  estudio  de  las  ciencias,  bien  que  de 
grandes  ingenios.  Lo  cual,  transferidos  en  otras  provincias, 
mostraron  bastantemente  que  ni  en  la  claridad  de  entendimi*- 
ento,  ni  en  la  excelencia  de  memoria,  ni  aun  en  la  elocuencia  y 
hermosura  de  las  palabras  daban  ventaja  á  ninguna  otra  nación. 
En  la*  guerra  fueron  mas  valientes  contra  los  enemigos  que  as- 
tutos y  sagaces.  £1  arreo  de  que  usaban,  simple  y  grosero : 
el  mantenimiento,  mas  en  cantidad  que  exquisito  ni  regalado : 
bebian  de  ordinario  agua,  vtno  poco :  contra  los  malhechores 
eran  rigurosos,  con  los  extranjeros  benignos  y  amorosos. 

Esto  fué  antiguamente,  porqué  en  este  tiempo  mucho  se  han 
acrecentado  así  los  vicios  como  las  virtudes.  Los  estudios  de 
sabiduría  florecen  cuanto  en  cualquiera  parte  del  mundo.  En 
ninguna  provincia  hay  mayores  ni  mas  ciertos  premios  para  la 
virtud :  en  ninguna  nación  tiene  la  carrera  mas  abierto  y 
patente  el  valor  y  doctrina  para  adelantarse. 

En  lo  que  mas  se  señalan  es  en  la  constancia  de  la  relimen 
y  creencia  antigua :  con  tanto  mayor  gloria,  que  en  las  na- 
ciones comarcanas  en  el  mismo  tiempo  todos  los  ritos  y  cere- 
monias se  alteraron  con  opiniones  nuevas  y  extravagantes. 
Dentro  de  España  florece  el  consejo,  fuera  las  armas.  Sose- 
gadas las  guerras  domésticas  y  echados  los  moros  de  España, 
han  peregrinado  por  gran  parte  del  mundo  con  fortaleza  in- 
creíble. Los  cuerpos  son  por  naturaleza  sufridores  de  trabajos 
y  de  hambres;  virtudes  con  que  han  vencido  todas  las  dificul- 
tades, que  han  sido  en  ocasiones  muy  grandes  por  mar  y  por 
tierra.  Verdad  es  que  en  nuestra  edad  se  ablandan  los  natu- 
rales y  enflaquecen  con  la  abundancia  de  deleites  y  con  el 
aparejo  que  hay  de  todo  gusto  y  regalo  de  todas  maneras  en 
comida,  y  en  vestido,  y  en  todo  lo  ¿1.  El  trato  y  comunica- 
ción de  las  otras  naciones  que  acuden  á  la  fama  de  nuestras 
riquezas,  y  traen  mercaderías  que  son  á  propósito  para  enfla- 
quecer los  naturales  con  su  regalo  y  blandura  son  ocasión  de 
este  daño.  Con  esto,  debilitadas  las  fuerzas  y  estragadas  con 
las  costumbres  extranjeras,  ademas  de  esto  por  la  disimulación 
de  los  Príncipes,  y  por  la  licencia  y  libertad  del  vulgo,  muchos 


TROZOS  SELECTOS.  173 

viven  desenfrenados^  sin  poner  fin  ni  tasa  ni  á  la  loxnriaj  ni  á 
los  gastos,  ni  á  los  arreos  7  galas.  Por  donde  como  dando 
vuelta  la  fortuna,  desde  el  lugar  mas  alto  dó  estaba,  parece  á 
los  prudentes  y  avisados  que  (mal  pecado)  nos  amenazan 
graves  daños  y  desventuras,  principalmente  por  el  grande  odio 
que  nos  tienen  las  demás  naciones :  cierto  compañero  sin  duda 
de  la  grandeza  y  de  los  grandes  imperios,  pero  ocasionado  en 
parte  de  la  aspereza  de  las  condiciones  de  los  nuestros,  y  de  la 
severidad  y  arrogancia  de  algunos  de  los  que  mandan  y  go* 
biernan.  Mabiana. 


DE  LA  INCONSTANCIA  Y  DESASOSIEGO 

De  los  hombres  por  mydar  de  estado^  y  apetecer  el  destino  ó 
fortuna  de  los  demás,  dice  Don  Antonio  de  Guevara  lo 
siguiente : 

Desde  que  los  árboles  fueron  criados,  siempre  hasta  hoy 
conforme  á  su  primera  naturaleza,  llevan  la  hoja  y  fruta:  lo  cual 
parece  claro  en  que  la  palma  lleva  dátiles,  la  higuera  higos,  y  la 
encina  bellotas.  Finalmente  digo  que  todas  las  cosas  han  con- 
servado su  naturaleza,  sino  es  el  pecador  del  hombre  que  ha 
declinado  á  malicia.  Los  planetas,  las  estrellas,  los  cielos,  las 
aguas,  la  tierra,  el  ayre,  el  fuego,  los  animales,  las  plantas, 
y  los  peces  todos  están  en  lo  que  fueron  criados,  sin  se 
quejar  ni  tener  envidia  unos  de  otros:  solo  el  hombre 
nunca  se  acaba  de  quejar,  nunca  se  acaba  de  hartar,  y  siempre 
desea  su  estado  mudar.  Entre  los  mortales,  bien  dice  Punió, 
que  no  hay  cosa  mas  común  y  con  esto  mas  peligrosa,  que  dar 
lugar  al  pensamiento  á  que  piense  que  el  estado  de  los  unos  es 
muy  mejor  que  el  estado  de  los  otros :  y  de  aquí  viene  que  la 
malicia  humana  asi  ciega  á  los  hombres,  que  quieren  mas 
alcanzar  lo  ajeno  con  trabajo  que  no  gozar  de  lo  suyo  propio 
con  reposo. 

El  de  los  principes  digo  que  es  bueno,  si  usan  bien  de  él : 
el  estado  de  los  plebeyos  digo  que  es  bueno,  si  se  contentan 
con  él :  el  estado  de  los  religiosos  digo  que  es  bueno,  si  se 


174  TROZOS  SELECTOS. 

aprovechan  de  él :  el  estado  de  los  ricos  digo  que  es  bueno,  si 
se  templan  en  él :  el  estado  de  los  pobres  digo  que  es  bueno, 
si  tienen  paciencia  en  él :  porqué  no  está  el  merecimiento  en 
que  suframos  muchos  trabajos,  si  no  en  la  paciencia  que  tene- 
mos en  ellos ....  Algunos  hombres  mundanos  dicen :  que  no 
hay  igual  felicidad  en  esta  vida,  si  no  tener  autoridad  para 
mandar  á  muchos  uno,  y  no  tener  obligación  de  servir  ¿  nin- 
guno. ¡O  si  supiesen  los  subditos  lo  que  les  cuesta  ¿  los 
principes  el  mandar  !  ¡  O  si  supiesen  los  principes  cuan 
dulce  cosa  es  en  paz  vivir  1  yo  juro  á  mi  pecador,  que  los 
menores  tuviesen  compasión  de  los  mayores,  y  los  mayores 
tuviesen  envidia  á  los  menores :  porqué  muy  pocos  son  los 
placeres  que  los  príncipes  gozan  respecto  de  los  enojos 
que  los  príncipes  sufren.  Pues  el  estado  de  los  principes  es 
mayor  que  todos,  puede  mas  que  todos,  vale  mas  que  todos, 
sostiene  mas  que  todos,  tiene  mas  que  todos,  y  al  fin  de  él 
procede  la  gobernación  de  todos;  necesario  es  que  la  casa 
y  la  persona,  y  aun  la  vida  del  Pkíncipe  sea  ordenada  y 

correjida  mas  que  la  de  todos. 

Relox  de  Fbíncifes. 


PINTURA  QUE  HACE  D.  QUIJOTE 

De  la  vida  del  soldado  comparada  con  la  del  pobre  Estudiante. 

VEAMOS  si  es  mas  rico  el  soldado ;  y  veremos  que  no  hay 
ninguno  mas  pobre  en  la  misma  pobreza :  porque  está  atenido 
á  la  miseria  de  su  paga,  que  viene  ó  tarde  ó  nunca,  ó  á  lo  que 
garbeare  por  sus  manos  con  notable  peligro  de  su  vida  y  de  su 
conciencia;  y  á  veces  suele  ser  su  desnudez  tanta,  que  un 
coleto  acuchillado  le  sirve  de  gala  y  de  camisa,  y  en  la  mitad 
del  invierno  se  suele  reparar  de  las  inclemencias  del  cielo  es- 
tando en  la  campaña  rasa  con  solo  el  aliento  de  su  boca,  que 
como  sale  de  lugar  vacío,  tengo  por  averiguado  que  debe  de 
salir  frió  contra  toda  naturaleza.  Pues  esperad,  que  espere 
que  llegue  la  noche  para  restaurarse  de  todas  estas  incomodi- 
dades en  la  cama  que  le  aguarda :  la  cual  si  no  es  por  su  culpa, 
jamás  pecará  de  estrecha,  que  bien  puede  medir  en  la  tierra 


TROZOS  SELECTOS.  175 

los  pi¿s  que  quisiere,  j  revolverse  en  ella  á  su  sabor,  sin  temor 
que  se  le  encojan  las  sábanas.  Llegúese,  pues,  á  todo  esto  el 
día  y  la  hora  de  recibir  el  grado  de  su  ejercicio :  llegúese  un 
dia  de  batalla,  que  allí  le  pondrán  la  borla  en  la  cabeza  hecha 
de  hilas  para  curarle  algún  balazo  que  quizá  le  habrá  pasado 
las  sienes,  6  le  dejará  estropeado  de  brazo  ó  pierna.  T  cuando 
esto  no  suceda,  sino  que  el  cielo  piadoso  le  guarde  y  conserve 
sano  y  vivo  ;  podrá  ser  que  se  quede  en  la  misma  pobreza  que 
antes  se  estaba,  y  que  sea  menester  que  suceda  uno  y  otro 
reencuentro,  una  y  otra  batalla,  y  que  de  todas  salga  vencedor 
para  medrar  en  algo. 

Y  si  el  estarse  quedo  sobre  una  mina,  temiendo  y  esperando 
cuando  improvisamente  ha  de  subir  á  las  nubes  sin  alas,  y 
bajar  al  profundo  sin  voluntad,  parece  pequeño  peligro; 
veamos  si  se  le  iguala  ó  hace  ventaja  el  de  embestirse  dos 
galeras  por  las  proas  en  mitad  del  mar  espacioso  las  cuales 
enclavijadas  y  trabadas,  no  le  queda  al  soldado  mas  espacio 
del  que  conceden  dos  pies  de  tabla  del  espolón ;  y  con  todo  eso, 
viendo  que  tiene  delante  de  sí  tantos  ministros  de  la  muerte 
que  le  amenazan,  cuantos  cañones  de  artillería  se  asestan  de 
la  parte  contraria,  que  no  distan  de  su  cuerpo  una  lanza,  y 
viendo  que  al  primer  descuido  de  los  pies  iría  á  visitar  los  pro- 
fundos senos  de  Neptuno;  y  con  todo  esto,  con  intrépido 
corazón  llevado  de  la  honra  que  le  incita,  se  pone  á  ser  blanco 
de  tanta  arcabucería,  y  procura  pasar  por  tan  estrecho  paso  al 
baxel  contrario ;  y  lo  que  mas  es  de  admirar,  que  apenas  uno 
ha  caido  donde  no  se  podrá  levantar  hasta  la  fin  del  mundo, 
cuando  otro  ocupa  su  mismo  lugar ;  y  si  este  también  cae  en 
el  mar  que  como  enemigo  le  aguarda,  otro  y  otro  le  sucede,  sin 
dar  tiempo  al  tiempo  de  sus  muertes :  valentía  y  atre^miento 
el  mayor  que  se  puede  hallar  en  todos  los  trances  de  la 
guerra. 

Bien  hayan  aquellos  benditos  siglos  que  carecieron  de  la 
espantable  furia  de  aquestos  endemoniados  instrumentos  de  la 
artillería,  á  cuyo  inventor  tengo  para  mí  que  en  el  infierno  se 
le  está  dando  el  premio  de  su  diabólica  invención^  con  la 
cual  dio  causa  que  un  infame  y  cobarde  brazo  quite  la  vida  ¿ 


176  TROZOS  SELECTOS. 

nn  valeroso  caballero ;  y  que  sin  saber  como  y  por  donde,  en 
la  mitad  del  corage  y  brío  que  enciende  y  anima  á  los  valien- 
tes pechos,  llega  una  desmandada  bala  disparada  de  quien 
quizá  huyó  y  se  espantó  del  resplandor  que  hizo  el  fuego  al 
disparar  de  la  maldita  máquina,  y  corta  y  acaba  en  un  instante 
los  pensamientos  y  vida  de  quien  la  merecia  gozar  luengo 
siglos.  Cervantes. 


ANÉCDOTA. 

Un  Embajador  español  estaba  haciendo  vano  alarde  del  gran 
poder  militar  de  su  Monarca  á  Enrique  IV  de  Francia,  Este 
creyendo  imponer  silencio  al  altivo  Don,  le  dijo  con  su 
vivacidad  de  costumbre:  ** Inmenso  como  creéis  que  es  el 
poder  de  vuestro  amo  para  detener  el  progreso  de  mis  armas, 
sabed  que  si  me  se  pone  en  la  cabeza,  almorzaré  en  Milán, 
oiré  misa  en  Roma  y  comeré  en  Nípoles.''  "  Señor,"  replicó 
el  Embajador  con  una  sonrisa  maligna  y  significante,  ^^si 
podéis  viajar  tan  de  prisa,  podría  bien  suceder  que  fueseis  á 
acabar  el  dia,  oyendo  las  vísperas  en  SICILIA." 


QUE  COLOR  AGRACIA  MAS  Á  LAS  MUJERES. 

Preguntado  cierto  Filósofo  que  color  agraciaba  mas  el 
rostro  á  las  mujeres,  respondió,  que  el  de  la  Vergtienza.  En 
efecto  juzgó  que  esta  es  la  mayor  ventaja  que  las  mujeres 
hacen  á  los  hombres.  Es  la  vergüenza  una  valla  que  entre  la 
virtud  y  el  vicio  puso  la  naturaleza.  Sombra  de  las  bellas 
almas  y  carácter  visible  de  la  virtud  la  llamó  un  discreto 
Francés.  Y  San  Bernardo,  extendiéndose  mas,  la  ilustró 
con  los  epítetos  de  Piedra  Preciosa  de  las  costumbres. 
Antorcha  del  alma  púdica.  Hermana  de  la  continencia. 
Guarda  de  la  fama,  Ilonra  de  la  vida.  Asiento  de  la  virtud. 
Elogio  de  la  naturaleza  y  Divisa  de  toda  honestidad. 

Fetjóo. 


TROZOS  SELECTOS.  177 

LACONISMO. 

Preguntado  DióaEN£s  "  de  qué  animal  era  mas  peligrosa  la 
mordedura,"  dijo :  "  De  entre  los  salvajesy  la  de  un  calurw- 
niador;  de  los  domesticadosy  la  de  un  adulador.^ 


UNA  CONVERSACIÓN  DEL  OTRO  MUNDO, 

ENTRE 

El  Español  Cervantes  y  el  Inglés  Shakspeare, 

En  que  intervienen  otros  penoniyes,  y  se  da  una  idea  de  nuestra  poesía 

lírica  en  el  siglo  XVII. 

Cervantes,  Lástima  ha  sido  por  cierto,  Sr.  inglés,  que  no 
nos  conociésemos  j  tratásemos  allá  en  el  mundo.  Lástima 
que  las  alas  de  la  imprenta  fuesen  de  tan  corto  vuelo  todavía 
en  nuestro  siglo,  que  no  pudiesen  traerme  vuestros  escritos, 
como  ni  probablemente  llevarian  los  mios  á  viiestra  noticia. 

Shakspeare,  Señor,  esa  misma  falta  de  comunicación  quizá 
era  muy  favorable  á  la  originalidad  del  genio.  Quizá  la 
comunidad  de  bienes  intelectuales,  que  después  se  ha  establecido 
con  gran  provecho  de  la  humanidad,  se  opone  á  que  haya 
grandes  propietarios  en  ingenió,  ó  cuando  menos  impide  acu- 
mular aquel  inmenso  capital  de  reputación  y  gloria  que  vos  y 
yo  recogimos,  y  que  ambos  conservamos  todavía. 

Cer,  Y  que  yo  por  mi  parte  espero  conservar  eternamente. 
Porqué  de  las  pocas  cosas  en  que  se  hallan  acordes  los 
mortales,  es  una,  según  me  han  dicho,  la  de  honrar  mi  memoria 
y  mis  escritos. 

Shcu  Sin  embargo  no  hay  que  fiarse.  Vuestros  escritos  y 
vuestra  memoria  solo  han  sufrido  hasta  el  dia  el  fallo  de  la 
envidia  que  supone  mérito,  y  el  de  la  parcialidad  que  le  asegura. 
Os  falta  sufrir  aun  el  examen  frió  y  neutral  de  algún  siglo  que 
gradué  el  mérito  de  las  obras  humanas  por  la  utilidad  real 
que  produzcan  á  la  humanidad.  Ese  siglo  que  no  llegará 
nunca  para  la  reputación  de  los  llamados  héroes,  cuyos  hechos 

2a 


178  TROZOS  £(ELECTOS. 

están  ya  consignados,  con  razón  ó  sin  ella^  por  una  oseara  y 
ciega  tradición,  llegará  sin  duda  para  cada  escritor,  porqué  sus 
hechos  son  sus  pensamientos,  y  estos  están  al  alcance  del  lente 
de  la  razón  de  las  edades.  Este  lente  no  vé  claro  sino  á  cierta 
distancia.  Quizá  doscientos  y  veinte  años  no  es  distancia  su- 
ficiente para  veros  bien  á  vos. 

Cer,  Ni  á  vos  tampoco  en  tal  caso,  pues  que  en  un  mismo 
dia  fué  cortado,  según  dicen,  el  hilo  de  nuestras  vidas :  y  es 
una  de  las  muchas  circunstancias  en  que  nos  asemejamos. 

aSAo.     ¿Luego  hay  entre  nosotros  semejanza? 

Cer,  Sí,  porqué  ambos  fuirtios  pobres,  ambos  lisiados, 
ambos  tuvimos  por  maestro  al  mundo,  y  ambos  nos  elevamos 
á  la  inmortalidad  sobre  las  alas  de  nuestro  solo  genio. 

ShcL  Pero  vos  fuisteis  soldado  y  yo  fui  cómico.  Vuestra 
vida  fué  errante  y  la  mia  quieta.  Aun  nuestra  singular  habi- 
lidad en  pintar  locos  y  en  mostrar  á  la  pobre  humanidad  su 
desdichado  retrato,  fué  diferente  y  opuesto  en  los  medios.  Vos 
hacíais  reir  y  yo  llorar,  yo  logré  por  mis  versos  la  inmortalidad, 
y  vos  no  acertasteis  á  escribir  sino  en  prosa. 

Cer.  Pero  mi  prosa  vale  al  menos  tanto  como  vuestros 
versos.  Si  me  citarais  otra  diferencia  diríais  mucha  verdad, 
y  es  que  yo  escribí  para  la  razón  y  vos  para  la  ignorancia.  Y 
que  en  mi  Don  Quijote  satirizé,  sin  pensarlo,  vuestros  dramas 
zurcidos  así  de  encantamientos  como  de  pendencias,  batallas, 
desafios,  heridas,  requiebros,  amores,  tormentas,  y  disparates 
imposibles.  Este  es  sin  duda  el  motivo  por  el  cual  mis  obras 
van  ganando  en  opinión,  tanto  como  el  mundo  enjuicio. 

Aquí  llegaba  este  diálogo  en  tono  ya  tan  alto  y  descompuesto 
que  acudió  otro  difunto  á  poner  paz. — Miren  vds.  (les  dijo)  el 
sitio  en  que  nos  hallamos  y  que  á  la  eternidad  no  se  viene  á 
dar  ruidos.  A  mas  que  no  hay  motivo  para  ello.  Créame  vd,. 
Señor  de  Cervantes,  que  soy  su  paisano,  y  cuando  yo  he 
venido  de  la  tierra,  tenia  vd.  su  baza  bien  sentada.  Al  que  se 
hubiera  atrevido  á  impugnar  una  tilde  de  sus  obras,  le  hubieran 
apedreado  como  á  iconoclasta.  Respecto  al  señor  inglés 
Shakspeare  basta  decir  en  su  honor,  que  el  inflexible  tirano 
del  teatro  y  de  las  letras  en  el  siglo  xvni  solo  osó  designarle 


TROZOS  SELECTOS.  179 

con  el  nombre  de  San  Cristóbal  de  la  tragedia,  apodo  envuelto 
en  elogio  y  en  veneración.  Así  que  pueden  vds.  darse  por 
contentos  con  el  dote  de  gloría  que  les  ha  tocado,  y  si  8ui)¡eran 
lo  que  á  mi  me  pasa,  con  mucha  mas  razón  se  tendrían  por 
dichosos ;  y  no  porqué  yo  quiera  comparar  mi  corto  mérito 
con  el  de  vds.,  sino  porqué  en  verdad  no  he  merecido  (aunque 
me  esté  mal  decirlo)  tanta  malandanza  y  tanta  desventura 
como  me  ha  cabido.  To,  para  lo  que  vds.  se  sirvan  mandarme, 
soy  Don  Ramón  de  la  Cruz,  poeta  moral  y  dramático  aunque 
de  saínetes.  Cuando  entré  en  la  carrera,  hallé  el  teatro  algo 
cansado  de  Calderón  y  demás  grandes  genios  de  la  antigua 
comedia  española,  porqué  hasta  lo  bueno  cansa  desgraciada- 
mente. Observé  los  proyectos  y  buen  éxito  de  la  escuela  de 
Moliere  en  Francia,  calculé  la  diferencia  de  costumbres  de  las 
dos  naciones  ;  me  pareció  que  la  España  no  se  hallaba  en 
estado  de  adoptar  de  repente  toda  la  delicadeza  de  la  comedia 
moderna. 

Vi  su  afición  decidida  á  los  bailes  de  candil :  á  los  purchi- 
nelas :  á  los  ahorcados :  á  las  jácaras  y  pullas  cantadas  en  las 
calles  por  los  ciegos.  Miré  al  grande  vestido  de  gitano :  al 
militar,  recostado  sobre  la  mesa  de  la  castañera:  al  abate, 
manteando  peleles  entre  las  mozas  de  los  barrios  bajos.  Me 
dediqué  á  estudiar  las  obras  del  paisano  que  está  presente, 
analizando  el  efecto  de  su  lectura  en  el  común  de  sus  lectores. 
Hallé  que  lo  que  en  ellas  mas  gustaba  no  era  la  sátira  fina  de 
las  aventuras  del  castillo  del  duque,  ni  el  discurso  de  Don 
Quijote  en  respuesta  al  capellán,  ni  su  diálogo  con  el  caballero 
del  bosque,  ni  los  encantos  de  la  cueva  de  Montesinos,  ni  las 
tribulaciones  de  Sancho,  ni  su  diestro  manejo,  cortes,  quites 
y  salidas  en'  la  afanosa  brega  del  gobierno ;  ni  la  catástrofe  de 
BU  ambición,  en  cuya  última  escena,  el  beso  de  paz  al  rucio, 
me  parece  la  imagen  mas  patética  de  la  aflicción  y  abandono 
en  que  deja  á  la  inocencia,  la  insensibilidad  pérfida  de  la  mali- 
cia, del  poder  y  del  orgullo  ocioso.  El  pueblo  prefería  á  estas 
bellezas,  otras  que  lo  son  también,  pero  de  otra  especie.  El 
cuadro  de  Maritornes  con  todas  sus  nocturnas  travesuras  de 
dueude  súcubo.     La  aventura  del   rebuzno.     Los  hechos  de 


180  TROZOS  SELECTOS. 

GKnesillo  j  compañeros  galeotes^  j  las  truanadas  j  torniscones^ 
con  que  los  caballeros  disputan  por  la  albarda  y  la  bacia, 
contra  la  gente  baja  en  la  caballeriza  de  la  venta.  Ahora  bien, 
dije  yo  entonces,  presentando  en  mis  saínetes  el  lenguaje,  los 
modales  y  los  sentimientos  de  estas  mismas  clases ;  enseñando 
á  vuelta  de  algunos  donaires  una  moral  pura  y  sociable,  no 
abstracta  ni  metafísica,  sino  natural  y  de  uso  para  todo  el 
mundo,  y  descubriendo  entre  los  toscos  vicios  de  los  artesanos^ 
y  las  finjidas  virtudes  de  los  usías,  la  honradez,  la  inocencia  y 
la  sinceridad,  para  hacerla  triunfar,  habré  dado  ya  im  paso 
hacia  el  objeto  de  la  comedia  moderna.  Si  lo  he  cumplido : 
si  he  sabido  tomar  la  embocadura :  si  he  conocido  el  genio  de 
los  espectadores :  si  mi  lavandera  de  la  casa  de  Tócame  Moque 
es  ejemplo  interesante  del  individuo  á  quien  la  sociedad  no 
ofrece  ningún  bien,  y  que  por  consiguiente  ningún  interés 
tiene  en  contribuir  al  orden,  díganlo  todos  mis  contemporáneos 
que  vieron,  aprendieron,  y  aprobaron,  hasta  que  algunos 
dogmatizadores  en  el  arte  de  gozar  pronunciaron  anatema  al 
que  se  divirtiese  en  mis  saínetes.  El  público  obedeció,  por  no 
incurrir  en  la  pena  mas  temida  de  él,  que  es  la  de  ser  tachado 
de  ignorancia.  Y  hoy  es  el  día,  señores,  en  que  se  necesita  mas 
valor  para  aplaudir  un  pensamiento  mío,  que  para  reprobar  uno 
del  Señor  Cervantes.  Las  parodias  de  Mr.  Yadé,  son  los  cantos 
de  Homero  en  comparación  de  mis  pobres  saínetes.  ¿  Es  posible, 
decía  yo,  que  la  nación  inglesa  escuche  las  tragedias  de  Shak- 
speare  en  que  Falstaff  y  el  príncipe  heredero  se  injurian,  se 
blasfeman,  y  se  roban  en  tabernas  y  entre  bandoleros,  mientras 
mis  compatriotas  no  pueden  soportar  la  representación  del 
Careo  de  loa  Majos  ?  ¿  seri  que  los  ingleses  sepan  menos  ó  que 
no  se  han  dejado  despojar  del  derecho  de  elección  en  sus  pro- 
pios placeres  ?  Pero  por  otra  parte  ¿  cómo,  si  son  consiguientes 
mis  paisanos,  no  se  desdeñan  de  leer  la  novela  de  la  Jítanilla,  la 
de  la  Ilustre  Fregona,  Rinconete  y  Cortadillo  y  el  Coloquio  de 
los  Perros  ?  Lo  mas  particular  en  el  asunto  es  que  los  literatos 
mis  paisanos  y  contemporáneos  dieron  en  despreciarme  como 
el  público,  y  apenas  me  dejaban  escupir  en  corro.  Ahí  han 
venido  Cienfuegos,  Moratin  y  Melendez,  y  no  me  atrevo  á  irles 


TROZOS  SELBGTOS.  181 

á  saludar^  sin  embargo  que  acaso  aJgano  de  ellos  me  deba  parte 
de  su  aureola  poética. 

Asi  dio  fin  Don  Ramón  á  su  discurso  que  aplaudieron  sus 
dos  oyentes  por  cortesía,  y  por  la  misma  razón  le  dieron  á 
entender  al  despedirse  que  respecto  á  su  anterior  disputa  que- 
daban si  no  acordes  al  menos  sosegados. 

Otros  dos  difuntos  que  babian  escuchado,  aunque  de  lejos, 
la  conversación,  comenzaron  otra  también  literaria.  iT  eran 
la  Poetisa  Monja  americana.  Sor  Juana  de  la  Cruz  j  el 
Maestro  León  Marchante,  Comisario  del  Santo  Oficio,  Racio- 
nero j  también  Poeta  en  Alcalá. 

Maestro  León,  Esos  saínetes  de  cuya  mala  suerte  se 
lamenta  tanto  ese  pobre  autor  que  acaba  de  marcharse  supongo 
que  serian  unos  dramas  cortos  y  graciosos  muy  semejantes  á 
mis  entremeses. 

Sor  Juana,  No  deben  ser  semejantes,  porqué  según  parece 
aquellos  saínetes  tienen  intención  moral,  mientras  que  los  en- 
tremeses vuestros  fueron  unas  farsas  ridiculas  é  insignificantes 
sin  mas  gracia  en  el  diálogo  que  la  de  los  equívocos  mas 
absurdos  y  disparatados. 

3f.  L,  No  fué  ese  el  juicio  que  hicieron  de  ellos  mis 
contemporáneos,  y  cuenta  que  entre  mis  contemporáneos 
era  uno  Calderón,  con  quien  rival  izé  en  el  teatro. 

Sor  J.  Pero  ved  la  diferencia :  los  dramas  de  Calderón 
han  llegado  á  la  posteridad  y  corren  traducidos  en  todas 
las  lenguas,  mientras  que  ni  en  vuestra  patria  hay  apenas 
quien  tenga  noticia  de  los  Pajes  Golosos  y  el  Abad  del  Campillo, 
El  Refugio  de  los  Poetas,  El  Dia  de  los  Compadren,  La  Hora 
de  la  Estafeta,  Las  Barbas  de  Valde,  El  Gato  y  la  Montera, 
que  son  los  títulos  de  vuestros  entremeses.  No  han  sido  mas 
felices  vuestras  loas  y  comedias. 

M,  L.  Loas  y  comedias  compusisteis  y  publicasteis  vos, 
hermana  Juana,  por  aquel  mismo  tiempo,  y  no  me  parece 
que  tienen  mayor  mérito  que  las  mias. 

Sor  J,  Hay  diferencia :  yo  era  una  mujer,  una  pobre 
americana  á  quien  no  dieran  educación  científica.  Si  á  la 
edad  de  tres  años  aprendí  á  leer  y  escribir,  fué  sin  licencia.  Si 


182  TROZOS  SELECTOS. 

en  veinte  lecciones  aprendí  el  latín,  fué  á  escondidas.  Si  quise 
que  me  permitíesen  algunos  momentos  alguna  independencia 
para  entregarme  al  estudio,  tuve  que  meterme  monja.  Tuvo 
otro  obstáculo  grande  que  vencer  mi  entendimiento,  que  fué 
el  de  el  amor  propio  que  debia  inspirarme  mi  hermosura,  y  el 
del  horror  ajeno  que  se  empeñaban  en  inspirarme  los  que  la 
miraban.  Porqué  una  muchacha  pobre  con  buena  cara,  es 
una  fachada  nueva  en  un  sitio  excusado,  sobre  la  cual  no  hay 
necio  ni  atrevido  que  no  venga  á  estampar  el  borrón  torpe  y 
sucio  de  su  mano  y  pluma.  Ya  veis  que  era  preciso  gran 
talento  y  magnanimidad  de  corazón  en  tales  circunstancias 
para  no  entontecerme,  apasionarme  y  desvanecerme.  Diez  y 
seis  años  tenia  yo  cuando  me  comparaba  el  virey  de  Méjico  en 
su  estilo  marino,  á  una  fragata  de  la  Real  armada  perseguida 
de  infinitas  chalupas  y  que  se  defiende  de  todas  ellas  sola. 

M,  i/«  Vuestra  afición  á  las  letras  tuviera  alguna  disculpa 
si  se  hubiera  limitado  á  las  profanas.  Pero  os  engol- 
fasteis imprudentemente  en  las  sagradas,  y  aun  escribisteis 
impugnaciones  y  criterios  de  proposiciones  teológicas  predica- 
das por  padres  graves. 

Sor  J.  Esas  impugnaciones  las  escribí  por  obediencia  como 
debéis  saber.  No  usé  de  la  teología  voluntariamente  sino 
para  mi  gobierno,  y  sobre  todo  no  abusé  como  vos  de  ella  en 
jácaras  y  coplas  de  villancicos  que  se  cantaban  al  órgano  en 
las  catedrales.     Por  ejemplo : 

Al  Nacimiento.  A  San  Felipe  Neri. 

«  El  alcalde  de  Alcorcen,  "  El  diablo  que  divisaba 

Misterioso  en  Navidades,  ^^  caridad  que  tenia, 

Al  niño  ofreció  pucheros,  Estorbársela  intentaba. 

Viendo  á  Dios  que  tomó  carne."  Y  cuanto  mas  le  atizaba 

Tanto  mas  Felipe  ardia." 

'*  Maria  lloviendo  mayos  "  Con  una  mujer  urdir 

Nos  dio  un  sol  con  unas  flores,  Quiso  al  santo  cierta  trama, 

Ella  parió  sin  dolores  Pero  el  santo  supo  huir, 

Pero  tuvo  muchos  rayos."  Y  no  la  pudo  mullir 

Por  mas  que  le  hizo  la  cama." 
"  Dos  brutos  en  cabecera  «  gn  la  oración  maravillas 

Estaban,  que  en  casas  grandes  Hizo,  y  también  en  las  dietas; 

Los  mas  bien  acomodados  Porqué,  á  pesar  de  patillas. 

Son  siempre  los  animales."  Suix)  mucho  de  rodillas, 

Y  poco  de  servilletas." 


TROZOS  SELECTOS. 


183 


A  San  Francüeo  de  Borja, 


"  A  Borja  que  i  estrella  rara ! 
Nació  un  nieto  como  an  CielO| 

Y  al  page  que  albricias  haya, 
Dijo  la  comadre,  vaya 

Y  ctténteselo  á  su  abuelo.'' 

"  Oraciones  quiso  dar 
Borja,  pero  no  dineros : 
Como  santo  hizo  en  rezar, 

Y  en  no  quererle  pagar 
Hizo  como  caballero.' ' 


''  Llamó  luego  el  duque  al  tal, 

Y  preguntóle  en  su  cuarto : 

¿  Qué  tenéis  que  estáis  mortal  ? 

Y  el  page  dyo,  es  un  mal 

Que  me  ha  quedado  de  un  parto." 

A  la  Santa  Cruz. 

"  Dicen  que  eras  santa  y  pura; 
Y  yo  sé  que  el  yiemes  santo, 
A  vista  de  todo  el  mundo, 
Tuviste  un  hombre  en  los  brazos." 


M.  L.  No  fué  singular  en  mí  este  estilo ;  entre  otros  mil 
que  le  usaron,  citaré  al  poeta  Cáncer,  que  me  precedió  y  á 
quien  Calderón  elogia  en  la  censura  que  está  al  frente  de  sus 
poesías  en  estos  términos  hablando  con  el  Consejo.  "  Muy 
Poderoso  Señor :  Por  mandadft  de  V.  A.  he  visto  este  libro 
que  su  autor,  Don  Gerónimo  Cáncer,  intitula  Poesías  varias. 
Y  aunque  el  ingenio  de  su  autor  (tan  célebre  en  España)  es 
su  mas  segura  aprobación,  con  todo  eso  le  he  leido  con  cuidado 
y  no  hallo  en  él  inconvemente  que  reparar,  antes  bien  mucho 
que  agradecer  al  estilo,  en  quien  se  hallan  usados  con  agudeza 
y  donaire  los  primores  de  la  lengua  castellana.  Este  es  mi 
parecer.  Salvo,  &c.  Madrid  y  Noviembre  20  de  1650.  Don 
Pedro  Calderón  de  la  Barca." — Pues  bien,  este  mismo  Don 
Gerónimo  Cáncer  en  este  mismo  libro  así  aprobado,  dice  ha- 
blando del  nacimiento : 


**  Viendo  el  Padre  divinal. 

En  quien  todo  el  bien  se  encierra. 

Que  su  hijo  natural, 

Por  redimir  nuestro  mal. 

Bajar  quería,  á  la  tierra ; 

Dyo  con  saber  profundo 

Que  es  bien  que  á  todos  asombre. 

Aunque  no  es  hijo  segundo, 

Vaya  y  ruede  por  el  mundo 

Porqué  asi  vendrá  á  ser  hombre.' 

A  Santo  Domingo. 

**  De  alto  linaje  y  lustroso, 
Por  noble  y  antiguo  fuero 


Fué  nuestro  santo  glorioso, 
Pero  Dios  como  piadoso 
Le  libró  de  caballero." 

"  Diéronle  con  gran  cuidado 
£1  bautismo  consagrado 
Donde  la  gracia  se  fragua, 

Y  al  irle  á  pasar  por  agua 
Vieron  que  estaba  estrellado." 

*'  Aquí  por  hazaña  nueva 
Hay  un  pozo  muy  sencillo. 
Que  dá  vida  á  quien  la  pioieba, 

Y  es  tan  divino  que  lleva 
Milagros  por  culantrillo." 


184  TROZOS  SELECTOS. 

T  este  misino  estilo  y  gusto  le  siguieron  los  poetas  nn  siglo 
después ;  y  así  es  que  Don  José  Villaroel,  cuyas  poesías  están 
aprobadas  para  la  impresión  en  1761,  se  explica  así  en  la  vida 
de  santa  Teresa : 

"  Es  Jesas  de  Teresa  "  Y  que  él  era  casado 

Y  ella  de  Jesús,  Con  mas  de  once  mil, 

Y  quedaron  casados  Y  la  vida  de  todas 
Por  Dios  y  una  cruz."  Nunca  tendrá  fin." 

"  En  la  confesión  que  hizo  "  Mira,  dijo  el  esposo, 

Luego  la  santa  Que  en  ser  mi  esposa 

De  corazón  deda  A  ti  te  vá  la  vida, 

Que  fué  robada."  Y  á  mi  la  honra." 

Y  en  la  de  San  Francisco  Javier  en  estos  términos : 

"  Hizo  cosas  tan  raras,  **  Humillando  coronas 

Que  el  mundo  todo  *  Al  riego  sacro, 

Le  tenia  por  santo  Decia  á  Reyes  Topos 

Como  el  demonio."  Al  agua  patos." 

''  Ya  supo  con  tullidos  "  Solo  á  comadres  este 

Este  santazo,  Santo  desplace, 

Por  b%jo  de  la  pierna  Y  es  que  este  santo  nunca 

Hacer  milagros."  Tuvo  comadres." 

Sor  J,  La  mayor  extravagancia  de  esos  cuitados  ingenios 
en  esos  dichosos  siglos  era  su  extraordinaria  presunción.  Los 
españoles  mas  doctos  en  aquel  tiempo  estabais  en  la  íntima 
persuasión  de  que  el  entendimiento  de  los  americanos  era  in- 
ferior al  vuestro  incomparablemente,  y  así  el  juicioso  Feyjóo 
empleó  muchas  páginas  y  razones  en  persuadirnos  que  del  mar 
allá  podia  haber  algunos  vislumbres  de  racionalidad,  y  en 
verdad  que  no  cambio  la  poca  que  Dios  me  ha  dado  por  la 
vuestra  y  la  de  esos  señores  de  esas  coplas. 

M,  L,  Aun  cuando  se  os  concediese  que  los  americanos 
tengan  tan  despejado  entendimiento  como  Ibs  españoles,  no 
debian  tenerle  tan  cultivado,  porqué  no  tenían  tantas  escuelas, 
tantas  universidades,  ni  tantos  maestros. 

Sor  J.  Si  las  escuelas,  universidades,  y  maestros  formaban 
semejantes  escritores,  desde  luego  se  puede  asegurar  lo  que 
decia  un  discreto,  *^  que  un  majadero  sin  grados  no  era 
completamente   majadero."    Confieso   la  utilidad  de  ciertos 


TROZOS  SELECTOS.  185 

establecimientos  científicos  y  aun  convendré  en  la  necesidad 
de  vuestras  universidades  para  los  talentos  medianos  que  como 
los  bajeles  defectuosos^  no  pueden  navegar  sino  en  conserva ; 
¿pero  juzgáis  que  Homero  hubiera  sido  Homero  en  la  miiver- 
sidad  de  Salamanca  ? 

M.  L.  Yo  supongo  que  en  vuestra  charla  habrá  cosas  muy 
buenas^  pero  que  yo  me  he  quedado  en  ayunas.  Digo  que 
deseaba  ya  que  hicieseis  punto  final,  Y  digo  que  cuidaré  de 
que  no  volváis  á  darme  otro  solo  filosófico,  por  los  siglos  de  los 
siglos  de  toda  la  Eternidad.     Buenas  noches. 

José  SoMOzi. 


■•II» 


RAZONAMIENTO  DE  HERNÁN  CORTÉS 
AL  AYUNTAMIENTO  DE  VERA  CRUZ. 

Ya,  Señores,  por  la  misericordia  de  Dios  tenemos  en  este 
Consistorio  representada  la  persona  de  nuestro  Ret,  á  quien 
debemos  descubrir  nuestros  corazones  y  decir  sin  artificio  la 
verdad. 

Yo  vengo  á  vuestra  presencia,  como  si  llegase  á  la  suya,  sin 
otro  fin  que  el  de  su  servicio,  en  cuyo  celo  me  permitiréis  la 
ambición  de  no  confesarme  Vuestro  inferior. 

Discurriendo  estáis  en  los  medios  de  establecer  esta  república 
dichosa  ya  en  estar  pendient3  de  vuestra  dirección. 

No  será  fuera  de  propósito  que  oigáis  de  mí  lo  que  tengo 
premeditado  y  resuelto,  paraqué  no  caminéis  sobre  algún 
presupuesto  menos  seguro,  cuya  falta  os  obligue  á  nuevo  discur- 
so y  nueva  resolución. 

Esta  Villa  que  empieza  hoy  á  crecer  al  abrigo  de  vuestro 
gobierno,  se  ha  fundado  en  tierra  no  conocida  y  de  grande 
población,  donde  se  han  visto  ya  señales  de  resistencia  bastantes 
para  creer  quer  nos  hallamos  en  una  empresa  dificultosa, 
donde  necesitaremos  igualmente  del  consejo  y  de  las  manos,  y 
donde  muchas  veces  habrá  de  proseguir  la  Fuerza  lo  que 
empezare  y  no  consiguiere  la  Prudencicu 

No  es  tiempo  de  máximas  políticas  ni  de  consejos  desarmados. 

2  B 


186  TROZOS  SELECTOS. 

Vuestro  primer  cuidado  debe  atender  á  la  conservación  de 
este  ejército  que  os  sirve  de  muralla;  y  mi  primera  obligación 
es  advertiros  que  no  está  hoy  como  debe  para  fiarle  nuestra 
seguridad  y  nuestras  esperanzas. 

Bien  sabéis  que  yo  gobierno  el  ejército  sin  otro  título  que 
un  nombramiento  de  Diego  Yelasquez^  que  fué  con  poca 
intermisión  escrito  y  revocado. 

Dejo  aparte  la  sinrazón  de  su  desconfianza,  por  ser  de  otro 
propósito;  pero  no  puedo  negar  que  la  jurisdicción  militar 
de  que  tanto  necesitamos,  se  conserva  hoy  en  mí  contra  la 
voluntad  de  su  dueñoy  y  se  funda  en  un  Título  violento  que 
trae  consigo  mal  disimulada  la  flaqueza  de  su  origen. 

No  ignoran  este  defecto  los  soldados,  ni  yo  tengo  tan  humilde 
el  espíritu  que  quiera  mandarlos  con  autoridad  escrupulosa^  ni 
es  el  empeño  en  que  nos  hallamos  para  entrar  en  él  con  un 
ejército  que  se  mantiene  mas  en  la  costumbre  de  obedecer  que 
en  la  razón  de  la  obediencia. 

A  vosotros.  Señores  toca  el  remedio  de  este  inconveniente ; 
y  el  Atuntamietíto  en  quien  reside  hoy  la  representación  de 
nuesto  Rey  puede  en  su  real  nombre  proveer  el  gobierno  de 
sus  armas,  eligiendo  persona  ep  quien  no  concurran  estas 
nulidades. 

Muchos  soldados  hay  en  el  ejército  capaces  de  esta  ocupa- 
ción, y  en  cualquiera  que  tenga  otro  género  de  autoridad,  6 
que  la  reciba  de  Vuestra  Mano,  estará  mejor  empleado. 

Yo  desisto  desde  luego  del  derecho  que  pudo  darme  la 
posesión  *  y  renuncio  en  vuestras  manos  el  título  que  me 
puso  en  ella,  para  qué  discurráis  con  todo  el  arbitrio  en  vuestra 
elección ;  y  puedo  aseguraros  que  toda  mi  ambición  se  reduce 
al  acierto  de  nuestra  empresa,  y  que  sabré  sin  violentarme 
acomodar  la  Pica  en  la  mano  que  deja  el  Boston ;  que  si  en  la 
guerra  se  aprende  el  mandar  obedeciendo^  también  hay  casos 
en  que  el  haber  mandado  enseña  á  obedecer,  f  Solis. 


*  Y  la  posesión,  (se  dice)  son  los  nucre  pontos  de  la  ley. — El  Editor. 

t  Dice  SoLTS,  y  con  razón,  al  reflexionar  sobre  el  acto  de  haber  arrojado 
HBRiTAír  CoRTés  sobre  la  mesa  del  Ayuntamiento  de  Vera  Cruz  el  thnlo  de 


TROZOS  SELECTOS.  187 


HISTORIA  MERCANTIL  UNIVERSAL. 

Discurso  para  la  solemne  apertura  de  la  cátedra  que  se  expresa,  en  la 
Escuela  Universal  de  Ciencias  y  Artes,  en  Madrid,  plazuela  de  los  Mas- 
tenses,  número  25,  el  dia  7  de  enero  de  1849,  por  el  Director  de  las  clases 
de  comercio  D.  Cabihiro  Rufino  Küiz.* 

Señobes:  Profundamente  agradecido  á  la  invitación  del 
digno,  activo  y  celoso  director  general  de  este  establecimiento, 
no  pude  menos  de  simpatizar  con  la  grande  idea  concebida  por 
sus  fundadores,  los  cuales,  recordando  mi  oscura  persona, 
tuvieron  á  bien  asignarme  la  dirección  de  la  Escuela  del  Co- 
mercio y  la  cátedra  de  Historia  general  del  mismo. 

Estoy  muy  lejos.  Señores,  de  creerme  apto  para  desempeñar 
ambos  cargos ;  pero  entretanto  se  presenta  alguno  mas  digno 

Diego  Velasqübz,  besado  el  bastón  al  entregarlo  á  los  Alcaldes  y  retirádose 
á  su  barraca,  ''  que  ax)esar  de  qne  ayentnraba  X)oco  en  tomar  aquella  resolución, 
no  careeia  sin  embargo  do  alabanza  la  hidalgaia  del  reparo  y  el  arte  con  que 
apartó  de  sí  la  debilidad  6  menos  decencia  de  su  autoridad." 

Como  es  de  suponer,  los  Capitulares  no  dudaron  mucho  en  reelegirlo,  y  las 
aclamaciones  y  el  público  regoc^o  fueron  garantes  ciertos  de  lo  prudente  y  acertado 
de  la  medida. 

A  pesar  de  lo  claro  y  obvio  de  eUa,  no  Altaron  (como  nunca  faltan)  desconten- 
tadizos  é  intrigantes  que  trataron  de  desacreditar  á  Cortés  achacándole  miras 
de  ambición,  negando  al  Ayuntamiento  la  autoridad  para  hacer  el  nombramiento, 
y  hablando  con  desprecio  de  los  que  (como  ellos  los  llamaban)  victimas  y  enga- 
fiados  que  solo  veian  en  el  acto  de  Cortés  generosidad  y  desprendimiento. 

El  Editor. 

*  Hemos  dado  lagar  entre  los  Trozos  Selectos  al  discurso  del  Director  de 
las  clases  de  Comercio  sobre  la  Historia  Mercantil  Universal,  Don 
Casimiro  Rufino  Ruiz,  Redactor  y  Editor  que  fué  de  la  Guia  del  Comercio, 
Industria  y  Agricultura  que  se  publicaba  en  Madrid  por  los  afios  1849  y  ¿O,  y 
Autor  del  interesante  libro ''  Máximas  Mercantiles,"  como  un  pequeño  tri- 
buto de  respeto  y  grata  memoria  hacia  el  Autor. 

Las  hermosuras  de  primer  orden  de  que  abunda  hubieran  sido  motivos  mas 
que  suficientes  para  su  inserción,  aunque  se  hubiese  querido  prescindir  de  la 
amistad  que  á  él  nos  une,  y  aun  de  la  circunstancia  de  haber  sido  su 
corrttponsaL 

Ademas  de  este  discurso,  se  encontrará  el  de  la  Paz  Universal  ;  y  ambos 
los  proponemos  como  modelos  de  estudio,  no  solo  por  las  ideas  que  en  ellos  se 
deseuTuelven,  sino  también  porqué  su  lenguaje  es  puro,  natural,  varonil  y 
castizo.  El  Editor. 


188  TROZOS  SELECTOS. 

para  tan  delicadas  y  trabajosas  tareas,  estimulado  con  el  ejem* 
pío  de  los  directores  y  profesores  de  los  demás  ramos,  procu- 
raré en  mi  facultad  corresponder  á  las  miras  y  objeto  filantrópico 
que  todos  han  concebido,  supliendo  con  mi  buen  deseo  la  escasez 
y  profundidad  de  conocimientos  adecuados  para  difundir  la  ilus- 
tración y  elevar  en  nuestro  pais  este  naciente  establecimiento  de 
enseñanza  general,  al  rango  y  categoría  de  las  primeras  fuentes 
del  saber  que  se  conocen  en  Europa.     Los  cimientos  están  ya 
abiertos :  del  apoyo  y  protección  del  gobierno  de  S.  M,,  de  la 
cooperación  de  los  padres  de  familia  que  consulten  el  interés  y 
porvenir  de  sus  hijos,  del  celo  y  asiduidad  de  todos  los  com- 
profesores y  de  la  aplicación  de  los  alumnos,  es  de  esperar  que 
esta  Escuela  Universal^  que  con  tan  "buenos  auspicios  se  ha  in- 
augurado, se  consolide,  acreciente  y  acredite  como  otra  creación 
análoga  de  nuestro  gran  cardenal  Cisneros  en  1508,  ó  como 
la  famosa  escuela  de  Dublin  que  para  el  estudio  del  comercio 
se  creó  en  1736,  así  como  después  otras  en  París,  y  la  última, 
por  nuestro  amigo  M.  Blanqüi,  que  seguramente  indujeron 
en  1828  á  nuestro  último  monarca  para  fundar  en  Madrid 
una  Escuela  de  Comercio,  semejante  á  las  que  habia  en  Barce- 
lona y  la  Habana,  que  aunque  no  produjeran  grandes  resultados 
por  estar  limitadas  á  la  enseñanza  de  la  aritmética  aplicada  al 
giro,  teneduría  de  libros  y  derecho  práctico  comercial  interior 
y  exterior,  dieron  sin  embargo  idea  de  la  necesidad  de  ampliar 
estos  estudios  elevándolos  á  otra  esfera. 

Era  ya  una  necesidad  imperiosa  dotar  á  la  que  fué  capital 
de  dos  mundos  con  un  establecimiento  modelo  central,  donde 
la  juventud  estudiosa  de  ambos  hemisferios  pudiese  encontrar 
fuentes  reunidas  donde  saciar  la  sed  de  conocimientos  científi- 
cos, industriales  y  comerciales,  adecuados  á  la  época  y  cir- 
cunstancias en  que  vivimos. 

Este  es  el  pensamiento  que  se  desea  llevar  á  cabo  con  el 
mayor  fruto  y  en  el  menor  tiempo  posibles. 

La  exactitud  y  delicadeza  que  hasta  ahora  hemos  observado 
en  el  trato ;  la  distribución,  regularidad,  esmero  y  perfección 
de  los  trabajos ;  el  sello  de  moralidad  con  que  se  forman  las 
virtudes  públicas  y  que  han  procurado  imprimir  en  todos  los 


TBOZOS  SELECTOS.  189 

actos,  dan  una  garantía  saficiente  de  que  esta  Escuela  Univer^ 
sal  no  retrocederá  de  la  marcha  que  sus  fundadores  al  conce- 
birla se  propusieron. 

Profesores  expertos  en  caligrafía  y  matemáticas,  prácticos 
en  los  mejores  sistemas  de  cambios,  teneduría  de  libros,  cuenta 
y  razón,  transacciones  j  usos  mercantiles,  lenguas  vivas,  re- 
ducciones, descuentos,  arbitrages,  retomos,  reembolsos,  orden 
consular  y  geografía  mercantil  desempeñan  con  inteligencia  y 
celo  la  parte  que  respectivamente  les  concierne. 

Señores :  decir  que  de  medio  siglo  á  esta  parte  ha  brillado 
sobre  el  entendimiento  humano  una  nueva  luz,  que  se  ha  pro- 
pagado con  una  foerza  y  una  rapidez  sin  ejemplo  en  la  historia 
del  hombre,  seria  repetir  una  cosa  que  nadie  ignora ;  siendo 
bien  sabido  que  los  pueblos  que  han  civilizado  á  los  demás 
siempre  fueron  comerciantes,  y  comerciantes  están  obligadas 
á  ser  todas  las  naciones  peninsulares. 

Si  hubo  pueblos  que  creyeron  rebajar  su  orgullo  con  el 
ejercicio  del  comercio,  como  acontecía  un  tiempo  en  Roma, 
también  hubo  otros  que  lo  vindicaron  cumplidamente  como 
Cartago,  donde  el  comercio  lo  desempeñaban  hasta  los  nobles 
de  la  primera  jerarquia,  que  solo  miraban  con  menosprecio  y 
aun  degradación  á  las  clases  parásitas  é  improductivas.  En 
las  repúblicas  de  Venecia,  Genova  y  Florencia  eran  nego- 
ciantes los  nobles,  los  senadores  mas  ilustres  y  hasta  los  mismos 
gefes  del  Estado. 

Este  ha  sido  siempre  el  resultado  de  la  educación,  ó  mas 
bien  dicho  la  educación  misma,  que  cae  por  decirlo  asi  sobre 
los  pueblos  y  los  individuos  como  el  roclo  del  cielo ;  y  tanta 
es  la  importancia  que  merece  la  educación,  que  no  hay  ningún 
sacrificio  de  tiempo  ó  de  dinero,  al  cual  un  padre  tierno  y 
juicioso  no  se  resigne,  cuando  se  trata  de  la  de  sus  hijos. 

Esta  educación,  pues,  por  la  que  el  hombre  dotado  de  facul- 
tades, pero  desprovisto  de  ideas,  las  adquiere  para  después 
aplicarlas  útilmente  á  los  diferentes  negocios  de  la  vida  es  el 
objeto  primordial  á  que  se  ha  propuesto  cooperar  esta  escuela, 
creada,  no  para  formar  un  pueblo  exclusivo  de  guerreros,  sa- 
cerdotes ó  literatos,  sino  para  propagar  el  genio  de  las  artes. 


190  TROZOS  SELECTOS. 

de  las  ciencias  exactas  j  naturales,  con  el  mayor  provecho  de 
las  actuales  necesidades  de  la  sociedad.  Por  nuestra  parte 
procuraremos  explicar  y  ampliar  de  viva  voz  las  prácticas  y 
magmas  mercantiles  que  conceptuemos  adecuadas  á  las  cir- 
cunstanciasj  índole  ó  edad  de  nuestros  alumnos. 

La  Escuela  é  Historia  general  del  Comercio^  cuya  dirección 
y  asignatura  se  nos  ha  cometido :  ya  hemos  dicho  que  requería 
persona  que  desarrollase  con  mas  suficiencia  los  tesoros  de 
ilustración  que  puede  y  debe  suministrar. 

La  Historia  del  Comercio,  Señores,  nos  revela  el  principio 
de  la  civilización  y  engrandecimiento  de  todas  las  naciones 
que  con  él  han  florecido  y  preponderan  al  presente  en  el 
universo. 

AI  consultar  estos  anales  para  fijar  la  verdad  de  los  hechos, 
la  serie  y  orden  cronológico  de  los  tiempos,  se  observa  la  con- 
veniencia que  proporciona  el  comercio,  como  incentivo  de  las 
riquezas,  el  modo  de  adquirirlas,  la  laboriosidad  y  la  paz  que 
lleva  á  las  naciones,  germina  en  el  seno  de  sus  individuos  y 
forma  esa  honi*adez  y  buena  fé  tan  proverbial  en  la  clase  que 
nos  ocupa,  y  al  sistema  de  obtener  estas  ventajas  práctica  y 
científicamente  vamos  á  consagrarnos. 

La  historia  del  comei'cio  universal  nos  suministrará  datos  y 
conocimientos  preciosos  para  conseguirlo  agradablemente. 

El  comercio  que  trae  su  origen  desde  las  primeras  edades 
del  mundo,  es  el  agente  destinado  por  la  Providencia  á  desple- 
gar sus  poderosas  facultades  para  hermosear  y  hacer  mas 
cómoda  la  mansión  del  hombre  sobre  la  tierra. 

Si,  Sei^ores,  él  es,  no  solamente  el  lazo  flexible  que  une  ó 
estrecha  la  comunicación  y  amistad  de  los  individuos  y  de  los 
pueblos,  sino  el  alma,  enérgico  y  principal  apoyo  de  los  Estados. 
Es,  en  fin,  el  que  ha  salvado  al  mundo  de  su  primitiva  bar- 
barie, comunicándole  las  emociones  y  cultura  que  hoy  le 
distinguen. 

A  él  se  deben  esos  rápidos  progresos  de  la  civilización,  él 
es  quien  crea  y  fomenta  la  agricultura,  las  artes,  la  nave- 
gación y  las  ciencias,  sirviéndoles  de  base  sólida  y  proveyén- 
dolas de  cuantos  elementos  para  su  prosperidad  necesitan. 


TROZOS  SELECTOS.  191 

La  historia  monumental  del  Egipto,  publicada  por  J.  G.  Wil- 
kinson  y  Rossellini,  nos  revela  la  suntuosidad  de  las  calles, 
tiendas,  almacenes  y  establecimientos  de  Tebas,  Memfis  y 
otras  ciudades  desde  los  reinados  de  Menks  ó  Mizbain,  2190 
años  antes  de  J.  C.  hasta  el  de  Sheshonk,  padre  de  la  esposa 
de  Salomón,  contemporáneo  de  Homero  y  de  David,  en  cuya 
época  las  artes  y  el  comercio  ya  se  hallaban  en  alto  grado 
adelantadas,  sirviendo  de  moneda  para  los  cambios  los  anillos 
de  plata  y  oro ;  no  quedando  duda  de  que  los  mas  grandes 
monarcas  de  aquel  pais  distinguían  al  comercio  y  sobre  él  fun- 
daban la  base  de  su  poder. 

Asi  debieron  reconocerlo  Osntis  y  el  gran  Sesostris,  rey  de 
Egipto,  1500  años  antes  del  nacimiento  de  Jesu  Cristo,  al  po- 
sesionarse de  los  puntos  mas  comerciales  del  mar  Rojo,  del 
golfo  arábigo,  de  la  India  y  del  mar  Egeo,  que  también  dominó 
después  Semi&amis,  gran  reina  de  la  Asirla,  y  Tolomeo  Fila- 
DELFO  por  otros  medios  283  años  antes  de  Jesu  Cristo. 

Al  comercio  debieron  su  grandeza  y  celebridad  aquellas  na- 
ciones poderosas  y  antiquísimos  pueblos  que  atribuian  su  origen 
al  dios  Mercurio  como  á  numen  tutelar  del  comercio,  de  la 
reconciliación,  de  la  elocuencia,  del  cálculo  y  de  la  industria; 
y  aquella  antimercantil  y  soberbia  Roma  le  adoptó  como  la 
Grecia  á  los  259  años  de  su  fundación,  inaugurándole  un 
templo  el  dia  de  los  idus  de  mayo,  ñesta  anual,  que  después 
perpetuaron  con  gran  solemnidad  todos  los  comerciantes  en  el 
mismo  sitio. 

No  hay  mas  que  observar  los  atributos  emblemáticos  con 
que  le  revestían  los  egipcios,  los  griegos,  los  romanos  y  otros 
muchos  pueblos  de  la  antigüedad,  para  deducir  su  verdadera 
importancia,  las  franquicias  y  la  actividad  que  le  son  tan  indis- 
pensables para  elevarse,  como  las  alas  al  pájaro  ó  como  la 
savia  á  los  árboles. 

Si  los  limites  que  prescribe  la  prudencia,  el  lugar,  y  el 
tiempo  y  el  temor  de  molestar  á  una  reunión  tan  numerosa 
como  escogida,  no  nos  obligasen  á  correr  indicando  rápida- 
mente solo  hechos  y  nombres  que  cada  uno  de  por  sí  pudiera 
ser  objeto  de  una  memoria,  nos  detendxíamos  en  este  solemne 


192  TROZOS  SBLECTOS. 

acto  á  manifestar  los  prodigios  que  ha  hecho  el  mundo  en  la 
ciencia  del  comercio^  desde  el  sistema  natural  de  los  cambios 
en  los  primitivos  tiempos^  hasta  el  arreglo  de  las  grandes  aso- 
ciaciones j  la  conclusión  de  los  tratados  mercantiles  que  tanto 
influyeron  en  la  riqueza  y  esplendor  de  las  naciones. 

Tributaria  dignas  alabanzas  á  los  escritores  que  desde  Xe- 
nofonte,  400  años  antes  de  J.  C.  en  Grecia,  Festo  Avieno  y 
Terencio  en  Roma,  han  empleado  útilmente  sus  talentos  en 
favor  del  género  humano,  mostrando  al  comercio  como  el  ver- 
dadero camino  de  su  bienestar,  y  analizando  los  principios  de 
Robertson,  William  Petty,  Fox  y  otros  escritores  ingleses ;  me 
detendria  en  manifestar  las  sabias  doctrinas  de  estos  y  de  los 
Turgots,  Savarys,  Quesneys,  Carys,  Huets  y  Neckers,  que 
prestaron  al  inmortal  Adam  Smith  los  preciosos  materiales 
con  que  en  1766  fabricó  el  admirable  y  ordenado  edificio 
de  la  ciencia  económica ;  pero  no  nos  separemos  de  nuestro 
objeto. 

Nos  llenaremos  de  entusiasmo  y  admiración  con  solo  prin- 
cipiar la  historia  del  comercio  por  esas  fértiles  regiones  del 
Oriente,  de  la  Siria,  de  la  Mesopotamia,  del  Egipto,  de  las 
costas  septentrionales  del  África  y  meridionales  de  la  Europa, 
tan  populosas  en  otros  tiempos  como  solitarias  al  presente: 
allí  resplandecieron  mientras  fomentaban  el  comercio  imperios 
magníficos,  ciudades  y  repúblicas  opulentas,  como  Babilonia, 
Menfis,  Heliópolis,  Tiro,  Sidon,  Orcomena,  Tebas,  Nínive, 
Susa,  Cartago,  Eobatana,  Seleucia,  Antioquía,  Efeso,  Palmira, 
Cirena,  Damasco,  Ophir,  Tarsis,  Carteya,  Atenas,  Corinto, 
Rodas,  Zante,  Siracusa,  Cafa,  Ansiogaber,  Alejandría,  Ohen- 
dis,  Coptos,  Gondar,  Aduli  y  Berenice. 

Mas  tarde  observaremos  otros  prósperos  pueblos  mercantiles 
como  Cádiz,  Cartagena,  Tenerife,  Mahon,  Alicante,  Rosas  ó 
Ampurias,  Sagunto,  Denia,  Marsella  y  Tarragona  que  aun 
sobreviven. 

La  preocupación  antimercantil  del  imperio  militar  romano, 
la  barbarie  gótica  de  los  Atilas  y  Alaricos,  el  fanatismo  cris- 
tiano y  musulmán  de  la  edad  media  con  el  sello  místico  de  la 
dominación  sacerdotal  concretaba  la  vida  del  pueblo  4  templos. 


TROZOS  SELECTOS.  193 

sepulcros  6  batallas^  como  en  el  Egipto  primitívo,  donde  el  rej- 
era el  primer  esclavo,  y  cuyos  siglos  tan  fatales  en  un 
principio  para  el  comercio,  fueron  sin  embargo  origen  del 
renacimiento  y  nueva  civilización  comenzada  por  Bagdad, 
Bassora,  Sofala,  Constantinopla,  Tolemaida  ó  Acre,  Pentápolis, 
Beiruth,  Ormuz,  Cairo,  Smirna,  Suez,  Damasco,  Alepo, 
Trípoli,  Malta,  Gozo  y  Tierra  Santa,  alentada  por  las 
cruzadas  en  demanda  de  Jerusalen,  seguida  y  perfeccionada 
en  Venecia,  Amalfí,  Pisa,  Genova,  Florencia,  Luca,  Porto  Pi, 
Barcelona,  que  hacia  los  años  1114  era  ya  muy  renombrado 
puerto  libre,  estableciendo  al  poco  tiempo  tratados  de  comercio 
y  cónsules  hasta  en  Armenia,  como  lo  hizo  después  la  famosa 
liga  teutónica,  creada  en  1164  por  las  ciudades  anseáticas  ó 
puertos  francos  de  Hamburgo,  Bremen,  Francfort  y  Lubeck, 
á  que  siguieron  Medina  del  Campo,  Sevilla,  Lisboa,  Amster- 
dam,  Amberes,  Brujas,  Bruselas,  Palermo,  Ñapóles,  Nurem- 
berg,  Ostende,  Tárente,  Arles,  Vannes,  liantes,  Burdeos, 
ciudad  del  cabo  de  Buena  Esperanza,  Londres,  Paris,  Corfú, 
Odesa,  Dantzick,  Ancona,  Kiva,  Modon,  Niza,  Túnez,  Gine- 
bra, Valencia,  Málaga,  Riga,  Kiachta,  Astrakan,  Tobolsk, 
Tangarock,  Sebastopol,  Candia,  Chipre,  Palma,  Narbona, 
Salónica,  Liorna,  Scutari,  Gibraltar,  Liverpool,  Oporto,  Bil- 
bao, S.  Sebastian,  Vigo,  Gijon,  Coruña,  Santander  y  otras 
ciudades  hoy  sustitutas  de  las  mas  opulentas  de  la  antigüedad, 
diseminadas  por  las  cinco  partes  del  mundo  mercantil  que 
nuestros  antepasados  no  conocieron,  según  lo  patentizan  la 
América  descubierta  en  1492,  la  India  Oriental  por  el  cabo 
de  Buena  Esperanza  en  1498  y  la  Australia  en  1616,  ambas 
deudoras  al  comercio  de  su  actual  cultura  y  porvenir. 

En  estas  nuevas  regiones  veremos  resaltar  en  primera  Unea 
&  Veracruz,  Méjico,  Puerto-Rico,  Acapulco,  Quebeck,  Cara- 
cas, Nueva-York,  Nueva  Orleans,  Boston,  Washington, 
Nicaragua,  S-  Blas  de  California,  Lima,  Perú,  Rio  Janeiro, 
la  Habana,  Buenos- Aires,  Paraguay,  Valparaíso  y  Montevideo, 
última  ciudad  que  en  1726  fundaron  en  América  los  espa- 
ñoles. 

Pasaremos  á  la  Australasia  ó  Polinesia  é  islas  del  grande 

2  c 


194  TROZOS  SELECTOS. 

Océano,  en  las  que  el  tridente  ó  el  caduceo  como  la  vara  de 
Aaron  hacen  brotar  flotas  y  ciudades  semejante  á  Sidney, 
Puerto  Jackson,  Victoria  y  otros  pueblos  mercantiles  en  la 
Nueva  Gales,  Nueva  Zelanda,  Nueva  Guinea,  Nuevas  Hebri- 
des,  Otaiti,  Sandwich,  Van-Diemen  y  Nueva  Caledonia,  en  el 
mismo  siglo  en  que  vivimos  y  bajo  la  dirección  é  impulso  de 
esos  NUEVOS  FENICIOS,  que  como  enjambres  emigrados  parten 
desde  la  Gran  Bretaña  á  instalar  nuevas  colmenas  de  hombres 
que  llevan  el  genio  mercantil  á  los  puntos  mas  distantes  ó 
propicios  del  imiverso,  haciéndolo  tributario  lento  y  pacífico 
de  esa  potencia  avasalladora  de  la  India  Oriental,  donde  mas 
descuellan  que  en  la  Occidental  del  Canadá  sus  concepciones 
coloniales  de  Bengala,  Madras,  Bombay,  Calcuta,  Singapore, 
Sumatra,  Borneo,  Delhy,  Ceilan,  Aden,  Malaca,  Arabia  ó  el 
Indostan  que  ya  dejan  muy  atrás  á  Manila,  Batavia,  Pondi- 
chery  y  otras  posesiones  europeas  que  les  precedieron  para 
competir  y  anonadar  si  les  es  posible  toda  la  Tartaria  y  hasta 
la  misma  China,  en  cuyo  territorio  acaban  de  enclavarse,  es- 
tableciendo cinco  colosales  factorías  que  en  breve  se  igualarán 
en  opulencia  con  Macao,  San-Thon,  Cantón  y  Pekin  capitales 
del  celeste  imperio,  á  Jedo  é  Ispahan  en  el  Japón  y  en  la  Per- 
sia,  de  cuyos  viejos  paises  han  de  salir  dentro  de  pocos  años 
raudales  de  ilustración  que  disiparán  muchos  y  grandes  errores 
de  la  moderna  Europa. 

Si  de  los  pueblos  descendiéramos  á  los  hombres,  á  los  pro- 
ductos, á  la  navegación,  á  la  riqueza  explotada  de  cada  tierra, 
á  sus  peculiares  efectos,  sistema  de  comercio  interior  y  exterior, 
¡  cuántos  recursos  se  agolpan  á  la  imaginación  como  testimo- 
nios vivos  é  irrecusables  consignados  en  la  historia  de  los  paisés 
y  de  los  tiempos  desde  las  famosas  expediciones  de  los  Argo- 
nautas, de  Salomón  é  Hiram,  hasta  laa  de  Hannon,  Himileon, 
Solón,  Platón,  Alejandro  el  Grande  y  Mahoma,  tan  amantes 
del  comercio  como  Pompeyo  de  la  navegación  é  Isabel  la 
primera  Belona  de  Castilla ! . . .  Flavio  Goya,  descubridor  de 
la  brújula  en  1302;  Colon,  Vasco  de  Gama,  Magallanes, 
Sebastian  de  Elcano,  Balboa,  Houtman,  Drake,  Diaz,  Tas- 
man,  Cook,  y  los  que  han  seguido  sus  huellas  ¡  qué  revolución 


TROZOS  SELECTOS.  195 

tan  sorprendente,  qué  esfera  tan  dilatada,  cuántos  nuevos 
objetos,  nuevas  sustancias  y  tesoros  inagotables  no  han  pro- 
porcionado al  comercio  enlazando  entre  sus  redes  á  todo  el 
orbel 

Anfidio,  Bruto,  Marco  Polo,  los  Fucars,  los  Médicis,  Cour, 
Daens,  Gressan,  Spencer,  Graven,  Beuckle,  Pascal,  Necker,  y 
en  nuestros  dias  How-Qua,  Rotlischild,  Laffitte,  Perrier,  Ba- 
ring,  Fould,  Hottingr,  Huth,  Murrieta,  Lemmé,  Gaviria, 
Remisa,  Zulueta,  Sevillano,  Aguado,  Heredia,  Miqueletorena 
tantos  y  tantos  que  podríamos  aducir  en  igual  ó  menor  escala 
que  aunque  no  llegasen  á  ser  emperadores  como  el  comerciante 
Pbbtikax  ó  santos  como  Cügufate  y  Félix,  deben  conside- 
rarse como  tipos  de  la  previsión  ó  del  cálculo,  de  los  alicientes 
ó  del  estimulo  que  se  ofrece  á  nuestra  vista  para  envidiarlos 
en  su  brillante  carrera  I 

La  misma  naturaleza.  Señores,  parece  que  al  variar  las 
producciones  de  la  tierra  según  su  calidad,  el  clima  ó  situación 
geográfica  en  sus  tres  reinos,  animal,  vegetal  y  mineral  que 
alimentan  al  comercio,  unos  en  su  estado  natural  como  pro- 
ductos agrícolas,  y  transformados  otros  por  la  industria  del 
hombre  en  tejidos  ó  efectos  de  quincalla,  mercería,  joyería, 
ebanistería,  muebles,  víveres,  instrumentos,  caldos,  combusti- 
bles, herramientas  y  utensilios  de  necesidad,  comodidad  d  lujo 
para  su  existencia ;  ha  querido  que  hubiese  esta  clase  de  genios 
emprendedores  destinados  en  beneficio  público  á  nivelar  las 
riquezas,  extender  los  productos,  cubrir  las  necesidades,  de 
toda  la  especie  humana,  proporcionando  á  im  tiempo  el  oro,  la 
plata,  los  perfumes,  los  aromas,  las  drogas,  especerías  y  piedras 
preciosas,  las  maderas,  el  cacao,  el  café  y  el  té,  el  añil,  la 
canela,  la  quina,  el  azúcar,  el  algodón,  la  seda,  el  tabaco,  la 
caoba,  la  grana  y  otros  muchos  artículos  á  los  europeos :  el 
aceite,  los  vinos,  la  pesca,  cereales,  telas  y  manufacturas  de 
estos  á  los  habitantes  de  los  mas  remotos  confines,  dando  á  co- 
nocer en  todos  el  precio  y  valor  de  la  producción,  de  la  distri- 
bución y  el  consumo,  de  la  oferta  y  la  demanda. 

Mengua  de  los  gobiernos  será  ya  en  el  siglo  en  que  vivimos 
no  conceder  al  comercio,  vehículo  de  toda  riqueza  y  resorte 


196  TROZOS  SBLBCTOS. 

eficacísimo  para  fomentar  el  trabajo,  las  consideraciones,  fran- 
quicias y  latitud  que  tanto  Smith  como  Say,  Storch,  Florez 
Estrada  y  los  mas  acreditados  economistas  les  recomiendan  en 
toda  Europa ;  y  gracias  á  ellos  se  aproxima  el  tiempo  en  que 
los  españoles,  lo  mismo  que  los  ingleses,  holandeses,  franceses, 
alemanes,  rusos,  italianos  y  portugueses,  despreciando  ridiculas 
preocupaciones  y  vanos  títulos,  trabajen  de  consuno  para  eman- 
ciparlo de  las  trabas  y  obstáculos  que  aun  le  deprimen,  mos- 
trando cuanto  mas  vale  el  ciudadano  rico  é  independiente  por 
su  industria  y  virtudes  particulares,  que  tantos  miserables 
holgazanes,  intrigantes,  petardistas,  disipadores  frivolos  y 
corruptores  de  la  moral  pública,  como  tienen  á  menos  emple- 
arse en  cualquiera  clase  de  industria  por  no  rebajar  los  qui- 
lates de  una  rancia  ó  dudosa  ejecutoria. 

Aquellos  hombres  inmortales  descorrieron  el  velo  que 
ofuscó  por  mucho  tieidpo  á  los  gobernantes  de  Europa,  dándoles 
á  conocer  que  la  ciencia  del  comercio  no  se  reduce  á  comprar 
barato  y  vender  caro,  como  también  suponía  el  vulgo,  sino  á 
emplear  con  cálculos  y  buen  tino,  un  capital  productivamente, 
paraqué  en  la  multiplicación  de  cambios  y  operaciones  deje 
intereses  proporcionados  al  valor  que  representa,  aprovechando 
la  oportunidad,  el  tiempo  y  lugar  de  verificarlo  con  la  libertad, 
seguridad,  actividad  é  inmunidad  doméstica  que  tanto  como  el 
pájaro  sus  alas,  necesita  él  que  los  emprende. 

La  historia  de  esta  complicada  ciencia  divide  el  comercio  en 
interno  y  extemo,  de  importación,  exportación  y  cabotaje, 
fijando  á  cada  clase  sus  respectivas  reglas. 

El  interior  supone  un  conocimiento  extenso  del  estado  de  la 
agricultura,  pesca,  minas,  artes  é  industria  de  la  nación  en  que 
se  hace,  que  son  las  que  proporcionan  las  primeras  materias  y 
objetos  al  comercio. 

Exige  un  estudio  de  la  legislación  mercantil  y  de  las  bases 
sobre  que  está  fundada,  para  calcular  con  conocimiento  previo 
sus  especulaciones,  atendiendo  á  los  derechos  é  impuestos 
sobre  los  géneros  que  aquella  en  sus  aduanas  percibe,  y  á  la 
rivalidad  que  la  concurrencia  podrá  presentar  en  los  mercados. 

Requiere  noticias  geográficas  y  estadísticas  para  saber  la 


TROZOS  SELBCTOS.  197 

situación,  la  población,  distancias,  producciones,  riqueza  de  los 
pueblos,  numerario  circulante,  canales,  ríos  navegables  y 
demás  medios  de  transporte. 

Exige  conocer  el  crédito  particular  y  público,  el  curso  y 
estimación  de  cambios  y  fondos  ó  papel  moneda,  la  relación  de 
medidas,  pesos  y  monedas  de  las  demás  provincias. 

Para  el  comercio  extemo  se  necesitan,  ademas  del  conoci- 
miento del  interior  de  los  paises  en  que  se  tienen  relaciones,  el 
de  los  tratados  mutuos  de  comercio,  navegación,  puertos, 
precio  corriente  de  frutos  y  mercancias,  relación  de  moneda, 
peso  y  medida,  peculiares  costumbres  y  otras  nociones  sin  las 
cuales  el  incauto  comerciante,  el  fabricante,  el  mercader,  el 
banquero  y  negociante,  el  corredor  y  el  agente,  el  comisionista 
y  el  naviero,  el  armador  y  sus  dependientes  se  expondrían  á 
perder  el  crédito  ó  los  capitales  que  imprudentemente  aventu- 
raran en  sus  especulaciones  de  exportación,  siempre  mas  propias 
de  paises  como  el  nuestro,  en  que  la  influencia  del  clima  y  la 
ventaja  de  un  suelo  fértil,  los  recursos  de  la  población,  el  genio 
agrícola  de  los  pueblos,  su  situación  esencialmente  marítimo- 
comercial  le  señalan  de  un  podeb  colosal  que  se  ha  desdeñado 
hasta  ahora,  no  obstante  la  ilustración  tutelar  de  las  libres 
instituciones  representativas. 

Puertos,  caminos,  canales,  mercados,  ferias,  carruages  y 
buques,  son  los  'ejes  sobre  que  gira  en  todas  direcciones  el 
comercio,  y  que  mas  protección  reclaman  de  parte  de  los  go- 
biernos, los  cuales  jamás  debieran  olvidarse  de  que  ningún 
parage  de  la  tierra  abastece  ya  completamente  á  las  necesida- 
des ó  al  lujo  de  sus  habitantes,  y  por  esto  la  naturaleza  ha 
ordenado  de  tal  manera  cada  clima,  que  no  hay  uno,  que  no 
encuentre  todo  aquello  de  que  carece,  en  lo  que  el  otro  pro- 
duce. 

Caducó  ya  el  tiempo  en  que  los  hombres  no  tenian  mas 
necesidades  materiales  que  las  del  alimento  y  el  vestido,  las 
cuales  satisfacían  incompletamente,  sujetándose  al  mas  frugal 
y  estricto  consumo ;  pero  en  los  tiempos  presentes  el  mayor 
número  de  las  criaturas  apetece  lo  cómodo,  y  no  contento  con 
esto  desea  también  lo  supérfluo,  y  el  comercio  se  lo  va  á  bus- 


198  TROZOS  SELBCTOS. 

car  con  infatigable  solicitud  en  la  superficie  ó  entrañas  de  la 
tierra,  en  el  espacio,  en  la  profundidad  de  los  mares,  y  hasta 
en  las  extremidades  mas  remotas. 

Nunca  podrán  obtenerse  resultados  satisfactorios  sin  conoci- 
mientos elementales,  y  es  vergonzoso  (lo  decimos  con  amar- 
gura) tener  que  manifestar  el  abandono  en  que  entre  nosotros 
estuvieron  las  ciencias  exactas  y  los  establecimientos  propios 
para  educar  al  comerciante  &  quien  el  acaso  y  los  hábitos  de 
la  rutina  no  le  ofrecían  mas  elementos  de  estudio  que  los  guaris- 
mos de  lo  que  podia  ser  contado,  pesado  ó  medido,  dejándolo 
en  la  mas  completa  ignorancia  de  la  historia  del  comercio  del 
mundo  que  nos  rodea  y  de  sus  adelantos  progresivos. 

Era  excusado  preguntar  el  origen  y  objeto  de  las  aduanas^ 
aranceles  y  resguardos,  el  de  las  leyes  penales,  ordenanzas^ 
gremios  y  códigos  mercantiles,  siendo  contados  los  que  podian 
responder  que  en  Atenas  se  establecieron  las  primeras  y  que 
Augusto  Cesar  las  importó  en  Roma  para  auxiliar  y  proteger 
al  comercio  contra  el  poder  de  los  piratas  en  la  mar,  y  de  los 
malhechores  en  la  tierra ;  y  aunque  en  España  se  estableciese 
el  primer  resguardo  en  1378,  la  corona  de  Castilla  no  organizó 
las  aduanas  hasta  el  año  de  1431  en  que  se  planteó  un  arancel 
general  con  derechos  módicos,  pero  sin  prohibiciones  absolutas 
para  el  comercio.  Los  consulados  y  leyes  comerciales  y  ma- 
rítimas de  los  griegos  rodios,  sirvieron  de  modelo  para  la  re- 
daccion  de  las  ordenanzas  y  códigos  mas  ó  menos  perfectos  que 
^rigen  en  la  jurisprudencia  mercantil  de  nuestros  días. 

Los  gremios  organizados  en  Yenecia  año  de  1172,  si  bien 
pudieron  ser  útiles  para  tiempos  feudales,  porqué  vinculaban 
la  industria  á  determinadas  clases,  reglamentando  sus  corpo- 
raciones, llegaron  á  ser  ruinosos  en  extremo  por  el  monopolio 
que  ejercian  y  por  las  trabas  con  que  impidieron  el  desarrollo 
y  prosperidad  de  las  mismas  artes  y  oficios  que  suponían 
fomentarse  con  tal  sistema ;  fueron  felizmente  suprimidos  en 
nuestro  pais  por  decretos  del  8  de  junio  de  1813,  reproducido 
en  1820,  20  de  enero  de  1834  y  2  de  diciembre  de  1836  que 
sancionando  la  libertad  de  las  industrias  han  producido  en  corto 
tiempo  mas  adelantos  á  las  mismas,  que  los  ocho  siglos  de 
coartación  reglamentaria. 


TROZOS  SELECTOS.  199 

Las  actas  de  navegación  y  el  código  marítimo  de  neutralidad 
armada,  todos  sabemos  que  en  tiempo  de  Cromwell  (1651)  se 
publicó  la  primera  en  Inglaterra,  y  que  á  invitación  del  mo- 
narca español  Carlos  III,  estableció  el  segundo,  con  acuerdo  y 
ratificación  de  las  grandes  potencias,  y  que  rige  hoy  al  mundo 
comercial,  la  gran  Catalina  de  Rusia.  Las  ferias  fueron  co- 
nocidas en  Tiro  y  toda  el  Asia  menor,  siendo  la  mas  afamada 
por  su  antigüedad  la  de  Dioscurias.  Las  letras  de  cambio  y 
documentos  de  giro  que  debemos  á  los  hebreos  perseguidos  para 
libertar  sus  riquezas  en  1181  según  unos,  y  en  1318  según 
otros,  al  refugiarse  desde  Francia  en  la  Lombardia,  cortaron  de 
raiz  los  obstáculos  que  se  oponían  á  la  independencia  y  pro- 
gresos del  comercio,  asegurando  ademas  todas  sus  operaciones 
contra  la  bastarda  codicia  de  los  opresores  ó  malos  gobiernos. 
Los  bancos  como  establecimientos  de  crédito,  aunque  fueron  co- 
nocidos en  la  antigua  Grecia  y  también  en  Roma,  pues  así  podian 
calificarse  los  templos  de  Delfos  y  Délos,  se  mejoraron  por  los 
Venecianos  en  1171  cuando  su  capital  era  el  emporio  comercial 
ó  la  verdadera  Partenope  del  mundo ;  Barcelona  erigió  el  suyo 
en  1345,  Genova  en  1407,  Amsterdan  en  160B,  Hamburgo  en 
1619,  Inglaterra  en  1694,  Francia  en  1719,  Pensil vania  en 
1722,  GKnebra  en  1724  y  España  en  1782.  Las  bolsas  ó  lon- 
jas de  contratación  deben  su  origen  á  la  casa  de  Wander- 
BouRSE  en  la  ciudad  de  Brujas,  y  no  tardó  la  Holanda  en 
extenderlas,  fundando  Londres  la  suya  en  1566,  París  en  1724 
y  Madrid  en  1831.  El  papel  moneda  fue  inventado  en  la 
China  119  años  antes  de  J.  C.  para  ocurrir  á  los  gastos  del 
Estado  que  las  rentas  públicas  no  podian  satisfacer.  Marco 
Polo  trajo  á  Venecia  el  conocimiento  de  esta  invención :  el 
imperio  de  Japón  la  adoptó  en  1330. 

Los  vales  ó  papel  moneda  comenzó  á  usarlos  en  España  el 
CoNDB  DE  Tendilla  en  la  defensa  que  en  1483  hizo  de  Alhama, 
construyendo  unos  cartones  con  su  firma  de  im  lado  y  en  el 
otro  el  valor,  prometiendo  á  sus  soldados  cambiarlos  por  mo- 
neda metálica  pasado  el  asedio  que  de  los  moros  experimen- 
taba; pero  los  vales  reales  no  comenzaron  en  nuestro  país 
hasta  que  se  crearon  por  decreto  del  30  de  agosto  de  1780  que 


200  TROZOS  SELBCTOa 

después  se  aumentaron  sucesivamente^  dando  ocasión  como  los 
antiguos  Juros  7  modernos  titules  al  curso  y  agio  mercantil  de 
las  bolsas. 

Las  compañías  de  seguros  las  debemos  á  los  romanos,  y  el 
arte  de  llevar  los  libros  por  Partida  Doble  al  italiano  Lucas 
Paciólo  en  1495. 

Con  respecto  al  uso  y  estimación  de  los  metales  preciosos 
como  moneda,  medida  y  mercancía  reguladora  del  precio  y 
valor  de  todas  las  cosas,  y  que  sin  derogar  el  primitivo  sistema 
de  las  permutas  ó  trueques  dio  en  Egipto  origen  al  de  la 
compra  y  venta,  los  datos  mas  antiguos  los  encontraremos  en 
la  historia  del  pueblo  Israelita.  Allí  consta  que  1921  años 
antes  de  nacer  Jesu  Cristo,  Abrahan  compró  á  Efron  por 
400  sidos  de  plata  en  moneda  corriente,  el  campo  de  Mach- 
pelah  en  tierra  de  Canaan  para  enterrar  á  Sara  su  mujer,  cuya 
suma  se  pesó  antes  de  consumar  el  contrato  y  posesionarse  de 
la  finca ;  de  donde  se  infiere  que  no  solo  en  Egipto,  sino  tam- 
bién en  Caldea  seis  siglos  antes  eran  ya  conocidos  el  peso  y  la 
medida,  cuya  invención  atribuyen  unos  &  Cais  y  otros  á  Pala- 
medes  1220  años  antes  de  J.  C,  pues  en  las  tumbas  y  excava- 
ciones del  grande  Oasis  se  encuentra  exculpida  la  balanza  y 
la  medida  con  que  los  plateros  y  droguistas,  tapiceros  y  pa- 
ñeros representados  en  sus  tiendas,  vendían  y  compraban  las 
mercancías.  El  casto  Jóse,  viznieto  de  Abrahan,  consta 
igualmente  que  fue  vendido  por  sus  once  hermanos  en  veinte 
monedas  de  plata  á  unos  traficantes  Ismaelitas  que  después  le 
revendieron  á  otros  negociantes  madianitas  que  lo  transpor- 
taron al  Egipto,  donde  ya  también  se  conocía  la  moneda  que 
luego  perfeccionaron  los  fenicios,  cartagineses  y  griegos,  espe- 
cialmente los  de  Argos,  donde  comenzaron  á  acuñarse  de  varías 
especies  con  oro,  plata  y  cobre  894  años  antes  de  J.  C. 

Siendo  cónsules  Quinto  Ogulnio  Galo  y  Cayo  Fabio  Pictor 
269  años  antes  de  J.  C.  se  acuñaron  por  primera  vez  en  Roma 
monedas  de  plata,  pues  aunque  antes  circulaban  allí  estas  y  las 
de  oro,  eran  únicamente  las  que  extraían  de  España  y  que 
después  se  generalizaron  por  todo  el  mundo. 

Seria  injusticia  negar  á  los  Holandeses  el  origen  y  organi- 


TROZOS  SELECTOS.  201 

zacion  del  espíritu  de  asociación  que  cual  palanca  de 
Abqüimedbs  tan  grandes  prodigios  obra^  suministrando  á  las 
empresas  jigantescas  y  especulaciones  comerciales  su  mas  pon- 
deroso impulso. 

A  las  revelaciones  de  Ck)BNELio  Hutman,  comerciante  ho- 
landés, preso  en  Lisboa,  se  debió  en  1595  la  formación  en 
Amsterdan  de  la  primera  asociación  anónima  para  explotar  el 
comercio  de  los  paises  mas  lejanos. 

A  su  imitación  se  formaron  otras  que  fueron  refundidas  el 
1602  en  la  compañía  de  las  grandes  Indias:  de  cujo  formi- 
dable poder  es  aun  hoy  buen  testimonio  la  isla  de  Java,  j 
simultáneamente  los  ingleses  en  1600  fundaron  esa  gran  com- 
pañía de  la  India  Oriental,  bajo  cuya  autoridad  colosal  viven 
hoy  sometidos  120  millones  de  habitantes,  cuyos  amos  son 
cuatro  ó  seis  comerciantes  de  la  City  de  Londres. 

No  tuvieron  tan  prósperos  resultados  las  compañías  france- 
sas de  las  Indias  Orientales,  creadas  sucesivamente  desde 
1601,  la  dinamarquesa  en  1618,  la  española  de  Caracas  en 
1730,  la  sueca  en  1731,  la  prusiana  de  Emden  en  1751,  la  de 
Ostende  en  1722,  la  rusa  de  Kamschatka  en  1764,  la  de  Am- 
beres  en  1777,  ni  la  de  Trieste  en  1786. 

La  palabra  bancarrota,  ó  llamémosla  quiebra,  tuvo  su  orí- 
gen  en  nuestra  famosa  feria  de  Medina  del  Campo  antes  del 
siglo  XV,  donde  los  magistrados  hacían  quebrai>  públicamente 
el  banquillo  en  que  se  sentaban  los  negociantes  que  habiendo 
ialtado  á  la  fé  de  sus  contratos  eran  declarados  indignos  de 
alternar  con  los  hombres  de  bien,  expeliéndoles  para  siempre 
de  suitoncurrencia  á  las  ferias. 

Preciso  es  confesar  que  nada  ofrece  la  historia  del  comercio 
tan  maravilloso  como  los  progresos  de  la  maquinaria,  del  algo- 
don  y  el  vapor,  cuyos  tres  sucesos  simultáneos  vinieron  repen- 
tinamente á  comunicar  á  las  transacciones  y  circulación  del 
trifico  y  la  industria  una  actividad  é  impulso  tan  inesperados 
como  soprendentes,  y  debidos  á  un  humilde  barbero,  á  un 
albañil  y  á  un  relojero  contemporáneos  en  el  Reino  Unido  de 
la  Gran  Bretaña,  y  que  sin  género  de  duda  han  producido 
una  nueva  revolución  centuplicando  las  fuerzas  y  recursos 
del  mundo  entero.  2  d 


202  TROZOS  SELECTOS. 

El  primero  ñié  Rioakdo  ÁBKWRiaHT,  barbero,  nacido  en 
Preston  é  inventor  de  las  máquinas  de  hilados  en  1767,  por 
cajo  método  un  solo  hombre  hace  andar  ocho  MuUgenys  qae 
contienen  2,592  obillos  de  algodón  del  mas  fino  ó  delgado  en 
muy  corto  espacio  de  tiempo,  habiendo  ademas  fábricas,  como 
la  de  Mr.  Sterling  en  Manchester  que  produce  seis  mil  piezas 
de  tela  tejida  al  dia,  ó  cincuenta  j  siete  millones  de  varas 
anualmente,  que  por  los  antiguos  métodos,  necesitaban  muchos 
años  y  miles  de  individuos  para  elaborarlas.  Esto,  empero,  no 
rebajó  el  mérito  de  la  máquina  inventada  en  Derby  el  año  de 
1719  por  Lombés  para  torcer  seda,  compuesta  de  26,586  ruedas 
que  movidas  por  un  raudal  de  agua  tercian  en  24  horas 
318,504,060  varas. 

El  segundo  fué  Jaime  Watt,  albañil,  natural  de  Greenock, 
inventor  en  1769  de  la  fuerza  perfeccionada  del  vapor  produ- 
cido con  agua  hirviendo,  que  en  1807  le  aplicó  Fülton  á  los 
barcos,  en  el  rio  Hudson  de  los  Estados  Unidos  con  éxito 
mejor  que  Blasco  Gabat  en  Barcelona  el  1543,  cuyo  descu- 
brimiento ha  facilitado  en  12  ó  15  dias  la  travesia  de  Europa 
á  America,  y  en  un  mes  hasta  las  orillas  del  Ganges. 

Llamábase  el  tercero  Jorge  Stephenson,  relojero,  natural 
de  Wyslam,  inventor  y  constructor  de  las  primeras  máquinas 
locomotivas  por  vapor  para  el  camino  de  hierro  de  Stockton  i 
Darlington  en  1825,  época  en  que  de  sol  á  sol,  lo  mas  que 
podia  andarse  en  buenos  carruajes  eran  20  leguas,  cuando  por 
su  sistema  pueden  ya  hoy  correrse  veinte  y  dos  l^uas  por 
hora  con  mas  comodidad  y  descanso.  El  primer  barco  de 
vapor  que  vio  Inglaterra  surcó  el  Támesis  en  1812  aál  como 
en  España  el  Guadalquivir  el  13  de  Enero  de  1824. 

Solos  estos  tres  hombres  le  han  producido  á  su  patria  el 
equivalente  á  una  población  de  mil  millones  de  habitantes. 

¿  Y  qué  podremos  decir  sobre  las  consecuencias  incalculables 
de  estos  inventos  que  cada  dia  mas  perfeccionados  llevan  trazas 
de  trastornar  completa  y  ventajosamente  el  orden  y  sistema  del 
mundo  antiguo? 

Todas  estas  indicaciones  nos  obligarán  á  recordar  de  paso, 
la  lucha  que  existe  entre  los  sistemas  comerciales  adoptados 


TROZOS  SELECTOS.  203 

mmoltineamente  por  diversos  gobiernos,  ja  bajo  el  titulo 
especioso  de  protector  ó  prohibicionista,  bien  por  el  de  balanza, 
libertad  condicional  j  también  absoluta.  Esto  nos  conducirá 
á  examinar  someramente  el  objeto  y  éxito  de  la  Liga  comercial 
Inglesa  agitada  por  Cobben  contra  el  monopolio  de  los  cereales; 
así  como  la  marcha  y  estado  del  ZoUwerein  ó  Union  aduanera 
alemana :  el  espíritu  de  la  Asociación  para  la  libertad  de  los 
cambios  que  con  tanta  perseverancia  como  lógica,  maestría  j 
mala  suerte  sostienen  Federico  Bastiat,  el  conde  Harcourt  y 
todo  lo  mas  escogido  del  comercio  francés,  sobre  el  cual,  como 
en  la  Confederación  Mercantil  Española,  yan  ya  penetrando 
esperanzas  luminosas  de  que  el  brillo  y  fuerza  de  la  verdad  y 
de  la  justicia  disipe  pronto  el  error  económico  que  nos  mal- 
trata y  esteriliza. 

No  solamente  no  fué  España  de  las  últimas  naciones  que 
pretendieron  sacudir  el  yugo  de  la  ignorancia  en  materias  de 
esta  especie,  sino  que  siglos  antes  que  Smith  produjo  escri- 
tores que  recomendaban  la  adopción  de  sus  mismas  doctrinas, 
contándose  hasta  el  dia  mas  de  300  autores  economistas  espa- 
ñoles desde  la  época  que  se  cita. 

A  España,  y  solo  á  nuestra  cara  España,  son  las  demás  deu- 
doras de  su  itenacimiento  y  actual  cultura  desde  que  á  fines  de 
la  edad  media  abrió  una  nueva  edad,  una  nueva  época  dando 
á  conocer  la  intrepidez  de  sus  hijos,  y  con  la  fé  y  severidad 
de  sus  costumbres,  objetos,  hombres  y  nuevas  órbitas  donde 
ensancharse. 

Si,  Sei^obes,  á  nuestra  patria  le  cupo  la  gloria  de  haber 
producido  la  mas  inesperada,  importante  y  benéfica  revolución 
que  desde  el  diluvio  habia  conocido  el  género  humano,  va- 
riando y  dulcificando  su  fisonomía,  creando  costumbres  y  necesi- 
dades materiales  é  intelectuales  que  no  estaban  previstas, 
transformando  completamente  los  hábitos  y  sistemas  del  Uni- 
verso antiguo,  cuando  mas  onmipotente  el  feudalismo  ó  la 
barbarie  lo  enseñoreaban. 

Por  efecto  de  esta  providencial  combinación  disfirutan  mas 
y  viven  ya  todas  las  naciones  y  nuevos  pueblos,  en  una  de- 
pendencia y  amistad  recíproca,  que  forma  entre  ellos  ese 


204  TROZOS  SELECTOS. 

equilibrio  ¿  lazo  necesario  que  admiramos  de  civilización,  de 
sociedad  j  de  comercio,  que  si  bien  la  ambición  ¿  la  política 
suelen  deshacer  pasageramente,  es  para  anudarlo  después  con 
mayor  fuerza. 

¿Podrá  explicarse  sin  la  de  España,  la  historia  comercial  del 
Universo,  la  acción  é  influencia  que  en  sus  alteraciontss  hemoa 
ejercido  con  especialidad  durante  los  cuatro  últimos  siglos ?... 
No,  Señores,  y  por  ello  habrá  de  merecer  una  singular  predi- 
lección en  nuestras  lecciones. 

En  ellas  advertiremos  el  contraste  que  produjo  la  ocup^ 
cion  comercial  de  nuestro  pais  por  los  Fenicios,  Griegos  y 
Cartajineses ;  con  la  ocupación  militar  y  colonial  de  los  Celtas^ 
Iberos  y  Romanos,  la  puramente  militar  de  los  Godos  y  loa 
Árabes ;  así  como  la  comercial,  colonial  y  religiosa,  que  ape- 
nas constituida  la  unión  nacional  de  esta  monarquía,  em- 
prendimos á  la  vez  en  ambas  Indias,  expulsando  en  masa  casi 
al  propio  tiempo  de  nuestro  suelo,  á  las  razas  hebreas  *  y  mu- 
sulmanas que  por  muchos  siglos  explotaron  exclusivamente  las 
inagotables  minas  de  su  comercio  harto  mas  productivas  que 
las  de  América  para  nosotros. 

Sería  ya  abusar  demasiado  de  la  atención  y  paciencia  de  tan 
respetable  concurso,  si  mas  me  detuviera  en  indicaciones  his- 
tóricas sobre  la  reacción  vivificadora  que  ha  ejercido,  ejerce  y 
ejercerá  el  brazo  mercantil  en  el  destino  de  todas  las  naciones. 

En  la  nuestra,  desde  San  Femando  y  el  sabio  Alfonso  X, 
hasta  los  Reyes  Católicos,  protectores  y  fomentadores  del  Co- 
mercio nacional,  ningún  monarca  hubo  que  después  compren- 
diera mejor  que  Carlos  III  la  importancia  que  la  clase  mer- 
cantil podia  producir  á  sus  Estados. 

Este  es  el  que  por  su  cédula  del  12  de  Octubre  de  1778 
abrió  los  cimientos  para  el  comercio  libre,  estableciendo  por 
otra  del  16  de  Marzo  de  1785,  bajo  su  protección,  la  Compañía 
de  Filipinas  refundiendo  en  ella  á  la  de  Caracas  y  dando  im- 

*  £1  año  8*.  después  de  la  muerte  de  J.  G.  se  revelaron  en  todas  partes  los 
Judíos  á  los  cuales  reprimió  Trcyano  y  después  Adriano  los  desterró  á  España 
donde  permanecieron  12  siglos  hasta  la  expulsión  general  por  los  Reyes  Cató- 
licos en  1491. 


TROZOS  SELECTOS.  205 

pnlso  á  los  Gremios :  él  fíié  el  que  inauguró  la  libertad  del 
trabajo^  el  que  abolió  las  suntuarias  leyes  de  las  tasas^  y  es- 
tableció el  banco  nacional  cuyos  excelentes  resultados  no  tar- 
daron á  sentirse^  y  el  que  recordó  al  mundo  que  el  pabellón 
español  tenia  antiguos  derechos  para  ondear  respetado  por 
todos  los  mares  conocidos. 

Este  ilustrado  y  virtuoso  modelo  de  monarcas  habria  dado 
cima  á  la  obra  magnifica  de  la  moderada  libertad  mercantil  de 
España  que  sin  duda  se  propuso  para  reanimar  &  sus  pueblos 
y  preservarlos  de  las  angustias  del  hambre^  de  la  escasez  y  de 
la  carestía,  úlceras  del  pauperismo  que  desde  antiguo  nos  ex- 
tenúa ;  como  lo  realizó  con  otras  empresas  magnas  y  monu- 
mentos de  gratitud  eterna,  si  la  parca  fatal  no  nos  hubiese 
arrebatado  en  1788  aquella  afanosa  existencia  del  hombre  cuya 
memoria  en  el  siglo  de  oro  hubiera  merecido  por  solo  estos 
títulos  ser  colocado  en  el  templo  de  la  inmortalidad. 

Tal  vez  para  el  reinado  de  su  augusta  viznieta  Isabel  II, 
esté  reservada  la  realización  de  tan  grandes  como  otros  útiles 
pensamientos.  Concédale  el  Cielo  á  su  gobierno  voluntad,  tino 
y  oportunidad  para  llevarlos  pronto  á  cabo,  como  puede 
hacerse  en  nuestro  pais,  sin  grande  esfuerzo  y  con  gloria  suya 
si  ñja  aun  mas  su  atención,  hacia  las  artes  benéficas  de  la  paz, 
constituyéndose  en  patrono  y  protector  nato  de  esta  clase  de 
establecimientos,  que  en  toda  época  sirven  de  base  y  norte 
para  caracterizar  á  los  pueblos  haciéndoles  conocer  que  su 
potencia  y  mas  positivos  intereses  se  fundan  en  el  comercio,  en  la 
agricultura,  en  la  industria  y  bellas  artes  con  mayor  solidez  que 
en  esos  enigmáticos  dogmas  y  elásticas  enseñas  de  pazy  orden  y 
jtutíeia  ó  de  igualdady  libertad^  y  fraternidad  que  hoy  tan  estéril- 
mente los  preocupa,  sin  advertir  que  tales  principios  no  podrán 
consolidarse  ni  jamas  amanecer  el  dulce  y  alegre  dia  de  la  paz 
y  de  la  felicidad  en  la  nación  que  estos  vitales  intereses  dejaren 
de  colocarse  en  primer  término,  porqué,  Senobes,  la  libertad, 
las  instituciones  políticas  que  no  dan  por  resultado  mejoras 
positivas  para  el  pueblo  que  paga^  trabaja^  y  suday  es  una 
libertad  hipócrita  y  bastarda  que  nunca  podrá  arraigarse,  y 
menos  en  el  pais  que  menosprecie  la  seguridad  individual^  la 
protección  y  la  tolerancia^  Casimiro  Rufino. 


206  TROZeS  SELECTOS. 

SÁTIRA  FINA  Y  DELICADA   CONTRA  LOS 
MALOS  POETAS  DRAMÁTICOS, 

Extractada  del  Capitulo  IX  del  Libro  Segundo  de  Gil  Blae. 

Hoy  me  toca  á  mí,  j  pienso  divertir  á  los  vecinos  de 
Olmedo  con  un  espectáculo  todo  de  mi  invención ;  Jinis  coro-^ 
nabit  opu8.  Mandé  alzar  un  teatro,  en  el  cual,  con  la  ayuda 
de  Dios,  haré  representar  por  mis  discípulos  una  de  mis 
tragedias,  intitulada :  Loa  paedtiempos  de  Mulei  Bugentuf,  rey 
de  Marruecos.  Se  ejecutará  con  el  mayor  primor,  porqué 
entre  los  muchachos  los  hay  que  declaman  como  los  mas  céle- 
bres comediantes  de  Madrid.  Son  todos  hijos  de  honradas 
familias  de  Peñafíel  y  Segovia,  y  los  tengo  en  mi  casa  i 
pupilaje.  I  Excelentes  representantes  I  verdad  es  que  les  he 
enseñado  yo.  Su  declamación  parecerá  acuñada  en  el  cuño 
del  maestro,  ut  ita  dieanu  En  cuanto  á  la  tragedia,  no  te 
quiero  hablar  de  eUa,  puesto  que  la  has  de  oir,  por  no  privarte 
del  placer  de  la  sorpresa ;  y  solo  diré  sencillamente  que  dejará 
extáticos  á  todos  los  espectadores.  Es  uno  de  aquellos  asun- 
tos trágicos  que  ponen  toda  el  alma  en  conmoción,  por  las 
terribles  imágenes  de  la  muerte  que  ofrecen  á  la  fantasía.  Yo 
siempre  he  sido  de  la  opinión  de  Aristóteles,  que  es  necesario 
excitar  el  terror.  ¡  Ah !  si  yo  me  hubiera  dedicado  al  teatro, 
nunca  saldrían  á  él  sino  héroes  sanguinarios  y  príncipes  ase- 
sinos, y  me  bañaría  siempre  en  sangre.  En  mis  tragedias  se 
verían  morir  no  solo  á  los  primeros  personajes,  sino  hasta 
las  mismas  guardias.  ¿  Qué  digo,  hasta  las  mismas  guardias  ? 
Haría  también  degollar  al  apuntador.  En  fin,  solo  me  agrada 
lo  terrible  :  este  es  todo  mi  gusto.  De  esta  manera  los  poemas 
de  esa  especie  se  levantan  con  el  aplauso  de  la  muchedumbre, 
mantienen  el  lujo  de  los  comediantes,  y  hacen  célebre  el  nom- 
bre de  los  autores. 

Después  del  banquete  todos  los  convidados  mostraron 
grande  impaciencia  por  ver  la  representación  de  la  obra  del 
señor  Tomas,  no  dudando,  decían,  que  una  producción  de  in- 


TROZOS  SBLBCTOS.  207 

genio  tan  superior  sería  dignísima  de  oirse.  Acércamenos, 
pnes,  al  teatro,  donde  todos  los  músicos  ocnpaban  ya  el  logar 
de  la  orquesta  para  tocar  en  los  intermedios*  Esperaban  todos 
con  el  mayor  silencio  á  que  se  diese  principio  á  la  tragedia. 
Dejáronse  ver  los  actores  en  la  escena :  7  el  autor  con  su  obra 
en  la  nutno  estaba  tras  las  cortinas  en  sitio  donde  pudiese 
apuntar  y  ser  oido  de  los  que  representaban.  Con  mucha 
razón  nos  habia  prevenido  que  era  trágico  su  drama,  porqué 
en  el  primer  acto  el  rey  de  Marruecos  mató  por  via  de  diver- 
sión cien  esclavos  á  flechazos.  En  el  segundo  hizo  degollar 
treinta  oficiales  portugueses  que  uno  de  sus  capitanes  habia 
hecho  prisioneros:  finalmente  en  el  tercero  aquel  monarca, 
cansado  de  sus  mujeres,  pegó  él  mismo  por  su  mano  fuego  i 
un  palacio  aislado,  donde  estaban  encerradas,  y  jimtamente  con 
él  las  redujo  todas  á  ceniza.  Los  esclavos  moros  y  los  oficiales 
portugueses  estaban  representados  por  unas  figuras  de  mimbre 
hechas  con  algún  primor,  y  el  palacio,  que  era  de  cartón,  se 
aparentaba  abrasado  por  un  fuego  artificial.  Este  incendio 
acompañado  de  lastimosos  gritos,  que  parecían  salir  de  en 
medio  de  las  llamas,  dio  fin  á  la  tragedia,  y  cerró  el  teatro  de 
una  manera  patética  y  divertida.  Resonaron  en  toda  la 
Uanura  los  vivas  y  los  aplausos  con  que  fué  celebrado  un  drama 
de  tan  ingeniosa  invención :  lo  que  acreditó  el  buen  gusto  del 
poeta,  y  su  singular  acierto  en  la  elección  y  oportunidad  de  los 
asuntos.  Ls  Saoe. 


LA  PAZ  UNIVERSAL. 

A  tí,  don  del  Espíritu  Santo :  virtud  que  pones  en  el  ánimo 
la  tranquilidad  y  el  sosiego  opuestos  á  la  turbación  y  á  las 
pasiones :  pública  quietud  de  los  reinos  y  reverso  de  la  guerra; 
sosiego  y  buena  correspondencia  de  unos  con  otros,  especial- 
mente en  las  familias,  como  contraria  á  las  disensiones,  riñas  y 
pleitos ;  genio  pacífico,  reposado  y  apacible :  Diosa  de  la  Paz, 
que  amalgamas  y  fundes  con  el  tiempo  y  la  experiencia  todos 
los  partidos,  matices  y  banderías,  nosotros  te  invocamos,  hija  de 


208  TROZOS  SBLECrOS. 

JÚPITER  y  Temis,  don  del  cielo  siempre  para  la  humanidad : 
nosotros  rendimos  adoración  á  tu  hermosa  efigie:  nosotros 
admitimos  el  ramo  de  olivo  con  que  nos  brindas:  nosotros 
deseamos  ver  reproducida  la  época  en  que  ante  tus  templos  y 
altares  se  reunían  todos  los  que  á  las  artes  provechosas  se 
dedicaban  siempre  que  ocurría  entre  ellos  algún  agravio  ó 
competencia  artística,  paraqué  tu  presencia  desterrará  toda 
acritud  de  las  discusiones  j  resoluciones :  bien  te  necesita  hoj 
la  DEVASTADA  NACIÓN  ESPAÑOLA  paraqué  calmes  la  irritación, 
la  vehemencia  6  la  injusticia  de  las  pasiones  nacidas  en  este 
siglo,  j  paraqué  ilumines  ¿  una  de  sus  provincias  hoy  obce- 
cada en  resistir  tu  influjo,  su  propia  conveniencia  y  mayor 
prosperidad  futura :  tú  eres  la  única  que  puedes  dirimir  ese 
momentáneo  pero  fatal  desacuerdo  y  pugna  que  aparece  entre 
el  comercio  ó  la  ley  y  una  de  las  industrias  que  ha  olvidado 
la  mancomunidad  de  sus  intereses,  obstinándose  como  un  niño 
consentido  en  desconocer  los  perjuicios  que  produce  su  mal 
cimentado  egoismo  sobre  muchos  millones  de  compatriotas 
hermanos  é  industrias  que  reclaman  y  piden  su  emancipación. 
¡  Paz  amable !  paz  dulce,  benéfica  y  deliciosa  I  en  tu  cabeza 
ornada  con  media  corona  de  laurel,  en  tu  frente,  en  tus  ojos 
de  amor  resplandece  la  alegría  de  los  mortales. 

A  tu  vista  se  prosterna  el  furor  y  se  ensalza  la  piedad.  Tú 
ocupas  tranquilamente  el  corazón  del  hombre,  y  le  llenas  de 
una  suave  complacencia.  Tú  estás  rodeada  de  un  sinnúmero 
de  adoradores,  que  continuamente  esparcen  olorosos  perfumes 
á  tu  deidad,  pronunciando  los  nombres  mas  agradables  de 
humanidad,  de  reposo,  de  gusto  y  regocijo.  No  caminas  cual 
la  guerra  sanguinaria  (cuyos  males  y  dramas  ya  tenemos  bos- 
quejados)  con  la  e3trepitosa  música  de  sus  feroces  secuaces,  sino 
con  las  aclamaciones  y  vivas  de  la  sencillez  y  de  la  ternura. 
No  ofreces  á  los  ojos  deslumhrados  la  pompa  de  las  tiendas,  el 
bríllo  de  aceradas  armas  en  pabellones,  los  matices  de  unifor- 
mes, cañones  y  banderas,  la  formación  ó  marcha  de  las  falan- 
ges, los  morriones  y  bruñidos  cascos,  el  orden  del  campamento, 
los  penachos,  banderolas,  divisas  ó  flameros  ondulantes,  sobre, 
lo  mas  feroz  del  linaje  humano.     Al  contrario,  la  simplicidad 


TROZOS  8BLECT0S.  209 

de  la  cabana,  los  inocentes  festejos  de  los  pueblos,  las  aclama- 
ciones de  los  tiernos  infantes  j  la  amistosa  reunión  de  todas 
las  naciones,  es  el  único  objeto  de  tus  benéficas  ideas. 

Yo  veo  en  tí  el  progreso  de  la  civilización  y  de  la  educa- 
ción, la  amable  tranquilidad  que  deja  á  los  padres  gozar  de 
los  mas  sinceros  afectos  de  su  prole,  j  &  los  hombres  todos  co- 
municarse por  medio  del  comercio  los  bienes  que  la  naturaleza 
y  el  clima  de  sus  terrenos  les  ha  dado  con  exclusión  de  los 
otros,  manteniendo  entre  ellos  la  mas  íntima  sociedad  y  las 
mas  estrechas  relaciones  de  ventura  y  conveniencia  mutua. 

No  adornas  á  tus  partidarios  con  la  lanza,  la  espada  ó  el 
fusil  exterminador,  ni  abrumas  sus  pechos  ó  espaldas  con  pe- 
sadas correas,  corazas,  mochilas  ó  cartucheras  que  los  pongan  & 
cubierto  de  los  tiros  de  sus  enemigos;  antes  si,  inspirando 
seguridad  en  el  trato  reciproco  de  todos  los  hombres,  haces 
que  la  vasta  extensión  del  mundo  sea  para  ellos  un  albergue 
común,  en  donde  cada  cual  encuentre  el  mas  cómodo  hos- 
pedaje. 

¡  Qué  distinto  expectáculo  se  presenta  hoy  á  nuestra  vista 
entre  tus  partidarios  y  los  del  feroz  y  furioso  Mabte  I  Aquellos 
corren  llenos  de  un  manso  júbilo  á  las  puertas  de  tu  templo 
como  en  los  dias  de  Octavio,  con  vivas  no  interrumpidos, 
acompañados  de  la  dulce  lira  y  armoniosos  cánticos,  y  estos 
sanguinarios,  cmeles  y  sañudos,  semejantes  á  un  horroroso 
volcan  ó  á  una  impetuosa  borrasca,  talando  los  campos,  des- 
truyendo como  piratas  las  escuadras  ó  exterminando  á  sus 
mismos  hermanos,  caminan  por  mar  y  tierra  perseguidores  ó 
perseguidos  por  el  estampido  del  cafton,  por  los  ayes,  sollozos 
ó  lamentos  del  moribundo.  ¿  Qué  vemos  en  cualquiera  de  tus 
batallas?  Estragos,  ruina  y  desolación.  Los  pueblos  y  los 
mares  amenazados  de  enemigos  abandonar  sus  mujeres,  queri- 
das, sus  deudos  y  sus  hijos.  Si  les  salen  al  encuentro,  mien- 
tras se  baten  unos  en  las  naves,  corren  arroyos  de  la  sangre  de 
otros  en  los  muros  ó  en  la  campaña,  sin  que  el  padre  pueda 
socorrer  al  hijo,  porqué  el  polvo  de  su  rostro,  el  humo  de 
la  pólvora,  las  heridas  ó  las  balas  que  en  él  ha  recibido  lo 
tienen  del  todo  desfigurado.    Los  ancianos,  los  niños  y  las  mu- 

2b 


210  TROZOS  SELECTOS. 

jeres  cruzan  espantadas  de  nna  parte  á  otra  la  población 
desconsolada  j  maquinalmente  llorando  sus  desventuras.  Si 
el  enemigo  es  mas  poderoso ;  si  él  va  ya  triunfando,  el  ejército 
descalabrado  se  rehace  del  mejor  modo  posible  en  medio  del 
fuego,  del  estruendo  7  la  perturbación  que  le  rodea,  y  si  se 
retira  cede  cada  paso  á  costa  de  tma  sangrienta  defensa  hasta 
encastillarse  en  la  posición  que  juzga  mas  defendible.  Desde 
aquí  se  empieza  una  lid  mas  viva  y  obstinada.  El  asedio  suele 
durar  algún  tiempo :  los  sitiados  por  alejar  de  sí  la  muerte  6 
la  servidumbre,  á  veces  mas  funesta  que  la  pérdida  de  la  misma 
vida,  hacen  frecuentes  y  vigorosas  salidas ;  y  los  sitiadores, 
cansados  ya  de  apurar  todos  los  recursos  del  arte  destructor  y 
del  valor,  resuelven  no  moverse  hasta  que  la  sed,  la  peste,  el 
hambre  ó  la  miseria  les  facilite  la  rendición. 

En  efecto,  los  infelices  sitiados  llegan  al  extremo  de  la'  ne- 
<;esidad,  y  dado  el  último  golpe  de  esfuerzo  se  rinden  á  la 
miseria  y  aun  doblan  sin  capitulación  su  cuello  pálido  y  des- 
carnado, como  esqueletos,  al  pesado  yugo  del  fiero  y  arrogante 
vencedor.  Este,  semejante  &  un  arrebatado  torbellino,  impelido 
del  airado  viento,  todo  lo  arrolla  y  violenta,  hasta  el  pudor» 
ó  lo  saquea  y  hace  trizas,  llevando  al  último  y  mas  sagrado 
recinto  el  exterminio,  la  venganza  y  el  sudario  de  la  muerte. 
¿Es  esta  tu  gloria,  cruel  guerra?  Pues  nosotros,  hijos  de  la 
INDUSTRIA,  de  la  AGRiGüLTiTRA  y  del  COMERCIO,  experimentados 
en  ella,  te  abominamos. 

Si  la  ambición,  la  suspicacia  y  los  engaños  de  algunos  man- 
darines nos  arrastraron  á  seguirte  para  engrandecerse  á  costa 
de  nuestra  sangre,  promoviendo  luchas  estériles  y  guerras 
civiles  ó  sociales,  de  hoy  mas  nos  comprometemos  á  despreciar 
sus  insidiosas  y  falaces  instigaciones. 

Tampoco  queremos  figurar  sumisos  como  el  cordero  ante  el 
lobo ;  pero  España,  nuestra  cara  patria,  se  moverá  espontánea 
y  voluntariamente  para  defender  su  independencia  y  naciona- 
lidad de  toda  hostilidad  injusta,  de  toda  agresión  extranjera 
como  un  solo  hombre  marcial  y  belicoso,  para  rechazar  como 
siempre  y  repeler  la  fuerza  con  la  fuerza,  sin  mas  ejércitos 
permanentes  ó  numerosos  que  su  cívica  milicia  activa  ¿  seden- 


TROZOS  SELBCT08.  211 

taria :  en  este  solo  caso  y  para  este  solo  objeto  empuñaremos  las 
annas,  y  nunca  mas  para  invadir  ó  conquistar  otros  dominios^ 
ni  para  complacer  á  personas  ó  caprichos  particulares  ni  á 
despóticos  tiranos.  No  mas  guerras,  no  mas  glorías  ni  dictadu- 
ras militares,  no  mas  asesinatos  en  masa,  no  mas  batallas  ni 
efusión  de  sangre  por  tales  causas. 

Gasimibo  Rufino. 


DEL  ESTADO  DE  LAS  LENGUAS  EN  ESPAÑA. 

HoMBBES  hay  que  sin  haber  estudiado  el  genio  de  un  pueblo 
se  entrometen  á  hablar  del  grado  de  civilización  en  que  se 
halla,  de  sus  costumbres,  de  su  rudeza,  de  su  ociosidad,  de  sus 
afectos  en  fin,  porqué  hay  afectos  exclusivos  para  las  grandes 
masas  como  los  hay  para  solo  un  individuo  aislado,  sin  mas 
examen  que  haber  oido  relaciones  las  mas  veces  exageradas, 
ya  que  no  falsas,  de  algún  viajante  ó  algún  aventurero.  Enton- 
ces, pues,  si  no  hemos  de  dar  asenso,  dirá  alguno,  á  los  relatos 
de  los  viajeros  habremos  de  viajar  nostros  mismos. 

Falsa  lógica.  Hay  en  todos  los  pueblos  un  monumento 
eterno  é  infinitamente  reproducible,  merced  á  la  imprenta,  la 
literatura.  Decidme,  si  leéis  á  Molí  ere  ¿  podréis  creer  que  su 
genio  está  sometido  á  alguna  influencia  tétrica  y  espantosa  ?  Si 
escucháis  al  Tasso  ¿  podréis  suponer  en  él  pobreza  de  ideas, 
escasez  de  imágenes  ?  Si  consultáis  á  Gessner  ¿  podréis  ima- 
ginárosle algún  intrigante  cortesano,  ó  algún  afeminado 
adulador  ?  Y  si  oís  á  Cervantes  ¿  podréis  creerle  algún  esco- 
lástico clérigo  ó  algún  hidalgo  ridículo  ? 

Y  decidme  ahora  también :  ¿  no  los  alabaron  y  comprendie- 
ron, no  los  alaban  y  comprenden  sus  compatriotas  ?  Pues  si  los 
comprenden  deberán  naturalmente  sentir  lo  que  sintieron 
ellos ;  si,  pues,  los  escritores  de  un  pais  sienten  con  sus  com- 
patriotas, serán  intérpretes  de  sus  sentimientos. 

Ahora  bien,  el  fin  de  Moliere  es  el  ridiculo,  el  de  Cervantes 
en  su  Don  Quijote  lo  es  también,  y  como  de  esto  pudiera 
alguno  sacar  una  consecuencia  genérica  y  absoluta,  aquí  ya  es 


212  TROZOS  SBLBOTOS. 

preciso  recurrir  á  la  comparación^  como  diría  un  rigorista 
lógico :  hasta  ahora  no  hemos  hecho  mas  que  observar ;  com- 
paremos,  pues,  en  adelante. 

Oid  al  manco  de  Lepakto  y  después  al  hijo  del  Valet  de 
chambre  Tapisier  du  Roy*  j  si  no  halláis  la  diferencia,  es- 
capaos del  templo  de  la  gloria.  El  uno  es  puramente  cómico, 
casi  me  atrevería  á  decir  que  no  puede  ser  otra  cosa,  hace  reir 
á  fuer  de  rídiculo ;  el  otro  también  ríe,  pero  con  una  majestad 
que  presta  mas  alas  al  ridiculo ;  veo  en  Cervantes  un  genio 
modestamente  alegre  hasta  el  sepulcro;  me  parece  oir  en 
MoLiBBE  la  pedantería  de  una  elevada  sociedad ;  en  Cervantes 
uno  de  esos  hombres  que  se  burlan  hasta  de  sus  desdichas 
mismas. 

Del  mismo  modo  no  distingo  las  campiñas  que  veo  pintar  á 
GESSN£R,que  las  en  que  me  creo  transportado  al  leer  el  Amintab. 

Trabajando,  pues,  leyendo  y  comparando  es  como  puede 
llegarse  á  conocer  el  carácter  de  un  pueblo,  porqué  ya  he- 
mos dicho  que  su  genio  se  retrata  en  las  obras  de  sus  grandes 
hombres ;  pero  no  basta  leer,  es  preciso  meditar  después. 

Mas  para  leer  es  necesarío  conocer  la  lengua,  á  menos  que 
se  prefiera  conocer  las  bellezas  ajadas  por  las  manos  de  un 
traductor,  á  no  ser  que  prefiramos  gustar  la  miel  que  afanosas 
trabajaron  las  abejas  separada  del  panal  capríchoso  por  avaras 
manos. 

Para  leer  empero  un  idioma,  para  leer  con  comprensión,  se 
entiende,  son  necesaríos  estudios  asiduos  y  á  veces  qvien  pueda 
dirigir  estos  mismos  estudios ;  mas  como  no  todas  las  personas 
están  en  disposición  de  tener  á  su  lado  un  preceptor,  hé  aqui 
porqué  la  necesidad  de  sustituir  con  un  libro  las  explicaciones  de 
un  profesor,  hé  aqui,  pues,  porqué  lo  esencial  de  la  gramática. 

Pero  como  no  todos  los  idiomas  tienen  el  mismo  derecho  á 
nuestro  estudio,  y  como  hay  también  idiomas  que  han  prestado 
voces  á  otros,  como  el  español  que  sirvió  en  otros  tiempos 
para  el  tecnicismo  de  la  marína  en  todas  las  naciones,  de  aqui 
que  se  debe  guardar  orden  en  el  estudio  de  las  lenguas. 

Entre  las  lenguas  vivas  se  destacan  en  primer  término  la 
francesa  y  la  inglesa. 

*  Moliere.    Véase  sa  vida  por  Voltaire. 


TROZOS  SELBCTOS.  213 

Entre  las  gramáticas  francesas  para  uso  de  los  españoles 
merecen  contarse  las  del  P.  Ñoñez  que  sirvió  para  la  confec- 
ción de  la  que  escribió  D.  Antonio  Galmace,  y  de  la  que  en 
1796  habia  ya  hechas  seis  ediciones,  la  de  Chantreau,  que  con 
justicia  se  ha  reimpreso  mas  de  16  veces,  la  de  Bouynot,  y  en 
estos  últimos  años  las  de  los  señores  Tramarria,  Domínguez, 
Cornelias  y  otros,  que  han  servido  de  texto  la  primera  en  todas 
las  universidades  del  reino  y  las  segundas  en  diversos  colegios 
de  segunda  enseñanza. 

Hasta  aquí  todos  los  gramáticos  han^  seguido  la  inveterada 
marcha  de  exponer  con  mas  ó  menos  claridad  principios,  sin 
curarse  apenas  de  la  parte  práctica,  que  como  dice  Pluche  es 
á  quien  toca  sobre  todo  dar  las  primeras  lecciones  de  un  idioma^ 
Solo  BouvTNOT  probó  á  ensayar  muy  poco,  y  sin  éxito,  el 
método  propuesto. 

En  el  año  de  1845  don  Francisco  Piferrer  dio  á  luz  un  mé- 
todo práctico  de  aprender  el  francés,  método  que  á  pesar  de 
una  obstinada  oposición  llegó  á  obtener  tal  éxito  que  en  dos 
años  ha  tenido  el  autor  necesidad  de  hacer  una  segunda 
edición. 

Y  ya  que  hasta  aquí  hemos  llegado,  diremos  algo  de  su  uti- 
lidad. Aunque  hombres  de  una  ilustración  que  no  osarán  des- 
mentir los  adversarios  del  método  práctico  no  hubiesen  hecho 
la  apología  de  este,  la  observación  solo  bastaba  para  demos- 
trarnos su  necesidad. 

No  es  regla  lo  que  enseña  á  la  balbuciente  lengua  del  in- 
fante á  expresar  la  primera  necesidad  del  hombre.  No  hay 
memoria  de  que  á  hombre  alguno  haya  habido  jamás  necesidad 
de  enseñarle  en  su  niñez  la  disposición  de  la  boca  paraqué 
pidiese  pan :  ¿  qué  es  pues,  lo  que  enseña  al  niño  ?  la  constante 
repetición  de  la  palabra. 

Pero  no  es  proceder  con  fílosofia,  se  nos  dirá,  el  hablar  de 
este  modo,  porqué  asi  lo  oimos;  no  es  fílosofia  hablar  sin  darse 
razón  de  porqué  se  habla.  ¿  Acaso  cuando  habláis,  sea  en 
sociedad,  sea  científica,  sea  familiarmente,  cuando  tendéis  á 
emitir  un  pensamiento,  os  curáis  de  si  es  mas  elegante  colocar 
el  verbo  antes  del  nombre,  de  juntar  el  adverbio  con  el  verbo  ? 


214  TROZOS  SELECTOS. 

¿Acaso  analizáis  para  hablar?  ¡Dichosa  imaginación  entonces! 
Y  si  hablamos  sin  analizar^  entonces,  ¿  porqué  hablamos  ? 

Y  sobre  todo,  ¿  qué  dicen  los  medios  cuando  se  llega  al 
resultado?  A  los  que  nos  opongan  que  no  es  filosófico  el  método 
práctico^  les  responderemos  que  entonces  nada  menos  filosófico 
que  el  uso^  pues  que  práctica  j  uso  se  confunden ;  pero  si  el 
uso  es  como  hemos  demostrado  la  norma  de  las  lenguas  j  estas 
no  están  basadas  en  un  principio  filosófico  podremos  deducir 
que  no  hay  filosofía  en  las  lenguas. 

Ved  aquí  el  absurdo  á  que  nos  conducen  los  ciegamente 
necios  apologistas  del  método  analítico;  jno  se  crea  que  noso- 
tros reprobamos  el  análisis, lo  queremos  después  de  practicar; 
queremos  buscar  la  razón,  la  causa  del  hecho  físico,  que  nos 
han  mostrado,  no  queremos  por  la  razón  hallar  el  hecho. 

Fuera  de  esto,  como  el  oido  entra  por  una  gran  parte  en  el 
estudio  de  las  lenguas  vivas,  las  voces  francesas  con  su  pro- 
nunciación figurada,  tal  como  se  hallan  en  el  método  del  autor 
de  quien  hablamos,  hacen  acostumbrar  con  su  continua  lectura 
el  oido  á  la  percepción  de  los  sonidos  y  aun  del  tono  del 
idioma. 

Y  no  se  nos  diga  que  la  pronunciación  figurada  es  un  maes- 
tro, pero  maestro  mudo,  cuya  voz  no  vibra  en  nuestros  oidos  ; 
los  que  tal  nos  objeten  no  tienen  sin  duda  alguna  idea  de  lo 
que  es  la  música:  ¿necesita  el  filarmónico  oir  la  voz,  ó  le 
basta,  oida  esta,  la  vista  de  la  nota  ?  ¿  Y  qué  es  mas  el  sonido 
y  el  tono  de  un  idioma  que  una  nota  musical,  mas  grave,  mas 
aguda,  según  el  genio  de  la  lengua  ? 

No  nos  detendremos  mas  en  demostrar  que  el  método  del 
señor  Piferrer  es  á  mas  de  útil,  filosófico,  y  nuestros  lectores 
no  necesitan  mas  tampoco  para  comprender  la  necesidad  de 
dicho  método.  J.  M.  Vela  y  de  Inisabsa* 


■•♦■■ 


ARDID  DE  GIL  BLAS 

Para  dar  á  conocer  eu  pobreza  al  Duque  de  Lerma. 
Una  mañana  habiéndose  levantado  el  ministro  según  su 


TROZOS  SELECTOS.  216 

costumbre  al  romper  el  dia,  me  hizo  tomar  algunos  papeles 
con  recado  de  escribir,  y  me  dijo  le  sigúese  á  los  jardines  de 
palacio.  Nos  sentamos  debajo  de  unos  árboles,  en  donde  por 
orden  suya  me  puse  en  la  actitud  de  un  hombre  que  escribe 
sobre  la  copa  de  su  sombrero,  y  S.  E.  aparentaba  leer  un 
papel  que  tenia  en  la  mano.  Desde  lejos  parecia  que  estábamos 
ocupados  en  negocios  muy  graves,  y  á  la  verdad  solo  hablába- 
mos de  bagatelas,  porqué  á  S.  E.  no  le  digustaban. 

Ya  hacia  mas  de  una  hora  que  le  divertia  con  todas  las 
agudezas  que  me  sugeria  mi  humor  jocoso,  cuando  vinieron  á 
plantarse  dos  urracas  sobre  los  árboles  que  nos  cubrían  con 
su  sombra.  Comenzaron  á  charlar  con  tanta  algazara,  que  nos 
llamaron  la  atención.  Estas  aves,  dijo  el  duque,  parece  que 
riñen,  y  me  alegraria  saber  el  asunto  de  su  pendencia.  Señor, 
le  dije,  la  curiosidad  de  Y.  E.  me  trae  á  la  memoria  una  fábula 
indiana  que  leí  en  Pilpai  ó  en  otro  autor  fabulista.  El  minis^ 
tro  me  preguntó  qué  fábula  era  esta,  y  se  la  conté  en  estos 
términos. 

**  En  cierto  tiempo  reinaba  en  Persia  un  buen  monarca,  que, 
no  teniendo  suficiente  capacidad  para  gobernar  por  si  mismo 
sus  estados,  dejaba  este  cuidado  á  su  gran  Visir.  Este  minis- 
tro llamado  Atalhüo  tenia  un  gran  talento.  Sostenia  sin 
fatiga  el  peso  de  aquella  vasta  monarquía  manteniéndola  en 
una  paz  profunda,  y  poseia  también  el  arte  de  hacer  amable  y 
respetable  la  autoridad  real,  en  términos  que  los  vasallos  halla- 
ban un  padre  afectuoso  en  un  visir  fiel  á  su  monarca.  Atalmüo 
tenia  entre  sus  secretarios  un  joven  Cachemiriano  llamado 
Zahgir  á  quien  estimaba  mas  que  á  los  otros,  y  con  cuya  con- 
versación se  complacia,  llevándole  consigo  á  la  caza,  y  des- 
cubriéndole hasta  sus  mas  íntimos  secretos.  Un  dia  que  an- 
daban cazando  ambos  por  un  bosque,  viendo  el  visir  dos  cuer- 
Yos  que  graznaban  sobre  un  árbol,  dijo  á  su  secretario :  Me 
alegrara  saber  lo  que  estas  aves  se  dicen  en  su  lengua.  Señor, 
le  respondió  el  Cachemiriano,  vuestros  deseos  se  pueden  satis- 
facer. ¿Y  cómo?  dijo  Atalhüc.  Habéis  de  saber,  señor, 
respondió  ZilSQIr,  que  un  dervich  cabalista  me  enseñó  el 
idioma  de  las  aves.  Si  lo  deseáis  yo  escucharé  á  estos  cuervos, 
y  os  repetiré  palabra  por  palabra  lo  que  les  haya  oído. 


216  TROZOS  SELBCTOS. 

Consintió  en  ello  el  visir;  j  acercándose  el  Cachemiriano  á 
los  cuervos  j  haciendo  como  que  los  escuchaba  atentamente^ 
volvió  después  á  su  amo,  y  le  dijo :  Señor,  ¿  podríais  creerlo  ? 
nosotros  somos  el  asunto  de  su  conversación.  Eso  no  es  posi- 
ble, exclamó  el  ministro  persiano.  ¿  Pues  qué  dicen  de  noso- 
tros ?  Uno  de  ellos,  replicó  el  Secretario,  ha  dicho :  Ye  aquí 
al  mismo  gran  visir,  á  ese  águila  tutelar  que  cubre  con  sus 
alas  la  Persia  como  su  nido,  y  que  se  desvela  sin  cesar  por  su 
conservación.  Para  descansar  de  sus  penosas  tareas  viene  á 
cazar  á  este  bosque  con  su  fiel  Zangir.  ¡  Qué  dichoso  es  este 
secretario  en  servir  á  un  amo,  que  le  hace  mil  favores !  Poco 
á  poco  interrumpió  el  otro  cuervo,  poco  á  poco :  no  ponderes 
tanto  la  felicidad  de  ese  Cachemiriano.  Es  cierto  que  AtalmüO 
conversa  con  él  familiarmente,  que  le  honra  con  su  confianza ; 
y  tampoco  pongo  duda  en  que  tendrá  intención  de  darle  algún 
dia  un  empleo  importante ;  pero  entre  tanto  Zangik  se  morirá 
de  hambre.  Este  pobre  infeliz  está  viviendo  en  un  miserable 
cuarto  de  una  posada  en  donde  carece  de  lo  mas  necesario ;  en 
una  palabra  pasa  ima  vida  miserable  sin  que  ninguno  de  la 
corte  lo  eche  de  ver*  El  gran  visir  no  cuida  de  saber  si  tiene 
ó  no  con  que  vivir,  y  contentándose  con  tenerle  afecto,  le  deja 
entregado  á  la  müeria.  Gil  Blas. 


PENSAMIENTOS. 

La  libertad  es  la  juventud  eterna  de  las  naciones. 

Llega  un  momento  en  que  ya  no  es  posible  hacer  alto  en  el 
camino  de  la  perdición. 

La  guerra  es  el  azote  del  mundo,  no  solo  porqué  cada  medio 
eiglOf  con  corta  diferencia  devasta  los  campos,  destruye  las 
ciudades,  diezma  las  poblaciones,  sino  también,  (y  esto  princi- 
palmente) porqué  nos  impone  irremisiblemente  la  carga  de  los 
EJEBCITOS  FESMÁNENTES.  En  el  estado  actual  de  adelanto,  la 
guerra  no  puede  hacerse  con  eficacia  y  buen  éxito,  sino  por 
hombres  adestrados  desde  su  juventud  en  la  carrera  de  las 
armas  á  la  cual  hayan  consagrado  su  vida  entera.     En  vano 


TROZOS  SELBCrOS.  217 

será  probar  qne  los  ejércitos  permanentes  consumen  el  erario 
7  amenazan  eternamente  las  libertades  públicas  ;  una 
nación  no  puede  existii*  sin  ellos,  sin  dejar  de  ser  nación. 
La  Independencia  es  la  primera  necesidad  de  los  pueblos:  la 
libertad  no  es  sino  la  segundea 

La  aristocracia,  en  el  siglo  xix,  es  la  liga,  la  coalición  de  los 
que  quieren  consumir  sin  producir,  vivir  sin  trabajar,  ocupar 
todos  los  puestos  sin  tener  capacidad  para  desempeñarlos, 
invadir  todos  los  honores  sin  haberlos  merecido :  esa  es  la 
Aristocracia. 

Hay  en  la  historia  de  las  naciones  páginas  tan  ricas  en 
instrucción  y  en  terror,  que  el  prestigio  de  las  palabras  no 
serviría  sino  para  disminuir  la  elocuencia  de  los  hechos. 

El  General  Fot. 


COMBATES  PARCIALES  EN  LA  EDAD  MEDIA. 

EL  JUICIO  DE  DIOS.  • 

Era  una  noche  oscura. 

El  real  de  Santa  Fé  dormia  bajo  aquel  pabellón  de  sombra, 
confiado  á  la  vigilancia  de  las  atalayas  y  los  escuchas. 

Ix)s  continuos  armados  de  guerra  hacian  su  guarda  en  las 
tiendas  de  los  reyes,  y  mas  allá  todo  era  silencio  y  soledad. 

Pero  de  improviso,  entre  una  calle  del  real,  resonaron  calla- 
dos pasos  y  son  de  cabalgaduras,  y  cuatro  sombras,  llevando 

*  Recomendamos  á  los  aficionados  á  leyendas  divertidas  sobre  sucesos  impor- 
tantes de  la  Historia  de  España  el  libro  publicado  por  Dn.  Josb  Ma.ria  Zamora 
con  el  titulo  de  Allah  Akbar  (¡  Dios  es  grande  !)  Los  incidentes  que  ocurrieron  en 
aquella  ciudad  de  beUos  recuerdos  durante  el  sitio  que  sufrió  en  1419,  de  parte 
de  los  RsTsa  Católicos  sus  conquistadores  han  prestado  mataría  al  autor  para 
un  brillante  poesca  en  que  apoyándose  sobre  las  tradiciones  populares  presenta 
hermosos  cuadros  que  parecen  trazados  por  una  imaginación  oriental  con  todas 
las  galas  de  un  lengui^e  correspondiente  á  los  asuntos  sobre  que  versan. 

Nuestros  lectores  sin  mas  comentarios  podrán  juzgar  por  si  mismos  del  mérito 
de  esta  leyenda  por  el  precedente  fragmento  que  no  dudamos  sea  de  su  gusto. 

Bl  Editor. 

2f 


218  TROZOS  8ELBCT09. 

caballos  del  diestro,  9e  deslizaron  á  lo  largo  de  la  calle  en 
dirección  á  la  pnerta  que  miraba  á  Granada» 

Guando  hubieron  llegado  ¿  ella  se  oyó  entre  el  silencio  una 
voz  que  gritó : 
•  — ¿Quién  va? 

— ^Haced  que  adelante  el  alférez  de  la  guarda»  contestó  una 
de  las  cuatro  sombras. 

Levantóse  el  tapiz  de  una  tienda  cercana,  dejó  y&c  una  ráfaga 
de  luz  ea  el  interior  y  apareció  otro  hombre. 

— ¿  Quien  va  ?  repitió. 

—«-£1  Alcaide  de  los  Doncelea,  contestó  el  primero  acercin- 
dose  al  que  había  preguntado. 

— Guárdete  Dios,  capitán,  dijo  aquel:  ¿qué  deseas? 

-^alir  á  la  vega  con  estos  caballeros,  que  son  Don  Alonso 
DE  Agüilar,  Don  Maiojel  Ponce  de  León  y  Don  Juan  Ch/loon. 

Calló  por  un  momento  el  demandado,  como  aquel  á  quien  se 
pide  una  cosa  dificil. 

— ¿  Sabéis,  caballero,  dijo  al  fin,  que  yo  no  pueda  consentir 
lo  que  me  pedis  ? 

— Lo  sabemos,  y  por  eso  lo  pedimos. 

— ¡  Sus  Altezas  1 . . . 

— Sus  Altezas  no  sabrán  que  hemos  salido  por  esta  puerta 
ni  por  la  otra,  sino  que  no  hemos  entrado.  Di,  pues^  á  la 
atalaya  que  nos  deje  paso  franco. 

— ^Puede  sucederos  un  fracaso,  porqué  los  moros  rondan  el 
campo  á  la  redonda. 

— Pardiez,  sabe,  alférez,  que  tenemos  empeñada  una  porfia 
con  los  capitanes  de  caballos  Hernán  Pebez  del  Pulgab  y 
Gonzalo  Fernandez  de  Córdoba,  sobre  quien  hará  una  ha- 
zaña de  mas  valor,  y  por  Dios  que  no  hemos  de  perderla  sino 
con  la  vida. 

— ^Pues  porfia  tenéis  y  con  porfía  lo  pedis,  salid,  caballeros, 
y  que  Dios  os  ajrude. 

Y  el  alférez  llegó  á  la  atalaya  y  le  previno,  y  los  cuatro  capi- 
tanes cristianos  salieron  al  campo,  montaron  á  caballo,  y  se 
alejaron  mas  que  á  paso  del  real. 

Y  fué,  que  mientras  ellos  departían  la  manera  de  salir  ade- 


TROZOS  6BLBCTOS.  2 1 9 

lante  con  su  apaesta,  vieron  venir  el  camino  adelante,  de  la 
parte  de  Gbanada  j  &  la  los  del  alba  que  esclarecia,  un  bulto 
blanco,  asaz  en  grandeza,  y  lijero  como  un  copo  de  plumad 
impulsado  por  el  viento. 

Verle,  afirmarse  en  los  estribos,  y  correr  á  ¿1,  fué  cosa  de 
nn  momento ;  el  bulto  se  detuvo,  y  una  voz  dulce,  voz  de 
mujer,  dolorida  y  triste,  se  dejó  oir  entre  ellos. 

—Si  sois  caballeros,  dijo,  amparadme,  que  de  caballeros  es 
favorecer  al  desvalido,  y  yo  soy  una  mujer  que  viene  de  Gra- 
nada y  va  al  campo  de  los  cristianos. 

— ^Mujer,  sola,  y  á  esta  hora,  dijo  el  sefior  de  Cartajena,  don 
Juan  Chacón,  en  grave  ocasión  hallarse  debe,  pues  se  ve  tan 
desamparada. 

— Ojalá  fuesen  mió  el  peligro  y  la  desventura,  replicó  la 
dama,  que  no  me  hallariais  tan  menesterosa  de  amparo ;  mas 
pues  sois  caballeros,  según  lo  indica  vuestra  mesura,  y  cristia- 
nos, pues  habláis  en  algara via,*  os  ruego  que  me  llevéis  á  punto 
donde  yo  pueda  ver  á  don  Juan  Chacón,  sefíor  de  Cartagena. 
El  día  entraba  ya  aprisa,  y  á  su  luz  pudieron  ver  los  cris- 
tianos á  una  mora,  vestida  con  ropas  blancas,  de  gran  juventud 
y  hermosura,  montaba  en  una  hacanea,  y  pálida  y  temerosa, 
al  parecer,  de  hallarse  entre  enemigos. 

•—Si  á  don  Juan  Chacón  buscas,  hermosa  doncella,  dijo  él 
mismo,  hablar  puedes  de  lo  que  con  ese  caballero  te  importa, 
porqué  yo  y  mis  amigos  lo  somos  suyos  en  gran  manera. 

— Si  sois  caballeros,  continuó,  pues  veis  que  una  dama  pone 
en  grave  riesgo  su  honra  yendo  á  entrar  en  un  campo  enemigo, 
hacedme  la  merced  de  entregar  esta  carta  á  aquel  para 
quien  es,  y  que  Dios  os  juzgue,  caballeros,  tal  como  cumpláis 
en  una  empresa  en  que  va  por  precio  la  honra  y  la  vida  de 
una  sultana» 

Tomó  la  carta  don  Juan  Chacón,  rompió  los  hilos  de  seda 
del  sello  de  oro,  y  la  desenrolló* 

— ¿Qué  haces,  cristiano?  exclamó  en  acento  de  reconven- 
ción la  mora. 

*  Comipeion  del  árabe  osada  entre  moros  y  cristianos  respecttyamente. 


220  TROZOS  SELECTOS. 


!i  á  don  Juan  Chacón  es  á  quien  va  dirigida  esta  carta, 
señora,  permite  á  don  Juan  Chacón  que  está  en  tu  presencia, 
bese  tu  mano  en  albricias  de  la  honra  que  le  hace  una  señora 
tal  como  la  sultana  de  Granada. 

Y  tomó  la  hermosa  y  blanca  mano  á  Zabütemal,  j  se  la 
besó,  no  sin  que  lo  encendido  de  la  vergüenza  colorase  sus 
megillas,  después  de  lo  cual  leyó  la  carta  que  decia  asi : 

"  A  ti,  don  Juan  Chacón,  señor  de  Cartajena,  la  sultana 
ZoBAiDA  te  saluda  y  desea  prosperidad. 

"  Tu  clara  valentía  brilla  lejos  de  tí,  como  los  rayos  del  sol 
sobre  los  hemisferios,  y  te  conocen  los  desvalidos  y  te  bendicen 
los  desgraciados. 

"Mi  honor  ha  sido  mancillado  por  las  lenguas  viles  de 
cuatro  traidores,  y  estoy  á  punto  de  prueba  de  duelo,  confiando 
en  Allah,  en  ti  y  en  mi  inocencia.     Y  vendrás,  yo  lo  espero. 

*^  Ven,  cristiano,  ven  con  otros  tres  de  tus  amigos,  que  sién- 
dolo tuyos,  no  pueden  dejar  de  ser  valientes. 

"  ¡  Ven,  y  lava  mi  deshonra  I 

*'  ¡  Ven,  oh,  ven  cristiano,  porqué  en  tí  confio." 

Don  Juan  se  estremeció  de  alegría  y  leyó  la  carta  á  los  otros 
tres  caballeros. 

— Y  bien,  les  dijo,  si  buscábamos  aventuras  ¿cuál  mejor 
que  esta?  ¿Dónde  podremos  mas  esclarecer  nuestro  nombre 
que  defendiendo  á  una  sultana,  en  daño  de  enemigos  tan  va* 
lientes  como  los  Zegbies  ? 

— ¡  A  caballo,  caballeros,  á  caballo  I  y  que  esta  dama  nos 
conduzca  al  sitio  donde  hemos  de  trocar  armas  y  cabalgaduras. 

Y  caminaron  así  dos  horas,  y  al  cabo  de  ellas  llegaron, 
rodeando  entre  los  olivares,  á  un  pequeño  alcázar  situado 
junto  á  un  bosquecillo  de  laureles,  en  las  inmediaciones 
de  una  aldea  llamada  la  Azubia,  por  la  parte  que  mira  á  Gra- 
nada. 

Zaruyemal  bajó  de  la  hacanea,  y  llamó  al  postigo  de  una 
cerca  situada  á  espaldas  del  alcázar.     La  puerta  se  abrió. 

Los  cristianos  descabalgaron,  penetraron  en  la  cerca,  y  un 
esclavo  nubio  asió  los  caballos,  y  con  la  hacanea  los  hizo  entrar 
tras  sus  ginetes. 


TROZOS  SELECTOS.  221 

La  puerta  tomó  á  cerrarse. 

— ¿  A  quién  pertenece  este  alcázar  ?  dijo  el  alcaide  de  los 
Donceles  4  Zaruyemal. 

— ^Al  emir  del  rey.  Muza  Ebn-Abil-Gazan,  contestó  la  her- 
mosa, y  suyas  son  también  las  armaduras  y  las  vestimentas 
que  vais  4  ver. 

Y  guiándolos,  abrió  una  puerta  de  hierro  y  los  introdujo  en 
una  sala  de  armas. 

Cuatro  esclavos  les  ciñeron  los  ameses  que  eligieron ;  her- 
mosas esclavas  les  vistieron  ricas  túnicas  de  brocado,  y  sus 
cabellos  desaparecieron  ocultos 'bajo  blancas  tocas  prendidas 
á  la  usanza  africana. 

Avanzaba  el  dia,  y  los  castellanos  armados  ya  y  4  punto  de 
poder  pasar  por  walies  afbicaiios  bajaron  al  jardín,  y  fuera 
de  la  cerca  encontraron  cuatro  caballos  de  la  mas  pura  raza 
árabe  encubertados  de  guerra. 

Y  cabalgaron,  y  armados  de  fuertes  lanzas  se  despidieron 
de  la  doncella  mora,  y  tomaron  la  vuelta  de  los  montes  para 
entrar  en  Granada  por  el  camino  de  Guadix. 

Y  era  tiempo ;  el  sol  habia  llegado  4  la  mitad  de  su  carrera, 
y.  en  la  plaza  de  Bibabambla,  el  palenque  abierto,  ocupado  de 
una  multitud  inmensa,  mostraba  en  uno  de  sus  extremos  la 
tienda  de  los  mantenedores  de  la  acusación  contra  Zoraiba,  y 
en  el  otro  un  cadalso  enlutado,  en  que  la  desdichada  sultana 
aparecía  vestida  de  blanco  entre  sus  damas. 

Delante  de  la  tienda  de  los  mantenedores  habia  clavadas 
cuatro  lanzas  en  la  arena,  y  pendientes  de  ellas  cuatro  relu- 
cientes adargas :  los  escuderos  se  paseaban  en  tomo  de  ellas, 
y  4  siniestra  mano  se  veia  el  estrado  destinado  4  los  jueces  del 
campo,  que  eran  el  Emir  Muza  Ebn-Abil-Gazar,  el  Wisir 
Ebk-Comija  y  el  Katib  Adel-Kebim. 

Mas  all4,  guardados  por  escuderos,  se  veian  un  astillero  de 
picas  de  batalla  y  algunos  caballos  encubertados  de  guerra 
trabados  de  los  pies. 

Todo  revelaba  4  primera  vista  el  grave  asunto  que  se  sus- 
tentaba en  aquel  caso,  no  hacia  mucho  engalmado  de  fiesta,  y 
entonces  trasformado  en  palenque  de  prueba. 

Zoraida  asentada  sobre  im  diván  negro  en  el  cadalso. 


222  TROZOS  BELBCTOS. 


parecía  tranquila,  á  pesar  de  que  bajo  aquel  tablado  esta- 
ban hacinados  haces  de  ramaje^  que  debian  ser  la  hoguera 
de  la  adúltera  si  los  Zeosies  sustentaban  su  acusación  con  las 
armas. 

Desde  el  amanecer,  el  pueblo,  siempre  dispuesto  á  todo  li- 
naje de  espectáculos,  llenaba  las  galerías,  y  multitud  de  damas 
y  caballeros  si  bien  con  vestiduras  de  luto,  asistían  allí  como 
si  asistieran  á  un  torneo. 

£1  rey  habia  llevado  hasta  el  colmo  su  crueldad  asistiendo 
al  palenque  con  galas  de  fiesta. 

Y  el  pueblo  murmuró  del  rey,  al  par  que  no  hubo  uno  que 
no  se  doliese  de  la  sultana  y  maldijese  4  los  zjfiGBÍES. 

A  la  salida  del  sol,  un  heraldo  de  los  acusadores  precedido 
de  trompeteros  y  seguido  de  lanzas,  pregonó  la  acusación  con- 
tra la  sultana  á  son  de  trompeta,  y  arrojó  cuatro  guanteletes 
en  la  arena,  retando  á  los  presentes  y  por  venir  que  lo  contra* 
rio  sostuviesen. 

Tras  el  estrado  de  los  jueces,  en  que  asentaba  Muza,  algu- 
nos caballeros  armados  se  agitaron  pretendiendo  contestar  al 
reto,  pero  el  emir  los  contuvo. 

Nadie  contestó. 

T  pasó  el  tiempo. 

El  populacho  siempre  impaciente  murmuró,  y  el  sol  ascendió 
lentamente  sobre  el  horizonte  hasta  marcar  la  hora  de  la  ora- 
ción de  adobar  fmedio  dia). 

Tomó  4  salir  de  la  tienda  de  los  Zegríes  el  heraldo  en  la 
misma  forma  que  la  vez  anterior,  repitióse  la  acusación  y  el 
reto,  y  como  antes  nadie  contestó  á  él. 

Y  pasaba  el  tiempo,  el  sol  descendia  á  su  ocaso ;  si  no  habia 
campeones  para  la  sultana,  debia  morir  de  muerte  de  fuego, 
como  adúltera  y  enemiga  del  rey. 

£1  semblante  antes  sereno  de  Zoraida,  palideció  mas  de  in- 
dignación que  de  terror ;  creyó  que  su  carta  habia  sido  des- 
deñada por  los  caballeros  cristianos,  y  su  orgullo  de  sultana  se 
irritó. 

Y  tal  vez  un  pensamiento  distinto  cruzó  por  su  mente, 
arrancando  una  lágrima  á  sus  ojos. 

Bien  hubiera  podido  acontecer  que  sus  campeones  hubiesen 


TROZOS  BBLBCTOe.  223 

sido  acometidos  en  la  vega  por  ñierzas  superiores^  y  la  muerte 
acaso  les  impedia  correr  al  sitio  donde  les  llamaban  su  honor 
7  la  inocencia  oprimida. 

Contristóse  el  ánimo  de  la  sultana,  corrió  el  tiempo,  y  al  fin 
el  sol  bañó  con  una  estrella  faja  de  rojiza  luz  los  aleros  de  la 
plaza  fronteros  al  Occidente» 

Al  fin  desapareció  aquel  último  rajo,  y  el  sol  se  hundió  tras 
el  horizonte. 

Era  la  oración  de  almagreb  (á  puestas  de  sol.) 

De  nuevo  los  heraldos,  precedidos  de  los  trompeteros,  se 
adelantaron  al  centro  del  palenque,  pero  á  punto  que  iban  ¿ 
resonar  los  clarines  oyóse  gran  alarido  y  gritería  por  la  parte 
del  Zacatín,  y  la  trompeta  del  alcaide  de  la  puerta  avisó  la  lle- 
gada de  los  campeones. 

Agitóse  el  pueblo  desalentado  ya;  levantóse  un  sordo  rumor, 
corrieron  los  escuderos  á  los  caballos  y  á  la  tienda  de  los  acu- 
sadores, subieron  los  jueces  al  estrado,  el  rey  ocupó  el  trono, 
y  menguó  la  palidez  en  el  rostro  de  la  sultana  y  de  sus  damas 
y  esclavas. 

Abrióse  la  puerta  del  Zacatin,  y  cuatro  ginetes,  al  parecer 
berberiscos,  por  sus  armas  y  por  el  linaje  de  sus  caballos^ 
entraron  al  trote,  adelantaron  hasta  el  cadalso,  saltaron  á  la 
arena,  y  uno  de  ellos  salvó  la  graderia,  y  arrodillándose  á  los 
pies  de  la  sultana,  la  dijo  en  arábigo  aljamiado  : 

—Poderosa  señora,  yo  y  esos  tres  caballeros  que  conmigo 
son,  somos  tres  hermanos  berberiscos,  que  arrojados  por  el 
mar  á  las  riberas  del  reino  de  Granada,  hemos  querido  ver 
ciudad  tan  insigne  y  de  tan  claro  nombre  coronada. 

Y  viniendo  su  via,  hemos  sabido  por  un  villano  la  aflicción 
en  que  te  hallas,  y  á  tus  pies  nos  ponemos  para  ofrecerte  en 
demanda  de  tu  inocencia  nuestras  lanzas  y  cuanto  somos. 

Calló  el  caballero,  y  la  sultana  le  contempló  un  tanto  en 
silencio.  Pero  una  esclava  cristiana  que  estaba  junto  á  ella 
y  que  no  quitaba  ojo  del  guerrero,  la  dijo  con  voz  recatada : 

—Acepta,  señora,  porqué  ese  que  á  tus  pies  miras  no  es  otro 
que  Don  Juan  Chacón,  señor  de  Cartagena,  á  quien  escribiste 
aquellas  letras  por  mi  consejo. 

Sonrió  tristemente  la  sultana,  mirando  con  agradecimiento 


224  TROZOS  SELECTOS. 

al  capitán  castellano,  que  aun  doblaba  ante  ella  la  rodilla,  7 
exclamó  con  voz  conmovida : 

— Dios  te  premie  y  á  tus  hermanos,  caballero,  la  merced 
que  me  haces ;  yo  os  acepto  como  campeones,  y  en  Allah  y 
en  vosotros  confío  volverá  á  brillar  mi  pureza  traidoramente 
mancillada  por  los  infames  Zegries. 

Don  Juan  Chacón  besó  la  mano  á  la  sultana,  bajó  del  ca- 
dalso, cabalgó  y  esperó  en  ademan  de  atención  á  que  se  prego- 
nase el  tercer  reto. 

Las  trompetas  lanzaron  al  espacio  su  áspero  sonido  y  repi- 
tióse la  acusación. 

— Mientes  como  cobarde  y  villano,  heraldo,  dijo  Don  Juan 
Chacón  en  una  voz  tan  pujante,  que  retumbó  en  los  cuatro 
ángulos  de  la  plaza ;  y  miente  quien  tal  te  manda  decir,  y 
quien  lo  sostenga,  y  quien  al  escucharlo  calle ;  y  en  prenda  y 
señal  de  desafío,  á  muerte  sin  perdón  ni  plazo,  ved  lo  que  haré 
y  harán  conmigo  mis  hermanos. 

Y  atravesando  el  palenque  á  media  rienda,  los  cuatro  caba- 
lleros hirieron  con  los  agados  hierros  de  sus  picas  las  adargas 
de  los  mantenedores,  suspendidas  de  las  lanzas  á  la  puerta  de 
la  tienda. 

Oyóse  un  sonido  vibrante  y  metálico,  las  adargas  cayeron 
á  la  arena,  y  los  caballeros  defensores  tomaron  campo  y  fueron 
á  situarse  al  otro  lado  del  palenque,  vuelta  la  espalda  á  la  sul- 
tana, á  tiempo  que  Hamet-Zegri,  Mahandia,  Mahandon-Gomet 
y  Mahomet-Zegri,  tomando  las  adargas  heridas  de  manos  de 
sus  escuderos,  cabalgaron  y  adelantaron  en  el  palenque  hasta 
ponerse  frente  á  frente  de  los  cuatro  castellanos. 

Mahomed-Zegrí  enfiló  con  el  alcaide  de  los  Donceles,  Don 
Diego  Fernandez  de  Córdoba ;  Hamet  Zegrl,  con  Don  Manuel 
Ponce  de  León ;  Mahandon  Gomel,  con  Don  Alonso  de 
Aguilar,  y  Mahandin  con  el  señor  de  Cartagena. 

Bajaron  los  jueces  del  campo  á  la  arena,  demandaron  jura- 
mento á  los  caballeros  de  lidiar  como  buenos  y  leales,  sin 
ayuda  de  hechicerías  ni  amuletos,  les  partieron  el  sol,*  y  Muza 
dijo  en  alta  voz : 

*  Bato  cu,  terreno  por  partes  iguales. 


TROZOS  SELECTOS.  225 

-^Campo  cerrado  j  batalla  os  concedemos,  caballeros :  par- 
tid y  haced  vuestro  deber. 

Al  mismo  tiempo  hicieron  señal  los  añafiles  y  los  atabales,  el 
rey  arrojó  á  la  arena  su  bastón  de  oro,  y  los  combatientes 
partieron  uno  contra  otro,  chocándose  entre  una  nube  de  polvo 
en  medio  del  palenque. 

Retumbó  el  encuentro  rudo  y  poderoso  en  los  ámbitos  de  la 
plaza,  y  cuando  se  desvaneció  el  remolino,  la  multitud  miró 
con  ansiedad. 

Todos  los  caballeros  estaban  en  los  arzones  y  se  hablan  cru- 
zado resbalando  las  picas  al  soslayo  en  las  acicaladas  adargas. 

Tomaron  de  nuevo  campo,  encontráronse  con  igual  ímpetu, 
la  pica  del  alcaide  de  los  Donceles  lanzó  desapoderado  de  la 
silla  al  feroz  Mahomet-Zegri,  y  los  tres  caballeros  no  encon- 
trando ventaja  volvieron  á  tomar  campo. 

Mahomet,  en  tanto,  se  habia  levantado  fuera  de  sí  de  cólera 
yendo  con  rabia  á  desjarretar  el  caballo  de  Don  Diego  Fer- 
nandez de  Córdoba ;  pero  las  habia  con  un  enemigo  experi- 
mentado y  encontrólo  pié  á  tierra  junto  á  sí,  la  espada  en  alto ; 
y  antes  de  que  hubiese  podido  adargarse,  la  toca  y  la  mitad 
del  bonete  del  Zegrí  vinieron  al  suelo  tras  una  terrible  cuchi- 
llada del  cristiano. 

£1  moro  llevaba  lo  peor ;  acosábale  Don  Diego  y  caían  so- 
bre él  los  terribles  golpes  de  su  mandoble,  rebotando  en  su 
armadura  de  Fez  con  igual  ímpetu  que  el  recio  granizo  de  la 
tempestad  sobre  las  altas  cúpulas  ;  y  retrocedía  Mahomet, 
dejando  tras  sí  pedazos  de  desguarnecida  armadura  y  girones 
de  su  sayo  de  púrpura,  y  acorralábale  el  valiente  alcaide  de  los 
Donceles,  hasta  que  le  puso  entre  su  espada  y  la  valla  que 
sustentaba  uno  de  los  costados  del  cadalso  de  la  sultana. 

Rugia  el  moro  como  un  tigre  herido  por  un  león,  y  era  es- 
pantoso de  ver  su  semblante,  y  los  furiosos  tajos  que  su  espada 
descargaba  sobre  la  adarga  damasquina  que  embrazaba  el 
castellano. 

Y  duraba  el  combate ;  corría  la  sangre  de  entrambos  cam- 
peones. 

2a 


226  TROZOS  SBLECTOS. 

Zoraida  pálida  j  aterrada  miraba  con  ansiedad  el  rostro  de 
Don  Diego,  y  este  cobró  alientos  y  fuerzas  ante  la  suplicante 
mirada  de  la  sultana. 

Enojóle  tanta  resistencia ;  arrojó  lejos  de  si  la  adarga,  alzó 
su  espada  á  dos  manos,  describió  con  ella  un  ancho  círculo 
sobre  su  cabeza,  y  exclamando : 

— ^¡  Santugo  y  Castilla  !  La  dejó  caer  con  el  ímpetu  de 
una  encina  derrumbada  por  el  huracán  sobre  el  moro. 

Nadie,  entre  el  estruendo  del  combate  que  allá  en  el  sol  del 
palenque  se  sustentaba  á  caballo,  oyó  el  grito  de  guerra  del 
alcaide  de  los  Donceles,  sino  Mahomet  que  cayó  por  tierra 
como  si  le  hubiese  herido  un  rayo,  exclamando  con  amortecida 
voz; 

— ^¡  Traición !  ¡  son  castellanos ! 

Y  su  lengua  se  heló,  rodaron  sus  ojos  en  las  órbitas,  y  la 
lividez  de  la  muerte  alteró  su  semblante. 

Saludó  el  generoso  alcaide  á  la  sultana,  recogió  la  adarga, 
requirió  el  caballo,  y  cabalgando  se  retiró  á  un  lado  para  ver 
la  suerte  del  combate,  que  seguia  encarnizado  entre  los  otros 
seis  caballeros. 

Los  que  mas  á  punto  de  vencimiento  estaban  eran  Don 
Juan  Chacón  y  Mahandin. 

Entrambos  habian  roto  sus  lanzas ;  entrambos  hablan  des- 
guarnecido el  bonete  de  su  enemigo,  combatian  con  las  cabezas 
desnudas,  y  las  adargas,  cercenadas  por  los  poderosos  aceros, 
apenas  bastaban  á  la  defensa. 

Cruzaban  y  volvían  á  cruzarse  los  caballos ;  cada  golpe  era 
una  herida,  cada  choque  un  amago  de  muerte. 

El  moro  mostraba  sus  ojos  inyectados  de  sangre,  como  la 
hiena  que  olfatea  los  cadáveres ;  el  señor  de  Cartagena  le  fas- 
cinaba con  su  ardiente  mirada. 

Pasaba  el  tiempo,  la  luz  menguaba,  la  noche  tendía  ya  sobre 
los  cielos  su  velo  de  tinieblas. 

Era  preciso  concluir. 

Y  el  combate  hasta  entonces  era  igual  por  entrambas  partes. 

Don  Juan  Chacón  apretó  los  dientes  y  los  puños ;  su  espada 


TROZOS  SELBCTOS.  227 

se  rompió  en  la  adarga  del  moro  dejándole  al  par  el  brazo  des- 
guarnecido. 

Y  sin  darle  tiempo  para  rehacerse,  veloz  como  el  relámpago, 
el  señor  de  Cartagena  tomó  de  su  arzón  una  maza  de  armas, 
describió  con  ella  en  alto  tres  círculos,  y  la  maza  partió  sil- 
bando y  fue  á  chocar  en  la  cabeza  desarmada  de  Mahandin, 
que  cayó  horriblemente  ensangrentado  por  la  grupa  de  su 
caballo. 

El  moro  no  se  movió ;  Don  Juan  Chacón  habia  cumplido 
con  su  deber,  y  fué  á  situarse  junto  á  la  valla  al  lado  del 
alcaide  de  los  Donceles. 

El  pueblo  callaba  dominado  por  lo  terrible  del  espectáculo  : 
solo  rompían  aquel  fúnebre  silencio  el  llanto  y  los  alaridos  de 
las  esposas,  las  madres  y  las  hermanas  de  los  dos  Zegríes 
muertos. 

Hicieron  los  jueces  salir  de  la  plaza  á  aquellas  gentes  para 
que  no  desalentasen  con  sus  quejas  á  los  caballeros  que 
lidiaban,  y  ya  solo  se  escuchó  entre  el  silencio  el  duro  y  espan- 
table son  del  combate. 

Don  Manuel  Ponce  de  León  y  Don  Alonso  de  Aguilar 
sintieron  una  noble  envidia  al  ver  á  sus  amigos  vencedores, 
y  arremetieron  con  nuevo  furor  á  los  moros. 

El  primero  y  Hamet  Zegñ  hablan  tomado  lanzas  nuevas,  y 
justaban  como  en  torneo,  entrando  y  saliendo  en  liza  con  gran 
bizarría  y  coraje. 

Parecía,  á  pesar  de  haber  ya  gran  tiempo  que  lidiaban,  no 
se  hablan  tocado  á  los  arneses,  y  sin  embargo,  crugian  las 
adargas  y  recejaban  los  caballos,  no  siendo  bastantes  á  sostener 
los  poderosos  golpes. 

Hamet,  enojado  de  la  duración  del  combate,  furioso  con  la 
muerte  desastrada  de  su  pariente  Mahandin,  plantó  su  caballo 
en  firme  cuando  venia  á  encontrarle  Ponce  de  León  á  toda  car- 
rera ;  hizo  el  cuerpo  atrás,  tendió  el  brazo  y  le  arrojó  la  lanza, 
que  hendió  los  aires  silbando  como  una  jara  desprendida  de 
una  ballesta. 
Hubiéralo  pasado  mal  el  castellano,  á  herirle  de  lleno  el 


228  TROZOS  SELBCTOS. 

asta;  pero  la  rabia  hizo  perder  el  tino  al  moro;  descompúsose^ 
y  su  pica  resbaló  en  la  adarga  del  castellano,  que  aguijó  á  su 
caballo  para  encontrar  en  la  jacerina  á  Hamet-Zegri. 

El  moro  conoció  lo  terrible  é  inevitable  del  golpe,  j  encabritó 
su  caballo,  poniéndole  casi  de  pié  y  cubriéndose  con  él. 

La  lanza  de  Don  Manuel  hirió  en  el  pecho  por  bajo  de  la 
cubertera  al  corcel,  que  cayó  de  espalda  cogiendo  debajo  á  su 
ginete. 

El  cristiano  esperó  á  qne  se  levantase ;  pero  Hamet  Zegri 
permaneció  en  tierra  junto  á  su  caballo  muerto :  el  caparazón 
de  hierro,  al  caer  sobre  él,  había  roto  su  pecho,  y  de  su  brazo 
emanaba  la  sangre  á  borbotones. 

Don  Manuel  Ponce  de  León  fué  á  reunirse  con  sus  amigos. 

Y  entonces  la  atención  general  se  fijó  en  don  Alonso  de 
Aguilar  y  Mahandon. 

El  moro,  desalentado  ya  con  la  muerte  de  sus  compañeros, 
se  batia  con  la  fuerza  de  la  desesperación:  suelto,  ágil,  vigoroso^ 
forzudo,  giraba  como  un  torbellino  en  torno  del  cristiano, 
revolvíase  este,  encontrábanse,  se  martillaban,  volvían  á  sepa- 
rarse y  se  chocaban  de  nuevo. 

Y  parecía  que  la  esperanza  perdida  daba  fuerzas  y  actividad 
al  moro. 

Rompió  la  espada  y  tomó  el  hacha  de  armas,  lanzóla  á  su 
enemigo,  y  la  rechazó  su  adarga;  entonces  desnudó  su  daga, 
arrimó  los  acicates  á  su  corcel,  y  al  pasar  ceñido  al  de  Don 
Alonso,  soltó  las  riendas,  abrió  los  brazos,  y  con  una  lijereza 
increible  le  asió  del  cuello  pretendiendo  der libarle  del  caballo; 
pero  Don  Alonso  se  afirmó  en  los  estribos,  lanzó  lejos  de  sí  la 
adarga  y  la  espada,  arrancóle  de  los  arzones,  y  sujetándole 
con  un  brazo  vigoroso,  hundió  por  tres  veces  en  su  cuello 
entre  el  falso  de  la  armadura  su  puñal  de  misericordia.* 

El  moro  abrió  los  brazos,  y  cayó  á  los  pies  del  caballo  de 
Don  Alonso. 

No  se  tomó  a  levantar :  estaba  muerto. 

José  Mabia  Zamora. 


*  Especie  de  anna  larga  y  aguda  con  que  los  antiguos  caballeros  remataban  á 
los  vencidos. 


TBOZOS  SELSCT08.  229 


LA  ESPAÑA  Y  EL  PODER  ARBITRARIO. 

La  maldad  por  dó  quler  iba  en  triunfo, 
Ia  f^,  el  pudor  y  la  verdad  huyeron ; 

Y  el  ftmude,  y  la  Tiolencla  y  la  injusticia 

Y  la  inAune  traición  les  sucedieron : 

Y  la  n^iifia  de  oro  no  ■aclada 

Be  Tió  entonces  también  entronlada. 
M¿t.0Ti2>,Ub,i. 

Tiempo  hace  que  la  España  sufre  una  serie  casi  no  interrum- 
pida de  convulsiones  mas  ó  menos  violen  tas,  pero  siempre 
producidas  por  el  contraste  del  bien  público  con  el  temporal 
del  clero.  A  su  influjo^  ¿  su  poder  y  al  estado  de  la  cultura 
y  necesidades  de  los  pueblos,  deben  atribuirse  los  aconteci- 
mientos que  solo  pueden  parecer  extraordinarios  á  los  que,  sin 
tomarse  el  trabajo  de  subir  hasta  su  origen  paran  la  atención 
únicamente  en  el  desorden  é  irregularidad  de  su  curso.  En 
él  están  marcados  de  un  modo  indeleble  los  pasos  de  la  ilustra- 
ción del  siglo,  á  pesar  de  los  esfuerzos  empleados  en  ofuscarla. 
Es  bien  cierto  que  en  el  año  de  1808  Godot  (4  quien  Pío  VIL 
llamó  columna  de  la  Fé,  por  haber  circulado  la  Bula  Auctorem 
fidei  contra  el  dictamen  del  Consejo  de  Castilla)  no  hubiera 
caido  de  los  altares  en  que  le  colocó  la  lisonja  mas  impia,  si  no 
hubiese  dispuesto  y  ejecutado  la  venta  de  fincas  pertenecientes 
&  capellanías  y  otras  instituciones  eclesiásticas.  Lo  es  así 
mismo,  que  la  España  no  hubiera  visto  en  aquel  año  el  movi- 
miento simultáneo  de  los  pueblos,  ni  la  resolución  marcial  de 
los  Merinos,  Tapias,  Salazarbs,  y  demás  clérigos  y  frailes 
que  tomaron  las  armas,  si  los  franceses  no  hubieran  demolido 
los  conventos  y  amagado  con  la  reforma  del  clero. 

Laa  Cortes  del810ál813  que  al  cabo  de  tres  siglos  resti- 
tuyeron la  vida  á  las  máximas  sepultadas  en  nuestros  fueros  y 
leyes  antiguas,  asi  como  la  corona  abdicada  y  el  reino  invadido 
4  Femando  Vil ;  esta  reunión  de  obispos,  abades,  curas,  ca- 
nónigos, grandes,  letrados^  labradores,  comerciantes,  militares 


230  TROZOS  SELECTOS. 

de  todas  graduaciones  j  de  otros  Españoles  de  ambos  hemisfe- 
rios, educados  en  diversas  j  remotas  provincias,  según  el 
método  de  estudios  designado  por  el  despotismo  político,  é 
INFANDA  Inquisición:  este  impávido  y  memorable  Congreso, 
donde  por  voto  libre  y  uniforme  se  vieron  restablecidos  y  pro- 
clamados los  principios  de  la  libertad  civil  bajo  el  fuego 
voltario  de  los  franceses,  no  hubiera  sufrido  los  sarcasmos  é 
impugnaciones  de  periodistas  buscados,  asalariados  y  recom- 
pensados con  breves  pontificios,  ni  fenecido,  como  feneció  en 
1814  por  la  seducción  de  las  tropas  de  Elío,  si  no  hubiera 
derrocado  la  Inquisición,  reformado  los  monasterios. y  acotado 
las  rentas  y  abusos  del  clero.  Y  el  sistema  representativo  de 
1820  existiera  largo  tiempo,  no  obstante  los  defectos  y  vicios 
de  su  constitución  y  de  sus  agentes,  si  no  se  hubiese  rozado 
con  los  intereses  temporales  de  esta  corporación  numerosa  y 
extendida  por  todos  los  reinos  católicos. 

Pero  la  acción  continua  en  que  se  ha  tenido  este  resorte  po- 
deroso, fué  sensiblemente  debilitando  su  elasticidad  v  su  fuerza. 
En  1808  tuvo  la  necesaria  para  contribuir  poderosamente  & 
levantar  toda  la  nación.  En  1814  no  pudiendo  ya  con  solo  sa 
peso  inclinar  la  balanza  ¿  su  provecho,  tuvo  que  apoderarse 
del  rey  en  Valencia,  seducir  las  tropas  y  alucinar  á  los  in- 
cautos con  las  protestas  y  promesas  del  decreto  de  4  de  mayo, 
en  que  se  ofreció  convocar  las  Cortes,  proteger  la  seguridad 
individual,  la  libertad  de  imprenta  y  sostener  los  derechos 
inviolables  del  pueblo  renunciando  al  absolutismo  y  á  la  idea 
de  gravar  y  disponer  de  las  rentas  del  Estado,  sin  acuerdo  del 
reino. 

Y  en  1820,  viendo  disipado  el  prestigio  por  la  iuerza 
incontrastable  de  la  razón  pública  y  que  no  era  posible  mover 
los  brazos  de  una  nación  ya  despierta,  ni  recuperar  el  predo- 
minio con  promesas  falaces,  con  decretos  artificiosos,  tuvo  que 
apelar  al  medio  único  que  le  restaba :  al  extremo  precario  y 
ominoso  de  llamar.  LAS  FUERZAS  EXTRANJERAS, 
lisonjeando  la  tendencia  de  un  gabinete  vecino,  seducido  y 
precipitado  por  las  arterias  de  la  negra  congregación,  identi- 


TROZOS  SELECTOS.  231 

ficada  con  la  política  de  la  Santa  Alianza^  reducida  á  sostener 
y  multiplicar  los  tronos  absolutos  y  á  no  dejar  en  Europa  ni 
un  simulacro  de  las  libertades  públicas. 

£1  refuerzo  de  cien  mil  bayonetas  que  lanzaron  del  suelo 
español  las  luces  y  los  hombres  capaces  de  contrariar  sus  desig- 
nios,  puso  en  sus  manos  todos  los  medios  de  asaltar  el  poder. 
Repuestos  entrambos  cleros  con  la  adquisición  de  los  bienes 
ágenos  y  con  la  facultad  de  alucinar^  seducir^  recompensar, 
y  arredrar  á  los  oprimidos,  se  multiplicaron  ¿  proporción  de 
las  concesiones  y  privilegios.  Dueños  del  gobierno  que  eri- 
gieron,  redoblaron  sus  esfuerzos  paraqué  no  volviese  á  salir  de 
sus  manos.  Dispusieron  y  disponen  á  su  antojo  de  todos  los 
ramos  de  la  administración  pública,  sin  dejar  ley  ó  reglamento 
fuera  del  circulo  de  su  arbitrariedad :  empleado  ú  persona  que 
no  tema  ó  espere  de  su  odio,  ó  de  su  favor :  libro,  ni  estable- 
cimiento que  pueda  ilustrar  á  los  pueblos  agoviados  con  la 
miseria,  con  el  espionaje,  con  las  proscripciones  y  con  el  terror 
que  inspira  la  perñdia  de  su  dominación,  y  la  hipocresía  de  su 
imperio. 

Nuestros  lectores  nunca  podrán  figurarse  que  comprendamos 
en  la  turba  de  sus  agentes  esa  porción  de  Eclesiásticos  teb- 
Tüosos,  ILUSTRADOS  y  VENERABLES  que,  Ó  sou  el  blauco  de  la 
mas  encarnizada  persecución,  ó  el  objeto  de  una  perpetua  des- 
confianza ;  mas  recordando  el  número,  la  clase  de  personas, 
el  sentido  en  que  han  figurado  y  las  circunstancias  que  han 
concurrido  á  la  formación  de  las  tres  épocas  señaladas,  se 
convencerán  de  la  temeridad  con  que  el  partido  ultramon- 
tano se  esfuerza  en  prolongar  su  paliada  dominación  y  de 
la  necesidad  é  importancia  de  presentarlo  bajo  sus  formas  ver- 
daderas. 

Para  ello  nos  hemos  reducido  á  los  términos  de  sus  propias 
doctrinas,  sin  dar  lugar  á  invectivas  de  escritores  que  pudieran 
serle  sospechosos ;  procurando  siempre  sacar  la  narración,  no 
de  lo  que  vemos  y  sufrimos,  sino  del  testimonio  de  documentos 
irrefragables  y  apoyar  las  reflexiones  en  la  autoridad  de  los 
libros  sagrados,  concilios,  santos  padres,  pontífices,  escritores 


232  TROZOS  8BLBCT08. 

eclesiásticos  y  leyes  del  reino^  evitando  toda  acrimonia  y 
personalidad.* 

Es  tan  conocido,  que  no  hay  siglo  ni  pais  en  que  la  religión 
no  se  haya  empleado  como  medio  político,  y  la  politica  como 
medio  religioso  para  dividir  y  dominar  los  pueblos,  ó  en  que 
la  creencia  religiosa  se  haya  librado  de  servir  de  apoyo  al  in* 
teres  personal  de  sus  oráculos.  El  viejo  Minos  hizo  descender 
de  Júpiter  el  cetro,  las  leyes  y  la  orden  de  fundar  á  Gydonia 
y  otras  ciudades  de  su  reino.  Licurgo,  á  quien  según  Polibio 
no  puede  tacharse  de  supersticiosOf  conociendo  la  propensión 
de  los  pueblos  á  doblar  la  cerviz  á  este  género  de  ilusiones, 
autorizó  siempre  sus  pensamientos  coü  los  misterios  de  la 
Ptthia,  que  no  era  mas  que  un  instrumento  pasivo  en  mano 
de  los  Amphigtiones,  protectores  de  oráculo  de  Delfos,  cuyas 
respuestas  ambiguas  llevaron  al  templo  las  riquezas,  y  al  ig- 
nominioso cautiverio  el  esplendor  y  persona  de  Creso.  Escipion 
el  Africano  hizo  atribuir  á  revelación  de  los  dioses  los  sueños 
que  realmente  eran  las  consecuencias  precisas  de  la  medita- 

*  Bl  disfraz  68  tan  antiguo  y  conocido  como  los  hechos  de  que  sacó  loa  si- 
guientes corolarios  el  P.  Juan  db  MarianAi  cuyo  nombre  y  estado  son  del 
mayor  peso  en  la  materia : — 

1.  La  religión  y  el  brazo  edesiástioo  son  la  capa  con  que  muchas  Teces  se 
suelen  cubrir  los  principes  y  aun  solaparse  grandes  engaños.— (i7i«f<7na  de 
JSspaña,  lib,  6,  cap,  5). 

2.  No  hay  cosa  mas  poderosa  para  mover  el  pueblo  que  la  capa  de  religión, 
buyo  de  la  cual  se  suelen  encubrir  garandes  engaños. — (Lib.  12,  cap.  13). 

d.  Ninguna  cosa  tiene  mas  fuerza  para  alborotar  el  yulg^  que  la  máscara  de 
religión :  reseña  á  que  los  mas  acuden,  como  fuera  de  si  lün  reparar  en  incon- 
yetúeíaiM^-^Lib,  10,  cap»  3). 

4.  Cuando  la  muchedambre  se  mueye  por  escrúpulo  y  opinión  de  religión 
mas  f&cUmente  obededeoe  á  los  sacerdotes  que  &  loe  reyes.— ^2ít¿.  8,  cap.  3). 

6.  Ningunas  enemistades  hay  mayores  que  las  que  se  forjan  con  voz  y  capa 
de  religión :  ya  los  hombres  se  hacen  crueles  y  semq'ables  &  las  bestias  fieras. — 
(Lib,  5,  cap.  14). 

6.  No  concuerda  con  las  leyes  ni  costumbres  cristianas  la  resolución  extraor- 
dinaria de  querer  hacer  á  los  hombres  por  fuerza  cristianos  ni  es  razón  qui- 
talles  la  libertad  que  Dios  les  áíb.^Lib.  26,  cap.  13.) 


TROZOS  SELECTOS.  233 

cion  de  sas  planes,  j  de  la  justísima  estimación  qne  le  gran- 
jearon sus  virtudes  eminentes.     Por  conseguir  el  honor  del 
triunfo  solicitó  Cicerón  acciones  públicas  de  gracias,  atribu- 
yendo ¿  los  Dioses  las  victorias  de  Amano  y  Pindeniso  debidas 
á  su  integridad  y  al  acierto  en  el  mando  de  las  armas,  como 
expuso  Catón  en  el  senado,  votando  contra  la  solicitud  y  en 
obsequio  de  la  probidad  y  reputación  de  su  amigo.     En  la 
misma  Roma  que  odiaba  la  memoria  de  los  Tarquines  tentó 
JüLio  Cesar  ceñirse  la  diadema  Real  con  la  superstición  de 
los  libros  sibilinos^  animada  por  el  deseo  de  destruir   á  los 
Párteos.     En  la  antigua  España.  Sisenando,  que  protegido 
por  Dagoberto  rey  de  Francia  destronó  á  Süinthila,  cargando 
después  sobre  el  miserable  pueblo  los  gastos  de  la  usurpación 
del  trono,  no  halló  medio  mas  expedito  para  legitimarla  y 
cohonestar  la  humillación  y  vilipendio  de  su  patria  subyugada 
por  los  franceses,  que  el  de  invocar  la  religión  y  asirse  al  brazo 
eclesiástico.     Con  el  paró  Flavio  Ervigio  el  golpe  que  temia 
del  odio  que  engendraron  los  medios  infames  de  satisfacer  su 
deseo  de  reinar ;  pues  cediendo  á  los  35  obispos  del  XII  con- 
cilio de  Toledo  una  de  las  mayores  prerogativas  de  la  corona 
que  por  antigua  costumbre  creaba  y  elegia  libremente  estos 
prelados  para  todo  el  reino,  consiguió  en  cambio,  que  ellos 
destronasen  á  Wamba,  fulminando  anatemas  contra  los  que  no 
reconociesen  al  usurpador.*    Ni  es  menos  digno  de  conside- 
ración el  ejemplo  que  presenta  un  pueblo  heroico  por  su  valor 
y  por  sus  desgracias.  La  Polonia  fué  en  otro  tiempo  el  terror 
de  los  turcos,  la  libertadora  de  Yiena,  y  si  no  incorporó  la 
Prusia  en  el  número  de  sus  provincias  fué  por  no  haber  sabido 
Tagellon  aprovechar  sus  triunfos.     El  valor  y  las  armas  la 
elevaron  y  robustecieron :  el  fanatismo  y  las  disensiones  reli- 
giosas la  debilitaron  y  abatieron.     Sometida  á  las  condiciones 
y  gravámenes  con  que  Benedicto  IX,  dispensó  al  mongo 
Casimiro  el  poder  aceptar  la  corona  hereditaria,  empezó  á  ver 
la  propagación  de  la  doctrina  de  los  protestantes  á  quienes 
concedió  Segismundo  Augusto  libertad  de  cultos  y  todos  los 

*  "  Entrepríae  téméraire  sur  le  temporel  dee  Rois,  dice  el  abate  Choisy  (Hist. 
de  rEglke  16,  ch.  1).''  < 

2h 


234  TROZOS  SELECTOS. 

honores  que  los  católicos  querían  reservarse  exclasiyamente. 
Enbique  de  Valois  los  despojó  con  infracción  del  tratado  de 
Oliva.  Poní  ato  wski  subió  al  trono  en  1746,  protegido  por 
Catalina  de  Rusia ;  y  no  teniendo  facultad  contra  las  deci- 
siones de  la  Dieta,  los  quejosos  ocurrieron  á  las  Cortes  de  Lon- 
dres, Petersburgo  y  demás  garantes  del  pacto.  Estas  dea- 
avenencias,  nacidas  de  la  intolerancia  de  los  católicos,  abrieron 
á  Catalina  las  puertas  de  su  dominación,  so  color  de  amparar 
á  los  oprimidos.  El  Austria,  Francia  y  Prusia,  celosas  de  sa 
ascendiente  en  Polonia,  animaron  al  partido  católico  que, 
arrastrado  por  un  ciego  fanatismo  quemó  las  iglesias  protes- 
tantes, cometiendo  atrocidades.  Y  por  segregar  á  los  protes- 
tantes patricios  de  sus  Congresos  y  Senados,  tuvo  que  sufrir  la 
ley  de  soldados  extranjeros  y  el  abono  de  los  gastos  de  la  in- 
tervención. Vio  la  desmembración  del  reino,  apoderándose  la 
Rusia  de  la  parte  mas  dilatada  del  territorio,  el  Austria  de  la 
mas  poblada  y  la  Prusia  de  la  mas  comerciante.  Sintió  la 
pérdida  de  cinco  millones  de  habitantes  y  de  las  ricas  minas 
de  sal ;  y  esclavos  del  emperador  Nicolás,  por  consecuencia 
de  su  progresiva  decadencia,  enseñan  los  polacos  el  término 
de  las  preocupaciones  religiosas,  inspirando  admiración  y 
simpatía. 

^^¿  Cuántos  engaños  han  bebido  las  naciones  con  especie  de 
religión  ?"  decia  Saavedka  en  la  Empresa  27.  "¿  Qué  serviles 
y  sangrientas  costumbres  no  se  han  introducido  con  ellos  en 
daño  de  la  libertad,  de  las  haciendas  y  de  las  vidas  ?  La  poli- 
tica  se  vale  de  la  máscara  de  la  piedad.  No  solamente  ha 
abrasado  ciudades,  sino  provincias  y  reinos.  Si  á  título  de  ella, 
se  introduce  la  ambición  y  la  codicia  y  se  agrava  al  pueblo, 
éste  desconoce  el  yugo  suave  de  Dios  con  los  daños  temporales 
que  padece,  y  viene  á  persuadirse  que  bajo  la  religión  se  ocul- 
tan los  medios  con  que  quieren  tenerle  sujeto  y  beberle  la  sus- 
tancia de  sus  haciendas." 

Apuntes  documentados  para  la  Historia 
DE  España  desde  1820  Á  1832. 


TROZOS  SELECTOS.  235 

BATALLA  DE  DON  QUIJOTE 

Contra  las  dos  grandes  manadas  de  ovejas  y  carneros^  y  qtie 
afirmaba  ser  dos  grandes  Ejércitos, 

En  estos  coloquios  iban  Don  Quijote  y  su  escudero,  cuando 
vio  Don  Quijote  que  por  el  camino  que  iban^  venia  hacia  ellos 
una  grande  y  espesa  polvareda,  y  en  viéndola,  se  volvió  á 
Sancho,  y  le  dijo :  Este  es  el  dia,  ó  Sancho,  en  el  cual  se  ha  de 
ver  el  bien  que  me  tiene  guardado  mi  suerte :  este  es  el  dia, 
digo^  en  que  se  ha  de  mostrar  tanto  como  en  otro  alguno  el 
valor  de  mi  brazo,  y  en  el  que  tengo  de  hacer  obras  que 
queden  escritas  en  el  libro  de  la  fama  por  todos  los  venideros 
siglos.  ¿  Vés  aquella  polvareda  que  allí  se  levanta,  Sancho  ? 
pues  toda  es  cuajada  de  un  copiosísimo  ejército,  que  de  diver- 
sas é  innumerables  gentes  por  allí  viene  marchando.  A  esa 
cuenta,  dos  deben  de  ser,  dijo  Sancho,  porqué  desta  parte 
contraria  se  levanta  asimismo  otra  semejante  polvareda. 
Volvió  á  mirarlo  Don  Quijote,  y  vio  que  así  era  la  verdad,  y 
alegrándose  sobremanera,  pensó  sin  duda  alguna  que  eran 
dos  ejércitos  que  venian  á  embestirse  y  á  encontrarse  en 
mitad  de  aquella  espaciosa  llanura,  porqué  tenia  á  todas  horas 
y  momentos  llena  la  fantasía  de  aquellas  batallas,  encantamen- 
tos, sucesos,  desatinos,  amores,  desafíos,  que  en  los  libros  de 
caballerías  se  cuentan,  y  todo  cuanto  hablaba,  pensaba  ó  ha- 
cia, era  encaminado  á  cosas  semejantes,  y  la  polvareda  que 
habia  visto,  la  levantaban  dos  grandes  manadas  de  ovejas  y 
carneros  que  por  aquel  mismo  camino,  de  dos  diferentes  partes 
venian,  las  cuales  con  el  polvo  no  se  echaron  de  ver  hasta  que 
llegaron  cerca,  y  con  tanto  ahinco  afirmaba  Don  Quijote  que 
eran  ejércitos,  que  Sancho  lo  vino  á  creer  y  á  decirle :  Señor 
¿  pues  qué  hemos  de  hacer  nosotros  ?  ¿  Qué  ?  dijo  Don  Qui- 
jote, favorecer  y  ayudar  á  los  menesterosos  y  desvalidos :  y 
has  de  saber,  Sancho,  que  este  que  viene  por  nuestra  frente, 
le  conduce  y  guia  el  grande  Emperador  Alifaufaron,  Señor  de 
la  grande  Isla  Trapobana :  este  otro  que  á  mis  espaldas  marcha 


236  TROZOS  SELECTOS. 

« 

es  el  de  su  enemigo  el  Rey  de  los  Garamantas,  Pentapolin  del 
arremangado  brazo^  porqué  siempre  entra  en  las  batallas  con 
el  brazo  derecho  desnudo.     Pues  ¿  porqué  se  quieren  tan  mal 
estos  dos  señores  ?  preguntó  Sancho.     Quierense  mal,  respon- 
dió Don  Quijote,  porqué  este  Alifanfaron  es  un  furibundo  pa- 
gano j  está  enamorado  de  la  hija  de  Pentapolin,  que  es  una 
muy  hermosa  y  ademas  agraciada  señora,  y  es  cristiana,  y  su 
padre  no  se  la  quiere  entregar  al  Rey  pagano,  si  no  deja  pri- 
mero la  ley  de  su  falso  Profeta  Mahoma,  y  se  vuelve  á  la  suya. 
Para  mis  barbas,  dijo  Sancho,  si  no  hace  muy  bien  Pentapolin, 
y  que  le  tengo  de  ayudar  en  cuanto  pudiere.    En  eso  harás  lo 
que  debes,  Sancho,  dijo  Don  Quijote,  porqué  para  entrar  en 
batallas  semejantes  no  se  requiere  ser  armado  caballero.   Bien 
se  me  alcanza  eso,  respondió  Sancho ;  pero  ¿  dónde  pondremos 
á  este  asno,  que  estemos  ciertos  de  hallarle  después  de  la  pa- 
sada refriega,  porqué  el  entrar  en  ella  en  semejante  caballería, 
no  creo  que  está  en  uso  hasta  ahora?    Así  es  verdad,  dijo  Don 
Quijote :  lo  que  puedes  hacer  del,  es  dejarle  á  sus  aventuras, 
ahora  se  pierda  ó  no,  porqué  serán  tantos  los  caballos  que  ten- 
dremos después  que  salgamos  vencedores,  que  aun  corre  peli- 
gro Rocinante,  no  le  trueque  por  otro.     Pero  éstame  atento 
y  mira  que  te  quiero  dar  cuenta  de  los  caballeros  mas  princi- 
pales que  en  estos  dos  ejércitos  vienen,  y  paraqué  mejor  los 
veas  y  notes,  retirémonos  á  aquel  altillo  que  allí  se  hace,  de 
donde  se  deben  descubrir  los  dos  ejércitos.     Hicieronlo  así,  y 
pusiéronse  sobre  una  loma,  desde  la  cual  se  verían  bien  las 
dos  manadas,  que  á  Don  Quijote  se  le  hicieron  ejércitos,  si  las 
nubes  del  polvo  que  levantaban  no  les  turbara  y  cegara  la 
vista ;  pero  con  todo  esto,  viendo  en  su  imaginación  lo  que  no 
veia  ni  habia,  con  voz  levantada  comenzó  á  decir :  Aquel  ca- 
ballero que  allí  ves  de  las  armas  jaldes,*  que  trae  en  el  escudo 
un  león  coronado  rendido  á  los  pies  de  una  doncella,  es  el  va- 
leroso Laurcalco,  señor  de  la  puente  de  plata :  el  otro  de  las 
armas  de  las  flores  de  oro,  que  trae  en  el  escudo  tres  coronas 
de  plata  en  campo  azul,  es  el  temido  Micocolembo,  gran  Duque 

*  De  color  de  oro  6  amarillo. 


TROZOS  SELECTOS.  237 

de  Quirocia :  el  otro  de  los  miembros  jiganteos  que  está  á  su 
derecha  mano,  es  el  nunca  medroso  Brandabarbaran  de  Boliche, 
señor  de  las  tres  Arabias,  que  viene  armado  de  aquel  cuero  de 
serpiente,  y  tiene  por  escudo  una  puerta  que,  según  es  fama,  es 
una  de  las  del  templo  que  derribó  Sansón,  cuando  con  su 
muerte  se  vengó  de  sus  enemigos.  Pero  vuelve  los  ojos  á  es- 
totra parte,  y  verás  delante  y  en  la  frente  de  estotro  ejército 
al  siempre  vencedor  y  jamas  vencido  Timonel  de  Oarcajona, 
Príncipe  de  la  nueva  Vizcaya,  que  viene  armado  con  las  armas 
partidas  á  cuarteles  azules,  verdes,  blancas  y  amarillas,  y  trae 
en  el  escudo  un  gato  de  oro  en  campo  leonado  con  una  letra 
que  dice:  Miau  (n.)  que  es  el  principio  del  nombre  de  su 
dama,  que  seguh  se  dice,  es  la  sin  par  Miulina,  hija  del  Duque 
de  Alfeñiquen  de  Algarve :  el  otro  que  carga  y  oprime  los 
lomos  de  aquella  poderosa  alfana,*  que  trae  las  armas  como 
nieve  blancas,  y  el  escudo  de  blanco  y  sin  empresa  alguna,  es 
un  caballero  novel,  de  nación  francés,  llamado  Piérres  Papin, 
señor  de  las  Baronías  de  Utrique :  el  otro  que  bate  las  hijadas 
con  los  herrados  caréanos  á  aquella  pintada  y  lijera  cebra,  y 
trae  las  armas  de  los  veros  azules,  es  el  poderoso  Duque  de 
Nerbia  Espartafilardo  del  Bosque,  que  trae  por  empresa  en  el 
escudo  una  esparraguera  con  una  letra  en  castellano  que  dice 
así :  Rastrea  mi  suerte.  Y  de  esta  manera  fué  nombrando 
muchos  caballeros  del  uno  y  del  otro  escuadrón  que  él  se  ima- 
ginaba, y  á  todos  les  dio  sus  armas,  colores,  empresas  y  motes 
de  improviso,  llevado  de  la  imaginación  de  su  nunca  vista 
locura.  Obuvantes. 


GENERO  DESCRIPTIVO. 

UN  VIAJE. 
A  MI  QUERIDO  AMIGO  A.  BENISIA. 

Fiel  á  la   promesa  que  te  hice  al  estrechamos  por  última 
vez  las  manos  en   Sevilla,  voy  á  narrarte  sucintamente  las 

*  Ye^nufc  grande  y  desmosurada,  de  que  usaban  comunmente  los  jigantes  que 
Be  introducen  en  los  libros  de  caballerías. 


238  TROZOS  SELECTOS. 

diferentes  impresiones  que  conmovieron  mi  corazón  dorante 
las  breves  horas  de  mi  viaje.  La  forma  que  me  veo  obligado 
á  dar  á  mi  escrito  me  hace  ser  demasiado  lacónico,  encerrando 
en  pocas  líneas  asuntos  que  necesitarían  gruesos  volúmenes,  si 
hubieran  de  ser  narrados  con  todos  los  accidentes  j  detalles  que 
forman  el  grandioso  cuadro  que  sucesivamente  se  desarrolló  á 
mi  vista,  despertando  en  mi  alma  infinitos  recuerdos  de  gloría 
y  de  dolorosa  tristeza.  Tal  como  ellos  fueron,  con  el  mismo  des* 
orden  é  incoherencia  que  se  agruparon  en  mi  mente,  te  los 
Yoy  á  referir.  Si  no  son  nuevos,  si  no  son  bellos  ni  poéticos,  culpa 
á  mi  pobre  imaginación ;  pero  hazme  la  justicia  de  creer  que 
son  verdaderos. 

Poco  mas  de  una  hora  hacia  que  hablamos  salido  de  Sevilla 
durante  una  calorosa  tarde  del  mes  de  Junio,  cuando  la  dili- 
gencia que  rodaba  veloz  envuelta  en  una  densa  nube  de  polvo^ 
moderó  su  carrera  á  fin  de  subir  la  cuesta  en  cuya  cúspide  se 
encuentra  el  saludable  y  pintoresco  pueblo  de  Alcalá  de  Gua- 
daira.  Creo  superfino  describirte  detalladamente  estos  sitios 
tan  amenos,  toda  vez  que  tantas  veces  los  hemos  recorrido 
juntos.  Sin  embargo,  Guadaira,  serpenteando  como  una  ancha 
faja  de  plata  ¿  través  de  unos  terrenos  fértiles  llenos  de  pin- 
torescos accidentes  y  cubiertos  de  una  frondosa  y  galana 
vejetacion ;  sus  numerosos  molinos  harineros  que  se  asemejan 
¿  otros  tantos  cisnes  cuyas  blancas  alas  y  erguido  cuello  se  re- 
flejan en  las  aguas  que  lamen  sus  pies ;  el  perfumado  ambiente 
que  exhalan  sus  espesas  arboledas  y  esmaltados  prados,  y  en 
fin,  la  seductora  magia  que  reina  en  aquellos  sitios,  los  mas 
encantadores  de  la  provincia  de  Sevilla,  los  hacen  dignos  de 
ocupar  un  lugar  preferente  entre  los  recuerdos  mas  gratos  del 
viajero  ;  sobre  todo,  si  después  de  haber  paseado  una  mirada 
extasiada  por  los  valles  la  elevó  para  contemplar  la  orgullosa 
colina  que  los  domina  semejante  á  la  alta  fiecha  de  una  gótica 
catedral,  y  en  su  cima  leyó,  escrita  con  caracteres  de  granito 
una  página  tríste  ¿  la  par  que  gloriosa  de  la  historía  de  un 
gran  pueblo,  que  ha  desaparecido  de  la  faz  de  la  tierra  después 
de  haber  conmovido  al  mundo  con  el  estrépito  de  sus  conquis- 
tas, y  ayudado  poderosamente  al  renacimiento  de  la  civilización 
en  Europa. 


TROZOS  SELBCTOS.  239 

No  es  posible  prescindir  de  pagar  un  justo  tributo  de  admi- 
ración al  contemplar  las  vetustas  y  magestuosas  ruinas  del  cas- 
tillo árabe  de  Alcalá  de  Guadaira;  su  doble  j  almenada 
barbacana^  ancho  y  elevado  adarve,  fosos  abiertos  en  la  peña 
viva ;  sus  fuertes  y  jigantescos  torreones  tan  sólidamente  cons- 
truidos que  á  pesar  de  los  seis  siglos  de  abandono  en  que  se 
encuentran,  no  han  podido  ser  agrietados  por  la  injuria  de  los 
tiempos,  ni  permitido  que  las  sabandijas  aniden  en  los  inters- 
ticios de  sus  bien  labradas  piedras,  y  por  último,  su  soberbia 
torre  de  homenage,  desde  cuya  plataforma  se  descubre  la 
opulenta  Sevilla  recostada  muellemente  sobre  la  orilla  del 
Guadalquivir,  nos  dan  una  idea  precisa  del  carácter  de  la 
arquitectura  militar  de  los  hijos  del  Yemen.  Ah !  cuando  desde 
el  gracioso  y  elevado  alminar  (la  Giralda),  construido  por 
YüZEip  Alhansob  en  celebridad  de  la  derrota  de  los  cristianos 
en  los  campos  de  Alarcos,  el  anciano  Abul  Hasan,  Emir  de 
Sevilla  y  el  bravo  caudillo  Wuhama,  Wall  de  Niebla,  vieron 
ondear  sobre  las  almenas  de  la  torre  de  homenage  del  castillo 
de  Guadaira,  la  victoriosa  bandera  de  San  Fernando,  atada  á 
ellas  con  los  girones  del  estandarte  del  profeta  por  mano  de 

Aben  Alhamar,  su  hermano gruesas  lágrimas  debieron 

icorrer  por  sus  mejillas,  conociendo  que  el  sol  de  Constantino 
comenzaba  á  eclipsar  rápidamente  la  media  luna  del  Islam. 

I  Qué  época  I  ¡  qué  recuerdos  I  ¡  cuánta  gloria  que  solo  existe 
consignada  en  viejos  pergaminos  cubiertos  con  el  polvo  de  las 
bibliotecas  I 

Las  doce  de  la  noche  serian,  cuando  después  de  haber 
atravesado  la  rica  y  populosa  Carmona,  llegamos  al  pié  de  la 
cuesta  que  toma  su  nombre  de  la  ciudad.  Volví  los  ojos  para 
contemplar  el  pais  que  dejaba  á  mis  espaldas,  y  se  desarrolló 
á  mi  vista  un  nuevo  espectáculo  sorprendente  por  su  sombría 
é  imponente  majestad.  Sobre  un  cielo  tachonado  de  estrellas 
é  inundado  con  la  incierta  y  vaporosa  luz  de  la  luna,  mirábase 
destacar  la  negra  veleta  del  castillo  árabe  que  domina  la 
población.  Su  frente  coronada  de  almenas  heridas  por  algu- 
nos brillantes  toques  de  luz  hacia  mas  sombríos  los  titánicos 
peñascos  que  le  sirven  de  base. 


240  TROZOS  SBLECTOS. 

La  incierta  claridad  que  en  aquella  hora  iluminaba  los  ob- 
jetos daba  ¿  estos  sitios  la  apariencia  de  un  terreno  conmovido 
por  una  erupción  volcánica  ó  destrozado  por  un  cataclismo 
parcial.  El  cuadro  era  tan  terrible  y  sorprendente  que  cerré 
los  ojos  involuntariamente,  no  sin  despedirme  con  una  mirada 
del  almenado  y  jigantesco  castillo  que  parecía  sonreírse  de  mi 
puerilidad,  y  asentar  con  mas  firmeza  su  ancho  pié  sobre  las 
imponentes  ruinas  que  le  sirven  de  pedestal. 

Algunas  horas  después  dejábamos  á  Ecija,  la  antigua 
Astigi  de  los  romanos,  donde  hicimos  una  corta  parada.  Ecija 
es  rival  en  riqueza  y  población  de  Carmona,  y  no  menos  céle- 
bre que  aquella  en  los  fastos  de  la  historia ;  pero  no  conserva 
como  su  hermana  recuerdos  de  piedra  que  memoren  la  estancia 
de  sus  dominadores.  Su  situación  topográfica  en  medio  de  un 
dilatado  y  bien  cultivado  valle  es  tan  notable  como  pintoresca; 
parece  una  ciudad  edificada  ayer. 

Desde  Ecija  á  la  Carlota,  nada  encuentra  el  viajero  que 
mueva  su  curiosidad,  ó  excite  su  admiración ;  el  pais  es  monó- 
tono hasta  fatigar  la  vista.  Mas  asi  que  se  llega  al  término 
de  esta  última  población,  todo  cambia  de  aspecto,  todo  sonríe 
á  la  mirada ;  parece  que  la  mano  de  una  hada  bienhechora  ha 
dirigido  el  brazo  del  labrador  sobre  aquel  ameno  pais.  A  los 
poblados  olivares  en  donde  el  caminante  no  encuentra  fresco, 
sombra  ni  verdor,  á  los  dilatados  campos  sembrados  de  trigo 
y  cebada,  cuyas  doradas  espigas  hablan  desaparecido  bajo  la 
hoz  del  segador,  sucede  una  naturaleza  risueña,  una  vejetacion 
lozana  y  variada,  y  multitud  de  accidentes  que  el  hombre  no 
se  cansa  de  contemplar.  Sin  el  conocimiento  de  la  historia 
del  siglo  pasado,  no  es  posible  darse  razón  de  ese  cambio 
tan  repentino,  de  ese  contraste  que  ofrecen  dos  poblaciones 
tan  próximas  la  una  á  la  otra  que  sus  términos  se  tocan  sir- 
viéndose de  mutuo  límite. 

El  término  de  Ecija,  como  toda  la  Andalucía,  revela  una 
agricultura  rutinaria  y  un  pueblo  indolente  y  cansado  de  la 
fertilidad  de  su  suelo.  El  de  la  Carlota  parece  la  cuna  donde 
se  meció  la  poesía  bucólica ;  es  la  idea  viva  de  un  idilio  de 
Gesner. 


TROZOS  SELECTOS.  241 

Macho  antes  de  entrar  en  la  población  se  ven  diseminadas 
con  el  mas  pintoresco  desorden,  si  bien  próximas  unas  á  otras^ 
mnltitad  de  casitas  blancas  que  dan  al  pais  el  aspecto  de  un 
prado  matizado  de  flores.  La  descripción  de  una  bastará  para 
darte  una  idea  exacta  de  las  demás.  Cuatro  paredes  cubiertas 
de  teja  ó  paja  constituyen  la  vivienda  de  cada  familia ;  á  la 
derecha  se  encuentra  un  homo  rústico  para  cocer  el  pan,  y  á 
la  izquierda  suele  haber  una  noria ;  un  espeso  emparrado  que 
forma  dosel  ¿  la  entrada  intercepta  los  rayos  del  sol,  y  man- 
tiene la  frescura  en  las  tres  ó  cuatro  habitaciones  bajas  de  que 
se  compone  la  casa,  á  la  espalda  un  espacioso  corral,  y  luego 
en  derredor  árboles  frutales,  huertos  y  tierras  para  sembrar. 
Entré  en  la  que  te  describo,  aprovechando  los  cortos  momentos 
empleados  en  mudar  el  tiro  de  la  diligencia,  y  si  su  aspecto 
exterior  me  habia  agradado  tanto,  creció  mi  admiración  así  que 
hube  pasado  el  umbral  de  la  puerta.  La  franqueza,  el  aseo 
hasta  la  nimiedad  y  la  afabilidad  son  las  dotes  características 
de  aquellas  buenas  gentes ;  sus  costumbres  son  patriarcales  y 
su  atención  y  respeto  para  los  viajeros  no  conocen  límites ;  son 
bastante  ricos  para  cubrir  holgadamente  sus  escasas  necesida- 
des, pues  á  los  bienes  que  anteriormente  he  enumerado,  reúnen, 
por  lo  menos,  una  yunta  de  bueyes,  un  caballo  ú  asno,  cerdos, 
cabras  y  ovejas,  j  Juzga  tú  cuan  felices  deben  ser !  El  aspecto 
de  vigor  y  lozanía  que  se  nota  en  todos  los  semblantes  desde 
el  niño  hasta  al  anciano,  abonan  lo  saludable  del  clima  y  la 
pureza  y  sobriedad  de  sus  costumbres  domésticas. 

El  traje  de  los  hombres  es  el  que  usan  generalmente  los 
aldeanos  de  Andalucía ;  el  de  las  mujeres  revela  por  el  con- 
trario su  origen  alemán.  Su  vestido  consiste  en  media  blanca, 
una  saya  de  algodón  teñida  de  azul  oscuro,  un  pañuelo  al 
cuello  del  mismo  color  con  flores  amarillas,  manga  corta,  y 
sobre  la  cabeza  un  sombrero  de  paja  de  ala  ancha  ribeteada  de 
negro.  Nada  puedes  imaginarte  mas  gracioso  que  la  vista  de 
una  de  estas  aldeanas  sentada  sobre  las  nudosas  raices  de  una 
encina  plantada  en  la  vertiente  de  un  cerro,  y  haciendo  labor 
en  tanto  que  tres  ó  cuatro  vacas  rollizas,  y  un  par  de  docenas 
entre  cabras  y  ovejas,  pastan  á  la  sombra  en  derredor  de  ella. 

2i 


242  TROZOS  SELECTOS. 

Y  estoy  segare  que  al  leer  esta  descripción  me  acusarás  de 
exagerado,  ó  preguntarás  si  estamos  en  España ;  pero  ten  pre- 
sente, amigo  mió,  que  el  pais  que  lijeramente  te  acabo  de  bos- 
quejar, es  una  de  las  colonias  que  se  fundaron  al  pié  de  Sierra 
Morena  durante  el  reinado  del  gran  Carlos  III. 

¡  Qué  contraste  ofrece  el  corto  término  de  la  Carlota  con  las 
cuatro  quintas  partes  de  España,  de  las  cuales  dos  por  lo  menos 
están  yermas  y  despobladas,  siendo  tan  susceptibles  de  cultivo 
y  producción  como  el  limitado  pais  que  acabo  de  atravesar  I 
¿  Qué  hacen  nuestros  hombres  de  Estado,  que  poseyendo  los 
mismos  medios  que  los  ministros  de  aquel  sabio  Rey  no  siguen 
sus  huellas  ?  ¿  Porqué  han  de  lindar  con  el  vergel  de  la  Car- 
lota los  feraces,  incultos  y  despoblados  términos  de  Pozo  Blan- 
co, Orbejuna,  Hornachuelos  y  tantos  otros  que  solo  esperan 
la  mano  del  hombre  para  transformarse  en  deliciosos  jar- 
dines?.... La  España  necesita  solamente  brazos  y  vías  de 
comunicación  para  ser  en  pocos  años  lo  que  fué  durante  el 
siglo  XYi,  la  primera  nación  del  mundo. 

Largo  rato  hacia  que  me  hallaba  silencioso  y  abismado  en 
la  serie  de  reflexiones  que  se  desprenden  de  lo  que  acababa  de 
ver,  cuando  uno  de  los  compañeros  de  viaje  me  dijo  tocándome 
ligeramente  en  el  hombro : — Ya  estamos  en  los  Visos ;  mire  vcL 
Córdoba. — Alzé  la  cabeza,  y  al  contemplar  por  vez  primera  la 
mirífíca  sultana  capital  del  Imperio  musulmán  en  España  y 
África,  sentí  una  conmoción  parecida  á  la  que  debieron  perci- 
bir los  primeros  cruzados,  cuando  después  de  inauditos  peligros 
avistaron  la  Ciudad  Santa.  Como  ellos,  hubiera  querido  arro- 
dillarme, ya  que  no  besar  la  tierra,  saludar  con  respeto  la 
memoria  de  Abderramen  el  Magnánimo^  de  Alhakem,  el  Au- 
gusto del  siglo  X,  y  de  Mahomed-ben-Aby-A'mer,  el  Inven" 
cibU  (Almanzor). 

Algunos  momentos  después  atravesábamos  el  hermoso  puente 
de  piedra  construido  por  los  árabes  sobre  el  Guadalquivir, 
y  pasamos  por  delante  de  la  suntuosa  Mezquita,  que  se  aver- 
güenza de  mirar  agrupada  á  sus  pies  multitud  de  pequeñas 
casas,  que  parecen  insultar  con  sus  miserables  girones  la  opu- 
lencia de  esa  maravilla  de  la  arquitectura  árabe. 


TROZOS  SELECTOS.  243 

Viajeros,  los  que  queréis  estudiar  la  historia  del  pasado  sobre 
las  ruinas  que  kan  llegado  á  través  de  los  siglos  hasta  nosotros, 
j  conocer  por  ella  lo  que  fué  el  pueblo  que  edificó,  j  aquel 
que  amontonó  los  escombros,  no  vayáis  &  Córdoba  si  no  queréis 
sufrir  una  amarga  decepción.     En  ella  no  existen  ni  ruinas ; 
de  Córdoba  no  queda  mas  que  im  gran  nombre  que  se  cierne 
sobre  una  triste  j  casi  miserable  población  extendida  sobre 
la  orilla  del  Guadalquivir  en  la  falda  de  los  montes  Marianos. 
¿  Dónde  están,  Córdoba,  tus  doscientas  mil  casas,  tus  seis- 
cientas mezquitas,  ochocientas  escuelas  públicas,  novecientas 
casas  de  baños  j  cincuenta  hospitales?    ¿Qué  se  hizo  del  pa- 
lacio de  Abderramen  j  de  la  biblioteca  de  Mebitan,  cuyo  solo 
catálogo  formaba  cuarenta  y  cuatro  volúmenes  ?    ¿  Dónde  se 
encuentra  una  sola -piedra  de  Medina- Azarah,  ese  palacio-ciu- 
dad, sostenido  por  cuatro  mil  trescientas  columnas  de  mármol 
blanco  con  capiteles  dorados  ?    ¿  Qué  se  hicieron  sus  fuentes 
con  surtidores  de  azogue,  que  á  haber  podido  licuar  el  oro, 
este  y  no  otro  metal  la  loca  munificencia  de  Abderramen  III 
hubiera  hecho  brotar  de  sus  tazas  de  jaspe  de  colores?     ¿Dó 
se  halla  un  vestigio  de  esas  cuadras,  á  cuyos  pesebres  se  ataban 
doce  mil  caballos  de  la  guardia  del  Califa?...  ¡Ahí  Nada 
queda,  ni  aun  la  memoria  del  lugar  que  ocuparon  esas  mara- 
villas del  genio  y  del  arte,  que  superaron  mucho  todo  cuanto 
la  historia  nos  cuenta  del  templo  de  Bblo,  de  los  jardines  sus- 
pendidos de  SEinRAMis  y  de  la  soberbia  opulencia  de  las  obras 
de  los  romanos  del  Imperio. 

La  Córdoba  del  siglo  xix  es  haciendo  abstracción  de  los 
monumentos  árabes,  la  del  siglo  xn.  Sus  antiguos  palacios  y 
edificios  públicos  han  desaparecido,  y  solo  quedado  en  pié  las 
mezquinas  viviendas  que  ocupaba  la  masa  de  la  población 
mozárabe,  muslímica  y  judía.  Prescindiendo  de  los  balcones 
y  ventanas  abiertos  posteriormente,  puede  asegurarse  que  las 
dos  terceras  partes  de  las  casas  de  Córdoba  se  encuentran  en 
el  mismo  estado  en  que  las  dejaron  los  descendientes  de  los 
hijos  del  Temen. 

En  Córdoba  solo  se  ha  sabido  destruir ;  nadie  se  ha  ocupado 
en  edificar. 


244  TROZOS  SELECTOS. 

Córdoba^  que  durante  el  imperio  de  la  díaastia  Ommyada 
llegó  á  ser  la  ciudad  mas  opulenta  del  mundo ;  Atenas,  por 
sus  escuelas,  á  donde  llegaban  á  estudiar  desde  todos  aquellos 
paises  en  donde  la  cultura  y  el  afán  del  saber  iban  reempla- 
zando las  costumbres  bárbaras  de  los  barones  j  el  derecho  de 
la  fuerza  erigido  en  ley  escrita ;  y  Roma  por  sus  victorias  en 
España,  Francia  y  África,  desde  la  caida  del  Califato  empezó 
á  decaer  hasta  llegar  el  increíble  extremo,  después  de  la  con- 
quista de  Femando  III,  de  tenerse  que  traer  de  Castilla 
víveres  de  toda  especie  para  mantener  los  restos  de  su  pobla- 
ción. ¡  Una  limosna  á  Córdoba !  la  que  durante  tantos  siglos 
habia  mantenido  en  la  abundancia  mas  de  un  millón  de  habi- 
tantes I 

Corramos  un  velo  sobre  cuadro  tan  desconsolador. 

Diez  y  ocho  horas  después  de  nuestra  salida  de  Córdoba, 
atravesábamos  los  campos  de  BAILEN  ¡  BAILEN !  una  de  las 
mas  bellas  pajinas  de  nuestra  historia  contemporánea ....  Allí 
la  fiereza  castellana  lavó  en  sangre  francesa  la  gloriosa  derrota 
de  Trafalgar ;  y  esa  orgullosa  águila  imperial  que  ambicionaba 
cubrir  con  sus  alas  todo  el  espacio  de  tierra  comprendido  entre 
el  VÍSTULA  y  el  Tajo,  se  arrastró  suplicante  á  los  pies  del  león 
de  Castilla.  Allí  los  guerreros  victoriosos  en  cien  batallas,  los 
que  hablan  dado  leyes  á  la  Italia  y  al  Egipto  y  paseado  sus 
victoriosas  banderas  por  el  imperio  germánico  tuvieron  miedo 
de  morir  y  rindieron  las  armas  ante  un  puñado  de  soldados,  que 
tenian  por  espada  su  nombre  de  españoles,  y  por  escudo  su 
orgullo  nacional. 

Y  sin  embargo  fuerza  es,  aunque  vergonzoso  el  decirlo,  en 
aquellos  campos,  testigos  de  tanta  gloria,  no  existe  una  sola 
piedra  que  diga  al  viagero :  Descubre  tu  cabezay  y  saluda  el 
valor  castellano.  En  Francia,  por  ejemplo,  hemos  visto  con 
frecuencia  levantar  un  monumento  para  eternizar  cualquiera 
trivialidad  que  cayó  en  gracia  al  país ;  en  España  sin  duda  no 
se  cree  necesario  ese  gasto,  toda  vez  que  el  corazón  de  cada 
español  es  un  panteón  donde  se  hallan  reunidos  los  nombres 
de  los  héroes  que  han  prestado  servicios  á  su  patria.     .     .     . 


TROZOS  SELECTOS.  245 


A  pocas  leguas  de  Bailen  donde  ya  la  Sierra  Morena  em- 
pieza á  ostentar  sus  mas  empinados  cerros  j  montañas  de  gra- 
nito, surcadas  por  estrechos  valles  j  profundos  torrentes,  se 
encuentra  una  pequeña  aldea,  llamada  las  Nayas  be  Tolosa. 
En  aquel  memorable  lugar,  se  siente  de  nuevo  latir  el  corazón 
con  orgullo  j  entusiasmo,  y  olvida  el  viajero  todo  cuanto  le 
impresionó  anteriormente.  En  este  sitio  BAILEN  solo  es  un 
canto,  las  NAVAS  son  todo  un  poema. 

Desde  la  eminencia  en  que  se  encontraba  la  diligencia,  mis 
ojos  abrazaban  el  montaraz  y  dilatado  terreno  en  donde  se  dio 
la  batalla  mas  célebre  de  la  edad  media.  Figurábaseme  hallar- 
nos en  12  de  Julio  de  1212  y  ver  á  cuatrocientos  mil  guerreros 
muslimes  entre  almohades  y  andaluces,  ordenadas  sus  haces  y 
blandiendo  con  estrépito  sus  armas,  prontos  á  renovar  los  des- 
astres y  consecuencias  de  la  batalla  de  Guadalete  ;  en  tanto 
que  su  inepto  y  afeminado  Amir  Amuminin,  Abu  Abdala 
Anasir,  desde  un  ribazo  sobre  el  cual  mandara  fijar  su  pabellón 
rojo  para  señal  de  batalla,  esperaba,  sentado  sobre  una  adarga 
el  trance  de  la  lucha,  repitiendo  con  fatal  tenacidad :  Solo  Dios 
es  veraz  y  Satán  pérfido.  T  sobre  las  vertientes  de  las  colinas 
opuestas,  creia  poder  contar  los  brillantes  escuadrones  cristia- 
nos cuyas  bruñidas  armas,  heridas  por  el  sol,  arrojaban  milla- 
res de  chispas  semejantes  á  un  incendio,  y  que  inflamados  de 
ardor  y  bélico  entusiasmo  se  aprestaban  á  lavar  en  sangre 
sarracena  las  manchas  que  cayeron  sobre  las  rojas  cruces  de 
sus  blancas  capas  en  Zalaca  y  Alabóos. 

Era  la  última  vez  que  debian  encontrarse  frente  á  frente,  y 
con  tan  formidables  aprestos,  la  Cruz  y  la  media  luna  para 
disputarse  el  imperio  de  España :  así  es  que  el  esfuerzo  por 
ambas  partes  debió  ser  desesperado. 

De  un  lado,  el  derecho  y  una  religión  santa  é  imperecedera, 
defendida  mas  por  su  verdad  que  por  el  número  de  campeones 
que  lidiaban  por  ella.  Del  otro,  el  ardor  de  la  conquista  y  una 
religión  mezcla  heterogénea  de  la  ley  de  Moisés  y  de  la  Gracia, 
oscurecidas  con  absurdos  principios  políticos  y  civiles,  y  con 
prácticas  monstruosas  y  de  una  cínica  voluptuosidad.  Así  que 


246  TROZOS  SELECTOS. 

el  éxito  no  podia  ser  dudoso,  si  se  tiene  en  cuenta,  no  solo  los 
principios  que  se  iban  á  defender,  sino  también  los  medios  que 
se  habian  de  emplear  en  la  defensa. 

Ya  no  eran  los  muslimes  que  combatieron  en  las  Navas  de 
Tolosa  aquellos  aguerridos  y  disciplinados  soldados  de  los 
Abderramen  y  Almanzor  ;  no  eran  los  cultos  é  ilustrados 
árabes  que  estudiaban  la  ciencia  de  la  guerra  en  las  escuelas 
de  Córdoba  y  Sevilla;  eran  solo  innumerables  taifas  de  sarra- 
cenos, una  aglomeración  de  tribus  africanas  sin  táctica  ni 
disciplina,  bárbaros  j  feroces  como  los  tigres  j  leones  de  sus 
desiertos :  al  paso  que,  bajo  la  enseña  de  la  Cruz  y  guiados 
por  Alfonso  IX,  iban  á  combatir  los  caballeros  mas  ilusti^es  y 
bizarros  de  Castilla,  Aragón  y  Navarra,  que  desde  mucbos 
años  venian,  al  paso  que  ennobleciéndose  por  sus  proezas, 
formando  con  el  Evangelio  los  restos  de  la  civilización  romana 
que  se  habian  podido  salvar,  y  la  cultura  que  aprendieron  de 
los  árabes  una  civilización  cristiana  sobre  las  ruinas  de  la  de 
aquellos  entusiastas  sectarios  que  conquistaron  una  parte  del 
mundo  á  la  carrera  de  sus  caballos. 

En  los  campos  de  las  Navas  como  en  las  orillas  del  Loira, 
se  vieron  frente  á  frente  el  Evangelio  y  el  Coban,  la  civiliza- 
ción y  la  barbarie  para  darse  una  batalla  decisiva.  El  resul- 
tado debió  ser,  como  fué,  favorable  al  primero,  si  los  sucesos 
han  de  ser  lógicos  con  las  causas  que  los  producen. 

La  victoria  no  fué  disputada  mucho  tiempo ;  mas  bien  que 
una  batalla,  fué  una  atroz  carnicería.  Los  paladines  cristianos 
al  grito  de  Santiago  y  cierra  España,  se  lanzaron  como  leones 
sedientos  de  sangre  enemiga,  en  medio  de  las  espesas  y  formi- 
dables líneas  musulmanas,  que  no  pudieron  resistir  el  fuerte 
choque  de  aquellas  terribles  masas  de  hombres  y  caballos 
cubiertos  de  hierro,  y  que,  semejantes  á  enormes  peñascos  des- 
prendidos por  el  huracán  de  las  graníticas  alturas  que  dominan 
el  lugar  de  la  acción,  caian  sobre  ellos  arrollando  y  destrozando 
todo  cuanto  se  oponia  á  su  paso.  Pocas  horas  después,  mas  de 
la  mitad  de  aquellos  salvajes  y  feroces  guerreros  africanos  que 
habian  pasado  el  estrecho  pobres,  con  la  esperanza  de  volver 
ricos,  quedaba  tendida  sobre  el  campo  para  sabroso  pasto  de 


TROZOS  SELECTOS.  247 

fieras.  £1  cobarde  Anasib  después  de  haber  visto  morir  hasta 
el  último  de  los  diez  mil  negros  que  componian  su  guardia,  y 
formaban  una  espesa  muralla  de  carne  humana  en  derredor 
de  su  persona  y  rojo  pabellón,  huia  montado  en  una  yegua  que 
un  alárabe  le  presentó  diciéndole :  "  Monta  en  esta  castiza 
que  no  sabe  dejar  mal  al  que  la  cabalga,  y  huye  que  quizas 
Dios  te  librará," 

Esta  memorable  batalla  salvó  la  España  del  poder  de  la 
media  luna :  de  ella  data  la  serie  de  brillantes  triunfos  de  los 
españoles  que  empezaron  en  las  faldas  de  Sierra  Morena,  y 
concluyeron  en  las  de  Sierra  Nevada, 

En  los  campos  de  las  Navas  como  en  los  de  Bailen,  no  existe 
una  sola  piedra  que  recuerde  tantas  proezas. 

Después  de  las  Navas,  nada  encuentra  ya  el  viajero  que  sea 
susceptible  de  mover  su  curiosidad ;  exceptuando  el  Salto  del 
Fraile  en  medio  del  imponente  y  salvage  paso  de  DESPENfA- 
PEBBOS,  y  las  ventas  de  Cárdenas,  que  tienen  escritas  sobre 
sus  paredes  calcinadas  por  el  incendio,  muchos  dramas  san- 
grientos y  terribles,  cuyos  actores  fueron  bandidos  feroces  é 
incautos  pasajeros  que  osaron  llegar  á  aquellas  puertas  mal- 
ditas, para  pedir  una  hospitalidad  que  encontraban  bajo  la  punta 
de  un  puñal,  y  luego  en  las  aguas  del  torrente  que  corre  á  es- 
paldas de  las  ventas.  Mas  allá  la  Mancha,  inmensa  llanura 
que  parece  no  tener  otro  limite  que  el  Cielo,  y  en  cuya  vasta 
superficie  no  se  encuentra  un  pájaro,  un  árbol  ni  una  mata  que 
dé  un  pie  cuadrado  de  sombra,  ni  un  vaso  de  agua  paraqué 
el  viajero  apague  la  ardiente  sed  que  le  devora.  T  sin  em- 
bargo, en  medio  de  aquel  suelo  tan  seco,  triste  y  desconsolador, 
se  encuentra  como  un  oasis  en  el  desierto,  Yaldefenas  con  su 
rica,  feraz  y  bien  cultivada  campiña  cuajada  de  trigos,  viñedos 
y  olivares,  que  acusan  la  pereza  del  hombre,  no  la  ingratitud 
de  la  tierra  en  el  resto  de  aquella  dilatada  provincia.  Después 
OcANA  y  sus  llanos  en  donde  un  ejército  español  fué  derrotado 
por  la  impericia  de  su  general,  que  desde  la  torre  de  la  iglesia 
del  pueblo  miraba  sus  soldados  acuchillados  por  los  dragones 
franceses.  Ah  I  crueles  debieron  ser  sus  remordimientos  al  ver 
tendidos  sobre  el  campo  de  batalla  siete  ú  ocho  mil  españoles 


248  TROZOS  SBLECTOS. 

mnertos  ó  heridos,  mas  bien  por  su  ignorancia  que  por  la 
metralla  j  sable  de  los  franceses. 

Hemos  llegado  á  Aranjüez  ;  se  acabaron  los  recuerdos  del 
pasado :  la  locomotora  hace  sentir  su  grito  agudo  y  extridente, 
entramos  en  ella,  dase  la  señal  y  huye  loca,  delirante,  como 
una  sombra  en  el  espacio ;  los  objetos  se  arremolinan  ante  mis 
ojos,  no  puedo  fijar  la  mirada  en  ninguno»     Estamos  en  el 

siglo  XIX.  GuiCHOT. 


■m» 


LOS  ESPAÑOLES 
PINTADOS  POR  SÍ  MISMOS. 

INTRODUCCIÓN. 

Al  escribir  esta  palabra,  la  primera  que  romperá  la  marcha 
entre  las  muchas  que  han  de  contener  Los  Españoles  Pinta- 
dos POR  sí  MISMOS,*  me  ocurre  la  dificultad  de  que  no  expresa 
un  pensamiento.  ¿  Qué  es  en  efecto  una  Introducción  al  frente 
de  un  libro  ?  ¿  Por  ventura  una  explanación  de  lo  que  contie- 
nen sus  páginas?  ¿Tal  vez  un  breve  compendio  de  las  mismas? 
De  todos  modos  es  enteramente  inútil. 

Por  huir  de  este  escollo  han  inventado  los  zurcidores  de 
prólogos  la  palabra  Introducción,  á  fin  de  exponer  en  ella 
pensamientos  y  doctrinas  que  de  ninguna  manera  pueden 
deducirse  de  el  fondo  de  la  obra,  Y  esto  les  importa  muy 
poco,  al  paso  que  creen  haber  dicho  algo,  si  consiguen  llenar 
diez  hojas  de  pesada  erudición,  fárrago  indigesto  de  toda  pro- 

*  Recomendamoe  á  nuestros  DiscSpulos  y  lectores  en  general  la  Obra  que  con 
aquel  título  contiene,  en  el  Tomo  1!*  49  Tipos  6  Retratos,  y  en  el  2?  50 ;  2«  Edición 
de  Boix,  Madrid.  Es  una  colección  de  articules  originales  escritos  con  una 
girada  particular ;  y  en  donde  campea  el  Ivijo  de  la  buena  dicción  castellana. 
Bastará  decir  que  por  entre  los  autores  do  esta  preciosa  colección  figuran  los  dis- 
tinguidos nombres  de  Don  Manuel  Brbton  de  los  Herreros,  Antonio 
Gil  de  Zarate,  Fermín  Caballero,  J.  E.  Hartzenbuscb,  Duque 
DE  Ritas,  Eduardo  Asquerino,  José  Zorrilla,  &c.,  &c.,  &c. 

El  Editor. 


TROZOS  SELECTOS.  249 

duccion  escrita  para  pasto  del  entendimiento  j  para  gozo  del 
espíritu.  El  público  también  ha  dado  en  la  manía  de  pagarse 
mucho  de  los  prólogos,  introduccionea,  advertencias,  cuatro 
palabras  al  lector  j  otros  encabezamientos  de  este  jaez  j  los 
escritores  monopolistas  han  dicho,  conociendo  el  flaco :  ruede 
la  bola  y  no  haya  procesión  sin  tarasca. 

¿Cómo  pues  han  de  salir  sin  tarasca  á  la  procesión  general  de 
las  innumerables  publicaciones  Los  Espaníoles  Pintados  por  si 
MISMOS,  cuando  ellos  mismos  son  los  que  se  pintan  á  sí  propios? 
¿  Cuándo  todas  las  publicaciones  españolas,  con  introducciones 
6  sin  ellas,  tienen  puntos  de  contacto  con  la  presente?  ¿Cuándo 
todos  los  entes  físicos  j  morales  que  compon^i  esencialmente 
nuestra  sociedad  tienen  derecho  á  ser  incluidos  en  la  lista  del 
gran  drama  que  vá  á  ofrecerse  ?  No  nos  cansemos :  si  hay 
algún  espectáculo  que  merezca  un  cartel  de  introducción^ 
aunque  esta  nada  signifique,  es  indisputablemente  aquel  en 
que  parte  del  público  se  ofrece  en  evidencia,  con  la  mejor 
voluntad  del  mundo,  al  público  entero,  para  dar  fuerza  al 
dicho  de  que  la  mitad  del  género  humano  se  rie  de  la  otra 
mitad :  si  aquí  no  es  mitad,  es  parte  de  él,  j  vayanse  las  ver- 
des con  las  maduras.     Manos  á  la  obra,  y  á  la  Introducción. 

Un  moralista  la  comenzaría  así:  ^'No  hay  cosa  absolutamente 
perfecta  en  la  naturaleza  humana,  así  como  no  la  hay  absolu- 
tamente mala :  todos  los  bienes  se  hallan  oscurecidos  por 
alguna  sombra,  así  como  todos  los  males  tienen  algún  lado 

favorable  que  los  hace  menos  repugnantes  " ¿  Quién 

sufre  á  sangre  fría  estas  perogrulladas,  para  venir  á  parar  en 
aquello  de  que  ofrecemos  á  la  sensatez  de  nuestros  compatríotas 
una  colección  de  alimañas,  tipos  degenerados  que  nos  quedan 
de  nuestra  bastardeada  originalidad  ? 

Démosle  otro  corte  menos  doctoral  y  digamos  francamente : 
Tanto  los  hombres  como  las  cosas  están  sujetos  á  una  cuestión 
de  óptica;  todo  depende  de  el  punto  de  vista  á  que  nos  halla- 
mos colocados.  Un  pobre  diablo  y  un  demonio  rico  juzgan  de 
la  sociedad,  de  sus  leyes,  de  sus  costumbres,  de  sus  necesi- 
dades, de  un  modo  enteramente  opuesto.     El  primero  que  ha 

2k 


250  TROZOS  SELECTOS. 

navegado  los  dos  tercios  de  su  vida  entre  privaciones  dolorosas, 
atormentado  por  una  ambición  justa  ó  inconsiderada,  todo  lo 
encuentra  malo,  y  grita  que  es  necesaria  una  reforma  radical ; 
á  fé  que  tiene  razón.  El  segundo,  halagado  por  la  fortuna  y 
por  la  adulación,  nadando  en  un  golfo  de  placeres,  con  las 
puertas  de  la  fortuna  siempre  abiertas  á  sus  deseos,  exclama 
que  este  es  el  mejor  de  los  mundos  posibles,  y  levanta  el  galillo 
contra  los  que  piden  un  cambio.  ¿  Quién  es  capaz  de  sostener 
que  este  hombre  anda  descaminado  ? 

De  aquí  es  preciso  deducir  una  forzosa  consecuencia,  á 
saber :  que  si  los  hombres  no  fuesen  antípodas  unos  de  otros ; 
si  todos  se  allanasen  á  los  deseos  de  los  demás ;  en  una  palabra, 
si  no  existiese  esa  diabólica  escala  graduada,  que  tantos  sinsa- 
bores hace  sufrir  á  los  que  pretenden  entrar  en  ella,  no  habría 
sociedad :  esto  en  cuanto  á  lo  primero :  en  cuanto  á  lo  segundo, 
sin  sociedad,  no  era  posible  que  tuviésemos  en  las  manos  In- 
gleses, Franceses,  y  Beloas  pintados  ni  sin  pintar,  y  el  titulo 
de  los  presentes  Españoles  ocuparia  probablemente  algún 
átomo  reducido  á  la  mil  millonésima  expresión  del  gran  vacío, 
á  que  hoy  damos  el  nombre  de  mundo. 

Pero  ya  que  no  es  así,  por  dicha  de  los  que  nos  hemos  me- 
tido á  pintores,  veamos  lo  que  nos  hemos  propuesto  bosquejar, 
i  falta  de  verdaderos  retratistas.  El  título  de  la  obra  pedia 
ciertamente  que  cada  individuo  de  la  sociedad  delinease  el 
tipo  á  que  pertenece,  pero  los  inconvenientes  de  esta  medida 
saltan  á  tiro  de  ballesta.  En  primer  lugar  tendriamos  tipos, 
que  á  fuerza  de  amontonar  descripciones  acerca  de  ellos,  no 
los  conocerla  el  padre  que  los  engendró.  En  segundo,  vaya  vd. 
i  hacer  que  Paqüito  Montes,*  por  ejemplo,  escriba  la  fisio- 
logía del  Torero ;  y  ya  le  estoy  oyendo  responder  á  la  de- 
manda :  ^^  lo  que  yo  haré  de  buen  grado  es  capear  una  fiera 
cuál  ninguno.^  Pues  no  arriendo  la  ganancia  si  vamos  al 
Alcalde  de  monterüla  con  la  misma  proposición,  ó  á  Dolobes 


*  Famoso  matador  de  toros,  ó  como  los  llaman  en  el  cerco  6  redondelo  primer 
espada,  de  las  cuadrillas  de  Madrid. 


TROZOS  8BLBCT0S.  251 

la  Castañera,  6  i  Meküillo  el  Contrabandista:  el  primero 
dará  probablemente  nn  auto  yerbal  de  prisión  contra  nosotros» 
y  entrará  en  la  taberna  á  beber  de  lo  caro ;  la  segunda  nos 
arrojará  un  voto  y  un  malos  tipos  os  lleven,  y  el  tercero  desen- 
ganchará el  trabuco  tomándonos  por  cosa  del  resguardo. 

Es  pues  preciso  desengañarnos:  no  está  todavía  nuestra 
ilustración  para  hacer  semejantes  milagros»  porqué  no  ha  lle- 
gado el  caso  de  que  nos  demos  razón  á  nosotros  mismos  de 
nuestros  propios  hábitos  é  inclinaciones :  ademas»  el  espíritu  de 
observación  nos  lleva  en  España  naturalmente  á  criticar  las 
faltas  y  virtudes  agenas»  y  por  lo  regular  nos  dá  el  naipe  para 
la  exposición  de  cuadros»  en  los  cuales  figuramos  muy  poco 
como  actores. 

De  aquí»  pues»  la  necesidad  de  una  reunión  de  escritores  que 
tomase  á  su  cargo  una  empresa  imposible  para  uno  solo ;  em- 
presa de  gran  responsabilidad»  y  de  difícilísimo  desempeño»  por 
mas  acertadamente  que  se  hayan  repartido  los  trabajos.  No 
ha  sido  sin  embargo  este  el  mas  grave  de  los  inconvenientes 
que  se  han  tocado :  el  mayor  de  todos  era  la  elección  de  tipos. 
T  aquí  encajaba  como  de  molde  una  sentida  lamentación  acerca 
de  nuestras  viejas  costumbres»  tan  trocadas»  tan  desconocidas 
hoy»  merced  no  solo  á  las  revoluciones  y  trastornos  políticos» 
como  algunos  imaginan»  sino  también  al  espíritu  de  Extran- 
asnisMo  que  hace  años  nos  avasalla»  y  que  nos  hace  abandonar 
desde  el  vestido  hasta  el  carácter  puro  español»  por  el  carácter 
y  vestido  de  otras  naciones»  á  las  cuales  pagamos  el  tributo 
mas  oneroso :  el  de  la  primitiva  nacionalibai).  Pero  como 
no  nos  place  lamentamos  de  males  que  no  podemos  remediar» 
haremos  gracia  al  lector  de  las  frases  plañideras  que  el  asunto 
nos  inspirarla»  rogándole  que,  como  por  via  de  consuelo,  pare 
mientes  en  que  nos  hemos  propuesto  no  dejar  en  el  tintero  ni 
uno  solo  de  los  pocos  tipos  originales  que  aun  conservamos. 

Nos  ha  parecido  asimismo  conveniente  no  dejar  ocioso  el 
buril  en  tan  importante  asunto.  Con  efecto,  cuando  todo  se 
ilustra»  cuando  no  hay  publicación  literaria  que  no  contenga 
trescientas  ó  cuatrocientas  viñetas  repartidas  por  el  texto,  seria 


252  TROZOS  8BLECT0S. 

retroceder  á  los  buenos  tiempos  de  las  primeras  ediciones  del 
Sertoldo  j  de  los  Romances  del  Cid  Campeador  el  pintar  á 
los  Españoles  desnados  de  tan  brillantes  atavíos.  No  será 
asi,  pues  gracias  á  sus  propios  esfuerzos,  contamos  con  buenos 
sastres  que  saben  vestir  en  madera  á  sus  compatriotas  con  su 
pobre,  pero  nacional  traje ;  y  que  gustosos  han  emprendido 
la  noble  tarea  de  ayudamos  en  la  exposición  de  tan  interesante 
galería. 

¿  Habremos  acertado  en  nuestro  plan  ?  ¿  Nos  cabrá  la  satis- 
facción de  creer  que  hemos  hecho  algo  en  pro  de  nuestro  suelo 
con  escribir  y  publicar  los  siguientes  artículos  tales  como  ellos 
aparecen,  en  vista  del  estado  actual  de  nuestras  costumbres,  de 
nuestras  artes  y  de  nuestra  literatura? 

Cuestiones  son  estas  que  no  hemos  de  decidir  nosotros,  y 
que  por  lo  mismo  se  hallan  fuera  del  círculo  de  la  presente 
Introducción.  Y  pues  esta  se  halla  concluida,  solo  nos  falta 
pedir  un  favor  á  todos  los  españoles  de  carne  y  hueso,  que  se 
hallen  comprendidos  en  algún  tipo  de  los  pintados ;  y  es  que 
tengan  entendido  que  para  borrajear  estos,  no  nos  ha  servido 
de  original  el  individuo,  sino  la  familia;  podrá  haber  algún  re- 
trato ¿  quien  lo  duda  ?  Eso  probará  la  exactitud,  el  buen  golpe 
de  vista  del  dibujante :  eso  probará  que  su  justa  observación 
ha  adivinado  la  familia  en  el  individuo. 

Pintar  entes  imaginarios  seria  pintar  monstruos :  pintar 
hombres  exigiría  al  pié  de  cada  cuadro  una  nota  que  expresase 
el  tipo  á  que  cada  uno  corresponde.  Nosotros  hemos  echado 
por  el  atajo  colocando  por  nota  el  tipo  al  principio  de  los  artí- 
culos ;  en  seguida  hemos  tirado  nuestras  lineas  á  derecha  é 
izquierda,  y  si  no  somos  tan  felices  que  presentemos  por  conse- 
guir la  inmortalidad,  racimos  de  uvas  que  despierten  la  golo- 
sina de  los  pájaros  se  nos  figura  al  menos  que  el  lector  no 
necesitará  de  un  Cicerone,  para  conocer  que  el  cesante  es  el 
cesante,  la  criada  la  criada,  y  el  que  antes  llamábamos  fraile, 
el  exclaustrado. 

Los  Españoles  Pintados  fob  sí  mismos. 


TROZOS  SELBGTOS.  253 


EL  GUERRILLERO.* 

Como  el  racimo  á  la  cepa^  como  el  grano  á  la  espiga,  como 
el  contramaestre  á  su  buque,  como  los  harapos  al  pordiosero, 

como  el  hambre  al  exclaustrado como  todas  estas  cosas  se 

pega  el  Guerrillero  á  España ;  entre  nosotros  nace  y  entre  no- 
sotros muere,  sin  que  nadie  haya  podido  traducir  á  otro  idioma, 
ni  á  otras  costumbres  extrañas,  ni  la  palabra,  ni  el  tipo  que  ella 
representa. 

*  Hemos  preferido  presentar  á  nuestros  lectores,  por  maestra  del  estilo  y  aire 
en  que  están  escritos  los  Artículos  de  la  Obra  "  Los  EsPAffOLSs  Pintados 
POR  sí  MisKos  "  el  tipo  del  Gubrrillbro  á  otros  machos  que  pudiéramos 
tomar;  porqué  aunque  tan  indigena  del  suelo  español  como  el  que  mas,  es  sin 
embargo  mas  conocido  y  familiar  en  el  extranjero  porqué  se  roza  mas  de  cerca 
que  los  del  Cbsantb,  por  ejemplo,  el  Torbro  ó  el  Exclaustrado  con  la 
historia  coetánea  revolucionaria  de  nuestra  desgraciada  España. 

Porqué,  á  decir  verdad,  ¿  cual  será  el  que  por  entre  nuestros  discípulos  no 
haya  leido  las  travesuras,  marchas  rápidas  y  sorprendentes,  las  emboscadas,  las 
sorpresas  y  ardides  militares  de  los  dos  Minas,  de  Sanchbz,  del  Ekpbcinado,* 
los  OuRRBAS,  los  Irribarren,  los  Depablos,  los  Tabubncas,  El  Pastor, 
lot  Barrbnas,  los  OoRRiz,  los  Cruchagas,  los  Z  urbanos  t  y  LbonI 
adalides  todos  en  la  guerra  de  la  Independencia  ;  y  después  en  los  Reales  de 
IsABBL  II,  y  las  de  los  del  campo  contrario,  Santos  Ladrón  §  Qubsada  ||  los 
O'DoNNBLL,  con  ZuMALACARRBGUi  á  la  cabeza,  Gefe  el  mas  astuto,  el  mas 
valiente  y  entendido  por  entre  los  que  mas  alto  rayan  en  loe  anales  de  la  guerra  de 
montaña,  secundado  por  el  no  menos  audaz  Gabrbra  y  sus  segundos  Quilbz, 
el  Serrador  y  otros  mil,  cuya  nomenclatura  se  escapa  á  la  memoria  mas  feliz 
y  retentiva  ? Ninguno  á  la  verdad.  El  Editor. 

*  Sacrificado  en  Roa,  pueblo  de  su  nacimiento  á  la  sed  de  sangre  de  un  po- 
pulacho desenfrenado  y  soez,  acaudillado  por  algunos  Clerizontes^  deshonor  y 
mengua  de  los  de  su  clase  y  ministros  de  Satanás — no  del  Cruci picado. 

t  Fusilados  ambos,  padre  é  b^o,  y  si  no  nos  engaña  la  memoria,  dos  hQos — 
resultado  fiítal  de  nuestras  disensiones  civiles. 

X  Fusilado  en  Pamplona  por  consejo  de  guerra  verbal  ante  que  fué  acusado  de 
haber  reliú<^o  ^os  principios  severos  de  la  disciplina  militar ;  primera  base  de  la 
fuerza  pública. 

%  Fusilado  en  la  Cindadela  de  Pamplona,  después  de  hecho  prisionero  por  la 
Columna  del  General  Lorenzo. 

II  Bárbaramente  asesinado  en  las  inmediaciones  de  Madrid,  siendo  Capitán 
Gtoneral  de  Castilla  de  Nueva,  de  donde  huyo,  triunfante  una  revolución  popular 
que  quiso  y  no  pudo  oontener. 


254  TROZOS  SELBCTOS. 

El  que  haya  visto  alguna  vez  á  un  moceton  de  pelo  en  pecho 
atravesar  con  la  nieve  á  la  cintura  las  mas  ásperas  quebradas 
de  las  Amézcuas,  las  escabrosidades  del  Maestrazgo,  la  cima 
del  Monserrat  ó  las  áridas  montañas  que  producen  el  tan  sa- 
broso como  poco  célebre  queso  del  Cebreiro ;  el  que  haya  visto 
á  ese  moceton  desafiar  tranquilo  la  constancia  de  cien  valientes 
perseguidores  y  el  furor  de  seis  inviernos,  sin  mas  defensa  que 
un  fusil  roñoso  no  limpiado  en  toda  la  campaña,  y  una  canana 
vieja  atestada  de  húmedos  cartuchos,  sin  mas  abrigo  que  el 
pantalón  y  la  chaqueta,  el  gorro  catalán  ó  la  boina  navarra, 
las  alpargatas  y  para  casos  de  apuros  la  parda  y  fementida 
anguarina;  ese  tendrá  una  idea  aproximada  del  primitivo 
Guerrillero  español ;  del  soldado  de  fortuna ;  del  hombre  que 
al  primer  grito  de  guerra  contra  propios  ó  contra  extraños 
sacude  la  pereza,  estira  los  miembros,  lanza  un  voto  y  cuatro 
temos  al  aire,  y  abandona  el  taller  ó  la  labranza,  dice  un 
alegre  adiós  á  los  padres,  á  la  mujer,  á  los  hijos  y  al  miedo,  y 
trepa  á  los  montes  y  merodea  por  cuenta  y  riesgo  propios,  todo 
el  tiempo  que  tarda  en  reunirse  á  un  cuerpo  irregular  com- 
puesto de  otros  independientes  como  él. 

Pero  no  basta  conocer  el  traje  y  las  armas  de  nuestro  aven- 
turero de  montaña,  porqué  estas  y  aquel  sufren  notables  vari- 
aciones, á  medida  que  se  prolonga  la  vida  errante :  para  no 
equivocarlo  con  otros  guerreros  que  aprenden  el  ejercicio  en 
linea  antes  que  la  táctica  de  guerrillas,  es  necesario  estudiar 
sus  costumbres,  que  conservan  sin  alteración ;  y  esto  no  es  tan 
fácil  como  parece,  porqué  al  cabo  ningún  Guerrillero  se  pre- 
senta á  todas  horas  en  público,  paraqué  los  diseñadores  de  tipos 
le  tomen  por  modelo  cuando  se  les  antoje :  por  esto  mismo  se 
hace  indispensable  que  sigamos  á  nuestro  querido  compatriota 
por  las  tortuosas  veredas  que  conducen  á  sus  guaridas,  aun- 
que nos  espongamos  á  rodar  hasta  el  fondo  de  un  abismo ;  que 
le  contemplemos  haciendo  cara  al  enemigo,  parapetado  detrás 
de  alguna  tapia,  ó  desapareciendo  sin  saber  como  de  las 
manos  y  de  la  vista  de  sus  contrarios ;  que  nos  riamos  cuando 
enamora  al  patrón  de  su  alojamiento  para  que  este  no  oiga  el 
cacareo  de  sus  moribundas  gallinas,   victimas  inocentes  del 


TROZOS  SELECTOS.  255 

hambre  golosa  de  nn  atrevido  compañero,  j  por  último  qne 
nos  admiremos  de  su  ignorancia  y  de  su  paciencia. 

El  Guerrillero  no  es  catalán,  ni  aragonés,  ni  rascongado, 
ni  andaluz,  ni  gallego :  el  Guerrillero  es  español,  y  siempre 
que  en  España  haya  discordias  intestinas  ó  guerras  de  potencia 
á  potencia  habr¿  españoles  en  las  montañas.  Ademas,  el 
Guerrillero  es  el  hijo  predilecto  de  nuestras  provincias,  por- 
qué todas  le  consideran  como  un  reflejo  de  su  propia  gloria, 
por  lo  mismo  que  todas  son  guerrilleras. 

Eranlo  ya  siglos  atrás,  y  un  hombre  célebre,  VnuATO,  que 

Pasando  de  pastor  á  bandolero, 
Y  de  aquí  á  capitán  el  mas  fiímoso. 
Fué  gefe  á  los  Romanos  ominoso, 

fué  asimismo,  no  solo  el  primer  guerrillero,  el  primer  héroe 
faccioso  de  la  Península  ibérica,  sino  también  el  yei*dadero,  el 
único  original  de  todos  los  facciosos,  de  todos  los  guerrilleros 
audaces  que,  como  él,  han  sabido  despreciar  la  muerte,  y 
adquirir  gloria. 

Pesada  y  fastidiosa  es  la  erudición  histórica  para  traida  á 
cuento  en  artículos  como  el  presente,  pero  á  la  historia  tene- 
mos que  acudir  muchas  veces,  con  riesgo  de  pasar  por  eruditos 
á  la  violeta  los  que  apetecemos  escribir  de  cosas  sabidas  de  todos 
y  por  ninguno  examinadas.  Yiriato,  faccioso  contra  Roma 
y  de  Roma  vencedor,  es  el  espejo  de  Pelayo,  faccioso  de  las 
montañas  de  Asturias  y  restaurador  de  la  monarquía  goda,  así 
como  lo  es  de  Mina,  faccioso  contra  Napoleón,  y  de  Napoleón 
triunfante  en  mil  encuentros.  Y  Mina  no  habia  leido  la  his- 
toria en  1808  :  pero  ¿qué  importa?  Mina  y  el  Empecinado  y 
LoNGA  y  Sánchez  eran  españoles  como  Vikiato,  y  como  él 
fueron  herreros  y  pastores,  y  como  él  pelearon  y  vivieron. 
Corrieron  los  años,  y  en  pos  de  1808  llegó  1823,  y  renació  el 
Guerrillero  lusitano  en  Jüanito  y  en  Merino  y  en  Santos 
Ladrón  ;  pero  ya  no  era  pastor  Yiriato,  porqué  se  presentaba 
en  la  tercera  ó  cuarta  edición  de  su  vida  airada,  y  porqué  1823 
no  podía  convertirse  en  148  antes  de  la  venida  de  Jesu  Cristo. 
Después  hemos  tenido  nuestro  1836  en  que  Yiriato  ha  vuelto 
á  trepar  por  las  montañas  desapareciendo  como  un  meteoro 


256  TROZOS  SELECTOS. 

bajo  los  seudónimos  de  Zümalagabbegüi  j  de  Cabbera.  ¿Quién 
sabe  los  años  que  andando  el  tiempo  tendrán  nuestros  hijos  ? 
Esta  es  en  reducidísimo  compendio  la  tradición  histórico- 
guerrillera  de  España ;  pero  siempre  aparece  en  ella  puro  el 
tipo^  no  ha  degenerado ;  el  mismo  ahora  que  en  su  origen, 
aunque  sujeto  á  la  influencia  mas  ó  menos  pronunciada  de  los 
siglos ;  tan  activo,  tan  emprendedor,  tan  resuelto  antes  del 
siglo  V,  como  en  el  primer  tercio  del  xix. 

Ningún  hombre  apocado  sirve  para  Guerrillero :  la  vocación 
se  revela  desde  los  primeros  años  por  un  espíritu  de  indepen- 
dencia, por  un  prurito  de  contradicción  j  de  descontento,  que 
impelen  al  español  neto  á  murmurar  de  todo  el  que  manda : 
así  que,  aquellas  provincias  que  tienen  fama  de  mas  antojadizas 
ó  de  menos  sufridas  son  las  que  mejores  Guerrilleros  producen: 
ellas  son  en  todo  caso  las  que  dan  la  señal,  arrostrando  las 
primeras  consecuencias  de  un  levantamiento ;  á  su  ejemplo 
se  alzan  las  otras  j  envian  sus  arrojados  hijos  á  los  montes, 
que  son  siempre  teatros  de  sangrientas  hazañas  y  de  venganzas 
inauditas. 

El  aspirante  á  Guerrillero,  que  teme  ver  cortadas  sus  alas 
antes  de  haber  podido  desplegarlas,  desaparece  de  su  casa  y  de 
su  pueblo,  sin  mas  equipaje  que  el  encapillado,  ¿  fin  de  no  ex- 
perimentar embarazos  en  su  lijera  marcha.  Todos  sus  planes 
para  lo  futuro  se  reducen  á  no  ignorar  que  hacia  tal  parte 
(unas  dos  leguas  de  su  pueblo)  ha  aparecido  no  se  sabe  si  ba- 
jada de  las  nubes,  una  partida  de  voluntarios^  defensores  de . . . 
en  esto  no  está  muy  seguro  el  aspirante,  pero  se  hace  pruden- 
temente el  cargo  de  que  tendrá  tiempo  de  sobra  para  conocer 
la  bandera  que  ha  elegido :  el  hecho  es  que  hay  voluntarios  en 
el  pais,  y  esto  le  basta. 

Bebe  un  trago  en  la  primera  taberna,  y  como  posee  una 
dosis  muy  regular  de  astucia,  primera  condición  que  debe 
adornar  al  Guerrillero,  se  informa  de  si  hay  ladrones  en  el  ca" 
mino  y  en  donde  están  poco  mas  ó  menos.  Si  conoce  que  nada 
tiene  que  temer  en  la  taberna,  se  declara  en  ella  voluntario,  y 
pone  el  establecimiento  en  contribución,  asegurando  que  no 
tardará  en  llegar  el  gefe  con  la  partida.   El  tabernero  empieza 


TROZOS  SELECTOS.  257 

á  meditar  las  consecuencias  que  indudablemente  acarreará  para 
sus  pellejos  la  irrupción  de  los  voluntanosy  j  ruega  al  aspirante 
con  las  lágrimas  en  los  ojos  que  beba  cuanto  quiera  y  que  se 
marche  pronto,  á  fin  de  evitar  compromisos  con  las  autoridad- 
des.  Entonces  dá  principio  el  mozo  á  un  reconocimiento 
formal  de  la  taberna ;  pide  aguardiente,  pan  y  un  cacho 
de  queso  para  hacer  boca;  pasa  la  mano  por  la  cara  á  la 
tabernera,  la  cual  por  el  bien  parecer  le  devuelve  un  bo- 
fetón, mientras  el  marido  lo  toma  á  risa,  también  por  el  bien 
parecer ;  en  seguida  escribe  cuatro  garabatos  fechados  desde 
el  campo  del  honor  y  y  manda  que,  sopeña  de  la  vida,  sea  entre- 
gada aquella  carta  á  su  madre,  por  convenir  así  al  real  servicio ; 
repara  luego  que  en  un  rincón  se  consume  un  arma  vieja  sin 
pié  de  gato,  aunque  la  bayoneta  está  corriente ;  asegura  que  es 
un  fusil  famoso,  y  se  lo  apropia  con  intención  de  cambiarlo  por 
otro  á  la  primera  coyuntura ;  pica  un  cigarro,  echa  la  espuela 
con  el  último  medio  chico  de  aguardiente,  vuelve  á  pasar  la 
mano  á  la  tabernera,  que  esta  vez  no  se  ofende  de  la  gracia, 
alarga  los  cinco  al  esposo  estupefacto,  que  pone  una  cara  de 
arcángel  al  contemplar  tan  simultáneas  operaciones,  y  toma, 
sin  pagar  por  supuesto,  la  vereda  del  monte,  entonando  el 
Mambru  se  fué  á  la  guerra^ 

Al  llegar  al  punto  en  que  cree  encontrar  la  partida  de 
voluntarios  dá  de  manos  á  boca  con  una  rolliza  aldeana  que 
compadecida  de  su  error  le  informa  de  que  en  el  pueblo  hay 
tropa. — ¡^  Cuántos  son  ?  Esta  es  la  primera  pregunta  del  as- 
pirante.— Mas  de  veinte  contando  con  el  comendante,*  res- 
ponde la  moznela. — ^¿  Y  los  voluntarios  ? — Se  han  ido  ispersaus.t 
— ^Ea,  pues,  venga  un  abrazo  por  el  aviso,  salerosa. 

Y  quiera  que  no,  arroja  el  fusil  á  tierra,  me  la  pesca  por  la 
cintura,  y  entre  chillidos  y  juramentos,  y  traspieses  y  carcaja^- 
das,  la  espeta  un  par  de  besos  tan  sonoros  y  redoblados  como 
un  castañeteo  de  dedos  en  tiempo  irio :  ella  se  limpia  los  abra- 
sados carrillos  con  el  delantal  y  huye  hacia  el  pueblo  á  todo 
escape :  nuestro  voluntario  se  oculta  entre  las  quebradas  del 
monte  y  acecha  el  instante  de  la  salida  de  la  tropa.     El  oficial 

*  Lenguaje  ht^o  del  pueblo— por  **  Comandante." 
t  Por  **  dispersados  '*  ó  ''  dispersos."  2  L 


2S8  TROZOS  SELECTOS. 

que  la  manda  ha  olido  que  anda  algún  moro  por  la  costa  y  dis- 
pone una  batida  :  el  voluntario  ni  se  mueve  ni  respira  en  su 
escondite ;  agachado  con  la  bayoneta  armada  observa  cuanto 
pasa,  y  cuando  ve  que  los  soldados  están  á  veinte  pasos,  se 
desliza  monte  abajo  como  una  culebra,  sube  á  otro  repecho  y  da 
un  silbido  para  escarnecer  á  sus  adversarios:  estos  continúan  el 
alcance,  y  él  los  lleva  de  monte  en  monte  y  de  quebrada  en 
quebrada,  hasta  que  el  comandante  convencido  de  la  inutilidad 
de  sus  esfuerzos  reúne  la  tropa  medio  estropeada  de  subir  y 
bajar  cuestas  y  oprimida  con  el  insoportable  peso  de  la  mochila 
y  correage. 

El  voluntario  cada  vez  mas  lijero  y  dispuesto  á  nuevas 
correrías  vuelve  por  lo  regular  al  mismo  punto  de  partida,  y 
entra  en  el  pueblo  abandonado  una  ó  dos  horas  antes  por  el 
enemigo.  Allí,  sin  encomendarse  á  DIOS  ni  al  Diabloy  llama 
á  la  plaza  al  Señor  Alcalde,  y  en  medio  de  todos  los  mucha- 
chos que  le  rodean  pide  alojamiento,  tres  raciones  de  pan  y 
carne  y  un  cuartillo  de  vino.  Sorbe  este  de  un  solo  embite, 
manda  á  la  patrona  que  le  prepare  un  guisado,  se  lo  trájela, 
guarda  las  sobras  del  pan  en  una  funda  de  almohada  de  la 
misma  patrona  que  ha  tenido  la  habilidad  de  convertir  en 
morral  interino,  cuenta  á  quien  quiere  escucharle  cuatro  bolas 
acerca  de  sus  campañas,  y  se  marcha  socorrido  para  dos 
dias.  Como  no  hace  aun  veinte  y  cuatro  horas  que  falta  de 
su  casa,  prosigue  su  aventurera  ruta  con  la  camisa  que  de  ella 
ha  sacado :  pero  si  tropieza  con  el  ama  ó  con  la  sobrina  de 
algún  cura  ó  con  el  mismo  cura,  es  de  cajón  que  ha  de  mu- 
darse todas  aquellas  prendas  del  vestuario  compatibles  con  la 
carrera  profana  que  ha  emprendido.  No  comete  un  robo  su- 
puesto que  permuta,  dejando  su  camisa  basta  y  sucia  y  sus 
raidos  pantalones  por  los  pantalones  nuevos  y  por  la  camisa 
delicada  y  limpia  del  Cura.  Verdad  es  que  por  las  gallinas, 
por  los  chorizos,  y  por  los  jamones  nada  deja,  pero  en  desquite 
agasaja  al  Cura,  y  al  ama,  y  á  la  sobrina  con  los  sabrosos 
manjares  que  á  la  Iglesia  regalan  las  bellisimas  devotas  del 
contomo.  En  honor  suyo  es  preciso  confesar  que  nunca  toma 
chocolate,  ni  es  aficionado  al  dulce,  porqué  estas  golosinas 


TROZOS  SELBCTOS.  259 

eneryan  el  valor  del  hombre  j  dan  muy  poca  consistencia  al 
estómago:  fuerte  trago  y  razonable  pitanza  de  volátiles  y  cua- 
drúpedos componen  la  cocina  del  voluntario,  cocina  que  está 
seguro  de  encontrar  todos  los  dias  á  su  disposición  por  muchos 
obstáculos  que  se  opongan  á  sus  irregulares  marchas  y  contra- 
marchas. 

El  aspirante  se  matricula  de  Guerrillero  desde  el  momento 
en  que  pide  raciones  á  un  alcalde,  ó  en  que  se  vé  perseguido 
por  la  tropa.  Llegado  cualquiera  de  estos  casos,  se  deja  crecer 
el  bigote  y  las  patillas,  porqué  ya  tiene  á  mengua  el  ocultar  su 
profesión,  y  se  convierte  de  la  noche  á  la  mañana  en  un  soldado 
tan  temible  y  tan  agradecido  que  ni  olvida  un  favor  ni  perdona 
una  injuria.  Pero  no  siempre  puede  permanecer  aislado,  y  se 
hace  para  él  cuestión  de  vida  ó  muerte  el  formar  una  partida  y 
constituirse  su  jefe,  6  el  ingresar  en  otra  ya  formada.  Como 
son  menos  en  todos  los  estados  del  mundo  las  Notabilidades 
que  las  Individualidades,  y  como  este  no  es  un  articulo  ex- 
cepcional, dejemos  á  un  lado  los  genios  de  la  profesión,  ó  sea 
el  Guerrillero  organizador,  y  concretémonos  al  Guerrillero  en 
general,  al  soldado  montañés  de  infantería,  que  es  el  Guerrillero 
puro  de  España,  sin  tener  en  cuenta  las  combinaciones  políticas 
y  diplomáticas  que  de  poco  tiempo  á  esta  parte  intentan  abrir 
una  brecha  en  los  rancios  hábitos  guerreros  del  tipo  que  nos 
ocupa. 

Una  partida  de  Guerrilleros,  por  numerosa  que  sea,  nunca 
ataca  en  campo  raso  á  tropas  disciplinadas,  si  su  jefe  sabe  la 
obligación:  lo  que  hace  es  sorprenderlas  cuando  puede,  y 
aunque  se  encuentra  precisamente  organizada  para  la  ofensiva, 
las  ventajas  de  la  táctica  que  observa,  cansando  al  enemigo, 
son  portentosas  para  su  conservación  y  aumento.  Por  eso  el 
Guerrillero  nunca  tiene  plazas  que  guarnecer  ;*  por  eso  resiste 
en  un  punto,  no  porqué  el  punto  le  interese,  sino  porqué  en  él 
causa  mayores  pérdidas  que  las  que  recibe ;  por  eso  lo  aban- 

*  El  deseo  de  tomar  el  Pretendiente  á  Bilbao,  le  costó  la  vida  á  Zumala- 
CARRBOüi ;  y  de  aquella  fecha  data,  acaso,  el  desmoronamiento  del  partido 
carlista  en  España.— El  Editor. 


260  TROZOS  SELECTOS. 

dona  y  vuelve  á  recobrarlo  cuando  le  conviene :  por  eso,  en 
una  palabra,  no  puede  ser  jamas  vencido,  aunque  casi  siempre 
anda  disperso  en  sus  reveses. 

Una  de  las  principales  obligaciones  del  Guerrillero,  tal  vez 
la  mas  importante,  es  conocer  á  pcdmas  el  pais  en  que  opera : 
pocas  veces  traspasa  los  limites  de  su  provincia  natal  para 
combatir  en  otras.     De  aquí  resulta  que  siempre  es  dueño  de 
fijar  á  su  capricho  el  campo  de  batalla :  desde  que  el  éidto  se 
manifiesta  contrario,  grita  el  jefe :  MuchachoBy  á  dispersión  ; 
dentro  de  dos  dios  en  tal  parte,     Y  las  guerrillas  desaparecen 
en  cinco  minutos,  y  avanza  el  vencedor,  y  por  mas  que  se  em- 
peña, no  logra  dar  alcance  á  cuatro  hombres  reunidos:  es 
decir  que  ha  peleado  tres  horas  para  apoderarse  de  una  posición 
que  tiene  que  abandonar  si  no  quiere  perecer  de  hambre.    El 
Guerrillero  entretanto  merodea  por  los  pueblos  y  caseríos  que 
casi  siempre  le  protejen,  se  informa  de  cuanto  hace  el  enemigo, 
penetra  muchas  veces  en  sus  acantonamientos,  y  á  los  dos  dias 
se  incorpora  infaliblemente  á  sus  compañeros  para  continuar 
aquella  serie  nunca  interrumpida  de  encuentros,  escaramuzas, 
sorpresas,  retiradas,  victorias,  descalabros,  dispersiones  y  em- 
boscadas.    Pierde  una  acción,  pierde  seis,  veinte :    nunca 
padece  de  aprensiones,*  nunca  se  cree  en  mala  situación,  por- 
qué está  seguro  de  la  bucólica^  y  engaña  el  tiempo  ocioso  en 
pelar  la  pava  con  sus  patronas,  gente  que  se  paga  mucho  de 
aventuras  y  de  proezas :  si  ve  la  cosa  demasiado  apurada,  se 
esconde  en  cualquiera  parte,  por  ejemplo,  en  casa  de  sus 
mismos  padres,  porqué  sabe  muy  bien  que  es  imposible  que 
en  ella  le  busquen,  y  á  fuerza  de  atrevimiento  se  burla  de  la 
mas   exquisita  vigilancia.      Mejora    el    tiempo,    ó  se   hace 
menos  activa  la  persecución,  y  ya  le  tenemos  otra  vez  en  cam- 
paña sacando  raciones,  tiroteándose  desde  un  ribazo,  arras- 
trándose á  guisa  de  reptil  para  caer  de  improviso  sobre  un  sol- 
dado que  dos  minutos  antes  le  encaraba  el  arma,  entonando 


*  El  General  ''  No  importa  "  salvó  la  España  en  la  Guerra  contra  Napo- 
león, sin  desconocer,  por  eso,  los  grandes  servicios  que  Wellington  prestara 
al  pais  en  aquella  desvastadora  y  prolongada  guerra. — El  Editor. 


TROZOS  SELBCTOS.  261 

canciones  alasivas  á  la  causa  que  defiende,  asistiendo  á  las  ro- 
merías con  riesgo  de  quedar  prisionero,  aporreando  alcaldes  y 
mojándose  hasta  los  tuétanos. 

Los  aguaceros,  la  nieve,  el  hielo,  las  ventiscas  de  Diciembre, 
las  polvaredas,  el  abrasado  sol  de  Agosto ....  hé  aquí  los  mas 
terribles  adversarios  del  Guerrillero,  adversarios  que  no  con- 
siguen domar  su  brio,  ni  enfriar  su  resolución  de  vivir  y  morir 
defendiendo,  malo  6  bueno,  el  partido  que  ha  abrazado.  En 
el  invierno  camina,  se  bate,  come,  bebe,  fuma,  saquea,  enamora 
j  duerme  empapado  hasta  los  huesos  :  en  el  verano  no  se 
limpia  el  sudor  para  ninguna  de  estas  operaciones.  Cuando 
oye  á  media  noche  el  toque  de  generala,  salta  del  lecho,  y  por 
muy  cruda  que  sea  la  estación,  acaba  de  abotonarse  los  panta- 
lones en  la  calle :  se  restrega  los  ojos,  echa  dos  cuartos  de 
aguardiente,  y  ya  está  dispuesto  para  lo  que  quiera  ordenar 
el  señor  comandante. 

El  Guerrillero  jamás  hace  traición  á  su  bandera ;  es  inacce- 
sible á  la  seducción  y  aborrece  los  finos  modales;  nunca  acepta 
gustoso  por  gefe  suyo  á  un  oficial  del  ejército;  gana  sus 
ascensos  á  balazos,  y  cuando  se  acaba  la  guerra  vuelve  satisfe- 
cho á  su  taller  ó  á  la  labranza  de  sus  tierras,  si  tal  es  la 
voluntad  del  gobierno,  seguro  de  la  gratitud  y  consideración 
de  sus  compatriotas.  Si  le  toca  la  desgracia  de  caer  prisionero 
y  ser  fusilado,  muere  como  ha  vivido ;  es  decir,  que  las 
últimas  prendas  que  le  abandonan  en  el  mundo  son  el  Yalor 
y  la  Conformidad.  Si  al  contrario  llega  á  ser  general,  el  Estado 
se  procura  en  la  persona  del  Guerrillero  una  adquisición 
preciosa,  porqué  su  ruda  franqueza,  su  talento,  hijo  de  la 
experiencia  y  del  infortunio,  y  la  noble  vanidad  con  que  se 
complace  en  referir  diariamente  sus  plebeyos  principios,  son  una 
garantía  segura  contra  la  adulación  cortesana,  contra  todas  las 
emboscadas  que  los  ambiciosos  preparan  sin  cesar  al  hombre 
elevado,  de  quien,  en  alguna  manera,  dependen  la  administra- 
ción de  justicia,  el  decoro  y  el  brillo  de  una  Naoion. 

José  María  de  Andueza. 


262  TROZOS  SELBCTOS. 

SOBRE  EL  ORIGEN  DE  LA  ESCLAVITUD 
PERSONAL  EN  LOS  HOMBRES. 

¿  Como  ha  sido  posible  que  entre  dos  criaturas  tan  perfecta- 
mente semejantes,  ora  sea  en  la  forma,  ora  en  las  necesidades, 
y  en  la  inteligencia,  fuese  el  uno  señor  y  el  otro  esclavo  ?  Esta 
monstruosidad,  que  envilece  la  especie  humana,  me  horroriza. 
Y  si  buscamos  su  principio,  no  hallaremos  cual  fué  el  primer 
hombre  que  declarase  á  otro  esclavo  suyo.  ¿  Empezaría  este 
abuso  por  los  delincuentes  ?  No  sin  duda.  ¿  Empezaría  por  los 
dementes,  quiero  decir,  por  estos  hombres  desnudos  de  inteli- 
gencia y  de  razón  ?  Menos  todavia.  ¿  Sería  en  fin  la  guerra, 
aquel  atroz  derecho  de  muerte,  la  espada  levantada  sobre  la 
cerviz  del  vencido  ?  aquello :  yo  he  podido  quitarle  la  vida, 
ó  entregarle  á  la  ferocidad  de  la  victoria ;  pero  le  dejo  vivir,  y 
le  aprisiono,  ¿luego  es  mió  ?  Mucho  menos.  Acabaré  mis  re- 
flexiones sobre  este  derecho  tan  indecoroso  á  la  humanidad. 
La  soberbia,  separando  las  costumbres  primitivas  y  sencillas, 
separó  las  afecciones,  alterando  luego  las  ideas,  y  con  ellas  las 
palabras ;  el  señor  se  volvió  Bárbaro,  y  el  siervo.  Vil ;  y  la 
civilización,  que  debia  unir  estos  individuos  mas  los  desunió. 
Así  vemos  al  esclavo  Bestia  de  carga  en  Tartaria,  y  Eunuco  en 
Constantinopla.  De  un  Elocuente  Escritor. 


LIBERTAD. 

"  De  tan  inestimable  precio  e«  la  libertad ; 
que  no  gozarla,  es  de  betUa»  ¡  dentar- 
la perder,  de  cobarda." 

(Db  uv  Autor  bspamol  aktiqvo) 
del  tiempo  en  que  te  peneaba  m^or 
que  ce  etcrUña, 

Al  pronunciar  esta  dulce  voz,  ¿  qué  humano  pecho  no  se 
siente  animado  de  un  espíritu  casi  celestial  ?  Esta  aura  be- 
nigna era  sin  duda  la  que  respiraba  el  inmortal  Cervantes  al 
proferír  estas  palabras  de  ambrosia :  la  Libertad  es  uno  de 
los  mas  preciosos  dones  que  á  los  hombres  dieron  los  cielos : 
con  ella  no  pueden  igualarse  los  tesoros  que  encierra  la  tierra 


TROZOS  SELECTOS.  263 

7  el  mar  encubre :  por  la  libertad^  así  como  por  la  honra  se 
puede  y  debe  aventurar  la  vida. 

Toda  racional  criatura,  en  tratándose  de  la  libertad,  habla 
con  noble  entusiasmo  y  de  abundancia  del  corazón :  solo  el 
Diccionarista  manual  y  los  de  su  gavilla  hablan  de  ella  ruin  y 
amordazadamente.  ^^La  libertad  en  sentido  filo8Ó/ico,{dice  aquel) 
es  el  poder  el  hombre  decir,  hacer,  pensar,  escribir  é  impri- 
mir libremente,  sin/reno^  ni  sujeción  á  ley  alguna,  todo  lo  que 
le  dé  gana." 

£1  sentido  común  y  la  filosofía  reprueban  igualmente  esta 
definición  monstruosa,  la  cual  no  hallándose  en  ningún  filósofo 
antiguo  ni  moderno,  ni  en  escritor  alguno,  sino  en  el  del 
Diccionario  que  se  dice  razonado,  estamos  autorizados  á  creer 
que  es  suya ;  y  como  suya  es  en  efecto.  La  filosofía,  esto  es, 
la  recta  razón,  lo  que  enseña  es  lo  siguiente :  sirva  de  contra- 
veneno á  este  su  articulo  ponzoñoso. 

La  LiSEBTAD  es  el  derecho  que  tiene  toda  criatura  racional 
de  disponer  de  su  persona  y  famltades  conforme  á  razón  y 
justicia.  Hay  tres  especies :  natural,  civil  y  polití,ca ;  6  sease, 
libertad  del  hombre,  libertad  del  ciudadano,  y  libertad  de  la 
nación.  Libertad  natural  es  el  derecho  que  por  naturaleza 
goza  el  hombre  para  disponer  de  si  á  su  albedrío,  conforme  al 
fin  para  que  fué  criado.  Libertad  civil  es  el  derecho  que 
afianza  la  sociedad  á  todo  ciudadano  paraqué  pueda  hacer 
cuanto  no  sea  contrario  á  las  leyes  establecidas.  Y  idtima- 
mente,  libertad  política  ó  nacional,  es  el  derecho  que  tiene  toda 
nación  de  obrar  por  sí  misma  sin  dependencia  de  otra,  ni  su- 
jeción servil  á  ningún  tirano. 

DicciONAEio  Critico-burlesco. 

REFLEXIONES  DEL  EDITOR. 

De  muy  antiguo  fueron  los  Españoles  ávidos  y  zelosos 
guardianes  de  su  Libertad  é  Independencia.  Si  después, 
habiendo  dejado  caer  en  desuso  la  reunión  de  sus  CORTES, 
confiados  en  la  engañosa  fórmula:  "  Y  esta  ley  tendrá  la  misma 
fuerza  y  valor  que  si  hubiese  sido  hecha  en  CORTES,"  que  se 
anadia  por  el  Poder  Real  al  pié  de  cada  Ley  que  se  confec- 
cionaba sin  la  intervención  de  los  Procuradores  del  Reino,  una 


264  TROZOS  SELECTOS. 

vez  destrozados  los  Comuneros  en  Villalar  y  Toledo  j- 
triunfantes  los  Imperiales,  fueron  presa  fácil  del  Despotismo, 
mas  deberá  atribuirse  á  la  desunión  j  misereóles  ambiciones  de 
algunos,  que  á  falta  de  valor  de  los  muchos. 

Que  de  muy  antiguo  fueron  los  Españoles  libres  se  probará 
con  solo  consignar  aquí  aquellas  tan  sucintas  cuanto  justifi- 
cadas y  saludables  Leyes  que  precedian  á  la  Elección  Real,  6 
sean  aquellos  cinco  memorables  Fueros  del  Reino  de 
SoBRARVE,  á  saber : 

1.  Que  el  Rey  no  solo  estuviese  obligado  á  mantenerles 
en  derecho,  paz  y  justicia,  sino  también  á  mejorarles  sus 
Fueros  y  exenciones. 

2.  Que  las  conquistas  que  se  hiciesen  de  los  Moros,  y  lo 
que  en  ellas  se  adquiriese  debia  repartirse  entre  sus  naturales, 
ricos  hombres,  Caballeros  é  Infanzones :  y  de  ninguna  manera 
con  Extranjeros  de  su  Nación  y  Sangre. 

3.  Que  no  pudiesen  los  Reyes  celebrar  CORTES,  6  hacer 
Leyee  sin  el  consejo  y  parecer  de  sus  Naturales  y  Subditos. 

4.  Que  no  les  era  licito  á  estos  mismos  Reyes  mover 
guerra,  hacer  paces  ó  treguas  con  ningún  otro  Principe^  como 
ni  tampoco  tratar  de  importantes  negocios  sin  consentimiento 
de  los  ancianos  y  sabios  del  Reino  de  Sobrarte. 

5.  Y  último  que  para  conservación  de  sus  Leyes  y  Fueros 
hubiese  entre  ellos  (Los  Reyes)  y  el  Pueblo  un  Juez  medio 
(El  Justicia)  á  quien  así  ellos  como  la  República,  en  caso  que 
les  quisiese  hacer  agravio  hallasen  acojida  y  recurso. 

T  paraqué  se  conozcan  las  grandes  preeminencias  del  Jus- 
ticia del  Reino  (Aragón)  su  potencia  y  autoridad  bastará  decir 
que  ante  él  tenian  las  Testas  Coronadas  que  prestar  el 
juramento,  cuya  fórmula  no  pueden  recordar  los  Españoles 
sin  envanecerse.     Decía  asi: 

"  Nos  QUE  VALEMOS,  CADA  UNO  TANTO  COMO  VOS,  Y  TODOS 
JUNTOS  MAS  QUE  VOS,  OS  FACEMOS  ReT,  CON  TAL  QUE  PROMETÁIS 
GUARDARNOS  NUESTROS  FUEROS,  INDEMNIDADES  Y  PRIVILEGIOS, 
Y  SI  NO,  NON." 

A  lo  que  el  Rey  decia  hincado  de  rodillas  ante  el  Justicia : 
''  Si  Juro." 


PARTE  VIL 


TROZOS 

DB  poesías  SBLBSTAS 


DB 


O^Mp  ^tttíitc»  (f spM^s 


2  M 


PARTE  VIL 


TROZOS 

DE  CELEBRES  AUTORES  ESPAÑOLES. 


AL    SOL. 

HIMNO. 

PJLba.  j  Óyeme  { oh  Sol  I  yo  te  saludo 

T  extático  ante  ti  me  atrevo  á  hablarte : 

Ardiente  como  tú  mi  fantasía^ 

Arrebatada  en  ansia  de  admirarte^ 

Intrépidas  i  tí  sus  alas  guia. 

I  Ojalá  que  mi  acento  poderoso^ 

Sublime  resonando^ 

Del  trueno  pavoroso 

La  temerosa  voz  sobrepujando^ 

¡  Oh  Sol  I  á  tí  llegara 

Y  en  medio  de  tu  curso  te  parara  I 

¡  Ah  I  si  la  llama  que  mi  mente  alumbra 
Diera  también  su  ardor  á  mis  sentidos ; 
Al  rayo  vencedor  que  los  deslumhra^ 
Los  anhelantes  ojos  alzaría^ 

Y  en  tu  semblante  fúlgido  atrevidos^ 
Mirando  sin  cesar,  los  fijaría. 

I  Cnanto  siempre  te  amé,  Sol  refulgente ! 
¡  Con  qué  sencillo  anhelo. 
Siendo  niño  inocente. 


268  TROZOS  BE  poesías  SELECTAS. 

Seguirte  ansiaba  en  el  tendido  cielo, 

Y  extático  te  via 

Y  en  contemplar  tu  luz  me  embebecía ! 
De  los  dorados  límites  de  Oriente 
Que  ciñe  el  rico  en  perlas  Océano, 

Al  término  sombroso  de  Occidente, 
Las  orlas  de  tu  ardiente  vestidura 
Tiendes  en  pompa,  augusto  soberano, 

Y  el  mundo  bañas  en  tu  lumbre  pura. 
Vivido  lanzas  de  tu  frente  el  dia, 

Y,  alma  j  vida  del  mundo. 

Tu  disco  en  paz  majestuoso  envia 

Plácido  ardor  fecundo, 

Y  te  elevas  triunfante. 
Corona  de  los  orbes  centellante. 
Tranquilo  subes  del  zenit  dorado 

Al  regio  Trono  en  la  mitad  del  cielo. 
De  vivas  llamas  y  esplendor  ornado, 

Y  reprimes  tu  vuelo : 

Y  desde  allí  tu  fúlgida  carrera 
Rápido  precipitas, 

Y  tu  rica  encendida  cabellera 

En  el  seno  del  mar  trémula  agitas. 

Y  tu  esplendor  se  oculta, 

Y  el  ya  pasado  dia 

Con  otros  mil  la  eternidad  sepulta. 

}  Cuántos  siglos  sin  fin,  cuantos  has  visto 

En  su  abismo  insondable  desplomarse  ! 

¡  Cuánta  pompa,  grandeza  y  poderío 

De  Imperios  populosos  disiparse  ! 

¿  Qué  fueron  ante  tí  ?  Del  bosque  umbrío 

Secas  y  leves  hojas  desprendidas. 

Que  en  círcidos  se  mecen, 

Y  al  furor  de  Aquilón  desaparecen. 
Libre  tú  de  tu  colera  divina. 
Viste  anegarse  el  Universo  entero. 
Cuando  las  aguas  por  Jehová  lanzadas. 


TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS.  2.69 

Impelidas  del  brazo  justiciero 

Y  á  mares  por  los  vientos  despeñadas^ 
Bramó  la  tempestad :  retumbó  en  tomo 
El  ronco  trueno  y  con  temblor  crujieron 
Los  ejes  de  diamante  de  la  tierra : 
Montes  y  campos  fueron 
Alborotado  mar,  tumba  del  hombre. 

Se  extremeció  el  profundo ; 

Y  entonces  tú,  como  señor  del  mundo, 
Sobre  la  tempestad  tu  trono  alzabas. 
Vestido  de  tinieblas, 

Y  tu  faz  engreías, 

Y  á  otros  mundos  en  paz  resplandecías. 

Y  otra  vez  nuevos  siglos 
Viste  llegar,  huir,  desvanecerse 
En  remolino  eterno,  cual  las  olas 
Llegan,  se  agolpan  y  huyen  de  Océano, 

Y  toman  otra  vez  á  sucederse ; 
Mientras  inmutable  tú  solo  y  radiante, 
¡  Oh  Sol  I  siempre  te  elevas, 

Y  edades  mil  y  mil  huellas  triunfante. 
¿  Y  habrás  de  ser  eterno,  inextinguible, 
Sin  que  nunca  jamas  tu  inmensa  hoguera 
Pierda  su  resplandor,  siempre  incansable. 
Audaz  siguiendo  tu  inmortal  carrera. 
Hundirse  las  edades  contemplando, 

Y  solo,  eterno,  perenal,  sublime, 
Monarca  poderoso,  dominando  ? 
No ;  que  también  la  muerte. 

Si  de  lejos  te  sigue. 
No  menos  anhelante  te  persigue. 
¿  Quién  sabe  si  tal  vez  pobre  destello 
Eres  tú  de  otro  Sol  que  otro  Universo 
Mayor  que  el  nuestro  un  dia 
Con  doble  resplandor  esclarecia  ! !  I 
Goza  tu  juventud  y  tu  hermosura, 
¡  Oh  Sol  I  que  cuando  el  pavoroso  dia 


270  TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS. 

Llegue  que  el  orbe  estalle  y  se  desprenda 

De  la  potente  mano 

Del  padre  soberano, 

T  allá  á  la  eternidad  también  descienda. 

Deshecho  en  mil  pedazos,  destrozado, 

T  en  piélagos  de  fuego 

Envuelto  para  siempre  j  sepultado ; 

De  cien  tormentas  al  horrible  estruendo. 

En  tinieblas  sin  ñn  tu  llama  pura 

Entonces  morirá :  noche  sombría 

Cubrirá  eterna  la  celeste  cumbre. 

Ni  aun  quedará  reliquia  de  tu  nombre !  1 1 

ESPB0NC£DA« 

MONÓLOGO  DE  SEGISMUNDO. 

¡  Ay  misero  de  mí  I  ay  infelice  I 
Apurar,  cielos,  pretendo. 
Ya  que  me  tratáis  así, 
¿  Qué  delito  cometí 
Contra  vosotros  naciendo  ? 
Aunque  si  nací,  ya  entiendo. 
Que  delito  he  cometido : 
Bastante  causa  ha  tenido 
Vuestra  justicia  y  rigor. 
Pues  el  delito  mayor 
Del  hombre,  es  haber  nacido. 

Solo  quisiera  saber. 
Para  apurar  mis  desvelos, 
(Dejando  á  una  parte,  cielos. 
El  delito  del  nacer.) 
¿  Qué  mas  os  pude  ofender 
Para  castigarme  mas  ? 
¿  No  nacieron  los  demás  ? 
Pues  si  los  demás  nacieron, 
¿  Qué  privilegios  tuvieron. 
Que  yo  no  gocé  jamas  ? 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  271 

Nace  el  ave^  j  con  las  galas 
Que  la  dan  belleza  suma, 
Apenas  es  flor  de  pluma, 
O  ramillete  con  alas. 
Cuando  las  etéreas  salas 
Corta  con  velocidad, 
Negándose  á  la  piedad 
Del  nido  que  deja  en  calma ; 
¿T  teniendo  70  mas  alma. 
Tengo  menos  libertad? 

Nace  el  bruto,  j  con  la  piel 
Que  dibujan  manchas  bellas. 
Apenas  signo  es  de  estrellas, 
(Gracias  al  docto  pincel) 
Cuando  atrevida  j  cruel 
La  humana  necesidad 
Le  enseña  á  tener  crueldad. 
Monstruo  de  su  Laberinto, 
¿Y  yo  con  mejor  instinto 
Tengo  menos  libertad  ? 

Nace  el  pez,  que  no  respira, 
Aborto  de  ovas  j  lamas, 

Y  apenas,  bajel  de  escamas. 
Sobre  las  ondas  se  mira, 
Cuando  á  todas  paites  jira 
Midiendo  la  inmensidad. 
De  tanta  capacidad. 
Como  le  da  el  centro  frió, 
¿Y  yo  con  mas  alvedrio 
Tengo  menos  libertad  ? 

Nace  el  arroyo,  culebra 
Que  entre  flores  se  desata, 

Y  apenas,  sierpe  es  de  plata, 
Entre  las  flores  se  quiebra. 


272         TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS. 

Cuando  músico  celebra 
De  las  ñores  la  piedad. 
Que  le  da  la  majestad, 
El  campo  abierto  á  su  huida ; 
¿  Y  teniendo  yo  mas  vida 
Tengo  menos  libertad  ? 

En  llegando  á  esta  pasión, 

Un  volcan,  un  Etna  hecho. 

Quisiera  arrancar  del  pecho 

Pedazos  del  corazón : 

¿  Qué  ley,  justicia  ó  razón 

Negar  á  los  hombres  sabe 

Privilegio  tan  suave, 

Excepción  tan  principal 

Que  Dios  le  ha  dado  á  un  cristal, 

A  un  pez,  á  un  bruto,  y  á  un  ave  ?  * 

CALDEBON^t 


*  Hemos  creido  complacer  á  nuestros  discípulos  poniendo  á  continuación  del 
Monólogo  de  Segismundo  la  admirable  traducción  inglesa  hecha  por  Mr. 
OxBNFORD,  y  que  se  halla  en  el  vol.  xgyi  del  Monthlif  Magazine. 

(El  Editor.) 

t  Calderón  ha  dicho,  y  otros  antes  que  él : 

'<  j  Qué  es  la  vida  ?  Un  frenesí. 
¿  Qué  es  la  vida?  Una  ilusión, 
Una  sombra,  una  ficción, 

Y  el  mayor  bien  es  pequeño  ; 
Que  toda  la  vida  es  sueño, 

Y  los  sueños,  sueños  son." 

A  eso,  llamaron  los  críticos  extranjeros — "  salida  brillante  de  una  imaginación 
fecunda,  poética  y  florida,"  pero  no  admitieron  en  las  ideas  ni  verdad,  ni  JUo- 
sqfta — aporqué,  verdad  6  üusion,  (decían)  la  tarea  del  filósofo  habría  de  ser  la 
misma — ^la  de  descubrir  las  relaciones  del  hombre  con  el  Universo,  y  las  del 
hombre  con  el  hombre. 

Bl  Autor  del  Libro  sobre  el  Drama  Español  (Lbwbs)  dice,  que  Calderón  al 
verter  aquellas  ideas,  desempeñaba  la  no  envidiable  tarea  del  Inquisidor, 
siendo  fiel  intérprete  de  los  mandatos  de  la  Ig^ia.- 

La  filosoña  (continua  hablando  el  mismo  Lbwbs)  es  distinta  de  la  religión. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  273 

TRADUCCIÓN  DEL  MONÓLOGO. 

Unhappy  me  I  oh,  I  would  know,  ye  Heav'ns, 
What  is  my  crime  that  you  should  treat  me  thus, — 
My  crime  at  birth  ? — ^but  yet  full  well  I  know 
That  it  is  crime  enough,  if  I  were  born ; 
There  is  suíBcient  reason  for  your  rigour, 
Since  the  grand  crime  of  man  is  to  be  born. 
Still  I  woald  know,  to  understand  my  woes, — 
Setting  apart  the  crime  of  being  born, — 
Wherein,  ye  heav'ns,  have  I  offended  more, 
That  I  am  punish'd  more  ? — All  else  are  born — 
And  being  born,  what  privllege  have  they 
That  I  have  not?     The  bird  is  also  born; 
Yet  is  no  sooner  ciad  in  all  its  beauty, — 
A  winged  nosegay  or  a  feathered  flower, — 
Than  swiftly  he  cleaves  through  the  halls  of  air. 
And  thinks  no  more  upon  his  peaceful  nest 
I — with  a  greater  soul — am  I  less  free  ? 
The  beast  is  born ;  yet  scarcely  is  his  skin 
Mark'd  with  fine  spots,  as  if  bedeck*d  with  stars, 
(Thanks  to  the  leamed  pencil  that  has  mark'd  them,) 
Than  fierce  and  wild,  taught  by  necessity 
The  need  of  cruelty,  he  roams  along, 
The  fearful  monster  of  his  labyrinth. 
With  better  instinct,  'then,  am  I  less  free  ? 
The  fish  is  born,  not  breathing,  being  but 
The  abortivo  progeny  of  spawn  and  mud. 
And  scarce,  a  scaly  boat,  he  finds  himself 


é  infinitamente  mucho  mas  de  la  de  Roma^  que  prohibe  todo  examen,  Bobre- 
poniéndose  á  la  razón,  mientras  que  la  filosofía  hace  de  ella  su  principio 
encamado. 

£1  enigma  de  la  yida  (continua  el  mismo  autor)  no  debe  de^florarsef  debe 
resolverse;  y  ni  Shakspbarb,  ni  Calderón  lo  resolvieron.  Concede,  sin  em- 
bargo, Lbwbs,  que  Caldbron  lo  resolvió  someramente,  muy  por  encima, 
y  según  la  Iglesia,  cuyas  doctrinas  dejan  entrever  el  prisma  con  que  siempre 
resuelve  las  cuestiones  sm  generis, — Lección bs  db  Lit.  vol.  ii,  pag.  131. 

2   N 


1 

I 


274  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Above  the  waves,  than  everywhere  he  tnms^ 
Measuring  all  the  vast  expanse  of  space 
Which  the  cold  waters  of  the  sea  aíford. 
And  I,  with  bolder  will,  am  I  less  free  ? 
The  rivulet  is  bom ;  a  snake  that  winds 
Among  the  flowers,  and  scarce  begins  to  glide — 
The  silver  serpent — than  he  celebrates 
In  music  all  the  kindness  of  the  flow'rs. 
To  him  the  Almighty  gives  the  open  field; 
And  I,  who  have  more  Ufe,  am  I  less  free  ? 
Oh,  at  this  height  of  passion  I  become 
An  j£tna^  I  could  tear  from  out  my  breast 
My  heart  in  fragments.    What  can  be  the  law, 
The  motive,  justice,  that  can  take  from  man 
The  sweetest  privilege  that  God  has  given, 
E*en  to  the  bird,  the  brute,  the  físh,  the  brook? 


SONETO. 

Amar  por  ver  amar,  envidia  ha  sido, 

Y  primero  que  amar  estar  celosa. 
Es  invención  de  amor  maravillosa, 

Y  que  por  imposible  se  ha  tenido. 
De  los  celos  mi  amor  ha  precedido 
Por  pesarme,  que  siendo  mas  hermosa 
No  fuese  en  ser  amada  tan  dichosa 
Que  hubiese  lo  que  envidio  merecido. 
Estoy  sin  ocasión  desconfiada. 
Gelosa  sin  amor,  aunque  sintiendo. 
Debo  de  amar,  pues  quiero  ser  amada. 
Ni  me  dejo  forzar,  ni  me  defiendo 
Darme  quiero  á  entender  sin  decir  nada : 
Entiéndame  quien  puede,  yo  me  entiendo. 

Lope  de  Vega. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  275 


CANCIÓN  DEL  PIRATA. 

Con  diez  cañones  por  banda^ 
Viento  en  popa  á  toda  vela. 
No  corta  el  mar  sino  vuela 
Un  velero  bergantín : 
Bajel  pirata  que  llaman 
Por  su  bravura  el  Temido, 
En  todo  mar  conocido 
Del  uno  al  otro  confín. 

La  luna  en  el  mar  ríela. 
En  la  lona  jime  el  viento, 
T  alza  en  blando  movimiento 
Olas  de  plata  j  azul : 
T  ve  el  capitán  pirata. 
Cantando  alegre  en  la  popa, 
Asia  á  un  lado,  al  otro  Eübofa, 
T  allá  á  su  frente  á  Stambul.* 

"  Navega  velero  mió. 
Sin  temor. 
Que  ni  enemigo  navio. 
Ni  tormenta  ni  bonanza 
Tu  rumbo  á  torcer  alcanza. 
Ni  á  siyetar  tu  valor. 

"  Veinte  presas 

Hemos  hecho 

A  despecho 

Del  Inglés, 

Y  han  rendido 

Sus  pendones 

Cien  naciones 

A  mis  pies. 
Que  es  mi  barco  mi  tesoro 


€C 


*  Nombre  que  dan  los  Tarcos  á  Constantinopla. 


276  TROZOS  DE  poesías  selectas. 

Que  es  mi  Dios  la  libertad^ 
Mi  ley  la  fuerza  y  el  viento. 
Mi  única  patria  la  mar. 

**  Alia  muevan  feroz  guerra 

Ciegos  Reyes 
Por  un  palmo  mas  de  tierra  : 
Que  yo  tengo  aquí  por  mió 
Cuanto  abarca  el  mar  bravio 
A  quien  nadie  impuso  leyes. 
**  Y  no  hay  playa. 
Sea  cualquiera, 
Ni  bandera 
De  esplendor. 
Que  no  sienta 
Mi  derecho, 
Y  dé  pecho 
A  mi  valor. 
"  Que  es  mi  barco  mi  tesoro . . . 


**  A  la  voz  de  "  ¡  barco  viene ! " 

Es  de  ver 
Como  vira  y  se  previene 
A  todo  trapo  á  escapar : 
Que  yo  soy  el  Rey  del  mar, 
Y  mi  furia  es  de  temer. 

En  las  presas 

Yo  divido 

Lo  cogido 

Por  igual : 

Solo  quiero 

Por  riqueza 

La  belleza  sin  rival. 
"  Que  es  mi  barco  mi  tesoro . . . 


'']  Sentenciado  estoy  á  muerte  I 

Yo  me  rio  ; 
No  me  abandone  la  suerte. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  277 

T  al  mismo  que  me  condena ; 
Colgaré  de  alguna  entena^ 
Quizá  en  su  propio  navio. 

"  Y  si  caigo^ 

¿Qué  es  la  vida? 

Por  perdida 

Ya  la  di. 

Guando  el  yugo 

Del  esclavo. 

Como  un  bravo 

SacudL 
'^  Que  es  mi  barco  mi  tesoro 


'<  Son  mi  música  mejor 

Aquilones; 
El  estrépito  y  temblor 
De  los  cables  sacudidos. 
Del  negro  mar  los  bramidos. 
Y  el  rugir  de  mis  cañones. 

"  Y  del  trueno 

Al  son  violento, 

Y  del  viento 

Al  rebramar. 

Yo  me  duermo 

Sosegado, 

Arrullado 

Por  el  mar. 
'*  Que  es  mi  barco  mi  tesoro 
Que  es  mi  Dios  la  libertad. 
Mi  ley  la  fuerza  y  el  viento, 
Mi  única  patria  la  mar." 

ESFBONCEBA. 

AL  RAYAR  EL  ALBA 

Ya  comenzaban  á  trinar  las  aves. 
Quiebras,  falsos,  gormáticos,  redobles. 
Ecos,  pausas,  agudos,  dulces,  graves. 


278  TROZOS  BE  poesías  SELECTAS. 

En  verdes  ramas  de  laureles  nobles ; 
T  á  las  mirras,  7  bálsamos  suaves 
Hayas  frondosas,  7  robustos  robles. 
El  Líbano  oloroso  descubría 
A  la  primera  luz  que  raya  el  día. 
Ta  de  Eliotbofo  la  cabeza  hermosa. 
La  frente  de  jazmin  serena,  y  lisa. 
Las  dos  mejillas  de  purpurea  rosa, 
La  boca  de  clavel  bañada  en  rísa ; 
El  cuerpo  de  azuzenas  vergonzosa 
Esmaltaba  de  roja  mamitisa 
La  aurora  huyendo  tras  la  noche  muda 
Porqué  ya  la  miraba  el  Sol  desnuda. 

Lope  de  Vega. 

SONETO. 
Ojala  yo  espirara  antes  que  os  viera, 
O  ya  que  os  vi,  de  paso  os  contemplara, 
O  ya  que  os  contemplé  no  os  deseara, 
O  ya  que  os  deseé,  que  os  mereciera. 
O  pues  no  os  merecí,  que  no  naciera 
O  al  mismo  punto  «que  nací,  espirara. 
O  ya  que  no  espire,  que  no  aspirara 
Mi  corazón  á  cosa  que  no  espera. 
Si  le  espera  algún  remedio  es  de  la  muerte. 
Muerte  sola  podrá  darme  la  vida. 
La  vida  es  para  mí  triste  y  pesada. 
Pesada  carga  trabajosa  y  fuerte. 
Fuerte  trago  de  un  alma  despedida 
Despedida  de  verse  remediada. 

Don  Diego  de  Mendoza. 

EL  MENDIGO. 

Mío  es  el  mundo :  como  el  aire  libre. 
Otros  trabajan  porqué  coma  yo ; 
Todos  se  ablandan  si  doliente  pido 
Una  limosna  por  amor  de  Dios. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  279 

El  palacio,  la  cabafia 
Son  mi  asilo. 
Si  del  ábrego  el  furor 
Troncha  el  roble  en  la  montaña, 
O  que  inunda  la  campaña 
El  torrente  asolador, 

Y  á  la  hoguera 
Me  hacen  lado 
Los  pastores 
Con  amoif. 

Y  sin  pena 

Y  descuidado 
De  su  cena 
Ceno  yo. 

O  en  la  rica  chimenea, 

Que  recrea 

Con  su  olor. 

Me  regalo 

Codicioso 

Del  banquete 

Santüoso 

Con  las  sobras 

De  un  Señor. 
Yo  me  digo :  el  viento  brama. 
Caiga  furioso  turbión ; 
Que  al  son  que  cruje  de  la  seca  leña, 
Libre  me  duermo  sin  rencor  ni  amor. 
Mío  es  el  mundo :  como  el  aire  libre 


Todos  son  mis  bienhechores, 

Y  por  todos 
A  Dios  ruego  con  fervor ; 
De  villanos  j  Señores 
Yo  recibo  los  favores 
Sin  estima  y  sin  amor. 

Ni  pregunto 

Quienes  sean. 


280  TBOZOS  DB  POESUS  SELECTAS. 

Ni  me  obligo 
A  agradecer ; 
Que  mis  rezos 
Si  desean, 
Dar  limosna 
Es  un  deber. 

Y  es  pecado 
La  riqueza; 

La  pobreza  santidad : 
Dios  á  veces 
Es  mendigo, 

Y  al  avaro 
Dá  castigo 
Que  le  niegue 
Caridad. 

Yo  soy  pobre  y  se  lastiman 
Todos  al  verme  plafiir. 
Sin  ver  son  mias  sus  riquezas  todas. 
Que  mina  inagotable  es  el  pedir. 
Mió  es  el  mundo :  como  el  aire  libre 

Mal  revuelto  y  andrajoso. 

Entre  harapos 
Del  lujo  sátira  soy, 

Y  con  mi  aspecto  asqueroso 
Me  vengo  del  Poderoso, 

Y  adonde  vá,  tras  él  voy. 

Y  á  la  hermosa 
Que  respira 
Cien  perfumes, 
Gala,  amor. 
La  persigo 
Hasta  que  mira, 

Y  me  gozo 
Cuando  aspira 
Mi  punzante 
Mal  olor. 


TROZOS  DB  POBSZAS  SELBCTAS.  281 

Y  las  fiestas 

Y  el  contento 
Con  mi  acento 
Turbo  yo, 

Y  eu  la  bulla 

Y  la  alegría 
Interrumpen 
La  armonía 
Mis  harapos 

Y  mi  voz. 
Mostrando  cuan  cerca  habitan 
El  gozo  7  el  padecer, 

Que  no  hay  placer  sin  lágrimas,  ni  pena 

Que  no  traspire  en  medio  del  placer. 

Mío  es  el  mundo :  como  el  aire  libre » 


Y  para  mí  no  hay  mañana, 

Ni  hay  ai/er^ 
Olvido  el  bien  como  el  mal; 
Nada  me  afiige  ni  afana. 
Me  es  igual  para  mañana 
Un  palacio,  un  hospital. 

Vivo  ajeno 

De  memorias^ 

De  cuidados 

Libre  estoy ; 
Busquen  otros 
Oro  y  glorias. 
Yo  no  pienso 
Sino  en  hoy: 
Y  do  quiera 
Vayan  leyes. 
Quiten  Reyes 
Reyes  den ; 
Yo  soy  pobre, 

2o 


282  TROZOS  DB  POBSIAS  SELECTAS. 

Y  al  mendigo» 

Por  el  miedo 
.    Del  castigo 

Todos  hacen 

Siempre  bien. 
T  un  asilo  donde  quiera 
T  un  lecho  en  el  hospital 
Siempre  hallaré^  y  un  hoyo  donde  caiga 
Mi  cuerpo  miserable  al  espirar. 
Mío  es  el  mundo ;  como  el  aire  libre. 
Otros  trabajan  porqué  coma  yo : 
Todos  se  ablandan  si  doliente  pido 
Una  limosna  por  amor  de  Dios. 

ESFBOUCEDA. 


A  LA  MUERTE  DE  LA  REINA  DOÑA  ISABEL, 

ESPOSA  DE  FELIPE  IL 

SONETO. 

Mucho  á  la  Majestad  sagrada,  agrada. 
Que  entienda  á  quien  está  el  cuidado,  dado. 
Que  es  el  reino  de  acá  prestado,  estado, 

Y  todo  al  fin  de  la  jomada,  nada. 
La  silla  real  por  afamada,  amada. 

El  mas  sublime,  y  mas  pintado,  dado. 
Está  en  sepulcro  encarcelado,  elado. 
Su  gloria  al  fin  por  desechada,  echada. 
Si  el  que  ver  lo  que  acá  se  adquiere,  quiere, 

Y  cuanto  la  mayor  ventura,  dura. 
Mire  que  á  Reina  tal,  so  tierra,  atierra. 
Pondrá  (ó  mundo)  á  tu  locura,  cura. 
Que  él  que  fia  del  bien  de  tierra,  yerra. 

Fb.  Luis  de  León. 


TBOZOS  DB  poesías  8ELECTAB.  283 

EL  REO  DE  MUERTE. 

Pwa  hacer  bien  por  el  alma 
Del  que  Tan  á  ^uattolar  1 1 1 

I. 

Reclinado  sobre  el  suelo 
Con  lenta  amarga  agonía^ 
Pensando  en  el  triste  dia 
Que  pronto  amanecerá ; 
En  silencio  jime  el  reo 

Y  el  fatal  momento  espera 
En  que  el  sol  por  vez  postrera 
En  su  frente  lucirá. 

Un  altar  j  un  crucifijo 
T  la  enlutada  capilla^ 
Lánguida  vela  amarilla» 
Tiñe  en  su  luz  funeral ; 

Y  junto  al  misero  reo^ 
Medio  encubierto  el  semblante, 
Se  oye  al  fraile  agonizante 
En  son  conñiso  rezar. 

El  rostro  levanta  el  triste 

Y  alza  los  ojos  al  Cielo ; 
Tal  vez  eleva  en  su  duelo 
La  súplica  de  piedad. 

¡  Una  lágrima !  ¿  es  acaso 
De  temor  ó  de  amargura? 
¡  Aj !  á  aumentar  su  tristura 
Vino  un  recuerdo  quizá !  1 1 

Es  un  joven,  y  la  vida 
Llena  de  sueños  de  oro. 
Pasó  ya,  cuando  aun  el  lloro 
De  la  niñez  no  enjugó : 


284  TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS. 

El  recuerdo  es  de  la  infancia, 
]  Y  su  madre  que  le  llora» 
Para  morir  así  ahora 
Con  tanto  amor  le  crió  III... 

y  á  par  que  sin  esperanza 
Vé  ya  la  muerte  en  acecho. 
Su  corazón  en  su  pecho 
Siente  con  fuerza  latir ; 
Al  tiempo  que  mira  al  fraile 
Que  en  paz  ya  duerme  á  su  lado, 

Y  que  ya  viejo  y  postrado. 
Le  habr&  de  sobrevivir. 

¿  Mas  qué  rumor  á  deshora 
Rompe  el  silencio?  resuena 
Una  alegre  cantilena 

Y  una  guitarra  á  la  par, 

Y  gritos  y  de  botellas 
Que  se  chocan  el  sonido, 

Y  el  amoroso  estallido 
De  los  besos  y  el  danzar; 

Y  también  p4to  en  son  triste 
Lúgubre  voz  sonora; 

/  Para  hacer  bien  por  el  alma 
Del  que  van  á  ajusticiar  t 

Y  la  voz  de  los  borrachos, 

Y  sus  brindis,  sus  quimeras, 

Y  el  cantar  de  las  rameras, 

Y  el  desorden  bacanal. 
En  la  lúgubre  Capilla 
Penetran,  y  carcajadas 
Cual  de  lejos  arrojadas 
De  la  mansión  infernal. 

Y  también  pronto  en  son  triste 
Lúgubre  voz  sonará : 

/  Para  hacer  bien  por  el  alma 
Del  que  van  á  ajusticiar  ! 


TROZOS  BB  poesías  SELECTAS.  285 

¡  Maldición  1  al  eco  infausto. 
El  sentenciado  maldijo 
La  madre  que  como  á  hijo 
A  sus  pechos  le  crió ; 
Y  maldijo  el  mundo  todo. 
Maldijo  su  suerte  impia. 
Maldijo  el  aciago  dia 
T  la  hora  en  que  nació. 

IL 

Serena  la  luna  ' 

Alumbra  en  el  cielo. 
Domina  en  el  suelo 

Profunda  quietud ; 
Ni  voces  se  escuchan. 
Ni  ronco  ladrido. 
Ni  tierno  quejido 
De  amante  laúd. 

Madrid  yace  envuelto  en  sueño. 
Todo  al  silencio  convida, 
T  el  hombre  duerme  j  no  cuida 
Del  hombre  que  va  á  expirar; 
Si  tal  vez  piensa  en  mañana. 
Ni  una  vez  piensa  siquiera 
En  el  mísei'o  que  espera 
Para  morir,  despertar : 
Que  sin  pena  ni  cuidado 
Los  hombres  oyen  gritar : 

/  Para  hacer  bien  por  el  alma 

Del  que  van  á  ajusticiar  ! 

\  T  el  juez  también  en  su  lecho 
Duerme  en  paz !  1 1  ¡  7  su  dinero 
El  verdugo  placentero. 
Entre  sueños  cuenta  ya  1 1 1 . . . 


286  TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

Tan  solo  rompe  el  silencio 
En  la  sangrienta  plazuela 
Un  hombre  del  mal  que  vela 
Un  cadalso  á  levantar. 


Loca  y  confusa  la  encendida  mente^ 
Sueños  de  angustia  j  fiebre  y  devaneo, 
El  alma  envuelven  del  confuso  reo. 
Que  inclina  al  pecho  la  abatida  frente. 

Y  en  sueños 
Confunde 
La  muerte. 
La  vida : 
Recuerda 

Y  olvida. 
Suspira, 
Respira 

Con  hórrido  afán. 

Y  en  un  mundo  de  tinieblas 
Vaga,  y  siente  miedo  y  frío, 

Y  en  su  horrible  desvario 
Palpa  en  su  cuello  el  dogal : 

Y  cuanto  mas  forcejea. 
Cuanto  mas  lucha  y  porfla. 
Tanto  mas  en  su  agonía 
Aprieta  el  nudo  fatal. 

Y  oye  ruido,  voces,  gentes, 

Y  aquella  voz  que  dirá : 

/  Para  h(xcer  bien  por  el  alma 
Del  que  van  á  ajiLstidar  ! 

O  ya  libre  se  contempla, 

Y  el  aire  puro  respira, 

Y  oye  de  amor  que  suspira 
Su  mujer  que  á  un  tiempo  amó. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  287 

Bella  y  dulce  cual  solía. 
Tierna  flor  de  primavera^ 
El  amor  de  la  pradera 
Que  el  abril  galán  mimó. 
T  gozoso  á  verla  vuela, 

Y  alcanzarla  intenta  en  vano. 
Que  al  tender  la  ansiosa  mano 
Su  esperanza  i  realizar. 

Su  ilusión  la  desvanece 
De  repente  el  sueño  impio, 
T  halla  un  cuerpo  mudo  j  frió 
T  un  cadalso  en  su  lugar : 

Y  oye  á  su  lado  en  son  triste 
Lúgubre  voz  resonar : 

/  Para  hacer  bien  por  el  alma 
Del  que  van  á  ajusticiar  ! 

ESFBONOSDA. 


EPIGRAMAS. 

Cavando  un  sepulcro  un  hombre 
Sacó  largo,  corvo  y  grueso. 
Entre  otros  muchos,  un  hueso. 
Que  tiene  cuerno  por  nombre. 
Volvióle  al  sepulcro  al  punto : 
Y  viéndolo  un  cortesano 
Dijo :  Bien  hacéis,  hermano. 
Que  es  hueso  de  ese  difunto. 

El  Akatóhioo  por  afición. 


Una  viuda  y  un  Cesante 
Fueron  por  la  bula  juntos. 
No  hizo  mas  el  despachante 
Que  mirarlos  al  semblante, 
Y  se  las  dio  de  difuntos. 

ViLLsaAS. 


288  TROZOS  DB  P0B8IAS  8BLBCTAS. 

¡  Y  mi  ración  de  tocino  ( 
Exclamó  nn  Granadero  atroz ; 
Y  su  sargento  ladino 
Dijo :  ahí  está^  gran  indino 
Tras  ese  grano  de  arroz  I 

Elmismo. 


Viendo  un  niño  pregunté ; 
¿  Es  de  Vm.  señora  Luisa  ?. . . 
Y  ella  respondió  con  prisa^ 
Muy  política,  y  de  Usted. 

El  lasHo. 


A  una  estrecha  callejuela, 
Una  embarazada  entró : 
Atr¿s  I  d\jo  un  centinela — 
i  Porqué  ?. .  Atrás  I  le  contestó. — 
Yo  esos  misterios  ocultos 
Los  ignoro,  aunque  lo  siento, 
Pero  me  ha  dicho  el  sargento 
Que  nadie  pase  con  bultos  / .  •  • 

El  MISMO. 


DÉCIMA. 

Si  el  cielo  está  sin  luces. 
El  campo  está  sin  flores. 
Los  pájaros  no  cantan. 
Los  arroyos  no  corren. 
No  saltan  los  corderos. 
No  bailan  los  pastores. 
Los  troncos  no  dan  frutos, 
Los  ecos  no  responden . . . 
Es  que  enfermó  mi  Fius, 
Y  está  suspenso  el  orbe. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  289 

CAMBIA-COLORE, 

Pero  ¡  hombre  ¡  todo  no  ha  de  ser  Numancia : 
La  constancia  es  virtud ;  pero  algo  rancia. 
Yo  siempre  en  este  género  de  esgrima. 
Me  Yoj  al  lado  del  que  se  halla  encima. 

Guando  vi  sublevarse  al  pueblo  insano, 
Prorumpl :  ¡  Viva  el  pueblo  Soberano  1 
Siguióse  la  Central ;  y  yo,  al  encuentro 
Saliéndola,  me  hallé  como  en  mi  centra 
Vino  José-primero;  y  sin  gran  pena 
De  su  orden  me  colgué  la  berengena. 

Y  si  después,  rodando  mas  la  bola. 
Viene  á  mandamos  un  bozal  de  Angola ; 
Veréis  que  con  el  negro  me  congracio, 
Y  aun  hundiré  á  estornudos  el  palacio. — 
Así  se  vive  en  puestos  y  en  honores 
Con  solo  en  la  opinión  cambiar  colores, 

Gallabdo. 


ASUNTOS  HISTÓRICOS, 
A  LA  MUERTE  DEL  GENERAL  TORRIJOS* 

T  SUS   COMPAÑEROS. 

SONETa 

Helos  allí :  junto  á  la  mar  bravia 
Cadáveres  están  ¡  ay !  los  que  fueron 
Honra  del  libre,  y  con  su  muerte  dieron 
Almas  al  cielo,  á  España  nombradia. 
Ansia  de  Patria  y  Libertad  henchía 

*  Al  hablar  de  esa  fimilamiento ;  de  ese  nefimdo  crimen,  el  mayor,  acaso,  que 
ae  haya  perpetrado  daraate  el  periodo  de  nuestras  disensiones  políticas,  por  el 
General  Morbno,  dye  en  mi  *'  España  como  fué,  y  España  como  es  "  que  tales 
nombres,  como  los  de  los  Patriotas  que  allí  fueron  inmolados  á  la  sevicia  y  sed 
de  sangre  de  aquel  tig^  y  de  los  que  entonces  reglan  las  riendas  del  Gobierno, 

2p 


290 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 


Sus  nobles  pechos  que  jamas  temieron. 
Y  las  costas  de  Malaga  los  vieron 
Cual  Sol  de  gloria  en  desdichado  dia. 
Españoles^  llorad :  mas  vuestro  llanto 
Lágrimas  de  dolot  y  sangre  sean^ 

oonvenia  recordarlos  siempre  que  se  presentase  ocasión,  al  país  y  á  la  posteridad: 
aprovecho,  pues,  la  presente  ocasión  para  reproducirlos  de  nuero.  Hé  aquí  sus 
nombres : 

BIi  OENlEBAIi  T0BBU08. 


Don  Roberto  Boyd,  l^jo  del  célebre 
general  inglés. 

D.  Francisco  Fernandez  Golfin,  ex- 
ministro de  la  Guerra. 

D.  Juan  López  Pinto,  teniente  coronel 
de  artillería. 

D.  Manuel  Florez  Calderón,  ex-dipu- 
tado  á  Cortea. 

D.  Pablo  Verdegucr  de  Osilla,  alcalde 
de  Valencia. 

D.  Pedro  Manrique  de  Estepona. 

D.  Francisco  de  Borja  Pardio,  comi- 
sario. 

D.  Domingo  Valero  Cortés,  regidor 
de  Valencia. 

D.  Juan  Manuel  Bobadilla,  de  Gibral- 
tar. 

D.  Francisco  Ruiz  Jara. 

D.  Jo6é  Garda. 

D.  Ignacio  Alonso. 

D.  Antonio  Pérez. 

D.  Miguel  Andreu. 

D.  Andrés  Collado. 

D.  Francisco  Julián. 

D.  José  Olmedo. 

D.  Francisco  Mora. 

D.  José  Guillermo  Cano. 

D.  Ángel  Hurtado. 

D.  José  Maria  Cordero. 

D.  José  Cárter. 


D.  Francisco  Arenas. 

D.  Manuel  Vidal. 

D.  Santiago  Martínez. 

D.  Romualdo  Ibañez. 

D.  Gonzalo  Marqués. 

D.  Francisco  Benabal. 

D.  Vicente  Jorge. 

D.  Antonio  Domenec. 

D.  Francisco  Garda. 

D.  Julián  Osorio. 

D.  Pedro  Muñoz. 

D.  Ramón  Vidal. 

D.  Antonio  Prada. 

D.  Magdaleno  López. 

D.  Salvador  Lledó. 

D.  Juan  Sánchez. 

D.  Frandsco  Arcas. 

D.  Jaime  Cabezas. 

D.  Lope  de  López. 

D.  Vicente  Garda. 

D.  Francisco  de  MundL 

D.  Lorenzo  Cobos. 

D.  Juan  Suarez. 

D.  Manuel  Bado. 

D.  José  de  Galacis. 

D.  Esteban  Suay  FeÜn. 

D.  José  Frias  y  Marqueda. 

D.  Pablo  Castd  PeUicer. 

D.  Miguel  Prats  Preto. 

D.  Joaquín  Cantalupe. 


En  Estepona,  D.  Tomas  Benitez,  y  en  Gaucin,  D.  José  Montalban,  ambos 
mis  amigos  y  compañeros.  Total    .    .    65. 

{QUE  LA  TIERRA  LES  SEA  LEVE!! I 

El  Editor. 


TBOZOS  DB  POBSIAS  SELECTAS.  291 

Sangre  que  ahogae  á  siervos  7  opresores^ 
Y  los  viles  tiranos  con  espanto 
Siempre  delante  amenazando  vean 
Alzarse  sus  espectros  vengadores. 

ESPBONCEBA. 

A  LA  MUERTE  DE  DON  JOAQUÍN  DE  PABLO. 

(CHAPALANGARRA.) 

Desde  la  elevada  cumbre 
Do  el  gran  Pibenb  levanta 
Término  7  muro  soberbio 
Que  cerca  7  defiende  á  España^ 
Un  joven  proscrito  de  ella 
Tristes  lágrimas  derrama^ 

Y  acaso  tiende  la  vista 

Por  ver  desde  allí  su  Patria, 
Desde  allí  do  á  su  despecho. 
Llorando  deja  las  armas 
Con  que  del  Sena  al  Píbene 
Se  lanzó  por  libertarla  ; 

Y  al  ver  la  turba  de  esclavos 
Que  sus  hierros  afianzan. 
De  infame  triunfo  oiguUosos 
Alejarse  en  algazara ; 

Solo  entonces,  contemplando 
El  suelo  que  ellos  pisaran 

Y  que  aun  torrentes  de  sangre 
Recien  derramada  bañan, 

En  su  rápida  carrera 
Volcando  cuerpos  7  almas ; 
Se  sienta  en  la  alzada  cima, 
A  un  lado  la  rota  espada, 

Y  al  rumor  de  los  torrentes 

Y  del  huracán  que  brama. 

Negra  citara  pulsando. 
Endechas  lúgubres  canta. 


292  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Llorad^  virgenes  tristes  de  Iberia^ 
Nuestros  héroes  en  fúnebre  lloro ; 
Dad  al  viento  las  trenzas  de  oro 
T  los  cantos  de  muerte  entonad ; 
T  vosotros  ¡  oh  nobles  guerreros^ 
De  la  Patria  sosten  y  esperanza  I 
Abrasados  en  sed  de  venganza» 
Odio  eterno  al  tirano  jurad. 

CORO  DE  VÍRGENES.; 

Danos^  Noche^  tu  lúgubre  mantoy 
Nuestras  frentes  enlute  el  ei[»rés  ; 
El  robusto  cayó :  su  sepulcro 
Del  inicuo  mancharon  los  pies. 
Enrojece  ( oh  Pirekb  \  tus  cumbres 
Pura  sangre  del  libre  animoso^ 

Y  el  tropel  de  los  siervos  odiosa 
En  su  lago  su  sed  abrevó^ 
Cayó  en  ellas  De  Pablo  valiente» 

Y  la  Patria  inclinada  la  frente. 
Su  jemido  al  del  héroe  juntos 

Sus  cadenas  la  Patria  arrastrando^ 

Y  su  manto  con  sangre  teñido. 
Tardamente,  y  con  hondo  jemido^ 
Ya  á  la  tumba  del  fuerte  varón. 

Y  el  ajado  laurel  de  su  frente 
Al  sepulcro  circunda  llorosa, 
Mientras  raje  en  la  fúnebre  losa> 
Aherrojado  á  sus  pies,  el  león. 

CORO  DE  MANCEBOS. 

Traición  solo  ha  vencido  al  valieoite ; 
Senos  astro  de  triunfo  y  de  honor. 
Tú,  que  siempre  á  los  déspotas  fuiste 
Como  á  negras  tormentas  el  Sol. 

ESPRONCEDA. 


TROZOS  BB  POBSIÁS  SBLECTAS.  293 

¡ GUERRA ! 

¿  Oís  ?.  • .  es  el  cañón.     Mi  pecho  hirviendo 

£1  cántico  de  guerra  entonará^ 

Y  al  eco  ronco  del  cañón  venciendo 

La  lira  del  poeta  sonará. 

El  pueblo  yed  que  la  orgullosa  frente 
Levanta  ya  del  polvo  en  que  yacia, 
Arrogante  en  valor^  omnipotente^ 
Terror  de  la  insolente  tirania. 

Rumor  de  voces  siento, 

T  al  aire  miro  deslumhrar  espadas, 

Y  desplegar  banderas ; 

Y  retumban  al  son  las  escarpadas 
Rocas  del  Pirineo ; 

Y  retiemblan  los  muros 

De  la  opulenta  Cádiz,  el  deseo 

Crece  en  los  pechos  de  vencer  lidiando ; 

Brilla  en  los  rostros  el  marcial  contento, 

Y  donde  quiera  generoso  acento 

Se  alza  de  Patria  y  Libebtad  tronando. 

Al  grito  de  la  Patria 
Volemos,  compañeros, 
Blandamos  los  aceros 
Que  intrépida  nos  dá, 
A  par  en  nuestros  brazos 
Ufanos  la  ensalcemos 

Y  al  mundo  proclamemos : 
**  España  es  libre  ya.** 

I  Mirad,  mirad  en  sangre 

Y  lágrimas  teñidos 
Reir  los  foragidos. 
Gozar  en  su  dolor ! 

I  Oh  I  fin  tan  solo  ponga 
Su  muerte  á  la  contienda. 


294  TROZOS  D£  poesías  selbctas. 

Y  cada  golpe  encienda 
Aun  mas  nuestro  rencor. 
I  Oh  siempre  dulce  Patria 
Al  alma  generosa  I 
I  Oh  siempre  portentosa 
Magia  de  Libertad  I 
Tus  ínclitos  pendones 
Que  el  Español  tremola^ 
Un  rayo  tornasola 
Del  Iris  de  la  Paz. 
£n  medio  del  estruendo 
Del  bronce  pavoroso^ 
Tu  grito  prodigioso 
Se  escucha  resonar. 
Tu  grito  que  las  almas 
Inunda  de  alegría^ 
Tu  nombre  que  á  esa  impia 
Caterva  hace  temblar. 
¿  Quien  hay  ¡  oh  compañeros  I 
Que  al  bélico  redoble 
No  sienta  el  pecho  noble 
Con  júbilo  latir? 
Mirad  centelleantes^ 
Cual  nuncios  ya  de  gloría^ 
Reflejos  de  victoria 
Las  armas  despedir. 
¡  Al  arma  I  ]  al  arma !  mueran  los  Carlistas  I 

Y  al  mar  se  lancen  con  bramido  horrendo 
De  la  infiel  sangre  caudalosos  rios^ 

Y  atónito  contemple  el  Océano 
Sus  olas  combatidas 

Con  la  traidora  sangre  enrojecidas. 

Truene  el  cañón :  el  cántico  dé  guerra^ 
Pueblos  ya  libres^  con  placer  alzad : 
Ved,  ya  desciende  á  la  oprimida  tierra^ 
Los  hierros  á  romper^  la  LIBERTAD. 

ESPRONGEDA. 


TROZOS  DB  poesías  SELECTAS.  295 


LA  FUNCIÓN  DE  VACAS. 

Grande  alboroto^  mucha  confusión^ 
Voces  de  vaya  j  venga  el  boletín, 
Gran  prisa  por  sentarse  en  un  tablón. 
Mucho  soldado  sobre  su  rocín : 
Ya  se  empieza  el  magnifico  pregón. 
Ya  hace  señal  SmoN  con  el  clarín. 
El  pregonero  grita:  "  Manda  el  Rey;** 
Todo  para  anunciar  que  sale  un  buey. 

Luego  el  toro  feroz  sale  corriendo ; 
(Pienso  que  mas  de  miedo  que  de  ira :) 
Todo  el  mundo  al  mirarle  tan  tremendo, 
Lijero  hacia  las  vallas  se  retira : 
Párase  en  medio  el  buey ;  y  yo  comprendo. 
Del  ceño  con  que  á  todas  partes  mira. 
Que  iba  diciendo  en  sí  el  animal  manso: 
Por  fin,  aquí  me  matan,  y  descanso.'' 


(( 


Sale  luego  á  echar  plantas  á  la  plaza 
Un  jaque  presumido  de  lijero ; 
Zafio,  torpe,  soez,  y  con  mas  traza 
De  mozo  de  cordel  que  de  torero : 
Vase  acercando  al  toro  con  cachaza ; 
Mas  no  bien  llega  á  ver  que  el  bruto  fiero 
Parte  tras  él  furioso  como  un  diablo. 
Vuelve  la  espalda,  y  dice :  "  Guarda  Pablo.** 

Sigúese  á  tan  gloriosa  maravilla 

Un  general  aplauso  de  la  gente : 

Uno  le  grita :  **  Corre  que  te  pilla.** 

Otro  le  dice:  "Bárbaro  detente.*' 

Y  al  escuchar  lo  que  el  concurso  chilla. 

Iba  diciendo  el  corredor  valiente  : 

"¿Para  qué  os  quiero,  pies ?  dadme  socorro ; 

¿No  es  corrida  de  bestias?  pues  yo  corro.** 


296  TBOZOS  DB  POBSIáS  SBLECTAS. 

A  las  primeras  vueltas  ya  se  halla 
El  toro  solo  en  medio  de  la  arena ; 
Por  no  saber  qué  hacerse  va  ¿  la  valla 
A  ver  si  en  algún  tonto  el  cuerno  estrena ; 
Mas  desde  allí  la  tímida  canalla. 
Que  estando  en  salvo  de  valor  se  llena, 
Al  pobre  buey  ablandan  el  cogote. 
Unos  con  pincho,  y  otros  con  garrote. 

En  esto  con  su  capa  colorada 
Sale  á  la  plaza  un  malcarado  pillo. 
Puesto  en  jarras,  la  vista  atravesada, 

Y  escupiendo  al  través  por  el  colmillo. 
Dice  con  una  voz  agacharada : 

"  Echen,  échenme  acá  el  animalillo." 

Mas  viene  el  buey ;  él  piensa  que  le  atrapa ; 

Quiere  echarle  la  capa,  pero  escapa. 

Hecha  al  fin  la  señal  de  retirada. 
Que  en  otras  partes  suele  ser  de  entierro. 
Pues  muere  el  animal  de  una  estocada, 
ó  á  las  furiosas  presas  de  algún  perro ; 
Sale  el  manso  y  pastor  de  la  vacada, 

Y  al  reclamo  del  áspero  cencerro. 

La  plaza  al  punto  el  buey  desembaraza. 
Quedando  otros  mas  bueyes  en  la  plaza. 


Arríaza. 


SONETO. 

Fresca,  lozana,  pura  y  olorosa. 
Gala  y  adorno  del  pensil  florido. 
Gallarda  puesta  sobre  el  ramo  erguido. 
Fragancia  esparce  la  naciente  rosa ; 
Mas  si  el  ardiente  Sol  lumbre  enojosa 
Vibra  del  Can  en  llamas  encendido. 
El  dulce  aroma  y  el  color  perdido. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  297 

Sas  hojas  lleva  el  aura  presurosa. 

Así  brilló  un  momento  mi  ventura 

En  alas  del  amor^  y  hermosa  nube 

Finjí  tal  vez  de  gloria  j  de  alegría ; 

Mas  I  aj  I  que  el  bien  trocóse  en  amargura, 

Y  deshojada  por  los  aires  sube 

La  dulce  flor  de  la  esperanza  mia. 

ESPRONCIDA. 


A  LA  PATRIA. 

ELEGÍA. 

I  Cuan  solitaria  la  Nación  que  un  dia 

Poblara  inmensa  gente  t 

¡  La  Nación  cuyo  Imperio  se  extendía 

Del  Ocaso  al  Oriente  I 

Lágrimas  viertes,  infeliz  ahora. 

Soberana  del  mundo, 

¡  Y  nadie  de  tu  faz  encantadora 

Borra  el  dolor  profundo  I 

Oscuridad  y  luto  tenebroso 

En  tí  vertió  la  muerte, 

Y  en  su  favor  el  déspota  sañoso 

Se  complació  en  tu  suerte. 

No  perdonó  lo  hermoso.  Patria  mia ; 
Cayó  el  joven  guerrero. 
Cayó  el  anciano,  y  la  segur  impía 
Manejó  placentero. 

So  la  rabia  cayó  la  virgen  pura 
Del  déspota  sombrío ; 
Como  eclipsa  la  rosa  su  hermosura 
En  el  Sol  del  estío. 

I  Oh  vosotros,  del  mundo  habitadores ! 
Contemplad  mi  tormento : 
I  Igualarse  podrán  ¡  ah  que  dolores  I 
Al  dolor  que  yo  siento  ? 

2q 


298  TROZOS  Dfi  poesías  SELECTAS. 

Yo  desterrado  de  la  Patria  mia^ 
De  una  Patria  que  adoro, 
Perdida  miro  su  primer  valía, 

Y  sUs  desgracias  lloro. 

Hijos  espúreos  y  el  fatal  tirano 
Sus  hijos  han  perdido, 

Y  en  campo  de  dolor  su  fértil  llano 
Tienen  ¡ayl  convertido. 

Tendió  sus  brazos  la  agitada  España, 

Sus  hijos  implorando ; 

Sus  hijos  fueron ;  mas  traidora  saña 

Desbarató  su  bando. 

¿  Qué  se  hicieron  tus  muros  torreados 

¡  Oh  mi  Patria  querida  I 

Donde  fueron  tus  héroes  esforzados. 

Tu  espada  no  vencida  ? 

¡  Ayl  de  tus  hijos  en  la  humilde  frente 
Está  el  rubor  gravado : 
A  sus  ojos  caido  tristemente 
El  llanto  está  agolpado ! 
Un  tiempo  España  fué:  cien  héroes  fueron 
En  tiempos  de  ventura, 

Y  las  Naciones  tímidas  la  vieron 
Vistosa  en  hermosura. 

Cual  Cedro  que  en  el  Líbano  se  ostenta. 

Su  frente  se  elevaba ; 

Como  el  trueno  á  la  virgen  amedrenta. 

Su  voz  las  aterraba. 

Mas  ora,  como  piedra  en  el  desierto. 

Yaces  desamparada, 

Y  el  justo  desgraciado  vaga  incierto 
Allá  en  la  tierra  apartada. 
Cubren  su  antigua  pompa  y  poderío 
Pobre  yerba  y  arena, 

Y  el  enemigo  que  tembló  á  su  brío 
Burla  y  goza  en  su  pena. 
Vírgenes  destrenzad  la  cabellera 


TROZOS  DE  POBSIAS  SBI,BCTAS.  299 

Y  dadla  al  vago  viento : 

Acompañad  con  arpa  lastimera 

Mí  lúgubre  lamento. 

Desterrados  ¡  oh  Dios  I  de  nuestros  lares. 

Lloremos  duelo  tanto : 

¿Quién  calmará  ¡oh  Espa&al  tus  pesares? 

¿  Quién  secará  tu  llanto  ? 

ESFEONCEDA.* 
LÓNDfiES,   1829. 


SONETO. 

Un  Soneto  me  manda  hacer  Violante, 
Que  en  mi  vida  me  he  visto  en  tal  aprieto ; 
Catorce  versos  dicen  que  es  Soneto, 
Burla  burlando  van  los  tres  delante. 
Yo  creí  que  no  hallara  consonaate ; 
Y  estoy  á  la  mitad  de  otro  cuarteto ; 

*  Hemos  creído  camplir  coa  un  deber  no  solo  de  amigtadj  sino  de  extricta 
Jtutíeia  al  mérito,  y  para  dar  una  muestra  de  la  valentía  de  la  plun^a  y  del  nfi- 
men  del  andigo  de  las  musas,  del  célebre  Espronceda,  el  presentar  algunas  de 
•US  composiciones  al  lector,  por  entre  las  Poesías  Selectas  de  nuestra  Obra,  no 
dudando  que  se  atraerán  la  atención  y  el  interés  de  nuestros  Discípulos. 

Su  prematura  muerte,  siendo  Procurador  del  Reino,  privó  al  Parnaso  Español 
de  uno  de  sus  mas  fiívoritos  h^jos ;  y  á  las  letras  españolas,  y  particularmente  á 
la  lengua  castellana,  de  uno  de  sus  mejores  campeones. 

Su  Diablo-Mundo  da  una  idea  de  lo  atrevido  de  sus  concepciones  y  de  lo 
privilegiado  y  monstruoso  de  su  imaginación  poética.  Incompleto  como  quedó 
á  BU  muerte,  es  sin  embargo  una  obra  inmortal :  el  plan  que  habia  formado 
para  completarla,  era  uno  de  aquellos  que  solo  los  conciben  hombres  de  su  tem- 
ple y  de  BU  imaginación  de  fuego. 

EsPROircBDA  puede  bien  compararse  á  los  Cometas :  su  aparición  siempre 
pronostica  cambios  y  revoluciones  en  los  espacios.  Espronceda  fué  el  Co- 
meta de  su  siglo.  Si  hubiera  vivido  mas,  hubiera  efectuado  una  revolución 
completa  en  nuestra  poesía.  La  Parca,  que  no  perdona  ni  al  grande,  ni  al  pe- 
queño, ni  al  ignorante,  ni  al  sabio,  ni  al  filósofo,  cortó  la  joven  planta  apenas 
habia  principiado  á  extender  sus  tallos  y  sus  hojas.  £1  dia  de  su  muerte  las 
Musas  colgaron  sus  liras  enlutadas  en  lo  alto  del  Parnaso,  y  el  crespón  y  el 
r<uo  fueron  por  muchos  dias  fil  6nieo  adorno  y  ornamento  de  que  se  vistieron  sus 
paredes. — El  Editor. 


300  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Mas  si  me  veo  en  el  primer  terceto ; 
No  hay  cosa  en  los  cuartetos  qae  me  espante : 
Por  el  primer  terceto  voy  entrando, 
Y  ami  creo  que  entré  con  pié  derecho 
Pues  fin  con  este  verso  le  voy  dando  ; 
Ya  entré  por  el  segundo ;  y  aun  sospecho 
Que  voy  los  trece  versos  acabando ; 
Contad  si  son  catorce  ;  y  está  hecho. 

Pabkaso  Español. 


OCTAVA. 

Ciego  debe  de  ser  el  fiel  enamorado. 
No  se  dice  en  su  ley,  que  sea  discreto : 
De  cuatro  eses  dicen  que  esté  armado, 
SailOy  soloy  solicito  y  secreto ; 
Sabio  en  servir  y  nunca  descuidado ; 
Solo  en  amor,  y  i  otra  alma  no  sujeto ; 
Solicito  en  buscar  los  desengaños ; 
Secreto  en  sus  favores,  y  en  sus  daños. 

Soto  Babaona. 


EL  PUEBLO. 

¿Quién  Astolfo  podrá  parar  prudente 
La  furia  de  un  caballo  desbocado  ? 
¿  Quién  detener  de  un  rio  la  corriente 
Que  corre  al  mar  soberbio  y  despeñado  ? 
¿  Quién  un  peñasco  suspender  valiente 
De  la  cima  de  un  monte  desgajado  ? 
Pues  todo  fácil  de  parar  se  mira. 
Mas  que  de  un  vulgo  la  soberbia  ira. 
Digalo  en  bandos  el  rumor  partido. 
Pues  se  oye  resonar  en  lo  profundo 
De  los  montes  el  eco  repetido. 


TROZOS  DB  poesías  SELECTAS.  301 

Unos  Astolfo^  7  otros  Segismundo^ 
El  dosel  de  la  jura*  reducido 
A  segunda  intención,  á  horror  segundo. 
Teatro  funesto  es,  donde  importuna. 
Representa  trajedias  la  fortuna. 

La  Vida  es  Sueño. 


EPIGRAMA. 

Ayer  un  mendigo,  viendo 
Junto  á  un  Templo  á  un  Coronel, 
A  pedirle  fué  corriendo, 
Y  le  importunó  diciendo 
Rogaría  á  Dios  por  él. 
Dióle  un  real  que  tuvo  allí 
El  Gefe,  y  le  dijo  así : 
^^  I  Con  qué  linda  flema  te  vienes  I 
Ten  y  ruega  á  Dios  por  tí. 
Que  mas  necesidad  tienes,'' 

Iglesias, 


PENSAMIENTO  DE  LA  MENAGIANA, 

En  un  templo  un  caballero. 
Con  su  venera  muy  majo. 
Estaba  junto  á  la  pila 
De  agua  bendita  arrimado, 
Al  tiempo  que  á  tomar  agua 
Llegó  con  su  rico  manto 
Cubierta  una  hermosa  dama. 
De  gala,  primor  y  ornato. 
Viendo  sus  ricas  sortijas, 
Dióla  agua,  y  dijo  muy  ancho : 
**  Yo  tomara  los  anillos. 


*  Ceremonia  augusta  ea  que  los  Pueblos  juran  obediencia  á  sus  Soberanos. 


302  TROZOS  DB  POBSUa  SELBCTAS. 

Y  dejaría  la  mano," 
Mas  ella  respondió  asida 
De  la  venera :  **  Seo  guapo^ 
Pues  yo  tom&ra  el  oabeatro 

Y  dejara  Ubre  el  asno," 

lOLESIAS. 


EPIGRAMA. 

Jamas  hallé  en  Diccionario, 
Ni  otros  libros  que  he  leído. 
Quien  me  declare  el  sentido 
De  la  fé  de  un  Secretario. 
Esta  fé  unos  lo  primero. 
Dicen  verdad  significa ; 
Otros  que  mentira  indica ; 
y  yo  digo  que  dinero. 


LA  CAPILLA. 

¿PoB  qué  causa,  de  Menguilla 
Gil  su  pastor  se  ausentó  ?  . 
Dicese  que  porqué  vio 
La  sombra  de  una  capilku 

¿  Cómo  puede  ser  que  á  Gil 
Sombra  tan  débil  asombre  ? 
Asombra  solo  su  nombre 
Al  ánimo  mas  gentil. 
Si  es  asi,  no  es  maravilla. 
¿  Y  es  cierto  que  la  dejó  ?— 
Dicese  que  porqué  vio,  &c. 

¿  Quién  á  un  fraile  puso  freno. 
Aun  en  su  mayor  desmayo ; 


Iglesias. 


TROZOS  DB  poesías  SELECTAS.  303 

Si  hace  el  golpe  como  el  rayo, 
Qae  después  se  siente  el  trueno  ? 
De  la  majada  i  la  Villa 
Sospechan  que  Gil  huyó : — 
Dícese  que  porqué  mó,  &c. 

No  es  Gil  hombre  de  copete 
Al  uso  de  los  modernos ; 
Ni  hay  en  su  cabeza  cuernos ; 
Sino  los  de  su  bonete. 
Si  parló  la  Pastorcilla, 
Huelgúese  con  quien  parló. — 
Dícese  que  porqué  mó,  &c« 

En  frailes  el  parentesco 
Es  una  cosa  olridada, 
Porqué  no  repara  en  nada 
Quien  se  viste  de  frailesco : 
Hacen  cama  de  la  silla : 
T  cuando  Gil  se  escaldó  •  •  •— ■ 
Díceae  que  porqué  vióf  &c. 

Si  la  inanga  tiene  ancha. 

Sea  de  paño  ó  sayal. 

Es  la  conciencia  costal 

En  que  cabe  cualquier  manchat 

Celos,  del  alma  polilla. 

Con  esto  Gil  concibió. — 

Dkese  que  porqué  vio,  &c. 

La  Pastora  disimula 
Con  grande  sagacidad ; 
Mas  declaran  la  verdad 
El  mozo,  gualdrapa  y  muía. 
Si  el  mozo  la  muía  ensilla. 
El  padre  á  Menga  ensilló. — 


304  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Con  causa  á  Gil  espantó 
La  sombra  de  una  capilla. 

De  un  Eclesiástico 

De  grande  ingenio  y  virtud  qne  floreció  á  fines  del  siglo  xvt. 


LETRILLA. 

Al  que  por  sola  aprensión 
De  qae  perdió  su  mozuela, 
Ú  otra  cualquier  bagatela 
De  aqueste  mundo  bribón^ 
Se  le  llena  el  coiazon 
De  mortal  melancolía ; 
Le  cayó  la  lotería. 

Al  militar  que  impaciente 
De  lograr  algún  honor^ 
Se  presenta  con  valor 
Del  enemigo  á  la  frente^ 
Donde  le  coge  en  caliente 
Un  tiro  de  artillería ; 
Le  cayó  la  lotería* 

Al  que  por  tener  sospecha 
De  si  está  ó  no  resfriado^ 
Llama  al  doctor  de  contado^ 
Quien  juzgando  que  aprovecha 
Le  manda  sangrar,  y  le  echa 
En  la  sepultura  fria ; 
Le  cayó  la  lotería. 


lOLESUa 


LETRILLA. 

En  la  floresta  un  Pastor 
Su  amor  á  Silvia  contaba : 


TROZOS  D£  PO£»IAS  SELECTAS.  305 

Pero  día  le  preguntaba : 
^^ ¿Qué pajarito  es  amor?" 

£1  la  dice :  '^  Silvia  hermosa. 
Desde  el  punto  en  que  te  yí, 
En  el  corazón  sentí 
Una  flecha  rigorosa : 
Dicen  que  un  niño  traidor 
Me  la  arrojó  de  su  aljaba : 
Mas  ella  le  preguntaba : 
"¿  Qué  pajarito  es  amorfa 

El  dice :  "  Aunque  por  los  ojos 
Me  ha  entrado  este  crudo  mal. 
Yo  jamas  senti  otro  tal. 
Ni  que  me  dé  mas  enojos : 
Cuentan  que  aqueste  dolor 
Clori  á  su  Zagal  curaba ;" 
Mas  ella  le  replicaba 
"¿  Qué  pajarito  es  amor  t" 

El  dice ;  '^  Si  tu  gustaras, 
Diérasme  un  remedio  sano. 
Tan  solo  con  que  tu  mano 
Al  corazón  me  aplicaras ; 
Pero  si  usas  de  rigor. 
Verás  que  tu  Elisio  acaba." 
Mas  ella  le  replicaba 
**¿  Qué  pajarito  es  amor?" 

Del  mismo. 


LETRILLA- 

En  vano  á  la  puerta  llama 
Quien  no  llama  al  corazón. 
Zagal,  tus  cantares  deja 
No  el  dulce  silencio  alteres. 
Ni  te  quejes  á  mujeres, 

2r 


306  TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

Que  no  han  de  escuchar  tu  queja: 

Cesa  de  observar  la  reja. 

Que  rondas  sin  ocasión : 

Que  en  vano  á  la  puerta  llama. 

Quien  no  llama  al  corazón. 

De  tu  voz  la  melodía 
Por  mas  que  agrade  al  oido^ 
Si  en  el  alma  no  ha  podido 
Hacer  igual  armonía. 
Tenia  por  vana  y  vacía, 
T  aun  por  disonante  son ; 
Que  en  vano  á  la  puerta  llama. 
Quien  no  llama  al  corazón. 

Los  oidos  que  están  llenos 
De  los  ecos  de  otro  amante. 
Por  gracias  que  tu  voz  cante. 
Ni  las  aman  ni  echan  menos  ; 
Al  fín  son  ecos  ajenos 
Del  cariño  y  afición  : 
Que  en  vano  á  la  puerta  llama. 
Quien  no  llama  al  corazón. 

Del  mlsmo. 


CANTILENA. 

Un  colorín  hermoso 
Que  en  torno  revolaba 
De  un  arrayan  frondoso. 
Donde  mi  amante  estaba 
Dormida  en  dulce  sueño. 
Luego  que  de  mi  dueño 
Sintió  la  compañía 
Un  punto  no  quería 
Partirse  de  su  lado ; 
Y  así  regocijado 


1 


TBOZOS  DB  POBSUS  SBtECTAa.  307 

Dulce  la  saludaba, 
T  alagos  mil  la  hacía. 
Ta  en  bu  alda  se  ponía ; 
Ta  de  ella  se  apartaba : 
A  su  seno  ^Ivía, 
T  en  su  mano  posaba ; 
Ta  esforzando  su  acento. 
Según  dulce  trinaba. 
Parece  que  contaba 
A  mi  bien  su  contento 
No  lejos  de  su  oido. 
Mas  ella  con  el  ruido 
Abrió  sus  ojos  bellos, 
T  el  pájaro  que  de  ellos 
La  hermosa  lumbre  vido. 
Cayó  en  su  falda  herido. 

Del  líiSMo. 

ANACREÓNTICA. 

No  busco  de  Alejandro 
Los  prósperos  sucesos ; 
No  envidio  sus  haberes 
Al  opulento  Creso : 
No  á  Adonis  su  hermosura. 
No  á  Alcides  el  esfuerzo. 
No,  no  á  Platón  su  ciencia. 
No,  no  su  lira  ¿  Orfeo ; 
Solo  la  dulce  vista 
De  la  que  me  ama,  quiero : 
Que  estimo  en  mas  stis  ojos, 
Que  todo  el  Orbe  entero. 

El  lOsHO. 


m4»»> 


ANACREÓNTICA. 

Vuela,  Ruiseñor  blando, 
Vuela,  j  cuéntale  á  Nise 


308  TBOZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Las  lágrimas  qne  á  Abcadio 

Llorar  por  ella  viste. 

Dile  que  ovejas,  flores. 

Aves,  fuentes  y  vides. 

De  sa  desden  ffiurmaran. 

De  mi  dolor,  se  afligen. 

Díle  como  en  su  ausencia 

Solo  su  voz  repite, 

"  Llorad,  ojos  cansados, 

Salid  lágrimas  tristes." 

Dile  en  fin,  que  se  acuerde . . . 

Pero  ya  nada  dile ; 

Di  solo,  si  gustares. 

Di  que  expirar  me  viste. 

Del  mismo. 


IDILIO. 
LOS    CELOS. 

Tú,  Ruiseñor  dulcísimo,  cantando 
Entre  las  ramas  de  esmeraldas  bellas. 
Ensordeces  las  selvas  con  querellas. 
Su  gravísimo  daño  lamentando 

Al  cielo  y  las  estrellas. 

Pesados  vientos  lleven  tu  jemido 
En  las  cuevas  de  amor  bien  aceptado, 
T  con  pecho,  en  tus  penas  lastimado. 
Bien  es  responda  al  canto  dolorido 

De  tu  picuelo  arpado. 

¿Quién  te  persigue  ?  ¿  quién  te  aflige  tanto  ? 
Si  acaso  es  del  Amor  la  tiranía. 
Consuélate  con  la  desdicha  mia. 
Que  ad virtiendo  tu  mísero  quebranto 

Busco  tu  compañía. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  309 

No  me  desprecies^  cuando  te  acompaño^ 
Pensando  que  en  dolor  me  aventajaras. 
Pues  si  mis  desventuras  vieras  claras, 
T  al  fin  te  persuadieras  de  mi  daño, 

Quizi  el  tuyo  aliviaras. 

¡  Triste  de  mi  I  que  en  páramo  apartado 
Siendo  alimento  ¿  pena  tan  esquiva. 
Hallé  muerte  de  celos,  que  derriba 
£1  edificio  amante  que  hube  alzado 

Sobre  agua  fugitiva. 

£l  mismo. 


LA  COQUETA. 

Es  la  Coqueta,  mujer 
Que  pasa  alegre  su  vida, 
Procurando  ser  querida. 
Nunca  pensando  en  querer ; 
Si  uno  llega  á  pretender. 
Jamas  de  sí  le  rechaza  ; 
Pues  sabe  con  linda  traza 
Dejando  á  todos  iguales. 
Recibir  los  memoriales, 
Y  no  proveer  la  plaza. 

Tan  satisfecha  y  tan  vana. 
Como  traviesa  y  burlona. 
Con  el  que  mas  se  aficiona, 
Gusta  de  ser  mas  tirana  ; 
Si  la  celan,  está  ufana. 
Si  no  la  celan,  mejor; — 
Desden,  terneza,  furor. 
Tristeza  y  gozo  aparenta, 
¡  Cualquier  papel  representa 
En  la  Comedia  de  Amor  I ! ! 


310  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Su  empeño  es,  que  este  rival 
Dé  malos  ratos  á  aquel ; 
Por  atraer  al  infiel. 
No  hace  caso  del  leed ; 
De  promesas  liberal^ 
En  favores  avarienta. 
Es  Deidad  que  se  contenta. 
Con  el  obsequio  exterior; 
T  no  atendiendo  al  valor. 
De  sus  víctimas  dá  cuenta. 

No  falta  quien  atribuya  esta 
definición  al  Padre  Isla. 


EL  TAMBOR, 

PÁBXJLA, 

En  una  batalla 
Hecho  prisionero. 
Un  tambor  pedia 
Le  dejasen  suelto. 

Pues  que  todos  vian 
Que  no  hacia  fuego. 
Ni  mataba  a  nadie, 
A  su  caja  atento. 

¡  Valiente  disculpa  I 
Le  dijeron :  ¡  bueno ! 
A  todos  incitas, 
¿  Y  á  ninguno  has  muerto  ? 

Tú,  lo  haces  con  todos : 
Tú  con  el  estruendo. 
No  dejas  que  se  oigan 
Los  tristes  lamentos 

De  los  mal  heridos. 
Que  claman  al  Cielo ; 
Ya  que  el  enemigo 
No  escucha  sus  ruegos. 


TROZOS  DB  POBSIAS  SELECTAS.  311 

En  esto  lo  atan 
Y  lo  llevan  preso^ 
Donde  nuevos  toques 
Ensaye  en  silencio  I 

Tal  suerte  le  quepa 
A  quien  dá  un  consejo 
Malo,  6  que  hace  daño 
Con  su  mal  ejemplo. 

Don  Eugenio  del  Riego. 


EL  HOMBRE  LIBRE. 

En  vano  le  encadenan 
Al  que  sabe  ser  libre ; 
Pues,  mejor  que  otros  sueltos. 
Consigo  mismo  vive . 

Si  al  potro  de  la  cama 
La  enfermedad  le  rinde ; 
Al  mal,  las  medicinas, 
Y  al  médico  resiste : 

Mientras,  en  blando  lecho. 
El  regalón  se  aflige 
De  que  le  falte  el  sueño, 
Ó  una  pulga  lo  pique. 

Fallen  sus  esperanzas. 
Malógrense  sus  fines. 
No  por  eso  se  abate. 
Su  alma,  siempre  firme. 

En  vano  le  encadenan 
Al  que  sabe  ser  libre ; 
Infortunios  y  males 
En  vano  le  persiguen. 

Del  MISMO. 


312  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

EL  DOS  DE  MAYO. 

Truena  el  ca&on  I ...  á  su  robusto  acento 
Retiembla  el  Güadabbaiía  extremecido  I 
Y  al  repetirlo  el  viento 
Lo  confunde  violento 
Con  el  de  un  Pueblo^  atronador  quejido. 

Truena  el  cañón ! .  •  •     De  su  letargo  odioso 
Despierta  el  Soberano  del  desierto ; 

Y  altivo  y  poderoso 
Se  lanza  valeroso^ 

La  garra  abriendo,  hacia  el  marcial  concierto. 

A  su  rigor  impetuoso,  osado. 

El  águila  imperial  paró  su  vuelo  .  • . 

Y  roto  y  destrozado 
Miró  el  laurel,  y  hollado. 

Que  altiva  pretendió  llevar  al  Cielo, 

¡ "  Sus !  • . .  Granaderos ! . . .  cual  sangrienta  fiera 
Gritó  MüRAT  que  su  vergüenza  oía. 

¡  '^  Sus . . .  Granaderos ! . . .  hiera 

De  la  Nación  Ibera, 
Vuestra  cuchilla  la  soberbia  impía." 

¡ "  Sus ! . . .  repitió,  y  "  ¡  Libertad  ó  Muerte  11!".. 
A  su  tiempo  Madrid  también  clamaba. 

Y  allí  la  dura  suerte, 
Para  probar  al  fuerte 

Fiero  combate  y  desigual  trababa. 

¡  Dejadlos  combatir ! ...  el  Corso  vea 
Cuanto  pueden  los  hijos  de  la  España ; 

Y  el  charco  que  ya  humea. 
Contemple  en  la  pelea 

Cual  los  destellos  de  su  gloria  empaña. 


TROZOS  BE  poesías  SELECTAS.  313 

¡  Dejadlos  combatir  I  •  •  •  son  Castellanos  : 
Indómita  j  leal  es  su  arrogancia : 

Y  sepan  los  Tiranos, 

Que  si  hay  nuevos  romanos. 
Será  Madrid  también  ¡  nueva  Nühanoia  I 

Anima,  Emperador,  tus  escuadrones ; 
Con  tu  voz  infernal  el  campo  llena, 

Ó  á  que  se  pierda,  expones 

Tu  fama  7  los  pendones 
Que  á  tu  triunfo  darán  Marenoo  7  Jena. 

¡  Aguija  tu  corcel  I .  • .  audaz  galopa 
Nuevo  ardor  inspirando  á  tus  guerreros ; 

Que  mas  que  toda  Europa, 

Si  no  aguerrida  tropa 
Madrid  tiene  valor  y  pechos  fieros. 

No  de  la  extensa  7  sin  igual  muralla 
Tienes  que  derrumbar  robustas  moles : 

Admiten  tu  batalla. 

Desnudos  de  la  malla 
T  el  duro  espaldar,  los  Españoles. 

Solo  tienen  valor;  mas  su  energía 
Nunca  se  acaba,  ni  se  rinde  al  miedo ; 

Ó  dígalo  Pavía 

Que  absorto  todavía 
Admira  7  canta  el  español  denueda 

Dígalo  San  QmNTiN,  donde  al  arrojo 
Del  soberbio  León  hu7Ó  la  Francia, 

Dejando  el  campo  rojo. 

El  águila  despojo 
Entonces  de  la  Ibérica  arrogancia. , 

Dígalo  el  vU  temor  que  á  tus  vasallos, 
A  los  que  hicieron  de  Austerlitz  escombros. 
Les  hiere  hasta  obligallos 

2s 


314  TROZOS  BE  poesías  SELECTAS. 

A  huir  con  sus  caballos 
Llevando  por  laurel  miedo  y  asombros. 


¿  Y  los  venciste  tú  ? . . . .     De  sus  reveses 
Jamas  la  gloria  sonará  en  tu  canto ; 

Pues  nunca  los  ameses 

Hollaron  los  Franceses 
Del  Pueblo  ilustre  que  venció  en  Lefanto. 

Jamas  qh  franca  lid  rindiera  España 
A  su  poder  su  insuperable  brio ; 

Solo  la  astuta  maña^ 

Traición  fatal,  extraña. 
Pudiera  doblegar  su  poderío. 

¡  La  traición  infernal ! .  •  •  solo  esa  harpía, 
Hija  mimada  del  impuro  Sena, 

Logró  con  maña  impía 

En  tenebroso  dia 
Labrar  al  Español  dura  cadena . . . 

Así  Madbu),  los  que  jamas  pudieron 
Humillar  tu  altivez  con  noble  arte. 

Tu  arrojo  combatieron . . . 

¡  Oh  I . . .  dignas  armas  fueron 
Del  noble  Emperador ...  de  Bonafarte. 

Mas  por  el  duelo  de  tan  triste  historia 
No  hiera  tu  valor  mortal  desmayo ; 

Que  eterna  es  tu  memoria. 

Cual  lo  será  la  gloria. 
Que  alcanzaste,  MADRID,  ''El  dos  de  MayoP 

José  Joaquín  de  Villanueva. 


TBOZOS  DE  poesías  BBLECTAS.  315 

SONETO. 

Sntre  un  Yiaobro,  un  Alquilador  y  una  Posadera. 

Viag,     Pregunta,  mozo :  ¿  si  nos  dan  posada? 

Alq.      Patrona:  ¿y  el  marido?  Pos.  Ya  he  enviudado. 

Alq.      Apéese,  señor,  que  hemos  hallado 

Una  pieza  que  está  desocupada» 

Supongo  habrá  jergón  con  su  almohada, 

T  una  manta  raida.    Pos.  En  el  tablado 

Mi  marido  me  tuvo  siempre  al  lado. 

Lo  mismo  de  soltera,  que  casada. 
Alq.      ¿  Y  en  cuanto  á  provisiones  de  cocina?. . . 
Pos»      Tenemos  leña  para  hacer  el  fuego, 

Y  agua  no  faltará.     Alq.  Pique  esa  muía. 

Que  á  cuatro  pasos  hay  una  vecina. 

Que  tiene  cama  y  el  marido  ciego. 
Viag»    ¿  Y  la  cena  ?  • ,  •     Alq.  ISo  hablemos  hoy  de  gula. 

Don  Eugenio  del  Rieoo. 


SONETO. 

Yo  amé,  mal  dije ;  yo  amo ;  y  abrasado 
Siempre  en  amor,  aspiro  á  resolverme 
En  fuego,  en  llama,  en  humo,  y  á  volverme 
Un  fénix  nuevo  y  siempre  renovado ; 
Pues  no  vale  vivir,  sino  me  es  dado 
De  los  gustos  ajenos  complacerme, 

Y  de  los  males  propios  condolerme, 

Y  en  uno  y  otro  ser  comunicado. 
Existir  por  si  solo,  es  de  un  madero 
Separado  del  tronco ;  de  una  piedra. 
De  un  metal,  mas  que  sea  plata  ú  oro : 
Y  es  un  morir  del  todo  y  por  entero. 
Comparado  al  verdor  de  fresca  yedra. 
Que  se  abraza  del  olmo,  su  tesoro. 

Del  mismo. 


316  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

ANÉCDOTA, 

Un  caballero  mandó 
A  un  sabio  y  famoso  artista 
Pintase  el  vivo  retrato 
De  esos  necios  que  en  la  vida 
Riqueza  y  salud  malgastan 
Engordando  á  los  golillaa. 
Mientras  privan  del  sustento 
A  su  inocente  familia, 

Y  quedan  en  cruz  y  en  cuadroy 

Y  viven  en  las  pocilgas, 

Y  mueren  con  la  dolencia 
Llamada  pleito-^manicu 
Adivinando  su  idea 

El  ya  sobredicho  artista. 
Pintó  el  perdidoso  en  cueros 

Y  al  ganancioso  en  camisa. 


UN  RECUERDO. 

**¿  Qué  buscan  los  del  Nortb  en  estat  breñas  ? 

Dios  hizo  la  montafla 

nunaqué  no  la  pase  gente  extraüa. 

**  Viya  la  Pac ;  Caigan  sobre  ellos  peñas.** 

ÁLTÁBIZASBIf  CAHTUA. 

Aliento,  Iberos,  nuestros  bravos  padres 
Vencidos  ser  pudieron,  no  humillados : 
Y  aun  del  Pirene  allá  por  los  collados 
Tremendo  suena  el  eco,  Roncesvalles  ! 

De  excelso  timbre  inacabable  herencia 
Nos  dejaron,  con  tal  que  della  usemos ; 
Con  el  valor  se  aumenta,  y  ¡  la  perdemos ! . . . 
Jamas  se  pierda  nuestra  Independencia. 

No  solo  de  Altazibar  é  IbaS^eta 

Se  mantiene  ese  acento  entre  las  cumbres ; 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  317 

Qae  cande  aterrador  por  las  techumbres 
Desde  Muley-Eüloek  al  Maladeta. 

T  no  hay  valle^  ni  otero,  ni  montaña 
Que  no  atestigüe^  en  sangre  rebosando^ 
De  Independencia  el  dogma  venerando 
En  la  indomable  codiciada  España. 

Terror  de  Boma  fué  nuestra  Numancia, 
Aquella  sangre  es  nuestra  sangre ;  ¡Iberos  ! .  • . 
Díganlo  el  Arapil,  Bailen,  Torreros, 
Donde  ayer  humillamos  á  la  Francia. 

T  están  para  su  mengua,  allá  en  Pavía, 
Las  huellas  de  los  Tercios  Españoles .... 
En  sangre  y  polvo  hollados  sus  pendones .... 
Su  Rey  y  nueatro  cautivo  fué  aquel  dia. 

Para  trocar,  menguados,  los  papeles. 
No  ya  al  valor,  al  tráfico  se  acude .... 
Y  otro  Filipo  ha  dicho,  "  Por  do  sube     . 
Una  carga  de  oro,  entran  Corceles." 

¡ La  traición  I  • .  •  ¡la  traición  sonó  en  mi  oído, ! 
¡  Oh  Beina  i  ¡  oh  Libertad  !  ¡  oh  Patria  mia ! 
¿  Do  están,  libres  Iberos,  la  hidalguía, 
T  aquel  honor  que  un  mundo  os  ha  valido  ? . . . 

Lo  que  no  consiguieron  las  legiones 
Del  grande  Aníbal,  de  ínclitos  Bomanos, 
Ni  enjambres  de  impetuosos  Africanos . . . 
Será  que  el  ¿  oro  vil  os  aprisione  ? 

¡  Maldición  sobre  aquel  que  tal  creyera ! 

Venenoso  reptil  en  suelo  Ibero 

Jamas  se  aclimató :  produce  fieras  : 

Si  aquí  alguien  se  vendió  • .  •  •  era  extranjero. 

Nuestros  padres  nos  dieron  por  herencia 
De  inmenso  precio  sacrosanta  prenda . . . 


S18  TBOZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

Nútrete  en  nuestra  sangre,  INDEPENDENCIA . . . 
I  Maldito  quien  te  empañe,  ó  quien  te  venda  I 

El  Castellano  viejo. 


MONÓLOGO.* 

Nunca  amanezca  á  mis  ojo3 
La  luz  hermosa  del  día. 
Porqué  á  su  nombre  no  t^nga 
Vergüenza  yo  de  mi  misma. 
¡  O  tú,  de  tantas  estrellas 
Primayera  fugitiva. 
No  des  lugar  á  la  Aurora, 
Que  tu  azul  campaña  pisa, 
Paraqué  con  risa  j  llanto 
Borre  tu  apacible  vista  I 
T  ya  que  ha  de  ser ;  que  sea 
Con  llanto,  mas  no  con  risa. 
¡  Detente,  ó  mayor  Planeta, 
Mas  tiempo  en  la  espuma  fria 
Del  mar  I     ¡  Deja,  que  una  vez 
Dilate  la  noche  esquiva 
Su  trémulo  Imperio ;  deja 
Que  de  tu  Deidad  se  diga, 
Atenta  á  mis  ruegos,  que  es 
Voluntaria,  y  no  precisa  I 
¿Paraqué  quieres  salir 
A  ver  en  la  historia  mía 
La  mas  enorme  maldad 


*  Pocos  soliloquios  se  hallarán  en  Calderón  que  excedan  en  mérito  al  que 
hemos  escogido  como  modelo  de  armonía  y  sentimientos,  sin  que  lo  desfigure 
ninguno  de  aquellos  conceptülos  pueriles  que  era  el  vicio  de  que  adoledao  los 
Poetas  de  su  tiempo.  £n  él,  se  ven  pintados,  con  pincel  de  maestro,  el  horror 
y  la  desesperación  de  Isabel,  al  verse  defraudada  en  su  honor  por  el  capitán  Don 
Alvaro.  £n  la  degradación,  Isabel  teme  ver  la  luz  del  dia  y  manda  al  Sol  que 
permanezca  escondido  entre  las  espumas  de  la  mar  para  que  no  sean  testigos 
del  mas  atroz  de  los  crímenes. — £l  Bditor. 


TBOZOS  DB  poesías  SELECTAS.  319 

La  mas  fiera  tiranía^ 

Que  en  venganza  de  los  hombres 

Quiere  el  cielo  que  se  escriba  ?  •  •  • 

¡  Mas,  aj  de  mi !  que  parece 

Que  es  crueldad  tu  tiranía ; 

Pues  desde  que  te  he  rogado 

Que  te  detuvieses^  miran 

Mis  ojos  tu  faz  hermosa 

Descollarse  por  encima 

De  los  montes ....     ¡  Ay  de  mi ! 

Que  acosada  y  perseguida 

De  tantas  penas^  de  tantas 

Ansias^  de  tantas  impías 

Fortunas,  contra  mi  honor 

Se  han  conjurado  tus  iras. 

¿Qué  he  de  hacer?..     ¿Dónde  he  de  ir?.. 

Si  á  mi  casa  determinan 

Volver  mis  erradas  plantas. 

Será  dar  nueva  mancilla 

A  un  anciano  Padre  mió. 

Que  otro  bien,  otra  alegría 

No  tuvo,  sino  mirarse 

En  la  clara  luna  limpia 

De  mi  honor,  que  hoy  desdichado 

Tan  torpe  mancha  lo  eclipsa. 

Si  dejo,  por  su  respeto 

Y  mi  temor,  afligida 
De  volver  á  casa,  dejo 
Abierto  el  paso  á  que  digan 
Que  fui  cómplice  en  mi  infamia ; 

Y  ciega  é  inadvertida 
Vengo  á  hacer  de  la  Inocencia 
Acreedora  á  la  malicia. 

¡  Qué  mal  hice,  qué  mal  hice 
De  escaparme  fugitiva 
De  mi  hermano  I . . .     No  valiera 
Mas  que  su  cólera  altiva 


320  TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Me  diera  la  muerte,  cuando 

Llegó  averia  suerte  mia?... 

Llamarle  quiero,  que  vuelva 

Con  saña  mas  vengativa 

Y  me  dé  muerte«     Confusas 

Voces  el  Eco  repita 

Diciendo Calderón. 


FÁBULAS. 
EL  LEÓN  CON  SU  EJÉRCITO. 

A  Doír  Javier  Máriá  db  Munibb  é  Idiazqubz, 

Conde  de  Peñqflorida,  Director  Perpetuo  de  la  Real  Sociedad 
Yaseongada  de  los  Amigos  del  Pais. 

Mientras  que  con  la  espada  en  mar  y  tierra 

Los  Ilustres  Varones 

Engrandecen  su  fama  por  la  guerra 

Sojuzgando  Naciones, 

Tú,  C0NDE9  con  la  pluma,  y  el  arado 

Ta  enriqueces  la  patria  ya  la  instruyes ; 

Y  haciendo  venturosos  has  ganado 

El  bien  que  buscas,  y  el  laurel  que  huyes. 

Con  darte  todo  al  bien  de  los  humanos 

No  contento  tu  zelo. 

Supo  unir  á  los  nobles  Ciudadanos 

Para  felicidad  del  Patrio  suelo. 

La  hormiga  codiciosa 

Trabaja  en  sociedad  fructuosamente ; 

Y  la  abeja  oficiosa 

Labra  siempre  ayudada  de  su  gente. 

Asi  unes  á  los  hombres  laboriosos. 

Para  hacer  sus  trabajos  mas  fructuosos. 

Aquel  viaja  observando 

Por  las  Naciones  cultas ; 

Este  con  experiencias  vá  mostrando 


TROZOS  DB  POBSIAS  SBLBCTAS.  321 

Las  útiles  verdades  mas  ocultas. 

Cual  cultiva  los  Campos^  cual  las  Ciencias ; 

Y  de  diversos  modos, 

Juntando  estudios,  viajes  j  experiencias, 
Resulta  el  bien  en  que  trabajan  todos. 
¡  En  qué  trabajan  todos  I  ya  lo  dije : 
Por  mas  que  yo  también  sea  contado. 
£1  sabio  Presidente  que  nos  rige 
Tiene  aun  á  el  mas  inútil  ocupado. 
Darme,  Conde,  querías  im  destino 
Al  contemplarme  ocioso  é  ignorante  : 
Era  difícil ;  mas  al  fin  tu  tino 
Encontró  un  genio  en  mi. versificante. 
A  Fedbo,  y  la  Fontainb  por  modelos 
Me  pusiste  á  la  vista, 

Y  hallaron  tus  desvelos 

Que  pudiera  ensayarme  á  Fabulista. 

Y  pues  viene  al  intento 
Pasemos  al  ensayo :  vá  de  cuento. 

El  Leon^  rey  de  los  bosques  poderoso, 
Quiso  armar  un  ejército  famoso. 
Juntó  sus  animales  al  instante  : 
Empezó  por  cargar  al  Elefante 
Un  Castillo  con  útiles,  y  encima 
Rabiosos  Lobos  que  pusiesen  grima. 
Al  Oso  lo  encargó  de  los  asaltos, 
Al  Mono  con  sus  gestos  y  sus  saltos 
Mandó  que  al  enemigo  entretuviese ; 
A  la  Zorra  que  diese 
Ingeniosos  ardides  al  intento. 
Uno  gritó :  la  Liebre,  y  el  Jimiento, 
Este  por  tardo,  aquella  por  medrosa^ 
De  estorbo  servirán  no  de  otra  cosa. 
¿  De  estorbo  ?  dijo  el  Rey,  yo  no  lo  creo. 
En  la  Liebre  tendremos  un  Correo : 

Y  en  el  Asno  mis  tropas  un  trompeta. 

2  T 


322  TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

Así  quedó  la  Armada  bien  completa. 

Tu  retrato  es  el  Leon^  Conde  prudente, 

Y  si  á  tu  imitación,  s^un  deseo. 

Examinan  los  jefes  á  su  gente, 

A  todos  han  de  dar  útil  empleo. 

¿Por  qué  no  lo  han  de  hacer?  ¿habrá  cucaña 

Como  no  hallar  ociosos  en  España  ? 

Samanibgo. 


FÁBULAS- 
EL  LEÓN,  EL  TIGRE,  Y  EL  CAMINANTE. 

Entre  sus  fieras  garras  oprimía 

Un  Tigre  á  un  Caminante. 

A  los  tristes  quejidos  al  instante 

Un  León  acudió :  con  bizarría 

Lucha,  vence  á  la  fiera,  y  lleva  al  hombre 

A  su  regia  caverna.     Toma  aliento, 

(Le  decía  el  León)  nada  te  asombrer 

Soy  tu  libertador :  estame  atento. 

¿Habrá  bestia  sañuda  y  enemiga. 

Que  se  atreva  á  mi  fuerza  incomparable  ? 

Tú  puedes  responder ;  ó  que  lo  diga 

Esa  pintada  fiera  despreciable. 

Yo,  yo  solo  monarca  poderoso. 

Domino  en  todo  el  bosque  dilatado. 

¡  Cuántas  veces  la  Oíiza,  y  aun  el  Oso 

Con  su  sangre  el  tributo  me  han  pagado  I 

Los  despojos  de  pieles  y  cabezas. 

Los  huesos  que  blanquean  este  piso^ 

Dan  el  mas  claro  aviso 

De  mi  valor  sin  par  y  mis  proezas» 

Es  verdad  (dijo  el  hombre)  soy  testigo: 

I^s  triunfos  miro  de  tu  fuerza  airada. 

Contemplo  á  tu  nación  amedrentada. 


TROZOS  BE  poesías  SELECTAS.  323 

Al  Ubrarme  venciste  á  mi  enemigo. 

En  todo  esto^  SfifioR,  (con  tu  licencia) 

Solo  es  digna  del  trono  tu  clemencia. 

Sé  benéfico j  amable. 

En  lagar  de  despótico  tirano  : 

Porqué,  Senob,  es  llano, 

Que  el  monarca  será  mas  venturoso 

Cuanto  hiciere  á  su  pueblo  mas  dichoso 

Con  razón  has  hablado; 

T  ya  me  causa  pena 

£1  haber  yo  buscado 

Mi  propia  gloria  en  la  desdicha  ajena. 

En  mis  jóvenes  años 

El  orgullo  produjo  mil  errores. 

Que  me  los  ha  encubierto  con  engaños 

Una  Corte  servil  de  aduladores. 

Ellos  me  aseguraban  de  coneiertOy 

Que  por  el  mundo  todo 

No  reinan  los  humanos  de  otro  modo :  * 

Tú  lo  sabrás  myor:  dime  ¿y  es  eiertot 

Samanieqo. 


LA  LECHERA. 

Llevaba  en  la  cabeza 
Una  Lechera  el  cántaro  al  mercado 
Con  aquella  presteza. 
Aquel  aire  sencillo,  aquel  agrado. 
Que  vá  diciendo  á  todo  el  que  lo  advierte, 
¡  Yo  si  que  estoy  contenta  con  mi  suerte  1 

Porqué  no  apetecía 
Mas  compañía  que  su  pensamiento. 
Que  alegre  la  ofrecía 
Liocentes  ideas  de  contento. 
Marchaba  sola  la  feliz  Lechera, 
Y  decía  entre  si  de  esta  manera : 

*  Aviao  á  quien  pudiere  convenir. — El  Editob. 


324  TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS. 

Esta  leohe  vendida 
En  limpio  me  dará  tanto  dinero : 
Y  con  esta  partida 

Un  canasto  de  huevos  comprar  quiero^ 
Para  sacar  cien  pollos  que  al  Estío 
Me  rodeen  cantando  el  pioy  pió. 

Del  importe  logrado 
De  tanto  P0II05  mercaré  un  Cochino : 
Con  veUota5  salvado^ 
Berza»  castaña»  engordará  sin  tino. 
Tanto  que  puede  ser  que  yo  consiga 
Ver  como  se  le  arrastra  la  barriga. 

Llevarélo  al  mercado : 
Sacaré  de  él  sin  duda  buen  dinero : 
.  Compraré  de  contado 
Una  robusta  vaca,  y  un  ternero 
Que  salte,  y  corra  toda  la  campaña 
Hasta  el  monte  cercano  á  la  cabafia. 

Con  este  pensamiento 
Enagenada,  brinca  de  manera 
Que  é  su  salto  violento 
El  cántaro  cayó.    ¡  Pobre  Lechera  I 
¡  Qué  compasión  I  á  Dios  leche,  dinero. 
Huevos,  pollos,  lechon»  vaca  y  ternero. 

I  O  loca  fantasía. 
Qué  Palacios  fabricas  en  el  viento  I 
Modera  tu  alegría 
No  sea  que  saltando  de  contento, 
Al  contemplar  dichosa  tu  mudanza. 
Quiebre  su  cantarillo  la  esperanza. 

No  seas  ambiciosa 
De  mejor  ó  mas  próspera  fortuna, 
Que  vivirás  ansiosa 
Sin  que  pueda  saciarte  cosa  alguna. 
No  anheles  impaciente  el  bien  futuro. 
Mira  que  ni  el  presente  está  seguro. 

Del  Mismo. 


TBOZOS  DE  POBSIAB  8BLBCTA8.         325 

EL  CHARLATÁN. 

Si  cualquiera  de  Ustedes 

Se  dá  por  las  paredes, 

O  arroja  de  un  tejado, 

Y  queda  á  buen  librar  descostillado, 

To  me  reiré  muy  bien :  importa  un  pito. 

Como  tenga  mi  bálsamo  exquisito. 

Con  esta  relación  un  Chacharero 

Gana  mucha  opinión,  j  mas  dinero : 

Pues  el  vulgo  pendiente  de  sus  labios 

Mas  quiere  i  un  Charlatán^ 

Que  á  veinte  Sabios. 

Por  esta  conveniencia 

Los  hay  el  dia  de  hoy  en  toda  ciencia, 

Que  ocupan  igualmente  acreditados 

Cátedras,  Academias  y  Tablados. 

Prueba  de  esta  verdad  será  un  famoso 

Doctor  en  elocuencia ;  tan  copioso 

En  Charlatanería, 

Que  ofreció  enseñaría 

A  hablar  discreto  con  fecundo  pico 

En  diez  años  de  término  á  un  Borrico. 

Sábelo  el  Bey,  lo  llama,  y  al  momento 

Le  manda  dé  lecciones  á  un  Jumento ; 

Pero  bien  entendido. 

Que  sería,  cumpliendo  lo  o&ecido. 

Ricamente  premiado ; 

Mas  cuando  no,  que  moriría  ahorcado. 

El  Doctor  asegura  nuevamente 

Sacar  un  Orador  Asno  elocuente. 

Dícele  callandito  un  Cortesano : 

"Escuche,  buen  hermano. 

Su  frescura  me  espanta  : 

A  cáñamo  me  huele  su  garganta.'' 

No  temáis.  Señor  mió. 

Respondió  el  Charlatán,  pues  yo  me  rio. 


326  TROZOS  DB  POBSIAS  8BLECTA8. 

¿En  diez  años  de  plazo  que  tenemos^  - 

£1  Rey,  el  Asno,  ¿  yo  no  moriremos  ? 

Nadie  encuentra  embarazo 

En  dar  un  largo  plazo 

A  importantes  negocios ;  mas  no  admerte. 

Que  ajusta  mal  su  cuenta  sin  la  muerte. 

DflL  Mismo. 


EL  CHARLATÁN  Y  EL  RÚSTICO. 

Lo  que  jamás  se  ha  visto,  ni  se  ha  oido 
Verán  Ustedes,  atención  les  pido : 
Así  decia  un  Charlatán  famoso. 
Cercado  de  un  concurso  numeroso. 
En  efecto :  quedando  todo  el  mundo 
En  silencio  profundo. 
Remedó  á  un  cochinillo  de  tal  modo. 
Que  el  auditorio  todo. 
Creyendo  que  lo  tiene,  y  que  lo  tapa. 
Atumultuado  grita :  fuera  capa. 
Descubrióse ;  y  al  ver  que  nada  habia. 
Con  vítores  lo  aclaman  á  porfía. 
Par  diez,  dijo  un  Patán,  que  yo  prometo 
Para  mañana,  hablando  con  respeto. 
Hacer  el  Puerco  mas  perfectamente ; 
Si  no,  que  me  lo  claven  en  la  frente. 
Con  risa  prometió  la  concurrencia 
A  burlarse  del  payo  su  asistencia. 
Llegó  la  hora,  todos  acudieron : 
No  bien  al  Charlatán  gruñir  oyeron 
Gentes  á  su  favor  preocupadas. 
Viva,  dicen,  al  son  de  las  palmadas. 
Sube  después  el  Rústico  al  tablado 
Con  su  bulto  en  la  capa,  y  embozado 
Imita  al  Charlatán  en  la  postura 
De  fingir  que  un  Lechen  tapar  procura; 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  327 

Mas  estaba  la  gracia,  en  que  era  el  bulto 

Un  Marranillo  que  tenía  oculto* 

Tírale  callandito  de  la  oreja: 

Ghruñendo  en  tiple,  el  animal  se  queja; 

Aquí  se  oía  un /u«ra,  allí  un  süvicb, 

Y  todo  el  mundo  queda 

En  que  es  el  otro  quien  mejor  remeda. 

El  Rústico  descubre  su  Marrano : 

Al  público  lo  enseña f  y  dice  ufano: 

¿Asi juzgan  Ustedes? 

¡  Oh  preocupación^  y  cuanto  puedes  I 

El  Mismo. 


EL  LABRADOR,  Y  LA  PROVIDENCIA.. 

Un  Labrador  cansado 

En  el  ardiente  Estío 

Debajo  de  una  Encina 

Reposaba  pacífico  j  tranquilo. 

Desde  su  dulce  estancia 

Miraba  agradecido 

El  bien  con  que  la  tierra 

Premiaba  sus  penosos  ejercicios. 

Entre  mil  producciones. 

Hijas  de  su  cultivo. 

Veía  Calabazas, 

Melones  por  los  suelos  esparcidos. 

¿Porqué  la  Providencia, 

Decía  entre  sí  mismo. 

Puso  á  la  ruin  Bellota 

En  elevado  preeminente  sitio? 

¿  Cuánto  mejor  sería. 

Que  trocando  el  destino. 

Pendiesen  de  las  ramas 

Calabazas,  Melones  y  Pepinos? 


328  TBOZOS  DB  POBSIAS  8BLECTAS. 

Bien  oportunamente, 

Al  tiempo  que  esto  dijo. 

Cayendo  una  Bellota, 

Le  pegó  en  las  narices  de  improvisa 

I  Par  diez  I  prorumpió  entonces 

El  Labrador  sencillo, 

•Si  lo  que  fué  Bellota 

Algún  gordo  Melón  hubiera  sido. 

Desde  luego  pudiera 

Tomar  á  buen  partido 

En  caso  semejante 

Quedar  desnarigado,  pero  vivo. 

A  quí  la  Providencia 

Manifestarle  quiso. 

Que  supo  á  cada  cosa 

Señalar  sabiamente  su  destino. 

A  mayor  bien  del  Hombre 

Todo  está  repartido, 

Preso  el  pez  en  su  concha, 

Y  libre  por  el  aire  el  Pajarillo. 

El  Mismo. 


LOS  DOS  LOROS  T  LA  COTORRA 

De  Santo  Domingo  trajo 

Dos  Loros  una  Señora. 

La  Isla  en  parte  es  Francesa 

Y  en  otra  parte  Española. 
Asi  cada  animalito 
Hablaba  distinto  Idioma. 
Pusiéronlos  al  balcón, 

Y  aquello  era  Babilonia. 
De  Francés  y  Castellano 
Hicieron  tal  pepitoria. 
Que  al  cabo  ya  no  sabían 
Hablar  ni  una  lengua  ni  otra. 


TROZOS  DB  POBSIAS  SELECTAS.  329 

£1  Francés  del  Español 
Tomó  voces,  aunque  pocas  ; 
El  Español  al  Francés 
Casi  se  las  toma  todas. 

Manda  el  Ama  separarlos ; 

Y  el  Francés  luego  reforma 
Las  palabras  que  aprendió 

De  lengua,  que  no  es  de  moda. 
El  Español  al  contrario. 
No  olvida  la  gerigouza, 

Y  aun  discurre  que  con  ella 
Ilustra  su  lengua  propia. 
Llegó  á  pedir  en  Francés 
Los  garbanzos  de  la  olla  : 

Y  desde  el  balcón  de  enfrente 
Una  erudita  Cotorra 

La  carcajada  soltó. 
Haciendo  del  Loro  mofa. 
£1  respondió  solamente. 
Como  por  tacha  afrentosa : 
Vos  no  80Í8  que  una  Purista  ;* 

Y  ella  dijo :  A  mucha  honea. 
¡  Vaya  que  los  Loros  son 

Lo  mismo  que  las  personas  I !  I 

Yeiaste. 

LA  ARDILLA  Y  EL  CABALLO. 

Mirando  estaba  una  Ardilla 
A  un  generoso  Alazán, 
Que,  dócil  á  espuela  j  rienda, 
Se  adestraba  en  galopar: 

Viéndole  hacer  movimientos 
Tan  veloces,  y  á  compás. 
De  aquesta  suerte  le  dijo 
Con  muy  poca  cortedad : 

*  Voz  de  que  moderammente  ae  yalen  los  Corbuptobbb  de  nuestro  idiomai 
cuando  pretenden  ridiculizar  á  loe  que  le  hablan  con  pureza. 

2ü 


330  TB0Z08  DB  POBSUa  SELECTAS. 

Señor  mió. 

De  ese  brío. 

Ligereza, 

Y  destreza. 

No  me  espanto ; 

Que  otro  tanto 
Suelo  hacer,  y  acaso  mas. 

Yo  soy  viva. 

Soy  activa ; 

Me  meneo. 

Me  paseo; 

Yo  trabajo. 

Subo  y  bajo ; 
No  me  estoy  quieta  jamas. 
El  paso  detiene  entonces 
El  buen  Potro,  y  muy  formal 
En  los  términos  siguientes 
Respuesta  ¿  la  Ardilla  dá : 

Tantas  idas 

Y  venidas. 
Tantas  vueltas 

Y  revueltas. 
Quiero,  amiga. 
Que  me  diga, 

¿  Son  de  alguna  utilidad  ? 
Yo  me  afano 
Mas  no  en  vano. 
Sé  mi  oficio, 

Y  en  servicio 
De  mi  Dueño 
Tengo  empeño 

De  lucir  mi  habilidad. 

Con  que  algunos  Escritores 
Ardillas  también  serán. 
Si  en  Obras  frivolas  gastan 
Todo  el  calor  naturaL 

Yriabte. 


TfiOZOS  DB  POBSIAS  SBLBCTAS.  331 

EL  GATO,  EL  LAGARTO  T  EL  GRILLO. 

Ello  68  que  hay  animales  muy  científicos 
En  corarse  con  varios  específicos, 

Y  en  conservar  su  construcción  orgánica ; 
Como  hábiles  que  son  en  la  botánica; 
Pues  conocen  las  yerbas  diuréticas 
Cdárticas,  narcóticas,  eméticas. 
Febrífugas,  estípticas,  prolíficas. 
Cefálicas  también,  y  sudoríficas* 

En  esto  era  gran  práctico  y  teórico 
Un  Gato,  pedantísimo  retórico ; 
Que  hablaba  en  un  estilo  tan  enfático 
Como  el  mas  estirado  Catedrático* 
Tendo  á  caza  de  plantas  salutíferas. 
Dijo  á  un  Lagarto :  ¡  Qué  ansias  tan  mortíferas  I 
Quiero  por  mis  turgencias  semi*hldrópicas. 
Chupar  el  zumo  de  hojas  heliotrópicas. 

Atónito  el  Lagarto  con  lo  exótico 
De  todo  aquel  preámbulo  estrambótico. 
No  entendió  mas  la  frase  macarrónica 
Que  si  le  hablasen  lengua  babilónica, 
Pero  notó  que  el  Charlatán  ridículo 
De  hojas  de  girasol  llenó  el  ventrículo ; 

Y  le  dijo :  Ya,  en  fin,  se&or  hidrópico. 
He  entendido  lo  que  es  zumo  heliotrópico. 

I Y  no  es  bueno  que  un  Grillo,  oyendo  el  diálogo. 
Aunque  se  fué  en  ayunas  del  Catálogo 
De  términos  tan  raros  y  magníficos. 
Hizo  del  Gato  elogios  honoríficos  I 
Si ;  que  hay  quien  tiene  la  hinchazón  por  mérito, 

Y  el  hablar  liso  y  llano  por  demérito. 

Mas  ya  que  esos  amantes  de  hiperbólicas 
Cláusulas,  y  metáforas  diabólicas. 


332  TROZOS  DE  POBSIAS  SBLEGTAS. 

De  retumbantes  voces  el  depósito 
Apuran,  aunque  salga  un  despropósitOj 
Caiga  sobre  su  estilo  problemático 
Este  apólogo  esdrújulo  enigmático. 

Yriabtb. 


EL  RICOTE  ERUDITO. 

Hubo  un  Rico  en  Mabbid,  j  aun  dicen  que  era 

Mas  necio  que  rico. 

Cuja  casa  magnifica  adornaban 

Muebles  exquisitos. 

¡  Lástima  que  en  vivienda  tan  preciosa, 
Le  dijo  un  amigo, 
Falte  una  librería  I  bello  adorno. 
Útil  y  preciso. 

Cierto,  responde  el  otro :  ¡  Qué  esa  idea 
No  me  baja  ocurrido ! .  • . 
A  tiempo  estamos.     El  salón  del  norte 
A  este  fin  destino. 

Que  venga  el  ebanista,  haya  estantes 
Capaces,  pulidos, 
A  toda  costa.    Luego  trataremos 
De  comprar  los  libros. 
Ta  tenemos  estantes.     Pues  ahora, 
El  buen  hombre  dijo : 
I  Echarme  yo  á  buscar  doce  mil  tomos  I . . « 
I  No  es  mal  ejercicio  I 

Perderé  la  chaveta,  saldrán  caros, 
Y  es  obra  de  un  siglo . . . 
Pero  ¿no  era  mejor  ponerlos  todos 
De  cartón  fingidos  ? . . . 

Ya  se  vé :  ¿  porqué  no  ?  Para  estos  casos 
Tengo  im  Pintorcillo : 
Que  escriba  buenos  rótulos,  é  imite 
Pasta  y  pergamina 


TBOZOS  DB  POBSIAS  8ELBGTAS.  333 

Manos  á  la  labor.     Libros  curiosos 
Modernos  7  antiguos. 
Mandó  pintar,  7  á  mas  de  los  impresos. 
Varios  manuscritos. 

El  bendito  Señor  repasó  tanto 
Sus  tomos  postizos, 

Que,  aprendiendo  los  rótulos  de  muchos. 
Se  cre7Ó  Erudito. 

Pues  ¿  quó  mas  quieren  los  que  solo  estudian 
Títulos  de  libros. 
Si  con  fingirlos  de  cartón  pintado 
Les  sirven  lo  mismo? 

Ybiabte. 


LOS   EJERCICIOS  DE   SAN  IGNACIO, 

ó   LA   PBKITENCIA  DE   LOS  TEATINOS: 
POBKA  Jocoso  DBL  Dr.  D.  JuAN  SALINAS  SB  CASTBO. 

Argumeato. — Sitando  el  Autor  en  Boma,  oía  decir  que  muchos  iban  á  haetr 
(¡fereieioe  espirituales  á  la  Compañía  de  Jesús  :  y  cuenta  como  fué  él;  y 
lo  que  le  sucedió  en  este  tiempo. 

Al  olor  que  esparcía 
De  virtud,  de  Jesús  la  Compañía, 
Viendo  en  Roma  que  tantos 
Iban  á  hacer  los  ejercicios  santos ; 
Por  no  ser  menos  que  ellos. 
Pedí  licencia  al  Padre  para  hacellos. 
Diómela,  7  mu7  contento 
Me  subió  de  la  mano  á  un  aposento. 

Pensaba  70,  cuitado. 
Que  habia  de  ser  allí  mu7  regalado ; 
Pues  dicen  que  Teatinos 
Siempre  beben  decrépitos  los  vinos, 
T  tan  buenos  á  veces 
Que  se  pueden  beber  hasta  las  heces. 


334         TBOZ08  DB  P0B8IAS  8BLBCTAS. 

Muy  bien  acomodados 

Tienen  sus  aposentos  escasados : 

Qne  ellos  son  á  quienes  toca 

El  vivir  al  refrán :   "¿  Qü¿  qüikbb8  boca  ?** 

El  pensamiento  mió 
Me  salió^  como  siempre^  vado ; 
Porqná  el  hado  importuno 
Me  tuvo  un  dia  todo  casi  ajuno ; 
Tanto  qne  por  mi  gloría  -^ 

Comia  muchas  veces  de  memoria.         ^L 
Pero  en  esta  agonía^  ^^ 

Como  á  San  Pablo  un  Cuervo  me  traía 
La  cena  tan  sucinta. 
Que  de  otro  ser  podia  esencia  quinta. 
T  en  viéndole  decía : 
'^  Salve,  Nuncio  sagrado  de  alegría. 
Del  diluvio  paloma. 
Iris  de  paz  que  por  el  monte  asoma !" 

El  vino  de  manera. 
Que  el  mismo  Baco  no  lo  conociera: 
Poco,  mas  bien  aguado, 
T  en  Jarro  con  Jesús  de  azul  pintado : 
Que  yo  dije  mil  veces : 
'^  Siempre  faé  mas  el  ruido  que  las  nueces." 

Mas  el  ver  los  hermanos 
Tan  lucios,  tan  alegres,  tan  ufanos 
Con  sustento  tan  poco. 
Me  tenía  confuso  7  casi  loco : 
T  así  formé  conecto 
Que  allí  habia  algún  Jordán  secreto. 

Cuando  á  la  misma  hora 
Que  en  las  hermanas  siete  el  carro  mora. 
Oí  un  manso  instrumento 
Discurrir  por  los  cuartos  del  convento. 
T  en  tanto  que  le  hicieron 
En  un  tropel  solícitos  salieron 
Muy  alegres  j  ufanos 


TBOZOS  DB  P0B8IAB  8BLBGTAS.  335 

Los  mozos  juntamente  7  los  ancianos^ 
Que  con  oído  atento 
Aguardaban  el  santo  tocamiento. 

Iban  cantando  juntos 
Un  prolijo  responso  de  diñmtos ; 
En  cuya  retaguardia 
Iba  el  Padre  Rector  con  capa  parda> 
Mas  con  silencio  sabio 
El  dedo  puesto  en  el  confuso  labio. 

Cuando  todos  pasaron 
T  el  ángulo  del  tránsito  doblaron ; 
Viéndome  ya  en  pos  de  ellos^ 
Agarré  la  ocasión  por  los  cabellos. 
Salí  muy  cuidadoso 
De  mi  oscuro  aposento  cayemoso ; 
T  andando  discurriendo^ 
Oí  de  platos  un  notable  estruendo. 

No  era  tan  indistinto 
De  Creta  el  intrincado  laberinto. 
Como  desconcertadas 
Las  ciegas  del  conyento  encrucijadas. 
Mas  mí  ciego  sentido 
Fué  siryiendo  de  perro  al  grato  oido. 

Después  de  un  grande  rato 
Oí  quejarse  de  la  hambre  un  gato, 
T  dije  con  decoro : 

''Estas  cenizas  son  de  un  gran  tesoro. 
Donde  hayjuncoSf  hay  agu^ : 
T  el  aire  lleya  el  fuego  de  la  fragua." 

No  fué  tan  sonorosa 
En  medio  de  la  noche  tenebrosa 
Al  pobre  peregrino. 
Incierto  del  lugar  y  del  camino. 
La  yoluble  campana ; 
Como  oí  yo  el  maullar  de  buena  gana. 
Por  el  hilo  delgado 
El  oviUo  saqué  tan  deseado. 


336  TROZOS  DB  POBSIAB  SBLECTAS, 

Mis  deslumhrados  ojos 

Alumbran  de  un  fanal  los  rayos  rojos : 

T  al  entrar  de  una  sala^ 

Que  á  una  gran  plaza  en  lo  anchurosa  iguala. 

Vi  una  tarjeta  bella. 

Que  apenas  con  su  luz  pude  leella ; 

Y  en  rubias  letras  de  oro 

Decía  claramente :  AQUÍ  ES  EL  CORO. 

A  una  pequeña  reja 
Acomodé  la  vista,  y  blanda  oreja 
Al  concierto  suave 
Que  se  entonaba  en  este  Coro  grave : 
Que  era  (porqué  me  escuches) 
En  vez  de  sacabiiches,  meteh/tches : 

Y  por  ser  mas  sonoras. 

En  vez  de  chirimias,  cantimploras. 

Echaban  contrapuntos 
Hasta  ver  las  estrellas  todos  jimtos. 

Falsetes  no  tenian 
Que  todos  los  envites  admitían. 
Solo  el  compás  faltaba. 
Que  en  su  espléndida  mesa  no  se  hallaba. 

Leía  mesurado 
FiN¿o  en  una  Cátedra  sentado; 

Y  hacia  tanto  efecto 

La  razón  deste  Médico  perfecto 

Y  tanto  en  ellos  obra. 

Que  todo  lo  ponian  por  la  obra. 

Galeno,  en  otra  parte 

De  guardar  la  salud  leía  el  arte. 

Otros,  con  nuevos  textos 

Leían  decretales  indigestos ; 

Y,  porqué  así  conviene. 

Lo  del  sexto ....  lugar  secreto  tiene. 

Honraban  esta  cuadra 
En  cada  esquina  que  por  ella  cuadra 
Muchos  bellos  pinceles. 


TROZOS  DB  POBSIAS  SBLBCTAS.  337 

Milagrosas  pintaras  del  de  Apeles ; 

Cuyo  rico  dibujo 

El  Padre  Ignacio  dé  Venecia  trujo. 

Con  artificio  raro 
Entre  rejas  estaba  un  viejo  avaroj 
Cuya  hidrópica  fragua 
Se  apaga  con  el  oro  en  vez  de  agua. 
Cercado  de  montones 
De  gatos  cuyas  almas  son  doblones : 

Y  muchos  Padres  destos 

Los  agarraban  y  cogían  prestos. 

De  aquesta  enigma  rara, 
Ó  por  mejor  decir  enigma  clara. 
Para  mayor  ornato 
Declaraba  una  letra  su  retrato. 
Diciendo :  No  te  espante. 
Que  semejante  quiere  á  sem^ante. 

Estaba  agonizando 
Con  la  confusa  muerte  peleando 
Otro  que  á  su  cabeza 
Tenía  grande  suma  de  riqueza, 
T  á  morir  le  ayudaba 
ün  Padre  de  estos  que  se  la  quitaba. 

Un  infierno  abreviado 
Estaba  en  otro  lienzo  dibujado, 

Y  de  serpientes  rufas 
Cuajadas  las  diabólicas  estufas : 

Estaba  de  Teatinos  gran  manada. 

Yo  que  buscaba  atento 

La  causa  de  tan  grande  encerramiento. 

En  ima  piel  marchita 

De  un  pardo  lobo  yí  esta  letra  escrita  : 

Porqué  en  el  lago  Averno 

No  se  hagan  Señores  del  Infierno* 

Quejábase  la  Hambre, 
Vestida  de  sayal  y  tosco  estambre, 

2  X 


338  TROZOS  DE  POB8IA8  SBLBCTiB. 

En  otro  cuadro  bello, 

Que  ponía  temor  en  solo  relio  ; 

Porqué  con  penas  fieras 

De  allí  la  desterraban  á  galeras. 

Dejo  otros  laberintos 
Que,  por  no  estar  tan  claros  y  distintos, 
No  vi  bien  sus  figuras, 
Peregrinos  retratos  y  pinturas : 
Que  siempre  en  los  extremos 
Comunmente  lo  mas,  priva  lo  menos. 

Atónito  callaba 
Mirando  cuan  bien  presto  todo  estaba 
Pareciendo  finjido. 
Hecho  TÁNTALO  mudo  mi  sentido. 
Con  el  agua  á  la  boca. 
Que  nunca  su  dulzura  el  labio  toca : 
Cuando  llegó  á  la  cena 
A  aumentar  mi  apetito  con  mi  pena, 
Heliogábalo  fiero 
No  vido  sacrificio  tan  entero. 

Allí  daba  Nbftuno, 
Sin  perdonar  de  su  región  ninguno 
Cocidos  los  pescados 
En  sus  nativas  conchas  encerrados : 
Que  la  ostra  severina 
Desde  la  puerta  pasa  á  la  cocina. 

£1  dios  Bago  brindaba 

Y  hundía  la  razón  que  le  tocaba. 

En  trasparentes  copas  nada  estrechas, 
A  propósito  hechas ; 

Y  en  vasos  muy  costosos 
Antiguos  vinos,  limpios  y  olorosos. 

La  que  de  sus  amores 
Tuvo  por  hijo  al  dios  de  los  Pastores, 
Les  daba  en  sus  banquetes 
Mas  blancos  que  la  leche  los  molletes : 

Y  el  Dios  de  las  montañas 


TROZOS  DB  POBSIAS  SBLECTAfi.  839 

Las  ayaríentas  nueces  y  castañas : 

T  en  limpios  canastillos 

La  yerde  pera  j  ásperos  membrillos, 

La  fructífera  Diosa 

En  suficiente  copa  y  abundosa, 

Y  no  se  estaba  Palas 
Escasa  en  alumbrar  sus  anchas  salas, 
Ni  al  fin  de  la  comida 
Les  negaba  la  fruta  apetecida. 
Dada  con  larga  mano 
Del  suelo  cordovés  y  sevillano. 

Mas  como  en  una  fragua 
La  llama  crece  como  crece  el  agua ; 
Así  la  hambre  mia 
Mas  cercana  del  fuego,  mas  crecía  : 
Que  por  estar  cerradas 
Me  eran  las  puertas  remoras  pesadas. 

Estando  descuidado 
Lamentando  entre  mí,  mi  triste  estado. 
Advertí,  que  venía 
Con  mucho  desenfado  7  osadía 
Un  hermano  Teatino 
Que  en  todo  parecía  el  Dios  del  vino, 

Y  en  los  carrillos  flavos 

Al  Dios  de  quien  los  v  lentos  son  esclavos. — 
Lienzo  7  rosario  en  cinta. 
Zapato  de  ramplón  7  gruesa  cinta, 

Y  la  negra  librea 

Hecha  á  puros  pedazos  taracea ; 

Bonete  de  tres  altos. 

Que  apenas  se  alcanzara  de  tres  saltos — 

Y  aunque  era  Teatino, 
Tenia  mas  de  tea  que  de  tino  : 
Reluciente  7  sereno. 

De  rostro  afable,  cariharto  7  Heno. 

Mas  bien  considerada 
Desta  harpía  visión  la  piel  manchada, 


340  TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

Por  noticia  adivina, 

Conoci  que  era  el  Dios  de  la  cocina. 

Besé  la  tierra  dura, 

T  dije  el  miserere  con  mesura. 

Traía  nuestro  hermano 
Un  plato  encima  de  otro  en  una  mano. 
Que  de  concha  servia 
A  dos  pintadas  truchas  que  traía. 
Iba  con  presto  vuelo 

(Que  era  también  San  Pedro  deste  suelo) 
T  hecho  su  cumplimiento 
Al  Padre  provincial  de  su  Convento, 
Dándole  el  plato  dijo 
(El  rostro  entre  temor  y  regocijo :) 
**  Tome  Su  Reverencia, 
T  perdone ;  que  hacemos  penitencia." 
Recibiólas  suave 
El  Padre,  mas  pesado  que  no  grave ; 

Y  dióle  por  respuesta, 
Levantando  la  barba  mas  compuesta : 
*^  Su  voluntad  le  abona : 

Mire  por  la  salud  de  su  persona." — 

Yo  que  estaba  á  la  puerta. 
Vi  la  del  Cielo  en  la  ocasión  abierta, 

Y  con  gran  desenfado 

Me  entré  en  la  sala  y  dije  al  gran  Prelado : 

''Padre,  aquí  está  presente 

Quien  ha  venido  á  ser  gran  penitente. 

I  Por  Dios  que  es  este  un  hecho. 

Que  me  provoca  á  cólera  7  despecho : 

Que  de  aquestos  socorros 

Los  que  hacen  ejercicios  salgan  horros  I 

Un  bien  tan  estimable 

De  suyo  había  de  ser  comunicable." — 

Quedáronse  pasmados. 
Atónitos,  confusos  y  admirados ; 

Y  no  de  otra  manera 


TBOZOS  BB  poesías  SBLBCTAS. 

Que  si  en  algan  delito  los  cogiera. 

Mas  con  grande  mohina 

Corrió  el  Padre  al  servicio  la  cortina. 

'^¿  Quién,  diga,  le  ha  guiado 
(Me  dijo)  á  un  laberinto  tan  cerrado  ? 
Ningún  hombre  nacido. 
Por  mas  astuto,  fuerte  y  atrevido. 
Con  pasos  desiguales 
Pisó  deste  edificio  los  umbrales. 
Desde  que  el  Sol  dá  lumbre 
Al  hondo  valle  7  levantada  cumbre. 
La  caridad  conviene 
Criarse  de  aquel  mesmo  que  la  tiene : 
T  en  este  santo  ensayo 
Primero  es  la  camisa  que  no  el  sayo. 
Si  ejercicios  profesa. 
Ha  de  ser  Cananéa  desta  mesa ; 
T  en  lo  que  ha  conseguido 
Ha  de  beber  las  aguas  del  olvido." — 

Tener  allí  quisiera 
Mas  lenguas  que  la  fama  vocinglera ; 
T  sin  falta  ninguna 
Para  cada  manjar  al  menos  una. — 

Acepté  la  partida 
Mostrando  voluntad  agradecida ; 

Y  como  caballero 

'Hice  pleüo-homenage  verdadero 

Jurando  de  fielmente 

Guardar  este  secreto  eternamente. 

Mas  que  guarda  el  Avaro 

El  oro  rubio  que  costó  tan  caro, 

Y  el  Sastre  de  la  obra 

Cruarda  el  poco  retazo  que  le  sobra. 

Hecho  mi  juramento 
Me  volví  muy  alegre  á  mi  aposento, 

Y  puesto  ya  en  mi  casa, 

Esta  es  la  vida  que  allá  dentro  pasa. 


341 


342  TBOZOS  DB  POBSIIB  SBLE0TA8. 

La  tristeza  enojosa 

Niinca  vio  aquella  estancia  deleitosa. 

Todo  es  gozo  y  holgara^ 

Chipre  en  jardines,  céfiro  en  soltura; 

T  según  matemática, 

El  compás  de  la  tierra  puesto  en  práctica ; 

Esa  apartada  Zona 

Debe  ser  la  tierra  de  CHACONA. 


LA  IMPRESIÓN  PRIMERA  O  EL  PESCADOR, 

TOJUO   1. 

Orillas  del  mar  tendido 
ün  pescador  á  sus  solas. 
Como  la  roca  á  las  olas. 
Asi  burlaba  á  Cupido : 

No  pretendas,  dios  traidor. 
Que  te  doble  la  rodilla, 
Mi  tesoro  es  mi  barquilla. 
Mis  redes  solo  mi  amor. 

Cuando  algún  incauto  pez 
Entra  en  mis  redes,  le  digo : 
Tal  quisiera  hacer  conmigo 
El  amor  alguna  vez : 

Pero  no  espere  el  traidor 
Un  vasallo  en  esta  orilla ; 
Que  mi  bien  es  mi  barquilla. 
Mis  redes  solo  mi  amor. 

Yo  vi  de  Nbbdía.  ingrata 
Al  amante,  ¡  pobrecillo  I 
Que  no  vi  ningún  barquillo 
A  quien  mas  la  mar  combata: 


TROZOS  DE  POBBIAS  SELECTAS.  343 

¿T  me  ofrecerás,  traidor. 
Una  ley  que  tanto  humilla  ? 
No :  mi  bien  es  mi  barquilla, 
MÍ8  redes  solo  mi  amor. 

La  bella  Silvia,  que  *en  tanto 
Por  la  ribera  venia. 
Oyó  como  repetía 
El  marinero  en  su  llanto : 

^^  Nunca  mandarás,  traidor. 
En  mi  voluntad  sencilla : 
Que  mi  bien  es  mi  barquilla, 
Mis  redes  solo  mi  amor^ 

Entonces  Silvia  le  mira, 

Y  el  corazón  le  penetra : 
El  vá  á  repetir  su  letra, 

Y  en  vez  de  cantar  suspira. 
Adiós  pobre  pescador. 

Adiós  red.  Adiós  barquilla ; 
Qu^  ya  no  hay  en  esta  orilla 
Sino  vasallos  de  Amor. 

ATIHTA7A. 


LA  DESPEDIDA  DE  SILVIA. 

IDILIO   2. 

Ya  llegó  el  instante  fiero 
Silvia,  de  mi  despedida. 
Pues  ya  anuncia  mi  partida 
Con  estrépito  el  cañón  : 

A  darte  el  Adiós  postrero 
Llega  ya  tu  tierno  amante. 
Lleno  de  llanto  el  semblante, 
Y  de  angustia  el  corazón. 


344  TROZOS  DE  POSSUS  SELECTAS. 

Llega  t&y  objeto  divino^ 
Tiéndeme  los  brazos  bellos^ 
Que  si  logro  yo  que  en  ellos 
Dulce  acogida  me  dés^ 

No  conseguirá  el  destino 
El  golpe  que  quiere  darme, 
Porqué  antes  de  separarme 
Me  verá  muerto  á  tus  pies. 

¡  Oh  t  si  las  pasiones  nuestras 
Fueran  de  igual  violencia, 
El  dolor  de  nuestra  ausencia 
Se  partiera  entre  los  dos : 

Mas  tú  un  semblante  me  muestras 
Indiferente  ó  contento. 
Cuando  yo  no  tengo  aliento 
Ni  aun  para  decirte  Adiós. 


Murmurando  un  manso  rio 
Baña  el  prado  con  sosiego, 

Y  por  fruto  de  su  riego 
Bellas  flores  ve  brotar; 

Tú  en  silencio,  llanto  mió. 
Mi  afligido  pecho  bañas, 

Y  de  Silvia  las  entrañas 
No  consigues  ablandar. 

¿  Mas  qué  dices,  Silvia  mia, 
Con  ese  tierno  suspiro  ? 
¿Porqué  entre  lágrimas  miro 
Tus  ojos  resplandecer? 

Cual  nube  que  en  claro  dia 
Opuesta  al  sol  se  deshace, 

Y  el  sol  con  sus  rayos  hace 
Brillar  el  agua  al  caer. 


TROZOS  DB  poesías  SBLBCTAS.  345 

¿  En  mi  los  lingoidos  ojos 
Fijas  con  tanta  temara  ? 
¿  Sin  faltarle  la  hermosura 
Falta  á  tu  rostro  el  color  ? 

¿  Vas  á  abrir  los  labios  rojos^ 
T  el  sentimiento  los  sella  ? 
¡  Que  en  ti  hajra  de  ser  tan  bella 
Aun  la  imagen  del  dolor  I 

¡  Insensato !  yo  pensaba 
Que  la  amarga  pena  mia 
Algún  alivio  tendría 
Si  tú  penaras  también : 

Al  error  que  me  engañaba 
Concede^  Silvia,  el  perdón 
Ta  siento  mas  tu  aflicción^ 
Que  antes  senti  tu  desden* 

Bien  mió,  por  Dios  te  ruego^ 
Serena  el  triste  quebranto ; 
No  vale  tan  bello  llanto 
Cuanto  el  mundo  encierra  en  si : 

Pasen  por  ti  con  sosiego 
De  amor  las  horas  serenas, 
Y  aquellas  de  angustias  llenas 
Que  se  detengan  en  m¿ 

En  mi,  miserable  j  triste. 
Por  el  cielo  destinado 
Para  soportar  del  hado 
La  bárbara  crueldad : 

No  en  tí,  que  hermosa  naciste 
Llena  de  un  poder  divino 
Para  tener  el  destino 
Sujeto  á  tu  voluntad* 

2  Y 


346  TROZOS  D£  poesías  SELECTAS. 

Por  él  tendrás  el  consuelo. 
Mientras  que  mi  ausencia  llores. 
De  encontrar  mil  amadores 
Mas  de  tu  gusto  que  yo : 

Otro,  á  quien  dispense  el  cielo 
La  fortuna  de  agradarte ; 
Pero  otro,  que  sepa  amarte 
Como  yo  te  amo,  eso  no. 

No  me  enamoró  tu  trato. 
Ni  tu  semblante  perfecto. 
Sino  un  simpático  afecto. 
Que  tal  vez  nací  con  él : 

Yo  me  figuré  un  retrato 
De  las  gracias  verdaderas, 

Y  conocí  que  tú  eras 
£1  original  de  aquel. 

No  suele  en  tierra  caido 
Tan  turbado  é  indeciso 
A  un  relámpago  improviso 
El  caminante  quedar. 

Como  yo  de  amor  perdido 
Al  mirar  tu  bello  rostro, 
Pues  luego  á  tus  pies  me  postro, 

Y  te  adoro  á  mi  pesar. 

Mas  yo  parto ...  ¡  ay  Dios  I  mis  penas 
En  la  explicación  no  caben ; 
Los  cielos  solos  las  saben, 
Que  el  fondo  del  alma  ven; 

Y  vieron  Jas  horas  llenas 
De  deliciosos  recreos. 
Que  colmaron  mis  deseos 
En  los  brazos  de  mi  bien. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  347 

Ta  las  aguas  blandamente 
Mueve  afable  ventolina^ 
T  de  la  gente  marina 
Se  oye  la  confusa  voz : 

Ya  del  ancla  el  corvo  diente 
Del  fondo  tenaz  retiran  : 
Todos  á  darme  conspiran 
Una  muerte  mas  veloz. 

Ta  con  planta  vacilante 
Piso  la  débil  barquilla^ 
Pronta  á  abandonar  la  orilla, 
Y  llevarme  al  gran  bajel. 

Silvia,  á  tu  infeliz  amante, 
En  los  últimos  momentos, 
¡  Qué  funestos  pensamientos 
No  le  asaltan  de  tropel  I 

Conozco  el  dulce  desquite 
Con  que  pagas  mis  ternezas. 
Se  me  acuerdan  tus  finezas. 
Tu  cariño  bien  lo  sé  : 

No  hay  prueba  que  no  acredite 
Tu  pasión  en  mi  presencia ; 
Pero  ¿quién  sabe  en  la  ausencia, 
Si  sabrás  guardarme  fé  ? 

Ese  atractivo  divino. 
De  mi  sumo  bien  origen. 
Tal  vez  los  hados  lo  eligen 
Por  principio  de  mi  mal : 

Y  mientras  yo,  ausente  y  fino 
Mi  perdida  prenda  lloro. 
Los  encantos  que  yo  adoro 
Gozará  un  feliz  rival. 


848  TROZOS  DB  POESIAS  SBLECTA8. 

No^  mi  bien :  no^  gloria  mia ; 
¡01  no  se  lleven  los  vientos 
Esos  tiernos  juramentos 
Que  el  universo  envidió ; 

''  Venzamos  la  tiranía 
Del  tiempo  j  de  la  distancia 
Con  la  invariable  constancia 
Del  lazo  que  nos  unió.'' 

Al  salir  el  sol  brillante^ 
Al  poner  sus  luces  bellas^ 
Al  nacer  luna  j  estrellas 
Estaré  pensando  en  tí : 

No  me  apartaré  un  instante 
De  esta  idea  encantadora ; 

Y  tú  entretanto^  traidora. 
Ni  aun  te  acordarás  de  mi 

A  solas  mi  pensamiento 
Engolfado  en  esos  mares. 
Repasará  los  lugares 
Donde  contigo  me  vi : 

Entonces  mi  sentimiento 
Hará  sensibles  los  bronces  \ 
Tú,  mas  que  ellos  dura,  entonces 
Ni  aun  te  acordarás  de  mi 

Aquí  vi  sus  perfecciones ; 
Allá  la  juré  mi  dueño ; 
Allí  con  labio  halagüeño 
Me  dio  el  venturoso  Si :        « 

Tal  vez  estas  reflexiones 
Harán  que  el  dolor  me  acabe  : 

Y  tú  entretanto  ¿  quién  sabe 
Si  te  acordarás  de  mí?. . . 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  349 

Llamaré  instante  de  gloria 
Aquel  en  qne  vi  tu  gracia^ 

Y  origen  de  mí  desgracia 
El  punto  en  que  la  perdi ; 

Mil  veces  esta  memoria 
Me  hará  renovar  el  llanto ; 

Y  tú  ¿  quién  sabe  entretanto 
Si  te  acordarás  de  mi  ? 

Cuando  solo  se  estén  viendo 
En  el  cielo  las  señales 
Con  que  asusta  á  los  mortales 
El  supremo  Criador, 

Oyese  el  tronar  horrendo 
En  las  cavernas  mas  hondas ; 

Y  del  mar  las  turbias  ondas 
Se  levanten  con  furor : 

Cuando  impelido  del  Noto 
El  soberbio  mar  Tirreno 
Quiera  desde  su  hondo  seno 
Las  estrellas  asaltar : 

Y  emplee  el  triste  piloto. 
En  vez  de  la  ciencia,  el  ruego. 
Viendo  ser  su  nave  el  juego 
De  la  cólera  del  mar : 

Entre  los  roncos  clamores 
De  gente  que  atribulada 
Ante  sus  ojos  la  espada 
De  la  muerte  ven  lucir : 

Yo  haré  que  de  mis  amores 
Tan  negro  horror  se  despida, 

Y  ¡  Adiós,  SiLVU  de  mi  vida ! 
Se  oirá  en  los  vientos  gemir. 

Abruza. 


350 


TBOZOS  BE  POBSIAS  SELECTAS. 


LOS  ECOS. 

Idilio  3. 

/  Ay  quien  se  viera  cual  se  vio  algún  dia 
Adorado  del  dvsño  por  quien  muere  ! 
Ya  Silvia  me  ha  olvidado,  y  no  me  quiere ; 
j  Quién  en  palabras  de  mujer  se  fia  I 

Poeta.      El  infeliz  Filbno 

A  su  Silvia  engañosa 

Así  acusaba  en  la  floresta  umbría. 
De  cuyo  verde  seno 
Eco,  ninfa  piadosa, 

Así  su  triste  tema  repetía. 


Fileno,      Alma,  ¿  dónde  encaminas  tus  deseos  ? 
Pecho,  ¿dónde  diriges  tus  suspiros? 
Ojos,  ¿de  qué  delito  fuisteis  reos. 
Que  así  procuran  los  de  Silvlí  huiros  ?.  • . 
¡  Felices,  mientras  fuisteis  sus  trofeos  I 
¡  Felices,  siendo  blanco  de  sus  tiros  I 
Un  dia  os  oprimió  su  tiranía : 

Eco.         J  Ay  quien  se  viera  cual  se  vio  algún  dia  I 

Fileno.     Yo  gocé  reunidos  en  mi  pecho. 

En  aquel  tiempo,  que  ahora  lloro  en  vano. 
Todo  cuanto  placer,  cuanto  provecho 
Puede  adular  al  corazón  humano ; 
Pues  aunque  la  fortuna  le  haya  hecho 
A  otro  el  mas  poderoso  Soberano, 
¿Quién  será  mas  feliz  que  quien  se  viere 

Eco.         Adorado  del  dueño  por  quien  muere  ? 

Fileno.      Si,  cielos,  yo  me  vi  de  esta  manera 

Cuando  el  hado  me  fué  mas  halagüeño. 


TROZOS  DE  POBSIAS  SELECTAS.  351 

Gozando  de  la  fé  mas  verdadera, 
T  objeto  del  cariño  de  mi  dueño ; 
Pero  ya  la  fortuna  lisonjera 
Desvaneció  mis  glorias  como  sueño^ 
Pues  ¡  con  qué  angustia  el  labio  lo  profiere  I 
^co.         Ya  Silvia  jne  ha  olvidado^  y  no  me  quiere* 

Fileno*     ¿  Has  olvidado,  INGRATA,  el  dulce  lloro^ 
Feudo  amoroso  de  tu  tierno  anhelo. 
Siendo  un  raudal  de  perlas  el  tesoro 
Que  redimía  mi  menor  recelo  ? 
Jurábasme  una  fé,  que  ya  no  ignoro 
Fuese  dejar  en  testimonio  al  cielo 
Que  se  ve  arrepentido  en  algún  dia 

Eco,         Quien  en  palabras  de  mujer  se  fia. 


AnTtTAZA, 


MIS  DESEOS. 

SONETO. 

Si  Dios  omnipotente  me  mandara 
De  sus  dones  tomar  el  que  quisiera. 
Ni  el  oro  ni  la  plata  le  pidiera. 
Ni  imperios  ni  coronas  deseara. 

Si  un  sublime  talento  me  bastara 
Para  vivir  feliz,  yo  lo  eligiera : 
¡  Mas  qué  de  sabios  recordar  pudiera 
A  quien  su  misma  ciencia  costó  cara  I 

Yo  solo  pido  al  Todopoderoso 

Me  conceda  propicio  estos  tres  dones. 

Con  que  vivir  en  paz  y  ser  dichoso : 

Un  fiel  amigo  en  todas  ocasiones. 

Un  corazón  sencillo  y  generoso, 

Y  juicio,  en  fin,  que  rija  mis  acciones. 


Absiaza. 


352  TROZOS  DB  P0B8IAS  SELECTAS. 


HIMNOS  Y  CANCIONES  ESPIRITUALES.' 

LA  ORACIÓN. 

Sefior,  eoBéfianoB  &  orar.— Lucas  id,  1. 

¿  Qué  es  la  oración  ?    Es  un  deseo  puro. 
Que  expresa  ó  calla  el  alma  que  lo  abriga ; 
Incendio  que  en  el  pecho  se  alimenta ; 

Es  llama  que  lo  agita. 

¿  Qué  es  la  oración  ?    Suspiro  que  se  exhala ; 
Es  lágrima  que  al  alma  vivifica ; 
Es  sublime  mirada  hacia  lo  alto. 

Que  solo  en  DiOS  se  fija. 

¿  Qué  es  la  oración  ?    Es  simple  rudimento 
Del  habla,  y  su  expresión  la  mas  sencilla; 
Voz  que  suena  en  los  labios  del  infante, 
Al  entrar  en  la  vida. 


*  HemoB  visto  circular  cou  una  profiíaion  que  aaombra,  y  por  nuestra  parte 
experimentado  un  indecible  placer  en  la  lectura  de  un  librito  de  Himnos  Sa- 
grados que  acaba  de  ver  la  luz  publica,  en  lengua  castellana^  en  esta  Capital, 
Metrópoli  del  mundo  civilizado. 

La  fuerza  y  vigor  de  su  lenguaje,  la  cadencia  y  suavidad  del  metro,  Ío  sublime 
del  estilo,  y  sobre  todo  la  Tnateria  éanta  que  cantan  y  enaltecen;  todas  estas 
dotes  (y  cada  una  de  ellas  en  particular)  hubieran  sido  motivos  mas  que  su- 
ficientes para  haberlos  reimpreso  todos  en  la  parte  de  Tkozob  sb  Poesías 
Sblbctas  de  nuestra  obra,  si  esta  hubiera  tenido  las  pretensiones  al  carácter  de 
un  Tratado  teológico-religioso. 

Apesar  de  todo,  hemos  puesto  cuatro  de  ellos  que  corren  en  la  colección;  y  que 
presentamos  á  nuestros  discípulos  y  lectores  en  general  como  una  muestra  de  la 
valentía  de  la  pluma  del  poeta,  de  su  santo  entusiasmo  y  lo  fértil  de  su  numen 
recomendándolos  á  su  examen ;  porqué  estamos  segaros,  de  que  modelos  en  su 
clase,  contribuyendo  de  un  modo  eticas  á  su  adelantamiento  en  el  estudio  de  la 
lengua  castellana,  les  harán  admirar  las  estupendas  maravillas,  las  grandiosas 
obras  de  la  naturaleza  en  cuya  formación  es  visible  el  poder  del  gran  Artífice  del 
Universo,  que  dijo  Hata  luz  y  Hubo  luz. 

El  Editor. 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  353 

¿  Qné  es  la  oración  ?    Del  pecho  de  un  cristiano 
Soplo  vital  qne  el  alma  vigoriza; 
Pronuncíela  al  morir,  y  de  los  cielos 
La  entrada  facilita* 

¿  Qué  es  la  oración  ?    La  voz  del  penitente. 
Desahogo  del  alma  arrepentida. 
Al  oiría,  los  ángeles  entonan 

Canciones  de  alegría. 

¿  Qué  es  la  oración  ?    El  vínculo  sagrado. 
Que  con  los  santos  á  los  santos  liga, 

Y  con  la  Trinidad  sagrada  forman 

Celeste  compañía. 

También  de  la  oración  los  dulces  ecos 
Suenan  del  cielo  en  la  mansión  divina. 
Cuando  Jesús  desarma  en  pro  del  hombre 
Del  Dios  Padre  las  iras. 

Y  tú,  por  quien  á  Dios  nos  acercamos ; 
Tú,  nuestro  Salvador  ;  tú,  nuestra  Guia, 
Enséñanos  á  orar  paraqué  el  cielo 

Piadoso  nos  reciba. 


Venid  y  tornemosnoe  á  Jehova. — Oseas  vi,  1. 

Tal  como  soy— sin  una  sola  excusa, — 
Porqué  tu  sangre  diste  en  mi  provecho. 
Porqué  me  mandas  que  á  tu  seno  vuele, 
¡  Oh  Coedebo  de  Dios  ! — acudo,  vengo. 


Tal  como  soy — sin  esperar  siquiera 
A  borrar  ni  una  mancha  de  mi  seno, 
A  tí,  que  todas  borras  con  tu  sangre, 
¡  Oh  Cordero  de  Dios  ! — acudo,  vengo. 

2  z 


354         TBOZOS  DE  poesías  SELECTAS. 

Tal  como  soy— de  penas  combatido. 
De  torpes  dudas^  de  conflictos  lleno. 
De  temores  y  luchas  rodeado, 
¡  Oh  Cordero  de  Dios; — acudo,  vengo. 

Tal  como  soy — ^tan  pobre,  ciego  y  débil. 
Vista,  riquezas  y  salud  encuentro, 

Y  cuanto  necesito,  si  á  tus  plantas, 

¡  Oh  Cordero  de  Dios  1 — acudo,  vengo. 

Tal  como  soy — Jesús,  recibirásme. 
Con  perdón,  con  alivio  y  con  consuelo : 

Y  porqué  en  tu  promesa  he  confiado, 

¡  Oh  Cordero  de  Dios  1 — ^acudo,  vengo. 

Tal  como  soy — tu  amor  desconocido 
Rompió  toda  barrera  en  mi  provecho : 

Y  ora  para  ser  tuyo,  y  tuyo  solo, 

¡  Oh  Cordero  de  Dios  I — acudo,  vengo. 

Tal  como  soy — ^para  probar  la  gloria 
De  ese  profundo  amor,  gratuito,  inmenso. 
Por  poco  tiempo  aquí,  después  arriba, 
¡  Oh  Cordero  de  Dios  ! — acudo,  vengo. 


En  la  mar  estuvo  ta  camino :  y  tus  sendas  en  las  muchas  aguas; 
y  tus  pisadas  no  fueron  conocidas. — Salmo  Ixxyii,  19. 

Dios  obra  por  senderos  misteriosos 

Los  prodigios  que  el  hombre  aquí  contempla : 

Sus  plantas  se  deslizan  por  los  mares, 

Y  atraviesa  el  espacio  en  la  tormenta. 

En  el  abismo  de  insondables  minas. 
Con  infalible  y  eternal  destreza. 
Atesora  sus  fúlgidos  designios. 
Su  soberana  voluntad  despliega. 


TROZOS  BE  poesías  SELECTAS.  355 

Nuevo  valor  cobrad,  trémulos  santos : 
Esas  oscuras  nubes  que  os  aterran. 
Derramarán,  de  compasión  preñadas, 
Bendiciones  sin  fín  al  alma  vuestra. 

No  juzguéis  al  Señor  por  los  sentidos ; 
Confiad  en  su  gracia,  que  es  inmensa ; 

Y  tras  del  ceño  del  castigo  esconde 
Plácida  faz  que  el  corazón  serena. 

Lo  que  él  dispone,  rápido  madura, 
T  hora  por  hora  crece  y  se  despliega ; 
Quizá  el  brote  tendrá  sabor  amargo, 
Pero  la  flor  será  lozana  y  bella. 

Ciega  incredulidad  yerra  el  camino ; 

Y  Tu  obra  en  vano  adivinar  intenta. 
Dios  es  su  propio  intérprete,  y  al  cabo 
Todo  lo  ha  de  explicar  al  que  en  él  crea. 


BoTÍa  tu  luz,  y  tu  verdad. — Salmo  xliii,  3. 

Señor  los  que,  sumisos,  de  tus  manos 
El  pan  de  la  verdad  pura  reciben. 
Imploran  tu  favor  por  sus  hermanos 

Que  en  las  tinieblas  viven. 

Abre  sus  ojos  á  la  luz  del  dia. 
Enciende  en  santo  amor  sus  corazones. 
Porqué  logren  romper  la  tiranía 
De  las  supersticiones. 

Que  busquen  su  perdón  en  tu  dulzura 
De  tu  incansable  amor  en  los  destellos ; 
Y  no  en  la  vana  acción  de  criatura 
Pecadora  como  ellos. 


356  TBOZOS  BB  poesías  SELECTAS. 

T  sepan  que  al  perdón  siempre  dispuesto 
Del  que  por  tu  perdón  jime  y  suspira. 
Un  solo  Mediador  has  interpuesto 

Entre  el  hombre  j  tu  ira. 

Que  atentos  al  precepto  alto  j  divino 
Que  nuestra  salvación  fomenta  y  labra. 
No  acepten  otra  guia  en  su  camino 
Que  tu  Santa  Palabra. 

Y  ricos  han  de  ser  en  su  pobreza, 

Si  su  fé  va  á  Jesús  en  rumbo  cierto ; 
La  confianza  en  él  es  fortaleza, 
Y  es  el  único  puerto. 

Gloria  al  Padre  y  al  Huo,  y  gloria  al  Santo 
Espíritu,  raudal  de  todo  bien ; 

Y  por  siglos  sin  fin  suba  este  canto 

A  los  cielos. — Amen. 


ODA. 

A.    D.    BAFAEL    DEL    BIEQO. 

\  o  miseros  hnsoanos  1 
si  vosotitM  no  hacéis  Tuestra  Tentara, 
¿  La  lograreis  Jamas  de  los  tinauM  ? 

(Cáelos  V.  en  el  Panteón  del  Eaeorial, 
por  Quintana.) 

Nó ;  NO.     Ni  el  ceño  del  feroz  tirano 

Ni  el  matar  inhumano 

De  los  viles  Ministros  de  su  ira ; 

Ni  la  vista  sangrienta  del  suplicio 

Me  pueden  arredrar.     Mi  libre  musa 

Al  inmortal  RIEGO 

Canta  en  osado  acento : 

Y  aunque  me  arranquen  el  postrer  aliento. 

I  O  Libertad  feliz  I    Tú  eres  el  numen 
Que  hicieras  resonar  la  lira  mia. 
Es  tuya  el  alegría 


TROZOS  BE  POESIiB  SELECTAS.  357 

Que  ora  ensordece  el  viento, 

T  retumba  en  el  alto  Firmamento. 

Tuyas  también  las  almas  generosas, 

Gloria  j  delicias  del  linaje  humano : 

Que  solo  de  tu  mano 

Viene  al  Hírob  el  valor  y  la  osadía. 

Con  que,  arrostrando  la  espantosa  muerte. 

Consigue  derrocar  con  brazo  fuerte 

De  su  Trono  la  odiosa  tiranía. 

Si,  tú,  tan  solo  al  inmortal  Guerrero 
Pudieras  alentar,  cuando  profundo 
Trazaba  en  su  alta  mente 
Conquistar  esforzado 
Su  Libertad  á  la  Española  gente. 
Yo,  yo  lo  miro  de  infernales  furias 
Por  doquier  que  se  mueva  amenazado ; 

Y  una  mirada  sola,  un  solo  acento 
Acechar  de  su  boca. 

Que  manifieste  su  glorioso  intento. 
Para  embestirle  con  rabiosa  saña, 

Y  entre  ignominia,  maldición  y  horrores. 
En  vez  de  tierno  y  compasivo  lloro. 
Arrebatar  á  España 

Su  firme  escudo,  su  mayor  tesora 

Mas  las  sombras  sublimes 
De  PoBLiEB  y  de  Lact  lo  ocultaban ; 

Y  por  ignota  senda 

A  la  gloriosa  empresa  lo  guiaban. 

Que  no  por  siempre  el  generoso  esfuerzo 

De  ahogar  el  despotismo 

Burlado  fué  por  la  traición  y  el  dolo : 

Ni  el  malvado  tan  solo 

Ha  de  ocultarse  al  mundo,  cuando  envia 

Febo  su  luz  al  dia. 

El  hombre  envilecido, 

Y  en  torpe  servidumbre  envejecido. 
Esquiva  el  bien ;  y  mira  en  faz  sañuda 


358  TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 

La  mano  bienhechora^ 
Que  sus  hierros  destruye^ 

Y  á  su  alta  dignidad  le  restituye. 
Llegó  el  feliz  momento 

En  que  el  Héboe  de  Hespebia^ 
Emulo  de  la  gloria  de  Padilla^ 
A  la  faz  de  Castilla 
Proclamó  Libertad.     Al  noble  acento 
Los  déspotas  de  España 
Temblaron  consternados ; 

Y  vacilante  su  fatal  Imperio^ 

De  horror  y  furia  gimen  los  malvados. 
Los  cobardes  huyeron ; 
Los  bravos  acometen ; 

Y  de  la  Patria  en  el  Altar  sagrado 
Perecer  ó  librarla  prometieron. 

Trasciende^  en  tanto^  el  eco  portentoso^ 
En  alas  de  los  vientos  conducido : 

Y  desde  Galfe  hasta  Pirene  umbroso^ 
Del  Tambsis  al  Sena  esclarecido ; 

De  un  mar  al  otro  mar  todos  admiran 
Al  glorioso  Español  que  se  levanta 

Y  va  marchando  al  Templo 

De  la  Inmortalidad  con  firme  planta. 

Y  era  asL     De  la  Patria 
El  sagrado  estandarte 

Su  fortísima  diestra  desplegaba^ 

Y  á  la  gloriosa  empresa 

Los  fuertes  Españoles  caudillaba. 

El  Pueblo  encadenado^ 

Ni  aun  osa  suspirar  por  su  deseo ; 

Mas  luego  estremecido^ 

Espera,  duda,  teme,  habla,  se  agita ; 

El  magnánimo  Héroe  se  presenta, 

Y  conmoción  tiemísimase  excita. 

Y  los  ojos  de  Todos  en  él  fijos : 

Tú,  tú,  el  Libertador,  claman :  conduzca 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS.  359 

Tu  empresa  deseada  el  santo  Cielo  : 

Y  nuestros  tiernos  hijos^ 
De  ese  tu  ardiente  celo 
Por  la  común  venturay 

Logren  la  Paz,  los  bienes,  la  alegría 
Que  á  nosotros  incautos  nos  robaron 
Hombres  viles  con  negra  alevosía. 

Empero  el  Dios  de  la  etemal  justicia. 
Que  vigila  en  el  bien  de  los  humanos. 
Acogió  compasivo 
El  voto  de  los  míseros  Hispanos. 
La  alagüeña  esperanza 
Al  punto  del  Olimpo  se  desprende ; 
Su  diestra  peregrina 
Sobre  la  España  extiende, 

Y  súbito  clamor  impetuoso 
Del  Pueblo  se  levanta, 

Y  al  revolverse  con  potente  esfuerzo 
Las  cadenas  durísimas  quebranta. 

¡  Libertad  I  ¡  Libertad  !  los  aires  suenan. 
Al  eco  repetido 

Con  horrible  gemido 
El  reino  abominable 
Se  hundió  de  la  Injusticia  detestable. 

I  Loor  ¡  gloria  sin  fin  al  que  primero 
Al  frente  del  fortisimo  Guerrero 
Alzara  el  grito  de  Salud  :  su  nombre 
En  los  anales  de  la  dulce  Patria 
Vivirá  consagrado, 

Y  á  nuestros  descendientes  venturosos 
Pasará  venerado. 

Y  si  el  Genio  del  mal  moviese  guerra 
A  la  virtud  que  enseñorea  el  mundo. 
Entre  el  horror  profundo. 

Será  RIEGO  el  grito  de  victoria. 
Suyo  solo  el  laurel ;  suya  la  gloria, 

Don  Félix  María  Hidalgo  y  Moreno. 


360 


TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 


HIMNO     GUERRERO 

QüB  CANTABA  BN  BÜB  HABCHAS 

LA  COLUMNA  MÓVIL  DEL  FATBIOTA  BIE(K>, 

Compuesto  en  Alqbciras  por  el  Oefe  de  la  Plana  Mayor  Doír  Evabisio 
Sait  MiGUBLy  hoi/  General  de  los  Ejércitos  Nacionales  de  España, 

Traducción  del  célebre  Doctor  Sir  Jchit  Bowbing,  uno  de  loa  mas 

distinguidos  Linguifitas  de  Europa : 
Hoy  en  una  misión  diplomática  de  alta  importancia  en  China. 


Coro. 
Soldados  la  Patria 

Nos  llama  á  la  lid. 
Juremos  por  ella 

Vencer  ó  morir. 

Serenos,  alegres. 
Valientes,  osados. 
Cantemos,  soldados. 
El  himno  á  la  lid. 

Y  á  nuestros  acentos 
El  orbe  se  admire, 

Y  en  nosotros  mire 
Los  hijos  del  Cid. 

Soletados,  8^c. 

Blandamos  el  hierro. 
Que  el  tímido  esclavo 
Del  libre,  del  bravo. 
La  faz  no  osa  ver. 
Sus  huestes,  cual  humo. 
Veréis  disipadas, 

Y  á  nuestras  espadas. 
Fugaces  correr. 

Soldados,  Sfc, 


CnoRirs. 
Upi  for  your  natioe  landf 

Answer  her  cry  ! 
Swear  hy  her  banner 
To  conquer  or  die  ! 

Light'hearted,  confídíng, 
IJndaunted,  unshaken, 
Your  war  hjmn  awaken 

As  onward  je  speed. 
Till  the  nations  upstarting 
Shall  pause  at  the  blast. 
And  own  us  at  last 

For  the  sons  of  the  Cid. 

Up,  ^c 

Let  the  flash  of  your  swords. 
As  you  brandísh  them  high. 
Be  a  blight  to  the  eje 

Of  the  coward  and  slave. 
Like  the  hill  vapours  scared 
B j  the  glance  of  the  daj. 
Yo  shall  see  their  arraj 

Shun  the  shock  of  the  brave. 

üp,  Sfc 


TROZOS  DE  poesías  SELECTAS. 


361 


¿  El  mundo  yió  nunca 
Mas  noble  osadía  ? 
¿  Lució  nunca  un  dia 

Mas  grande  en  valor^ 
Que  aquel  que  inflamados 
Nos  yimos  del  fuego 
Que  excitara  en  Riego 

De  Patria  el  amor  ? 

Soldados,  ^e. 

Honor  al  Caudillo, 
Honor  al  primero» 
Que  el  patriota  acero 

Osó  fulminar. 
La  Patria  afligida 
Oyó  sus  acentos, 

Y  yió  sus  tormentos, 
En  gozo  tomar 

Soldados,  Sfc. 

Su  voz  fué  seguida, 
Su  voz  fué  escuchada. 
Tuvimos  en  nada 
Soldados  morir ; 

Y  osados  quisimos 
Romper  la  cadena, 
Que  de  afrenta  llena 

Del  bravo  el  vivir. 

Soldados,  ^c. 

Rompimosla,  Amigos  ; 
Que  el  vil  que  la  lleva 
Insano  se  atreva 

Su  frente  mostrar. 
Nosotros  ya  libres. 
En  hombres  tornados 
Sabremos,  soldados, 

Su  audacia  humillar. 

Soldados,  ^c. 


Hath  the  world  ever  looked 
On  a  nobler  assay  ? 
Hath  so  brilliant  a  day 

Graced  the  annals  of  íame  ? 
Than  when  the  hot  zeal 
That  Riego  first  woke 
Thro*  each  buming  heart  broke 

Into  one  mighty  flame  ? 

Up,  ^c, 

Hail,  hail  to  the  Chieftain, 
All  honour  to  him 
Who  fírst  in  the  gleam 

Of  that  light  bared  the  sword  I 
The  drooping  land  heard  him, 
Forgetting  her  fears ; 
And  smiled  through  her  tears. 

As  she  hung  on  his  word. 

Up,4'c. 

His  cali  was  re-echoed, 
His  cali  was  obeyed, 
We  belted  the  blade 

And  we  fought  for  a  fame. 
We  thought  not  of  death 
While  we  dashed  from  around  us, 
The  chains  that  had  bound  us 

To  slavery  and  shame. 

Up,  ^c. 

Yes,  CoMRABES,  we  broke  them, 
Let  those  who  yet  wear 
The  vile  manacles  daré 

Meet  the  glance  of  the  brave. 
We,  changed  into  manhood, 
By  Liberty  now, 
Shall  humble  the  brow 

Of  the  insolent  slave. 

Up,  ^c. 
3  a 


362 


TROZOS  DB  poesías  SELECTAS. 


Al  arma  ya  tocan, 
Las  armas  tan  solo. 
El  crimen,  el  dolo. 

Sabrán  abatir. 
Que  tiemblen,  que  tiemblen. 
Que  tiemble  el  malvado, 
Al  ver  del  soldado 

La  lanza  blandir. 

Soldados,  SfC. 

La  trompa  guerrera 
Sus  ecos  dá  al  viento. 
De  horrores  sediento 

Ya  muge  el  cañón ; 
Ta  Marte  sañudo 
La  audacia  provoca, 
Y  el  Genio  se  invoca 

De  nuestra  Nación. 

Soldados,  ^c. 

Se  muestran,  volemos, 
Volemos,  soldados : 
¿Los  veis  aterrados 

Su  frente  abajar? 
Volemos,  que  el  Libre 
Por  siempre  ha  sabido 
Del  siervo  vendido 

La  audacia  humillar. 

Soldados,  la  Patria 
Nos  llama  á  la  lid. 

Juremos  por  ella 
Vencer  ó  Morir.* 


The  onset  hath  soimded ! 
We  grasp  in  each  hilt 
A  fate  for  the  guilt. 

And  the  falsehood  of  years. 
They  tremble  1  they  tremble ! 
The  evil  ones  tremble, 
While  brightly  assemble 

Our  glittering  spears. 

Up,  Sfc 

Now  shrills  the  loud  clarión 
From  cloud  unto  cloud, 
Now  hungering  for  blood 

The  artillery  booms. 
Now  strides  the  grim  War-god 
Fierce  over  the  plain. 
And  the  Genius  of  Spain 

On  the  battle  fíeld  glooms. 

Up,  SfC. 

They  come !  To  the  onset  I 
Now  summons  your  power ; 
See  ye  not  how  they  cower 

From  the  Unes  of  the  brave? 
On,  soldiers !  upon  them  I 
Tis  liberty's  wont, 
To  dash  the  proud  front 

Of  the  coward  and  slave. 

Up,  for  your  natiiye  Uznd  ! 

Answer  her  cry  ! 
Swear  hy  her  banner 

To  CONQUER  OR  DIE  1 


*  Esta  canción  guerrera  que  abunda  en  atrevidas  imágenes  y  sentimientos  noblet 
y  patrióticos  dispertó  á  los  Españoles  de  el  letargo  en  que  yacían  después  de  la 
derrota  de  los  Comuneros  en  Villalar. 

Canción  era  que  se  oia  resonar  siempre  con  aplauso  á  la  cabeza  de  los  regimien- 
tos de  linea,  los  de  la  milicia  nacional,  en  los  teatros,  en  las  ciudades,  en  loe  pueblos 
y  aldeas,  en  la  boca,  en  fin,  de  todos  los  buenos  Espaj^oles.  Hoy  proscripta 
y  TAN  PERSEGUIDA,  como  la  MARSEILLAI6E  en  él  vecino  reino. 

El  Editor. 


PAKTE   VIII. 


áf iitl 


"  Bien  se  lo  que  son  tentadones  del  demonio,  y  que  una  de  las 

mayores  es  ponerle  a  un  hombre  en  el  entendimiento  que 

puede  componer  y  imprimir  un  libro,  con  que  g^ane  tanta  fsma 

oomo  dinero,  y  tantos  dineros  cuanta  fama." 

Cebyantbs. 


PARTE   VIII. 


APEMOICE 


SEC5CI0N  I. 

BS  LA  FESPOSISieiV  Á* 

'*  Scribendi  recté  sapere  et  principiaiii 
etíbnB.'*— (HoRAT.  Abt.  Poxt.) 

A.  primera  letra  del  alfabeto  en  todas  las  naciones  y  la  primera 
de  las  cinco  vocales.  Forma  un  desagradable  sonido  si  se 
encuentra  repetida  con  frecuencia  en  un  mismo  periodo^  como 
lo  nota  Cicerón :  se  pronuncia  en  español  como  en  francés^ 
dejándose  percibir  en  el  inglés  un  sonido  medio  según  el  genio 


•  Ai  habenu»  signiflcado  al^no  de  nnestros  discf  palos  el  deseo  de  que  esta- 
bleciésemos algunas  doctrinas  acerca  del  uso  y  accidentes  de  la  preposición  Á,  se 
encontraba  ya  la  obra,  en  cnanto  á  la  parte  tipográfica,  casi  al  fin  de  los 
Trosos  Sblbctos.  y  luchando  entre  gratificar  aquel  deseo,  aunque  in- 
curriendo por  ello  en  una  irregularidad,  6  no  hacerlo,  optamos  al  fin  por  lo 
primero.  Porqué,  á  dedr  yerdad,  .¿  qué  consecuencia  trae  que  aquel  trabajo 
se  encuentre  después  de  los  pronombres  con  el  titulo  de  Parte  VI,  6  en  el  Apén- 
dice con  el  de  Parte  Y III  ?  Todo  será  cuestión  de  alguna  alteración  en  el  lugar, 
la  que  esperamos  se  tratará  con  indulgencia  por  la  generalidad  de  los  lectores 
en  razón  del  motiyo  que  nos  obligó  á  incurrir  en  ello. 

No  habla  entrado  en  nuestro  plan,  el  tocar  á  aquella  preposición,  porqué  solo 
era  él  de  concretamos  á  desarrollar  las  Dificultades  Principales  de  la 
Lengua  ;  y  cierto  que  durante  el  largo  tiempo  que  habia  trascurrido  en  el 
hacinamiento  de  materiales,  nunca  nos  pasó  por  las  mientes  que  aquella  prepo- 
sición podria  presentar  á  los  Discípulos  conflictos  que  las  reglas  comunes  de  las 
gramáticas  no  los  pudiesen  resolyer :  pero  á  medida  y  en  proporción  que  nos 
hemos  enredado  en  el  análisis,  sombras  y  matices  que  en  su  complicado  uso 
ofrece  esta  preposición,  la  justicia  viene  aquí  á  arrancamos  la  fi*anca  confesión 


366  DE   LA  PREPOSICIÓN  Á. 

de  esta  lengua^  pues  unas  veces  se  pronuncia  como  el  diptongo 
ai,  otras  como  la  e  cubierta  francesa  y  también  como  la  a  en  la 
misma  lengua. 

A^  preposición^  oñrece  algima  dificultad  á  los  extranjeros 
aunque  no  tanta  como  el  Por  y  el  Para« 

Con  el  fin  de  desvanecerla  nos  hemos  propuesto  dar  un 
cierto  desarrollo  á  los  principios  siguientes  y  que  no  lo  han 
tenido  hasta  aqui : 

1.  La  preposición  A  precede  á  la  palabra  cuando  expresa 
el  fin  ú  objeto  del  movimiento^  ó  de  la  tendencia  al  movimiento 
en  aquellas  proposiciones  cuya  idea  abraza  el  verbo^  ya  sea  en 
el  sentido /bico^  ya  sea  en  el  moraL 

2.  Ya  también  delante  del  régimen  indirecto  de  los  verbos^ 
cuando  este  régimen  representa  la  persona  6  cosa  que  es  el  fin^ 
ó  el  término  de  la  acción^  ú  otra  cualquiera  á  que  se  atribuye 
el  daño  6  provecho,  resultado  de  la  acción^  ó  de  la  manera  de 
ser  que  se  halla  expresada  por  el  verbo. 

3.  Debe^  del  mismo  modo^  colocarse  delante  del  [régimen 


y  noB  obliga  á  decir  '*  que  las  quejas  de  los  alumnos  no  estaban  tan  desprovistas 
de  ftindamento  j  de  razón,  habiéndonos  convencido  de  que  su  criterio  descan- 
saba biyo  una  base  segura  de  hechos  constantes  y  de  ningún  modo  exagerados 
6  fantásticos/' 

Pero  aun  prescindiendo  de  esta  circunstancia  ¿  cómo  podríamos  haber  mirado 
con  JHa  indifereneia  la  mas  leve  indicación  de  cualquiera  de  nuestros  discípu- 
los ?  Preceptos  son  para  nosotros  sus  indicaciones  cuando  ellas  tienen  la  ten- 
dencia hacia  un  objeto  de  piíblico  interés  y  común  utilidad. 

Por  otra  parte,  cuando  las  vigilias  y  el  improbo  trabtyo  de  escribir  la  obra, 
no  por  via  de  entretenimiento  6  distracción,  sino  después  de  nuestras  tareas  pro- 
fesionales, habiendo  oído  mas  de  una  vez,  pluma  en  mano,  al  vocinglero  gaUo 
que  anunciaba  el  dia,  no  nos  hablan  obligado  á  soltarla,  aunque  si  agotado 
nuestro  fteico^  ¿  podríamos  habernos  retraído  de  hacer  lo  menos  cuando  ya 
estaba  hecho  lo  mas  ? 

Nos  hablamos  propuesto  cubrir  de  flores  y  de  rosas  un  camino  que  antes 
fuera  feaigo  y  pedregales  ¡  difícil  y  enojosa  tarea !  \  punto  de  mira  alto  é  inacce- 
sible !  i  Habremos  hecho  algo  que  pueda  aspirar  al  honor  de  ser  llamado  útil 
y  provechoso  ?  Un  consuelo  (acaso  el  único)  nos  queda : — que  hay  derrotas  que 
valen  una  victoria, — ^retiradas  que  obscurecen  el  mejor  campo  de  batalla.  Si  no 
hemos  hecho  jnal,  ese  consuelo  es  algo ;  y  siempre  podremos  exdamtr  con  el 
autor  de  la  Henriada — 

"  Si  j'ai  fiiit  un  peu  de  bien ;  c'est  mon  meilleur  ouvrage." 

£l  Autor. 


DE  LA  PREPOSICIÓN  Á.  367 

directo  de  los  verbos  acÜTos^  cuando  este  régimen  representa 
seres  racionalee ;  j  aun  también  á  los  desposeídos  de  este  ca- 
rácter^ en  los  casos  que  se  indicarán^  con  tal  que  estos  seres  se 
hallen  expresados  por  toda  otra  palabra  que  no  sea  uno  de  los 
pronombres  me,  te,  se,  la,  lo,  que,  nos,  os,  les,  las, 

4.  Hacemos  uso  de  la  preposición  A^  para  formar  muchas 
locuciones  adverbiales,  siempre  que  expresan  sentidos  mas  6 
menos  análogos  á  los  indicados  en  los  principios  que  acabamos 
de  sentar. 

PRmoiPio  p. 

Desabrollo. 

Este  principio  no  ofrece  dificultades  en  su  aplicación. 
Siendo  general,  no  admite  excepción.  El  caso  es  como  saber 
distinguir  cuando  tiene  la  proposición  un  verbo  de  movimiento, 
6  con  tendencia  al  movimiento ;  j  cual  es  el  fin  ó  término  de 
este  mismo  movimiento  ú  tendencia,  fácil  cosa  de  determinarse 
aun  por  los  menos  reflexivos.  Robustézcase  la  teoría  con 
ejemplos,  suponiéndose  que  tenemos  que  traducir  al  español 
las  siguientes  locuciones : 

Aller  á  Rome. 
To  go  to  Rome. 

Rerenir  en  Espagpae. 

To  revisit  or  to  retum  to  Spain. 

S'approcher  de  Plerre. 
To  approach  Peter. 

Attirer  á  Boi. 

To  draw  towards  oneself  (to  gain  firiends). 

Es  claro  j  evidente  que  las  palabras,  Roma,  España,  Pedro, 
soi  son  el  fin  del  movimiento  que  claramente  expresan  los  ver- 
bos ir,  volver,  aproximarse,  atraer ;  j  como  el  principio  no 
tiene  excepción,  no  obstante  la  diversidad  de  las  preposiciones 
á,  de,  en,  de  que  se  valen  los  franceses,  y  de  las  palabras  to, 
of,  in,  en  inglés — ^no  podríamos  hacer  su  traducción  sino  así : 

Ir  á  Roma. 
Volver  á  España, 
Acercarse  A  Pedro, 
Atraer  á  sí. 


368  DB  LA  PKBPOSrCIOK  1. 

Cuando  el  verbo  expresa  movimiento  en  nn  sentido  moral  6 
*  figurado,  la  idea  de  término  puede  aparecer  mas  obscura» 
menos  obvia,  menos  clara:  pero  á  un  ojo  crítico  j  observador 
no  se  le  escapará  á  poco  que  recapacite,  tanto  la  idea  de  mo- 
vimiento como  su  término  final. 

Supongamos  que  tuviéramos  que  traducir  al  español  las 
locuciones : 

S'abandonner  an  sort 

To  abandon  oneself  to  fiíte. 

S'appliqner  á  Tétude. 
To  apply  oneself  to  stody. 

Adhérer  an  sentiment  d'on  autre. 
To  adhere  to  the  feelings  of  auother. 

Se  conyertir  an  Diea. 
To  be  conyerted  to  God. 

Pencher  pour  telle  opinión. 

To  haye  bias  for  Buch  an  opinión. 

Sin  el  menor  esfuerzo  se  percibirá  que  este  abandono,  esta 
aplicación,  esta  adhesión,  esta  conversión  6  esta  inclinación,  no 
representan  mas  que  el  movimiento,  la  tendencia  del  alma 
hacia  la  suerte,  el  estudio,  el  sentimiento  de  otro  (Dios,  tal  opi" 
nion) — palabras  que  fácilmente  dejan  ver  el  término  j  descu- 
bren eljin  de  la  tendencia. 

Asi  se  traducirán  al  español  estas  y  semejantes  locuciones, 
según  el  principio  establecido,  como  sigue : 

Abandonarée  á  la  mierte. 
■  Aplicarse  al  estudio. 
Adherir  al  parecer  de  otro. 
Convertirse  á  Dios, 
Inclinarse  á  tal  opinión. 


PRINCIPIO  2°. 

Segim  él,  sirve  la  preposición  A,  para  formar  el  Dativo  de 
atribución  de  los  Latinos,  ó  de  adquisición,  no  dejando  esto  de 
tener  cierta  analogía  con  lo  establecido  en  el  primer  principio; 
porqué  \^  persona  ó  la  cosa  á  que  se  dirige  la  acción  del  verbo, 
ú  á  la  que  le  resulta  algo,  por  ejemplo,  daño  ó  provecho  como 


DB  LA  PREPOSICIÓN  Á.  369 

hemos  dicho  antes^  puede  considerarse  como  el  fin  ó  término  de 
la  acción. 

Por  esto  en  las  proposiciones  que  siguen  y  otras  parecidas : 

JkLT  un  Inuíii  eoruqjo  k  Pedro, 
Donner  un  bon  oonMÜ  á  Fierra» 
To  gire  good  advioe  to  Peter. 

Prometer  algo  Á  eu  andgo, 
Promettre  qnelque  chose  á  son  ami. 
To  promiae  something  to  hls  friend. 

Añadir  algunae  líneae  á  la  carta. 
^'ovter  quelques  lignes  á  la  lettre. 
To  add  some  línea  to  the  letter. 

Usamos  de  la  preposición  A  lo  mismo  que  en  francés  é 
inglés. 

Principio  3**. 

Lo  que  estatuye  este  principio  no  solo  no  guarda  armonía, 
sino  que  lejos  de  ello  se  aparta  de  la  construcción  francesa  é 
inglesa,  en  cuyas  lenguas  el  régimen  del  verbo  activo  nunca 
precede  á  la  preposición  A;  y  á  esto  es  de  atribuirse  la  dificul- 
tad con  que  tropiezan  ingleses  y  franceses  al  usar  esta 
preposición  cuando  la  exige  por  delante  el  régimen  directo. 

Es  un  hecho  innegable  de  que  en  todas  las  Gramáticas 
encuentran  aquellos  la  doctrina  de  que  la  preposición  A  debe 
colocarse  delante  del  régimen  directo^  cuando  expresa  ya 
persona,  ya  un  ser  racional  cualquiera:  pero  nadie  les  ha  dicho 
que  la  regla  ó  el  principio  abundaba  en  excepciones;  y  si  algo 
se  les  ha  indicado  ha  sido  sin  aquel  desarrollo  de  doctrinas 
claro  y  sin  ambages  comprensible  por  lo  mismo  á  toda  clase 
de  lectores.  No  se  les  ha  dado  razón  de  una  especie  de  anomalía 
que  es  característica,  peculiar  al  genio  de  esta  lengua,  y  que 
porqué  le  es  peculiar,  le  es  del  todo  necesaria.  Yamos,  pues, 
i  desarrollar  este  principio ;  y  si  lo  conseguimos  sin  rodeos  y 
abstracciones,  no  habrá  dificultad  en  los  discípulos  para  darle 
aplicación* 

Para  hacemos  entender,  deberemos  antes  de  todo  hacer 
notar  á  ingleses  y  franceses  que  en  la  lengua  española  no 
tienen  lugar  determinado  en  la  proposición  ni  el  régimen,  ni  el 

3  B 


370  BE  LA  PREPOSICIÓN  i 

sujeto.  Que  en  los  buenos  escritores,  sujeto  y  régimen  se 
encuentran  colocados  antes  ó  después  del  verbo,  j  alguna 
que  otra  vez  los  dos  figuran  por  delante  de  él ;  y  que  aunque 
los  prosistas  se  valen  de  esta  libertad  (á  la  verdad  no  pequeña) 
alguna  vez  los  poetas  la  usan  casi  siempre. 
Sirvan  de  ejemplo  los  siguientes  versos  :* 

Eso  de  canamientos  Á  los  bobos, 

Y  jl  los  qae  en  tí  no  están  escarmentados. 
Simples  corderos  que  degüellan  lobo». 

T  los  siguientes  de  Moratin  :  f 

Mas  ya  te  llama  el  son  de  la  trompeta, 
De  nnestros  Cides  la  admirable  historia, 
Tanta  nadon  k  su  yalor  stjeta. 
Tu  heráico  verso  aumentará  su  gloria. 

Y  estos  otros  de  Samanieoo  :  t 

Con  las  oreijas  gachas, 

Y  la  cola  entre  piernas 
Se  llevaba  un  raposo 
Un  gallo  de  la  aldea. 

En  los  precedentes  ejemplos  hay  obscuridad  y  fiüta  de 
nitidez,  porqué  ambos  pueden  ser  el  sujeto  de  la  proposición. 
La  prosa,  mas  circunscripta  y  sujeta  al  orden  natural,  no  se 
abandona  á  estos  equívocos  con  tanta  frecuencia  como  la  poesia; 
aunque  no  pretendamos  decir  por  esto  que  el  lenguaje  prosüco 
no  se  permite  las  inversiones  en  ciertos -y  determinados  casos. 

En  el  primero,  por  ejemplo,  "Simples  corderos  que  degüellan 
lobos "  no  puede  saberse  quien  es  el  que  degúeUa  y  quien  el 
degollado,  porqué  la  frase  tal  como  está  escrita,  no  determina 
bien  el  sujeto  de  la  última  proposición. 

En  el  segundo  ejemplo,  puede  ser  el  pensamiento,  que  la 
fuerza  del  poeta  se  aumentará  por  la  gloria  del  Cid,  ó  que  esta 
gloria  la  harán  crecer  los  versos  del  poeta ;  porqué  nada  indica 
cual  sea  el  régimen  del  verbo  aumentar. 

En  el  tercero,  á  poca  reflexión  que  hagamos,  se  comprende 

*  QuBYEDO  "  Sobre  el  Matrimonio/'  t  **  Lecdon  Poética." 

t  "  Fábula  del  Raposo,  la  Mujer  y  el  GaUo." 


DE  LA  PREPOSICIÓN  i.  371 

1)ien  que  el  Raposo  se  llevaba  al  OdUo,  porqué  hasta  hoy  es 
cosa  nunca  vista^  que  un  gallo  sea  mas  faerte^  j  mas  astuto 
que  el  raposo :  pero  en  la  frase  nada  indica  quien  sea  el  sujeto 
de  la  proposición  porqué  ambos  podían  serlo;  luego  hay 
equivoco. 

No  han  faltado  escritores  en  prosa  sin  embargo^  y  entre  ellos 
el  Conde  de  Tobeno/  que  ha  dejado  á  mas  de  un  lector  en 
dudas  para  descifrar  el  sentido  de  la  frase^  cuando  en  el  Lib* 
m,  se  explica  así : 

"  T  etmvando  las  peukmes  les  impresos  de  Madrid.^'* 

Hasta  que  leyendo  y  releyendo  por  la  secuela  del  discurso,  ha 
sacado  en  limpio  lo  que  quería  decir  :  ó  según  el  adagio 
popular,  ha  sacado  el  hilo  por  el  ovillo ;  porqué  nada  en  verdad 
marca  cual  sea  el  régimen  del  verbo  avivar.  Porqué  en  efecto, 
tanto  podían  avivar  á  las  pasiones  los  escritos  de  Madrid,  como 
estos  á  las  pasiones  de  la  coronada  Villa. 

Los  precedentes  ejemplos,  pues,  y  otros  y  otros  que  pudié- 
ramos aducir  en  corroboración  de  la  doctrina  que  hemos  apun- 
tado, muestra  bien  la  necesidad  que  hay  de  dar  un  signo  al 
régimen  directo  á  fin  de  no  confundirlo  (como  sucede)  con  el 
sujeto  de  la  proposición. 

Para  combinar  esto  y  no  destruir  la  libertad  de  la  inversión 
que  también  tiene  sus  gracias  en  el  orden  gramatical,  se  ha 
echado  mano  y  sancionado  el  uso  de  la  preposición  A  delante 
de  los  nombres  á  fin  de  evitar  toda  clase  de  equívocos  señalando 
con  mucha  nitidez  el  régimen  en  la  frase. 

La  opinión  que  acabamos  de  emitir  es  la  de  muchos  distin- 
guidos escritores,  en  cuyas  obras  la  vemos  empleada,  (Prepo- 
sición A)  y  aun  los  mismos  casos  en  que  el  uso  la  suprime  es 
ana  prueba  y  una  confirmación  robusta  y  fuerte  de  la  doctrina 
que  hemos  asentado.  A  fin,  pues,  de  que  pueda  servir  de  regla 
á  los  amantes  de  la  lengua  Castellana  este  uso,  vamos  á  en- 
sayar de  darle  autoridad. 

1.     Porqué  en  los  buenos  autores  se  encuentra  el  régimen 

*  "^Historia  de  la  Bevoludon  de  España. " 


372  DB  LA  PKEPOSICION  1. 

directo  de  los  verbos  activos  siempre  precedido  de  la  preposi- 
ción Á^  cuando  este  régimen  es  una  palabra  que  expresa 
persona  ó  un  0^  racionaL    En  sus  escritos  encontramos : 

Pedro  ama  k  tu  amigo. 
Fierre  aime  son  ami. 
Peter  loves  his  Mend. 

Visita  k  su  primo, 
II  visite  son  ooiuin. 
He  visita  his  cousin. 

Consuela  k  su  hermano, 
II  consolé  son  frére. 
He  comforts  his  brother. 

En  los  precedentes  ejemplos^  el  régimen  amigo,  primo,  her^ 
mano,  que  van  precedidos  de  la  preposición  A,  los  distingue 
netamente  del  sujeto  Pedro  sin  ningim  género  de  equívoco. 

No  haj  duda  de  que  cuando  tales  proposiciones  van  aisladas, 
debemos  colocar  al  sujeto  por  regla  general  antes  del  verbo ; 
pero  cuando  van  entrelazadas  con  otras,  existen  razones  para- 
qué  dé  la  preferencia  el  escritor  4  otra  construcción  cualquiera, 
pues  en  los  ejemplos  que  preceden,  v.  g,  si  suprimimos  la  pre- 
posición A,  nada  nos  indicaría,  si  es  el  amigo,  el  primo  ú  el 
hermano  el  que  ama  á  Pedro,  ó  si  es  este  el  que  ama  á  su  amigo, 
á  su  primo  úá  su  hermano. 

Los  equívocos  pueden  acontecer  sobre  todo  (7  es  fácil  con 
cebirlo)  cuando  queremos  expresar  por  medio  del  régimen  directo 
una  persona ;  la  razón  es  obvia,  porqué  existe  un  número  in- 
finitamente mayor  de  verbos  que  expresan  acciones  mas  propias 
en  su  ejecución  en  el  ser  racional  que  las  que  pueden  ejecutarse 
por  animales  6  seres  inanimados.  En  tales  casos  nada  nos  debe 
admirar  que  el  uso  haya  consagrado  él  de  la  preposición  A 
sobre  todas  las  demás. 

Por  otra  parte,  como  no  hay  dificultad  en  que  un  animal 
cualquiera  pueda  hacer  lo  que  otro,  y  con  frecuencia  aun  lo 
que  hace  el  hombre,  no  existiría  razón  plausible  para  limitar 
el  uso  de  la  preposición  A  únicamente  al  régimen  directo  cuando 
este  represente  un  ser  racionaL  De  aquí  es  que  los  buenas 
escritores  no  se  han  encerrado  en  tan  cortos  límites,  porqué : 


DE  LA  PBBPOSIOION  1.  373 

2.  En  ellos  encontramos  al  régimen  directo^  también  prece- 
dido de  la  preposición  A^  siempre  que  aquel  régimen  expresa 
\m  animal  cualquiera  que  pueda  ejecutar  la  acción  que  se 
atribuye  al  sujeto  de  la  proposición.  Hé  aquí  la  razón  porqué 
no  solo  decimos^  sino  que  debemos  decir : 

SI  lobo  mató  al  perro. 
Le  loup  toa  le  chien. 
The  wolf  killed  the  dog. 

SI  gallo  pica  i.  la  gaUina. 
Le  coq  pique  la  poule. 
The  eock  pecka  ihe  hen. 

Porqué  en  estos  y  semejantes  casos  los  verbos  matar  j  picar 
expresan  acciones  que  twnbien  podría  ejecutar  el  j>erro  contra 
el  lobo  y  la  gcUlina  por  lo  que  respecta  al  gallo.  Omítase  en 
cualquiera  de  los  dos  casos  la  preposición  A  que  está  desig- 
nando el  régimen  de  los  yerbos ;  es  decir  el  animal  muerto  ú 
picado,  y  el  equívoco  tendrá  lugar.  Hé  aquí  la  razón  de  haber 
dicho  Ykiaetb.  * 

Mirando  estaba  una  ardilla 
A  un  generoso  alazán. 

Pues  sin  la  preposición  A  no  sabríamos  decir  si  el  caballo 
miraba  á  la  ardilla  6  esta  al  caballo ;  acción  que  podia  ser  na- 
tural y  ejecutarse  por  cualquiera  de  los  dos  respectivamente. 
Quien  era  el  que  miraba,  quien  era  el  mirado,  ó  el  recipiente 
de  la  acción  del  yerbo  mirar,  quedaría,  en  duda  á  no  haberse 
marcado  distintamente  con  la  preposición. 

Samanieqo  t  nos  viene  á  ayudar  con  otro  ejemplo,  pues 
nos  dice : 

Y  apenas  se  cumplieron 
Los  días  señalados, 
El  lobo  buscó  AL  perro, 

A  primera  vista  se  percibe  aquí  quien  era  el  que  buscaba, 
y  quien  el  btiecado. 

Y  el  mismo  Fabulista,  en  el  Lobo  y  la  Oveja  |  se  explica 
así: 

•  Fábula  31.  t  Fab.  18,  Lib.  5.  t  Fab.  9,  Lib.  3. 


374  DB  LA  PREPOSICIÓN  L 

I  Sin  dada  será  para  ei\JTiagar8e^ 

Limpiar  bien  el  garguero, 

Abrir  el  apetito, 

T  tragarme  después  como  i  un  pollito  f 

Anda  qae  te  conozco  marrullero .... 

Ed  el  ejemplo  que  precede^  la  voz  pollito  desposeída  de  la 
preposición  A  podría  tomarse  por  el  sujeto  del  verbo  tragar 
sobrentendido ;  es  decir^  **  como  un  pollito  tragad  que  no  es 
seguramente  lo  que  quería  que  se  entendiese  la  Oveja  que 
habla. 

Pero  como  los  equívocos  pueden,  ademas,  encontrarse  en 
proposiciones,  aun  cuando  el  régimen  directo  del  verbo,  j  el 
sujeto  no  sean  entes  racionales  6  irracionales,  es  necesario  tener 
en  cuenta  * 

3.  Que  por  entre  los  matemáticos  tropezamos  con  frecuen- 
cia con  frases  del  tenor  siguiente,  y  otras  parecidas : 

Bl  3  multiplica  al  4.    JB16  debe  dividir  al  15,  &c. 

En  las  que  vemos  que  la  preposición  A  precede  al  4  y  5  en 
razón  de  que  pudiendo  también  estos  multiplicar  6  dividir  al 
3  7  5,  las  proposiciones  no  expresarían  con  exactitud  geométrica 
el  pensamiento  del  Autor;  de  aquí  la  necesidad  de  señalar  por 
un  signo  el  régimen  directo. 

Por  la  misma  razón, 

4.  Es  usual  el  encontrar  por  entre  los  gramáticos  cuando 
nos  dan  ejemplos  de  análisis  : 

SI  substantivo  capa  rige  al  substa/ntioo  Pedro, 

El  adjetivo  bueno  califica  al  substantivo  hombre,  &c. 

Y  la  razón  de  ello,  no  es  otra  que  la  de  librar  de  un  equí- 
voco, á  la  palabra  que  rige  j  califica,  de  la  regida  j  calificada. 
Por  haber  faltado  á  esta  nitidez,  Salva,  al  hablar  en  el  Prólogo 
de  su  Gramática  de  la  lista  de  las  Preposiciones  que  rigen 
ciertos  nombres  y  verbos  ha  incurrido  en  el  equivoco ;  porqué 
es  difícil  decidir  si  nos  habla  de  las  preposiciones  que  rigen  á 
ciertos  nombres  y  verbos,  6  de  las  que  son  regidas  por  ciertos 
nombres  y  verbos. 

Es  necesario  observar  también, 

5.  Que  cuando  los  moralistas  personifican  los  -vicios,  las 


DB  LA  PREPOSICIÓN  Á.  375 

virtades^  las  pasiones  j  las  facultades  del  alma  echan  mano 
de  la  preposición  A  para  señalar  y  distinguir  el  régimen  directo 
de  los  verbos.  Esta  es  la  razón  porqué  encontramos  con 
frecuencia  en  sus  escritos  estas  frases  ú  otras  parecidas : 

SI  entendindento  gtda  X  la  voluntad, 
L'entendement  guide  la  volonté. 
The  anderstanding  guides  the  iivill. 

La  pagian  ciega  k  la  razón. 
La  paBsiOQ  aveogle  la  raison. 
Paasion  blinda  reasoii. 

T  F.  Luis  de  León  ha  dicho : 

La  alabanza  sigue  k  la  virtud. 
La  louange  suit  la  yerta. 
Praise  follows  yirtue. 

Y  Lope  de  Yega  en  su  ''  Gatomaquía : " 

Que  no  hay  para  olvidar  k  amor  remedio 
Como  otro  nuevo  amor,  ó  tierra  en  medio. 
Car  11  n'est  ponr  oublier  Tamour,  de  meilleur  remede 

qa'an  aatre  amour,  oa  Tábsence. 
To  forget  love^  the  best  remedy  is  another  loye,  or 

absence  from  the  object. 

Por  todo  lo  que  hemos  sentado^  j  con  la  sanción  de  tantos 
distinguidos  escritores^  nos  creemos  autorizados  á  concluir  que 
solo  por  la  necesidad  de  evitar  equívocos  (enfermedad  del 
Gongorismo)  han  adoptado  aquellos  el  uso  de  la  preposición  A 
delante  del  régimen  directo  de  los  verbos,  j  aun  iremos  mas 
lojos,  y  diremos  que  aun  en  aquellos  casos  en  que  aquel  severo 
juez  quiere  que  se  suprima,  ha  llevado  por  objeto  el  evitar  los 
mismos  equívocos,  porqué  sin  nitidez  j  claridad  en  la  dicción, 
los  mejores  escritos  nunca  ganan  los  sufragios  de  los  lectores 
juiciosos  y  reflexivos. 

Casos  en  que  el  uso  autoriza  la  supresión  de  la 

preposición  Á. 

1.  Cuando  el  verbo  de  una  proposición  cualquiera  tiene 
un  régimen  indirecto^  ya  lo  represente  un  pronombre,  ya  un 
substantivo,  si  va  acompañado  de  la  preposición  A,  se  suprime 
esta  en  el  régimen  directo,  aunque  lo  que  exprese  sea  persona 
ú  otro  ser  racional  cualquiera;  porqué  en  casos  como  estos. 


376  DB  LA  P&BPOSICION  1. 

resultaría  el  equivoco  de  poner  la  preposición^  confundiendo  el 
régimen  directo  con  el  indirecto.     Asi  decimos: 

Mi  padre  prometió  mi  hermana  Á  mi  primo. 
Mon  pdre  promit  ma  soBur  á  mon  consin. 
Hy  fiíther  promised  my  sifter  to  my  ooiufai. 

SI  juez  entregó  el  reo  al  verdugo. 

Le  juge  liyra  le  coupable  au  bourreau. 

The  jadge  deliyered  the  calprit  to  the  ezecntioner. 

JovELLANOS  nos  presenta  otro  ejemplo  de  esta  supresión 
cuando  en  su  "  Delincuente  Honrado,"  dice : 

Yo  0$  recomiendo  la  inocente  Laura,  querido  padre. 
Mon  eher  pére,  je  yons  recommaade  l'innocente  Laure. 
Hy  dear  fiíther,  I  recommend  yoa  the  innooent  Laura. 

Porqué  si  en  cualquiera  de  estos  casos  precediese  la  prepo- 
sición^ ella  sería  la  causa  del  equívoco,  en  razón  de  que  sería 
diñcil  distinguir  si  era  cuestión  de  recomendar  Laura  1  eu 
padrCy  ó  este  k  Laurcu  Veamos  la  prueba  de  este  equívoco  en 
la  Escena  m  de  la  misma  Comedia,  cuando  dice  su  Autor : 

Solnre  todo,  querido  amigo,  te  recomiendo  k  Laura. 

Porqué  habiendo  omitido  por  descuido  la  supresión  de  la 
preposición  A  delante  de  Laura,  no  podemos  distinguir  si  es 
Laura  la  recomendada  al  amigo  ;  ó  se  recomienda  esta  k 
Laura* 

Explicado  ya  todo  lo  que  hay  de  general  acerca  del  modo 
de  emplear  con  acierto  la  preposición  A,  cuando  precede  ai 
régimen  directo  de  los  verbos,  hablaremos  ahora  del  uso  en 
casos  especiales  en  que  se  debe  ó  no  emplear  la  dicha  preposi- 
ción sometiendo  á  nuestros  discípulos  y  lectores  en  general 
una  serie  de  observaciones  que  creemos  no  carezcan  de  interés 
á  las  que  llamamos  su  atención,  aunque  no  sea  mas  que  por  el 
zelo  que  las  ha  dictado. 

1.  Usamos  la  preposición  A  cuando  los  verbos  llevan  un 
adjetivo  como  modificativo  y  en  relación  con  el  régimen  directo; 
ó  bien  sea  que  lo  califique  y  siempre  con  precedencia  al  régi- 
men, sin  pararse  á  observar  que  género  de  ser  es  el  que 
expresa. 


JDB  LA  PREPOSICIÓN  Á.  377 

Así,  F.  Lins  DE  León,  "  Perfecta  Casada,*'  dice : 

Pan  llama  la  Escritura  k  todo  aquello  que  pertenece .... 
L'Ecritare  appelle  pain  toat  ce  qui  appartient .... 
The  Scriptnre  calis  bread  all  that  belongs .... 

Samaniego,  "Lib.  3,  Fab.  11 "  dice: 

Pilló  el  cuervo  éUmnida  k  la  serpiente. 
Le  corbeau  attrapa  endormi  le  serpent. 
The  crow  seized  the  snake  sleepiog. 

Y  en  el  "  Lib.  4,  Fab.  2,**  se  encuentra. 

JSl  hombre  no  llama  bueno  k  nmgun  estado, 
L'homme  n'appelle  bon  aucun  état. 
Man  does  not  cali  any  estáte  good. 

Y  Lope  de  Vega,  "  Disgusto  del  Trato  Civil,"  dice : 

Fea  pintan  k  la  envidia,  yo  confieso  que  la  tengo, 

Oa  peint  la  jalonsie  laide,  j'avoue  qae  j'en  sais  possédé. 

Jealoasy  is  painted  ugly,  I  confesa  that  I  am  jealoos. 

Y  Tejada  de  los  Retes,  '*  En  qué  consiste  la  verdadera 
Felicidad,"  ha  dicho : 

Ño  k  insaciable  codicia 

Cuidado  de  la  vida  honesto  llama. 

N'appelle  pas  l'insatiable  avidité  soin  moderé  de  la  yie. 

Do  not  cali  insatlable  cupiditj,  a  modérate  care  of  Ufe. 

2.  Cuando  el  verbo  activo  tiene  ordinariamente  por  régimen 
directo  sustantivos  que  expresan  perdono*,  este  régimen  debe 
ir  precedido  de  la  preposición  A;  j  también  aunque  no  las 
exprese.  En  este  caso  se  encuentran  muchas  veces  los  verbos 
eocorrer,  ayudar^  saludar,  ^c. 

Samaniego  ha  dicho,  "  Lib.  3.  Fab.  4 :" 

Que  en  un  bosque  frondoso 

Las  aves  forman  saludando  jíl  dia, 

Y  el  mismo  en  la  Fab.  7 : 

Pues  haz  cuenta,  Señor  que  no  me  oiste^ 
Y  escucha  k  vn  caracol, 

3.  Cuando  el  verbo  activo  tiene  por  régimen  directo  sustan- 
tivos que  expresan  cosas,  el  régimen  no  va  precedido  de  la  pre- 
posición; j  aun  en  muchos  casos  aunque  exprese  personas.  Esto 
sucede  con  los  verbos  tener,  tomar,  robar,  buscar,  merecer,  y 
otros  semejantes.    Hé  aquí  porqué  decimos : 

3  c 


378  DE  LA  PREPOSICIÓN  JL 

Tiene  cUn  criadOB. 
II  a  deuz  domestiques. 
He  haa  two  servante. 

Merece  un  marido» 
Elle  mérite  un  mari. 
She  deserves  a  husband. 

Robaron  muchos  niñee, 

lis  Yolérent  beaucoup  d'enfims. 

They  stole  many  chlldren. 

4.  También  suprimimos  la  preposición  A  delante  del  régimen 
directo  del  verbo,  siempre  que  este  régimen  expresa  el  efecto  y 
aun  el  resultado  de  la  acción  del  verbo.  En  este  caso,  entran 
con  frecuencia  los  verbos  nombrary  producir,  creer,  elegir, 
hacer,  formar,  engendrar,  SfC.  Hé  aquí  porqué  está  bien  reci- 
bido el  decir  : 

J^  Papa  crea  los  cardenales. 
Le  Pape  cree  les  cardinaox. 
The  Pope  makes  the  cardiiuüs. 

JSl  Bey  nomífra  sus  ministros. 
Le  Roy  nomme  ses  ministres. 
The  King  appoints  his  ministers. 

Napoleón  formó  muchos  y  buenos  capitanee 
Napoleón  forma  plusiears  excellens  capitaines. 
Napoleón  made  seyeral  ezcellent  captains. 

Omitiendo  en  todos  esos  ejemplos  la  preposición  X,  porqué 
es  claro  que  ni  los  cardenales  ni  los  ministros  lo  son  sino  en 
virtud  del  nombramiento  ó  de  su  creación;  en  una  palabra 
por  el  efecto  que  expresa  el  régimen  del  verbo  hablando  en  el 
lenguaje  filológico-gramatical. 

5.  Se  debe  suprimir  la  preposición  Á  cuando  es  régimen 
directo  un  sustantivo  indeterminado  ;  esto  es,  un  sustantivo 
empleado  sin  articulo.  Así  Moratin  en  el  "  Si  de  las  Niñas," 
ha  dicho : 

i  El  novio  trae  consigo  criados,  amigos,  6  deudos  ? 

Le  pretendu,  améne-t-il  avec  lui  des  domestiques,  des  amis,  ou  des  parens  ? 

Does  the  bridegroom  bring  with  him  servants,  friends,  or  relations  ? 

Y  Castillejo  (á  un  caballero) : 

Bl  mal  es  que  trasnochaete, 
Y  al  cabo  paristes  hya. 


DB  LA  PRBPOSICIOK  1.  379 

El  proverbio  español  á  que  el  Autor  hace  referencia  es : 

díala  noehs  y  parir  hya. 

Y  QüEYEDO  (á  una  dama) : 

Voiotras,  las  mt^eres,  estáis  hechas  á  tnr  aduladores, 
VouB,  feínmesy  tous  étes  habitaées  i  écouter  des  flatteure. 
.    Ye  women^  ye  are  wont  to  listen  to  flatterers. 

Y  el  USO  ha  consagrado  y  oimos  en  boca  de  todo  el  mundo 
expresiones^  como : 

Persigue  ladrones  Paga  criado. 

II  parsnlt  des  yolears.  II  paie  nn  domestique. 

He  pnrsaes  ihe  thleves.  He  pays  a  servant. 

Soborna  testigos,  Alqfa  miUtares. 

II  séduit  des  témoins.  II  loge  des  militaires. 

He  bríbee  witnesses.  He  billets  soldiers. 

Existen  verbos^  cuya  significación  cambia  en  el  momento 

en  que  el  régimen  directo  va  ó  no  acompañado  de  preposición. 

En  casos  de  esta  naturaleza  empleamos  ú  omitimos  el  usarla, 

obrando  en  vista  del  pensamiento  que  deseamos  expresar. 

Por  ejemplo : 

Pierde  k  sus  hijos, 
II  gate  ses  enflms. 
He  spoils  his  children. 

Quítese  6  suprímase  la  preposición,  j  dígase-: 

Pierde  sus  hjfos. 

Ya  entonces  la  idea  varía;  el  sentido  es,  ó  que  loa  hijos 
mueren,  ó,  que  abandonados,  6  extraviados,  han  desaparecido; 
y  no  pueden  encontrarse. 

Quieren  un  rey  para  estar  bien  gobernados. 

Es  decir : 

lis  realent  na  roy  poar  étre  bien  gouTemés. 
They  like  a  king  that  they  may  be  well  nüed. 

Sería  nunca  acabar  si  quisiéramos  multiplicar  estos  ejem- 
plos ;  pero  hasta  tememos  ofender  el  buen  sentido  de  nuestros 
lectores  con  la  reduplicación,  cuando  los  presentados  son  los 
bastantes  para  apoyar  la  solidez  del  principio  establecido. 

7.     Cuando  el  régimen  directo  que  expresa  persona,  6  cosa 


380  DB   LA  PREPOSICIÓN  i. 

ya  representado  por  alguno  de  los  pronombres  con  la  preposi- 
ción A,  y.  g.  me,  te,  les,  la,  &c.,  si  por  una  especie  de  pleo- 
nasmo^ (redundancia)  se  quiere  repetir  el  pronombre  para  dar 
mas  fuerza  á  la  expresión,  debe  ir  precedido  el  aeguiido  pro- 
nombre  de  la  preposición.  Así  es  que  un  amo,  aun  hablando 
de  su  perro,  puede  muy  bien  decir : 

Aun  cuando  él  me  quiera  d4¡jar,  no  le  d^aré  yo  k  él. 
Quand  méme  il  voudrait  me  laisser,  je  ne  le  laisseraifi  pas  lui. 
Eyea  were  he  to  lea  ve  me,  I  would  not  leave  him. 

8.  Guando  el  régimen,  directo  lo  forman  dos  ó  mas  sustan-- 
tívos,  6  pronombres,  representando  uno  de  ellos  persona,  y  cosa 
el  otro ;  ambos  á  dos  yan  precedidos  de  la  preposición,  ó  se 
halla  suprimida  en  uno  y  otro,  por  evitar  una  irregularidad. 
Así  decimos : 

Maié  al  cazador,  eU  galgo  y  ala  liebre. 
Je  tuai  le  chasseor,  le  chien,  et  le  lievre. 
I  killed  the  sportsman,  the  greyhouud,  and  the  haré. 

Sneontré  el  Jardín,  la  casa  y  el  amo. 

Je  trouyai  le  jardin,  la  maison,  et  le  máítre. 

I  found  the  garden,  the  house,  and  the  master. 

9.  Guando  el  régimen  directo  ya  representado  por  un 
nombre  propio  de  hombre,  villa,  pais,  rio,  &c.;  en  tal  caso,  le 
acompaña  la  preposición  A,  á  no  ser,  que  por  evitar  el  equí- 
voco, se  encuentren  los  nombres  propios  sin  preposición. 

Ya  hemos  visto  que  JoyELLANOs  en  otro  lugar  ha  dicho : 

Oe  recomiendo  la  inocente  Laura, 

Pero  no  es  estilo,  ó  dicción  que  debe  recomendarse  por 
modelo ;  por  el  contrario,  en  la  opinión  de  filólogos  de  gran 
peso,  debe  considerarse  un  error  en  todos  los  casos  en  que  el 
nombre  propio  no  lleva  el  artículo.  Hé  aquí  la  razón  porqué 
el  Autor  ha  dicho  en  la  misma  comedia  y  al  hablar  de  la 
misma  persona : 

Te  recomiendo  k  Laura. 

E  igual  observación  hay  que  hacerse  cuando  se  trata  de  los 
nombres  propios  de  ciudades,  villas,  provincias,  reinos,  &c 
Se  dirá  pues,  y  en  buen  lenguaje : 


DB  LA  PREPOSIOION  Á.  381 

Sitió  Á  Toledo  y  asoló  Á  Granada. 

II  assiegea  Toledo  et  ravagea  Grenade. 

He  besieged  Toledo  and  laid  waste  Grenada. 

engrandeció  la  Francia,  y  despobló  la  España, 
II  agrandlt  la  Franoe,  et  depeupla  TEspagne. 
He  aggrandized  Franoe,  and  depopulated  Spain. 

10.  Y  para  concluir :  cuando  por  el  empleo  de  la  preposición 
.A  se  encuentra  el  retintín  6  sonsonete  de  muchas  A,  preferimos 
(aunque  no  siempre)  el  suprimirla  por  evitar  el  desagradable 
hiato,  como  en  la  siguiente  sentencia : 

Cuando  yo  vea  k  aquella  muchacha  aldeana» 

T  en  otros  casos  parecidos  de  que  no  se  dejará  de  apercibir 
un  oido  delicado*  En  poesía  la  vemos  suprimida  con  frecuen- 
cia^ pero  esto  es  á  causa  de  la  cesura^  6  la  medida, 

PRINCIPIO  40. 

Poco  nos  ocurre  decir  para  desarrollar  este  principio^  limi- 
tándonos á  advertir  que  nosotros  entendemos  por  locución  adver- 
bial aquella  voz  que  compuesta  de  un  siístantivOi  ú  de  cualquiera 
otra  palabra  que  lo  represente,  se  encuentra  precedida  de  una 
preposición  para  expresar,  como  lo  hacen  los  mismos  adverbios 
una  ó  muchas  circunstancias  que  pueden  expresarse  por  el 
verbo. 

Abí  es  que  con  la  preposición  A  se  forman  locuciones  de  este 
género  que  expresan  varios  modos :     Ejemplos. 

EL  TIEMPO  EN  QUE  LA  ACCIÓN  SUCEDE,  O  DEBE  SUCEDER. 

Al  dia  siguiente,  Al  ponerse  el  sol,  A  su  llegada. 

Le  londemain.  Au  coucher  du  Boleil.  A  son  arrívée. 

The  nezt  day.  At  sunset.  At  his  arriyal. 

EL  LUGAR  DE  LA  ACCIÓN. 

A  la  mesa,  A  table.  At  the  table. 

A  la  lumbre,  Au  coin  da  feu.         B7  the  flre-side. 

EL  MOTIVO  DE  LA  ACCIÓN. 

A  ruegos  de  su  madre. 
A  la  priére  de  sa  mere. 
At  the  entreaty  of  his  or  her  mother. 


382  BE  LA  PBEPOSICION  Á 

A  impuUoi  de  iu  amor. 
PooBsé  par  son  amonr. 
Compelled  hj  Mb  love. 

EL  MODO  DE  LA  ACCIÓN. 

A  ¿angrefria.  De  sang  froicL  In  cold  blood, 

A  tientas.  A  tátons.  Groping. 

LA  CONFORMIDAD  A  ESTA  O  LA  OTRA  REGLA. 

Aféde  caballero.    Foi  de  gentil  homme.        As  I  am  a  gentleman. 

A  ley  de  Aragón.    Saivant  la  loi  d' Aragón.    According  to  the  laws  of  Arragon. 

EL  USO,  LA  MODA. 

A  la  inglesa.  A  l'anglaise.  After  the  English  ftshion. 

A  lo  marqués.  En  marquls.  Like  a  Marquls. 

EL  PRECIO  DE  LAS  COSAS. 
A  veinte  reales.  A  ving^  réaux.  At  twenty  riáis,  kc. 

Toma  esta  preposición  con  frecuencia  el  lugar  de  otra^  como 
por  via  de  sustitución ;  así  es  que  muchas  veces  la  encontramos 
reemplazando  á  para,  pour,for.  Asi  es  que  cada  momento  de- 
cimos: 

AperdJbirse  k  la  batalla*  Convidar  Á  comer. 

Se  preparer  au  combat  Inviter  á  diner. 

To  prepare  for  battle.  To  invite  some  one  to  dinner. 

Otras  veces  suple  á  la  preposición  con^  avec,  rnth,  pues  de- 
cimos : 

Cor{formarse  al  tiempo. 
S'accomoder  au  temps. 
To  conform  oneself  to  time. 

Unir  una  cosa  con  otra. 

Unir  une  chose  ayec  une  autre. 

To  bind  or  blend  one  thing  with  another. 

Y  porqué  también  suple  Á  la  preposición  TOR^paur  6  par,  for, 
6  by,  pues  es  muy  corriente  decir : 

Asomarse  k  la  ventana.      Se  mettre  á  la  fenétre.     To  look  out  of  the  window. 
Brindar  k  la  salud.  Boire  á  la  santé.  To  drink  one's  health. 

Y  porqué  también  hace  las  veces  de  la  condicional  si,  si,  if; 
pues  se  dice  á  cada  paso : 

A  saber  eso.  Si  Pon  eüt  su  cela.  If  we  should  have  known  that 

A  poder  hacerlo.       Si  Ton  pouvait  le  ftire.        If  one  could  do  it. 


DB  LA  PRIEPOBICION  Á.  383 

A  esta  altara  en  nuestras  observaciones  debemos  cerrarlas^ 
advirtiendo  que  si  hubiese  entrado  en  el  plan  de  nuestra  obra, 
este  sería  el  lugar  mas  adecuado  para  haber  introducido  Listas 
detalladas  de  los  verbos  que  rigen  la  preposición  A  y  también 
las  de  los  adjetivos,  contentándonos  con  referir  á  aquellos  de 
nuestros  discípulos  que  quisiesen  hacer  este  estudio  á  las  gra- 
máticas de  la  Academia,  las  de  Salva  y  López  Maitrel  en  las 
que  podrán  satisfacer  de  lleno  sus  deseos  en  esta  parte. 

No  dejaremos,  sin  embargo,  la  pluma  de  la  mano  sin  dar 
algunas  pinceladas  aunque  rápidas  acerca  de  la  diferencia  sino- 
fUmica  entre  la  preposición  A  y  otra  cualquiera  que  bajo  algún 
respecto  tenga  algunos  matices  ó  contacto  con  el  significado 
de  la  primera.  Por  via  de  ejemplifícacion  nos  propondremos 
como  ainónimaa  las  preposiciones :  A,  Hacia.  Estas  dos  pre* 
posiciones  tienen  algo  de  común  en  su  significado;  porqué 
ambas  señalan  la  dirección  á  un  fin,  á  un  término :  sin  embargo 
A  la  marca  con  toda  exactitud — Hacia,  no  con  tanta ;  hay  algo 
moa  6  menos  en  la  idea  de  aproximación. 

Por  ejemplo,  en  las  frases  siguientes : 

Se  encamina  A  Madrid, 

Se  encamina  hacia  Madrid, 

á  poco  que  se  reflexione  se  hallará  entre  las  dos  una  diferencia 
muy  notable. 

En  la  primera  marcamos  hasta  el  rigorismo  la  dirección  del 
viaje,  mientras  que  la  segunda  solo  indica  el  lado  por  donde  se 
viaja. 

Supongamos  que  nos  sea  indiferente  ó  no  queramos  marcar 
con  exactitud  matemática,  y  si  solo  poco  mas  ó  menos  el  término 
ú  el  fin  de  una  acción  cualquiera :  en  este  caso,  nos  expresare- 
mos usando  indiferentemente  una  ú  otra  preposición  según  la 
idea  que  queramos  emitir.  Hé  aquí  la  razón  porqué  dire- 
mos: 

Vuélvete  A  la  pared.  Retonrne-toi  aa  mor.  Tarn  to  the  walI. 

Vuélvete  hacia  la  pared.    Retourne-toi  ven  le  mor.      Tum  towards  the  waU. 

Levanta  loe  qjoe  al  délo.  Levanta  loe  qfoe  hacia  el  cielo, 

11  leve  leg  yeaz  au  ciel.  II  leve  les  yeux  yera  le  del. 

He  liftB  up  hlB  oyes  to  heaven.  He  lifU  ap  his  eyes  towarcU  hearen. 


384  DE  LA  PBEPOSIOION  i. 

Lo  mismo  sucede  cuando  el  término  señala  ¿poca : 

Comeremos  k  las  doee» 
Equivale  á 

NonB  dinnerons  Juste  á  midi.        We  ahall  diñe  exactiy  at  twelTe. 

Cambiemos  la  preposición  j  digamos  : 

Cameremo»  hacia  Uu  doce. 
Nous  dinnerons  á  environ  midL 
We  shall  diñe  about  twelye  o*clock. 

Ya  entonces  la  idea  presenta  una  nueva  fase ;  el  primer 
ejemplo  marca  el  término  Jijo,  el  segundo  la  aproximación. 

Durante  el  largo  periodo  de  enseñanza  que  contamos^  en  el 
extranjero,  hemos  tenido  lugar  de  observar  que  nuestros  alum- 
nos confunden  con  frecuencia  la  preposición  A  por  la  preposi- 
ción En,  siendo  asi  que  cada  una  de  ellas  tiene  la  significación 
que  le  es  peculiar  y  propia ;  no  carecen,  empero,  de  algún 
punto  de  contacto,  porqué  ambas  señalan  el  lugar,  el  sitio,  S^c 

Observaremos,  pues,  que  la  A  marca,  fija  y  determina  fin  6 
término,  el  punto  adonde  alguno  va,  6  hada  el  que  tiende; 
mientras  que  por  la  preposición  En,  añadimos  la  idea  accesoria, 
la  idea  del  conteniente  al  contenido.     Ejemplo : 

Se  sentó  Á  la  mesa. 
II  s'assit  á  table. 
He  sat  down  at  table. 

La  mesa  aquí  no  representa  otra  cosa  que  el  término,  punto 
ó  lugar  hacia  que  uno  se  arrima  para  ejecutar  la  acción  del 
verbo  sentarse.     Cambiemos  la  preposición,  y  digamos : 

Se  sentó  bn  la  mesa. 
II  B'aasit  Bur  la  table. 
He  sat  down  on  the  table. 

Aquí  la  palabra  mesa  marca  clara  y  distintamente  el  lugar; 
pero  como  el  conteniente  por  lo  que  hace  al  contenido. 
Cuando  decimos : 

Se  puso  k  la  lumbre. 

Queremos  dar  á  entender : 

Qu'il  B'approcha  du  fen.  He  carne  near  the  fire. 

Substituyase  la  preposición  en  por  JL. 

Se  puso  EN  la  lumbre. 

II  se  mit  sur  le  feu. 

He  placed  himself  ón  the  fire. 


DB  LA  PREPOSIOIOK  Á.  385 

Y  la  frase  cambia  y  altera  su  sentido. 

También  empleamos  con  frecuencia  la  preposición  A  en  lu- 
gar de  En  para  evitar  equívocos. 

De  uno  que  está  asomado  á  la  ventana  7  que  cae^  por  ejem- 
plo, decimos. 

Cayó  BV  la  eaUe : 

Y  de  uno  que  paseándose  por  la  calle  da  en  ella  una  caida, 
también  se  dice : 

Cayó  EN  la  calle  : 

Pero  el  buen  uso  reprueba  estas  generalidades;  pues  prescribe 
que  en  el  primer  caso  se  diga : 

De  la  ventana  cayó  Á.  la  eaUe, 

Cuando  la  preposición  Para,  marca  la  intención,  ó  señala  el 
designio  de  un  agente  del  verbo,  empleamos  indistintamente  A 
¿  Para.  Y  no  porqué  la  preposición  A  exprese  aquel  designio, 
sino  porqué  al  indicar  el  término  nos  suponemos  tal  cual  vez, 
ese  mismo  designio  que  marca  la  preposición  Para,  esa  misma 
intención. 

Asi  no  es  extraño  el  que  á  cada  paso  encontremos  en  céle- 
bres j  distinguidos  escritores  frases  como  las  que  siguen : 

ApereUfirse  para  la  batalla,  ó  kla  batalla. 
Se  preparer  au  eombat. 
To  prepare  fot  battle. 

Dispaneree  para  earmnar. 
Se  disposer  á  marcher. 
To  prepare  for  marching. 

Presentarse  para  el  examen,  ó  al  examen. 

Se  présenter  á  Texamen. 

To  prepare  oneaelf  for  examination. 

En  tales  casos  7  en  los  que  se  parezcan,  como  la  preposición 
A  marca  el  término  hacia  que  uno  tiende,  dejándose  percibir 
por  la  tendencia  el  objeto  ó  intención,  no  ha7  porqué  temer  el 
emplear  A  en  lugar  de  Para,  cuando  ambas  á  dos  expresan  lo 
mismo,  encierran  la  misma  idea. 

Frecuentemente,  por  una  razón  de  analogía,  colocamos  la 
preposición  Para  con  preferencia  ó  en  lugar  de  A  diciendo : 

Parte  para  Madrid.        II  part  peor  Madrid.        He  seta  oíF  for  Madrid. 

3  D 


386  DE  LA  PRBPOSICIION  i. 

Pero  en  estos  casos,  está  suprimido  por  elipsis  el  tr  <¿ 
Si  Paba  indica  el  destino^  también  la  pnede  suplir  la  prepo- 
sición A,  siempre  que  se  supone  tal  destino,  como^n  ó  tár^ 
mino*  Por  eso  decimos  : 

Trae  un  vestido  Á  eu  hermana, 
II  apporCe  une  robe  á  sa  soBor. 
He  bringB  a  dress  to  hia  dster. 

Porqué  suponemos  que  el  vestido  en  cuestión,  es  paka 
(viene  con  destino  A)  ella ;  j  en  este  ejemplo  si  se  estudia  la 
frase,  se  verá  que  desde  el  acto  de  la  compra  hasta  el  de  la 
entrega,  que  suponemos  no  muy  lejos  de  verificarse,  está  indi- 
cado eljin,  el  término :  El  vestido  es  paba  su  hermana. 


SECCIÓN  II. 


DB    LOS 

M¡Eitm&,nmd  T  o m mu VI "iros.* 

*'  JPastlgU  speetantur,  Utent  ftind»- 
mente.  Non  lunt  contamnenda 
quasl  parra,  alae  quibus  mafna 
constare  non  poMunt.  Nee  ai  quid 
diaoere  satia  non  eit,  Ideo  necoaae 
non  eat."— (Quiinr). 

Estas  dos  especies  de  palabras  son  las  mas  numerosas  de 
las  derivadas  en  la  lengua  española.  Generalmente  se  les  ha 
confundido  por  haberlas  ti^atado  juntas ;  y  una  vez  que  se  ha 
dicho  que  los  Aumentativos  y  Diminutivos  son  palabras  que  au*- 
montan  y  disminuyen  la  significación  de  sus  primitivos,  se  ha 
creido  que  la  definición  era  exacta,  y  no  se  ha  pasado  mas 

Mas  hubiera  valido  decir  que  la  mayor  parte  de  los  sustan- 
tivos sufren  en  la  lengua  española  una  cierta  modificación  en 
sus  terminaciones  para  expresar  la  idea  de  grandor  ó  pequenez 
del  objeto  que  representan,  ora  en  el  sentido  propio,  ora  en  el 
sentido  figurado ;  que  los  adjetivos,  en  gran  parte,  y  también 
algunos  adverbios,  la  experimentan  de  igual  suerte  para  ex- 
presar ideas  accesorias  que  la  analogía  ha  querido  derivar  de 
las  del  grandor  y  pequenez  de  los  objetos ;  y  que  la  palabra 
así  derivada,  se  conoce  por  el  nombre  de  aumentativo  ó  dimi- 
nutivo á  medida  que  la  idea  accesoria  añadida  4  la  significación 
primitiva  se  desprende  de  la  de  grandor  ó  pequenez  del  objeto. 

*  Escrilas  las  olMenracionefl  sobre  la  preposición  Á  j  teniendo  como  se  dice 
Tulgannente  el  martillo  sobre  el  yunque,  creímos,  haciendo  un  esfíierso,  escribir 
an  Tratado  sobre  los  Aükbictativos  7  Diminutiyos,  asunto  no  tratado  en 
ninguna  Gramática,  y  que  no  deja  de  ofrecer  novedad  é  interés,  porqué  su  filo- 
aofia  es  curiosa  á  la  Tez  7  no  de  tan  ñidl  solución  como  generalmente  se  cree. 

Bl  Autos. 


388  DB  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

Estas  voces  derivadas  comunican  á  la  lengoa  tal  fondo  de 
riqueza  y  una  variedad  de  formas  tal,  de  que  no  se  puede 
formar  idea,  cuando  no  se  conoce  el  gran  auxilio  que  prestan, 
y  la  gracia  y  el  interés  que  difunden  y  esparcen  en  la  conversa- 
ción familiar,  en  las  que  hacen  un  papel  brillante  y  casi  ntmca 
interrumpido.  Estos  aumentativos  y  diminutivos  de  los  que  las 
gramáticas  no  se  han  ocupado;  ó  si  lo  han  hecho,  ha  sido  muy 
por  encima,  han  consumido  una  parte  muy  considerable  de 
nuestras  investigaciones  durante  el  larguísimo  periodo  de 
nuestra  enseñanza  en  los  paises  extranjeros,  y  tales  como  los 
hemos  explicado  4  nuestros  discípulos  in  voce,  los  ampliaremos 
por  escritOy  tanto  para  su  instrucción,  como  para  el  recreo  y 
satisfacer  la  curiosidad,  en  esta  parte,  de  los  aficionados  y 
admiradores  de  la  lengua  de  los  Sénecas  y  Columela,  de 
SoLis,  Cervantes,  Lope  de  Vega,  Que  vedo  y  Calderón. 

No  faltan,  sin  embargo,  autores  que  no  tienen  tan  favorable 
idea  de  los  Diminutivos  y  Aumentativos;  entre  ellos,  el  célebre 
escritor  Capmant,  que  dice,  "  Filosofía  de  Elocuencia,"  p.  125. 
*'  Los  diminutivos  afeminan  y  hacen  lascivo  el  lenguaje,  y  le 
hacen  perder  toda  gravedad.  Nuestro  idioma  solo  los  admite 
y  muy  pocas  veces,  en  el  estilo  familiar  y  jocoso ;  y  en  casos 
afectuosos  y  tiernos  puede  la  elocuencia  admitirlos  alguna 
vez  para  suavizar  la  dicción.  Los  aumentativos  tienen  la  des- 
gracia de  ser  vulgares ;  y  así  solo  los  admite  el  estilo  satírico 
y  burlesco,  y  los  desecha  el  grave  y  culto.** 

A  pesar  de  lo  severo  de  la  opinión  de  tan  gran  maestro  y 
uno  de  los  primeros  puristas  de  la  escritura  y  habla  castella- 
na, pasaremos  4  desenvolver  esta  materia  principiando  por  la 

Cuestión  !•. 

i  Cuales  son  las  terminaciones  de  los  AumenUxtivos  y 

Diminutivos^ 

Las  terminaciones  que  parecen  estar  mas  en  uso  para  los 
diminutivos  son:  ito,  erro,  ecito,  ico,  cico,  ecico,  illo,  cillo, 
EciLLO,  UELO,  zuELo,  EZUELO :  siu  quc  dejen  de  encontrarse 
algunas  en  ejo,  y  otras  aunque  muy  pocas  en  in. 


DB  LOS  AUMENTATIVOS  T  DIMINUTIVOS.  389 

Cuando  el  sustantiyo  pertenece  al  género  femenino,  las  ter- 
minaciones en  o  cambian  esta  letra  en  a;  mientras  que  la 
terminación  in  se  convierte  en  ina. 

Las  terminaciones  mas  generales  de  los  Aumentativos  masciH 
linos  son :  Azo,  ON,  ote^  haciendo  su  femenino  aza,  onAj  ota. 
Así  hacemos  de 

Hambre,  homme,  man ; 

Hontbrecno,  hombrecihLO,  hombrezviaui,  petit  homme,  little  man. 

Mt^er,  femme,  woman ; 

Mt^erciTA,  mtf/tfrcicA,  mtf;«rzuBULy  peüte  femme,  little  woman. 

Animal,  animal,  animal ; 

AfdmaliTo,  ammoii llo,  ammaZBjo,  petit  animal;  little  or  small  animaL 

jBtpada,  epée,  sword ; 

Stpadiv,  petitÚBpée,  small  sword. 

Peluca,  pemique,  wig ; 

Peluquiv,  petite  permqoe,  small  wig. 

Muchacho,  gan^on,  boy ; 

Muchachos,  muchachotn,  grand  garlón,  a  great  boy. 

Muchacha,  filie,  girl ; 

MuchachovA,  muchachoTA,  grande  filie,  a  great  girl. 

Cuestión  2\ 

¿  Cuales  son  las  funciones  de  los  Aumentativos  y  Diminutivos 

en  el  Discurso  f 

No  se  emplean  con  frecuencia  cuando  se  quieren  expresar 
de  un  modo  directo  y  aislado  ideas  de  grandor  ó  pequenez, 
como  atributo  principal  del  sujeto  á  que  se  refieren,  porqué 
cuando  el  que  habla  tiene  solo  ese  fin,  se  vale  como  en  francés 
é  inglés  de  los  adjetivos  grande,  grand,  large ;  y  de  pequeño, 
petit,  smaU;  según  el  caso. 

Esta  clase  de  palabras  sirven,  por  decirlo  así,  para  pintar 
la  idea  de  pequenez,  de  grandor,  de  ternura,  de  lástima,  de  des^ 
precio,  de  pasmo,  ó  admiración,  con  que  se  mira  ó  al  objeto 
mismo,  ó  á  la  persona  á  quien  se  dirige  la  palabra.  Así  nada 
mas  ridículo  que  encontrar  en  las  gramáticas  frases,  si  no 
iguales,  muy  parecidas  4  la  siguiente : 

Un  petit  homme  et  one  grande  femme  forment  un  bizaire  assemblage. 
A  little  man  and  a  big  woman  make  a  strange  unión. 


390  BB  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

T  solo  paraqné  el  discípulo  traduzca : 

Un  hombreQiTO  y  ana  mt^eroVA  farauai  un  lingolar  ooi\)imto* 

Sin  que  exista  ninguna  idea  accesoria  que  determine  el  oso 
ni  del  diminutivo  ni  del  aumentativo.  \  Ridiculez  extrema  en 
verdad  1 

Cuando  hay  necesidad  de  usar  un  diminutivo,  el  uso  prescribe 
que  nos  valgamos  de  una  ú  otra  de  las  terminaciones  que  h^ 
mos  indicado^  j  no  de  cualquiera  indiferentemente;  porqué 
no  es  tan  lato  j  arbitrario  que  á  cada  una  de  las  terminacio- 
nes no  le  baja  señalado  una  especial^  siendo  mas  propia  una 
que  otra^  según  los  casos  para  expresar  la  idea  ó  pensamiento 
del  que  habla.  Hé  aquí  lo  que  creemos  prescribe  el  uso,  si 
este  lo  autorizan,  según  creemos,  la  buena  sociedad  y  los  escri- 
tores de  la  nota  y  nombre  de  quienes  aduciremos  ejemplos 
sobre  la  materia. 

1.  Los  diminutivos  que  terminan  en  rro,  ita,  erro,  ecito, 
EGITA,  ademas  de  la  idea  general  de  pequenez  que  abrazan, 
pintan  de  una  manera  accesoria  el  cariño,  la  ternura,  la  esti- 
mación de  la  persona  que  habla  hacia  el  objeto  que  va  expre- 
sado por  el  diminutivo,  cualidades,  que  suponemos  se  atraen 
por  la  misma  ternura,  estimación  ó  afecto  que  representan. 

Un  niño  muy  hermoso :  como  una  plata  era  el  angeliTO. 

MoRATiN;  "  £1  Si  de  las  Niñaa." 
Y  sabia  que  era  (F.  Gbrundio,)  el  qtieridiTO  del  maestro. — P.  Isla. 

Tornóse  en  mariposa 
Los  braciTOB  en  alas, 
Y  los  pies  temezuelos 
£n  patiTÁB  doradas. 
Melendez  Valdbs,  ''Oda  al  Amor  Mariposa.*' 

Donosa  palamiTA 
Así  tu  pichón  beUo, 
Cada  amoroso  arrollo 
Te  pague  con  un  beso. 
Melendez  Valdes,  "  Oda  á  la  Paloma  de  Filis." 

En  muchas  ocasiones,  y  sin  que  se  quiera  expresar  ninguna 
idea  de  pequenez,  el  diminutivo  abraza  la  de  una  caricia,  un 
signo  de  am4>r,  de  tierno  afecto.  MoRATiN  hace  decir  ¿ 
D*.  Francisca,  "  El  Si  de  las  Niñas :" 

Y  mi  tía,  mi  pobre  tía  lloraba  tanto.    £s  ya  muy  ví^^'bczta. 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS.  391 

Y  á  D\  Irene^  hablando  de  sa  heimana : 

Mi  hennana  es  la  que  está  bastante  delicadiTJL. 

Frecuentemente,  los  diminutivos  encubren  lisonja;  ironía 
otros^  y  alguna  vez  mortificante : 

Venga  Vd.  acá,  Señomo,  venga  Vd.,  d^o  D.  Diego  á  su  sobrino,  llamándole 
para  echarle  nna  reprensión. — Moratin. 

QüEYEDo^  hablando  de  la  felicidad  de  Adán,  ha  dicho : 

Tnyiste  mnjer  sin  madre, 
Grande  suerte  y  de  envidiar, 
Gozaste  mundo  sin  viejas. 
Ni  suegreciTA  inmortal. 

Y  Samanieoo  (Fábula  5)  nos  suministra  un  ejemplo  notable 
de  este  lenguaje  mordaz  en, boca  del  Zorro  á  la  Gallina  que 
estaba  aproximo  á  devorar. 

. . . .  ¿  Qne  es  eso,  pobreciTA  ? 

¿  Cual  es  tu  enfermedad?    ¿Tienes  pepita 7 

2.  Los  diminutivos  cuyas  terminaciones  son  en  loo^  IGA^ 
oigo,  cica,  egico,  egiga,  se  emplean  en  los  mismos  casos  para 
expresar  las  mismas  ideas  accesorias : 

Arroyos,  fuentes  y  rios, 

Y  especial  las^iien^^cicAa, 
Do  salen  las  arenicAB, 
Eran  los  deleites  mios, 

Y  mis  glorias  las  mas  ricas. 

Castillejo,  ''al  Agua.'' 

Y  puesto  en  su  presencia 
Con  tiernos  ptiebenooa 
Le  cuenta  su  tragedia. 

El  M.  González,  "  á  la  Quemadura  del  Dedo  de  FUis.'' 

Yo,  aunque  muy  muchacho  noté  aquellas  palabras  de  mi  kemutnioo. 

Hurtado  db  Mendoza,  "  Lazarillo  de  Tormos." 

A  pesar  de  estas  citas,  es  de  observar  que  las  personas  que 
se  pican  de  finas  y  corteses  dan  la  preferencia  á  las  termina- 
ciones en  ITO,  ITA.  En  algunas  provincias,  en  Toledo  por 
ejemplo,  les  son  favoritas  estas  terminaciones.  En  otras,  como 
en  la  Mancha  prefieren,  en  general,  las  que  acaban  en  ico, 
IGA.    En  la  primera  llamarán  4  una  señorita,  /ne»iiA,  mientras 


392  BE  LOS  AITMBin'ATIVOS  Y  DIMIinrPIVOS, 

que  en  la  segnnda  se  valdr&n  del  diminutivo  InesiCA  qne  lo  es 
de  Inés. 

Así  CeryánteSj  que  conocía  bien  estas  distinciones^  en  la 
novela  **  Rinconete  y  Cortadillo,"  dice. 

Be  Gnadalcanar  es,  7  aun  tiene  un  ee  no  es  de  yeeo  el  Mñonco. 

Y  ¿1  mismo,  en  la  misma  novela : 

Mirad  niñas  si  tenéis  acaso  algún  cuarto  para  comprar  las  candéliCAB  de  mi 
devoción. 

3.  Se  expresa  la  compasión  del  indiferente  por  los  diminu- 
tivos acabados  en  ILLO,  illa,  cillo,  cilla,  ecillo,  ecilla,  ejo, 
EJA,  porqué  la  del  enamorado  la  expresan  con  mas  finura  los 
que  terminan  por  ITO,  ITA.  No  es  chocante  decir  /  Pobre  ani- 
mallLLO  I  ó  /  Pobre  animalEJO  1  Pauvre  petit  animal  I  Poor 
little  animal  I  pero  de  un  perrito  que  sufre,  dirá  su  ama : 
/  Pobre  animalno  I 

¡Ahí  crédula ovecxLLÁ, 
En  Taño,  en  Taño  anélas. 
Que  son  para  tu  duefio 
Agravio  las  finezas. 
Mblbndbz  Valüís,  ^'Oda  á  la  Paloma  de  Filis.'' 

¿  Be  do  tus  quejas  vienen. 

Sensible  tortoliiAJL  ? . . . 

i  El  bien  perdido  lloras ! — El  xxsiro,  ^<  Oda  14." 

I  PobrúortJL  1  sosi^te  h^a  mia,  y  no  te  abandones  al  dolor  con  tanto  ex- 
tremo.— J0TBLLA.NO8,  "  El  Belincuente  honrado." 

Pero  no  se  puede  ponderar  cuanto  lloró  la  pobrecvtiL,'* —  Moratin. 

Las  terminaciones  ILLO,  ejo,  sirven  para  expresar  cosas  que 
nos  dan  lástima^  ó  son  áñpoco  valor  -^knl  juguetear  y  hablar  á 
personas  con  quienes  no  se  tiene  mucha  consideración :  así  el 
P,  Isla  en  su  "  F.  Gerundio,'*  dice : 

Lea  lo  que  escribieron  estos  dos  Autores ....  contra  cierto  otcforoiLLO 
italiano. 

Y  MORATIN,  en  el  **  Si  de  las  Niñas." 

ITn  hombre  de  capa  y  espada  con  un  empleiLLO  infeliz  en  el  ramo  del  Tiento 
que  apenas  le  da  que  comer. 

Y  Hurtado  de  Mendoza,  "  Lazarillo,"  ha  dicho : 

T  vinose  á  vivir  á  la  ciudad,  y  alquiló  una  cosllla,. 


DB  LOS  AUMENTATIVOS  T  DIMINTTTIVOS.  393 

Así  el  lenguaje  de  todo  el  miindo  distingae  al  noble  j  al 
educadoy  de  por  entre  el  plebeyo  j  el  patán :  porqué  es  claro 
que  si  echamos  mano  de  un  diminutivo  para  hacer  la  distinción 
entre  uno  y  otro,  preferiremos  llamar  JtianJTO,  por  ejemplo, 
al  primero,  valiéndonos  de  JuaroLLO,  diminutivo  de  Juan, 
para  el  segundo. 

JovELLANOS,  "  El  Delincuente  Honrado,''  ha  dicho : 

Acaban  de  traer  á  la  cárcel  á  •TuoniLLO  el  criado  del  Marqués. 

Y  Cadalso  ha  cantado : 

Y  chicos  7  chicas 
Me  suelen  decir : 
I  Porqué  no  te  casan, 
MariquiLLA,  di  T 

4.  Los  diminutivos  acabados  en  üelo,  üela,  züelo,  züELA, 
EZUELO,  EZüELA,  iudicau  también  el  poco  valor  de  las  cosas,  j 
el  poco  caso  que  se  hace  de  las  personas ;  j  con  frecuencia  el 
soberano  desprecio  con  que  las  miramos.  Jíii/erzüELA,  por 
ejemplo,  vilaine  petite  femme,  despicable  little  woman ;  siempre 
envuelve  la  idea  de  desprecio,  &  la  excepción  de  que  cuando 
jugueteando  la  dirigimos  á  una  que  teniendo  pocos  años  hace 
de  mujer,  como  si  lo  fuera. 

El  Padre  Isla,  '^  F.  Gerundio,"  habla  de 

Unos  tStereSy  6  unos  poetUBLXñ  en  prosa  á  quienes  la  ignorancia  del 
▼ulgo  aclamó  por  grandes  predicadores ...  de  eoneeptiiA^s  esparcidos,  perua" 
fm«fiiUBiiOB  esparnunados  por  aqui  y  i>or  allí,  y  acabóse. 

Y  F.  L.  de  Lkon,  **  Perfecta  Casada,"  dice : 

T  llega  la  v^'bzubla  al  oido,  y  dice  á  la  h^a  y  á  la  doncella  que  porqué  hu- 
yen la  yentana ...  y  enséñales  el  mal  aderezo. 

También  leemos  en  MoBATUf,  ''Desproporción  de  los  Matri- 
monios, 

La  mujer  conoce, 
(T  es  fiusil  el  conocerlo) 
Que  toda  aquella  tronada 
Vino  por  el  ioplonzvuiA}, 

5.  Los  diminutivos  terminados  en  in  no  son  muchos,  j  con 
frecuencia  expresan  lo  contrario  de  lo  que  indica  la  palabra 

3e 


394  DB  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

primitivcí.  Espcida,  épée,  eword;  y  espada  representan  objetos 
que  el  arte  distingue  bien ;  y  lo  mismo  sucede  con  peluca, 
perruque,  wig ;  y  peluquiÑ, 

En  la  conversación  familiar  se  forman  diminutivas  de  varia  j 
diversa  terminación,  la  licencia  es  casi  indefinida,  pero  nunca 
puede  constituir  la  regla  general  que  siempre  mas  ó  menos  se 
conforma  con  el  uso. 

6.  Se  emplean  en  la  conversación  familiar  siempre  con  una 
idea  accesoria  de  desprecio,  cólera,  sátira  burlesca ;  j  en  gene- 
ral para  exagerar  las  proporciones  poco  comunes  del  objeto,  y 
no  pocas  veces  para  indicar  sorpresa  6  la  admiración  que  nos 
excita. 

JovELLANOS,  '*  El  Delincuente  Honrado,'*  ha  dicho : 

£1  marqués  era  un  calaberov  de  cuatro  suelas . . .  ¡  Qué  malos  ratos  dio  á  la 
muchacha  I 

Y  que  es  ver  tanto  matov 
Muy  erg^do  y  puesto  al  olio 
Con  wmbrerAzo  de  á  folio 
Ostentando  el  egpadom. 

LoPB  de  Vbga  ''  Noche  de  S.  Juan.'' 

JovELLANOS,  '^  Delincuente  Honrado,"  hablando  de  los  anti- 
guos magistrados,  dice : 

Oh  ¡  aquellos  si  que  eran  hombres  en  forma !  \  Qué  ^«ortcOKBS  ! 

T  MoRATiN,  "  Si  de  las  Niñas,"  pone  en  boca  de  D*.  Fran- 
cisca, hablando  de  su  madre : 

Se  ha  enfadado  tanto  conmigo,  y  me  ha  llamado  picaroTUÁ^ 
Calla  MmptoN,  le  respondió  al  punto  Fr.  Blas. 

El  Padbb  Ibla,  en  su  ''  F^.  Gerundio." 

Aunque  los  aumentativos  en  on  y  Azo  sean  de  un  uso  mas 
frecuente,  no  deja  de  haber  muchos  en  orrE  j  aoho,  que  en- 
vuelven el  ridículo  á  causa  del  grandor,  siendo  solo  aplicables 
&  cosas  que  se  miran  con  desprecio  6  desdén,  á  no  ser  que  las 
chanzonetas  ó  una  SLniÁhle  famüiarichd  les  suavize  la  dureza  ó 
mal  carácter. 

Bl  amigOTB  de  tu  marido  está  en  la  torre,  y  dicen  es  quien  mató  al  Marqués. 

JCTBiiLANOS,  *'  Delincuente  Honrado." 

Lo  que  ahora  te  encargo,  es  que  no  hagas  caso  de  las  maximoTA»  de  N.  P. 
M.  Fr.  Prudencio. — Isla,  **  Fr.  Gerundio." 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS.  395 

En  muchas  ocasiones»  para  expresar  lo  extraordinario  y  des- 
mesurado de  un  objeto  por  su  tamaño,  de  el  aumentativo  regu- 
lar se  forma  ó  creamos  otro  nuevo.  De  los  aumentativos  por 
ejemplo  hombros,  wu/«roNA,  AomirACHo,  salen  /¿omirACHON, 
hombroiHAZo  y  mu/^roNAZA.  En  otros  casos,  dando  al  sustantivo 
femenino  tal  terminación  en  on  de  los  aumentativos  masculinos, 
se  le  hace  de  este  género.     Así,  hacemos  de 

Jtearay  tasae,  cap;  Jicarov,  grande  taase,  a  large  cup. 

Peluca,  permqae,  wig;  Peluco  v,  perruqae,  a  largo  wig. 

Coeacay  casaque,  coat ;  Casacofi,  grande  casaque,  a  large  cf>at. 

A  hablar  con  rigorismo  gramatical  de  los  nombres  propios 
no  hacemos  aumentativos ;  con  todo  las  relaciones  intimas  de 
persona  ¿  persona,  y  jugueteando,  aun  los  hacen  tolerables. 

Se  puede  establecer  como  regla  general  que  los  aumentativos 
y  diminutivos  no  se  emplean  en  la  lengua  española,  por  solo 
emplearlos,  pues  si  lo  hacemos  es  para  expresar  ternura,  cóm- 
pasión^  un  tono  satírico,  cólera,  ó  admiración. 

Cuestión  3\ 

¿  Quá  reglas  se  han  seguido  para  la  formcunon  de  los  Aumenta^- 

tivos  y  Diminutivos  f 

Las  terminaciones  de  los  diminutivos  que  pueden  llamarse 
generales  son :  rro,  ico,  illo,  uelo  ;  pero  en  algunas  palabras 
esas  tres  primeras  terminaciones  van  precedidas  de  una  o,  y  la 
cuarta  de  una  z  resultando  erro,  cico,  cillo,  y  zuelo  :  á  otras 
las  precede  la  sílaba  ec,  y  la  cuarta  de  ez,  y  hé  aquí  ecito, 
ECiLLo,  Ecioo,  EZUELo.  No  hay,  pues,  que  admirarse  de  la  di- 
ficultad que  ofrecen  en  su  uso  las  doce  terminaciones  que 
resultan  de  la  combinación,  cuando  se  les  ha  de  aplicar  ¿  tal 
6  duU  palabra  de  la  lengua,  porqué  aquel  no  es  arbitrario, 
así  como  quiera,  que  no  dé  la  preferencia  á  una  terminación 
sobre  la  otra.    Veamos  si  podemos  fijar  algo  en  la  materia : 

1.  Los  monosílabos  que  terminan  por  una  consonante  pare- 
cen exigir  la  terminación  en  ecito,  ecico,  ecillo,  ezuelo. 

Pany  paiiiy  loaf ;  Paimcito,  paiMCiLLO,  panecico,  Sce, 
Pez,  poiMon,  flsh ;  PezeciTO,  pezscico,  pezecihiA),  ke. 


396  DB  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

JPZoTy  flenr,  fiower;  florúoiTAf  Flar0OiJAsA,flor§ciOA,  Ase. 
Cruz,  croix,  ctcwb  ;  CntzBCiTA,  cruzBcicA,  cruzBCiLLA,  &c. 

Yo  le  traeré  i>or  aquí,  y  en  dándome  aquella  ^omcilla  seca. 

MOBATIM^  «  £1  Si  de  las  Niñas." 

Siendo  yo  niño  tierno 
Con  la  niña  Dorila 
Me  andaba  por  la  selTm 
Cogiendo  florecí  llijs. 

Mblbndxz  VALDéS;  <'Oda  O*." 

Debiendo  observarse  que  la  T  por  la  que  acaban  ciertos 
monosílabos  es  de  considerarse  para  la  formación  de  los  diminu- 
tivos como  consonante. 

Be  BéffyToi,  Ising;  sale  JB^yeciLiiO  ú  rsy^zcTBLO. 

2.  Sientan  bien  las  terminaciones  crro^  dco^  cillo^  &c.,  & 
los  polisílabos  que  acaban  por  N  ó  B ;  y  á  los  disílabos  que 
tienen  su  final  en  una  e. 

Pasión,  passion,  passion ;  PasionciTA,  paswnciCA,  kc. 

Honor,  honneur,  honor ;  HorufrciíiA),  honorcrro,  ice. 

Mt^er,  íemme,  woman ;  Mt{ferciTA,  mif/erciLLA,  &c. 

Duende,  esprit  fbllet,  hobgoblin;  Duendecito,  duendeciiého,  &c. 

Ave,  oiseau,  bird ;  ilveciTA,  aoeciLLA,  &c. 

I Ó  qué  bien  huele  I 

Conforta  el  atreciLLO.  Buen  Bernardo, 
Habrá,  decid,  manera ....  solamente .... 
I>e  probar ....  no  el  olor .... 

Mblbndez,  **  Bodas  de  Camacho." 

¡  Valame  Dios,  que  dia  á  Sancho  viene ! 
Tiernas  pollas ....  cabritos ....  y  conejos .... 
Pichones,  lechúncihix>B ....  allá  lejos. 

Mblbndbz, ''Ihidem." 

"{ Bueno  !  i  muy  bueno !  discursos  á  la  moda,  opinioncrrAa  de  ayer  acá." 

JoYBLLAiros,  "  Delincuente  Honrado." 

Y  el  Padre  Isla,  "Fr.  Gerundio,'' 

Era  fuera  de  eso  unfraileciTO  rollizo,  bien  agestado,  muy  eonqmemco  de 
andadura,  de  acciones  y  movimientos. 

3.  Convienen  á  los  disílabos  las  mismas  terminaciones  erro, 
CILLO,  &c.,  aunque  tengan  por  final  A  ú  o  siempre  que  sea  la 
primera  silaba  uno  de  los  diptongos  l£,  he  ;  mas  en  estos  casos 
las  finales  A,  O,  se  resuelven  por  una  E. 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS.  397 

Iñebla,  broQUhurdy  fog;  IñebUciTA^  niedZeciLLA,  &c. 

Viento,  yent,  wind ;  Vientecno,  mentecii^LO,  &c. 

Cuenta,  oompte,  account ;  CuentecvTÁ^  cuenfeciLLA,  &c. 

Cuerpo,  corpSy  body ;  ChterpeciTO,  cuerpociLLO,  ke. 

FueffO,fevL,ñm  FuegueciT0,/kieffueciLLO,  kc. 

Cuerda,  coide,  string ;  CuerdeciTA,,  euerdecihUí,  dcc 

Vi^a,  vleille,  oíd  woman ;  Vi^eciTA,  vi^eoiLUL,  &c. 

Y  para  corroborar  esta  doctrina  nos  suministra  el  dramático 
MoRATiN  algunos  ejemplos^  de  los  que  tomaremos  los  dos 
siguientes,  ^^  Si  de  las  Niñas  :^ 

No,  Señora,  luego  mas  tarde  daré  osa  vueltecihLA  por  ahí. 

Ea  un  embeleso  el  yerlos  juguetear  y  reír  y  acariciarlos  y  merecer  aua 
JiestecihLJLa, — Moratiit. 

T  el  Padre  Isla,  "  Fr.  Gerundio,**  dice : 

Tenia  gracia  especial  para  contar  un  cuentecihLO,  talento  conocido  para  re- 
medar. 

4.  Las  palabras  cuya  terminación  es  por  L,  z,  x,  ó  por  una 
s,  precedida  de  una  vocal  larga  se  avienen  bien  á  las  rro, 

ILLO,  &c 

Farol,  ñuial,  lamp ;  Farolno,/aroliJ^TA},  écc. 

Pastel,  páté,  pastry ;  PaeteliTO,  paeteliLLO,  &e. 

Árbol,  arbre,  tree;  ArboliTO,  arboliiAJO,  kc. 

CipTéSy  cypréssy  cypress-tree ;  Cipreeno,  eipreeiíji^o,  kc. 

Tapiz,  tapié,  tapistry,  carpet ;  TapiziTO,  tapiziLhO,  ke. 

Rttiz,  racine,  root;  RaiziTJi,  raiziLUí,  kc. 

Relox,  montre^watch ;  ReloxiTO,  réloxUjLO,  ke. 

Que  se  dqjaba  'pedir  aquel  caribe  de  D.  Bruno los  veinte  y  los  treinta 

reales  por  eeáA  papeliiAjo  de  pildoras. — Moratzn,  '*  £1  Si  de  las  Niñas." 

5.  Aplícanse  las  mismas  terminaciones  rro,  ico,  &c.,  á  cual- 
quiera otra  palabra  que  acabando  por  una  vocal  breve,  no  se 
encuentre  en  ninguno  de  los  casos  abrazados  en  las  reglas  pre- 
cedentes ;  bien  entendido  que  debe  suprimirse  la  vocal  para 
añadir  la  terminación. 

Cama,  lit,  bed;  CamiTA,  camiLLA,  kc. 

Coema,  cuisiney  kitcben;  CoctniTA,  oodniLLA,  kc. 

Romanee,  román,  romance ;  Itomancno,  romancii^ho,  ke. 

Tomate,  tomate,  love  apple ;  Tomatno,  tomatiijLO,  kc. 

Una  tarde  tras  esto 
Vimos  dos  tortoliTAB, 
Que  con  trémulos  picos 
Se  halagaban  amigas. 

Mblbndbz,  "Oda  9." 


398  DE  LOS  AUMEirrATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

6.  No  debe  tenerse  en  cuenta  la  terminación  femenina  de 
los  8tutantivo8  verbales  que  acaban  en  ob  para  formar  el  dimi- 
nutivo femenino  por  ser  la  masculina  á  la  que  nos  debemos 
atener.     Así  de. 

Pastor,  berger,  sheplierd;  Lector,  leetear,  reader. 

De  los  cualeá  las  terminaciones  femeninas  son  pastora,  j 
lectora,  no  hacemos 

PastoriTA^  lectoriTA,  &c.; 

Sino 

PastorciTJi,  lectorciTJL,  &c. ; 

7.  Nombres  con  la  forma  del  plural  siguen  la  misma  mar- 
cha ;  pero  con  arreglo  á  la  terminación  que  les  seria  propia  en 
el  singular,  sino  careciesen  de  éL     Por  eso,  hacemos  de 

Andas,  brancard,  a  litter ;  Cachar,  manche  de  coutean,  the  handle  of  a  knife  ; 
Puches,  de  la  bouille,  pap ;  ÁndiTÁS,  CachiTA.a,  PucheciTOS. 

Para  formar  los  aumentativos,  bastará  observar  que  cuando 
el  nombre  primitivo  acaba  por  consonante,  no  hay  necesidad  de 
mas  que  de  añadirle  la  terminación.  Así,  de  Señor,  hacemos 
Seríorov,  como  de  pastel,  hacemos  pasteloix ;  pero  si  el  nombre 
primitivo  acaba  por  vocal,  suprimimos  esta,  poniendo  en  su 
lugar  la  terminación :  por  eso  de  grande  formamos  grandor, 
grandazo,  y  de  sombrero,  sombrerjízo. 

Cuestión  4*. 

¿  Puede  una  Terminación  cualquiera  convenir  á  toda  Clase 

de  Palabras  f 

Al  adoptar  esta  ó  la  otra  terminación  para  los  diminutivos, 
no  se  han  perdido  de  vista  ni  la  harmonía  ni  la  gracia  j  suavi- 
dad de  la  pronunciación.     De  aquí  las  siguientes  reglas : 

1.  Se  evitan  las  terminaciones,  ico,  ica,  con  las  voces  cuyo 
final  es  en  co,  ú  OA,  á  fin  de  evitar  los  dos  sonidos  fuertes  de 
o  y  Q  en  las  quioo,  quica,  que  no  podrían  menos  de  entre- 
Mearse :  Así,  de 

Médico,  médedn,  doctor;  Músico,  miuicien,  mualdan;  Abanico,  éyentail,  fim, 

No  se  han  formado 

Mediqvico,  musiqvico,  a&antQCico; 


DS  LOS  AUMENTATIVOS  T  DIMINünVOS.  399 

Sino 

M&tHquiTOy  t  «hmKqüillo;  MuHqviio,  ú  mttfiQUiLLO;  AharUqvTrOf 
ú  abamqviLLO, 

2.  Así  para  evitar  el  sonsonete  en  las  voces  cajo  final  es 
en  LLO,  LLA^  que  ofende  á  todo  oido  delicado,  se  han  desterrado 
las  terminaciones  illo,  illa: — de  haberlas  conservado  ¡qué 
dureza!  ]  qué  falta  de  cadencia  musical  I  ]  qué  desagrado  I  Hé 
aquí  porqué  en  lugar  de  hacer  de 

PoUOf  poalet,  chicken;  Ovillo^  pelotón^  ball  of  cotton;  CasHOo,  chateaa^  castle; 
PoüiIjLO,  aoOZíLLO,  castüliJ*i.Oy 

Se  han  formado, 

PoUiTO,  poUico,  &  pollEJo;  OviüiTO,  amílico,  ú  (wíSbjo;  CattiUiro, 
eastiüico,  6  eoitülEJO, 

Y  no  haj  paraqué  prevenir  que  así  debe  hacerse  en  todos 
los  casos  análogos  por  aquello  de  "  Par  pari  refertur." 

3.  Esta  es  la  razón,  acaso,  porqué  teniendo  el  diminutivo 
que  termina  por  vocal,  el  acento  sobre  la  penúltima  sílaba,  el 
uso  ha  prescripto  en  general  el  abstenerse  de  la  formación  de 
diminutivos  con  voces  cujo.final  lo  es  una  vocal  acentuada  y 
también  porqué  haciendo  el  diminutivo  desaparecer  el  acento 
casi  se  desconocería  la  palabra  primitívaf  caracterizada  como 
está  por  éL  Hé  aquí  porqué  carecen  de  diminutivos  canapé, 
tofáy  borceguif  y  otras  muchas  palabras  de  la  clase.  Pie,  piéd, 
foot,  puede  considerarse  como  excepción  á  la  regla.  La  co^ 
quetería  no  ha  querido  privarse,  conservando  el  diminutivo, 
pieceOTLO^  petit  piéd,  small  foot,  de  una  voz  que  tanto  eco 
tiene  en  los  salones,  j  que  tanto  realza  esa  parte  del  cuerpo 
en  una  figura  esbelta  y  elegante,  particularmente  en  las  provin- 
cias meridionales  de  España. 

4.  Hasta  aquí  no  hemos  hablado  de  las  palabras  que  acar- 
ban  por  otras  consonantes ;  porqué  á  excepción  de  la  d  no 
existen  otras  con  el  carácter  de  finales  en  la  lengua  castellana; 
las  que  terminan  por  esta  consonante  son,  por  la  mayor  parte, 
sustantivas  abstractos  que  expresan  cualidades  ó  propiedad  de 
cosas,  como  exactitud,  exactitude,  exactness ;  aptitud,  aptitude, 
fítness ;    longitud,  longitude,  longitude :    variedad,  varíete. 


400  DB  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

variety,  &c. ;  y  las  cuales  ni  por  su  significación,  ni  por  la^ 
diferentes  acepciones  que  abrazan,  se  prestan  á  figurar  en  el 
discurso  bajo  la  forma  de  diminutívos  6  aumentativos. 

Lo  mismo  sucede  con  muchas  otras  palabras  que  expresando 
cualidades,  terminan  en  ez  ;  por  entre  ellas  figuran  rapidez, 
rapidité,  rapiditj ;  solidez,  solidité,  solidity ;  palidez,  paleur, 
paleness,  que  son  científicas  6  pertenecen  al  estilo  elevado. 

5.  Tampoco  nos  dan  muchos  diminutivos  las  voces  disüor 
has  cuya  terminación  es  en  lo  é  lA :  si  se  hacen  algunas  son 
irregulares  en  su  terminación.  De  Lucía,  por  ejemplo,  sacamos 
2ytio¿auELA ;  de  María,  üíariQüiTA,  ó  üfarÍQüiLLA,  de  rio, 
ríaOHUELo,  &c« 

SOBRE  LAS  IRREGULARIDADES  EN  LA  FORMACIÓN  DE  LOS 

AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

Muchos  monosílabos  con  el  diptongo  ie  suprimen  la  t  cuando 
toman  la  forma  de  aumentativos  6  diminutivos.     De 

Serpiente,  serpent,  snake ;  Piedra,  pierre^  stone ;  Vientre,  ventre,  stomach  ; 
T^iemo,  tendré,  tender;  CiegOf  avengle,  blind ;  Vi^a,  yiéúñ,  oíd 
woman,  A». 

Salen 

Serpbnton;  Pbdbbzubla;  Vbntrbzublo;  Tbrnbzico;  Cbgubzublo; 
Vbjbzubla, 

En  otros  en  que  figura  el  diptongo  UE,  lo  cambian  en  o :  de 

Bueno,  bon,  good;  Buey,  boeuf,  ox;  Cuerpo,  corp»,  body;  Pueblo,  vüle, 
town;  Cuebano,  espéce  de  panier,  a  kind  of  basket;  Bepuerta,  cabás,  a 
frail ;  Puerta,  porte,  door,  &c. ; 

Hacemos 
Bonazo  >  Bonachón  ;  Boyazo  ;   Corpanchón  ;   Poblachon  ;   Coba- 
NiLix);  Esportilla;  Esportón j  Portón,  &c. 

Es  de  advertir  que  también  pueden  hacerse  de  esas  palabrias 
tanto  los  aumentativos  como  los  diminutivos  regulares. 

Pueden  clasificarse  por  entre  los  diminutivos  y  los  aumen- 
tativos de  formación  irregular  los  nombres  propios  ó  comunes 
que  siguen :  de 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 


401 


Aldea,  yillage,  village; 
Aliar,  aatel,  altar ; 
Agwtin,  Augustiii,  Anfltfn ; 
Antonio,  Antolne,  Anthony ; 
Andrea,  Andrée,  Andrée ; 
BUu,BUdae,B\al9e', 
Bobo,  imbecille,  aimpleton ; 
Carlos,  Charles,  Charles; 
Cata,  maiflon,  honse  ; 
Caüe,  rae,  fltreet; 
Correa,  oourroie,  leather ; 
JBstevan,  Etienne,  Stephen ; 
Francisco,  Fran^ois,  Francis ; 
FerTnin,  Flnnin,  Firmin ; 
Grande,  grand,  large; 
Judio,  Joif,  Jew ; 
Juan,  Jean,  John ; 
Lengua,  langoe,  tongue ; 
lAteae,  Luc,  Luke; 
Luie,  Louifl,  Louia; 
Mano,  main,  hand ; 
Marcos,  Marc,  Mark ; 
Mozo,  garcjon,  lad ; 
Nube,  nuage,  cload ; 
Obra,  oavrage,  work ; 
Picardía,  malice,  wickedness ; 
Pedro,  Pierre,  Peter ; 
Prado,  Pré,  prarie ; 
Pobre,  pauvre,  poor  j 
Regla,  regle,  rule ; 
Serio,  sérieux,  serious ; 
Señor,  Monsieor,  Sir ; 
Sartén,  poele,  frylngpan ; 
Texto,  texte,  text ; 
Tamaño,  petit,  lunaU ; 
Voz,  voix,  volee ; 


Aldbhubla. 

Altarico. 

aoustinito. 

Aktonito. 

Andrboubla. 

Blasito. 

Bobalicón. 

Carlitos. 

Casabon. 

Callbjubla. 

corrbgubla. 

estby  anillo. 

Faquito,  Paquito. 

FlRMINITO. 

Grandillo. 
judihublo. 
Juanillo. 
Lbnoübcita,  illa, 
luquitas. 

LüISITO. 

Manecita. 
Marqüitos. 
Mozancon,  Mozbton. 
Nubarrón. 
Obrbcilla. 

PlCARDIHUBLA. 

Pbrico. 
pradbcillo. 
pobrbton. 
Rbolbcita. 
Sbribcillo,  ITO. 

SBÍfORITO, 

Sartenilla. 
Tbxtbcillo. 

TAMAffIZQUILLO,  ITO. 

Vozarrón. 


OBSERVACIÓN. 

De  muchas  de  estas  palabras  pueden  hacerse  diminutivos  de 
una  forma  regular : 

Regla,  Obra,  Prado,  Correa,        JReglnA.,  Orilla,  Cwtcita,  kc 

La  palabra  señor,  significando  signeur  tiene  el  diminutivo 
regular  «eñorciTO  ú  ««^orciLLO. 
La  mayor  parte  de  los  sustantivos  que  terminan  en  IN^  tam- 

3f 


402  DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

bien  tienen  sus  diminutiyos  en  rro,  illo,  &c.»  ó  en  gteo^ 

CILLO,  &c. 

Así  se  forman  de 

Violin,  Botín  ;    VioUnciTO,  ü  VioliniTO ;  BotinciJAÁ>,  ú  BoHnii^iÁi,  Scc, 

No  deben  contarse  por  entre  el  número  de  los  aumentativos 
ó  diminutivos  irregulares 

Bobonciiui.0,  petít  imbéciUe,  foolish ;  BobanAZO,  grand  sot,  great  limpletoii ; 
HoTnhroHAEO,  faomme  grand  et  démeBuré,  a  Toy  big  man ;  CJdquiBMmTO, 
tout  petit,  a  yery  little  man ;  Picaronc  illo,  petát  ooquin,  Uttlerascal. 

Porqué  ni  los  unos  ni  los  otros^  ni  aumentativos  ni  diminu- 
tivos lo  son  de  los  primitivos 

Bobo,  Hombre,  Chico,  Picaro, 

Sino  mas  bien  de  otros  aumentativos  ó  diminutivos  de  estas 
mismas  palabras^  como 

BoBON,  Chiquito,  Hombron,  kc. 

Tampoco  debe  reputarse  de  irregularidad^  el  cambio  de  la 
última  silaba  en  las  palabras  cuya  terminación  es  en  co,  CA, 
GO^  GA5  en  QUI^  GUI9  que  exige  la  ortograña,  si  es  que  ha  de 
conservar  el  diminutivo  en  dicha  sílaba  el  mismo  sonido  que 
tiene  en  la  palabra  primitiva^  cosa  que  se  comprende  fácil- 
mente si  se  estudia  la  complexión  de  las  voces* 

Poco,  Poquito  ;  Chico,  Chiquito  ;  Trago,  Traquito  ;  Lago,  Laouito. 

Observación. 

Aunque  los  nombres  acabados  en  ON  generalmente  son 
aumentativos,  algunas  veces  no  lo  son ;  pues  del  diminutivo 
lemosinoy  minyó,  muchacho  ó  mozo,  se  dice  en  cas- 
tellano fniñon :  son  también  nombres  diminutivos,  pichón,  el 
pollo  de  la  paloma;  perdigón,  de  la  perdiz;  ratón,  animal  mas 
pequeño  que  la  rata;  artesón,  de  artesa;  cajón,  de  caja;  tapón, 
de  tapa;  j  otros  varios,  en  especial  cuando  significan  parte  de 
un  todo,  señaladamente  el  centro  de  ella,  ó  una  de  sus  extre- 
midades. 

Así  el  nombre  escalón  no  es  aumentativo,  sino  el  diminutivo 
de  escala ;  pues  no  significa,  como  es  la  creencia  general»  una 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS.  403 

escala  6  escalera  gratide,  sino  uno  de  los  palos  traviesos  6  gradas 
de  una  escala  ó  escalera  cualquiera. 

Del  mismo  modo»  alón  es  diminutivo  de  ala  por  ser  base  j 
como  centro  de  ella;  piñón  lo  es  dejñña,  por  ser  la  simiente 
que  en  ella  se  contiene;  y  talón,  (derivación  del  latin  tahts,)  es 
también  diminutivo»  porqué  significa  la  parte  prominente 
del  pié»  mirado  por  detrás. 

También  es  nombre  diminutivo  pelón,  contra  lo  que  hasta 
ahora  se  creía  por  muchos»  que  lo  reputaban  aumentativo ; 
pues  llamamos  pelón  al  hombre  de  corto  pelo  6  de  ninguno,  por 
habérselo  cortado  ú  rapado;  j  llamamos  rabón  á  los  animales 
de  poco  rabo  ó  ninguno»  según  aquello  de  parum  pro  nihüo 
reputatur;  j  aun  aparece  mas  clara  la  diminución»  en  la  pala- 
bra lechan,  cerdo  de  leche :  j  de  ningún  modo»  se  entiende  por 
esa  voz»  de  que  el  animalillo  se  haya  alimentado  de  mas  que 
de  la  leche  de  la  hembra»  y  mu^ho  menos  que  haya  sido  ce- 
bado» &c. 

Entran  en  esta  nomenclatura  de  los  diminutivos  acabados 
en  ON»  ANSABON»  que  significa  hoy  lo  mismo  que  ansab  ;  lo  que 
se  prueba  por  aquel  refrán» 

PatOy  ganso  y  amaron, 
Tres  cosas  suenan  y  ana  son. 

Y  SÍ  aun  se  necesita  de  otra  prueba»  ahí  tenemos  el  no  menos 
elegante  que  expresivo  dicho  de 

Cornada  de  ansarón, 
Uñarada  de  león. 

Aunque  Capmany»  pag.  99»  ^^  Filosofía  de  la  Elocuencia»" 
dice»  que  '^tres  cosas  suenan  y  tres  cosas  son»  por  existir 
alguna  diferencia  entre  aquellos  tres  objetos»  sino  como  indi- 
viduos» i  lo  menos  por  algún  accidente  que  hace  variar  su 
uso." 

T  concluiremos  nuestras  observaciones  sobre  los  Aumenta- 
tivos y  Diminutivos  añadiendo  que  á  consultar  la  naturaleza 
de  estos  últimos»  se  puede  establecer  como  punto  general»  de 
que  con  solo  los  sustantivos  y  adjetivos  calificativos  se  pueden 
formar  los  diminutivos ;  sin  embargo»  como  el  oficio  de  estos 
no  es  frecuentemente  otro  que  el  de  expresar  ideas  de  la  defe- 


404  DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS. 

rencia  7  consideraciones  qne  se  guardan  en  la  sociedad,  en 
los  coloquios  familiares  6  íntimos  con  las  personas  á  quienes  se 
dirigen,  también  el  uso  autoriza  para  formar  dimÍQutívos  de 
los  adjetivos  determinativos  y  de  los  adverbios,  pero  no  ilimita- 
damente con  todos,  ni  con  todas  las  terminaciones ;  siendo  las 
mas  usuales  las  en  iro,  ico,  que  son  las  que  expresan  senü^ 
mientos  de  afecto,  deferencia  ó  amistad. 

Por  entre  los  adverbios  que  admiten  diminutivos  figuran  los 
de  lugar: 

Abqfo,  arriba,  e^rea,  l^os,  ddbqjo,  encima,  et^ente  ; 

Los  de  tiempo : 

Ahora,  pretto, pronto,  tardo,  temprano; 

Los  de  cantidad : 

Nada,  poeo,  tanto  ; 

Los  de  manera : 

Aprisa,  doopaeio,  paso, 

Y  aquellos  adjetivos  que  se  emplean  como  adverbios, 

Claro,  quedo,  jiMto,  (fC, 

Y  también  los  gerundios 

Callando,  corriendo,  hirviendo. 

Cuando  figuran  como  modificativos  de  la  acción  que  se  halla 
expresada  por  el  verbo. 

También  los  adjetivos  determinativos. 

Primero,  último,  todo,  mismo,  solo. 

Nos  dan  sus  diminutivos. 

Nada  mas  frecuente  que  decir  i  un  niño  en  lenguaje  tierno 
y  cariñoso : 

Anda  deepaciro.  Ponte  Juntrro  d  mL 

Marche  doucement.  Mets-toi  prés  de  moL 

Walk  Blowly.  Sit  down  by  me. 

Y  nada  mas  amable  que  decir  á  un  viejecüo  á  quien  respe- 
tamos y  á  quien  no  se  le  quiere  anunciar  algún  deber  penoso 
ó  duro  en  su  avanzada  edad  ó  achacosa  vejez. 

Es  menester  que  vm,  se  levante  tempranno. 
II  íkat  que  vous  vous  leviez  de  bonne  heure. 
It  ie  reqoiaite  for  yon  to  rise  early. 


DE  LOS  AUMENTATIVOS  Y  DIMINUTIVOS.  405 

Moderando  ú  rebozando  la  necesidad  que  existe  de  levan- 
tarse»  pero  que  se  haría  mas  penosa  explicada  con  la  voz  tenv- 
prano  que  es  mas  dura  de  por  sí. 

Se  emplean  con  frecuencia  estos  diminutivos  como  superior 
tivoss  j  entonces  equivalen  á  la  palabra  tout  francesa,  y  ¿  la 
inglesa  quite;  j  en  estos  casos  preceden  ó  á  algún  adjetivo  ú  á 
algún  adverbio : 

Le  habló  clariTO,  He  quedado  ¿oÍita. 

II  lui  a  parlé  tout  clarement.  J'ai  resté  tóate  seole. 

He  has  spoken  to  him  quite  plaim  I  liave  been  left  quite  alone. 

CerquiTA  le  andas. 
Tu  en  es  tout  prés. 
Ton  are  not  Otr  from  it 

Y  por  último  como  el  uso,  según  lo  hemos  observado  en 
mas  de  una  parte  de  esta  obra  es  un  verdadero  tirano,  á  este  j 
i  los  buenos  hablistas  j  escritores  nos  habremos  de  atener 
para  la  formación  de  toda  clase  de  aumentativos  j  diminutivos, 
pues  admite,  por  ejemplo,  que  de  piedra  se  forme  piedrEcrsA,, 
piedri&ciLLA.,  pedrezüELk,  pero  no  pedrAZK :  de  la  palabra  león, 
leonono,  leonciLLO,  leonKZO,  pero  no  feonoTE;  de  cuerpeQV£o, 
cuerpeciLLO,  corpachón,  pero  de  ningún  modo  corpÁZO. 

T  muchas  palabras  que  en  su  origen  eran  diminutivos  corren 
como  nombres  ordinarios  de  los  objetos  que  expresan  j  de 
los  cuales  hacemos  diminutivos  según  el  canon  j  reglas  que 
dejamos  establecidas,  como  de  hovediüa,  bovedillTiÁ. ;  de  pas- 
tilla, pastilla  jjl;  j  de  husillo,  hiusillrro. 


SECCIÓN  ÜL 


ALGUNAS   etimologías  CURIOSAS 

ENTRESACADAS 

J>9  Uu  obras  del  Dr*  PüiaBLANCH  y  de  Dn.  Juan  Calderón.* 

Beber  á  bruces. — ^De  pechos :  del  Septentrional ;  (Breaste) 
que  esto  es  lo  que  significa  ó  quiere  decir  brucee. 

Flor  y  nata. — ^De  una  cosa.  Se  dice  figuradamente  cuando 
se  quiere  expresar  la  nitidez,  la  excelencia  de  las  cosas.  ^^La 
flor  y  nata  de  la  nobleza ;  la  flor  y  nata  de  los  literatos/*  &c. 

Hablar  en  capa  y  espada. — Esto  es,  hablar  sin  ambages  ni 
rodeos ;  decir  llanamente  lo  que  se  siente. 

Ando  en  lu  selyas  de  amor 
A  lo  de  eBCudero  andante. 
Siguiendo  embozado  nn  sol 
Y  liablando  en  capa  y  espada, 
Aqui  busco  á  la  mayor 
Invencionera  de  España. 

Calderón  de  la  Barca. 

Come  poco,  cena  mas ;  Diierme  en  aüo  y  vivirás. — Aunque 
i  primera  vista  esto  parezca  un  contrasentido  no  lo  es  sin 
embargo,  pues  el  poeta  quiere  decir  evidentemente  :  Cena 
mas  poco;  aunque  suprime  el  adverbio  poco  en  la  segunda 
proposición ;  y  en  esta  supresión  consiste  el  mérito  j  la  gracia 
de  la  sentencia. 

Andar  de  Zeca  en  Meca ;  Correr  de  Zeca  á  Meca. — Correr 
de  aqui  para  allí,  vagabundear,  andar  por  esos  mundos  de 
Dios. 

Cumplimiento. — ^El  Jesuíta  Portugués,  Padre  Vetea,  dice, 
que  esto  deriva  de  *^  CumpUMf-miento.**   ¡  Jocosa  etimología  I 

*  Puigblanch  ;  <'  Opúsculos  GramaÜco-Satlricos." 
Calderón,  en  sa  ''  Cerrantes  Vindicado."    Edición  de  Madrid.  1864. 


ALGUNAS  ETIMOLOQIAS  CURIOSAS.  407 

Dale  bola. — ^Esto  significa  una  reconvención  i  una  persona 
que  repite  las  cosas  muchas  veces. 

Dale  que  dale. — ídem. 

Dejar  correr  la  bola. — Esto  es^  dejar  que  las  cosas  sigan  su 
curso  regular. 

Dale  que  le  darás, — Es  decir^  no  dejarás  de  trabajar  hasta 
que  consigas  tu  objeta 

Donde  las  dan^  las  toman. — "  Amor  con  amor  se  paga."  El 
Talion:  "  Ojo  por  ojo;  Mano  por  mano ;  Obra  por  obra,"  &c 

Meter  á  alguno  (ú  á  alguna  cosa)  debajo  de  siete  estados  de 
tierra. — ^Llámase  estado  la  medida  de  la  estatura  regular  del 
hombre ;  j  como  esta  suele  ser  de  dos  varas,  equivale  á  meter 
alguno  ú  alguna  cosa  debajo  de  catorce  varas  de  tierra.  Me- 
tafóricamente, que  es  como  se  usa  siempre,  significa  ocultar 
una  cosa  profundamente. 

El  que  á  Roma  vé  pierde  lafé. — ^Esto  es,  el  que  presencia 
las  miserias  del  Clero.  Italiano  debió  ser,  y  en  Roma  hubo  de 
estar,  el  Autor  de  este  refrán  **  Chi  Roma  vede,perde  lafede.^ 
Sátira  á  Roma,  capital  del  Orbe  cristiano,  en  donde  menos  se 
cree  quizá  en  el  Cristianismo. 

Lagaña. — Cababbübias  dice,  que  es  lo  mismo  que  lagrimaña, 
de  lagrime,  6  Upgaña ;  del  latin,  lippitudine ;  etimología 
errónea,  sobre  todo  la  segunda,  puesto  que  el  nombre  sustantivo 
légaña,  como  se  decía  antiguamente,  se  deriva  del  adjetivo 
latino  lemieaTiea. 

Hojaldre. — ^Nombre  castellano  derivado  del  latino  foliandi- 
num,  que  significa  materia  ó  cosa  divisible  en  hojas ;  y  del 
verbo /o¿ú>,  as,  are;  dividir  en  hojas.  Significa  una  especie  de 
dulce  que  hacemos  en  España  compuesto  simplemente  de 
harina  y  azúcar  y  formando  hojas  de  donde  se  le  llama  tam- 
bién hojuelas. 

Melindre. — En  catalán  melindro,  bizcocho  de  azúcar,  anti- 
guamente amasado  con  miel ;  derivado  del  latin  meUendinum, 
del  verbo  meUo,  is,  ere,  enmelar  ó  untar  con  miel. 

Jayán. — Que  es  lo  mismo  que  giant  en  inglés,  y  escrito  en 
castellano  jigante.  Esta  palabra  jayán  se  pronuncia  en 
inglés  con  corta  diferencia,  pues  se  percibe  inmediatamente 


408  AIiGüNAa  ErriHOLOGlÁS  CURIOSAS. 

el  sonido  gutural  de  la  j  castellana.     El  nombre  Fierabrás 
es  también  derivado,  sin  ninguna  duda  del  inglés. 

Jiralda. — Formado  del  verbo  jirar^  como  volanda  de  volar, 
con  que  llamaban  los  antiguos  la  veleta  de  una  torre,  de  un 
tejado,  ó  chimenea  cualquiera.  Hoy  designamos  con  este 
nombre  la  bella  y  jigantesca  torre  de  la  famosa  Catedral  de 
Sevilla. 

Lóndrea. — ^Del  latín  Londinum^  retraido  el  acento  de  la 
penúltima  sflaba,  según  el  genio  de  la  lengua  inglesa.  La 
causa  de  ser  Lóndbes  un  nombre  plural  parece  haber  sido  por 
hallarse  dividido  este  pueblo  en  su  origen,  en  dos  mitades  por 
el  rio  Tamesis,  y  considerarse  como  dos  pueblos  distintos 
cuando  no  había  aun  puente  alguno  que  los  uniese.  De  la 
misma  clase  es  de  Pabis,  Pabisus,  por  dividir  aquella  Capital 
en  dos,  el  Sena  ;  y  otros  que  sería  prolijo  enumerar. 

Santiago  y  cierra  España! — Cuenta  la  tradición  que  San- 
tiago, imo  de  los  mas  bizarros  caudillos  de  los  cristianos  du- 
rante la  dominación  árabe  en  España,  no  solamente  extermi- 
naba á  los  infieles  con  su  espada,  sino  que  también  con  los 
milagrosos  pies  de  su  caballo,  el  cual  á  cada  paso  que  daba 
hacía  caer  muerto  un  moro  en  tierra ! 

El  grito  de  guerra  de  "  Santiago  y  cierra  España  I "  es  decir, 
'*  Santí/igo  I  senos  propicio  I  á  ellos  I "  fué,  pues,  adoptado 
para  perpetuar  los  gloriosos  hechos  del  Santo,  y  animar  á  los 
guerreros  de  la  época  en  el  momento  de  dar  una  batalla  á  los 
infieles. 

En  la  pantorrilla  se  le  conoce  que  no  fué  colegial. —  Frase 
castellana  irónica.  Es  dicho  común  entre  los  decidores  en 
España  que  toda  faldamenta  con  la  sombra  que  hace,  le  quita 
al  que  la  lleva  que  sus  pantorrillas  medren  tanto  cuanto  era 
menester ;  significando  con  esto  que  el  echarse  uno  á  cuestas 
largos  andularios,  mas  bien  que  por  devoción,  ó  llámese  voca- 
ción, suele  ser  por  desconfianza  de  lucir  el  garbo  presentándose 
al  público  en  cuerpo  gentiL 

Ni  por  pienso. — (vulgar.)  Ni  por  soñación ;  esto  es,  ni  aun 
siquiera  se  me  ha  ocurrido  esa  idea ;  ni  me  ha  pasado  por  la 
imaginación ;  ni  aun  en  sueños.     Por  lo  demás  se  vé  clara- 


ALGUNAS  etimologías  CURIOSAS.  409 

mente  por  el  contexto  de  la  oración,  que  pienso  es  la  primera 
persona  del  singular  masculino  del  verbo  pensar.  Pienso 
sustantivo^  significa  en  español  la  ración  ordinaria  de  paja 
y  cebada  que  se  dá  cada  vez  á  los  caballos  y  otros  animales. 

Quitapelillos. —  Adulador  ;  una  persona  que  adula  baja- 
mente á  otra  y  le  quita  las  motas  del  vestido  mientras  habla 
con  ella.  Teoprasto,  en  sus  "  Caracteres,''  ya  notó  esta  cir- 
cunstancia característica  de  tan  despreciables  parásitos. 

Saber  una  cosa  por  los  dedos. — Saber  una  cosa  perfecta- 
mente, superiormente :  estar  en  disposición  de  examinarla  y 
juzgarla  bajo  todos  sus  fases ;  dominarla. 

Buena  tijera. — Sobresaliente  en  su  arte  ú  oficio. 

Primera  tijera. — El  primero  en  su  oficio  ó  arte. 

Dama  de  media  tijera. —  (Inusitado).  De  mediana  catego- 
ría, perteneciente  á  la  clase  media. 

Al  cabo  de  los  arios  mil  vuelven  las  aguas  por  do  solían  ir. — 
El  círculo  de  Vico.  Tarde  6  temprano  las  cosas  vuelven  á 
su  curso  primitivo. 

Zaherir. — Lanzar  sátiras  contra  los  hombres  ó  las  cosas ; 
alusiones,  personalidades,  injurias,  invectivas. 

JEl  reverso  de  la  medalla. — El  polo  opuesto  de  una  cosa;  su 
contrario.  "  Juan  es  noble  y  generoso  por  carácter  y  su  hermano 
es  el  reverso  de  la  medalla;^  esto  es,  innoble  y  mezquino;  lo 
contrario  de  noble  y  generoso,  el  polo  opuesto. 

Mequetrefe. — (vulgar.)  Término  despreciativo.  Se  dic^  de 
un  mozalvete  que  quiere  gallear  y  echarla  de  hombre:  " Tenga 
la  lengua  el  mequetrefe!^  "Vaya  con  el  mequetrefe !^  queriendo 
decir  con  esto  que  los  niños  no  deben  intervenir  en  las  cosas 
de  los  hombres. 

Miñón. —  Mozuelo,  mozalvete  :  cosa  linda,  agradable  de 
ver.  Miñona  se  dice  de  una  joven  de  estatura  mediana,  de 
formas  esbeltas  y  torneadas,  de  movimientos  graciosos.  Mi- 
ñón es  también  el  nombre  de  una  especie  de  policía  armada 
que  tienen  los  Catalanes,  que  mas  bien  se  conocen  bajo  la  de- 
nominación de  ^^ Mozos  de  escuadra;^  y  en  Aragón,  ^^  Miñones 
6  Fusileros  del  Reino." 

Lapice. —  (Puerto  de.)  Nombre  que  se  halla  en  D.  Quijote, 

3  G 


410  ALGUNAS  BTIM0L0OIA8  CURIOSAS. 

derivado  de  lapide  plurimo,  por  ser  el  lugar  en  que  se  halla  en- 
clavado todo  un  gran  pedregal;  ó  de  lapide  müliario  por 
hallarse  en  él  un  pilar  que  marcaba  las  leguas  de  distancia. 

Perendengue. — (Vulgar}.  Es  decir,  colgajos.  Se  dice  de 
las  cintas,  cruces  y  condecoraciones  de  que  inmerecidamente 
se  hace  alarde  por  personas  indignas,  j  para  criticar  la  pro- 
digalidad escandalosa  que  en  España  hacen  los  Gobiernos  de 
esta  facultad,  con  el  solo  objeto  de  ganar  partidarios.  '^  Tiene 
tres  pares  de  perendengxAesJ* —  (muy  vulgar).  Se  dice  para 
expresar  que  una  persona  ha  tenido  la  desiachetez  de  hacer 
tal  ó  tal  cosa. 

Acerico. — ^Almoadilla  en  que  las  mujeres  prenden  los  alfi- 
leres y  agujas.  No  es  de  acerOy  especie  de  hierro,  como  lo 
creyó  la  Academia,  sino  de^^^ro,  derivado  de /o?. 

Peor  es  meneaUo. — *^  Hallándose  D.  Quijote  en  un  bosque  con 
Sancho  Panza,  descansando  una  noche  de  sus  fatigas  y  gran- 
des fazañas,  este  último  tuvo  la  debilidad  de  hacer  una  de  sus 
necesidades  naturales  en  las  mismísimas  narices  del  fiunoso 
hidalgo.   Reconviniéndole  este  por  su  descortesía  é  irreveren- 
cia, Panza  empezó  á  lanzar  como  de  ordinario  sus  sabrosos 
aluviones  de  refranes  para  probar  que  su  acción  no  era  tan  re- 
prensible, hasta  que  al  cabo  impaciente  é  irritado,  el  buen 
Caballero  exclamó  con  voz  de  trueno:   Basta,  Sancho, «que 
PEOR  ES  HENEALLO  I     Este  gracioso  dicho  se  ha  hecho  desde 
entonces  proverbial  en  España,  y  se  usa  de  él  siempre  que 
queremos  dejar  las  cosas  in  statu  qao ;  pues  removerlas  seria 
empeorarlas." 


SECCIÓN  IV. 


BIOGRAFÍA 


DB 


SOR  f  AffiS.0  HmMlQ  SS  OICA^IÍX.* 

Don  Pablo  Antonio  db  Olayide,  uno  de  los  hombres 
mas  célebres  del  siglo  pasado,  tanto  por  sus  conocimientos  y 
servicios  al  Estado,  como  por  haber  sido  una  de  las  víctimas 
mas  recientes  de  la  Inquisición,  nació  en  Lima  en  1725. 
Lejos  de  abandonarse  á  la  molicie  del  pais,  supo  aprovechar 
su  disposición  natural  á  las  ciencias,  de  un  modo  extraor* 
diñarlo. 


*  Antes  y  después  de  impraso  el  "  Vi^je  de  Guichot  "  al  que  hemos  dado 
un  lugar  en  esta  obra,  y  cone  por  entre  los  **  Trozos  Sblbctos  "  desde  la 
pagina  237  á  la  848,  no  se  nos  pasó  por  alto  la  circunstancia  de  que  mientras  el 
Autor  habla  con  entuMa^mo  acerca  de  la  fundación  de  la  Colonia  alemana  en  la 
Carolina,  á  las  fiíldas  de  las  quebradas  de  Dbs pbUapbrrob,  bn  Sibrra 
MoRBNA,  en  tiempo  de  Carlos  III,  nada  ha  dicho,  ni  aun  el  nombre  de  su 
ilustre  promovedor  y  fundador  Don  Pablo  Antonio  de  Olayidb,  de  inmor« 
tal  recordación. 

Obsenrada  por  nosotros  la  amitiony  creímos  un  deber  el  hacerla  desaparecer 
por  medio  de  una  nota :  una  segunda  idea,  empero,  mas  feliz  y  mas  del  caso,  la 
de  poner  en  el  Ap^ndicb  un  extracto  de  su  Biografía  nos  decidió  por  este  se- 
gundo extremo,  porqué  pincelando  asi,  y  poniendo  en  alto  relieve  al  varón 
fuerte,  sus  colosales  talentos,  lo  atrevido  de  sus  concepciones,  y  su  energía  in- 
contrastable para  la  ejecución,  lográbamos  poner  en  berlina  á  sos  perseguidores, 
arraneándoles  la  másoura,  dejándolos  en  su  verdadero  disfraz  de  ''  lobae  con  piel 
de  ao^a."  De  tales  hipócritas  ha  dicho  Fr.  Luis  he  Lbon  :  **  Preséntanse 
á  Dios  religiosos,  y  tienen  el  ánimo  muy  alejado  de  Dios :  muéstranse  por  de- 
fuera siervos  suyos,  y  aborréoenle  en  su  pecho  :  gotean  las  manos  sanorb 
inocbntb,  y  alzanlas  al  Sbñor  como  limpias." 

El  Editor. 


412  biografía  de  don  p.  a.  de  olavide. 

A  los  20  años  de  edad  fué  nombrado  Oidor,  ú  Asesor  del 
Virreinato,  pero  tavo  la  desgracia  de  mostrar  poca  adhesión 
al  clero,  y  por  consecuencia  crearse  enemigos  irreconciliables. 
La  enorme  cantidad  de  conventos  que  absorvian  la  substancia 
de  los  pueblos  en  ambos  hemisferios  del  dominio  español,  le 
pareció  un  cáncer  funesto  que  amenazaba  la  ruina  del  cuerpo 
social.  Decía  muy  amenudo :  "  Estos  establecimientos  roban 
brazos  al  arado,  artesanos  á  los  talleres,  comerciantes  á  los 
negocios,  padres  y  madres  al  Estado." 

El  horroroso  terremoto  de  1740  casi  destruyó  á  Lima  j 
sumergió  al  Callao:  millares  de  personas  perecieron.  El 
joven  magistrado  mereció  los  mayores  elogios  ^x)r  la  infatigable 
actividad  que  desplegó  para  reparar  los  daños  de  la  calamidad. 
Entre  otros  edificios  públicos  que  hizo  reedificar,  puso  su 
mayor  esmero  en  una  iglesia  y  un  teatro.  La  envidia  de  los 
frailes  les  hizo  creer  que  el  teatro  era  mas  suntuoso  que  la 
iglesia,  y  acusaron  á  Olavide  de  desprecio  á  las  cosas  santas, 
y  aun  de.  sacrilegio.  Sus  clamores  (los  de  los  frailes)  llegaron 
hasta  Fernando  VI,  subyugado  á  ellos:  le  hizo  llamar  á 
España.  Desde  su  llegada,  y  antes  de  oirle,  se  le  encarceló  y 
cargó  de  grillos:  cayó  enfermo:  una  rica  viuda.  Doña  Isabel 
DE  LOS  Ríos,  prendada  de  su  talento  y  de  su  figura,  le  dio  con 
BU  mano  una  fortuna  considerable  que  pudo  sacarle  del  mal 
paso,  y  así  fué  declarado  inocente. 

Olavide  se  dedicó  al  comercio  y  la  fortuna  le  secundó 
prodigiosamente.  Iba  á  Paris  todos  los  años,  donde  frecuentaba 
la  mejor  sociedad,  y  volvía  á  Madrid  rico  de  conocimientos  y 
de  objetos  curiosos;  se  dedicó  á  la  literatura  dramática,  y 
animó  la  escena  con  sus  composiciones  y  con  sus  auxilios  y 
lecciones  en  la  declamación.  Era  el  protector  generoso  de  las 
artes  y  las  ciencias.  Excitó  á  los  literatos  ¿  escribir  periódicos^ 
especie  de  literatura  casi  ignorada  en  España  hasta  su  tiempo. 
Estos  esfuerzos  ilustrados  produjeron  movimiento  en  los  áni- 
mos, y  aumento  de  gusto  entre  los  autores  que  se  extendió  á 
la  nación. 

Comisionó  el  gobierno  á  Olavide  para  la  formación  de  un 
plan  de   Estudios   que   desempeñó   admirablemente    |)or    la 


biografía  db  don  p.  a.  de  olavide.  41S 

universalidad  de  su  ciencia^  profundos  conocimientos,  y  tacto 
fino  del  corazón  humano.  Agradó  sobre  todo  al  conde  de 
A11ANDA9  entonces  presidente  del  Consejo  de  Castilla  que  reco- 
noció en  él,  no  solo  un  hombre  de  gusto,  sino  de  Estado. 

En  las  circunstancias  criticas  de  la  sublevación  de  Madrid, 
en  tiempo  de  Squelage  j  de  la  expulsión  de  los  Jesuítas,  se  le 
confió  el  delicado  encargo  de  la  policía  de  la  capital,  j  este 
hombre  singular  se  condujo  de  tal  manera  que  reunió  todos 
los  votos  del  gobierno  y  del  pueblo  que  le  nombró  su  síndico 
personero,  la  primera  vez  que  se  le  concedió  el  derecho  de 
nombrar  esta  especie  de  tribuno,  ó  representante  suyo  en  los 
ayuntamientos,  teniendo  la  gloria  de  ser  el  primer  electo;  co- 
operó al  establecimiento  de  las  Sociedades  Económicas,  y  fué 
nombrado  por  el  rey.  Asistente  de  Sevilla,  cargo  importante 
que  desempeño  del  modo  mas  patriótico. 

Dirigió  una  memoria  á  la  Corte  para  el  descuaje  y  cultura 
de  Sierra  Morena,  proyecto  osado  y  beneficio  inmenso,  si  se 
compara  esta  horrorosa  Selva-negra  de  la  España,  entre  lo 
que  era,  lo  que  es,  y  lo  que  podría  ser,  si  se  le  hubiese  dejado 
llevar  á  cabo  su  útilísimo  proyecto  de  colonización  en  uno  de 
los  suelos  mas  fértiles  y  menos  poblados  de  la  mejor  provincia 
de  España.  Desde  luego  se  adoptó  la  idea,  y  trajo  alemanes 
y  otros  extranjeros,  pobladores  industriosos  y  robustos  con  los 
que  fundó  la  colonia,  que  prevaleció  asombrosamente  en  poco 
tiempo. 

Un  convento  de  frailes  en  las  cercanías  le  estorbaba /üíca  y 
moralmente  en  todos  sus  planes.  Obtuvo  de  la  Corte  que  lo 
trasladasen  á  otro  punto ;  y  hé  aquí  el  origen  de  su  persecu- 
ción, y  la  desgracia  de  aquella  colonia  que  contaba  27  leguas 
de  extensión  en  pais  inculto,  malsano,  de  asperísimos  montes 
y  valles  pantanosos,  que  cambió  enteramente  de  aspecto. 
Estableció  manufacturas,  atrajo  fabricantes,  delineadores  y 
tintoreros  de  León,  agricultores  suizos  y  alemanes  :  abrió  ca- 
minos, abatió  riscos  de  piedra  viva,  estableció  posadas  cómodas, 
donde  solo  existían  antes  guaridas  de  salteadores  y  de  animales 
silvestres ;  pero  Olavide  no  quiso  que  hubiera  allí  frailes  que 
se  comiesen  el  fruto  del  sudor  ajeno ;  héaquí  su  pecado  capital. 


414  biografía  db  don  p.  a.  de  olavidb. 

Dictó  estatutos  en  que  prohibía  las  donaciones  por  testamento 
al  clero^  á  título  de  bibn  de  las  almas,  ni  para  misas,  &c. 
Algunos  colonos  eran  protestantes  ;  Olayids  no  permitía 
que  se  les  inquietara,  con  tal  que  su  culto  no  fuese  público. 

Un  capuchino  que  se  introdujo  en  la  colonia  delató  á  Ola- 
VIDE :  el  firaile  recoleto  Eleta,  que  luego  fué  obispo  de  Osma 
dirigía  la  conciencia  de  Cablos  III  y  supo  alarmarle  y  pre- 
venirle contra  el  desgraciado  Olayids.  El  fraile  hizo  nombrar 
inquisidor  general  al  obispo  de  Zamoba  ;  pero  este  se  negó  á 
admitir  tal  dignidad,  que  consideraba  ultrajada  desde  el  Real 
Decreto  de  1759,  que  prohibía  á  la  Inquisición  proceder  contra 
los  empleados  sin  previo  consentimiento  de  S.  M.,  á  cuya  pro* 
mulgacion  tanto  contribuyeron  el  Conde  de  Abanda  y  Ola- 
viDE,  para  impedir  otra  persecución  como  la  de  Macanáz,  á 
pesar  del  favor  de  Felipe  V.  El  fraile  hizo  que  el  rey  revo- 
case el  edicto,  y  el  inquisidor  general  mandó  encarcelar  á 
Olavidb  en  Noviembre  de  1776.  Después  de  dos  años  de 
la  mas  horrorosa  prisión  é  incomunicación,  aprovechándose  sus 
enemigos  de  la  desgracia  de  Abanda,  se  pronunció  y  ejecutó 
la  sentencia  en  presencia  de  60  personas  de  las  mas  condecora- 
das, en  tribunal  solemne  y  secreto,  que  al  efecto  se  tuvo  en  24 
de  Noviembre  de  1778,  y  á  quienes  los  inquisidores  quisieron 
hacer  testigos  de  la  humillación  de  Olavidb  y  escarmentar  y 
comprimir  al  mismo  tiempo. 

Compareció  el  acusado  vestido  de  penitente,  y  el  inquisidor 
general  le  concedió  como  gracia  no  llevar  la  cruz  de  S.  Andrés, 
ni  la  soga  al  cuello.  Duró  mas  de  cuatro  horas  la  lectura  del 
proceso;  toda  su  vida  fué  escudriñada  sin  compasión.  Las 
acusaciones  fundadas  en  excesos  y  libertinaje  estaban  compren- 
didas en  170  artículos  de  una  parte  y  70  de  otra,  apoyados  en 
el  dicho  de  78  testigos. 

Era  culpable — ^por  haber  dado  lugar  en  su  biblioteca  á  la 
Enciclopedia,  al  Diccionario  de  Bayle,  al  Espíritu  de  las  Leyes 
de  MoNTBSQUiEü,  á  las  obras  de  Voltaibb  y  de  Rousseau;— nle 
haber  hablado  mal  de  la  demasiada  veneración  del  pueblo  por 
las  santas  imágenes,  limosnas,  ayunos,  y  rosarios ; — de  haber 
dicho  que  S.  AausTiN  era  un  pobre  hombre,  y  que  Pbdbo 


BIOGRAnA  DS  DON  P.  A.  BB  OLAVIDE.  415 

Lombardo,  Santo  Tomas,  S.  Bübnayentura  j  todos  los  santos 
doctores  habían  retardado  los  progresos  del  entendimiento 
humano ; — de  haber  declarado  que  el  instituto  de  los  cartujos 
era  bárbaro,  y  que  prefería  Marco- AüRBLio  y  muchos  filóso- 
fos paganos  á  ciertos  cristianos  y  á  muchos  padres  de  la  Igle- 
sia;— de  haberse  hecho  retratar  en  medio  de  los  atributos  pro- 
fanos de  Venus  y  de  Cupido  ; — de  haber  visitado  á  Voltairh 
y  conservar  entre  sus  papeles  una  carta  de  este,  en  que  se  nota 
la  frase  siguiente :  ^'  sería  de  desear  que  la  España  poseyera 
40  hombres  como  Olavide,  que  no  había  querido  creer  en  el 
6^  mandamiento,  ni  en  un  infierno  destinado  á  castigar  sus 
infracciones ;"— de  su  odio  implacable  contra  el  clero  regular  y 
secular, — y  por  tanto  de  estar  comprendido  en  el  crimen  de 
herejía,  &c« 

Olavide  negó  la  mayor  parte  de  estas  acusaciones,  inter- 
pretó las  otras,  pidió  perdón  por  sus  imprudencias  y  flaquezas,* 
y  protestó  fuerte  y  eficazmente  contra  la  inculpación  de  herejía, 
no  habiendo  jamas  renunciado  á  la  fé  católica.  No  por  eso 
dejó  de  ser  condenado  como  incurso  de  herejía  formal  Se  le 
perdonaba  la  vida  por  gracia  especial ;  pero  la  sentencia  le 
condenaba  á  ser  encerrado  8  años  en  un  monasterio,  sujeto  á 
la  disciplina  mas  severa ; — á  ayunar  los  viernes  y  á  ejercicios 
piadosos,  bajo  un  confesor  religioso  que  se  le  nombraría  para 
fortificarle  en  la  fé  é  instruirlo  en  la  religión  cristiana ; — á 
leer  solamente  en  el  incrédulo  sin  excusa  del  P.  Segueri,  y  en 
la  Guia  de  pecadores  del  P.  Fb.  Luis  de  Granada  ; — á  ser 
destituido  de  todos  sus  grados  y  honores,  y  declarado  incapaz 
de  obtener  jamás  ningunos,  prohibiéndole  el  uso  de  seda, 
terciopelo,  tisú,  galones  y  pedrería,  de  estar  vestido  de  paño 
burdo  amarillo  del  mas  ordinario; — ^prohibídole  montar  á 
caballo,  y  llevar  armas,  y  después  de  los  8  años  de  convento, 
destierro  perpetuo  de  Sevilla,  de  la  Corte  y  sitios  reales,  de 


*  Malierem  fortcm,  quis  inveoiet  ? — Proy.  cap.  xxxi,  10. 

El  Editor. 


416  biografía  db  don  p.  a.  de  olayide. 

las  nuevas  colonias  j  de  Lima^*  lugar  de  su  nacimiento  y 
donde  recibió  el  grado  de  doctor. 

Luego  que  los  dos  secretarios  concluyeron  la  lectura  de  este 
largo  y  extraordinario  proceso,  en  el  momento  en  que  el 
inquisidor  general  pronunció  estas  palabras :  ^^  Nos  le  declara- 
mos incurso  y  convicto  de  herejía/'  el  señor  Ola.vidb  cayó 
con  un  sincope  de  su  banquillo^f  pero  no  perdió  conocimiento: 
le  trajeron  agua  y  vino  con  lo  que  se  repuso  para  oir  su  sen- 
tencia. 

Se  le  hizo  luego  poner  de  rodillas,  y  hacer  en  esta  postura, 
como  hereje,  una  abjuración  solemne.  Y  recibió  la  absolución 
de  la  excomunión  con  las  formalidades  proscriptas  por  los  san- 
tos cañones.  A  cuyo  efecto  se  presentaron  cuatro  sacerdotes 
con  sobrepellices  y  un  haz  de  abrojos  en  la  mano,  con  los 
que  le  sacudieron  en  la  espalda,  mientras  que  cantaban  el 
Miserere ;  hizo  la  profesión  de  la  fé  y  fué  interrogado  sobre  30 
artículos  de  la  doctrina. 

Le  despojaron  del  hábito  de  Santiago  de  que  estaba  con- 
decorado. Acabado  esto  le  volvieron  á  su  calabozo,  para  con- 
ducirlo luego  al  convento  donde  debía  sufrir  la  condena. 

La  comisión  que  asistió  á  este  juicio  estaba  compuesta  de  los 
duques  de  Granada,  de  Hijar,  de  Abrahantes,  del  Conde  de  la 
Mora,  de  la  Coruña,  de  tres  consejeros  de  Castilla,  de  dos  del 
de  Indias,  dos  de  las  Ordenes,  dos  del  de  la  Guerra,  del  abad 
de  S.  Martin  con  dos  mongos,  del  prior  del  Escurial,  del  abad 
de  S.  Basilio,  de  dos  frailes  trinitarios,  dos  de  la  Merced,  del 
padre  Canteras  de  capuchinos,  de  muchos  clérigos  decorados 
y  muchos  caballeros  de  la  Real  Orden  de  Carlos  IIL 

*  Db  Lima  ! ! !  de  donde  Dios  le  habia  colocado ;  del  pueblo  de  su  nacimi- 
ento, lo  mas  caro  que  tienen  laa  criaturas  en  la  tierra.  \  Ciertamente  que  él 
hombre  es  atrevido  y  presunttuw) :  quiere  ser  superior  á  Dios  ! ! !  escaladar  los 
cielos ! ! ! — El  Editob. 

t  Aunque  han  existido  en  el  mundo  muchos  Porsennas,  la  historia  cuenta 
pocos  Se E7 OLAS  :  si  los  Inquisidores  hubiesen  sufrido  la  pena  del  Talionj  que 
bien  la  merecían  por  sus  crímenes  atroces,  ¿  hubiesen  sido  superiores  al  hierro  y 
á  la  tortura  ?  mucho  lo  dudamos,  porqué  cmel  y  cobarde  es  todo  uno }  valar  y 
generosidad  se  dan  la  mano. 

El  Editor. 


biografía  db  don  p.  a.  DB  OLAYIDB.  417 

En  1780  Olavide  pudo  escapar  de  los  frailes  que  le  guar- 
daban y  reñigiarse  en  Francia^  donde  recibió  la  acojida  mas 
lisonjera  j  consoladora  para  su  alma,  oprimida  por  tan  larga, 
cruel  é  injusta  persecución.  En  una  sesión  pública  de  la 
AcADEKiA  de  las  Ciencias  protestó  Mabmontel  contra  la 
injusta  sentencia  de  tan  odioso  tribunal^  j  mereció  aplausos 
universales.  Aun  en  Francia  no  estuvo  seguro  Olayide  ;  la 
España  reclamó  su  extradición,  7  aunque  M.  de  Veboennes, 
ministro  de  negocios  extranjeros,  se  rehusó  bastante  á  esta 
solicitud,  al  cabo  tuvo  que  convenir;  y  si  felizmente  el  obispo 
caritativo  de  Rhodez^  M.  Golbebt  *  no  lo  penetra  y  avisa  á 
M*  de  PüTUATTBiN,  bajo  cuya  amistad  vivía  Olavide  en  Tolosa, 
cae  otra  rez  bajo  los  inquisidores :  pues  pocas  horas  después 
de  su  huida  á  Ginebba,  le  fueron  á  buscar.  Allí  permaneció 
algunos  años  hasta  que,  muerto  Gablos  III,  pudo  volver  á 
Paris. 

Habiendo  logrado  conservar  parte  de  su  fortuna,  vivió 
rodeado  de  una  sociedad  selecta  de  literatos  y  sabios  de  los 
mas  distinguidos,  consagrando  su  vida  al  estudio,  á  la  amistad, 
y  á  la  beneficencia  mas  amplia.  Asi  le  encontró  la  revolución, 
creyendo  de  buena  fé  en  la  mejora  del  estado  social,  en  el 
progreso  de  la  razón,  y  en  el  establecimiento  de  leyes  equita* 
tivas  y  protectoras.  Su  ilusión  pasó  luego.  La  Convención 
nacional  reconoció  á  Olavide,  como  hijo  adoptivo  de  la  nadon 
francesa,  Pero  bajo  el  terrorismo  estuvo  sujeto  á  nuevas  per- 
secuciones. La  raza  vil  y  baja  de  los  delatores,  que  pulula 
bajo  todo  sistema  en  que  la  iniquidad  la  emplea,  y  que  sirve 
con  igual  celo  á  los  Doiocianos  y  Tibébios  que  á  los  RoBE£h 
PIEBBE  y  &  los  Calomabdes:  á  los  absolutistas,  que  á  los 
demagogos,  no  perdonó  á  Olavide  :  era  rico,  y  había  algo  que 
ganar.  Denunciado  como  contra-revolucionario,  el  que  habia 
sido  perseguido  en  España  como  adicto  á  las  máximas  revo- 


*  i  Verdadero  acto  de  crígtianismo !  Colbbrt,  yerdadero  discípulo  del  Cau- 
OIFIOADO,  modelo  de  obispos;  ''convenced,  no  persigáis/'  decia;  ''y  así  triun- 
fará la  religión  que  hacéis  odiosa  por  vuestra  implacable  crueldad  y  excesos." 

El  Editor. 

3h 


418  biografía  de  don  p.  a.  de  olavidb. 

lucíonarias^  (aé  encarcelado  en  Obleans  y  no  recobró  su 
libertad  hasta  el  9  thermidor. 

Durante  este  nuevo  j  contradictorio  caatiyerio  compuso  el 
Eyangelio  £N  Tbiüxfo,  esta  obra  grande  en  honor  de  la 
moral  pura  y  benéfica  de  aquella  misma  Santa  Religión,  en 
cuyo  nombre  sus  ministros  tanto  le  hablan  perseguido ;  este 
libro  tuvo  gran  voga  en  su  patria,  donde  se  hicieron  ocho 
ediciones  consecutivas.  Los  frailes  é  inquisidores  vanaglorián- 
dose de  que  sus  hierros  y  cilicios  habían  convertido  á  la  fé  á 
este  grande  hombre  se  felicitaban,  como  el  Médico  de  Moliese^ 
de  haber  vuelto  el  habla  al  enfermo  que  nunca  estuvo  mudo. 
A  la  sombra  de  este  escrito  pudo  volver  á  su  pais  en  1798,  sin 
querer  detenerse  en  Madrid^  para  no  insultar^  ni  humillarse 
ante  sus  verdugos. 

En  1800,  regaló  á  la  administración  de  hospicios  de 
Orleans  (donde  hoy  reside  Calomabde  I)  *  una  grande  ha- 
cienda que  compró  allí,  y  que  perteneció  al  hospital  de  aquella 
ciudad,  con  ánimo  de  restituirla  algún  dia  á  este  útil  objeto. 

En  1803  terminó  en  un  pueblo  de  Andalucía  en  paz  y  en  el 
seno  de  su  familia  su  larga  y  peregrina  carrera,  distinguida 
por  algunos  triunfos  pasajeros,  y  por  grandes  trabajos  y  do- 
lores, t 


*  Fácilmente  se  puede  coocebir  que  se  refiere  á  una  época  anterior  á  la 
impresión  por  nosotros  de  esta  biografía  y  posterior  á  la  muerte  de  Fer- 
nando VII.  £l  Editor. 

t  Todos  los  hombres  grandes  han  sido  perseguidos  por  la  envidia  y  la  calum- 
nia :  pues  sin  hablar  de  la  antigüedad,  y  aun  prescindiendo  de  los  asesinatos  de 
los  beneméritos  generales  Riego,  Porlier  y  Lacy,  el  general  Don  Manuel 
DE  VBLAScOyUno  de  los  mas  ilustres  defensores  de  la  INMORTAX  ZARAGOZA, 
después  de  haber  ganado  alli  sus  ascensos  al  pie  del  canon,  vino  á  morir  en 
Cádiz  en  ima  obscura  y  miserable  bohardilla  que  le  proporcionó  la  amistad 
para  salvarle  de  la  peraecueion,  cuyo  temor  hizo  llevarle  al  sepulcro  con  nombre 
mpuesto,  habiéndosele  dado  sepultura  como  á  un  mendigo  por  la  caridad,  y  con 
gran  compromiso  del  que  le  ocultó. 

El  Editor. 


DECRETO* 

QüS  8B  CITA 

EN  EL  FRAGMENTO  DE  LOS 
APUNTES  DOCUMENTADOS  PARA  lA  HISTORIA  DE  ESPAIÍA, 

DB8DS  1820  Á  1882, 
T  que  m  encuentra  en  la  pagina  230  de  la  Parte  VI,  "  Tkozos  Selectos.'' 


Abobrezgo  y  detesto  el  despotismo :  ni  las  laces  j 

cultora  de  las  Naciones  de  Earopa  lo  sufren  ya,  ni  en  España 
fueron  déspotas  jamás  sus  reyes,  ni  sus  buenas  leyes  y  Coxs- 
TiTüGiON  lo  han  autorizado,  aunque  por  desgracia  se  hayan 
visto  abusos  del  poder  que  ninguna  Constitijoion  podrá  prever 
del  todo.  Para  precaverlos,  conservando  el  decoro  de  la 
dignidad  Real  y  sus  derechos  y  los  qw  pertenecen  á  loe  pueblos, 
que  son  igualmente  inviolables,  yo  trataré  con  sus  procura- 
dores y  en  Cóbtes  legitimamente  congregadas  lo  mas  pronto 
que  las  pueda  juntar  • . . .  La  libertad  y  seguridad  individual 
quedarán  firmemente  aseguradas  por  medio  de  leyesy  que  afian- 
zando la  pública  tranquilidad  y  el  orden,  dejen  á  todos  la  sa- 
ludable libertady  en  cuyo  goze  imperturbable  se  distingue  á  un 
gobierno  moderado  del  arbitrario  y  despótico.  De  esta  justa 
libertad  gozarán  todos  para  comunicar  por  medio  de  la  imr' 
prenta  sus  ideas  y  pensamientos^  dentro  de  los  limites  de  la 
sana  razón*  La^  leyes  que  en  lo  sucesivo  hayan  de  servir  de 
norma  para  las  acciones  de  mis  subditos  serán  establecidas  con 

*  AnteB  de  imprimirse  aquel  fragmento,  ensayamos  todo  género  de  esfuerzos 
para  hacemos  con  aquel  documento,  pero  todos  fueron  ir\fruetuoeo9.  Cuando 
la  obra  estaba  ya  tocando  á  su  fin,  nuestros  amigos  de  Madrid  nos  lo  han  hecho 
llegar ;  y  nos  apresuramos  á  darle  entrada  en  el  Apéndice  sin  ningún  género  de 
comentarios,  no  dudando  que  su  lectura  inspirará  interés  á  los  amigos  de  España, 
y  á  todos  los  que  en  el  extranjero  tengan  alguna  idea  de  la  historia  contem- 
poránea de  aquel  tan  hermoso  como  mal  grobernado  pais. 

El  Editor. 


420  DECRETO  DE  FERNANDO  Vil. 

acuerdo  de  las  Cortes.  Con  acuerdo  del  reitu)  se  asignarán 
las  rentas  de  la  administración  del  Estado^  y  cesará  toda  sos- 
pecha de  disipación^  separando  la  tesorería  de  lo  que  se  asig- 
nare para  los  gastos  de  mi  Real  personsu  Estas  bases  pueden 
servir  de  anuncio  seguro  de  mis  Reales  intenciones  en  el 
gobierno  de  que  me  voy  á  encargar. 


Valencia^  4  de  Mato  de  1814. 


FERNANDO. 


INSCRIPCIÓN 

Que  se  colocó  sobre  la  puerta  de  la  Plaza  de  Toros  que  se 
concluyó  en  SEVILLA  y  que  se  adornó  con  las  Abhas 
Reales  y  emblemas  de  garrochas^  banderillasy  espadas- 
toreras^  median  lunas,  capas,  monteras,  sombreros-chamn 
hergos,  con  arreglo  á  la  Real  Orden  de  28  de  Mayo 
de  1830.* 

REINANDO  EL  SEÑOR  DON  FERNANDO  Vil, 
Pío,  FELIZ,  RESTAURADOR  : 

8B   CONCLUTÓ   BSTA   PLAZA 

PARA  ENSEÑANZA  PBESERVADORA  DE  LA  ESCUELA  DE 

TAÜBOMAQÜIA, 

SIENDO  JUEZ  PRIVATIVO  Y  PROTECTOR  DE  ELLA, 

EL  ASISTENTE  DON  JOSÉ  MANUEL  DE  ARJONA; 

Y  DIPUTADOS  PARA  LA  BJBCUCION  DB  LA  OBRA : 

DON  FRANCISCO  MARÍA  MARTÍNEZ, 

VEINTICUATRO : 

DON    MANUEL    FRANCISCO    ZIOURI, 

DIPUTADO   DEL   OOMUN: 

y  DON  JUAN  NEPOMUCENO  FERNANDEZ  Y  ROCES, 

JURADO. 

Año  BE  1830. 


*  Compárese  esa  Real  Orden  con  la  de  19  de  Julio  de  1833  por  la  que  se 
mandaron  cerrar  todos  los  Establecimientos  Públicos  Literarios,  y 
se  tendrá  y  reputará  de  milagro  especial  de  la  Providencia  el  que  no  andemos 
los  EspaRolbs,  hace  mucho  tiempo,  á  cuatro  pies.  El  Editor. 


SECCIÓN  V. 


ISCEI-ANEA. 


IMPROVISACIÓN  SOBRE  EL  ESTUDIO, 

psomnroiADi.  m  ineías  pob 

MANUCL  MARTINtZ  DC  MORCMTIN, 

Profetar  de  lengua»  y  de  Literatura  Española  en  el  Colegio  de  Manor  House, 
Finchley,  á  siete  millas  de  Landres,  el  V.  de  AbtH,  1849  -,  y  que  apareció 
en  la  Guia  dbl  Combroio  db  Madrid,  del  Miércoles,  ^  de  Mayo,  del 
mismo  año,  traducida  por  él  mismo  al  BspaRol. 

Sb£^obes  : 

El  Estudio,  ligado  como  está  con  la  felicidad  ó  la  desventura 
de  los  SBBES,  es  un  negocio  de  la  mas  alta  importancia^  el 
primero,  en  verdad,  de  que  el  hombre  debería  ocuparse  con 
toda  seriedad,  si  aprecia  como  debe  la  supremacía  que  el  dedo 
del  Omnipotbntb  le  ha  asignado  sobre  toda  la  creación  bruta, 
sobre  todo  lo  que  se  mueve  ó  arrastra  por  la  tierra,  habita  los 
lagos  y  los  mares,  y  surca,  en  fin,  las  regiones  del  aire  y  del 
espacio. 

£1  echarse,  pues,  él  hombre,  ese  ser  racional,  ese  compuesto 
de  razón  é  intelicrencia  en  los  brazos  del  azar,  seria  obrar  & 
sabiendas  contra  aquella  ley  de  la  naturaleza,  ^^  Consébvatb 
Y  SE  FSLIZ ;"  y  al  tal  abandono  seguiría,  como  consecuencia 
necesaria,  un  temible  pero  merecido  castigo,  la  ignorancia, 
madre  de  todo  lo  que  es  malo,  origen  de  la  esclavitud,  princi- 
pio del  envilecimiento,  senda  del  vicio,  muchas  veces  camino 
del  cadalso.  ¡Tristes  pero  irremediables  resultados  de  la 
ignorancia,  compañera  y  hermana  camal  de  la  pereza  I 


422  IMPROVISACIÓN  60BBE  BL  ESTUDIO. 

Pero  como  contraposición  al  terrible  azote  del  embrateci- 
miento^  aparece  para  consuelo  de  los  hombres  la  ciencia,  como 
resultado  del  Estudio ;  ese  Genio  hermoso  y  tutelar  que  des- 
prendiéndose de  lo  mas  encumbrado  del  Olimpo^  mas  albo 
que  la  pluma  de  los  cisnes,  símbolo  de  la  misión  de  que  es 
correo,  conduce  al  mortal  al  puerto  del  descanso  sirviéndole  de 
faro  al  través  de  las  tinieblas  y  del  caos :  si  I  fanal  y  guia,  le 
acompaña  hasta  que  lo  vé  tocar  por  entre  las  dudas,  las  pa- 
siones, los  sufrimientos,  la  altivez  y  la  miseria  el  fin  de  su 
peregrinación  por  este  valle  propiamente  apellidado  de  *'  lágrir- 
mas^  fin  de  lo  que  principió,  nada  de  un  algo  que  ya  pasó, 
sueño  del  que  se  ignora  lo  cierto  hasta  dispertar,  completo 
cambio  y  desaparición  de  bastidores,  á  cuyo  impulso  huye  todo 
lo  ficticio  y  aparece  la  realidad — ^la  realidad  oculta  hastg  enton- 
ces á  los  grandes  y  poderosos  de  la  tierra,  á  los  reyes  y  al 
pastor,  al  filósofo,  al  mago,  al  papa,  á  las  altas  dignidades  de  la 
Iglesia  reformada,  á  los  adoradores  del  sol,  á  los  profetas  del 
Coran  y  á  los  sectarios  del  politeismo :  el  fin  de  su  peregrina- 
ción, decía.  Señores ;  pero  punto  del  cual  se  descubre  el  mis- 
terio cubierto  hasta  entonces  con  las  dobleces  de  un  espeso 
velo,  enigma  indescifrable  que  solo  se  comprende  por  la  fe, 
porqué  colocado  entre  grupos  de  nubes  de  gloria  tornasoladas 
de  azul  y  oro,  lo  pequmo  y  definido  del  mortal  solo  ha  tenido 
la  osadía  de  pintar  en  sistemas  imperfectos  fundados  en  muy 
cuestionables  teorías,  parto  á  lo  mas  de  imaginaciones  fecundas 
que  por  vastas  que  las  queramos  suponer  no  serán  acaso  mas 
ciertas  que  las  de  los  Titanes  que  orgullosos  de  un  poder  que 
realmente  no  tenían  las  reputaron  de  realizables,  pero  que 
puestas  á  la  prueba,  al  presumir  escalar  los  cielos  dejaron  ver 
á  las  claras  su  impotencia,  á  la  manera  que  pudieran  globillos 
de  jabón  y  de  agua  que  al  partir  al  soplo  de  un  chiquillo  por 
el  tubo  de  su  horadada  caña  desaparecen  sin  llegar  á  tocar  la 
superficie  de  la  tierra,  faltando  la  solidez  á  los  compuestos. 

Hecha  esta  digresión,  como  preámbulo  de  la  materia  que 
vamos  á  tocar  muy  por  encima,  solo  recordaremos.  Señores, 
los  efectos  maravillosos,  los  resultados  sorprendentes  del 
Estudio :  el  alargarnos  nos  sujetaría  á  elaborar  un  discurso 


IMPROVISACIÓN  SOBRE  EL  ESTUDIO.  423 

didáctico^  qae  por  serlo^  no  aumentaría  nada  á  la  exactitud  de 
nuestro  objeto^  que  se  reduce  á  dispertar  la  emulación  de  los 
jóvenes  que  componen  la  clase  de  lengua  castellana^  y  porqué 
descansa  sobre  la  verdad  de  los  hechos^  cuyo  principal  orna- 
mento se  halla  en  la  sencillez ;  j  esta  siempre  encanta  y  acaba 
por  hacerse  dueña  de  los  corazones  bien  formados. 

Entremos  en  cuestión : 

¿  Veis,  Señores^  ese  millón  de  guerreros^  símbolo  de  la  íuerza 
bruta^  que  cubren  el  monte  y  la  llanura,  que  entusiasmados 
con  el  prestigio  de  la  victoria,  sus  banderas  y  estandartes 
hechos  trizas  por  el  hierro,  el  plomo  y  el  acero,  y  aquí  y  allí 
en  letras  de  oro  inscripciones  concedidas  al  valor  y  4  la  cons- 
tancia? ¿Veis  ese  aparato  militar  y  ese  bien  servido  tren  de 
artillería  que  por  mil  y  mas  bocas  de  fuego  lanza  por  doquiera 
la  destrucción  y  la  muerte  ?.  • .  •  Todo  no  es  otra  cosa  que  la 
obra  de  los  brazos  que  se  emplean  en  las  mas  célebres  fábricas 
de  fundición  de  los  famosos  arsenales  del  mundo.  ¿  Veis  esos 
cuarenta  mil  caballos  en  el  estado  mas  brillante  de  equipo,  de 
instrucción  y  disciplina, — ^toda  esa  mole  de  hombres  y  de  cosas, 
ese  conjunto,  esa  combinación  tan  sorprendente  como  prodigiosa, 
y  mas  de  admirar  aun  porqué  de  tantas  partes  heterogéneas 
han  constituido  un  TODO  compacto,  homogéneo  y  en  todas  sus 
ramificaciones  perfecto  ?. . .  •  Ahí  tenéis.  Señores,  el  resultado 
del  Estudio  aplicado  con  orden  4  esa  inmensidad  de  necesi- 
dades de  solo  un  arte,  en  el  que,  notad  que  se  hallan  emplea- 
das desde  la  blanca  y  delicada  mano  de  la  bordadora  hasta  la 
dura  y  callosa  del  herrero  y  carretero.  Todo  es.  Señores,  el 
compuesto  de  muchas  y  complicadas  cosas  que  han  obedecido 
4  la  organización,  4  la  vasta  concepción  de  un  Genio  que  las 
ha  sabido  disponer  de  manera  que  tanto  en  masa  como  por 
fracciones  todas  marchan  4  un  fin,  sin  obstruirse  las  unas 
4  las  otras  en  sus  funciones  respectivas.  Todo  es.  Señores, 
el  efecto  del  Estudio  amalgamado  con  el  orden.  Quíte- 
seles, Señores,  ese  orden ;  ¿  y  qué  tendréis  por  resultado  ? 
El  Caos.  Todo  ese  todo  puesto  bajo  la  dirección  de  una 
cabeza  bien  organizada,  ora  sea  en  la  ofensiva,  ora  en  la  defen- 
siva, dar4  resultados  positivos,  seguros,  brillantes,  mientras 


424  IMPROTTSACION  SOBRB  EL  ESTUDIO. 

qne  en  manos  menos  capaces^  menos  diestras,  maquinaria  tan 
complicada  se  convertiría.  Señores,  por  falta  de  bnena  dirección, 
á  pesar  de  su  principio  de  utilidad,  en  daño  propio.  Aqoí^ 
Señores,  vendríamos  á  tocar  palpablemente  qne  la  carencia 
del  Estudio,  en  otra  frase  mas  fuerte,  la  estupida  ignorancia 
es,  como  hemos  dicho  poco  ha,  ^'  Madre  de  todo  lo  malo  " 

El  Estudio,  Señores,  produce  los  hombres  de  Estado,  mejora 
los  sistemas  filosóficos,  científicos  j  religiosos ;  y  la  verdad 
por  el  estudio  brilla  con  toda  su  majestad  en  boca  de  los  Ora- 
dores sagrados.  Por  el  estudio  que  educa  j  civiliza  á  las 
naciones  y  ¿  los  pueblos,  se  dulcifican  las  ideas,  cambian  los 
Estados  en  sus  fases,  caen  los  tronos,  desaparecen  las  dinas- 
tías. Las  viejas  preocupaciones  que  habían  establecido  hacía 
muchos  siglos  sus  cuarteles  y  fundaban  sus  derechos  eñ  lo 
antiguo  7  remoto  de  su  posesión  ceden  el  campo  y  torreones 
mohosos  de  sus  cindadelas  á  las  nuevas  ideas  que  el  estudio  ha 
producido ;  j  como  consecuencia  del  estudio.  Señores,  se  han 
perfeccionado  la  moral  y  el  sentimentalismo  :  y  el  bálsamo 
consolador  y  de  clemencia  que  se  derrama  aun  sobre  las  cabe- 
zas de  los  mas  obstinados  delincuentes,  no  debe  su  origen  y  su 
marcha  progresiva  sino  al  estudio — al  estudio.  Señores^ 
que  ha  llevado,  lleva  y  llevará  tras  sí  el  principio  civilizador 
que  enseña  que  el  perdonar,  sin  exponer  la  sociedad  á  ser 
la  víctima,  es  una  de  la  mas  nobles  y  mas  sublimes  acciones  de 
los  jueces,  la  que  mas  los  acerca  á  la  Divinidad,  de  la  que 
somos  imagen  en  la  tierra. 

¿  Qué  no  ha  hecho.  Señores,  la  penetrante  y  persuasiva  voz 
de  un  Bossüet,  de  im  Masillon,  sino  abrir  un  campo  á  la  es- 
peranza cuando  en  sus  raptos  de  elocuencia  sagrada  debida  4 
sus  genios,  pero  alimentada  por  el  estudio  la  han  hecho  llegar 
hasta  el  mas  rebelde  escéptico,  el  que,  al  fin,  viene  ¿  confesar 
que  el  leño  de  la  cruz  fructificó  dando  vida  al  Cristianismo  que 
recibió  desde  él,  aquella  consoladora  promesa :  **  Hoy  estarás 
conmigo  en  el  Paraíso,*' 

El  Estudio,  Señores,  es  el  Exp